Holaa! -no tengo cara, de verdad!- es una lástima que no me haya encontrado capaz de actualizar (HP) por tanto tiempo, porque creo que han notado que sí he actualizado otras cosas. Se podría decir que tengo dos fuertes razones: 1.-Me he distraído con otros fandoms y 2.-Mmm, creo que lo mismo que la primera razón. n.n" Lamento en serio tener detenido todo este fandom, y las 3 ¿o 4? Historias de HP que tengo, pero la verdad me encuentro más tranquila expandiendo mi imaginación a otros fandoms, y simplemente no me puedo contener a la hora de publicar fanfics. Creo que es mejor dejar que lo que venga a mi cabeza fluya, a dejarlo encerrado y que se haga un bloqueo mucho peor.

Creo que he encontrado la solución para que mis actualizaciones de HP sean más frecuentes, y creo sinceramente que la única forma es acortando la longitud de mis capítulos. He hecho el experimento en otro fandoms y fue muy productivo. Además de recordar que en mi primer fic, actualizaba 2 o 3 veces por semana, debido a que mis capítulos eran cortos, de entre 1000 y 2000 palabras. Claro que si la situación lo amerita, serán mas largos. Hacerlos cortos no significa que la "calidad" que ponga en ellos disminuirá, pero al menos creo que fluirá más rápido cada una de mis historias. Lamento si esto les causa algún desagrado.

Sin más ni más, los dejo leyendo :D Gracias por su enorme paciencia.


...Por las buenas, o las Malas...

Alcanzó la torre de astronomía antes de saber que alguien iba tras de él. La verdad no le importaba mucho en ese momento si alguien se presentaba o no, si alguien quería hacer su buena acción del día y decirle que todo estaba bien. Aún cuando obviamente todo se había girado hacia ellos en un mal momento.

El aire fresco de la torre le ayudó a calmar muchas cosas, entre ellas la ansiedad que sentía de tirarse así mismo. Claro que no era un cobarde, pero se veía tan tentador el terminar con una vida de problemas ahí mismo. Además de no enfrentar las posibles repercusiones de lo que hoy había pasado.

-Harry...-

Diablos, no le habían dado ni siquiera 5 minutos ¿Verdad?

No hizo movimiento alguno para darle la razón a Sirius, de que sabía que estaba ahí. No quería ver a nadie. Hablar, contar su tragedia.

Y su padrino lo sabía perfectamente, por eso no hizo más comentarios a parte de mencionar su nombre y acercarse.

Ambos se recargaron en la baranda, mirando hacia abajo, el bosque, el cielo, o nada. Dejando que el fresco viento azotara sus caras por varios, varios minutos. No era necesario utilizar palabras para arruinar el pacífico momento.

Aún así Harry sentía las mejillas entumecidas, y sus manos sobre el barandal también se estaban quedando tiezas. Al mirar sus manos mientras flexionaba un poco sus dedos, no pudo evitar notar la sangre que manchaba toda la ropa de su padrino, empezando por el hombro.

¿Está herido? ¿Y no lo había notado?

¿Por qué todos eran tan testarudos e incistían en solo ver por él? Su padrino también era humano, estaba herido y estaba sangrando. ¿Acaso no era digno de atención?

Claro... como solo importaba que el elegido no muriera.

Odiaba que las personas a su alrededor pasaran por alto su propio bienestar, preocupándose por él. No lo había pedido, no lo quería.

-Sirius, ¿Tienes una herida en el hombro?- cuestionó un poco frío. Era más un tono de reproche hacia el animago que desinterés.

El hombre salió de sus profundos pensamientos al escuchar a Harry hablar, pero dio un pequeño brinco al "acordarse" de ese pequeño detalle. ¿No era tiempo para que ya se hubiera desangrado hasta la muerte?

Su mirada gris se encontró con la verde esmeralda, al no poder dar un respuesta. Claro que se sentía cansado, y un poco adolorido, pero esa parte de su cuerpo no se sentía diferente a lo demás. Con cuidado llevó su otra mano al lugar, empezando a remover poco a poco su ropa. Mientras lo hacía vio como Harry se encogía haciendo algo parecido a una mueca de dolor, aunque él no sentía nada.

Finalmente bajó el hombro de su camisa.

-Sirius...-

-!Hey, se supone que aquí había una herida!- reclamó el animago, antes de corregirse -Bueno, no es que la quiera, pero se supone que ahí debería de estar-

Harry rodó los ojos y respiró profundo, volviéndose de nuevo al barandal. Ahora necesitaba que su cerebro se congelara o entumeciera, lo que fuera más rápido. Escuchó a Sirius suspirar detrás de él.

-No quiero que te enfermes- habló el animago, haciendo notar su preocupación. Pero sin embargo Harry sonrió amargamente al contestar.

-Tengo peores problemas por el momento- comentó -Además, no creo que Voldemort o Dumbledore se atrevería a dejarme morir por un problema en la garganta-

Cuando su ahijado comenzaba a hablar de esa manera, además de frustrar a Sirius, lo hacía enojar.

-Tal vez ellos no van a dejar que te mueras por algo así, pero yo no permitiré que siquiera llegues a eso-

-No es necesario-

-Si lo és-

-Debes cuidarte a tí mismo-

-!Me preocupo por tí igualmente!-

-!No deberías!-

De nuevo se estaban mirando, una tensión que no debería de existir se estaba formando entre ellos de nuevo.

-Creí que habías dejado claro ese punto- continuó Sirius con completa seriedad.

-Me niego-

-No me dejas otra opción, Harry-


La orden estaba reunida en el comedor, mientras los maestros habían ido en busca de todos los estudiantes. No sabían dónde estaban metidos y la única persona que lo sabía no se los iba a decir. Bueno, esa persona también había optado por esconderse. Dejando a los pobres miembros del staff a ciegas, buscando en el enorme lugar.

Alguien sugirió usar el mapa del merodeador, pero Remus se hizo el que no sabía quién lo tenía. Nada bueno saldría de decirlo.

-No debieron de haber venido- regañó Dumbledore a los viajeros del tiempo. Pero ellos no le tomaron la menos importancia.

-Parecía que en verdad necesitaban ayuda- contraatacó el joven Black, mirando sus uñas. -No es que fueran ganando, usted sabe-

-La orden que les di desde un principio era no salir de Grimauld Place- continuó Dumbledore, perdiendo un poco la calma tan característica de él. -Se expusieron al peligro innecesario...-

Entonces, el viejo director fue interrumpido por una muy molesta voz.

-¿Innecesario?- Las miradas de todos volaron hacia Lily. -¿Llama a la preocupación por mi hijo, innecesaria?- la pelirroja se enderezó todavía con su espalda en la pared, pero una mirada que hacía que nadie se atreviera a contradecirla -Si no hubiéramos venido, no sé qué hubiera sido de MI hijo- regañó -Así que no se atreva a decirme que nuestra ayuda no era necesaria-

James, Sirius y ambos Remus miraron con cierta precaución la mujer. No es que se le viera pocas veces enojada, pero seriamente, esta era una de esas ocasiones. Además de que no se le veía muy seguido discutir con Dumbledore. La mayoría de las veces no podían estar de acuerdo, pero de eso a contradecirlo abiertamente, era otra historia.

-Y no crea que olvidaré lo que dijo Voldemort- advirtió la pelirroja, estrechando la mirada, antes de salir del comedor seguida por su esposo.

Para el viejo mago, fue una sentencia de muerte. Sabía que tenía la obligación de ponerlos completamente al tanto de la situación que vivían, ahora ya no podía retractarse u ocultar la verdad.

En ese aspecto, Voldemort lo había superado y lo había hecho de tal forma que las cosas no terminarían bien, una vez aclarado el asunto por completo.


Habían podido encontrar el lugar de escondite de todos los alumnos, suspiraron aliviados por eso. Pero al abrirse la entrada a la Sala de Menesteres, sinceramente no esperaban ser atacados por una lluvia de rayos multicolores que los mandaron a volar unos metros más atrás. Ni siquiera lograron ponerse en guardia.

-¿Qué les has estado enseñando, Minerva?- preguntó Frank Longbottom al levantarse, y darle la mano a la bruja.

-Han aprendido por su cuenta- contestó algo indignada la educadora mientras enderezaba su ropa, y dirigía una de sus miradas a los alumnos que se arremolinaban en la entrada.

Cuando se dieron cuenta de a quién habían atacado, retrocedieron dentro de la habitación hasta el punto de no ser vistos.

La subdirectora continuó caminando dentro, y con una rápida mirada valorativa, se dio cuenta de que parecían estar todos. Completos, a salvo. Dejó salir un suspiro aliviado, y esbozó una pequeña sonrisa.

-Bueno, directo a sus torres. Descansen, cámbiense y en unas horas los elfos tendrán algo de comer-

Los alumnos se retiraron, siguiendo a los prefectos de las casas por los caminos que McGonagald les había indicado. Nadie intentó salirse del camino por miedo a toparse con algo que no querían.

Mientras quedaba la sala vacía, una joven de Slytherin se acercó a la jefa de la casa de los leones, preguntando por alguien. Minerva lo recordó como el joven que había estado con Harry en el comedor.

-No se preocupe, Srita. Harris, él ya está de vuelta en la torre-

Con eso, la joven se retiró con una sonrisa ansiosa, esperando ver a su amigo.

Se giró para ver qué tantos alumnos quedaban todavía ahí, para encontrarse con un grupo muy peculiar que hacía dos años se habían hecho llamar el "E.D.", enarcó una ceja en dirección hacia ellos.

-Buen trabajo- les sonrió.

Ellos regresaron el gesto de agradecimiento, pero todavía había algo todavía rondando sus mente y no le costó mucho trabajo a la bruja saber qué era.

-El Sr. Potter está siendo víctima de un discurso por parte de su padrino- aseguró con una sonrisa -Un discurso que pueden sufrir varios de ustedes porque, Sr. Weasley, Srita. Weasley, sus padres no tardan en llegar- ambos palidecieron -No creo que quieran explicar la explosión de la puerta del comedor. Y Srita. Granger, creo que usted también puede quedar envuelta en eso-

La mujer sabía el aprecio que los Weasley tenían por Hermione y Harry, tratándolos igual que a sus propios hijos.

Los últimos que quedaron se fueron retirando.

-Neville... ¿Participaste en lo de la puerta del comedor?- preguntó Frank al ver a su hijo salir. El joven Longbottom apresuró su paso detrás de Ron y Hermione, causando una sonrisa por parte de su padre.


El dejar el comedor de esa manera no lo tenía planeado, pero el hecho de que Dumbledore quisiera seguir retrasando el momento de que la verdad se supiera por completo, la hacía enojar. Después de todo lo que había visto, escuchado, las piezas que se ensamblaron solas frente a sus ojos. No era posible que quisiera seguir negando las cosas.

Su hijo, su hijo era otra historia.

Todo estaba derrumbándose, pero al mismo tiempo cayendo en su lugar, y Harry estaba en medio de todo ese desastre.

-¡Sirius, esto no ayuda, NO AYUDA!-

La pelirroja detuvo su paso furioso, sintiendo que su esposo, ambos Remus y Sirius chocaban tras ella por repentino alto.

-¡Suéltame… SIRIUS!-

Los cinco esperaron, hasta que los causantes de dicho escándalo dieron vuelta en la esquina, en una escena tan poco común como irreal. Un animago pasó caminando tranquilamente, con su varita halando de una cuerda invisible que parecía enrollarse en el tobillo derecho del joven mago, que era arrastrado contra su voluntad por todo el suelo de Hogwarts. Incluso cuando intentaba tomarse de una estatua o esquina, era jalado fervientemente por el mago que iba dirigiendo el camino.

Al final, terminó cruzado de brazos mientras permitía que lo jalaran a donde sea que se lo llevara. Resignado, pero sin dejar de reñirle cada 5 segundos. Cuando miró a sus padres y demás observando, trató de concentrarse más en su pelea con Sirius. Siquiera era más entretenido que pensar que sería interrogado.

-¡SIRIUS, devuélveme mi varita!- estrujó contra la cuerda invisible de su pié. El animago continuó su tranquilo paso.

-Harry, sé muy bien todo lo que podrías hacer si te la doy- sonrió levemente encarando al joven mago, mas no dejando de caminar y perderse en los pasillos.


Sobre todas las cosas, espero que les haya gustado :D

Y espero actualizar al menos en una semana.

En serio, en serio, en serio me gustaría saber si siguen vivos... así que... -plagiando con consentimiento de mi maestra- ESPERO SEÑALES DE VIDA! Aunque sean de humo :D

anypotter corrió aqui.