¡TRADUCCIÓN! Este fic pertenece a DarcyLover y se llama What if we were different? Besos I l3 Orgullo & Prejucio.
Avi de Wint: Gracias por el review, es cierto que no se puede juzgar por el primer capitulo. Esperemos que los siguientes te gusten. Besos.
"¡Oh, Lizzy! ¡Que oportunidad para ti!" La señora Bennet chilló cuando ella se sentó en su usual silla en el salón mirando a su hija con incredulidad. "¡Solo pienso en ti felizmente situada y con tantísimo dinero!" Ante la última exclamación, la señora Bennet cogió un abanico y lo agitó en su car, a pesar de que en la habitación no hacía calor.
"Si, madre." Elizabeth dijo escuetamente.
"¡Oh, que orgulloso de ti estaría tu padre!" Elizabeth tragó saliva ante aquello, mirando a su madre con falsa felicidad. ¿Lo estaría? "No puedo creerlo Lizzy, el señor Darcy! ¡De todo los hombres! ¡Él parecía tan orgulloso pero al final ha resultado ser un gran caballero! ¿Crees que lo es? ¡Oh madre, que equivocada estas!
"¡Lo es, madre. Es un gran caballero!" exclamó Lydia con tanto entusiasmo que se cayó de la silla.
"¡Mi querida, querida Lizzy!" añadió ella con excitación. "¿Estas contenta con él?" Ella no esperó a que Elizabeth contestara y asintió con la cabeza ferozmente, "¡Por supuesto que lo estas! ¡Oh señor, tenemos tantas cosas que arreglar! ¡Pero hemos echado en falta la compañía del señor Bingley en Longbourn desde que volvió a la ciudad! ¡Qué poca diversión para ti, Jane!" Los ojos de la señora Bennet se fijaron en la hermosa dama que estaba sentada al lado de Elizabeth.
"Estoy seguro de que Jane encontrara amplia diversión en la sociedad mi querida, señora Bennet" El señor Gardiner le respondió mientras sonreía ligeramente.
"¡Por supuesto que sí! ¡Mucho más que Elizabeth, ahora que esta prometida!" Ella volvió a chillar. "¡10.000 libras al año! ¡Oh Lizzy, que rica vas a ser!"
"Estoy segura mama, que el señor Darcy encontrara cosas más adecuadas en las que gastar sus ingresos." Elizabeth añadió silenciosamente.
"¡No! ¡No, Lizzy! ¡Ningún caballero puede gastar tal fortuna en si mismo! ¡Solo piensa en todas las bonitas ropas y magníficos carruajes! ¡Deberías pensar que eres muy afortunada, Lizzy!" ¿De verdad? ¡No me siento afortunada en absoluto! ¿Cómo puedo serlo si no siento nada por ese hombre que no sea odio? Ante aquel pensamiento, Elizabeth se levantó y se excusó a sí misma para ir a otra habitación. Ella no podía tolerar los comentarios de su madre durante más tiempo. Ellos fijaban ideas para el matrimonio en los que ella no deseaba pensar. ¡Ella no deseaba magnificencia, ni grandes sumas de dinero, pero lo que menos deseaba de todo era estar prometida con un hombre como el señor Darcy!
Cuando el señor Darcy se miró en uno de los grandes espejos de Netherfield, de repente se dio cuenta de lo solo que se encontraba. Como Bingley y sus hermanas habían vuelto a la ciudad, él era el único ocupante de la casa. Fue cuando sus pensamientos volaron a la señorita Bennet. Elizabeth. ¿Por qué ella se sentía tan insultada por su proposición de matrimonio? Él, después de todo, solo quería salvar a su familia de la pobreza.
Incluso antes de haber visitado la casa de las Bennet, se había asegurado de que la propiedad de Longbourn estuviese a nombre de ellas hasta su muerte. El señor Collins no había estado al principio muy dispuesto a autorizar la venta pero después de haber sido informado por el abogado de Darcy de la cantidad de dinero que recibiría, él había sentido que tenía aceptar. Así que todo estaba arreglado gracias a Darcy, las Bennet podrían ser aceptadas en la sociedad y tener una casa. ¿Pero porque Elizabeth no lo apreciaba? ¿Acaso ella me odia tanto? ¡Si no me aprecia ahora, no me apreciara cuando estemos casados! Él quería casarse con ella sinceramente y aun cuando pensaba en ella viviendo en su misma casa, como su esposa, él no estaba seguro de poder resistirse a sus encantos. ¡Tengo que hacerlo! ¡Tengo que resistirme a su belleza y su carácter! ¡Lo hare!
El señor Darcy no permaneció en Herthfordshire los cuatro meses de prometidos porque ocasionalmente se aventuraba por la ciudad con la esperanza de estar con su hermana. Fue en una de sus pequeñas visitas a Longbourn en las que dio a entender que en una de las próximas fiestas en Netherfield él podría volver con su hermana y el Coronel Fitzwilliam, su primo. Elizabeth confesó que no estaba totalmente sorprendida, pero conforme el tiempo pasaba y el día de la boda se acercaba ella podía sentir como se ponía más nerviosa.
El señor Darcy también se empezó a poner nervioso cuando el acontecimiento se acercó. Su principal preocupación era si ella llegaría en condiciones a la boda. Sería perfectamente entendible que le dejara plantado en el altar porque estimaba que era mejor no ir.
Incluso Georgiana Darcy podría ver el nerviosismo en el rostro de su hermano. Aunque a ella no le habían presentado a Elizabeth Bennet, había oído numerosos rumores de su belleza e inteligencia. Sí, ella podría ser para él una excelente esposa. ¿Por qué estaba Fitzwilliam tan nervioso?
Cuando el señor Darcy se presentó en la iglesia con los invitados reunidos detrás de él, le pareció que fácilmente podría humillarle delante de toda esa concurrencia no apareciendo. ¿Es lo que ella estaba intentando? ¿Qué pasaría si ella intentaba hacerle un desprecio por su comportamiento inadecuado en el pasado? Pero seguramente ella entendería que él solo quería proteger a su familia. ¡Seguramente ella entendería que él quería mantener a su familia a salvo, incluso si era de los encantos del señor Wickham! Seguramente, ella entendería con el tiempo de que él mantendría su juramento de que era un matrimonio de palabra hasta que ella le amase. ¡Tenía que entenderlo!
Un pequeño murmullo empezó entre la multitud reunida en la iglesia, él volvió la cabeza y allí estaba ella.
Las dobleces del blanco material florecían por su cuerpo enfatizando su delgada figura y su generoso pecho. Cuando Darcy la miró no había ningún semblante negro en su rostros, después de todo ella había cedido a sus deseos.
Cuando ella caminó hacia él, estaba atónito por su belleza. Mirando su cara, que estaba cubierta por un velo que se había puesto de moda en Londres, él vio la majestuosidad de sus ojos. Ese era el primer rasgo que había despertado sus sentimientos.
Cuando el sacerdote le habló, Darcy no estaba seguro de todo lo que había mencionado. Él estaba demasiado ocupado contemplando a Elizabeth.
Darcy dijo su parte en la ceremonia, certificando que él la deseaba por esposa pero cuando Elizabeth dijo sus votos, su voz parecía más distante que la de él. Cuando el sacerdote le preguntó a Elizabeth si ella le quería por esposo, el señor Darcy sonrió un poco ante aquella posibilidad.
Sin embargo, Elizabeth se mantuvo correcta en todo momento y dijo con claridad "Sí, quiero." Nada excepto un mortal silencio se escucho más en la iglesia.
