Creo que estoy modificando el significado de la oración "Escritora malvada" ¿Qué opinan? Gracias a todos mis reviewers, más a aquellos que no intentaron asesinarme :D son los mejores. No les hago el cuento más largo porque les espera un final de capítulo muy lindo a mi parecer, muajajaja.

Niños de la Profecía...

El paisaje de Hogwarts siempre se levantaba imponente a la vista de cualquier mago o bruja que lo visitara, así fuera de costumbre o de vez en cuando. Un aire un poco fresco para ser de verano, recorrió los árboles cercanos y removió las capas de los viajeros.

-¿Seguro de que es una buena idea?- preguntó Harry caminando junto a su padrino hacia los terrenos del colegio.

-Según Dumbledore, si- contestó no muy convencido el animago dando un pequeño apretón a los hombros de su ahijado.

Detrás de ellos, venía el resto de la Orden, pasada y presente.

-Me hace recordar los viejos tiempos- murmuró James a sus amigos

-Si- añadió risueño el joven Black –Aquellas bromas a los Slytherin, las escapadas a Hogsmade… y no olvides los otros tipos de escapadas-

-Shh, Sirius. Solo dije que me hacía recordar pero tampoco era para que te pusieras a delatarnos frente a Moody-

Ambos Moody los miraban realmente frustrados. Pronto pasaron el lugar donde comenzaban las barreras del castillo, la mayoría pudo sentirlo.

-Wow- comentó Hermione al sentir la energía recorrer su cuerpo cuando las pasó.

-Así es- habló Alastor –Las barreras fueron reforzadas hace dos días-

-Vaya que necesitaban reforzarse. Después del incidente del fin de año pasado…- Ron se llevó de nuevo las manos a la boca, sabiendo que había hablado de más frente a quien no debía. Moody lo miró como si considerara desaparecerle la boca.

-Apenas puedo imaginar 16 años más con Voldemort- comentó Lily, nadie añadió nada. –Debe ser duro-

Llegaron en menos de lo que esperaban al gran comedor, magnífico como siempre. Con solo una larga mesa, como la que había en la mansión de Dumbledore, larga y rectangular. Ambos directores ya los esperaban dentro.

-Espero que hayan tenido buen viaje- sonrió el más viejo –Pero bueno. En la mansión no se ha tenido tiempo de descansar apropiadamente, y aquí parece ser más seguro para todos. Conocen el castillo perfectamente y podrán ir a donde les plazca-

Las sonrisas de los merodeadores no se hicieron esperar.

-Pero la biblioteca permanecerá cerrada por eso de que quieran curiosear sobre este tiempo- el joven Remus y Lily borraron un poco sus sonrisas –Exceptuando eso, son libres siempre y cuando permanezcan en los terrenos del castillo- se encargó de dejar eso claro mirando a cada uno fijamente. –Los más jóvenes pueden dormir en su sala común si los hace sentir mejor- Ginny y Ron chocaron manos –Los demás serán guiados a sus habitaciones por Alastor-

El viejo auror se encaminó a la puerta con todos los adultos detrás de él. El trío, Ginny y Neville corrieron a su sala común.

o-o-o-o

-Esto es excelente- exclamó Ron dejándose caer en su cama habitual de la torre, poniendo ambas manos detrás de la cabeza. Harry se limitó a dejar caer su mochila y sonreírle a su amigo.

Neville también entró tras de ellos con paso lento y temerario como si algo le fuera a brincar desde cualquier rincón. Tomó la cama a un lado de la de Ron y de la de Harry. El ojiverde podía notar su inseguridad, pero no comentó nada. No por lo menos con el señor-sensibilidad-de-una-piedra- a su lado.

-Iré a tomarme una ducha- se levantó el pelirrojo y rebuscó rápidamente en su baúl, tomando una toalla y un poco de ropa, desapareciendo tras la puerta del baño.

Neville dejó salir el aire de sus pulmones.

-¿Pasa algo Neville?- preguntó su amigo girándose un poco para poder verlo mejor. El otro no supo como contestar, no encontraba las palabras para expresar todas las inquietudes que tenía. Inquietudes que quizás solo Harry comprendería.

-¿Harry… me…me permites, preguntarte una cosa?-

-Claro- contestó despreocupado. Neville comenzó a entrelazar sus dedos nerviosamente –Solo dilo- le infundió coraje su amigo

-¿Qué piensas de todo lo que está pasando?- suspiró al final, sintiéndose aliviado de poder preguntarlo al fin.

-Son muchas cosas Neville, ¿Cuál de todas?-

-La orden…- comenzó nervioso el otro Gryffindor

-…del pasado- completó Harry haciéndole el favor, el otro asintió –Pues, para serte sincero, no quiero meterme mucho en eso- Neville levantó la mirada sorprendido para posarla en Harry -…no es, que no me importe la situación. Pero, pensé que si se supone que todo debe seguir igual, debo intervenir lo menos posible-

El joven Longbottom bajó la mirada al suelo, completamente derrotado.

-Neville- regañó el ojiverde –Ese es mi punto de vista- le recordó –No porque yo lo haga lo debes hacer tu también-

-Pero tú tienes a tus padres- comenzó el otro –Ellos están muertos en este presente y tú no quieres mezclarte mucho con ellos ¿Verdad? Por temor a que luego quieras cambiar algo- se detuvo por unos segundos, metiendo la mano a la bolsa del pantalón y sacando una pequeña envoltura de caramelo, mirándola casi hipnotizado –Mis padres siguen aquí, no como yo quisiera pero siguen aquí. Debo ser capaz de resistirme tanto como tú y más. Porque quien los extraña más eres tú-

Harry se quedó callado por unos momentos, buscando la manera de explicar lo mejor posible su postura.

-No somos iguales, Neville. No pensamos de la misma forma, no hemos pasado por las mismas cosas- miró por la ventana –No es justo que quieras hacer lo mismo que yo solo porque nos encontramos en situaciones parecidas. Yo no creo extrañar tanto a mis padres como tú a los tuyos-

-No es cierto- se atrevió a contradecirle su amigo –Yo puedo ser capaz de dejarlos ir otra vez, porque al fin de cuentas seguirán aquí. Pero tú los estas viendo por primera vez en tu vida-

-Comienzas a comprender por qué no quiero mezclarme en todo esto- asintió Harry

-Pero será tu única oportunidad, Harry. Eso es injusto para ti, que te prives de algo que no se volverá a repetir-

-Es un sacrificio que se tiene que hacer Neville, piénsalo. Si tus padres cambiaran el futuro, probablemente sobrevivirían y no tuvieras que vivir con tu abuela, eso es algo simple- se acostó en la cama cerrando los ojos –Si mis padres se enteraran de los que les espera, de lo que me espera. Si se enteraran del futuro y lo quisieran cambiar sería algo catastrófico. ¿Qué tal si Voldemort no desaparece por 10 años? ¿Y si logra someter el mundo? Si otros mueren, personas que no deben solo porque cambié dos vidas por otras-

-Si lo dices así- comenzó Neville –Suena muy mal ¿Pero por qué tienes que ver las cosas negativas?-

-Porque el futuro es incierto- sentenció Harry –No sabes lo que pasaría-

Ninguno de los dos dijo nada más, se limitaron a digerir las palabras del otro y pensarlo. ¿Por qué era tan difícil? Estaban metidos en una situación bastante delicada, y las dudas eran permitidas. Pero el menor movimiento en falso podría arruinarlo todo.

-¿Y la profecía?- susurró Neville -¿Qué crees que hubiera pasado si yo hubiera sido el elegido?-

Harry sonrió.

-No lo se, ¿Qué hubieras hecho tú?-

-Ya estuviera muerto desde que tú, Ron y Hermione rescataron la piedra filosofal- ambos rieron con ese pequeño recuerdo

-No lo sabemos. Quizás no hubiera sido todo igual-

o-o-o-o

El comedor estaba agradablemente solo, ya que los miembros de la orden de seguro buscaban alguna forma de entretenerse o simplemente dormían más a gusto ahora que tenían la seguridad de que nada podría atravesar las barreras del colegio, las barreras más fuertes del mundo. Así que en opinión de Ron, era perfecto adelantar un poco la hora de comida, aunque los demás pensaban que quería persuadir a los elfos de que le prepararan ciertos postres, al pelirrojo le encantaba la comida de Hogwarts.

-Ron- musitó por lo bajo Hermione –Tu cabeza no tiene que estar descubierta para comer- le reprendió dándole una patada por debajo de la mesa, Harry quien estaba junto al Weasley solo hizo a un lado sus pies, temiendo que el quien saliera dañado fuera él.

-Al contrario, Hermione- secundó el Potter divertido por la escena –Necesita todo el oxígeno posible si va a comer así- Harry pudo sentir la reprimenda en el silencio de la castaña

-Rebáfate fermione- tragó la comida que tenía en la boca -Si alguien se acerca, los escucharemos antes de que llegue. Así tendré tiempo de cubrirme de nuevo-

-¿Qué llegue quien?- interrumpió una voz desde la puerta del comedor, que hizo que los reflejos de buscador de Harry salieran.

Con una sola mano, empujó la cabeza de su mejor amigo hacia abajo, cambiando el plato lleno de piernitas de pollo por uno lleno de betún. El resultado fue la cara sumergida del pelirrojo, irreconocible para los ojos curiosos.

James explotó de risa en la entrada.

-¿Qué te pasa Prongs?- llegó curioso el joven Sirius, el hombre apuntó a la mesa donde Ron luchaba por sacar su cabeza de entre la mano de Harry y el plato de betún. Sirius también comenzó a reír.

Ron al fin pudo levantar su cara llena del espumoso betún, que había borrado todas sus facciones. Retiró un poco de cada ojo para abrirlos y mirar asesinamente a su amigo y luego a Hermione.

-Te lo dije- sonrió la castaña

Por precaución, Harry se alejó lentamente. Algo que no fue pasado desapercibido por el Weasley.

-¿Por-qué-diablos-lo-hiciste?- exclamó batiendo sus manos, desparramando betún sobre el suelo y Hermione. El otro Gryffindor intentaba no reírse, ni siquiera pensarlo porque su amigo lo sabría.

-¿Qué querías que hiciera?- se excusó Harry inocentemente, aunque la verdad no lo tenía planeado y salió excelentemente.

Ron no dijo nada, se cruzó de brazos embarrando su túnica aún más y se retiró con paso ofendido del comedor. Los dos merodeadores, Harry y Hermione pudieron estallar en renovadas carcajadas. A lo lejos pudieron distinguir un grito de: "¡Los estoy escuchando!"

James y Sirius se acercaron a los jóvenes que se disponían a seguir comiendo, pero la vista del betún esparcido por toda la mesa solo les hacía recordar la cara de Ron y volver a reírse desquiciadamente.

-¿Crees que me perdone?- le preguntó Harry a su amiga no muy seriamente, pero antes de que ella pudiera contestar, intervino un merodeador.

-¿El betún pelirrojo?- sonrió Sirius sentándose a lado de Hermione y James a un lado de Harry, haciendo sentir a ambos adolescentes nerviosos –No lo conoceré pero creo que sí te perdonará…-

-…Después de que haga lo mismo contigo- completó James, Sirius abrió la boca divertidamente ofendido.

-¿Tú harías eso conmigo?- James se encogió de hombros –Eres siniestro, Prongs. Muy siniestro- con habilidad sorprendente cambió de tema –Y… ¿Van a seguir comiendo?- le preguntó a sus dos acompañantes

-Aunque sea por cortesía digan que sí- le dio un pequeño codazo James a Harry –No queremos comer solos- puso la cara de cachorrito que el ojiverde ya había visto a su padrino usar, ahora tenía serias dudas de qué merodeador se la había enseñado a quién.

-Ehh…-

-Eso es un sí- celebró James sirviendo jugo de calabaza para todos.

Comenzaron a comer, los dos merodeadores preguntando todo tipo de cosas que los adolescentes se encargaban de desviar. Admitían que los dos hombres les estaban haciendo pasar un buen momento pero tenían más preguntas que los TIMOS.

-¿De qué casa son?-

-¿Les gusta el quidditch?-

-¿Les gustan las bromas?-

-¿Saben de las fotos de McGonagall en el baño?-

-¡¿Qué?- exclamó escandalizada Hermione, dejando el tenedor de lado. James le dio unos golpecitos en la espalda a Harry pues se había ahogado con el jugo de calabaza.

-¿Entonces si existen?-preguntó el ojiverde una vez que pudo recuperar su voz

-¿Tú lo sabías?- cuestionó su amiga sintiéndose fuera del tema, Harry negó rápidamente.

-Solo como un rumor…-

No pudo continuar cuando el comedor desapareció, al igual que la cara de los merodeadores y el rostro cubierto de su amiga.

-Mi serpiente…¿Está muerta?- siseó peligrosamente Lord Voldemort, ambos traidores se arrodillaron.

-Mi señor… el…el…muchacho que esta… que estaba con Lily, la degolló- Peter se encogió en su lugar, bajando la cabeza casi hasta el nivel del suelo. El más viejo de los dos magos oscuros se paró de su lugar furiosamente y comenzó a caminar de un lado a otro.

-¡Uno menos!- exclamó con su voz fría y malvada, todos aquellos que se encontraban presentes se encogieron -¡¿Saben lo que pasará si logran encontrar los otros dos?-

-Fue un fatal error mandar a naggini- siseó el otro Voldemort

-Uno que no repetiré- asintió el primero, se giró al más joven de sus espías. –Has fallado, Colagusano- el mencionado comenzó a temblar violentamente –Sabrás el precio de fallar una misión para mi-

-¡Crucio!- corearon dos siseos al mismo tiempo

Harry supo que estaba de vuelta en el comedor, podía oler la comida. Al igual que escuchaba voces familiares llamándolo, pero temblaba tanto que le era imposible concentrarse. Sabía que estaba en el suelo, esa posición no se podía tener en la banca, pero dos fuertes brazos lo envolvían tratando de controlarlo.

-Estarás bien- susurró alguien –Estarás bien, no te preocupes, no te dejaré- alguien tomó su mano y la apretó fuertemente -¡Busquen ayuda!-

o-o-o-o

Hermione se levantó tan rápido como los reflejos de James al atrapar a Harry, ambos cayendo de sus lugares. En el mismo instante sabía qué pasaba, su amigo estaba teniendo otra de esas visiones con Voldemort.

-¡Busquen ayuda!- ordenó James notablemente preocupado, Sirius fue el primero en levantarse para obedecer la orden pero la castaña sabía que solo ella podía encontrar a la persona indicada para todo eso.

Comenzó a correr hacia la salida pensando en el padrino de Harry, o Remus. Afortunadamente, cuando salió y dio vuelta a la derecha se topó con los dos hombres.

-Cuidado Hermione- dijo Remus algo divertido al principio, pero al escuchar la agitada respiración de ella, su sonrisa se borró -¿Qué pasa?- preguntó de inmediato

-Harry- señaló el comedor la castaña.

De inmediato los dos corrieron al lugar con el corazón palpitando en la garganta, para encontrar una escena que no esperaban, tampoco muy cómoda. Harry estaba sentado en la banca del comedor, sacudiendo la cabeza como para alejar algo. James hincado frente a él con el rostro lleno de preocupación, con una mano sosteniendo al adolescente por un hombro y con la otra, tomando sin saber, la mano de su hijo.

Sirius se apresuró a llegar.

-¿Qué pasó?- preguntó sentándose a lado de Harry, dejando que su ahijado se recargara en él.

-Voldemort no estaba muy feliz- comentó el muchacho sin notarlo, la mirada de James ahora era un mar de dudas. Pero Sirius lo abrazó.

-¿No continuaste con las clases de Oclumancia?- reprimió un poco, Harry negó con la cabeza.

-Primero hago las paces con Voldemort-

Remus sonrió tristemente. Después vio el rostro de James que pedía respuestas y su sonrisa desapareció.

-¿Qué es lo que acaba de pasar?- preguntó el Potter asustado –Todo estaba muy bien hasta que…-

-Voldemort nunca juega de frente- contestó Sirius amargamente, apretando el agarre en su ahijado –Tiene cierto odio a la joven generación de magos del presente. Es un maldito- Harry sonrió

No era del todo mentira, tampoco una verdad. Bastaba para que James respondiera a varias de sus dudas y jurara por lo bajo muchas cosas contra Voldemort.

-Gracias- dijo Sirius, sacando de sus pensamientos a su viejo amigo

-¿Perdón?-

-Gracias por estar con él mientras yo llegaba- repitió sinceramente. Encontrando bizarro sus propias palabras. James era el padre de Harry, por Merlín. Si todo fuera normal, Sirius sería quien estuviera cuando su amigo no estaba cerca.

-No hay de que- contestó el merodeador -¿Acaso no puede pasar día donde no pase algo?-

-En el presente, eso es lo divertido- contestó Harry

o-o-o-o

Harry había tratado de ir a dormir un poco a su sala común, pero había fracasado estrepitosamente. Había un silencio en el aire que lo inquietaba, una presencia o un sentimiento que no lo podía dejar en paz. Aún así, aparentó muy bien el estar dormido cuando Sirius se había aparecido una hora antes de la cena y se había quedado por algunos minutos. Al igual que cuando Ron y Hermione lo buscaron justo a tiempo para cenar.

No es que no quisiera ver a nadie, solamente no tenía ganas de platicar con nadie o que le preguntaran sobre lo que había pasado en la tarde. En especial después de que ya tenían suficiente en que preocuparse, como para añadir una pequeña visión donde el mago oscuro torturaba a quienes fallaban. No era nada nuevo, por lo menos no para él que estaba acostumbrado a verlo.

-¿Escondiéndote de todos, eh?- preguntó Neville que venía llegando de la cena con una pequeña sonrisa -¿Te pasa algo?-

-Solo no estoy de humor- contestó Harry –Pero si les digo eso no me van a creer- se sentó en la cama, cansado de estar acostado.

-Buen punto- concedió el otro, se acercó un momento a la ventana para mirar los rayos de la luna, era un día despejado. Harry también había observado eso desde la mañana.

-¿Quieres salir a tomar un poco de aire?- le preguntó Harry, sacando la capa invisible y el mapa del merodeador de su baúl. De todas maneras pensaba salir aunque Neville rechazara su invitación.

-¿Estás loco? Es peligroso, no debemos alejarnos de las barreras…-

-Neville…-

-Podrían asesinarlos y mi abuela y Sirius bailarán sobre nuestros cadáveres…-

-Neville…-

-¡Yo espero sobrevivir el séptimo año!...-

-¡Neville!- exclamó lo más alto que pudo el ojiverde –No es un lugar fuera del castillo y si te preocupa el morir, primero Voldemort pasará sobre mi cadáver-

Eso pareció bastarle al otro.

Caminaron bajo la capa de invisibilidad, tal como Harry lo había hecho tantas veces con Ron o Hermione, -o los dos juntos- pero para Neville ese tipo de escapadas eran algo nuevo. Parecía que lo estaba disfrutando, durante el camino, Harry lo tuvo que callar varias veces para evitar ser descubiertos. El camino no duró mucho pues no se tenían que cuidar a cada esquina por ser descubiertos por algún prefecto o maestro –solo miembros de la orden- pero además de eso todo fue bien, pronto llegaron a su destino.

-Nunca había estado aquí- comentó Neville al quitarse la capa de invisibilidad, Harry solo fue detrás de él.

-La torre de astronomía es muy calmada. Una estupenda vista de noche-

Ambos se quedaron viendo, recargados en la baranda. Había un viento no muy fuerte que les sacudía las túnicas, pero aún así no se querían ir.

-Gracias, Harry-

-No hay de que-

-Harry, estuve pensando de lo que hablamos en la mañana- continuó Neville algo nervioso –Pienso que quizás, puedes darte el lujo de conocer mejor a tus padres. Durante la cena, tu padre y tu madre no dejaron de platicar con mis padres, se veían tan felices. Tratando de adivinar el futuro de sus dos bebés- sonrió sonrojado al final

-¿Y se acercaron a la realidad?- preguntó Harry entretenido

-Las cosas obvias, claro- concedió el otro –Que tú serás idéntico a tu padre, pero serás una extraña combinación de sus genes. Que te gustará el Quidditch… pero tu madre espera que seas un muy buen estudiante y tu padre quiere que continúes su legado, tu madre por algún motivo se vio espantada por esa posibilidad-

Harry rió con ganas de solo imaginarlo.

-Eso era de esperarse ¿No? Yo me hubiera sorprendido si hubieran dicho que su hijo era alguien destinado a matar o morir a manos de Voldemort- el silencio se hizo entre los dos –Lo siento Neville, no quise decir eso. Pero ¿Qué dijeron de ti?-

-No te preocupes, de mí…bueno, no atinaron a mucho-

-Vamos, solo dime- le animó Harry, terminando por convencerlo.

-Dijeron que iba a estar en Gryffindor, que sería un buen estudiante, que tendría el valor de mi madre. Lo que siempre soñaron- terminó tristemente, tamborileando sus dedos sobre la baranda.

-¿Y eso no es cierto?- preguntó escandalizado Harry –Neville, atinaron en todo-

-No es cierto- contradijo de inmediato –No soy nada de lo que quieren-

-¿Ah no? Estás en Gryffindor ¿Cierto? Esa casa ya es de aquellos que son valientes, o eso presume el sombrero. Eres un gran estudiante…-

-Snape no piensa lo mismo- lo detuvo Neville en seco

-A Snape nadie lo complace, ni siquiera Hermione- aclaró el ojiverde –Pero eres muy bueno en herbología, mejor que Hermione.

-Bueno… se me da-

-¿Y quién me acompañó al ministerio aquella noche, tu copia malvada? Neville, te subestimas demasiado. Créelo o no eres muy valiente. Nos apoyaste cuando iniciamos el E.D., te enfrentaste a los mortífagos en el ministerio y los derrotaste. No conoceré a tu madre o a tu padre, pero ellos eran aurores, hacían lo mismo que tú hiciste teniendo quince años. No creo que debas continuar menospreciándote-

Neville ahora tenía una gran sonrisa en el rostro, medio convencido por las palabras de Harry. La otra mitad se terminaría de convencer por el paso del tiempo.

-¿Y qué me dices de ti?- intentó el Longbottom, Harry lo miró por unos momentos antes de regresar la vista a las estrellas

-¿De mi, Neville? No creo que no sepas nada- dijo con una sonrisa burlona

-Se muchas cosas de ti, Harry. Sobre lo que eres dentro de Hogwarts. Sé cuántas cosas de las que se dicen son verdad y cuales mentiras ¿Pero cual es tu versión?-

-No creo que te pueda decir algo nuevo, mi vida no es del todo privado-

-¿Entonces era cierto que salías con Hermione durante el torneo de los tres magos?- preguntó inocentemente

-¡¿Qué? ¡Neville, por Merlín!- exclamó Harry divertido

-Entonces dame tu versión-

-Si esperas escuchar mi afortunada vida, te harás viejo Neville. La mayoría de las cosas que se dicen son verdad, exageradas pero algunas son verdad. Si, me enfrenté a Voldemort en primero. Sí, me enfrenté a Voldemort en segundo y maté a un basilisco. No-soy-descendiente-de-Salazar-Slytherin. En tercero viajé sin permiso a Hogsmade y casi me asesinan los dementores, el sauce boxeador y el profesor Lupin. En cuarto entré a un torneo donde NO puse mi nombre y vi morir a Cedric, regresar a Voldemort y me enfrenté por tercera vez con él. En quinto, formamos un ejército ilegal…- se detuvo y sonrió, Neville también –Y salimos del colegio sin permiso. Hicimos un desastre en el ministerio, ¿Qué más te digo? estuviste ahí, Voldemort también. ¿Y el año pasado? Me enteré de la vida familiar de Voldemort, fue a buscar un Horrcrux, casi muero en el intento…-

-Y no necesito que me cuentes de este verano- cortó Neville algo sorprendido –Después de todo sigues aquí-

-Por ahora-

-Harry- advirtió Neville -¿Ahora quien se subestima solo?-

-Es que…- se detuvo cuando vio una sombra cruzar a hurtadillas el espacio abierto de Hogwarts. Neville buscó el motivo por el que su amigo se había detenido y dio con lo mismo que Harry veía.

-¿Pettigrew?- susurró agachándose para no ser visto.

-Pettigrew- afirmó Harry se dio la vuelta agachado y comenzó a correr escaleras abajo.

-¡Harry!- le gritó Neville no muy fuerte -¡Espera! ¿A dónde vas?-

-No lo dejaré salir con información para Voldemort- susurró por lo bajo a medida que se acercaban al lugar por donde había salido aquél hombre. –No nos podemos dar el lujo de perder los pocos planes que se han podido formar-

A pesar de una voz en la cabeza de ambos adolescentes que les decía que eso no era buena idea, siguieron corriendo sigilosamente. Poco después salieron a los terrenos del colegio, siguiendo la trayectoria en la que habían visto correr a Pettigrew. Harry no podía creer que lo hubieran perdido.

-Diablos- murmuró con Neville a su lado

-Será mejor que regresemos- urgió mirándose nervioso por la oscuridad –Mañana le podremos avisar a Dumbledore-

-Para entonces será demasiado tarde- suspiró Harry derrotado, Neville asintió con pesar. Cuando los dos se quedaron en silencio, escucharon el crujir de una rama en la cercanía. Los dos comenzaron a correr de nuevo, más cuidadosos que la primera vez. Y lo vieron.

La regordeta figura de quien se atrevía a llamarse un merodeador y guardián secreto de los Potter, caminaba temeroso hacia el lago. Miraba a sus costados, como temiendo que algo fuera a atacarlo salido de la oscuridad. Harry detuvo a Neville con un brazo y le indicó que se pusiera alerta. Al tener bien puestas sus capuchas, se aventuraron contra el espía.

Me voy a divertir pensó el ojiverde siniestramente.

-Linda noche ¿No Peter?- comenzó Harry siniestramente, saliendo a la vista del traidor y parándose a unos metros como si nada. Poco después también salió Neville, complementando el comentario de su amigo.

-¿Qué haces aquí afuera, tan tarde?- inquirió con valor, sonrió para si mismo. Ambos adolescentes vieron como el hombre se encogía al ver que lo habían captado in fraganti.

-Vamos Peter, yo se que no eres mudo. Al contrario, eres muy bueno contando cosas- intentó de nuevo Harry dando unos pasos hacia adelante con su varita en ristre.

Solo el viento de la noche los separaba.

-Y tú eres el tonto chiquillo que cayó en mi trampa- siseó una voz que hizo a ambos Gryffindor sorprenderse y abrir los ojos considerablemente. Harry se recuperó de inmediato regresando a su lugar junto a Neville. Apuntó a la oscuridad del bosque, Lord Voldemort salió tranquilamente, sin siquiera su varita en mano.

-Voldemort- susurró Neville, apenas creyendo que esa era su primera vez frente al mago oscuro.

-Oh Potter, la verdad que de todas las personas que esperaba que cayeran, tú eras la última en mi lista- rió tenebrosamente –Además, parece que tengo premio doble- Voldemort fijó su vista en Neville con una sonrisa maligna –Longbottom-

Harry dio un paso delante de su amigo, no creía que Neville estaba listo para enfrentar algo como eso.

-Que inocente, muchacho. ¿Crees poder salvar de la muerte a tu amigo?- negó con la cabeza lentamente –Me conoces mejor que eso-

-Y tú a mi- retó Harry

Voldemort levantó una mano y meneó un dedo de lado a lado, mostrando su contrariedad.

-No puedo permitir que sigas tan insolente como siempre- bajó la mano para sacar la varita de su túnica –Es hora de enseñarte modales… ¡Crucio!- siseó vilmente atinando de lleno a Harry quien cayó al suelo de rodillas, sintiendo la nada agradable sensación de dagas en todo su cuerpo.

-¡NO!- exclamó Neville tirándose a un lado de Harry con extrema desesperación y preocupación. Pero eso no era suficiente para hacer para al Lord.

-¡Detente!-

Una voz recién llegada hizo que el mago oscuro terminara con la maldición y fijara su vista en el tercer miembro de la noche. Las rendijas rojas que simulaban ser sus ojos se iluminaron en victoria por unos momentos, antes de celebrarlo.

-¡Solo miren que tenemos aquí!- siseó con orgullo –Si es Lily Potter-

Harry en ese momento trató de levantarse, pero no logró mucho cuando Neville puso sus manos en sus hombros para detenerlo. Además, no estaba exactamente en forma para hacerlo. Pero la mención de su madre hizo que nada de eso importara. Se levantó como pudo muy a pesar del otro, quien se acercó para prestarle apoyo, pasando uno de los brazos de Harry por encima de su cuello.

Lily ya había avanzado en posición defensiva frente a ellos dos. No le temía a Voldemort.

-Deja a los jóvenes en paz- advirtió valientemente, encarando a un mago que le resultaba diferente. En ese momento supo que no se enfrentaba al que ella ya conocía y que había burlado tres veces en el pasado. No. Este era el que el mundo actual temía, la pesadilla en su futuro.

Voldemort notó el cambio en los ojos de la pelirroja.

-Ya notaste que yo no soy aquél que has enfrentado- siseó divertidamente –Yo soy más peligroso-

Harry se deshizo del agarre de Neville y se adelantó rápidamente varios pasos, lo mas firme que pudo, logrando ponerse frente a su madre.

-Tú pelea es conmigo- llamó la atención el Gryffindor luchando contra el miedo de que algo saliera mal. No era el momento de dudar. Pero su madre se la puso difícil.

-¡Eres solo un muchacho, aléjate!- reclamó. Voldemort se vio entretenido.

-Vaya, vaya. El lado oscuro de los secretos- siseó con una malvada sonrisa –Pero hay un serio problema… no soy capaz de verme misericordioso esta noche. Me temo que los tres morirán aquí, al mismo tiempo-

-En tus sueños cara de serpiente ¿Te dolió lo de tu mascota?- retó Harry juntando todo el valor que pudo. No sabía por qué pero quería ganar tiempo. La furia del señor Tenebroso se hizo presente.

-Cuida tus palabras, muchacho. Acabas de hacer que retire mi oferta de una muerte rápida y sin mucho dolor- levantó su varita señalando a Lily, Harry de inmediato se movió para cubrir a su madre. El lord estrechó la mirada.

-Tendrás que pasar sobre mi cadáver- continuó el ojiverde

-Tienes mucha razón- sonrió –Pero me temo que cada quien sus batallas, tú y Longbottom son míos…-

Lily se congeló por unos segundos ¿Longbottom, el otro muchacho? ¿Neville, el niño de Frank y Alice?

-…en cambio, Lily-

-Es mía- siseó otra voz idéntica a la de Voldemort pero proveniente del bosque, de donde salió otra figura casi igual al primero. La diferencia entre ambos, la más notable, era la túnica. El último que había llegado tenía una túnica oscura, no negra, era algo más parecido a un azul oscuro. Y el primero sí llevaba una negra.

Harry se vio dividido entre ambos magos, eso estaba mal, muy mal. Neville no sabía qué hacer, él no era del tipo de personas cuya valentía salía en los momentos difíciles, o eso creía. Y Lily se sintió acorralada por un mal sueño, no podía dejar que nada le pasara a esos muchachos. Uno de ellos porque era muy valiente y le había tomado un cariño especial, el otro… era hijo de Alice. Apenas lo podía creer.

-Comencemos con la diversión-

Ambos magos oscuros tomaron posición de duelo, pero los otros se encontraban todavía un poco confundidos como para prestar atención. Si de algo estaba seguro Harry era que aquellos dos con cara de serpiente no tocarían a su madre o a Neville. La batalla por completo era de él.

No se hizo esperar la primera maldición, del mago de túnica negra. Harry convocó un fuerte escudo, logrando salir intacto de ese primer ataque.

-Tendrás que hacer más que eso- le advirtió su enemigo, renovando en una lluvia de distintos hechizos que salieron de su varita sin parar, eso era mucho para un simple escudo. Lily y Neville despertaron de su pequeño letargo y se movieron rápidamente para no ser tocados.

Con un pequeño meneo de cabeza, Harry les indicó a los dos que se adentraran al bosque. No es que fuera un lugar mucho más seguro, pero las penumbras y los grandes árboles los ocultarían mejor que el campo abierto. Ninguno de los dos Voldemort se detuvo, y los siguieron con extrema tranquilidad.

-Si se rinden ahora, consideraré la oferta de morir con el menor dolor posible- siseó fuertemente el mago del presente. Su acompañante sonrió malévolamente.

Pero nadie salio, nadie hizo el más mínimo de los ruidos.

Harry estaba detrás de un grueso árbol, teniendo perfecta vista de aquellos dos. Si querían salir vivos, tenían que esperar a que alguien de la orden se diera cuenta que faltaban. Por fortuna, Neville cargaba el galeón que usaron en 5to año para comunicarse. Había sido insistencia de Hermione que mientras estuvieran juntos, los llevaran. Él había dejado el suyo a lado de su cama, pero Neville no. Si los Weasley o Hermione sentían la pequeña pieza calentarse, se darían cuenta de que no estaban y buscarían ayuda. Aunque les llevaría algo de tiempo.

De reojo, vio a su madre y a Neville de espaldas contra el tronco de un árbol, intentando moverse lo menos posibles. Pero las tenebrosas palabras de Voldemort resonaban con poder en el bosque y ambos luchaban por mantenerse calmados.

Sintió un escalofrío recorrerlo, tenía que armarse de valor como tantas veces ya lo había hecho. Tenía que defender a quienes no podían y tenía que sacar a su madre de esa batalla. Tomó un respiro sabiendo que si no lo mataba Voldemort, lo mataría la orden.

Salió de su escondite firmemente, de inmediato los dos Voldemort lo miraron con grandes y malévolas sonrisas. Como era de esperarse, Lily también salió detrás de su árbol, pero su hijo no le dio la oportunidad de dar dos pasos cuando gritó:

-¡Petrificus Totalus!- ella no se movió más, Neville de inmediato la agarró antes de que cayera al suelo. –Cuídala- le susurró Harry antes de volverse de nuevo contra su Némesis.

-Esto es algo nuevo, muchacho. ¿En realidad crees, que tienes la menor oportunidad contra mí? Nadie escapará del bosque esta noche- el Lord levantó su varita mientras el otro se hacía a un lado para observar lo que sería su futuro, peleando contra su mayor amenaza. Sospechaba que ese duelo no duraría mucho.

o-o-o-o-

Ron se removió molesto en la cama, cambiándose de costado cada poco, pero una sensación de calor en su muslo no se iba. Derrotado se levantó y se talló los ojos, tanteó con la mano buscando su varita en la mesa de noche.

-Lumus- la habitación se iluminó tenuemente.

Comenzó a mover las sábanas en busca de lo que le molestaba, no lo encontró en la superficie. Se paró y comenzó a sacudir su pijama, pero no fue hasta que metió una de las manos a los bolsillos del pantalón, que terminó de despertarse abruptamente. Sacó el ardiente galeón con su temblorosa mano. Miró a su izquierda, no estaba su mejor amigo.

-¡Neville, Harry no est…!- cuando se giró al otro lado, tampoco encontró a Neville, haciendo que su frustración se elevara.

Comenzó a correr escaleras abajo, mientras gritaba:

-¡Hermione, Ginny!- pero cuando pasó por el dormitorio de las mujeres, ellas ya salían con una bata encima y la varita.

-Lo sabemos, Ron- contestó Hermione. Los tres siguieron su camino fuera de la sala común de Gryffindor.

-Son Harry y Neville- sentenció el pelirrojo nerviosamente –No estaban en el dormitorio-

-Hay que avisar a la orden- urgió Ginny –Yo buscaré a mis padres-

-Buscaré a Sirius y Remus- secundó Ron –Hermione, ve por Dumbledore-

No esperaron más cuando partieron en diferentes direcciones, corriendo por los desolados pasillos de Hogwarts, preguntándose a cada paso, qué estaba pasando.

o-o-o-o-o-o

Voldemort volvió a reír, pero aunque no lo demostrara ya se estaba cansando de eso. Se acercó a su víctima que con trabajo a penas se podía levantar del suelo, pero siempre lo hacía de nuevo. Harry se puso de pie a duras penas, tomando su brazo derecho con su brazo izquierdo e ignorando el gusto metálico que comenzaba a parecer en su boca.

-Eres testarudo- sentenció el señor Tenebroso moviendo su varita hacia la izquierda y Harry se vio jalado por cuerdas invisibles en esa misma dirección, siendo golpeado contra un árbol de manera nada cariñosa.

Neville se mordía el labio fuertemente hasta el punto de hacerse daño, no podía seguir viendo a su amigo así. Juró que había escuchado el fuerte golpe de Harry hasta donde estaba.

-¿Quieres más?- siseó fuertemente Voldemort preparando su varita una vez más.

-¡Ya déjalo!- saltó Neville desde su lugar al no poder esconderse más. Harry trató de levantarse pero su energía se estaba agotando.

-Ah, ahora veremos el valor de un Longbottom- sonrió el mago tenebroso -¡Veamos si haces un poco de honor a tu apellido!- ondeó con ferocidad la varita, y Neville fue disparado en los aires varios metros atrás, cayendo sobre su espalda y encogiéndose de dolor por el golpe.

Harry de nuevo encontró la manera de levantarse y apuntar inútilmente con su varita.

-Esto es ridículo- siseó enojado el mago, moviendo su varita de tal forma que Harry fuera a parar donde mismo que Neville, por cuestión de unos centímetros no cayó encima del otro.

Neville se movió se inmediato para ayudar a su amigo pero Harry estaba agotado y lo único que podía hacer era aferrarse con fuerza a su varita. Miró sobre su hombro, como Voldemort impacientemente esperaba que alguno de los dos se atreviera a retarlo para tirarlo de nuevo.

-¿Eso es todo?- preguntó peligrosamente -¿No hay más oposiciones antes de su final?- Neville sintió sus músculos contraerse cuando el mago ondeó la varita, pero no pasó nada, por lo menos nada que él pudiera ver en el instante. Ningún hechizo salió disparado a él o hacia Harry. Pero el miedo lo invadió cuando vio a Lily moverse. Voldemort la había liberado del hechizo.

-No- susurró el Longbottom cuando la vio levantarse y acercarse a ellos llena de preocupación.

-¿Estás bien, Neville?- le preguntó primero a él, no supo cómo contestar. Asintió levemente.

De inmediato Lily comenzó a revisar al otro muchacho, como olvidando que había dos Voldemort observando cada uno de sus movimientos. Por su cara de preocupación y por lo inmóvil que estaba su amigo, Neville dio por hecho que ya ni siquiera estaba conciente.

-No lo dejes solo- le susurró la pelirroja antes de levantarse con furia tremenda en sus ojos, para enfrentar a Voldemort.

-Ya era hora- siseó el que estaba apartado, hasta ese momento había sido un espectador. Pero la pelirroja no le prestó atención, en cambio se giró al que había lastimado a los dos muchachos.

-¿Cómo te atreves?- habló fríamente –Pelearás conmigo, solo conmigo. No permitiré que los toques de nuevo- levantó su varita de manera amenazadora.

-Aquí tenemos otra demostración del gran amor de Lily Potter- sonrió el mago oscuro del presente –Lo siento mujer, pero yo ya tuve mi pelea contigo- y se hizo hacia atrás, dejando el campo libre a su parte pasada.

-¡Eres un maldito!- gritó ella lanzando su primer hechizo en la noche. Con un solo movimiento, aquél mago que la pelirroja ya conocía, desapareció el rayo morado.

-Esto no será divertido si no te doy la razón adecuada ¿Verdad?- preguntó el de 1981, se respondió solo –Si, eso creí-

-Yo terminaré con los otros dos- siseó el de túnica negra moviéndose como una sombra por un lado de Lily, ella intentó detenerlo pero el otro atacó.

-Eso no se podrá, querida. La única forma de que logres hacer algo por ellos, será destruyéndome. Así que mejor despídete-

Pero a la pelirroja no le importó. Ella nunca dejaría que les pasara algo a los dos jóvenes, al hijo de Alice, mientras estuviera ahí para defenderlos. Un sentimiento grande se apoderó de su cuerpo y mente, no lo identificaba en ese momento pero su interior le decía que no podía permitirlo. Comenzó a batirse en duelo rápidamente con el mago oscuro de su tiempo. Sabía que era muy poderoso, lo conocía de antemano, pero la adrenalina del momento la hacía más ágil y veloz a la hora de defenderse, los árboles ayudaban mucho.

Cuando tenía tiempo de tomarse un respiro, miraba de reojo al otro Voldemort que parecía divertirse al torturar con sus palabras a Neville. Salió detrás del árbol de nuevo, lanzando una maldición en contra de aquél mago que estaba a punto de matar al muchacho, logró alejarlo. Pero su guardia baja causó que el otro aprovechara para atacarla. Soltó un agudo grito de dolor cuando sintió como un hechizo hacía un profundo corte en su brazo. Cayó al suelo de rodillas.

Ese era un tipo de interruptor para Harry, quien salió de las sombras de su mente y luchó de nuevo para ponerse de pie. Neville lo ayudó de inmediato, pero el ojiverde tenía la vista fija en su madre y en su brazo sangrante.

-No- susurró con el color drenando su rostro aún cubierto. Los dos se distrajeron para notar el nuevo ataque del Voldemort que estaba a pocos metros de ellos, y no lo supieron hasta que de nuevo se sintieron jalados en el aire y aterrizando fuertemente cerca de la pelirroja.

Con inusual rapidez, estaban atrapados por los dos magos con cara de serpiente, mirándolos con victoria.

Harry pudo ponerse de pie sin importarle nada, Voldemort había lastimado a su madre y las pagaría. Pero como siempre, el mago lo subestimó y sonrió.

-¿Crees que eres rival para mí, Harry?- comenzó a caminar alrededor de los tres

-¿Después de todos los planes que te he arruinado, lo dudas?- retó el joven sin perder de vista al enemigo. Voldemort gruñó.

-No eres más que una molesta piedra en mi camino- levantó su varita apuntando a Harry directamente. -¿Quién quiere ver morir a un Potter esta noche?- preguntó con ironía a la oscuridad del bosque.

En ese instante Lily se levantó encarando a quien había dicho lo último.

-Lamento decirte que no lograrás matarme tan fácilmente- hubo un silencio, que se rompió por la malvada risa de Voldemort, haciendo eco por todos lados, disfrutando verdaderamente el momento. Lily se sintió nerviosa por eso.

-Oh… no, no- negó lentamente –No hablaba de ti, Lily Evans. No esta vez-

Harry luchó por no inmutarse por el comentario. Voldemort se giró hacia él con gran entretenimiento. Con un rápido movimiento, parecidos a los de la difunta serpiente del Lord, el mago alargó una mano para tomar el brazo del ojiverde con gran fuerza, y jalarlo a su lado para una mayor vista del público, de sus víctimas.

Ni Lily o Neville reaccionaron a tiempo para impedirlo, Harry por su parte no podía poner mucha resistencia.

-Suéltame- luchó un poco el Gryffindor sin lograr nada, solo la varita de su enemigo en el cuello.

-Yo te haré un favor, muchacho- jugó con cada instante –Mostrémosle a tu madre, en lo que se ha convertido su hijo ¿Te parece?-

Con la mención de la palabra "hijo" el universo de la pelirroja se congeló, viendo en cámara lenta cómo pasaban las cosas frente a ella. Voldemort clavó aún más su varita en el cuello del joven que se vio obligado a levantar su cabeza, cayendo poco a poco su capucha hacia atrás. Revelando unos ojos verdes que Lily solo recordaba haber visto en dos partes. En el espejo… y en su Harry.

Su bebé, su pequeño bebé de un año que tenía en 1981. El niño que todos daban por hecho que sería idéntico a su padre pero los ojos de ella. De cabello tan rebelde como el de su esposo, color azabache.

-¿Ha…Harry?-

Voldemort sonrió.

-Listo, ahora sí puedo matarlo- exclamó con furia ondeando su varita.

-¡NO!- gritó ella

-¡Suéltalo!- gritó una nueva voz muy cerca.

Voldemort levantó su cabeza lentamente, para ver a toda la orden del fénix parada a pocos metros. Todos ellos apuntándole con su varita. No solo los del presente, también aquellos del pasado.

-Vaya, vaya- siseó sorprendido –Esto se ha convertido en una reunión familiar-

La orden se terminó de acercar a donde pudo, pero alguien como Voldemort no dejaría cabos sueltos y oportunidades para que esos magos le arruinaran los planes de esa noche. Su alter ego del pasado pareció comprenderlo porque en menos de un parpadeo, hizo lo que pensaba.

Dumbledore y los demás solo quedaron como espectadores a los rápidos movimientos del Voldemort de 1981, cuando en un segundo atravesó varios metros y tomó uno de los brazos de Lily con fuerza. Con la otra mano llevó su varita al cuello de la pelirroja, caminando hacia atrás hasta quedar justamente a un lado del otro. Ambos magos sonrieron malévolamente.

-Bienvenido, Dumbledore. Lamento decir que no te esperaba esta noche- siseó el más viejo de los dos, luego hundió más la varita en el cuello de su rehén. Harry se quejó.

-¡Suéltalo!- saltó Sirius de entre los demás, Remus alcanzó a tomarlo de un brazo impidiendo que cometiera una estupidez que haría a Voldemort matar a su ahijado.

El señor Oscuro miró curiosamente al Black.

-¿No se suponía que estabas muerto?- disfrutó lastimando a Harry de nuevo para hervirle la sangre al hombre que se veía dividido en atacarlo o no.

Dumbledore caminó entre su orden y se posicionó hasta el frente, con su varita preparada. Tenía que encontrar una forma de que nadie resultara herido, o muerto.

-¿Qué es lo que quieres, Tom?- preguntó tan calmadamente como era costumbre del director. Voldemort sonrió.

-Asegurar mi victoria, anciano. Llegas en el momento justo para verme celebrarlo-

Miró como los rostros de todos los presentes se endurecían y maldecían por lo bajo. Ellos sabían que estaban acorralados y no había nada que pudieran hacer si querían salir vivos. Incluso, el mago tenebroso alcanzó a divisar a la versión más joven del director de Hogwarts.

-Con que aquí están todos- pensó.

-Suelta a Lily y a Harry- exigió Albus dejando de lado su tono calmado y pasando a lo serio. No podía arriesgar nada, y concedía el punto en que el mago oscuro tenía todo a su favor. Obviamente estaba dispuesto a perder nada.

Ambas ordenes se estaban poniendo tensas al paso de los segundos. Podía escuchar a Sirius gruñir, a James también, y los demás tratando de maquilar un plan para el rescate. Tenían mucho que perder.

-Y tú, inocentemente crees… ¿Que dejaría ir una oportunidad como esta? Sabes que no, Dumbledore. Esta vez gané, acéptalo-

-No se puede ganar hasta que se da por terminada una batalla, Tom- por encima de sus gafas de media luna miró de uno a otro. Notando que el otro no participaba tanto, confiando en las decisiones de su futuro. Pero eso no le restaba peligrosidad al ser él mismo.

Voldemort comenzó a reír espeluznantemente.

-¿Terminada la batalla, no? Entonces creo que empezaré con el muchacho…- apretó de nuevo la varita -…es a quien quiero terminar desde hace, tiempo-

-¡No te atrevas!- intervino Sirius de nuevo sintiendo el alma en los pies, al ver como estaba a punto de perder a su ahijado si no hacía algo.

-Black, creo que te dije que los muertos no hablan- siseó entretenido

-Entones mátame y déjalo ir- intentó el animago de nuevo –Pero no le hagas daño-

-¡Sirius, no…!- Harry trató de impedirlo pero Voldemort no lo dejó. Subió la varita hasta debajo de su barbilla.

-No podría dejarlo escapar de nuevo- sonrió el mago tenebroso –No con lo que me ha costado cada una de sus intervenciones en el pasado- siseó enojado

-Entonces sí te acuerdas- retó Harry, pero de inmediato sintió una corriente eléctrica recorrerlo y la sensación de las dagas clavándose en todo su cuerpo. Sintió el duro suelo una vez más.

-¡Harry!-

-Que impertinente, muchacho. Te recuerdo que antes de morir puedo hacerte sufrir lo que quiera, desquitar cada uno de esos años-

-Pero…- jadeó desde el suelo –Aún así… te vencí-

-Tonto, Potter-

James que hasta ese momento todavía se encontraba un poco perdido y no terminaba de procesar la información de lo que pasaba, sintió un baldazo de agua fría contra la cara. ¿Harry…Potter? ¿Su hijo? Giró lentamente su cuello para divisar a su amigo del alma, a Sirius, defendiendo a la versión adolescente de su pequeño de un año. Pero ese tampoco era el Sirius que él conocía, no. Este era más viejo y distinto. Irreconocible.

Lily por su parte luchó contra el agarre de su captor.

-¡Ya basta, déjalo!- lloró tirándose al suelo de rodillas y alargando una mano para tocar a su hijo, pero antes de que pudiera lograrlo, de nuevo la levantaron bruscamente del suelo.

-Admito que esto es muy entretenido… pero, si me permiten, tengo cosas que hacer- Voldemort obligó al ojiverde a levantarse, Dumbledore debía intervenir.

-¿Qué quieres que haga?- dijo esta vez, bajando su varita para no presentarse como ninguna amenaza. Los ojos rojos de su enemigo se iluminaron con una nueva victoria.

-Esto es nuevo, Dumbledore. Nunca te habías ofrecido por una de mis víctimas- pasó sus ojos a Lily y después a Harry, agrandando su malvada mueca –Pero si son los suficientemente importantes para tu sacrificio, yo sería un tonto en dejarlos ir… sabes que todo cambiaría de desaparecer alguno de los dos-

El viejo director estrechó los ojos, sabía lo que venía.

-Solo un tonto dejaría que los dos se marcharan- su voz se hacía más oscura a cada palabra, convirtiéndose en simples susurros al final –Sabemos que no soy uno. Tienes suerte de que hoy sea misericordioso-

A la orden no le estaba gustando nada esas palabras.

-Quiero ver como sufres por tu suerte, como sufrirán todos- se detuvo mirando a Sirius y luego a James –No mataré a los dos. Sería una tragedia- fingió falsa pena que se esfumó cuando estuvo listo para decir el final –Solo mataré a uno, el otro vivirá-


El que dijo que había sido mala en capítulos anteriores, creo que no esperaba esto, muajajaja. Persuádanme, queridos lectores, persuádanme.

anypotter