...¿Después de la tormenta, viene la calma?...

Todos se quedaron en completo silencio y un tanto estáticos cuando vieron a la persona que menos esperaban en esos momentos parada en la puerta. Quizás la segunda menos esperada porque la primera era Voldemort, pero el tener a Harry en esa reunión cuando muchos lo hacían dormido en la enfermería, era de temerse. Además de las palabras que el muchacho había dicho, ¿Qué había pasado? Y ¿Qué estaba pasando ahora? No les gustaba que Dumbledore se anduviera con tantos rodeos y ahora había confesado que les había ocultado la existencia de unos impedimentos para acabar con Voldemort.

Harry se sintió un poco acobardado por todas las miradas que le dirigían los miembros de la orden y maestros, pero era algo que tenía que decir sin importar lo que pasara, no podía dejar ese cabo suelto porque cabía la posibilidad en él de que Voldemort quisiera regresar por su Horrcrux a Hogwarts y sería su fin.

-Harry, por favor, vuelve a la enfermería-le pidió Dumbledore gentilmente y con voz algo quebrada, como si mencionar su nombre o pedirle algo fuera difícil.

Se vio una luz detrás de Harry, morada. Después de eso el muchacho cayó inconciente en los brazos de su padrino.

Toda la orden miraba lo que pasaba sin decir palabra alguna.

-¿Por qué hiciste eso Sirius?-Molly se levantó de su asiento lo más rápido que pudo y se acercó a su octavo hijo. Le dirigió una mirada desaprobatoria al animago.

¿Por qué lo había hecho? Todos lo miraban de manera acusatoria como si hubiera hecho algo muy malo, algo sin perdón. En especial Molly Weasley que refunfuñaba por lo bajo todo tipo de ideas para torturar a Sirius después, que fuera padrino del muchacho no le daba derecho a hacer eso y menos por la espalda. También había otra parte de Molly que quería averiguar todo lo que había pasado y obviamente Harry sabía una buena parte de la historia, la curiosidad de la matriarca Weasley le hacía sentirse un poco culpable, pero se obligaba a pensar que estaba molesta con Sirius por lo primero.

El animago no soportaba todas esas miradas sorprendidas, como si nunca hubieran visto a alguien desmayar a otro alguien. El punto aquí era el haber atacado a Harry, quien apenas salía de la enfermería. Ni se quería imaginar el sermón que le daría la enfermera por semejante tontería, seguro lo vetaba de la enfermería por más de un año, prohibiéndole entrar con varita. Pero lo que seguro más impresionaba a todos era que hubiera atacado a su propio ahijado y sin previo aviso. Dumbledore se dio cuenta de que todos le pedían una explicación a él:

-Retírate Sirius-le indicó el director con tono suave, pero se podía notar en sus ojos esa frase de "Metiste la pata", como se las había arreglado el animago para que su ahijado no siguiera hablando puesto que no era el momento, había sido la peor idea del Black en lo que llevaba de revivido, a los ojos de la orden.

Sirius asintió con la cabeza sin decir ni una palabra, ya se sentía suficientemente culpable por su cuenta y actos como para que los demás lo miraran de esa forma. Fijó su vista en su ahijado, pensó irónicamente en el recibimiento y primer saludo que le había dado después de un año de no verlo y hablarle, pero cuando despertara y todas las cosas volvieran a ser como antes, sería mejor para todos porque…¿volvería a ser como antes no?. Solo había platicado unas horas con Remus y el licántropo se mostraba alejado de él, como si quien se fuera a transformar en lobo y atacarlo de repente fuera él. No quería averiguar si las cosas habían cambiado hasta platicar con Harry, ese muchacho tenía un muy buen corazón como para no perdonar su ausencia, más si le echaba la culpa a su hermano.

Levantó a su ahijado y empezó a caminar rápidamente fuera de la vista de la orden que en verdad lo estaban poniendo nervioso. Hermione y Ron lo seguían muy de cerca y por lo que podía notar, mirándolos por el rabillo del ojo, se mostraban algo desconcertados y enojados. Por Merlín, dos más a la lista. Recordaba que antes platicaba un poco con ellos, se tenían confianza para platicar, pero lo que ahora le extrañaba era ver lo cambiados que estaban. Además de la edad, porque era obvio que desde hacía un año acá habían crecido. Ron se mostraba más como un hombre que como niño y Hermione tenía las facciones de toda una mujer. Había algo más en ellos dos y sin mencionar a Harry. Ese muchacho cada año le traía nuevas sorpresas.

Siguieron su camino a la enfermería. De nuevo. Sin decir palabra alguna, porque el animago sospechaba que de lo único que hablarían sería de su metida de pata. De que "¿En que cabeza cabe atacar a alguien que acaba de salir de la enfermería?". Fuera o no por eso, todos se mantenían pensativos. Por más que quisieran negarlo, todas sus dudas con respecto a lo que había pasado la noche anterior, se podían ver despejadas con la llegada de Harry. Pero así como sus esperanzas y sus rostros se iluminaron cuando el muchacho habló, se volvieron a esfumar cuando un rayo de hasta entonces, origen desconocido, lo silenció.


Volviendo al tema de la reunión, Dumbledore captó la atención de todos los presentes de nuevo. Les pidió disculpas en nombre del Black, aunque en verdad apoyaba la acción.

-¿entonces como entraron a la cueva?-preguntó Moody, cambiando su bastón de mano derecha a izquierda y haciéndose un poco más adelante en su asiento.

-como…dijo Harry…se tuvo que hacer un pago de sangre-de nuevo había dudado para decir eso pero no podía desmentir las palabras ya dichas de su alumno. La orden entera abrió los ojos considerablemente, espantados por la idea de tener que hacer eso para entrar o…la otra idea que se les formuló de inmediato y que no querían darle tanta credibilidad –no llevé a Harry para eso-contestó firmemente el director ante todas las miradas que de una u otra forma le daban a entender eso. No había que ser un genio para descifrar esas miradas acusatorias que de disimuladas nada tenían, era como si se lo hubieran dicho de frente.

-¿Cómo se hizo el pago de sangre?-preguntó Tonks porque si no había sido Harry ¿Quién quedaba? Obviamente el director de Hogwarts a menos que, no hubiera tenido que ser sangre del visitante y pudiera ser de algún animal o no se qué, Voldemort estaba demente al haber hecho esos Horrcrux así que no esperaba menos de la forma en la que tenía que llegar a ellos.

-solo una pequeña cortada en mi mano-confesó Albus ya que no tenía nada más que esconder y eso no era lo peor. Suspiró al saber que se acercaban a la parte más difícil y luego se quedarían con la duda de una buena parte de la historia. –Pero, eso no es de preocuparse, no era nada que no se pudiera curar con algo de magia-

-¿Qué pasó después?-preguntó Arthur tomando firmemente la mano de su esposa quien estaba sentada a su lado pero al parecer se encontraba demasiado nerviosa o encontraba aterradora la idea que se les venía a todos en mente.


Estaban en la enfermería y Sirius Black recibía con la cabeza gacha el tremendo sermón de la enfermera. Los demás aunque se reían de las muecas del animago ante cada frase de la enfermera también les tocó ser regañados por el hecho de haber dejado a Harry a salir de la enfermería. Además, al regresar, la enfermera los esperaba de brazos cruzados y no pudieron ocultar lo que Sirius había hecho así que, solo aceptaron todo lo que la señora Pomfrey tuviera que decir.

-¡Y no quiero sabe de nuevo que andas haciendo esas idioteces Black!-regañó como final la enfermera, las manos las tenía a ambos lados de la cintura y su entrecejo estaba arrugado a más no poder. Sus ojos demostraban que si fuera su decisión, mataría de nuevo a Sirius Black, después de todo eso habían creído durante un año.

-esta bien-contestó Sirius en un susurro con ambos brazos cruzados, apenas audibles sus palabras porque su barbilla alcanzaba su pecho.

-más te vale-se dio media vuelta para terminar lo que tenía que hacer en su oficina. Desde que había vuelto de Hogsmade no había podido organizar las pociones que había traído por el hecho de que simplemente, su único paciente no se encontraba. Dejó a los merodeadores, a Regulus y a los dos Gryffindor solos.

-te lo mereces hermano-dijo el Black menor pasando su brazo por encima de los hombros de Sirius, quien inmediato se sacudió molesto para que lo bajara. No necesitaba que alguien más lo hiciera sentir culpable. –Sabes que tengo la razón-sonrió

-ya, ya, mejor cállate que todavía no estás perdonado-refunfuñó moviéndose de la cama en la que estaba sentado para irse mejor junto a Ron.

-oh si, no me perdonas por haberte salvado la vida-ironizó Regulus mirando fijamente a Sirius –deberías estar agradecido conmigo de por vida ¿o quieres que te recuerde donde estarías de no ser por mi?-Sirius casi lo asesina con la mirada porque no le gustaba que su hermano usara esa artimaña con él. Sí, le debía la vida y qué.

Remus, Ron y Hermione observaban esa plática silenciosa entre miradas y palabras al azar. En verdad estaban intrigados por eso, no sabían en realidad como es que Sirius estaba de nuevo con ellos, sentado y platicando con toda naturalidad cuando ellos vieron como Bellatrix lo había atacado con la maldición asesina y como si eso no fuera poco, atravesar el maldito arco de la muerte. Lupin se veía más interesado que los jóvenes porque seguramente después de esclarecer el hecho de lo que Dumbledore hacía fuera del castillo con Harry, seguramente se interesaría en cómo es que Sirius respiraba de nuevo y también el misterio de la resurrección del hermano del primero que ahora no era traidor y tampoco estaba muerto.

Los dos hermanos Black dejaron de discutir como dos niños pequeños, casi sacándose la lengua. Pero cuando fijaron su vista en los otros tres que no habían dicho nada se quedaron algo sorprendidos.

-¿Qué?-preguntó Sirius encogiéndose de hombros

-¿En verdad moriste en la cámara de la muerte?-preguntó un poco inseguro y clavando su mirada en su amigo para asegurarse de que lo que dijera fuera verdad. El animago esperaba esa pregunta desde hace tiempo, y se preguntaba el mismo porque tardaban. En su año de reclusión con su hermano había pensado miles de explicaciones que les daría a todos, en especial a Harry, pero ahora que se enfrentaba a la realidad, todas las ideas se le habían ido de la mente. Estaba en blanco. Dio un largo suspiro.

-no-una palabra tan sencilla le había costado minutos de reflexión, ¿Qué pasaría después?

-y…-le incitó Ron, todos se giraron al pelirrojo algo sorprendidos porque él fuera quien pidiera explicaciones. El Gryffindor solo se encogió de hombros -¿Qué?- no era algo de otro mundo lo que había pedido, además él también quería saber.

-bueno, saben que se supone que la maldición asesina es una muerte segura-comenzó el animago aunque sospechaba que si hacía el cuento largo, no entenderían al final de la explicación –está bien vayamos al grano-

Las miradas se les iluminaron y eso ofendió a Sirius:

-la maldición asesina tarda unos segundos en actuar y terminar su trabajo-comenzó de nuevo hablando lo más claro que podía porque lo que decía era difícil y no quería repetirlo, todos asintieron comprendiendo ese punto –pero yo, torpemente caminé hacia atrás, al arco de la muerte-

-sí, te vimos adentrarte en esa cosa-secundó Hermione esa declaración. Para ella y los demás muchachos fue uno de los peores momentos de la noche, algo que jamás podrían olvidar. Regulus comprendió que Sirius no era muy bueno con las palabras y ese momento no sería la excepción, así que decidió continuar él, deteniendo a su hermano con una mirada.

-el arco es como un tipo de dimensión en suspensión-la cara de quienes estaban recibiendo la información desde esas palabras se quedaron sorprendidos, pero Regulus prosiguió antes de que hicieran preguntas. –es como estar en el mismo lugar siempre, donde no pasa el tiempo y no hay nada. Solo tú y las voces que vienen de fuera-

-¿voces?-preguntó Remus

-Si. Las voces que se escuchan son del ministerio, o sea de todo lo que está del lado opuesto al arco. Si se está dentro se escucha lo de fuera y viceversa-Regulus se veía tan seguro de lo que estaba diciendo que en verdad estaba convenciendo a los demás. Entonces Ron y Hermione recordaron algo de esa noche:

-entonces Harry y Luna tenían razón-pensó en voz alta el pelirrojo. No miraba a nadie pero parecía estar imaginando lo que había pasado esa noche. La escena pasaba ante sus ojos como si fuera ayer.

-¿razón de que?-preguntó de inmediato Sirius, si el nombre de su ahijado era mencionado seguro seguía algo extraño o inexplicable. Interrogaba con la mirada al Weasley pero este no se daba cuenta así que fue Hermione quien contestó.

-es que, ese día, cuando entramos a la cámara de la muerte, Harry y Luna dijeron que escuchaban voces, y los dos miraban el arco. Era como si estuvieran hipnotizados por el-ahora que lo pensaba las piezas empezaban a encajar

-esa era solo una teoría que no estaba comprobada-razonó el Black menor y todos lo miraron –bueno, hasta ahora-

-creíamos que estaban algo locos…-comenzó Ron y la mirada asesina de Sirius se hizo presente porque llamó su ahijado así, el pelirrojo de inmediato se corrigió –es que después de todo lo que habíamos pasado antes, creímos que ya estaban delirando-

-De Harry es normal que estas cosas le pasen a él. Cuando dijo que escuchaba voces hasta creí que podía haber una serpiente o un basilisco en la sala-admitió Hermione con un escalofrío –y Luna no se queda atrás. Todo el año escolar habló de…¿Narkles?-preguntó a Ron para que la apoyara

-que no todos puedan ver u oír ciertas cosas no quiere decir que no existan-les cortó Regulus ¿Qué les enseñaban en la escuela estos días? –bueno, volviendo al punto principal. Las personas que atraviesan en arco se quedan atrapadas del otro lado. No mueren-

-¡pero a Sirius le dio la maldición asesina!-exclamó Ron incrédulo hasta el momento, cuando le explicaran esa parte podría creer.

-si le dio, pero no terminó de actuar como debía porque Sirius entró al arco. Es decir, cuando la maldición estaba a punto de matarlo, Sirius entró al arco y eso fue lo que detuvo el efecto-las palabras de Regulus sonaban tan extrañamente con sentido. Si bien era algo que hacía que todos los cabos sueltos encajaran, se les hacía demasiado extraño. Pero no todos los días una persona se adentraba en ese arco y luego volvía para contarlo.

-¿y como regresó?-preguntó Remus, ya estaba explicado el por qué tenían a un muerto sentado entre ellos, pero faltaba saber como se regresaba de un lugar desconocido e inexplorado.

-Regulus me trajo-dijo Sirius como si no fuera la gran cosa para él, pero a los demás si les interesaba saber.

-cuando me enteré de que mi bruto hermano había caminado al arco, recordé una forma de rescatarlo-todos sabían que faltaba más información –cuando fui mortífago de Voldemort, entré a su biblioteca personal- las palabras le erizaron la piel a los más jóvenes de solo imaginarse esa escena –me dio curiosidad y empecé a ojear unos libros y me topé con uno donde se mencionaba el arco. Hice una copia del libro y me llevé el original a casa para leerlo detenidamente. Después de todo, no todos los días te encuentras un libro único en su especie con información perdida de algo tan misterioso como lo es el velo de la muerte-

-bien pensado-admitió Hermione y Regulus asintió con la cabeza a manera de agradecimiento

-Si una persona de ata con un fuerte conjuro a esta dimensión, puede cruzar a la otra y regresar. Había un conjuro especial para eso en ese libro y decidí intentarlo-

-es como ¿amarrarse con una soga aquí y adentrarse a otro lado, y luego regresar jalando de la cuerda?-preguntó Ron, por lo menos eso era lo que había entendido. El Black menor asintió, esa era la idea.

-wow-expresó Hermione, ella creí saber de cosas extrañas después de tantos años de ser amiga de Harry, pero ahora sabía que había muchas cosas por las que no habían pasado aún.

-¿y no pasa nada por alterar de esa manera el orden del velo?-preguntó Remus, algo asustado porque lo que había hecho Regulus no tenía precedentes y ¿si había consecuencias?

-Pues, nunca nadie había hecho lo que yo así que no sabría decirles, pero ¿qué es lo peor que podría pasar?-linda frase


El ministerio tenía movimiento, en especia la oficina del ministro. Todo era un desastre después de la aparición de Voldemort, era algo que todavía no podían creer. Cuando inició la primera guerra contra el mago oscuro, nunca ocurrió nada parecido. Sí había temor por todos lados pero el ministerio siempre había sido el lugar más seguro de todo el mundo. Ahora que ni eso quedaba no sabían que hacer, Scrimengour temía por su vida.

Los pasillos estaban deshechos por la cantidad de maldiciones que habían pegado por todos lados. La estatua dorada que hace un año había sido degollada y que recientemente había vuelto a su lugar en una sola pieza ahora no tenía brazos ni piernas, quizás una especia de venganza. Sin mencionar la peor parte que era la gran baja de aurores. El señor oscuro había llegado con todo, atacando junto con sus seguidores a diestra y siniestra. No tuvieron compasión de nadie, ni siquiera de los más jóvenes.

Se hablaba de una familia que por motivos legales se encontraba en el ministerio, recibiendo apoyo de las oficinas de ayuda. Los malditos mortífagos asesinaron a los cuatro miembros sin tocarse el corazón. Y no solo eso le hacía sentirse tan mal. Los familiares de los aurores y trabajadores caídos durante el ataque, ahora se aglomeraban alrededor de las mantas blancas con bultos debajo de ellas, tratando de encontrar y verificar que quien yacía en el suelo sin vida era un esposo, padre, hermano.

Los reporteros lo perseguían. Él estaba encerrado en su oficina con la cara sobre su escritorio, ambas manos desparramadas sobre la gran mesa. Trataba de pensar una solución a todo este embrollo, pero si ni siquiera sabía lo que había pasado menos podría dar declaraciones a la prensa. Esta vez deseaba tener a los reporteros lejos y eso era algo extraño viniendo de él. ¿Quién podría decirle el por qué de lo ocurrido? Azotó con fuerza su puño e hizo derramarse el tintero, que mojó ciertos papeles pero en esos momentos no le importaba si eran importantes o no.

Se escuchaba el tumulto de preguntas que los reporteros gritaban. ¿Harry Potter estuvo aquí? ¿Qué dicen acerca de los rumores? ¿Qué buscaba el que-no-debe-ser-nombrado? ¿Qué pasó en el ataque a Hogwarts? ¿y el ataque a la villa muggle del risco? ¿Los tres hechos están conectados?

¿Ataque a Hogwarts? Nadie le había dicho eso, el solo se había enterado de aquel pueblo muggle y no corrían más que todo tipo de tontos rumores. Aunque los reporteros también decían que el muchacho Potter se encontraba en aquél ataque, entonces cuántos Potter había. Decían que estaba aquí y allá y eso le revolvía más la cabeza a menos de que todos los rumores fueran verdad y el muchacho de nuevo andaba haciendo desastre por donde pasara. Desde hacía un año que había pasado eso, haciendo cuentas, exactamente hace un año que Harry Potter y sus amigos habían pisado el ministerio y habían destruido la sala de las profecías. Además de la muerte que aquél prófugo Sirius Black. Seguro algo tenía que ver todo lo que estaba pasando con Potter, después de todo, se decía que donde estuviera el-que-no-debe-ser-nombrado estaba el muchacho Potter.

Sabía donde obtendría respuestas a las interrogantes que los reporteros formulaban y a las que él mismo se hacía. Sí, debía ir a Hogwarts a pedirle explicaciones a Dumbledore porque de seguro el sabía con exactitud y lujo de detalle lo que pasaba. He ahí la salida de sus problemas.

Solo tenía que encontrar la primera salida que era escabullirse de los reporteros sin que estos lo notaran. De nuevo una gran idea se formuló en su cabeza. La oficina del ministro siempre había tenido más de una salida para casos de emergencia, y el ser rodeado por una manada de reporteros feroces y hambrientos de respuestas ameritaba una emergencia.

Si, solo tenía que mover el típico libro del librero y un pasadizo se abriría de una pared falsa, creando una puerta y un camino secreto. Empezó a mover todos sus libros porque no recordaba con exactitud cual era, y parecía una tontería, pero siendo un mundo de magos nadie imaginaría que la salida de emergencia no tenía nada que ver con la magia. Por fin encontró un grueso libro de color verde oscuro, y al jalarlo se produjo un movimiento veloz de una pared, la cual corrió de lado. Como si se metiera dentro del muro contiguo dejó un largo túnel oscuro a la vista. Cuando el ministro se paró frente a este, unas antorchas se encendieron en orden.

A pesar del escalofrío que lo asaltó ya estaba decidido a conseguir las respuestas así que tomó aire y adelantó un pie. Creyó que ahí ya todo iba bien pero, algo venía del otro lado del túnel. Eso lo hizo retroceder de inmediato. Se sentía la presencia de que algo venía de aquel lado y eso lo hizo aterrorizarse, pero pronto se dejó ver aquella personas motivo de su casi infarto.

Un auror de cabello corto y rubio se dirigió a él con paso veloz, y al darse cuenta de que casi mata al ministro de un susto, bajó la cabeza apenado, pero lo que tenía que ir a decir era de suma importancia.

-¿Por qué entraste por la salida secreta?-cuestionó el ministro de inmediato

-yo...tiene que ver esto-


Estaban todos reunidos en aquella sala. Muchos le temían pues como su nombre lo decía, daba muerte a los que se atrevían a pararse muy cerca de aquel arco. Cuando Rufus llegó creyó que era una broma de mal gusto que todos sus aurores o por lo menos la mayoría de los que quedaban vivos estuvieran admirando con miedo el impasible velo.

Las ondas que solo eran visibles para unos cuantos de los presentes se movían con ferocidad y por esos habían alertado a sus superiores, lo que estaba pasando no era bueno. Poca información se tenía sobre esa inestable y enigmática construcción, por eso les daba vértigo el observarlo. Se estaba comportando de una manera muy extraña, más extraña de lo normal a lo que al arco se refería

-¿Desde hace cuanto está haciendo eso?-preguntó el ministro señalando el arco

-pues, desde poco antes del ataque. Pero, no creemos que esté relacionado-contestó un anciano, el cual era el encargado de todo lo referido a la estructura.

-¿Cómo puede estar tan seguro de eso?-cuestionó Rufus perdiendo un poco los estribos. Nadie sabía lo suficiente de esa cosa como para dar declaraciones tan certeras.

-es que, ningún mortífago o el-que-no-debe-ser-nombrado entró a esta cámara durante el ataque-

-¿entonces que explicación me tiene?-

-ninguna-contestó el hombre –solo se que nuestros relojes dejaron de funcionar cuando entramos a esta sala-

El ministro buscó en su túnica su reloj de oro. Lo sacó y la cadena todavía colgaba de su chaleco. Sacudió el reloj varias veces. Sabía que nunca se le había caído o golpeado y se supone que funciona con magia ¿Cómo es que ni una de sus manecillas se movía? El encargado del arco le enseñó su reloj de bolsillo también. Congelado por un extraño motivo. Pero lo que más sorprendió a Scrimengour era, el reloj de arena. Los pequeños granos de este, se mantenían suspendidos en el aire. Como si hubieran sido congelados en esa posición.

-¿Qué está pasando?-susurró para si


yiuju! la maldad recorre mis venas como una buena dosis de veneno. Bendito chocolate que me hace hacer estas locuras! XD alabado sea.

Se que querían ver a Sirius y a Harry de nuevo como padrino y ahijado que son, pero créanme que empeoraré las cosas en el próximo capi. Me emociona hablar de mis maldades =)

Bueno: muchos galeones a todos aquellos que dejaron review porque les gusta la historia y no porque sienten obligación. En verdad, me encanta que me dejen sus comentarios (muchos dicen que soy masoquista y que me encanta que me maldigan por estos finales XD) bueno, se aceptan la mayoría de los comentarios siempre y cuando no vengan criticando mis errores de ortografía, que falta de narración o lo que sea. Love and peace.

aquí dejando mi dosis semanal de fechorías

anypotter

p.d. (Ya leyeron mi especial de Halloween??? no??? por que??? oks, si quieren pueden pasar, son libres de hacerlo o no =D pero son más libres de ir a votar en el link que les dejo en mi profile, ese donde está mi oneshot inscrito!...los espero...)