HI: Primero, ¡GRACIAS A TODOS SUS MARAVILLOSOS REVIEWS, AMENAZAS y ¿FELICITACIONES? En serio! ¿Tengo que dejar un capítulo así para que dejen review? Hehehe ¿Y tienen que saber de antemano que nada más tienen que convencerme de subir pronto el siguiente porque ya lo tengo hecho? Son malvados, y a mi me tachan de macabra muajajaja. Saben el procedimiento, no pasarán armas de incógnito bajo esos sombreros gigantes ni con esos enormes abrigos. También se les pedirá vaciar sus zapatos.
Dejen la varita etiquetada para evitar pérdidas y pasen su tarjeta de "Lector frecuente" a los paramédicos, para que les hagan descuento si llegasen a necesitarlos a lo largo del capítulo.
Este capi, es más que nada de muchas explicaciones y reacciones. Que quienes deben de saber, se enteren de lo que deben y quienes no deben pues que no se enteren de lo que no deben ¿Entendido? Hahaha. Esta vez, creo que no hubo intención de matar a Harry (creo ^^)
Disfruten.
...Enemigo en Casa…
-¡Harry!- gritaron Ron y Hermione alegremente al verlo ahí parado, pero de inmediato se dieron cuenta de su imprudencia y se llevaron ambas manos a la boca.
-Muchachos, tienen que ayudarme a esconderme de…- justo cuando se giraba, él también se quedó mudo.
La original orden del fénix estaba presente.
Quiso desaparecer, lástima que todavía no tenía licencia. Quiso no existir, lástima que Voldemort nunca estaba disponible cuando lo llamaban. Quiso irse sobre sus dos mejores amigos para ahorcarlos con sus propias manos, lástima que estaban tan lejos y él se sentía con los pies clavados al suelo.
Tonks se quedó muda ante tal declaración, no podía hacer nada contra esa verdad. Mientras que la orden del fénix clavaba su vista en el joven encapuchado que acababa de llegar y que se mantenía cerca de la puerta como si fuera a correr en cualquier momento. Lily se paró de su asiento y miró sorprendida de aquellos que gritaron "Harry" y luego al joven que respondía a ese nombre.
-¿Ha…Harry?- tartamudeó nerviosa -¿Di…dijeron Harry?- nadie respondió -¿Dijeron Harry?- exigió más alto. Comenzó a rodear la mesa para acercarse al Gryffindor que seguía parado en la puerta inmóvil. Ni siquiera James pudo hacer algo contra eso.
La puerta del comedor se abrió de nuevo y entró un adulto de rostro cubierto, que parecía buscar algo o alguien, lo encontró parado justo a un lado de la entrada. Se hincó frente a él.
-¡Pudiste hacerte daño! ¿Por qué corriste así? Yo no te obligaría a…- Sirius dejó de hablar cuando vio que su ahijado no le prestaba atención y todo el comedor había caído en un profundo silencio. Se paró de nuevo y pasó un brazo cuidadosamente a la espalda de Harry.
Lily estaba parada con los ojos llorosos a pocos metros y quería decir algo pero la boca le temblaba con emoción.
-¿Harry?- le preguntó al muchacho.
Sirius se heló, al igual que su hermano y Remus. De repente el mundo se les vino encima y sin piedad alguna. Los tres hombres solo atinaron a mirar a Harry, no de manera acusatoria pero el joven sintió la necesidad de defenderse y de inmediato apuntó a Ron y Hermione. Eso no hizo que el silencio desapareciera y que las caras sorprendidas de la orden se borraran, todos lo seguían mirando y Lily estaba a unos cuantos pasos.
-Señora Potter…- comenzó Harry al recobrar la compostura e idear una salida rápida -…sé que su hijo se llama Harry, y creo que piensa que soy yo pero…-
-Ellos te llamaron Harry- la pelirroja apuntó a Ron y Hermione justo como lo había hecho él antes –No puedes negarlo-
-No niego que me llamo Harry…- contestó valientemente, y vio algo brillar por unos segundos en los ojos de su madre, pero por el bien de todos los presentes, debía sacarle la idea de la cabeza –Pero su hijo no es la única persona en el mundo que se llama de esa manera-
Los ojos de ella se apagaron un poco, pero de todas formas tenía otras cosas a su favor en mente.
-¿Casualmente en la orden del fénix?- preguntó
-Usted solo ha visto a la mitad de los miembros- se excusó el muchacho –Según yo, ya hemos hablado de que la orden ha crecido en los últimos 16 años-
-Pero, eres de la edad que tendría- intentó de nuevo Lily
-Todos ellos también- aseguró Harry apuntando con un pequeño meneo a sus amigos.
Le dolía estar mintiéndole a su madre, y más, estar matando aquella ilusión que había crecido en sus ojos, viendo cómo en cada respuesta que él daba en contra, su esperanza disminuía.
-Sra. Potter, lamento decirle que yo no soy. Me llamo Harry pero…- se detuvo por unos segundos tomando aire –Él es mi familia- se acercó a Sirius.
El animago sintió un pinchazo en el pecho al escuchar a su ahijado decir aquellas palabras. Eran tantas las emociones que lo embargaban que no sabía qué estaba sintiendo en ese momento. Orgullo por el valor de Harry, tristeza por ser él quien estuviera confrontando algo tan difícil como ese tema, temor de que Lily no se diera por vencida. Pero lo que más ganaba en esos momentos, era la calidez que empezaba a brotar dentro de sí mismo cuando Harry lo llamó "su familia" frente a sus padres.
Se mordió el labio para controlarse, él debía intervenir.
-Lily- comenzó él –Como, Harry dijo, usted solo ha visto entrar y salir a pocos miembros de la orden actual. Los demás están ocupados en misiones o han decidido no aparecerse por aquí para no causar más problemas. Creo, que usted no se ha identificado con nadie de los presentes, no como ustedes supieron que Remus sí estaba aquí…-
-Ni lograrás identificarte Lily, lo siento- pensó el animago amargamente
-Usted no se alejaría mucho de su hijo ¿O si? Quiero decir que, no debe de tratar de encontrar parecidos entre los que estamos aquí con los de la orden en el pasado, es peligroso que saque conclusiones. Por eso evitamos llamarnos por nuestros nombres, podría darse a confusión-
-Entonces…- comenzó decepcionada ella -¿Él no es mi Harry?-
El muchacho y el hombre negaron.
-Esto no quiere decir nada- continuó Sirius –Él no es, pero reitero que no somos los únicos miembros de la orden actual. Puede conservar sus esperanzas en aquellos que no están presentes- el animago sintió por medio de la mano que tenía en la espalda de Harry, cómo su ahijado temblaba.
-Lo siento- se disculpó ella con una pequeña sonrisa –Me dejé llevar por el momento…- pero de todas maneras tenía una cuenta pendiente con ese joven -…aunque, me salvaste. Arriesgaste tu vida por la mía- se dirigió solo a Harry.
-Ese es el problema que siempre tengo con él- contestó despreocupado Sirius –Le encanta, meterse-en-problemas-
-¿Puedo abrazarlo?- preguntó Lily tomando desprevenidos a todos –Digo, no sabes lo agradecida que estoy contigo y lo preocupada que estuve de que te pasara algo. Miembro de la Orden o no, eres un muchacho. Con un tipo de valentía estúpida y arriesgada- reprimió al final –Se suponía que quien debía haber defendido era yo-
Harry no supo que contestar, pero sintió el no muy leve empujón de su padrino que lo hizo dar dos pasos hacia adelante, pero antes de que pudiera reclamar, sintió dos delicados y delgados brazos rodearlo.
Quizás debió de decirle a alguien que lo pellizcara o tratara de despertarlo para ver si eso era un sueño. Por una milésima de segundo también pensó en Voldemort, alguno de sus macabros planes para hacerlo sufrir más, o matarlo. Pero sabía que incluso en un sueño no se podría sentir se esa forma. Olvidando que las mordidas de Naggini le punzaban al contacto, pudo sentir el calor de su madre junto a él. Sintió la calidez y el amor que todos le habían dicho que desbordaba a donde fuera, se sintió protegido. Tampoco supo cuándo acabó todo, le costó trabajo volver a la realidad y que actuar como si nada pasara.
o-o-o-o-o-
Todos volvieron a sus lugares, Lily junto a James apenada por lo que había pasado, pero Harry en especial algo perdido siendo guiado por su padrino. Tomaron lugares en la mesa, era la hora de comer, nadie se atrevió a decir nada más. En especial Ron y Hermione quienes no se habían escapado de la reprimenda por lo bajo de su mejor amigo.
-Y apenas vamos a la mitad del día- susurró Sirius, pero fue escuchado casi por todos. Refiriéndose a todo lo que había pasado en tan poco tiempo. Harry asintió levemente. –Deberías comer algo- puntualizó el animago al ver el plato vació de su ahijado, solo dando pequeños sorbos a un vaso con jugo de calabaza.
-No tengo hambre- argumentó el muchacho por lo bajo, preocupando a su padrino quien solo un pretexto quería para decir que las cosas no iban tan bien como Remus y Harry decían. Dejó el tenedor de lado y buscó la mano de su ahijado, la sintió un poco tibia.
-¿Seguro que te sientes bien?- comenzó preocupado, Remus dejó de comer también.
-Si, seguro. Solo estoy pensando, en demasiadas cosas- parecía verdad, los que lo conocían podían apostar que eso era cierto pero alguna cosa no caía en su lugar.
Continuaron la comida por algunos minutos más y los platos desaparecieron solos, dejando a todos sentados en una gran mesa vacía. Se miraron los unos a los otros preguntándose qué iba a pasar ahora. ¿Había algo que hacer? Nadie sugirió nada.
-Ha sido un día largo- expresó el Remus más joven –Quizás deberíamos intentar descansar hasta la cen…-
Las puertas del comedor se abrieron repentinamente –como se les había hecho costumbre a todos los que entraban cuando éstas estaban cerradas- y pasaron los dos directores de Hogwarts, el viejo Moody y un encapuchado a quienes los del presente identificaron como a Kingsley. Todos se quedaron en silencio aguardando que los recién llegados dijeran algo, el viejo director Dumbledore fue el primero en hablar.
-Confío en que se encuentran todos bien- habló fuerte y claro.
Sirius mostró todas sus ganas de atacar al hombre por haber dicho eso. ¿Cómo se atrevía siquiera a mencionarlo cuando su ahijado casi muere por una maldita serpiente? Y él ni siquiera estaba. Albus leyó las acciones de Sirius y contestó de inmediato.
-Eso es lo que quiero saber- intentó calmarlo –Pero debo disculparme por no haber estado presente- su mirada se ahora estaba en Harry pero el muchacho no parecía interesado en la plática que lo rodeaba.
Tenía que dar muchas explicaciones, tenía que hacer planes, estrategias, tenía que enterarse de todas las cosas que habían pasado en su ausencia, pero no lo podía hacer con la joven orden del fénix presente. Lo había platicado con su alter ego y logró convencerlo de encargarse de los suyos mientras él se ponía al corriente con sus respectivos miembros.
-Señores…- habló el más joven de los dos directores. Paseó su vista entre sus miembros –Si son tan amables de retirarse a sus habitaciones por algunas horas, creo que hemos irrumpido lo suficiente en los planes de nuestro futuros- sonrió
Sorprendentemente, los suyos no opusieron mucha resistencia y se despidieron levemente de los demás mientras uno a uno salían rumbo a sus cuartos, de seguro a dormir un poco. Por último, salió el joven Dumbledore. Las puertas se cerraron y Dumbledore lanzó varios hechizos para evitar que cualquier cosa que se pudiera decir, fuera escuchada por los demás huéspedes que rondaban en la mansión. Activó igualmente, la red flu del comedor y de inmediato comenzaron a llegar personas.
Snape, McGonagall, la abuela de Neville, Hagrid, Molly, Arthur, Mundungus Fletcher y Madame Pomfrey. Ante la última en llegar, Harry trató de hacerse pequeñito en su lugar. Cada uno parecía saber exactamente en qué lugar se encontraba sentado y le dirigían todo tipo de miradas.
Para comodidad de todos, muchachos y adultos con rostros cubiertos se descubrieron y retomaron el control de las expresiones en sus rostros. Había ventajas y desventajas en eso de las capuchas. Uno que otro dio un largo suspiro, y esperaron a que todos se encontraran acomodados a lo largo de la mesa. Dumbledore debía empezar.
-Buenas tardes- por un lado debía comenzar, y la educación nunca debía faltar –Lamento haber llamado a esta reunión de improviso, pero dados los recientes sucesos, creo que debemos comenzar a tomar medidas más drásticas-
-Como poner trampas para animales rastreros en tu jardín, Albus- pensó Sirius, añadiendo después un gruñido mental.
-Sé que quieren decirme muchas cosas, pero primero… y por consideración a todos, debemos ponernos al corriente de todo lo que ha pasado- por encima de sus gafas de media luna observó a todos los presentes que dieron leves asentimientos de cabeza. Excepto los muchachos que no se veían tan activos como se supone deberían.
Snape tomó la palabra.
-Esta madrugada, Voldemort llamó a una reunión- todos los ojos volaron de inmediato a él, su faceta de espía ya la conocían todos. –Quería ponernos al tanto de sus planes-
-¿Qué tipo de planes?- preguntó Sirius inmediatamente, ganándose una mirada envenenada por parte del maestro de pociones.
-Los planes que tiene que llevar a cabo para dominar al mundo, Black. Creo que eso ya lo tendrías que saber- Dumbledore reprimió con la mirada el comentario sarcástico del Slytherin, mientras que Sirius luchó por mantenerse apacible. -…Como decía. Solo nos llamó para decirnos que ya tenía en marcha algunas cosas que nos darían la ventaja en esta guerra. Después, nos dejó irnos sin darnos instrucciones. Por lo menos a algunos-
-¿Algunos, Severus?- cuestionó Dumbledore
-Bellatrix, Fenrir y aquellos que acompañan a nuestro querido Voldemort de 1981, se quedaron- contestó con simpleza –Desde ahí ya no pude enterarme de nada-
Nadie se atrevió a añadir algún comentario a eso. La imagen que se hacían del relato de Snape, donde Voldemort decía que ya tenía planeado cómo dominar al mundo era escalofriante.
-Buen trabajo- le sonrió Albus a su espía. Retomó la atención de su orden –Ese fue el primer evento de este día. Luego, como todos saben, el callejón Diagon fue atacado por la mañana-
-¿Hubo algo inusual en el ataque?- preguntó Molly tomando la mano de su esposo, el director pareció pensarlo por algunos segundos.
-Cualquier cosa que haga Voldemort debe tener un propósito- comenzó seriamente –Pero el propósito no era atacar el callejón y causar miedo y confusión-
-Pero lo lograron- intervino Remus –Aunque eso no haya sido parte del plan… fue como un bono-
-Desgraciadamente- le dio la razón Dumbledore –Pero el ataque, fue en si, solo una diversión para los seguidores de Voldemort. No tenían un objetivo que seguir, no uno que se pudiera llevar acabo en el lugar. Por eso fue que todo se salió de control, los mortífagos solo iban a llamar la atención-
-Hubo cierto reporte en el departamento de aurores…- tomó la palabra Kingsley –De que los mortífagos lograron entrar a Gringotts-
Eso captó la atención completa de Regulus. Se enderezó en su asiento para entender mejor lo que se dijera, Albus no lo pasó desapercibido.
-¿Lograron sacar algo?- Tonks no recordaba haber visto mortífagos en las cercanías del banco. Repasaba todo mentalmente creyendo que lo había pasado por alto.
-Al parecer no- contestó el auror para la calma de todos –Quizás también irrumpieron en el lugar para causar más confusión. No se han reportado daños ni pérdidas por parte de los duendes-
-Bien- comentó pensativo Dumbledore –El ataque al callejón fue solo para llamar la atención-
-¿Distracción?- habló Hagrid fuertemente –Para distraer…¿A qué o a quiénes?-
Solo algunos habían logrado llegar a la misma conclusión, y eran aquellos que conocían ya toda la historia completa. El silencio de fue interpretando poco a poco hasta que una a una, las miradas quedaron posadas en Harry. Sirius puso su mano sobre la de su ahijado, al ver cómo evitaba las miradas.
-Querían distraernos a nosotros- comentó en voz alta con un cierto toque de advertencia para que se pusieran a ver pajaritos si querían, pero que voltearan hacia otro lado.
-Si- continuó Dumbledore –Querían sacar a la orden de la mansión-
-Entonces saben donde estamos- apoyó Arthur –Pero…si nos querían sacar, ¿Lo más obvio para ellos no sería que no hubiera nadie en la casa?-
-¡¿Sabían que los muchachos estaban aquí?- exclamó algo aterrada la Sra. Weasley
-No solo eso- comenzó a razonar Regulus –También sabían que aquí se encontraba la antigua Orden- todos miraron al director ahora en busca de una explicación. Una que no sonara a que las paredes tenían oídos y la información estaba siendo pasada a Voldemort y sus seguidores.
-Una oportunidad perfecta- le dio la razón al Black –Sacarnos a nosotros para dejar a los más jóvenes solos, en compañía de adultos que no pueden intervenir. Personas que tienen órdenes explícitas de no hacer nada que pueda en poner en peligro sus vidas pues deben regresar al pasado, tal y como llegaron-
-Pero…- comenzó la profesora McGonagall -¿Qué querían lograr con eso?-
-Atacar, precisamente- gruñó Moody –No estando nosotros para defender, no había mucho que no pudieran hacer-
- ¿Hace falta decir quién era el blanco de todo este barullo?- comentó Snape secamente, con sus ojos negros penetrantes sobre Harry.
-No sabemos…- le detuvo Albus levantando la mano, antes de que Sirius lo silenciara para siempre –…exactamente lo que pasó-
Harry sabía que en ese momento le pedirían su versión de los hechos. Todos lo esperaban, ansiosos de poder resolver todo ese rompecabezas. Pero no podía evitar sentirse intimidado por sus miradas.
-Harry…- llamó su atención Dumbledore –Sé que esto no debe ser nada fácil, pero si pudieras relatarnos lo que pasó en el jardín, sería de gran ayuda-
Sirius no estaba a gusto con la situación, pero él también quería saber qué había ocurrido para que las cosas terminaran en la manera en que lo hicieron. Aunque, si eso ponía incómodo a su ahijado...
-Puedes mostrarlo en vez de relatarlo- sugirió el director suavemente, tomando todas las consideraciones posibles. Era una de esas veces donde su parte un poco protectora salía a la superficie. El ver al joven todavía tratando de ganar más color, además de la gruesa venda en su mano le hacían sentirse culpable por eso.
Pero Harry pensaba que mostrarlo sería peor, temía que su padrino muriera de un infarto. Snape pudo leer el pensamiento en sus ojos.
-Estoy seguro que tu intento de padrino sobrevivirá a lo que sea que muestres-
Harry se tomó del brazo de Sirius justo a tiempo para que no saltara por encima de la mesa y en su forma canina devorara a su maestro de pociones. Tarde recordó sus heridas y su rápido movimiento causó que poco después soltara la extremidad de su padrino.
-Lo siento- murmuró de inmediato al animago al ver a su ahijado encogerse y reprimir una queja. Ahora más que nunca quería asesinar a Snape.
-Severus- se alzó imponente la voz del director –Este no es el momento de otra escena, así que por favor, te pido que guardes la compostura-
-¿Se puede?- susurró por lo bajo Sirius con su voz llena de veneno.
Todos aguardaron unos momentos en el que Harry todavía no sabía qué hacer.
-Solo muéstralo- le comentó Sirius por lo bajo a su ahijado –Debe ser difícil, pero yo sé que estás aquí-
Solo fue cuestión de segundos para que le diera la razón a su padrino, entonces Sirius le indicó a Dumbledore que lanzara el encantamiento que les permitiría a todos ver lo que pasó.
Los detalles de todo eran tan escalofriantes que los miembros de la Orden tuvieron que reprimir sus exclamaciones y expresiones diversas al ver tal acto cruel y despiadado. Sirius se había acercado más a su ahijado, dándole la razón a sus pensamientos que le decían que era imposible que Harry estuviera tan bien después de algo así. Llegó a temer de un momento a otro que su ahijado desapareciera.
Snape admiraba con grandes ojos la nueva hazaña del ya famoso niño-que-vivió, pero no sentía ese sentimiento de falsedad y de engaño dentro de sí, como otras veces en las que el muchacho y compañía habían hecho algo increíble. Esta vez, lo había visto y casi sentido a cada ataque de naggini. Admiró el coraje que tuvo al enfrentar al gigantesco animal que no cedió con magia, incluso había enfrentado a la serpiente cuerpo a cuerpo. Sin mencionar, que a toda costa, trató de proteger a su madre.
El recuerdo se cortó, y el paisaje del comedor de la mansión volvió a ser el mismo. Los magos presentes se miraron unos a otros, pálidos, de ojos muy abiertos, sin palabras. La Sra. Weasley evitaba correr a lado de su octavo hijo y abrazarlo con todas sus fuerzas.
-Harry…- comenzó Dumbledore, haciendo esfuerzos extraordinarios para controlar su voz por el sentimiento de culpa que comenzaba a ser más fuerte -…lamento mucho el no haber estado aquí, y no asegurarme perfectamente, de que incidentes como este no pasaran-
-No…fue su culpa, profesor- contestó el muchacho con la cabeza recargada en el hombro de su padrino, dándole la seguridad al hombre de que todavía estaba ahí. Su director no pareció aceptar tan rápido el perdón.
Costó varios minutos que los demás salieran de su mutismo.
-¿Por qué la espada pudo contra la serpiente, cuando los hechizos no?- comentó Hagrid secando todavía sus gruesas lágrimas con un gran pañuelo que bien podría ser el mantel de la mesa. Esa era una pregunta clave y una duda general.
Con un movimiento de varita, sobre la mesa apareció el objeto mencionado, brillando elegantemente ante la vista de todos. Albus la tomó por la empuñadura y situó la punta en la mesa, dejándola mejor visible para todos.
-Esta espada, hace 4 años fue impregnada con veneno de basilisco…-
-¿Veneno había dicho?- pensó Sirius estrechando la mirada al saber que ahí venía la explicación que quería. Harry, Ron, Hermione y Ginny trataron de hacerse los interesados en el infinito.
-La serpiente no podía ser detenida o destruida con magia ordinaria. Estaba repleta de magia negra- se detuvo unos momentos para que ver que todos fueran comprendiendo –El veneno de basilisco es poderoso, lo suficiente para poder juntar esa habilidad con la de la espada- las miradas sobre el objeto en manos de Dumbledore eran de sorpresa.
-¿Cómo es que un animal puede poseer magia negra? A menos de que sea un animago pero hasta donde sé, esa serpiente es solo eso, una serpiente- Remus presentía que lo que había detrás de la explicación que venía no le gustaría.
-Porque… no era una serpiente común- todo sentimiento sobrante desapareció del rostro del director de Hogwarts cuya mirada se ensombreció y su voz se hizo grave. A Harry no le gustaba mucho el pensamiento que lo había asaltado –Muchos la han visto ser más inteligente de lo normal, más rápida, y más precisa como si en realidad fuera otro de los mortífagos de Voldemort- la mayoría asintió –Que su amo hable lengua pársel no significa que la vuelva más, humana-
Regulus sintió la mirada de Dumbledore sobre él, con eso dio su sospecha por confirmada.
-La serpiente era un horrcrux- soltó inconcientemente. Aunque lo hubiera dicho para él mismo, toda la habitación sumida en el silencio lo escuchó.
-¡¿Qué? ¿Cómo puede ser un ser vivo un Horrcrux?- alegó Sirius –Creí que habías dicho que solo eran objetos, Albus-
Toda la orden comenzó a pensar en esa posibilidad. ¿Y si había un ave que también era un horrcrux? ¿Un simple gusano?
-No piensen en esas posibilidades- les detuvo el viejo mago –Voldemort nunca dejaría que algo tan importante anduviera de un lado a otro sin protección, por eso mantenía a naggini consigo-
Ya habían quitado del camino otro Horrcrux. La sorpresa invadió a todos. Harry apenas podía creerlo, no es que hubiera sido fácil y nada peligroso pero ya era uno menos y ni siquiera lo había notado. En los últimos días había olvidado preguntarle al director sobre el tema, pero era algo de esperarse, con los demás problemas que tenían no había nadie que se ocupara de lo otro. Aunque si querían sobrevivir, solo había un camino y era ese.
-¿Harry?- interrumpió Dumbledore sus pensamientos –Estoy seguro de que lo siguiente no es algo que te agrade tampoco, pero necesitamos saber, si escuchaste a la serpiente decir algo-
-El muchacho habla pársel- pensó Regulus completamente sorprendido, pero comenzando a preocuparse. Decidió callar sus pensamientos.
Harry afirmó.
-Decía… "Matar ojos verdes"- no pudo decir más cuando una ola de murmullos y exclamaciones sorprendidas llenó la sala, incluyendo a su padrino.
-Desde un principio iba tras de Harry, iba tras de Harry- repitió el animago consternado pasando una mano por su cabeza, los demás llegaron a ese conclusión también.
-No lo creo- comenzó Dumbledore desde la otra punta de la mesa, de inmediato los que querían contradecirlo lo voltearon a ver –Si la serpiente repetía eso, no solo tenía un blanco…-
Esperó que los demás cayeran en cuenta.
-Lily- musitó Remus masajeándose la sien con una mano. Dumbledore le dio la razón.
-¿Por qué?- preguntó Hagrid
-Voldemort se quiere asegurar de que no haya nada en el pasado que lo pueda detener; tampoco que ahora alguien se atreva a levantarse contra él…- su penetrante mirada azul estaba en Harry, el muchacho intentaba fijarse en la mesa. Pero el silencio que se instaló en el lugar lo hizo levantar su mirada.
Cuando el verde esmeralda y el azul se encontraron, Harry supo lo que su director tenía en mente.
-La profecía- susurró, lo suficientemente fuerte como para que la orden entera saltara de sus lugares.
-¡¿La sabes?- cuestionó Sirius de inmediato, sintiéndose excluido de algo tan importante -¿Cómo, cuándo? ¿Por qué no me la dijiste?- su voz comenzaba a adquirir un tono de ofensa y desconfianza que solo causaba que su ahijado se sintiera culpable.
No le había dicho a su padrino exactamente por lo que estaba pasando ahora. Esa reacción, el sufrimiento de sus ojos. No quería imaginar lo que haría cuando se enterara. ¿Podía evitarlo?
-Sirius- clamó el director entre los murmullos de todos –Necesito que guardes la compostura. Este es un tema bastante delicado que por lo mismo no había compartido abiertamente con la orden- examinó al animago por encima de sus gafas de media luna, no podía posponer más el momento pero el estado en el que se encontraba el hombre solo causaría problemas –Si quieres saber el contenido de la profecía, tendrás que esperar a escuchar toda la información completamente- se giró a los demás –Lo mismo va para todos-
Hubo algunos asentimientos, antes de que se acomodaran mejor para escuchar tan importante información. Albus le dirigió una mirada de disculpa a Harry pero el joven ya se había encogido en su lugar y con su mano buena se cubría los ojos y parte de la frente. No es que no esperara esa reacción pensó por unos segundos Dumbledore. Aclaró su garganta, listo para dar el último golpe del día a su orden, "Cerrar con broche de oro"
-"El único con el poder para vencer al Señor Oscuro se acerca… Nacido de aquellos que lo han burlado tres veces, nacerá mientras el séptimo mes este muriendo… y el Señor Oscuro lo marcará como su igual, pero él tendrá un Poder que el Señor Oscuro no conoce… y uno debe morir a manos del otro, pues ninguno puede vivir mientras que el otro sobreviva… El único con el poder para vencer al Señor Oscuro nacerá mientras el séptimo mes este muriendo"-
Lo relató tal cual Harry recordaba que la versión miniatura de la profesora Trelawney lo había hecho. No pudo evitar sentir como el mundo a su alrededor se encogía y frente a sus ojos pasaban escenas sobre lo que hablaba la profecía. Pero ahora tenía más presente el hecho de quiénes habían muerto por él. Ahora sabía qué personas habían fallecido para que cumpliera con esa maldita profecía. Un escalofrío que empezó de sus pies llegó hasta su cabeza, haciendo que a su parecer, las cosas se tambalearan unos momentos. Parpadeó varias veces para alejar el sentimiento, pero empezaba a hacer calor y se lo atribuía a la situación.
Como esperaba, nadie dijo nada al principio. Parecían estar uniendo piezas rápidamente, dando por explicadas varias dudas, uniendo los hechos uno tras otro haciendo que todo cobrara sentido. Comenzado a creer en los datos al azar del profeta, que sin querer, habían llegado a la misma conclusión que las palabras que habían escuchado.
"El elegido"
¿Lo empezarían a ver de esa manera? Harry temía esa posibilidad. ¿Querrían prepararlo para enfrentar un destino para el cual no se sentía completamente preparado? No pudo luchar contra el pánico que lo invadió, imaginando a la orden poniéndolo al frente de sus filas para luchar contra Voldemort. De escudo. ¿Ellos no harían eso, o si? No podía imaginar a Sirius haciéndolo. Pero la cruda realidad era que esa guerra tenía tan desesperados a todos que cualquier salida era buena.
Se concentró en respirar profundamente, el calor aumentaba.
-Finales de Julio- comenzó Regulus pesadamente –Supongo que había dos posibilidades ¿Cierto? Harry no era el único niño cuyos padres burlaron a Voldemort tres veces y que haya nacido a finales de ese mes-
Neville sintió un escalofrío recorrerlo al imaginarse en la situación de su amigo. Por todas las cosas que había pasado ¿Hubiera sido capaz de hacer lo mismo? No, un rotundo NO.
Dumbledore afirmó.
-…Y Voldemort, lo marcó como a su igual- continuó el Black menor. Aunque nadie dijo nada, todos de nuevo miraban al muchacho de ojos esmeraldas con su legendaria marca. La cicatriz en forma de rayo.
-Ese fue un azar del destino- argumentó Dumbledore por lo bajo. –Por quien Voldemort eligió ir primero, quien consideraba su mayor amenaza-
Solo Regulus era capaz de hablar y la habilidad parecía haberse perdido de nuevo cuando dio por satisfechas sus dudas. Esperaba a que alguien más continuara o se le haría una eternidad ese silencio. Sirius pareció reaccionar.
-¿Por qué no me lo había dicho?- le preguntó el animago al director, con una voz tan fría y libre de cualquier sentimiento, al igual que la de Voldemort. Remus se espantó, sabía que no saldría nada bueno y alguien saldría lastimado.
-Sirius, ni siquiera James o Lily lo sabían- intentó el hombre antes de que fuera interrumpido de nuevo por el animago.
-¡¿Por qué?- comenzó de nuevo, pero sin aumentar el tono de sus voz, solo siseando rápida y peligrosamente bajo -¡¿No soy capaz de controlar este tipo de situaciones, verdad? ¡Soy un inmaduro para todo y no puedo centrarme cuando se requiere! ¿Es lo que todos piensan? Desde lo de de Pettigrew eso es, así me ven- reclamó seriamente ofendido
-Sirius, nadie lo sabía. NADIE. La orden entera se acaba de enterar al igual que tú-
-¡Ese no es el punto Dumbledore!- se paró de la silla y estrelló el puño en la mesa -¡Yo quedé a cargo de Harry! ¡Quien ahora resulta que en verdad es todo lo que dice el profeta…!-
El animago no se dio cuenta del oscurecimiento en la mirada de su ahijado.
-... ¡Matar a Voldemort o morir en el intento! ¿Ese es su destino? Y no me pudiste decir, para poder ayudarlo. Desde que salí de Azkaban no encontraste un solo maldito día para decirme. ¡¿Qué tal cuando te visité por lo del torneo, o cuando había reuniones en Grimauld Place? Pero sí tuviste tiempo para decírsela a él- no había intentado sonar tan duro cuando se refirió a Harry pero no funcionó, el sentimiento del momento ganaba.
Remus aunque quería argumentar algo, no encontraba la forma correcta de entrar en la discusión. Si decía algo que Sirius interpretara mal, las cosas se pondrían peor –si acaso se podía- pero si no lo hacía, dejaría que su amigo se ahorcara solo entre todo lo que decía, pues en una o dos horas se sentiría pésimo por haberlo dicho sin pensar.
-Le dijiste a Harry la profecía- siseó muy bajo, pero claro –Lo encaminaste a su destino…sin ayuda. No me contó la profecía porque tú se lo prohib…-
-Nadie me prohibió nada- argumentó Harry con voz grave sin siquiera mirar a su padrino, concentrado en el centro de la mesa. Sabía que su cara ahora cambiaba drásticamente de color –No me prohibió decirle a nadie, me aconsejó que solo a quienes yo creía era necesario, a personas de mi confianza- tomó aire –Ron y Hermione ya la sabían-
Los padres del Weasley y el resto de la orden los miraron algo sorprendidos. Los dos adolescentes se miraron en el uno al otro para no enfrentar las caras acusatorias de los demás, pero luego apoyaron a su amigo con un gesto.
-Entonces yo no soy de tu confianza- bufó Sirius a su lado, sentándose derrotado y evitando cualquier contacto con Harry. El joven de ojos esmeraldas de inmediato se giró para encarar al hombre.
-¿Cómo querías que te lo dijera si estabas muerto?- a pesar del frío de su propia voz, su interior hervía. Figurativa y literalmente.
Ese fue un golpe bajo para el animago aunque fuera verdad.
Nadie se aventuró a decir algo más. Era un ambiente muy tenso. Dumbledore sintió la necesidad de continuar, ignorando momentáneamente lo que había pasado, pues debía poner fin a esa reunión para que las cosas se enfriaran.
-Esa es nuestra desventaja con Voldemort- pocos lo miraron, todos escucharon. –El quiere destruir el pasado y el presente, asegurando que nada lo pueda detener en el futuro. Porque lo dice la profecía… aunque no la sabe completa. Por eso mandó a Naggini, no solo por Harry, también por Lily-
Se escuchó el viento afuera meciendo los árboles y haciendo varias ramitas pegar contra las ventanas, el cielo azul se estaba nublando.
-¿Alguien quiere, agregar algo o aclarar alguna duda?- preguntó el director con un largo suspiro
Harry se levantó de su lugar, quería ser el primero en salir y así poder pasar un rato pensando antes de que las miradas y los susurros comenzaran. Antes de que se armaran planes y hubieran cambios de parecer. Se apresuró a la salida, pero les tenía un dato importante a la orden.
-Naggini no entró sola a la mansión- sentenció seriamente –Peter Pettigrew la trajo-
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Comenzó a llover como si fuera el fin del mundo. Las nubes que habían aparecido algunos minutos atrás, ahora formaban una grandiosa tormenta que solo le daba tintes más sombríos al difícil día que iba a la mitad.
La orden debía estar comiendo, por lo menos aquellos del pasado pues dudaba que los que él conocía se sintieran de ánimos para comer después de la información que habían recibido. Bueno, por lo menos no a Ron. A él nada le quitaba el sueño y el hambre.
Se encontraba en su habitación, considerándose afortunado de que después de dos horas nadie se hubiera atrevido a aparecerse. Eran inteligentes al considerar riesgoso el ir a molestarlo con cuentos sobre lo que habían escuchado, sobre que estarían con él en el futuro, que no lo dejarían solo. Eso ya se lo sabía de memoria y nunca era así. Tratar de enfrentarlo en esas circunstancias, no era lo más sensato. Como molestar a un animal herido. Pues era cuando más defensivos se ponían.
¿Ya habrían pensado en todo?
No le importaba, no mientras él no estuviera listo para dar explicaciones y rendir cuentas con todo el que se las pidiera. Por eso disfrutaba del agradable clima frío que se había instalado –raro en verano- por la tormenta. Su cuarto tenía la dicha de tener una ventana hacia el enorme jardín trasero, y se sentó ahí, en el marco, observando como las gotas chocaban contra el suelo incesantemente. ¿Pero el suelo no se daba por vencido, verdad? ¿Así tendría que ser él? Pero el suelo se desgastaba, nunca seguía siendo igual después de la tormenta y cada vez incluso era más débil. Solo el tiempo podía regresarlo a lo más parecido a la normalidad, aunque el tiempo entre tormenta y tormenta no era el suficiente para recuperarse.
¿Qué significaba? ¿Qué debía hacer él?
Pegó su frente contra la ventana, cerró los ojos ante el frío contacto y el rítmico golpeteo de la lluvia contra el cristal. Podía quedarse ahí todo el día, toda la eternidad, sin pensar en nada. Cayendo en un abismo oscuro, dormir.
Algo sumamente frío se posicionó en su mejilla y luego subió a su frente. Gruñó por el cambio tan drástico de temperatura.
Algo incesante comenzó a golpear sus oídos, como un zumbido, pero no era ningún animal. Era algo distinto, como sonidos que no alcanzaba a comprender.
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Sirius había formado un surco en la sala de Dumbledore. Tanto que pensar, tanto que planear, tanto que arreglar y no sabía por donde empezar. Aunque ya la mayoría de los problemas de su vida se habían resuelto, de una manera poco convencional, todavía tenía conflictos con otras cosas. No sabía qué papel desempeñaba en todo eso, en toda la guerra que los rodeaba. ¿Solo había sido aquél que fue encarcelado injustamente?
Pensó en Harry, todo lo llevaba a ese muchacho. Era una persona tan complicada a pesar de su corta edad que apenas lo podía creer. A su parecer, Harry era aún más misterioso que Dumbledore, en veces. Tenía tantos secretos, tantas cosas guardadas como cualquier mago adulto, pero no eran las cosas cotidianas, las normales. ¿Qué muchacho se debería de preocupar por una profecía? Por derrotar al mago tenebroso de la época. Además de tratar de hacerlo todo solo.
Era único, y eso hacía a su padrino preocuparse.
Además de ser una incógnita, era considerado, atento, valiente y muchas cosas que se cansaría de enlistar. Rara vez había visto a algún mago con esos tres calificativos juntos y Harry ya los superaba. ¿Qué tenía que hacer para comprenderlo, para estar un paso delante de él y cuidarlo mejor? Quería hacerlo, lo juraba por su propia vida y por la de sus amigos, pero es que Harry tampoco ayudaba.
Tenía que arreglar eso.
Así que subió la habitación del joven, sabía que no había salido de ahí desde que la reunión había sido dada por terminada. Esperaba platicar con él, hacerle ver de una vez por todas que ahora menos que nunca estaba solo y metérselo en esa testaruda cabezota. Tocó dos veces a la puerta, no recibió respuesta.
-¿Harry? Soy yo, ábreme- no había necesidad de decir su propio nombre, no podía arriesgarse a que alguien más lo escuchara. Pero su voz tampoco parecía funcionar –Harry…- advirtió esta vez –Vamos, necesito hablar contigo-
Pensó en hablarle a Remus, él quizás sabía que hacer pero sus pensamientos fueron interrumpidos por la llegaba de un intruso.
-Típico- se burló Snape –Ni siquiera sabes abrir una puerta-
-A diferencia de ti- alargó la última palabra –Yo pido permiso antes de hacer lo que se me venga en gana- alardeó en la cara del maestro de Pociones quien seguramente ignoró el comentario, pero al traer de nuevo la capucha, Sirius no pudo ver nada.
Snape también se acercó a la puerta.
-¿Y tu qué quieres aquí, Snivellus?- reclamó Sirius
-Haciéndola de niñera- contestó con sarcasmo -¿Tú que crees? Ese Gryffindor fue mordido por la serpiente de Voldemort hace menos de 12 horas y actúa como si nada hubiera pasado-
-El medimago le dijo a Remus que se encontraba bien-
-Mientras el efecto del veneno que neutraliza a las demás pociones durara- aclaró el hombre de cabello grasiento antes de sacar su varita y tocar el pomo de la puerta, inmediatamente se abrió.
La habitación estaba oscura, apenas iluminaba por una vela y por la luz grisácea del día que entraba por la ventana, una ventana semi-obstruida. Sirius se apresuró a entrar cuando vio a su ahijado dormido contra la ventana. Pero antes de que pudiera tomarlo en sus brazos para ponerlo en una posición más cómoda, Snape lo detuvo.
El hombre posó una de sus manos con sumo cuidado en la mejilla de su ahijado y luego la subió hacia la frente. Sirius no pudo distinguir nada pues no vio su expresión.
-Tiene fiebre- sentenció el hombre, dejando que el animago tomara al muchacho y lo llevara a la cama. Una vez ahí comenzó a correr hechizos de diagnóstico.
Ninguno de los dos se había dado cuenta de que no habían cerrado la puerta al entrar, hasta que una voz interrumpió.
-¿Le pasa algo?- preguntó Lily con ambas manos juntas en el pecho –Díganme que no es por la serpiente-rogó ella con sus ojos verdes llenándose de lágrimas.
-Señora Potter- intentó Sirius sin cabeza para más –No, no es eso. Solo está agotado y…-
-¿Puedo ayudar?- interrumpió ella acercándose más, Sirius y Snape se miraron. O algo parecido por la incomodidad de las capuchas.
A un Potter nunca se le podía decir que no, menos si era una mujer, imposible si era Lily Evans. Ambos hombres terminaron cediendo y eso que pusieron todas las cosas que podían en contra, acabando con su arsenal de pretextos, pero la pelirroja era inteligente y testaruda. Rasgos que para el pesar de Sirius, había heredado Harry.
No podían hacer nada en cuanto al efecto que estaba teniendo la sobredosis de pociones, solo cuidar por varios medios muggles que nada se saliera de control, como la temperatura.
Pasaron la comida los tres en el cuarto de Harry, para la cena solo quedaban Lily y Sirius pero ninguno de los dos decía algo. Se limitaban a hacer lo que debían y contemplar de vez en cuando la todavía fuerte tormenta que se desataba fuera.
-Tú…- se aventuró la pelirroja –Bueno, usted… ¿Es su padre?- inquirió al ver la relación que había entre ellos dos y la forma del otro hombre de cuidar al menor. Sirius rió amargamente.
-Ojalá lo fuera…- comentó despreocupado –Digo, él tiene dos excelentes padres, los mejores. Lo quieren como a nada en el mundo-
-¿Y dónde están ellos?- preguntó Lily, esperando no sonar entrometida.
-No están disponibles por el momento- susurró el animago, cambiando un paño caliente por uno más frío. –No es que sea culpa de ellos-
-Cualquier padre debe estar ahí para sus hijos- se exasperó un poco –Deberían estar aquí a su lado-
Sirius no contestó, limitándose a esconder aún más su mueca de tristeza y melancolía.
-Siento mucho si dije algo indebido- se apresuró a disculparse ella –Pero veo que usted está más preocupado por él, que sus mismos padres-
-Como dije, es una situación bastante complicada- intentó justificarse el animago –Pero ellos lo dejaron a mi cuidado. Algo que no he hecho bien últimamente-
Se formó un pequeño silencio en el que las gotas de lluvia repiqueteaban constantes en los cristales.
-Yo opino todo lo contrario- sonrió la pelirroja y sus ojos verdes se iluminaron con sinceridad –No sé a qué se referirá usted con proteger, pero ha estado muy al pendiente de lo que le pueda pasar- se sentó en la esquina de la cama y acarició las sábanas –Me encantaría que mi hijo tuviera a alguien más que viera por él, así como usted, si algún día llegásemos a faltar-
Sirius detuvo los suaves movimientos que hacía en la cabeza cubierta de su ahijado, pensando en aquellas palabras. Algo que siempre soñó por escuchar de Lily y de James, quienes le decían que estaba haciendo un excelente trabajo con su hijo, que no se había equivocado al elegirlo como padrino. Un orgullo lo llenó por dentro en una oleada salvaje, y una sonrisa apareció en su rostro.
-Gracias por el voto de confianza-
-Solo es la verdad-
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-Dumbledore, ¿Sigues creyendo que es buena idea mantener las cosas como están?-
-¿Qué sugieres Regulus?-
-Puedes tomar ventaja de la situación-
-Creo que ya he discutido contigo que esa no es una opción, no podemos arriesgar el pasado de esa manera-
-Tarde o temprano todo se va a descubrir, Albus. Es mejor que lo hagas a tu manera-
-¿Y cuál sería esa?-
-Revelando a todos los del pasado, el futuro que se vive-
-La respuesta sigue siendo no-
-Piénsalo como quieras. Voldemort ya tomó esa iniciativa y no hay nada que puedas hacer en contra-
-¿Voldemort?-
-SI. ¿Acaso aún no puedes ver el problema? Voldemort se informó a si mismo, a lujo de detalle, todo lo que ha pasado desde 1981. ¿Piensas regresar a todos al pasado para que sigan la línea del tiempo, no? Acaso sabes…¿Cómo borrarle la memoria al mago oscuro y luego poder mandarlo de regreso para que destruya a la mitad de tu orden? Son varias vidas. Los Potter, Los Longbottom, los años de Sirius en Azkaban ¡Todo lo puedes evitar! Y si eso significaría que en este nuevo futuro yo no existiera, lo aceptaría con gusto-
-¿Dar tu vida a cambio?-
-¿En la guerra se hacen sacrificios, no? Harry está dispuesto a de nuevo condenar su vida y vivir todo lo que más lo ha dañado. Está más que dispuesto a dejar ir a sus padres de nuevo bajo tierra para darnos una oportunidad de vencer. Si de todas formas los piensas regresar al pasado sin ningún recuerdo de este futuro, ¿No es justo que puedan verse? Como la familia que son-
-Pero…-
-De todas formas no pienso que el fin de Voldemort sea regresar informado al pasado y cambiarlo todo-
-¿Entonces que es lo que quiere?-
-Terminar con todo aquí y ahora. De otra manera ¿Por qué atacaría a la orden del pasado? No los necesita para nada, no son más que un obstáculo que cayó unos años más adelante y que ahora se juntaron sus peores temores. Ellos podrán ser dos, pero nosotros también somos más-
-Se alió consigo mismo…-
-Porque quiere terminarlos a todos, sin correr ningún riesgo-
-Sigue siendo demasiado arriesgado, todavía hay…-
-¿Tiempo? Sabes perfectamente que no. Tienes un espía en tus filas, un espía muy bien reconocido que la orden se abstiene a matar para después regresarlo al pasado. ¿Y qué hace él? Cómodamente sale de la mansión cuando se le viene en gana y trae desastrosas consecuencias. Intentó matar a Harry y a Lily, ¿Qué más pruebas quieres? Sabes que es Peter, lo sabes bien. Si no quieres arriesgar "El pasado" tienes que alejarlo. Y si quieres que tus planes para el presente, salgan bien, lo tienes que alejar de todas maneras. ¿O esperas que mate a Harry?-
-Piensas que esto es una decisión fácil, Regulus. Pero no es, en lo más mínimo, sencilla. ¿Crees que Sirius me perdonaría que Harry muriera por alterar el pasado?-
-Sirius no te perdonará si en este presente, muere su ahijado por tu negligencia-
-Lo pensaré-
-Esa no es la respuesta que esperaba escuchar. No hay tiempo, Dumbledore. Voldemort se acerca más al poder y nosotros estamos cayendo en picada. Sin mencionar los Horrcrux. Harry ya se te adelantó con otro-
-¿Quedan dos, no?- preguntó el anciano masajeándose la sien. El Black no respondió en el momento. -¿No es así?-
-Se supone- se encogió de hombros Regulus, pero ahora había plantado la duda en el director. Dumbledore presentía que su huésped ya había encontrado el final del asunto. Que había llegado a una fatal y última conclusión de la travesía.
No lo presionaría, no mientras el otro no se convenciera de que había un obstáculo más grande que la destrucción de los Horrcrux. Ese hecho que lo detenía a la hora de pensar en reunir a la familia Potter. ¿Cómo podría hacerlo si se acercaba una tragedia?
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Se-los-dije ¿Por qué me miran así? Si me matan, nunca sabrán lo que sigue, muajaja. Cabe decir que en próximo capítulo todo se vendrá abajo (solo háganse a la idea muajaja) Solo literal…aunque…
¿Se enterará Sirius de las sospechas de su hermano? ¿Dumbledore cederá a la situación? ¿Voldemort seguirá intentando matar a Harry? ¿Viviré para poder terminar la historia (Solo porque les conviene ¬¬)
Ya dije mucho. Si pasan y dejan review, aparecerá su ración doble de ranas de chocolate y grageas de todos los sabores (a petición de un reviewer XD) También se les devolverá la varita.
Ya saben como funciona esto: "Más reviews… igual a… a… a qué" ¿?
anypotter
