¡TRADUCCIÓN! Este fic pertenece a DarcyLover y se llama What if we were different? Besos I l3 Orgullo & Prejucio.
Avi de Windt: Tiene 15 capitulos más un epilogo. Besos. Me alegro que la historia te este gustando.
Cullen-21-gladys: Intentare actualizar siempre que pueda, los capítulos son cortos. Me alegro que te este gustando. Besos.
El señor Darcy se sentó en su carruaje mirando el llamativo escenario de Londres. Cuando vio los prados desaparecer ante la ciudad, sus pensamientos se fijaron en Elizabeth. Que hermosa le había parecido vestida de blanco, el color de su pureza. Cuando ella le había dado la espalda, había podido ver las blancas y negras decoraciones que adornaban su pelo. Mientras las observaba, notó que Elizabeth le había desobedecido completamente. Después de todo, había mostrado algún símbolo de tristeza. Ella no se iba a dejar ser domada y le desafiaría negándose a ser sumisa. Ese era su carácter, el carácter del que él se había enamorado. En algún lugar de sus pensamientos, él pensó que podía llegar a la boda toda vestida de negro, sabiendo que podría ser un motivo para contrariarle. Sin embargo, cuando él vio aquellas decoraciones en su pelo, inmediatamente no pudo hacer otra cosa que sonreír ante sus intentos.
Cuando miró por la ventana, el señor Darcy rió suavemente.
"¡Vaya día!" exclamó en voz alta.
"Estoy completamente de acuerdo con usted, señor Darcy. Ha sido un día duro." Al oír aquello, los ojos de Darcy miraron a la mujer que se sentaba en el lado opuesto del carruaje y rió un poco antes sus palabras.
"Tengo que confesar señora Darcy, que encontré las decoraciones de su pelo bastante… entretenidas." Elizabeth observó al caballero que era su marido detenidamente por un momento antes de intentar responder.
"Como su nueva esposa pensé que le había quedado claro que no tenía ningún deseo de cambiar mi carácter."
"Yo tampoco lo tengo. A pesar de todo, su carácter es intachable." A Elizabeth se le escapó la risa ante su tono burlón.
"Tan intachable como usted mismo podría imaginar." Ella dijo severamente antes de mirar por la ventana también.
Un largo silenció se estableció entre ellos y Elizabeth miraba sentada en el carruaje como el campo desaparecía ante sus ojos. ¿Por qué se había permitido a si misma estar involucrada en aquel compromiso? ¿Era lo mejor que podía hacer para salvar a su familia de la pobreza? Sí, lo era, ella no tenía otra opción que obedecer a aquel hombre que odiaba.
Elizabeth no pudo evitar pensar en la iglesia donde ella había esperado involuntariamente y preguntándose si habría hecho lo correcto. Para Elizabeth, aquello solo resultaría un adulterio por la parte del hombre. Ella pensaba que algo como aquello nunca le pasaría a ella. Cuando le observó, su fama de orgullo le erguía en una posición confortable en el carruaje. Tragó saliva antes de aclararse la garganta y finalmente, intentó mantener una conversación con el único hombre al que había jurado lealtad.
"¿Esta Geogiana en la ciudad?" preguntó. Sus ojos se encontraron cuando ella preguntó y él suspiro ligeramente y volvió su atención al paisaje.
"Lo está, pero residirá en casa de el señor y la señora Matlock durante su estancia." Su tono era tan forzado que enseguida irritó Elizabeth. Inmediatamente notó en la forma de hablar del señor del Darcy que él no estaba nada interesado en entablar una conversación.
"Estoy segura de que ella echara de menos su estimulante compañía." La voz de Elizabeth estaba tan llena de furia que inmediatamente se volvió hacia ella malentendiendo su semblante.
"Tanto como echara de menos la suya, presumo."
Cuando el señor Darcy le apartó la mirada otra vez, sus pensamientos todavía estaban en la joven que ocupaba el carruaje con él. ¿Por qué había estado tan tranquila en la ceremonia? ¿Era su forma de mostrarle que no deseaba seguir adelante con él?
Darcy recordó estar nervioso en el altar esperando escuchar las palabras que tanto habían atormentado su alma. Aunque cuando salieron de sus labios, no eran para nada lo que su corazón había imaginado. Él había imaginado durante mucho tiempo escuchar aquellas palabras con su cariñosa y fuerte voz y que dieran un vuelco a su corazón. Pero aquellas palabras se habían escapado de su frágil cuerpo con desprecio y pesar. Las había dicho tan suaves que a él le llevó un poco de tiempo entender que le había aceptado por esposo. Aquel hecho le había contrariado y dejo escapar un suspiro que solo Elizabeth pudo oír. Era entendible, después de todo había consentido casarse con un hombre que despreciaba. Sí, Darcy sabía que le despreciaba.
Cuando Elizabeth estaba sentada en el salón de la propiedad de Longbourn y consintió ser su mujer, el orgullo del señor Darcy le hizo sonreír por un momento debido a su logro.
Él sentía algo de pesar por ella, tenía que dejar a su familia y sus amigos para vivir con él.
Pero él también sintió algo de pesar por sí mismo, estaba atrapado con una mujer de la que no estaba seguro que se podría resistir. ¿Sería capaz de vivir solo en nombre con ella? ¿Podría resistirse a sus encantos? ¿O eso llegaría a ser otro defecto en su carácter para Elizabeth?
Cuando sus pensamientos le abandonaron, se volvió para mirarla. Estaba muy hermosa sentada tranquilamente viendo pasar las calles de Londres. Pequeños mechones de pelo se habían escapado de su recogido formado en la parte de atrás de su cabeza, cayendo sobre su cuello. En ese momento, el señor Darcy no podía apartar los ojos de su belleza. Mientras observó la bonita palidez de su piel no pudo evitar compararla con el profundo marrón de sus ojos.
"Quizás nosotros deberíamos llegar a algún tipo de acuerdo, Elizabeth." Los ojos de ella le miraron cuando utilizo su nombre cristiano y parecía impresionada.
"¿Qué me propone, señor Darcy?" Ella preguntó suavemente. Para su asombro, no le aparto la mirada si no que se volvió más intensa.
"Quizás nosotros deberíamos aprender a entender los deseos del otro para suavizar ya que estamos casados. Después de todo, somos gente civilizada. ¿No tendríamos que comportarnos con dignidad?"
"¿De que manera?"
"Nosotros deberíamos encontrar placer en hablar de las cosas que nos agraden, en vez de los tópicos que provocaran su ingenio y mi frustración."
"Como literatura y música."
"Por supuesto, si es lo que desea." Elizabeth rio divertidamente ante las últimas palabras del caballero.
Elizabeth seguía sonriendo mientras el carruaje se detuvo en la casa de el señor Darcy.
"En vez de discutir tópicos que le agraden, deberíamos discutir la desigualdad de la mujer. Después de todo, es la única cosa que casi lleva a mi familia a la pobreza y que ha forzado este compromiso." El señor Darcy estuvo a punto de responder al insulto pero el carruaje se abrió y fue abierto por un criado. En vez de eso, él le sonrió ligeramente antes de bajarse a la acera de Londres. Se volvió hacia ella con una disposición alegre y poco realista, y le ofreció a su mujer la mano para ayudarla a bajar.
Cuando la piel de la mano de Elizabeth tocó la suya, él no podía hacer otra cosa que mirarla impresionado. Él solo la había tocado ligeramente y la insoportable sensación ya le había embriagado haciendo que perdiese su semblante. ¿Cómo podría resistirse a ella?
Sin embargo, cuando la mano de Darcy le tocó a ella lo único que pudo preguntarse es porque él había cambiado tan drásticamente de actitud. Sus pensamientos ante el hecho eran totalmente distintos a él. ¿Cómo no podría estar evitándole siempre?
