Anuncios: Si, desparecí por un mes, llámese corte de vacaciones del Internet..buaaa. Pero, por eso…muajaja logré adelantar 7 capítulos a esta historia de la misma longitud del que leerán..los llamo "El 7 de la locura" porque creo que 7 capis en una semana son un gran logro, porque son largos y llenos de mis locuras más grandes, créanlos.
De aquí por favor no pasen los que sufren del azúcar o del corazón. =D
Piii..pi…pi…piiii…pii….
Ese pitido es mi detector de amenazas a mi persona así que hagan el favor de vaciar sus bolsillos y dejar sus varitas que se les entregarán al final del capi, una vez que dejen review =D Oye..tu…si tu! Deja esa granada aquí,… y el cuchillo, la daga, el hacha, los perros asesinos…los ninjas contratados..todo se tiene que dejar aquí por mi seguridad.
Pii..pi…
Esa pistola, ese pedazo punzo cortante de vidrio… vacíen sus calcetines señores.
Muy bien, pueden empezar a leer, los paramédicos están sobre aviso por ataques cardiacos.
any
-Harry, lamento que hayas tenido que ver eso. Pero créeme que aunque me duela, tus padres quedaron en el pasado y te tengo a ti, ahora. No te puedo cambiar por nada, no puedo perderte por algo que no es exacto. Sabes que nadie asegura que las cosas salgan mejor, nadie me asegura que en lugar de que sean tus padres los que mueran, seas tú-
-Sirius…yo-
-Eres mi ahijado Harry, y tus padres querían que te protegiera. Murieron por ti y yo haré lo mismo. Pero si tengo que pelear contra sus versiones más jóvenes para mantenerte a salvo, así será-
o-o-o-o-
…Segunda Oportunidad…
-Eres mi ahijado Harry, y tus padres querían que te protegiera. Murieron por ti y yo haré lo mismo. Pero si tengo que pelear contra sus versiones más jóvenes para mantenerte a salvo, así será-
Eran frases muy fuertes, muy reveladoras que Sirius Black nunca debió haber dicho sin asegurarse primero de que estaban solos. Debía haber puesto un hechizo para no ser escuchados, porque ya no eran las únicas personas en la casa, y cualquiera que pudiera escuchar lo que acaba de decir, si era de un tiempo pasado, podría sacar muchas conclusiones. Ciertas y equivocadas, cercanas a la realidad o solo a lo que querían que fuera.
0-0-0-0-
James sabía que al acercarse a escuchar detrás de una puerta estaba traicionando la confianza del viejo Dumbledore, pero la verdad era que todavía no le daban motivos lo suficientemente buenos para tratar de hacer un mejor futuro que el que ahora estaban viviendo. Era una pesadilla el pensar que en 15 años más, las cosas seguirían igual o peor.
Así que dejando guardada la voz de la conciencia, había pegado la oreja a la puerta, en busca de información reveladora, de valiosa importancia.
-Sobre lo de esta tarde…-
-Si te piensas disculpar, olvídalo- sentenció seriamente el hombre –No es tu culpa, se que no he sentido ni visto la mitad de las cosas por las que has pasado y ahora con lo de Vol…-
-No es, por eso- cortó el muchacho, inseguro de continuar
-¿Entonces?...- hubo una pequeña pausa incómoda –Vamos, te podré ayudar si lo se. Quiero ayudarte-
James escuchó un suspiro resignado y despegó su cabeza de la puerta. Esa solo era una plática de… ¿Familia? No podría conseguir información importante así, no creyó que algo que llamara su atención dentro de esas palabras. Solo se paró a un lado de la puerta, contemplando el llamativo color del líquido dentro de la copa, como si pudiera hacerlo cambiar de color con solo verlo.
Para cuando se dio cuenta, se había acabado la copa de Whisky de Fuego y los susurros habían cesado. No es que le interesara mucho lo que se había dicho, así que se dio media vuelta y emprendió la marcha de nuevo a su habitación.
Sin saber, que había perdido una gran oportunidad de descubrir todo lo que les ocultaban.
o-o-o-o-
Remus se había levantado temprano pues quería ver cómo había pasado la noche su amigo. Así que circulaba por los pasillos de la mansión fresco como una calabaza. Admitía que se sentía nervioso de ver en qué tanto había pensado Sirius, ese hombre era difícil de entender la mayoría de las veces y para tomar una decisión tan importante como la de hacerse cargo del adolescente más buscado por los problemas. Era como si Sirius se cuidara a si mismo a la edad de quince, con pequeñas diferencias y agregando que Harry era perseguido por un mago tenebroso, que tenía todos los ojos del mundo encima de él y que podía llegar a ser muy frágil.
Confiaba en el sano juicio de su amigo, ya antes le había demostrado que podía ser responsable si quería.
Tocó a la puerta suavemente, no quería solo entrar sin dar aviso. Podría encontrar a Sirius en paños menores –y no es que no lo conociera desde sus años en Hogwarts- pero, no le apetecía agarrar al animago en una situación vergonzosa. No estaba de ánimo para insignificancias.
Al no recibir respuesta, juntó el entrecejo y tocó un poco más fuerte, imaginando que el hombre tenía un sueño muy profundo del cual no sería fácil sacarlo. Decidió echar un vistazo solo para asegurarse de que todo siguiera en orden. Pero cuando abrió la puerta y asomó su cabeza levemente, supo que algo no iba bien. Terminó de abrir por completo la puerta para no encontrar absolutamente a nadie y eso hizo que sus niveles de preocupación se dispararan.
¿Dónde se podía haber metido Sirius? Era una buena pregunta y deseaba fervientemente que el animago se hubiera movido de esa habitación por su propio pie y no por motivos adversos a él. Pero, no era solo la ausencia del animago. Sirius podría ir a donde quisiera siempre y cuando no pusiera en riesgo a los demás y eso envolvía a Harry. ¿Dónde estaba el muchacho? Se suponía que no podía ir a ningún lado después del estado en el que se encontraba, ¿Había cambiado algo, o había pasado una emergencia?
No quería pensar en eso pero era la única solución que se le ocurría, no esperaba lo que estaba pasando y la verdad lo inquietaba demasiado. Salió como bólido de la habitación en busca de aquellos dos.
Revisó en cada una de las habitaciones que estaban vacías, se paseó de piso en piso buscando algo que le pudiera dar una pista o un indicio de dónde se encontraban ahijado y padrino, pero al paso del tiempo, al no encontrar a nadie comenzaba a pensar en la peor de las situaciones y esa era que, sin que nadie se diera cuenta, alguien hubiera logrado penetrar en la mansión Dumbledore –de nuevo- y hubiera intentado llevarse a Harry, su padrino obviamente saldría en su defensa.
-¡Basta Remus, no dejes a tu imaginación volar de ese modo, déjate de pesimismos!- se obligó a pensar. Solo eran conjeturas las que hacía, pero dados los recientes sucesos, no podía evitar pensar en lo que peor que podía haber pasado en lugar de tratar de encontrar una solución razonable.
-Piensa como Sirius, piensa como Sirius ¿Qué podría estar haciendo a estas horas de la mañana?- la respuesta llegó al hombre en cuanto terminó de formular la pregunta –Comer- ¿Pero…dejar solo a Harry? No se quería adelantar a cosas que no sabía cómo habían pasado, así que se limitó a seguir su propia idea e investigar en la cocina. Deseaba con toda su alma encontrarlo y pedirle explicaciones.
o-o-o-o
Llegó sin aliento al lugar, había tratado de no desesperarse pero terminó corriendo por la ansiedad y se vio decepcionado al no encontrar a nadie. Su cabeza comenzaba de nuevo a sugerirle aquello que no podía pensar, así que optó por preguntarle a Dumbledore si acaso sabía algo. Llamó a uno de los elfos del viejo mago y le dijeron que había salido, que no regresaría hasta más tarde.
De inmediato descartó la idea de que el hombre supiera algo, de ser así, se lo hubiera dicho. La desaparición de Sirius y Harry comenzaba a atormentarlo en la base de su cabeza y no podía hacer nada para evitarlo. Pero tenía que encontrar algo, una simple pista que le indicara dónde se habían metido y si acaso había pasado algo malo.
Pensó en llamar por red flu al director, creyendo que quizás se podría encontrar en Hogwarts y era lo mejor que se le ocurría. Sus fallidos intentos de mantenerse en calma ya habían desaparecido por completo.
Entró con gran velocidad a la sala, recordaba haber visto una chimenea ahí. Pero se detuvo en el marco de la puerta, dejando que el aire de sus pulmones escapara por completo. Un gran perro negro estaba acostado cómodamente en un sillón, dejando que una de sus patas delanteras colgara por delante con gran gracia. En ese momento la sangre se le comenzó a aglomerar en la cabeza, mientras su mente maquilaba ya ciertas ideas:
-¿Cuál sería la mejor forma de despertar a Sirius?- contempló al durmiente animal mientras se acercaba más y más, sin contar que a cada paso, una idea florecía en su mente.
-¿Gritándole? ¿Con un chorro de agua bien helada? ¿Una maldición? ¿Tirándolo del sillón? ¿De un manotazo?...
Todas las opciones eran igual de buenas y el licántropo sonrió malévolamente para sí mismo, hasta llegó a pensar en cómo acomodar todas las ideas juntas, causando el mayor daño que podía el hombre que estaba dormido tan cómodamente. Su sonrisa desapareció cuando estuvo a dos pasos de Sirius y notó que no estaba solo.
¿Harry? De nuevo todo tipo de ideas absurdas comenzaron a aparecer en un su mente, así que mejor optó por despertar al animago para que le dijera qué rayos pasaba.
-Sirius…- sacudió un poco al animal que parecía tener un sueño muy pesado. Resopló antes de intentarlo de nuevo –Sirius, SIRIUS- el perro desapareció en menos de un segundo, dejando ver a un asustado y somnoliento hombre.
-¿Qué…Remus…qué?- se talló los ojos con rapidez para aclarar su visión y ver a su amigo cruzado de brazos, con una mirada que exigía una buena explicación. -¿Explicación de qué?- pensó el animago.
La pregunta fue tan obvia en la cara de Sirius que Remus ladeó la cabeza y le indicó al muchacho dormido en el sofá de un lado. En ese momento, una pizca de vergüenza adornó la cara del Black.
-Eh…nos, ¿Fuiste a buscarnos a la habitación?- preguntó inseguro, aunque ya lo podía dar por hecho.
-Los fui a buscar a la habitación- afirmó severo
-Lo siento Remus, en verdad, es que Harry…- comenzó su explicación que fue cortada por la mano en alto de Remus.
-Sirius, solo quiero saber ¿Qué te pasó por la cabeza para salir de la habitación junto a Harry en la condición en la que están las cosas? Sin contar que estabas en tu forma animaga y tu ahijado completamente reconocible a la vista de cualquiera- no se escuchaba enojado, no mucho. Más que nada se encontraba confundido por las repentinas decisiones del merodeador, y éste siempre tenía explicación a todo.
Aguardó unos momentos, dándole tiempo de despertarse al otro hombre.
-Harry tuvo una pesadilla- contestó finalmente el hombre tratando de reprimir un bostezo llevándose la mano a la boca. –Si, ya se que piensas que en qué cabeza cabe semejante estupidez. Por qué por una pesadilla, salir a una simple sala y quedarse dormidos en los sillones…-
-Sirius, Sirius, calma. No te estoy juzgando ni nada, solo quiero que me expliques- el licántropo le sonrió sinceramente a su amigo, lo cual agradeció mucho el otro. Se acercó a Harry y quitó un poco de cabello de su frente con sumo cuidado, una sonrisa se dibujó en su rostro al verlo dormir tan tranquilo después la noche pasada.
-Solo fue una mala noche- insistió sin darle mucha importancia –Ambos necesitábamos un respiro-
Remus se acercó más y le palmeó la espalda a su amigo.
-No sabes cuánto he esperado que me digas eso-
Los dos comenzaron a reírse por las nuevas noticias y las preocupaciones despejadas. Hasta que escucharon ruidos del otro lado de las puertas.
-¡Es hora de desayunar!- razonó Remus de inmediato, pensando en las personas que estaban por fuera ya en gran movimiento. Cualquiera de ellos podría entrar a la sala en cualquier segundo.
Ambos amigos se miraron espantados.
-Entendí la indirecta- comentó una joven voz adormilada. Sirius y Remus se sonrojaron un poco por haberlo despertado. Entonces Harry se comenzó a levantar sin problema alguno, hasta quedar sentado en el sillón. Se echó la capucha sobre la cabeza, entonces pudo bostezar y tallarse los ojos tranquilamente. Su padrino se sentó a su lado, dejando que se recargara en su hombro. Los dos habían sido despertados de manera un poco abrupta y querían algunas horas más de sueño.
-Deberían ir a dormir- sugirió Remus al notar los lentos movimientos de ambos –Y no creo que quieran estar presentes en el desayuno de hoy- añadió con cierto escalofrío que Sirius de inmediato captó. Recordaba que ayer, el licántropo había llegado a su habitación pidiendo clemencia y que lo dejara tomar las comidas con él y con Harry, pues Lily y James se habían peleado, no era para menos.
-¿Por qué no?- preguntó inocentemente Harry al no descifrar el por qué de las palabras, miradas y acciones tan extrañas de ambos merodeadores. No veía nada malo y él quería ver a sus amigos.
-Bueno…- comenzó indeciso su padrino –Digamos que habrá un gran espectáculo- al notar la poca reacción de Harry continuó –Tu padre y tu madre tuvieron una pequeña discusión ayer y pues…con algunos años de experiencia, podemos prevenir y saltarnos algunos incidentes. No hay por que salir dañados- terminó con una gran sonrisa.
-Aunque puede ser muy interesante de ver- añadió Remus, recordando que era una de esas pocas oportunidades que tendría el joven para conocer a sus padres –Pero si te decimos "agáchate" te tiras al suelo, si te decimos "corre" ni siquiera nos esperes, y si te decimos que no digas palabra alguna, tú naciste mudo-
Harry podría haber esperado esa explicación por parte de Sirius, pero al parecer su antiguo maestro de DCAO comenzaba a mostrar su lado merodeador. No era por menospreciarlo ni nada, pero Harry había comenzado a creer que Remus solo era uno más en el grupo, al igual que Peter. NO lo comparaba con la rata, pero no podía imaginar al hombre haciendo una broma junto a su padrino.
o-o-o-o-o-
Tenían que comer, claro que todos tenían que recibir el alimento más importante del día. La mesa estaba casi llena a excepción de que el Sr. Weasley se había ido a trabajar temprano al ministerio, de Snape ni siquiera les importaba la ausencia, y el viejo Dumbledore todavía no llegaba de su tan secreta misión. La cual, solo Regulus tenía el conocimiento de ésta.
Como se haría costumbre, los únicos que podían andar por la casa sin capucha eran los personajes del pasado, pues no había peligro para ellos dentro de esa casa, una vez que se fueran, solo serían recuerdos de aquellos presentes que tuvieron la dicha de volverlos a ver. Por el contrario, aquellos que sí pertenecían a ese tiempo, no podían hacerlo bajo ninguna circunstancia. Porque podrían dar pistas o revelar mucho a los invitados, incluso podrían sacar conclusiones falsas y otras no tan erradas. Todos ellos eran miembros de la orden del Fénix, eran inteligentes y suspicaces.
-¿Quién de ustedes se suponía que era Remus?-
Claro que en todos lados había sus excepciones. El joven Black preguntó en voz alta al confundir entre todos los encapuchados a la versión mayor de su amigo licántropo. Nadie contestó nada.
-Vamos, ni que lo quisiera matar- añadió Sirius ante el silencio expectante. Iba a decir más cuando una mirada de Lily bastó para que aparentara que no tenía boca.
Nadie se atrevería a molestar a la pelirroja bajo ninguna circunstancias. Continuaron en pequeñas charlas con aquellos que tenían a un lado.
Harry había olvidado probar bocado o siquiera tomar su tenedor cuando se puso a repasar los rostros de cada uno de los miembros de la joven Orden. Moody no tenía muchas diferencias, al igual que la rata traidora de Peter, pero los demás, vaya. Estudió primero al joven Remus, se veía más enérgico y joven, sin muchas arrugas en su rostro y notablemente fuerte. Las penas en sus ojos no eran visibles como ahora. Luego pasó a Sirius, para ser el segundo llevaba ya muchas diferencias. Como aquellas facciones un poco más finas y cuidadas, como la de alguien mucho más joven y menos preocupado por el futuro. Solo por él, sin tener que cuidar o velar por alguien más. Sus ojos revelaban tantas vivencias felices de Hogwarts que le era imposible comparar con las penas de Azkaban…
Algo obstruyó su vista y sacudió la cabeza varias veces para notarlo bien. Frente a él se había atravesado la mano de su padrino, que estaba sentado a un lado de él.
-No hay nada de provechoso en comparar, Harry- susurró apenas audible en su oído, haciendo al joven sonrojarse aunque no lo pudiera ver –No te preocupes por eso-
-Las cosas son tan diferentes- replicó por lo bajo el Gryffindor
-Lo son, pero creo que habíamos quedado en que no cambiaría el pasado por lo qu…-
Las puertas del comedor se abrieron como si el viento las hubiera empujado, de inmediato la mayoría levantaron sus varitas apuntando en esa dirección, pero solo encontraron al viejo Moody que cojeaba con gran rapidez hasta la mesa. Ignoró por completo a los del pasado y su vista se clavó en la actual orden, que lo veía en espera de que hablara.
-Otro ataque al Callejón Diagon- sentenció seriamente –Vamos-
Remus, Sirius, Tonks y Kingsley se levantaron de sus asientos de inmediato. Pero Moody se giró a la otra orden que también hacía lo mismo. Le lanzó la mirada más peligrosa que podía poner, pero aún así no logró que se quedaran sentados.
-¡¿Y ustedes a dónde creen que van?- solo Peter se encogió ante ese tono de voz
-Somos parte de la orden- atacó James –Si dicen "Hay un ataque" la orden va-
-¡Pero ustedes no son la orden de éste tiempo!- regresó el ex-auror –Ustedes no deben intervenir en nada de lo que está pasando ahora. Si matan a alguno que no debe morir, el futuro cambiará por completo-
Se hizo un incómodo silencio donde muchos razonaron las palabras de Alastor. Sirius fue el primero en hablar, y muy inseguro.
-¿A…alguien que no debe morir?- preguntó incrédulo –Así que alguno de nosotros no debe de morir ahora, porque… ¿Tiene que morir en el pasado?-
Se formó otro corto silencio donde Moody se dio cuenta de su error, y la orden del presente se quedó tan tiesa como una estatua. Sabían que el silencio que guardaban solo les estaba dando la razón a sus sospechas, pero las palabras no podían salir de sus bocas por más que quisieran. Trataban de encontrar la forma de desmentir lo que se había dicho, desgraciadamente ellos también estaban shockeados por esas palabras.
-No se lo pueden tomar así- comenzó quien menos esperaban –Al decir sobre "alguien que no debe morir" se refiere a que no podemos arriesgarnos a tentar nuestra suerte de esa manera. ¿Qué tal si muriera Moody? Su presente no existiría ni su futuro, si acaso tiene, tampoco. ¿Qué tal si no le tocaba morir? Pero por estar peleando en una lucha que no es suya, desaparece. ¿Cuántas cosas no ha hecho desde hace casi 16 años a la fecha? Su papel desaparece, todo lo que hizo también. ¿Y si en un futuro es una pieza importante para poder derrotar a Voldemort?-
Las miradas perplejas tanto de pasados y presentes eran indescriptibles. Los primeros porque no esperaban verlo de esa forma, y pensándolo bien, el muchacho tenía razón, no se podían arriesgar a jugar en un tiempo que no era suyo. Cuando a ellos les tocara su turno, sabrían que hacer.
Los demás sintieron un escalofrío recorrerlos desde los pies a la cabeza por la explicación de Harry. Sabían que el mayor deseo del muchacho era poder tener a sus padres, no se tenía que ser adivino. ¿Pero ser él quien les arrebatara la oportunidad de saber la verdad? Seguramente sabía que era demasiado peligroso apostar al tiempo, pero era injusto que no conservara la ilusión de que las cosas pudieran ser distintas. Él pudiera cambiar las cosas, Harry estaba en todo su derecho. Y estaba sacrificando esa gran oportunidad, dando a los del presente, una esperanza de continuar la guerra y ganarla, así como era actualmente.
-Hay que irnos- sentenció Moody seriamente, dedicándolo lo más parecido a una sonrisa a Harry.
De nuevo comenzó el movimiento de los 4 miembros que se encontraban en el comedor mientras los demás volvían a tomar sus lugares en la mesa, resignados a que las cosas debían ser así.
-¿Estarás bien?-preguntó Sirius y se acercó a su ahijado, lo abrazó fuertemente. Entre su túnica sintió un asentimiento de cabeza –Estoy muy orgulloso de ti- completó despegándose de él y poniendo ambas manos en sus hombros.
Remus, Kingsley y Tonks ya iban detrás del ex-auror, lo que apresuró al animago.
-No te preocupes, volveré-
Salió corriendo del comedor tras los demás, y se pudo escuchar el crujir de las llamas de la red flu cuando salió de la casa. Harry volvió a sentarse en su lugar con un suspiro. No se dio cuenta hasta minutos después que todos lo miraban.
-¿Qué?- preguntó a la defensiva
De inmediato continuaron con el desayuno, pero Harry todavía sentía las miradas de sus amigos de vez en cuando sobre él. Y ahora que lo pensaba… estudió la mesa y se dio cuenta de que solo estaban ellos –sin ningún adulto responsable- bajo la estricta mirada conspiradora de la orden del pasado. La sonrisa de su padre no le daba buena espina.
-Y…- intentó James llamando la atención de todos -¿Por qué estamos tan separados? Sobran como 10 lugares- ondeó la varita alegremente y en menos de un parpadeo, la larga mesa rectangular se había convertido en una circular, hecha a la medida para los únicos que desayunaban. Harry quien había se había quedado solo al lado izquierdo, ahora estaba sentado junto a su madre. Neville del otro lado, lo mismo.
-¡Si!- exclamó el joven Sirius muy animado –Hablar de larga distancia nos sale más tedioso- la mirada que intercambiaron él y James eran de temerse -¿Acaso no es la mejor idea que hemos tenido desde que llegamos a este tiempo?- preguntó en voz alta, solo para recibir un coro de:
-No- por parte de todos los jóvenes
-Ah…- continuó James –Así que… todos ustedes son jóvenes- sonrió aún más –Deben estudiar en Hogwarts-
-Disculpe Sr. Potter, pero no crea que será capaz de sacar información por nosotros- contestó Hermione serenamente, luego sorteaba su capucha para llevar el tenedor con fruta a su boca.
-Nah- secundó Sirius -¿Quién dijo que les queremos sacar información aprovechando que no hay ningún adulto presente que logre impedirlo, que no tengamos tampoco a ningún Albus Dumbledore presente que nos haga entrar en razón o que sepamos las mejores tácticas para conseguir lo que queremos?-
-¿Cómo creen?- rió James
-Es precaución Sr. Potter- habló esta vez Ginny –Siendo ustedes unos de los más famosos alborotadores que han pisado Hogwarts…si, es protección y prevención-
-¿Somos famosos?- corearon ambos hombres con sonrisas enmarcando sus rostros de oreja a oreja
-¿Cómo saben que somos nosotros? Seguro que mi hijo les ha de haber dicho- intentó James, empezando con sus tácticas.
Para fortuna de Harry, la capucha impidió que todos vieran como palidecía. Nadie saltó o se atragantó con la comida ante las palabras del hombre, pues ya lo tenían controlado. Sabían que intentarían algo como eso.
-La verdad, si creen que vamos a contestar cosas como esas, nos subestiman- intercedió Ron. -Además, mejor vayamos por el camino de lo seguro. Ustedes ya saben que tenemos a un Remus Lupin con 15 años más, ¿Habría algo de raro que él nos hubiera dicho?-
La frustración se hizo presente en los rostros de James y Sirius, mientras Lily reía suavemente.
-Están subestimándolos demasiado- les dijo la pelirroja a los merodeadores –Ellos están metidos en la orden, ¿Esperaban menos o que fueran lo suficientemente tontos para que cayeran en sus trampas? Los demás no se hubieran ido tan calmados de no saber que los muchachos se las arreglarían para burlar los pésimos intentos de ustedes dos-
-¡¿Pésimos?- reclamó Sirius –Me ofendes Lily, de verdad. Yo en mis años de Hogwar…- se calló de inmediato ante la mirada de la esposa de su mejor amigo. Algo que hizo reír a los demás.
-Por otro lado…- las risas cesaron al igual que como Sirius antes, cuando la pelirroja se giró a los muchachos, ellos sabían que estaban en serios problemas. Los merodeadores podían ser fáciles de evadir, pero ella… tenía reputación de dura. Y en esos ojos verdes esmeralda, vieron que estaban en problemas -…son muy jóvenes para estar metidos en estos temas de guerra ¿No les parece?-
-Sra. Potter- comenzó Fred –Como creo se han dado cuenta, estamos aquí porque somos…-
-…Familia de los verdaderos miembros- completó George
-Y ustedes son gemelos- victoreó la pelirroja. Vio como ambos se encogían y los demás se congelaban –Tranquilos, ni que cuando regresara al pasado me fuera a dedicar a matar a todos los gemelos del mundo. Pero tienen razón, una respuesta muy inteligente para evadir mi pregunta, porque eso no era exactamente lo que pregunté-
-Deja de atormentar a los muchachos Lily- intentó Alice –Ya estableciste el punto de que son demasiado inteligentes para sacarles información con simples jugarretas-
-Cierto, muy cierto. Pero lo que pretendo no es sacarles información- contrarió la pelirroja –Me resultan interesantes-
De nuevo los muchachos comenzaron a ponerse nerviosos por la mirada de la mujer que parecía tener vista de rayos X y veía por debajo de sus capuchas. Ron le dio un ligero pisotón a Hermione para que saliera en defensa de todos ellos, ya que por lo menos él, temía meter la pata y el buen escape que tenían armado –desde antes- se fuera a la basura con una sola palabra.
-Si, desde que los vi por primera vez, sabía que tenían que ver algo con los miembros de la orden, obviamente. Hasta mi hijo de un año tiene que ver con la organización porque a veces me toca llevarlo a las reuniones…-
Harry se mantenía impávido a todos los comentarios a su alrededor, intentando ignorarlos, pero cuando su madre comenzó a hablar de él no pudo hacerse más el que no escuchaba y al igual que sus compañeros, comenzó a prestar atención para contraatacar cualquier cosa que ella pudiera decir, de una manera inteligente.
-…no es lo mismo, saber de la orden, que ser de la orden- entrelazó ambas manos sobre la mesa y miró la poca actividad en ellos, no había logrado dar en el punto –Quiero decir, ustedes notablemente conocen el movimiento en todo esto. No son simples jóvenes observando del otro lado del cristal sin saber qué pasa. Aquellos más grandes les tienen una gran confianza, platican los temas y sucesos diarios frente a ustedes como si en realidad tuvieran que enterarse…como si-
-¿Cómo si nos estuvieran preparando, cómo si los fuéramos a suplantar en varios años?- interrumpió Harry, sus amigos abrieron los ojos considerablemente bajo las sombras de la capucha. –Sra. Potter, una guerra no distingue de edades o de bandos. En una guerra, todos sufren por igual. Estoy seguro de que tanto en el pasado como en el presente, las familias tratan de informar a sus hijos sobre lo que pasa fuera de casa o de la escuela, para que nada los tome por sorpresa y puedan estar preparados para situaciones inesperadas…-
Hizo una pequeña pausa y suspiró.
-…los padres pasan el conocimiento a sus hijos, pero solo pueden pasarles lo que saben y sus experiencias. La orden por otro lado, sabe más que nadie en el frente contra Voldemort, más de lo que la sociedad en general. Al estar vinculados con ellos, puede ser que nosotros también sepamos más, o nos importa saber. También, quizás estamos acostumbrados a la información que nos rodea. Y si lo quiere ver del lado de los jóvenes… somos demasiado curiosos para el gusto de la orden. No es, exactamente, que nos estén entrenando. ¿Qué padre quiere que su hijo peleé en algo así? Nosotros simplemente nos damos por informados-
Hubo un silencio donde aquellos del pasado procesaron la lógica de las palabras de aquél desconocido joven. Incluso el joven Dumbledore que venía llegando, alcanzó a escuchar todo el discurso y se quedó sorprendido por aquél enigmático personaje de cara oculta.
Los amigos de Harry digirieron las palabras para apoyar esa explicación.
Lily estrechó la mirada y se dio por vencida.
-Eres un muchacho demasiado listo- recalcó.
-¿Genes, tal vez?- contestó inocentemente Harry
-No- contestó rápidamente ella –Podrás tener la voz de un muchacho pero tus palabras son de alguien con experiencia, alguien que ha vivido lo suficiente y que tiene mucho valor para enfrentar los problemas…- se corrió un mechón de cabello por detrás de la oreja -…¿Cómo lo se? Parece que controlas muy bien esta situación, por lo estáticos que están tus amigos tú eres como una especie de líder para ellos, sin mencionar que te atreves a mencionar a Voldemort por su nombre-
Hermione supo que debía intervenir.
-Temerle al nombre solo agranda el temor al hombre- Lily asintió con una sonrisa por aquellas palabras.
-Exacto, ustedes son dignos de ser miembros de la orden-
-Y denle con la orden…!¿Que no hay otros temas que…?- Ron se llevó ambas manos a la boca por su comentario imprudente
-No significa que no sean todavía unos niños- sonrió la pelirroja al ver que había logrado que uno de ellos se dejara llevar por sus verdaderos pensamientos.
Los otros fulminaron con sus invisibles miradas al Weasley. Lily se dio por satisfecha, por ahora.
-¡Bueno!- exclamó James enérgicamente juntando ambas manos en un aplauso –Ya que quieren hablar de otros temas, sigamos con nuestros pésimos intentos de sacarles datos, ¿Te parece Sirius?-
-Excelente James-
Harry alejó su plato y se levantó rápidamente de su asiento, argumentando que ya había terminado de desayunar. Sus amigos lo siguieron con la vista mientras él caminaba tranquilamente a la salida.
-¡Cobarde!- le gritó Ron medio entretenido y medio enojado
-Suerte- le contestó Harry antes de desaparecer y cerrar las puertas tras de si.
Poco tiempo después, también salió Peter argumentando que dormiría unas horas antes de la comida.
o-o-o-o
Regulus caminó hasta la sala arrastrando los pies. Sin duda no era buena idea quedarse despierto hasta tarde, pero contaba con que alguien lo despertaría para desayunar. Lo cual no fue así ya que ni su hermano ni Remus tuvieron la decencia de alertarlo. Cuando quiso entrar al comedor, escuchó las fuertes risas de los merodeadores y sin meditarlo se dio la media vuelta y volvió a tirarse en uno de los mullidos sillones de la sala. Podía esperar una o dos horas para el almuerzo.
De nuevo cabeceaba para cerrar los ojos cuando las llamas verdes de la chimenea lo hicieron saltar de su lugar, desorientado. Se puso una mano en el pecho para tratar de controlarse.
-¡Albus! Se que es tu casa pero no me asustes así- intentó bromear, pero la cara seria del director le hizo cambiar su postura también -¿Pasa algo?-
El viejo hombre sacó de entre sus túnicas un bulto marrón, viejo y arrugado, lo posó sobre la mesa con delicadeza. Entonces dos arrugas funcionaron como ojos y un doblez como boca.
-Ah, Regulus Arcturus Black…cuánto tiempo- el hombre se llevó una mano a la cabeza con frustración.
-¿Algún motivo en especial para traer al viejo sombrero seleccionador a tu mansión?-
-¡Calla, chiquillo "Ponme en Slytherin porque toda mi familia ha estado ahí"!- le remedó el sombrero
-¡Shh!-
Dumbledore sonrió por la interacción, pero tenía otros asuntos en mente.
-¿Recuerdas cómo te dije que fue destruido el Diario de Riddle?- preguntó
-Si, con un colmillo de Basilisco- contestó como si no fuera la gran cosa –El sombrero estará tan feo como aquél animal pero no creo que pueda destruir un Horrcrux- bromeó el hombre vengativo. Estaba seguro de que si el sombrero pudiera, ya lo hubiera estrangulado.
-Un colmillo, impregnado de veneno de Basilisco- le corrigió el director, pero Regulus todavía no le encontraba pies ni cabeza al asunto.
-¡Claro que estaba impregnado! Era un colmillo de Basilisco después de todo. Porque no podría no tener veneno cuando siempre ha estado pegado al basilisco y va a donde va semejante serpiente, y muerde toca la comida envenenada de ese animal…-
-Lo se…- le cortó Dumbledore, la mirada del Black lo incitó a continuar –Pero no puedo bajar a la cámara de los secretos por un colmillo, no hablo pársel-
-Harry Potter sabe- interrumpió el sombrero, los ojos de Regulus se agrandaron considerablemente.
-¿Harry? ¿Él habla pársel? ¿Pero…cómo, por qué?-
-Eso lo dejaremos para otro día- lo detuvo –El punto es que no lo obligaré a él tampoco a bajar, así que consideré otros objetos lo suficientemente fuertes para destruir esos pedazos de alma-
-¿Encontraste otro Horrcrux?- preguntó curioso el Black
-No, pero más vale estar preparados y no cargar con ellos por mucho tiempo. Son magia muy peligrosa y poderosa-
-Entonces, ya que tienes descartados los colmillos del Basilisco, volvemos al punto de inicio…¿Qué diablos hace ese sombrero aquí?-
-Sigues siendo un rebelde cabeza hueca- habló el sombrero, Albus suspiró.
-Tengo en posesión otra cosa que puede destruir un Horrcrux. No Regulus, no es el sombrero. La espada Godric Gryffindor-
-Con lo que mataron al basilisco…- comenzó a entender el hombre, pero había una pieza faltante y una duda sin resolver. Ladeó la cabeza para indicarle al director que le dijera el papel del arrugado sombrero loco en todo.
-No podía aparecerme con una espada llena de rubíes- se excusó el hombre –Qué mejor que guardada donde siempre ha estado-
El sombrero se enderezó orgulloso.
-Ahora, si me disculpas Regulus, debo ayudar a la orden en el callejón Diagon-
-¿Diagon, la orden…pero, por…qué?-
-¿No estabas enterado?- preguntó levemente sorprendido el otro hombre –Hay un ataque en el callejón Diagon, tu hermano y los demás están allá. Yo creí que tú estabas aquí para cuidar de los muchachos-
-¡Nadie me avisó!- reclamó semi-ofendido el Black –Y me dejaron de niñera- se cruzó de brazos no tan molesto por el último hecho, pero en verdad tenía ganas de patear traseros malvados.
-Bueno, ya te enteraste- sonrió Albus –Es tiempo de irme… y Regulus, cuida al sombrero por favor. Por lo menos hasta que vuelva-
No le dio tiempo de contrariarlo cuando se perdió de nuevo entre las llamas. El Black se quedó con la palabra en la boca.
-Cierra la boca o se te sobre-oxigenará el cerebro- le advirtió el sombrero al hombre. Regulus estrechó los ojos peligrosamente, listo para arrojar al objeto animado a la chimenea para encenderlo de verdad, y que se quemara de verdad, para que sufriera de verdad.
-Con la edad te has vuelto más cascarrabias- contraatacó
-Y tú más inútil, llévame afuera. Hace tiempo que no salgo de la oficina del director y el único día que puedo estar fuera no me la pienso pasar encerrado en otra habitación-
-Qué lástima- dijo con sarcasmo Regulus –Pero me temo que tengo cosas más importantes que hacer, sin mencionar que no quiero pasármela escuchando tus quejidos-
-Ten respeto por tus mayores niño, tengo más años que todas las tonterías de tu vida juntas- rezongó el sombrero –Además, Albus dijo que me tenías que cuidar-
-Eso lo puedo hacer perfectamente- sonrió malévolamente –Te encerraré en una caja reforzada y la tiraré al fondo del lago negro. ¡Verás lo seguro que estarás!-
En su riña, ninguno de los dos seres se dieron cuenta de que un tercero había llegado por la red flu y los observaba hasta cierto punto aburrido desde hacía varios minutos. No sabía a cuál irle.
-¡Black!- regañó el hombre haciendo a los dos presentes callarse de golpe –Debo confiar en que tienes la suficiente inteligencia para contestarme ¿O mejor se lo pido al sombrero?-
-Snape- siseó Regulus -¿Qué quieres?-
-¿Sabes dónde está el profesor Dumbledore? Es urgente que hable con él- su voz siempre tan indiferente y helada se escuchaba con un timbre de preocupación.
-En el ataque al callejón Diagon- respondió el sombrero antes que el Black
-Gracias- expresó el espía –Es bueno saber que hay alguien que piense en este lugar- y sin más ni más desapareció por donde vino.
Regulus se giró lentamente, como en una escena de terror, con los ojos sumamente estrechos, murmurando muchas cosas por lo bajo. Tomó al sombrero por la copa y lo alejó un poco de él mientras acomodaba su varita y se decidía por algún hechizo.
-¿Tus últimas palabras?- preguntó acercando la varita al objeto.
-¡Potter, muchacho… dichosos los ojos que te ven de nuevo!- bramó el objeto.
-Extrañas palabras para tu final- comentó confundido el hombre
-¿Regulus, qué haces?- preguntó Harry desde la entrada de la sala, luego fijó su vista en el objeto que sostenía -¿El sombrero seleccionador?-
-El mismo- contestó el hombre farfullando molesto –Para mi desgracia-
-¿Y qué hay de mi desgracia?- preguntó el sombrero –Estar aguantándote de nuevo no es un placer-
Harry rió ante el comentario del objeto, pero con la mirada asesina del hermano de su padrino calló de inmediato.
-¿Cómo llegó aquí?- trató de desviar el tema
-El profesor Dumbledore lo trajo- continuó murmurando enojado el hombre, Harry no entendió por qué –Harry, te puedo decir por qué lo trajo pero solo si te lo llevas…- suplicó –No-lo-aguanto-
-El sentimiento es mutuo- asintió el sombrero, ambos se miraron de manera asesina de nuevo.
Harry se acercó a donde estaban los dos, para que Regulus le dijera lo que tuviera que decir sin que los escuchara nadie.
-Dentro del sombrero está la espada de Godric Gryffindor- susurró por lo bajo el Black
-¿Con la que asesiné al basilisco?- preguntó Harry sorprendido, los recuerdos brotaron en su mente.
-¡¿Fuiste tú?- devolvió el otro sorprendido, el muchacho asintió levemente -¡Por Merlín, esos detalles no me los habían dado! Mi hermano no lo sabe ¿Verdad?-
-¡No! Y por favor, no se lo digas- rogó Harry
-Deberás encontrar un momento para contarle todo eso- sugirió Regulus –No querrás que se entere por otros medios-
-Lo haré, lo prometo- suspiró derrotado, ya no podía dar marcha atrás a ese hecho que había mantenido tan oculto por largo tiempo.
-Bien, entonces…- miró alrededor buscando las palabras apropiadas para decir lo siguiente -¿Te puedes llevar al sombrero loco?- pidió casi de rodillas. El ahijado se su hermano sonrió y tomó al sombrero para salir rápidamente de la habitación.
o-o-o-o-o
Peter paseaba de un lado a otro hecho un manojo de nervios, no sabía cómo saldrían las cosas. Claro, al señor Tenebroso no le importaba el pasado, según sus palabras –"Llegué para quedarme"- le daban a entender que no le importaba para nada que alguien del pasado resultara dañado y el futuro se cambiara drásticamente.
Ambos magos oscuros compartieron la información que tenían frente a él. Le dieron recuerdos, lo guiaron por el camino. Y aunque él desde antes había elegido servir al señor Tenebroso por miedo, más que por lealtad, le daban miedo sus propias acciones. No había podido dormir en toda la noche después de enterarse de que por su culpa habían muerto Lily y James. Pero el recuerdo que le pasó su yo más viejo lo decía todo.
Se vio a si mismo arrastrándose hasta el señor Tenebroso y diciéndole la ubicación secreta de los Potter en cuanto lo nombraron guardián. No pudo evitar sentirse miserable al ver cómo morían y el pequeño Harry sobrevivía, pero estaba conciente de que lo hizo por miedo, para salvar su propia vida. Había funcionado. Seguía vivo en el futuro. Pero ¿A qué costo? Meditaba sobre sus acciones todo lo que le enseñó su versión de 15, 16 años más.
Cuando Sirius lo había perseguido hasta una calle Muggle y él hizo explotar todo antes de llamarlo traidor, para que los testigos apoyaran su teatro. Como después se había cortado un dedo y lo había dejado en la misma escena del crimen, inculpando de todo al único hombre que sabía la verdad y que pasaría 12 años en Azkaban por eso. Por lo menos hasta que escapara y fuera tras él a Hogwarts, cuando era mascota del chico pelirrojo, Ron Weasley.
Fue capaz de identificar a los adolescentes y adultos en el comedor, ya sabía quienes eran a excepción de uno que vagaba por la casa. Sabia quién era Sirius, quién Remus, todos los Weasley, el hijo de Alice y Frank, sin mencionar a Harry. Ese muchacho le había puesto los pelos de punta esa mañana en el desayuno, era muy duro, era muy inteligente, y sabía que todos sospechaban de él, después de todo, en ese futuro su faceta de espía estaba descubierta. Por lo mismo, los señores tenebrosos le indicaron que se anduviera con cuidado porque todos tenían su vista en él y lo mantendrían muy vigilado, pero no advertirían a los del pasado de a quién le confiaban sus secretos, ya que eran muy nobles y poco arriesgados como para aprovechar la oportunidad de cambiar las cosas a su favor.
Se dio cuenta de que tenían razón. Entonces, debía continuar con la tarea que se le había encomendado.
Caminó hasta quedar frente al baúl negro que había desencogido, y lo abrió con sus manos temblorosas. La enorme serpiente de su señor más viejo, salió de inmediato con su viperina lengua de fuera. Se expandió en el suelo y luego emprendió camino hacia la puerta de salida, la cual estaba cerrada.
Se levantó lentamente y caminó a la puerta para abrirla. De inmediato, el enorme animal salió sigiloso, mirando hacia ambos lados que no viniera nadie. Rápidamente se arrastró por lo largo del pasillo, perdiéndose más allá en las sombras.
Peter cerró la puerta con rapidez y se recargó en ella, sintiendo como el corazón le latía a una velocidad increíble, costándole trabajo respirar. Por más que le hubieran enseñado recuerdos sobre lo que su futuro yo hizo, él todavía no era esa persona… y comenzaba a pensar, que lo mejor hubiera sido morir rápidamente, como Lily y James.
Su señor dijo que no regresarían, eso se planeaba. Pero no quería dejar cabos sueltos como la última vez. Se tenía que encargar de cualquier obstáculo, pasado, presente y futuro. Aprovecharía que tenía doble poder, al contar con él mismo, y se desharía de cualquiera que se le pudiera oponer en el pasado y ahora. Para no formar grandes amenazas al futuro, que: Se ve prometedor según sus palabras.
¿Quiénes eran sus obstáculos? Quien había logrado frenarlo pasado, cuya magia protegió a su problema futuro. La madre que se sacrificó, y el hijo que se alzó en su contra, con un poder, que todavía no conocía.
o-o-o-o-
El sombrero quería ver la luz del día, Harry quería aire fresco, así que la decisión era unánime.
El muchacho estaba sentado en el pasto, disfrutando del fuerte viento que recorría el lugar, llevándose con su paso varios pensamientos. Aunque ni así podría evitar sentirse preocupado por su padrino. Ya se iba cumplir una hora desde que se habían marchado y no tenían noticias de nadie. Sirius le había prometido que regresaría.
Por su parte, el sombrero seleccionador parecía haberse quedado dormido en la pequeña mesa de té a unos metros de Harry.
-Un día demasiado tranquilo ¿No crees?- preguntó una voz femenina a la espalda del joven. Comenzó a golpearse mentalmente por no esperar esa emboscada, aprovechando que estaba solo.
-Si no estuvieran atacando el Callejón Diagon, sería hermoso- contestó algo indiferente –Sra. Potter…-
-No vengo a sacarte información aprovechando que no hay nadie alrededor, no soy tan desalmada- aclaró de inmediato con una sonrisa –Suena tentador pero esas solo son las mañas de mi marido y de Sirius-
Se quedaron en silencio, ambos disfrutando del ambiente abierto y el tenue sol que se colaba entre las nubes. Escuchando de vez en cuando las risas provenientes del comedor, significado de que se la estaban pasando bien, muy bien.
Harry sentía algo en su interior, algo indescriptible, por lo menos algo que no recordaba haber sentido en su vida. Tener a su madre tan cerca, aunque fuera sin que ella supiera quién era él, aunque no si dirigieran la palabra más que ocasionalmente, era en más de un sentido reconfortante. Se sentía seguro, relajado, como si nada en el mundo exterior importara.
Sacudió la cabeza de inmediato, tratando de alejar ese sentimiento al que no quería acostumbrarse, porque sabía que lo iba a perder. Sería más doloroso si en el futuro, cuando ellos regresaran al pasado –y a su muerte- extrañara aquellas sensaciones que le producían estar cerca de los dos.
-¿Te pasa algo?- preguntó concernida Lily al ver al joven sacudir la cabeza como tratando de alejar algo
-Nada- contestó Harry con un suspiro –Me…me tengo que ir- se levantó del césped y se sacudió la túnica ante la mirada sorprendida de su madre que seguro pensaba en lo que causaba su repentina huída.
-Si tiene que ver algo conmigo, mejor me voy yo- sugirió la pelirroja
-No. Le aseguro que no tiene nada que ver con usted, siga disfrutando la tarde- caminó hasta la mesa donde el sombrero seleccionador seguía durmiendo cómodamente. Pero, si se tenía que mover él, también debía llevarse al sombrero parlanchín.
-ojosss verdesss-
Harry parpadeó confundido, creía haber escuchado algo. Negó para él mismo, atribuyendo todo al sueño que quería reclamarlo tan temprano.
-ojosss verdesss- esta ves el siseo fue más audible para Harry quien se quedó quieto, esperando sentir la presencia de Voldemort dentro de su cabeza, pero no pasó nada. Desconcertado, creyó estar volviéndose loco.
-asssesssinar ojossss verdesss-
No, no era su cabeza ni tampoco Voldemort. Escuchaba ese siseo demasiado cerca y comenzó a buscar frenéticamente alguna serpiente en la zona, era la única forma de que pudiera escuchar esos siseos. Por su habilidad de poder hablar pársel. Su madre permanecía tranquila, sentada en el suelo, observando detenidamente el cielo.
Fue ahí cuando la vio, la enorme serpiente que se deslizaba lentamente en línea recta en dirección a su madre, siseando lo mismo una otra vez. Ella no parecía haberse dado cuenta, por lo que no se movía. Harry comenzó a caminar sigilosamente tras ella, observando cada uno de los movimientos del reptil que se acercaba a cada segundo más. Amoldó la varita su mano…
Naggini, la serpiente de Voldemort se detuvo, esperando el momento perfecto para atacar. Harry supo que ya no había tiempo de palabras, así que saltó frente a su madre al mismo tiempo que el animal estiraba su largo cuerpo para morder.
Lily brincó de su lugar sorprendida por el rápido e inesperado movimiento, confundida por solo un segundo. Pero cuando vio una enorme serpiente saltar desde el césped y clavar sus largos colmillos en el hombro del joven, sintió que la voz la abandonaba y se llevó ambas manos a la boca.
o-o-o-o
Harry pudo sentir como su madre se movió rápidamente tras él, por la sorpresa o porque había visto al enorme animal. Pero no tuvo tiempo de quitarse del camino para burlar al reptil, sintiendo dos filosos, largos y fríos colmillos que penetraron en su hombro izquierdo. Utilizó todas sus fuerzas para no gritar y sostenerse por la pérdida de equilibrio que le había causado el peso de Naggini. Con su brazo derecho empujó el cuerpo la serpiente, obligándola a sacar los colmillos de su piel, sintiendo de inmediato caliente la herida.
-¡Corre Lily!- trató de gritar, pero la adrenalina del momento solo le alcanzó para susurrarlo. En ningún momento apartando su vista de la serpiente que se enroscaba de nuevo para saltar.
Comenzó a lanzar todo tipo de hechizos que sabía, naggini los evitaba como si fuera un mago en medio de un duelo. Los pocos que le llegaban a dar no le hacían daño alguno, haciendo palidecer a los dos presentes.
-Matar ojosss verdesss- siseó de nuevo. Antes de volver a desenrollarse con facilidad para atacar a Lily, Harry lanzó un escudo entre ellos pero la serpiente lo atravesó con facilidad. Por fortuna, se estrelló con una barda de mediana altura que separaba una pequeña área para tomar el té y el patio.
Pero la suerte Harry acabó ahí cuando esta vez, naggini no esperó momento alguno para contraerse y atacarlo a él, tomándolo con la guardia baja saboreando la nueva mordida en su brazo derecho. Aprovechó para golpear fuertemente a la serpiente en la cabeza, aunque eso solo hubiera servido para encajar sus colmillos fríos aún más, y luego separarla con un manotazo. Funcionó cuando la vio zigzaguear de un lado a otro, esperando que el aturdimiento se le pasara.
Tomó una gran bocanada de aire y se giró a ver a su madre, quien lo veía con grandes ojos llorosos, idénticos a los de él pero llenos de un sufrimiento que no debía ser suyo. Cerró fuertemente los ojos para que todo lo que se veía doble volviera a ser uno, y se apresuró a llegar al lado de su aterrada madre.
-Hay que salir de aquí- le urgió con voz débil, preocupándola aún más. Ella se encontraba incapaz de decir algo, de gritar o pedir ayuda, de sacar su propia varita, pues sentía una terrible sensación en el estómago que le impedía pensar, que no la dejaba hacer nada por más que su cerebro lo quisiera.
Naggini reemprendió su camino a las dos presas con velocidad, Harry de nuevo trató de enviar todo tipo de hechizos, pero cada intento fallido lo hacía sentirse peor y más lento. La serpiente saltó de nuevo con una altura increíble que logró pasar la barda, Harry obligó a su madre a hacerse para tras, pero los dos trastabillaron con la pata de una silla y cayeron al suelo, tumbando la mesa de paso y despertando al sombrero seleccionador. El animal se estrelló con la pared, pero eso la detuvo solo 5 segundos antes de intentar de nuevo morder a los dos magos en el suelo.
Harry interpuso su pie en el camino de la serpiente, pero esta no hizo caso y continuó. Se expandió directamente al rostro de Lily, pero el joven logró tomar el cuerpo resbaloso del reptil a pocos centímetros del rostro de su madre. Ella se había cubierto la cara con las manos de la impresión, que no vio cuando naggini torció su cuello para morder la mano que la aprisionó. Harry la levitó lejos con gran esfuerzo, y cuando la vio aterrizar a varios metros cayó de rodillas al suelo, soltando su varita.
Todo comenzaba a ponerse borroso y comenzaba a sofocarse. Sentía los párpados pesados y un calor enérgico expandiéndose por todo su cuerpo. Pero primero, debía asegurarse que la serpiente no tocara a su madre. No porque él no fuera a sobrevivir en el pasado sin su protección, o porque todos dependían de su sacrificio. Simplemente porque nunca dejaría que alguien más resultara herido mientras pudiera defenderlo, menos, si era su familia.
Se armó de valor y de la fuerza que le quedaba, intentó recoger su varita pero un brillo plateado llamó primero su atención. Se sintió como dentro de un Deja vú cuando vio la espada de Gryffindor aparecer desde dentro del sombrero, y estiró su mano para alcanzar la empuñadura.
La sentía pesada, muy pesada como para poder levantarla. Pero divisó la silueta rastrera de naggini acercándose a él con gran velocidad, decidida a dar el golpe final. En menos de un parpadeo, todo pasó.
Lily encontró la manera de gritar:
-¡AUXILIO!-
Naggini saltó en línea recta hacia Harry.
El muchacho pudo sentir los colmillos del animal rozarle la mejilla, antes de de mover horizontalmente la espada que tenía pegada a su pecho y cortar de un tajo la cabeza de la preciada mascota de Voldemort.
El suelo nunca le pareció más cómodo, a pesar del enorme cuerpo del animal que le cayó encima. La oscuridad nunca se había sentido tan acogedora.
o-o-o-o-o-o
HI! Gracias a la labor de los paramédicos no hubo ningún muerto, creo. Ahora, correré porque en cuanto dejen sus reviews se les regresarán sus armas…
Any.
p.d. Ya tengo los siguientes capis! Quiero ver a mis más de 10 reviewers contentos y subiré el capi cuando lo vea conveniente hehehehe.
