1981-1997
Estaban pasando cosas muy extrañas. Eso desde que Voldemort tenía aterrada a toda la comunidad mágica. Nadie podía salir de su casa, ni mirar las estrellas desde el balcón de su hogar, porque aquel mago tenebroso estaba suelto y con más poder del que se hubieran imaginado.
Albus Dumbledore se sentía responsable de la mayoría de las cosas que estaban pasando. Los múltiples asesinatos que ocurrieron en las últimas horas y los que podrían sumarse a la cuenta con el paso de los días. Su gran y preparado grupo estaba desapareciendo, porque se retiraban antes de que Voldemort les hiciera algo a sus familiares o porque simplemente el mismo mago tenebroso había acabado con ellos.
Ahora los que quedaban eran los más fieles. Eran aquellos que a pesar del temor y terror que Voldemort había implantado, luchaban por conseguir un futuro sin él.
Sentado frente a la chimenea de su mansión se acariciaba su larga barba. Como presintiendo que algo iba a pasar. Pero últimamente ya no le hacía caso a esos presentimientos, todos los días sentía lo mismo. Omitía el hecho que lo que le removía las entrañas era algo distinto, y por lo tanto peor.
Sirius paseaba por la enfermería como se le había hecho de costumbre en las últimas horas. Miraba nervioso de un lado a otro porque sabía que lo que tenía que explicar era difícil. Regulus lo seguía con la mirada fastidiado.
El Black menor sacó su varita para dar fin a todo esto y poder seguir su vida normal. Por lo menos normal en lo que cabía vivir en una época como la presente. Tenía que hacer algo para que su hermano dejara de actuar como un niño que le quiere pedir permiso a su padre para una tontería, y sabía que la idea que le había venido a la cabeza era la más rápida y práctica.
.-Enervatte-susurró lo suficientemente audible para que todos en la enfermería lo escucharan. Gracias a Merlín que la enfermera se había ido de nuevo y los había dejado solos.
Los ojos de Sirius se agrandaron de terror cuando vio a quién iba dirigido el hechizo de su hermano. Ron y Hermione se miraron entre si y dieron un suspiro resignado al igual que Remus. Era hora del show.
Las primeras palabras de la persona a quien Regulus le devolvió la conciencia fueron las menos esperadas:
-¡¿Quién diablos fue quien me atacó por la espalda?!-
Harry se sentó en la cama aún tallándose los ojos para despertar bien, lo cual no hubiese sido necesario de no ser porque alguien lo hechizó cobardemente para impedirle decir algo de mucha importancia. No tendría piedad de aquella persona que en lugar de desaparecerle la boca o algo parecido, se le ocurrió la brillante idea de desmayarlo. ¿En que cabeza cabía semejante idiotez?
Cuando despegó sus manos de la cara, los primeros rostros que vio fueron los de sus dos mejores amigos y el de Remus. Con la idea de que los tres querían una larga vida de ser posible, señalaron al causante del enojo del Gryffindor.
El muchacho siguió las tres manos que apuntaban a un solo lugar. A una figura parada de espalda a él, no le alcanzaba a ver el rostro, pero, algo le decía que cuando la persona se volteara no le agradaría. Sacudió la cabeza incrédulo a esa idea que se le había venido a la mente tantas veces el verano anterior, incluso ese mismo año.
Deseó muchas veces que lo que había pasado hace un año no fuera cierto, ahora creía que se había vuelto loco. No le iba a dar credibilidad a su inestable mente. Después de que lo aturdieran, ¿quién no estaría tan confundido como él? Desechando esa fantasía se giró de nuevo a su antiguo profesor de DCAO y a sus dos amigos, los cuales lo miraban como a la expectativa. Como si esperaran que hiciera algo.
-¿quién de ustedes fue?-cuestionó el joven mago, no tenía más opciones en ese momento
Los tres se quedaron boquiabiertos de no ver lo que esperaban. Se hizo un incómodo silencio en el que Sirius dejó de respirar aún sin voltearse.
-le diste duro hermano-habló Regulus a su hermano mayor quien deseaba tanto asesinarlo.
Harry se giró al oír esa extraña voz. Vio a un hombre de cabello un poco largo, como a los hombros. Ondulado como el que recordaba en...basta de pensar en él. Pero ese hombre que desconocía se parecía mucho a...
-ni siquiera te atrevas a pensarlo- se dijo a él mismo. Llamando la atención de todos. Excelente, ahora lo creerían un loco de verdad como una vez Fudge intentó declararlo.
-Harry… ¿te encuentras bien?-le preguntó Remus tanteando el terreno con cautela, no sabía porque el muchacho no le había dado importancia a que Sirius estuviera parado de espaldas a él porque apostaba su vida en que Harry lo había reconocido. El muchacho lo miró por unos momentos no entendiendo la pregunta, si que les había dado una impresión de un loco.
El muchacho decidió adoptar una posición seria para preguntar de nuevo y recibir una respuesta:
-¿Quién fue él que me atacó?-
Remus se paró frente a él y tomó aire para soltar algo muy importante o esa era la impresión de Harry. Nunca había visto a su profesor de DCAO tan nervioso, se pasaba la mano por el cabello y miraba mucho a su izquierda. ¿Acaso Remus también veía a la persona que estaba de espaldas? No, eso no era posible.
-fue…él-Remus se apartó del campo de vista señalando en dirección a la persona que ahora había dejado de ser solo producto de la imaginación del joven, seguro ahora estaba en una pesadilla en la que nadie lo despertaba porque, ¿Cómo podía ser posible lo que pensaba? Oh por Merlín. El hombre si giraba lentamente o eso le parecía a Harry. Todo estaba en cámara lenta, como si nunca fuera a ver el rostro de quien se volteaba, se le hacía una eternidad el poder despejar sus dudas.
Dos ojos grises aparecieron. Lo miraron fijamente. Unos mechones de cabello ondulado caían a ambos lados de la cara de aquel hombre cuyo rostro no había cambiado desde la última vez que lo vio. Sus miradas se conectaron. El esmeralda y el gris se fundieron unos momentos incrédulos de ver el otro par de ojos que creían que nunca más verían. El mayor de los dos tenía las piernas de gelatina, como aquella primera vez que vio a su ahijado en tercer año, después de un largo tiempo.
Torpemente empezó a aparecer una sonrisa en su rostro y quiso dar unos pasos hacia adelante. Como un oso gigante con los brazos extendidos para abrazar a su ahijado. Pero la conexión de miradas se rompió bruscamente. Harry miraba al suelo sin expresión alguna.
-¿Harr…?-iba a preguntar el animago cuando su palabra se vio detenida en el aire por la misma mano del joven mago
-Basta de fantasías absurdas-habló el muchacho. Todos lo escucharon, su voz era muy seria y pretendía ser su última palabra
-pero…Harry, sí es Sirius-le aseguró Remus totalmente extrañado de esa reacción. Intentó poner su mano en el hombro de él pero la mirada esmeralda esta vez se clavó en él. Esa mirada que Lily ponía cuando exigía la verdad al costo que fuese, esa mirada que acobardaba al hombre más valiente. Tal vez un poco exagerado pero si ese muchacho era tan hijo de James como de Lily, vaya que estaban en problemas.
El licántropo intentó escabullirse con una frase rápida:
-El hermano de Sirius lo rescató del velo, tu padrino nunca murió-al mismo tiempo y sin tomar aire señaló al otro hombre que en verdad se parecía a su todavía difunto padrino hasta creer lo contrario.
La mirada acusatoria color esmeralda voló a Regulus. Quien abrió los ojos considerablemente y hasta sintió miedo.
-yo…bueno…si, es cierto…pero…si-tartamudeó bajando la mirada para ver sus propias manos que jugaban nerviosas entrelazando los dedos y moviéndolos frenéticamente. Luego señaló al final a su hermano.
Harry miró de nuevo el inicio de ese círculo vicioso. Sabía que si lo que le decían era verdad, lo cual llevaba comprobado en un 99%, tenía una sola cosa que hacer, la cual tenía ganas de hacer desde hacía tiempo ya.
Se paró de la cama. Caminó tres pasos descalzo, sintiendo el frío suelo a sus pies. Se contuvo a dejar su varita en la cama, y finalmente llegó a plantarse ante su oficialmente vivo padrino. A Sirius le daban ganas de llorar de felicidad cuando Harry abría la boca para decir algo:
-¡¿un año?!-reclamó a todo el que pudiera escucharlo. Todos se quedaron pasmados y sus sonrisas de victoria se volvieron cejas enarcadas -¡¿Sabes lo que…yo…Voldemort…Dumbledore?!-rayos, ni siquiera se podía expresar bien de la emoción que estaba recorriendo sus venas y su joven corazón que hoy no era más que una pedazo de hielo tratando de no derretirse.
-¿Harry?-preguntó extrañado Sirius, le habían cambiado a su querido ahijado, y nadie tenía la culpa más que: -¡Regulus! ¡Te dije que un año era esperar mucho tiempo!-reclamó por la actitud de su ahijado contra él.
-¡Yo no tengo la culpa! Tu fuiste quien en primer lugar quedó atrapado en el velo por andar haciendo Merlín sabe que en el ministerio-se defendió
-¡A mi me preocupaba mi ahijado!-le devolvió el animago
-Dumbledore te dio la orden directa de que te quedaras en Grimauld Place-susurró Harry de brazos cruzados sin ver a su padrino. El Black se giró a él hecho un verdadero demonio
-¡¿Y tú que andabas haciendo fuera del colegio a esas horas?! ¿No te dije que nunca te preocuparas por mi?-
-¡No cambien de tema!-habló Harry mirando a su padrino de nuevo.
Los otros tres espectadores miraban la escena como una absurda realidad que era todo lo contrario que esperaban al feliz reencuentro de padrino y ahijado.
-¡Regulus me tenía encerrado!-argumentó de nuevo Sirius -¡él tiene la culpa!-
-¡ah no! ¡Yo te saqué del velo, deberías estar agradecido!-
-¡Ni crean que esta es la forma de disculpar un año de ausencia!-les detuvo Harry a los dos hermanos que empezaban un pleito familiar. Se paró entre los dos pero sintió que de repente veía las cosas triples y borrosas.
Se llevó ambas manos al rostro y Sirius lo atrapó justo cuando iba a caer al suelo. Se hizo el silencio
-van a decir que también es mi culpa que el Horrcruxe que Dumbledore encontró era falso-la voz de Regulus hizo eco en la enfermería. Harry abrió considerablemente los ojos.
La explicación del viejo director había concluido hasta donde él todavía tenía conciencia de lo que pasaba a su alrededor. Nadie decía nada, Albus no sabía si porque seguían helados de la impresión después de semejante relato o por el simple hecho de que querían gritarle tantas cosas que no podían salir por sus bocas al mismo tiempo.
Se veían pálidos y trasparentes. Esperaban que alguien les dijera que lo que Dumbledore contó era una broma para el día de los inocentes. Se sentían otros muy decepcionados de que el líder de la orden no les tuviera la suficiente confianza de decirles algo tan grande como la de la existencia de los Horrcruxes, era de vital importancia encontrar esas cosas porque si llegado el momento estuvieran en campo de batalla y alguien tuviera la oportunidad de oro de acercarse a Voldemort, simplemente fallaría pues el maldito mago se había hecho algo así como inmortal.
Ni siquiera una mosca se escuchaba zumbar en el silencioso comedor. Ni un movimiento era notorio más que el de la respiración de los presentes y sus ojos parpadeando rápidamente como tratando de despertarse.
La paz por así llamarla de todos los que estaban reunidos se vio cortada por unos gritos enfurecidos provenientes del pasillo. Los cuales se escuchaban lejos pero por la potencia de la voz, no tardaban en llegar.
-¡¿Falso?!-gritó -¡Entonces todo lo que pasó fue…!-
La joven voz era perseguida por otras personas.
-¡Harry, discutamos esto en la enfermería o la señora Pomfrey me asesinará!-gritó Sirius algo agitado. Iba corriendo.
-¡No encuentro la diferencia de lo que creía hace media hora!-le devolvió el Potter, entonces su padrino se sintió más culpable. Pero aún así no dejaba de seguirlo.
-¡En verdad lo siento! ¡No sabia que Dumbledore lo buscara!-intentó Regulus, pero ya había metido la pata y no se podía remediar.
Harry seguía corriendo frente al grupo que lo seguía frenéticamente. Pero iba demasiado distraído como para medir sus palabras. Estaba enfadado y tenía muchas ganas de decir todo tipo de cosas y ese era un momento justificable.
Divisó las puertas del comedor donde se suponía estaba el director, quien le tenía que aclarar muchas cosas. Antes de entrar respiro y les gritó unas últimas palabras a quienes los seguían.
-¡Saben por lo que pasé para poder escapar de…!-
Sus palabras se vieron cortadas cuando las puertas del comedor se abrieron dejando ver a la orden del fénix. Todos prestando toda su atención a lo que Harry iba a decir. La segunda parte de la historia.
El muchacho se dio cuenta del error que había cometido al gritar algo que todos querían escuchar. Quiso en ese momento Sirius lo atacara por la espalda, pero por más que esperaba el impacto no sucedía. Hasta había cerrado los ojos para no ver las caras sorprendidas de la orden cuando el rayo viniera por detrás, pero cuando los volvió a abrir todos parecían esperar a que hablara. Dumbledore por lo menos no le dirigía la mirada.
-oh oh-
La orden había sido llamada a una reunión de emergencia. Aunque todas las reuniones de esos tiempos eran de emergencia y para nada planeadas. Siempre agarraban a los miembros de la orden en las actividades más complicadas. Dumbledore sonrió al recordar que hace no mucho tiempo, su orden entera apareció en pijama, despeinados y todavía medio dormidos. Y que decir de la vez que Sirius llegó solo envuelto en la toalla del baño y con espuma en el cabello.
Su sonrisa cambió a algo nostálgico. Como deseaba el compartir con ellos otras cosas, que no siempre fueran malas noticias. Quería conocer aquellas vivencias que no fueran de guerra, aquellas anécdotas de batalla. Deseaba conocerlos como personas y no como aurores. A cada uno de ellos.
Tarde se dio cuenta de que todos lo miraban para que empezara a hablar. Estaban angustiados de su silencio y comprendió que los había dejado con la palabra en la boca mientras él recordaba. Por fin empezó a hablar:
-¿Alguna novedad?-preguntó sin muchas ganas de recibir respuestas porque siempre que le informaban de algo que no sabía seguro era una muerte.
-gracias a Merlín ninguna-habló Sirius –pero conociendo a Voldemort, en unas horas nos dará de que hablar-agregó más para él que para si mismo pero como todos lo escucharon se llevó varias miradas de desagrado -¿Qué? Corríjanme si miento-se defendió cruzándose de brazos. James quien estaba a su derecha le dio un pisotón -¡ouch! ¿Qué te pasa?-renegó el animago
-yo le daré a esta orden de que hablar si no te callas. Es la primera reunión donde no tenemos malas noticias y tú andas diciendo eso-el Potter se miraba tenso, pero lo que había dicho su mejor amigo en verdad le molestaba.
-lo siento-se disculpó por lo bajo y Dumbledore lo aceptó con la mirada
-entonces, no hay actividad reciente-concluyó el director
-al parecer no-intervino Alice LongBottom. Albus negó con la cabeza, tenía un mal presentimiento.
-¿Por qué sospecho que el hecho de que Voldemort no haga nada es malo?-preguntó de nuevo Sirius
-amigo, que Voldemort no ataque significa que está planeando algo grande-le respondió Remus. El animago buscó la mirada de Dumbledore para que se lo confirmara y cuando éste asintió se vio desconcertado.
-entonces ojalá Voldemort causara desastre-suspiró, todos lo miraron feo de nuevo -¡ah ya! Mejor me callo-se giró a mirar detenidamente el comedor de Hogwarts como si nunca lo hubiera visto para evitar todas las miradas.
Al parecer no había nada de importancia que discutir ese día. Lo mejor en opinión de Dumbledore era finalizar la reunión.
Todos esperaban expectantes las palabras de Harry quien se había congelado frente a ellos. Ahora no se veía animado a decir todo lo que antes tenía en mente. Quizás por miedo a que Sirius lo hechizara de nuevo.
-bueno, ya que está toda la orden reunida-suspiró el director como clara invitación a pasar y continuar el relato.
Muy a su pesar, todos los que faltaban pasaron a sentarse. Molly miró con malos ojos a Dumbledore por tener a ese trío de Gryffindor en la reunión.
Harry aunque intentó escabullirse a una de las esquinas del comedor donde nadie pudiera alcanzarlo después de lo que seguro se le obligaría a relatar, pero su desgraciadamente hábil padrino lo tomó de un brazo con fuerza y lo jaló consigo, sentándose a su lado. Todavía no lo perdonaba por ese año de ausencia y ya estaba agregando más cosas a la lista de razones por la cual no perdonaría al animago.
Antes de que se pudiera decir otra palabra en la sala, una luz grisácea invadió el comedor como niebla o humo. Como reflejo mecánico, la mayoría sacó su varita porque eso no era nada bueno, más después de lo que el director había contado.
Un rayo dorado apareció como relámpago atravesando de un lado a otro el comedor. Haciendo estruendoso eco, haciendo vibrar las tazas de los presentes. Las antorchas que iluminaban el lugar se apagaron. El cielo por algún extraño motivo se oscureció totalmente, dejando en la oscuridad al mundo, o por lo menos al comedor de Hogwarts.
-¿Qué pasó?-preguntó una voz femenina sumida en la oscuridad, no era Tonks, ni McGonagall o Molly. Tampoco Hermione o alguien parecido.
-¡Juro que esta vez yo no fui!-gritó otra voz, la cual muchos reconocieron metidos en la oscuridad
-¡Sirius!-gritaron todos creyendo lo contrario de esas palabras. Harry escuchó a su padrino muy lejos de él.
-¿Qué?-se defendió Sirius, esta vez Harry se asustó porque escuchó a su padrino justo a su lado.
-¿Qué rayos pasa?-preguntó Remus, nadie podía ver nada.
-te respondería si lo supiera-agregó Tonks
-yo no dije nada-se defendió el licántropo a su lado.
¿Que estaba pasando? La pregunta del millón de galeones, el director de Hogwarts se preguntaba por qué escuchaba hablar a dos de sus miembros en un lado del comedor y luego hasta el otro extremo.
-chicos, ¿acaso no recuerdan un muy útil hechizo que sirve para…alumbrar?-dijo otra voz femenina
-¡¿Lily?!-fue la expresión general al escuchar a esa persona
-¿Por qué tanto barullo? ¡Me van a despertar a Harry!-rugió la pelirroja
-¿Ha…Harry?-tartamudeó Sirius
Dumbledore se heló en su lugar. Comprendió lo que estaba pasando en ese momento como si de repente su cerebro se viera iluminado. En que lío estaban metidos. Si era cierto lo que pensaba, debía actuar rápido. Empezó a mencionar unos nombres, entre susurros. Después de unos segundos de mencionar los nombres y las edades de cada uno de los miembros de su orden, ondeó su varita y en la oscuridad brilló una luz azul. Si el hechizo había salido bien, entonces quienes mencionó habían desaparecido del comedor. Era hora de que se hiciera la luz, figurativa y literalmente.
-¡lumus!-
Aparecieron varias personas más, unas que no estaban cuando la reunión empezó. Unas personas que para nada deberían estar frente a él. Todos tirados en el suelo, se empezaban a levantar sin darse cuenta de qué era lo que en realidad pasaba.
-¿Quién fue el idiota que lanzó un hechizo mal?-preguntó Frank, era una persona calmada pero en esos momentos esas bromas no le caían nada bien. Todos se giraron instintivamente a Sirius quien se empezó a defender estrechando la mirada.
-¿por qué terminamos todos en el suelo?-preguntó James sacudiéndose el pantalón y a lo último acordándose de que su esposa también estaba tirada a su lado, le tendió la mano avergonzado.
Todos buscaron respuesta del profesor Dumbledore quien no había hablado después de ese extraño incidente, pero cuando se giraron a verlo, más de uno se quedó extrañado de lo que veía. ¿Doble? O acaso el director estaba frente a un espejo. Remus incluso sacudió la cabeza para que una de las dos imágenes desapareciera, se veía desconcertado.
Ellos dos se veían como un irreal sueño. Como si nada les sorprendiera porque en verdad no estaba pasando cuando era todo lo contrario. Se acercó más, el más viejo de ellos dio un paso hacia adelante. La vieja orden del fénix sacó su varita al ver avanzar a la mala copia de su líder, el cual se veía más viejo. Seguro era un mortífago. Lo que no adivinaban era cómo había logrado entrar a Hogwarts y atravesar los escudos.
Su líder los detuvo con una seña de su mano. Aunque no volteó, solo con ese ademán de bajar el brazo les indicó que esperaran. Él todavía seguía mirándose en ese espejo de tiempo donde tenía varios años encima, y unas marcas irreconocibles de sucesos de todo tipo. Tenía que hablar y averiguar que era lo que pasaba.
-¿Quién es usted?-preguntó el líder de la orden del fénix que se encontraba presente.
-Soy Albus Dumbledore. Director de Hogwarts-respondió el hombre más viejo que estaba frente a todos.
-eso no puede ser posible-contradijo con seguridad el primero –yo soy Albus Dumbledore-
-¿en que año piensa que estamos?-preguntó el anciano Director y el otro se vio confundido por esa pregunta.
-es claro que en 1981-contestó
La orden escuchaba atenta cada pregunta y respuesta de su líder con el imitador. Algo que desconocían estaba pasando y no tenían idea de qué o por qué. Incluso echando un vistazo al comedor, este se veía diferente. Un poco más viejo y gastado. Además había otras tantas cosas que no recordaban haber visto nunca en ese gran salón. Volvieron al tema de la conversación.
-No, no es así. Estamos en Junio de 1997-declaró
Aqui empieza mi macabro experimento donde...como siempre, dejo fluir las locas ideas que se me vienen en mente.
Mi primer fic Time-travel pero al revez. Si! en lugar de que del futuro se viaje al pasado, mejor me traigo el pasado al presente.!
=D nunca había hecho nada parecido así que cuidado...jugar con el tiempo me da muchas ideas, buenas y malas. En el próximo capi verán que no solo ellos se vinieron a 1997.
se aceptan reviews con maldiciones, solo por esta vez.
anypotter
