¡TRADUCCIÓN! Este fic pertenece a DarcyLover y se llama What if we were different? Besos I l3 Orgullo & Prejucio.

Avi de Windt: Bueno… aquí tienes tu capi tan esperado. Espero que todo te vaya bien, guapa. La verdad es que Lizzie está decidida a odiarlo, a mí también me saca loca.

m-luisi: Gracias por el review y me alegro que te guste la historia.

Cullen-21-gladys: Gracias por el review, me alegro que os guste la historia.


Elizabeth Darcy no estuvo mucho en la entrada de su nueva casa en Londres antes de ir a acomodarse y refrescarse a su habitación. Había sido presentada a un gran número de sirvientes durante el poco tiempo en el vestíbulo incluyendo a la señora Jenkins, la ama de llaves. Ella parecía una mujer nerviosa que llevaba el pelo apretado en un moño en la cabeza. Intercambió unas pocas palabras con su nueva señora pero enseguida se volvió y empezó a hablar con el señor Darcy en susurros. A Elizabeth, le pareció demasiado severa para gustarle, la señora Hill en Longbourn era una mujer más digna como ama de llaves y comunicadora.

Los otros empleados, incluyendo sus propias sirvientas, eran perfectos. Estaban relajados y educados ocupándose de sus deberes y eso le hizo a Elizabeth estar menos nerviosa. Esa carencia de nervios no duró mucho, cuando una firme mano se posó en su hombro. La miro con curiosidad antes de levantar la mirada y encontrarse con los ojos oscuros del señor Darcy.

"La señora Jenkins me ha informado de que la cena estará servida en una hora. ¿Deseas ir a tu cuarto a cambiarte?" Elizabeth tragó saliva antes de responder la pregunta.

"Sí, estaría bien sin duda." Darcy asintió y le ofreció su brazo. Elizabeth se sintió un poco disgustada de tener que tocar a ese hombre pero suavemente aceptó su mano.

Mientras el señor Darcy la condujo a través de su casa en Londres, ella estuvo en silencio. No podía pensar en otra cosa que no fuera que aquel hombre había arruinado sus posibilidades de felicidad. Para alivio de Elizabeth, él pronto se paró ante una puerta.

"Esta será su recamara, espero que la encuentre satisfactoria." Él abrió la puerta para ella y Elizabeth entró y contempló asombrada la habitación costosamente amueblada.

Los tonos verdes y crema de los que estaba decorada la habitación eran del gusto de Elizabeth. Cuando su cara se iluminó con entusiasmo, solo había un hombre que fue testigo y sus ojos adoraron que a ella le hubiese gustado. Desafortunadamente, el amor de la mujer por la habitación era mucho menor que el de el señor Darcy por ella. Pero ella nunca lo sabrá. ¡Yo no me voy a rendir, ni le informare de mis sentimientos, no importa lo fuertes que sean!

Los ojos de Elizabeth se encontraron con los suyos. Hubo un momento de silencio en el que los dos se miraron y ninguno de ellos sabía que estaba pensando el otro.

"Mi recamara es muy satisfactoria, se lo agradezco."

"No tiene que agradecérmelo a mí. Despues de todo, es el buen gusto de mi madre en mobiliario lo que le ha agradado." Darcy contestó.

"¿Esta era la recamara de su madre?" preguntó Elizabeth un poco sorprendida.

"Sí, yo recuerdo cuando era niño que era la habitación más hermosa y cuando me la legaron, decidí no cambiar nada. Así que esta exactamente igual que cuando ella murió, nada ha sido movido ni remplazado. Sin embargo, usted puede cambiar lo que quiera, es su recamara ahora." Elizabeth se entristeció de que el señor Darcy no pudiese cambiar la decoración de su madre sin experimentar pena.

"¡No cambiare nada!" Elizabeth clamó. "Creo que la habitación es adorable. Hizo usted bien, señor Darcy" Él le inclinó la cabeza.

"Se lo agradezco. Debo irme ahora, llame a sus doncellas cuando las necesite." Elizabeth le asintió pero cuando la puerta se cerró detrás de él, ella dejó escapar un suspiro de alivio.

Elizabeth estuvo algunos minutos examinando la habitación, era muchísimo más lujosa que su habitación en Longbourn. Su sonrisa no se apagó cuando observó la elegante decoración y los inmaculados muebles. Tampoco lo hizo cuando sus ojos se encontraron con una antigua puerta de madera que estaba en el lado izquierdo de su cama. Su tía y su madre le habían dicho donde una puerta así podía conducir, pero ella confesó que era completamente inesperado encontrársela. Cuando inspeccionó la puerta con cuidado, se dio cuenta de que no había cerradura así que no había manera de mantener al señor fuera de donde no debía aventurarse.

La cena fue en intimidad, el señor Darcy estuvo durante toda la velada contemplando la belleza de Elizabeth y esta última no dejaba de pensar en la puerta sin cerradura. ¿Debería mencionárselo?

Cuando la cena terminó, Darcy se relajó y miró a Elizabeth.

"Tengo que enseñarle algo." Él dijo cuando se levantó.

"¿El que señor Darcy?" Ella preguntó.

"Por favor…" Él dijo y le tendió su mano abriendo la puerta. "Permítame." Ella suspiró ante su petición y caminó hacia la puerta que mantenía abierta para ella.

Él la condujo en silencio a través de la casa poco iluminada hasta que ellos llegaron a otra puerta que abrió silenciosamente. Él le invitó a entrar con la mano pero cuando ella no se movió, él camino impaciente para dejarla pasar. Cuando finalmente entró, él pudo ver la exquisita sonrisa que triunfó en su compostura. Cuando miró en torno a la enorme sala, ella no pudo hacer otra cosa que observar asombrada su belleza.

"¿Qué piensa de esta habitación, señora Darcy?" Él preguntó en un susurro y ella rió ligeramente.

"Esta debe de ser mi habitación favorita." Elizabeth dijo mientras paseaba sus dedos por los volúmenes alineados en las estanterías de la biblioteca.

"Mi padre tenía muy buen gusto para la literatura, Estoy seguro de que encontrara un amplio placer aquí."

"Yo también lo creo, señor Darcy." Él cogió un gran libro que reposaba en una mesa cerca del fuego y se sentó informalmente abriendo una página al azar.

Ante aquello, Elizabeth miró con gozo entre los extensos montones de libros, esperando encontrar alguno que le gustara.

"Me sorprendió no ver al señor Wickham durante nuestro compromiso, él estuvo por la ciudad. ¿No lo sabía?" Elizabeth preguntó de una manera ligeramente irritante mientras escogía un libro. La cabeza del señor Darcy se levantó con un suspiro.

"Ese es un nombre señora Darcy, que no se puede pronunciar en este casa." Elizabeth se volvió hacia él un poco enfadada.

"¿Es debido a sus negocios con él? ¡Todo el mundo puede ver sus infortunios y usted lo trata con desdén y burla!" Darcy cerró su libro bruscamente y miró a su mujer.

"¡Hay mucho que usted no entiende, señora Darcy! ¡Hay muchos incidentes pasados de los que usted no es consciente!"

"¡Yo se lo suficiente! ¡Usted le ha reducido a su actual estado de pobreza! ¡Pero lo más importante de todo señor Darcy, es que usted ha retenido sus ventajas, las cuales habían sido planeadas para él!"

"Deseo informarle sin ninguna intención de hacerle daño o humillarla pero mi carácter requiere ser escuchado. Yo debo, primero, perdonar la libertad con la cual he demandado su atención; sus sentimientos, lo sé, se me conceden de mala gana, pero necesito defenderme."

"Muy bien, infórmeme por favor de lo que desea que sepa." Elizabeth añadió.

"Con respecto a la acusación de haber injuriado al señor Wickham, yo la puedo negar poniendo ante ti su entera conexión con mi familia. De lo que él en particular me acusa, yo soy ignorante; pero la verdad de lo que yo le voy a relatar, suma más de un testigo de su indudable veracidad. El señor Wickham es hijo de un hombre respetable quien llevó durante muchos años la administración de la propiedad de Pemberley; y su buena conducta en el cumplimiento de sus deberes hizo que mi padre estuviese a su servicio; y a los de George Wickham, su hijo, al cual su bondad fue liberalmente concedida. Mi padre le mantuvo en la escuela, y más tarde en Cambridge. –le asistió como su propio padre, que siempre estaba pobre debido a las extravagancias de su mujer y quien nunca habría podido darle una educación. Mi padre no solo lo quería por los círculos de amistad donde se movía, donde las maneras eran elegantes; él siempre tuvo la opinión más alta de él, y esperó que hiciese de la iglesia su profesión, intentando proveérsela a él. Yo hacía, muchos, muchos años que había empezado a pesar de manera diferente de él. Sus maliciosas pretensiones – el carecer de principios, lo guardaba muy celosamente de su mejor amigo, pero no pudo pasar desapercibido por un hombre joven de su misma edad, y quien tenía oportunidad de verle en sus momentos de descuido, los cuales el señor Darcy (Nota de traductor: se refiere al padre de Darcy) no podía ver. Aquí te daré el dolor de la historia – en el grado en el que tú quieras. Pero a pesar de los sentimientos que hemos tenido por el señor Wickham, (N/T: se refiere al padre de Wickham) eso no me impedirá revelarle su verdadero carácter."

"Yo entendí su carácter, pero ahora creo que estaba equivocada. Por favor, continua." Elizabeth dijo sentándose en la silla opuesta a la suya y mirándolo con interés.

"Se añadió otro motivo. Mi honorable padre murió hace cinco años y su cariño al señor Wickham fue fijo hasta el final, así que él me fue particularmente recomendado a ascenderlo de la mejor manera que su profesión le podía permitir, y si él tomaba los hábitos, deseábamos que una valiosa familia viniese tan pronto como el puesto estuviese vacante. Él tenía intenciones de estudiar leyes y dijo que cien libras eran insuficientes. Yo desee más que creí que fuese sincero. Sabía que el señor Wickham no podría ser un clérigo. Nuestros negocios fueron acordados. Él negó toda demanda de la iglesia, la cual estaba en situación de recibir y aceptó a cambio trescientas libras. Toda conexión entre nosotros se disolvió. Siendo ahora libre de toda moderación, su vida fue una vida de desocupación y libertinaje. Por tres años, yo oí poco de él; pero luego vino a pedirme más dinero. Usted casi no me censurara por haberme negado a sus suplicas o de resistirme a las repeticiones de ellas. Su resentimiento fue en proporción a la angustia de sus circunstancias – y él no tuvo duda de denunciarme violentamente ante otros con sus reproches hacia mi persona."

"¿El señor Wickham le pidió a usted más dinero?" Elizabeth exclamó asombrada.

"Sí. Después de un tiempo, ha dejado de tener relaciones con nosotros. Como él vive ahora, yo no lo sé. Pero el pasado verano, él se hizo notar de una manera muy dolorosa. Yo debo mencionar la circunstancia, la cual desearía olvidar, y sin obligación ninguna excepto la presente debería inducirme a no confiar en el carácter humano. Habiendo dicho hasta aquí, yo no tengo duda de su discreción. Mi hermana, quien es diez años más joven que yo, fue dejada a cargo de la tutela de la sobrina de mi madre, del coronel Fitzwilliam y mía. Hace un año, fue traída de la escuela hasta Ramsgate; y allí también fue el señor Wickham premeditadamente; lo que probaba que había habido un previo acuerdo entre él y la señora Younge, de cual carácter erramos infelizmente; y con su complicidad y ayuda, él fue presentado hondamente a Georgiana, y su cariñoso corazón se llevo una fuerte impresión de su bondad hacia ella y fue persuadida para estar enamorada y acceder a fugarse. Ella apenas tenía quince años. Yo me uní a ellos de improvisto un día o dos antes de la fuga, y luego Georgiana, incapaz de soportar la idea de hacerle sufrir y ofender a su hermano al que veía como un padre, me lo contó todo. Podrá imaginarse como me sentí y como actué. Guardando la dignidad de mi hermana y protegiendo sus sentimientos de que se expusiesen públicamente, escribí al señor Wickham, quien dejó el lugar inmediatamente, y la señora Younge fue por supuesto despedida de su cargo. El objeto del señor Wickham es incuestionablemente la fortuna de mi hermana, que son treinta mil libras; pero yo tampoco puedo dejar de suponer que él tenía esperanzas de vengarse de mí como fuerte incentivo. Su venganza podría haber sido completa sin duda."

"¡Por el amor de Dios!" Elizabeth saltó de la silla mirando al hombre en frente de ella. "¿Ha dicho usted la verdad?"

"Esto, señora, es la fiel narración de cada evento en los que nos hemos enfrentado; y si usted no lo rechaza enteramente como falso, tengo la esperanza de que me absuelva de mi crueldad con el señor Wickham. Yo no sé de qué manera ni bajo que falsedad, él se ha impuesto ante usted; pero no me preguntaré por su éxito. Ignorante como usted era de estos hechos, detectarlos no estaba en su poder y ciertamente no sospecho de sus inclinaciones. Usted podría preguntarse porque no le he contado esto antes. Pero no soy lo suficientemente dueño de mi mismo para saber que contar y que no contar. Para asegurarse de la verdad de todo lo que he dicho, puede apelarse al testimonio del Coronel Fiztwilliam, quien por nuestra relación y constante intimidad, y aun más, como uno de los ejecutores del deseo de mi padre, conoce inevitablemente cada detalle de estos sucesos. Si su aversión hacia mí no le da valor a mis afirmaciones, eso no podrá impedirle creer las confidencias de mi primo, y tiene toda la libertada para consultarle."

"No sé qué decir ante esa información." Elizabeth dijo cuando miró en los ojos de su marido.

"Luego quizás debería mantenerse en silencio." Elizabeth suspiró ligeramente.

"¿Mary King será su nueva víctima?" Le preguntó. El señor Darcy asintió levemente.

"Afortunadamente, el tío de la señorita King vino y se la llevó."

"¿Entonces Mary King está a salvo?" El señor Darcy asintió de nuevo. "Oh, señor Darcy, no puedo hacer otra cosa que disculparme por mis acciones. Incluso aunque mi fuerte carácter me impida disculparme. Sin embargo, siento que estaba totalmente equivocada cuando yo dije aquellas cosas de su relación con ese hombre."

"No necesita disculparse, el señor Wickham abusó de la falsedad con usted, por eso puedo perdonarla fácilmente por herir mi orgullo." Ella sonrió ligeramente cuando se levantó.

"Gracias por informarme de una información tan valiosa y confidencial, usted puede confiarme su secreto." Él se inclinó ligeramente y vió su bonita figura abandonar la habitación.

¿Pero podría ella dejar pasar por alto su orgullo y entender que había un caballero dentro que se interesaba por ella a pesar de su pasado?