¡TRADUCCIÓN! Este fic pertenece a DarcyLover y se llama What if we were different? Besos I l3 Orgullo & Prejucio.

Bueno… ya he traducido la mitad. Espero que os guste xk ami me encanta. Gracias a Yuri Reed, PenguinSplash, Avi de Windt y Cullen-21-gladys. Besos a todas y muchos abrazos


Elizabeth llevaba un vestido que cubría su figura, Darcy se quedó paralizado en el centro de la habitación pensando en la esplendida belleza con la que ella le había deleitado. Cuando Darcy la vio en camisón en la puerta, la excitación le inundo y le fui imposible pronunciar una palabra. Sin embargo, cuando Elizabeth cubrió su belleza, Darcy inmediatamente moderó sus emociones y encontró su voz.

"¿Puedo preguntarle algo, Elizabeth?" El preguntó suavemente.

"Sí," ella dijo severamente cuando se sentó en el tocador y empezó a cepillarse el pelo. Cuando Darcy observó sus rizos marrones descender por su espalda se quedo paralizado de una forma que antes no había experimentado, su pelo tenía tanta belleza como las otras partes de su cuello, incluyendo sus ojos. Por un largo periodo de tiempo, Darcy empezó a notar que la belleza que al principio solo había atribuido a sus ojos era solo una porción de belleza de ella.

"Usted dijo que nunca me querría debido a mi trato con su hermana. ¿Habría dicho lo mismo si nada de eso hubiese pasado?" Él preguntó antes de tragar saliva bruscamente, ruborizado.

"Si usted no hubiese interferido en el trato de mi hermana con el señor Bingley no creo que estuviésemos en la misma situación. Por tanto, si usted quiere algo de amor en esta situación, me temo que yo aun no puedo dárselo." Ella se quedó callada después de esto.

"¿Esta es toda la respuesta que voy a recibir?" Él pregunto.

"Sí."

"¿Por qué recibo de usted una respuesta así? ¿Es debido a mis acciones?" Elizabeth se rió.

"¡Es por su carácter! ¿Por qué me hace estas preguntas?"

"Yo deseo determinar que partes de mí tengo que cambiar para que tengamos una relación civilizada, como amigos."

"¡Desde el principio de nuestro trato, yo noté que sus maneras, presunción y su egoísmo por los sentimientos de los demás nunca me permitirían casarme con usted! Desafortunadamente, eso fue inevitable. Entienda señor Darcy, que usted no me puede hacer ninguna propuesta de amor sin que yo la rechacé."

"Usted ha dicho más que suficiente, Elizabeth. Yo ahora se mis propias faltas y estoy avergonzado de que hayan pasado y de que le hayan traído sufrimiento. Buenas noches." Él caminó hacia la puerta, la abrió y la cerró bruscamente detrás de él.

El señor Darcy se apoyó contra el muró fuera de la recamara de Elizabeth pensando en la conversación que acababa de tener hacia un momento. Él no le había confesado su amor por ella antes de que ella mostrara su aversión por algo como eso. Él se prometió a si mismo que él no permitiría seguir otra vez las direcciones de su primo o las de su corazón.

Elizabeth estaba sentada en el comedor la mañana siguiente del desayuno cuando un sirviente caminó hacia ella con una bandeja que portaba una carta. Él hizo una reverencia a la señora cuando estrechó la bandeja hacia ella.

"Gracias," dijo Elizabeth con una ligera sonrisa cuando ella cogió la carta y le dio la vuelta leyendo solo dos palabras, Señora Darcy. No tenía dirección de procedencia lo que a Elizabeth le intrigó extremadamente. Ella suspiró antes de abrirla y mirar la cuidada letra. Leyó:

Señora Darcy,

No se alarme señora por recibir esta carta porque no contiene ninguna información de la conversación que mantuvimos anoche ni sobre ninguna de las incongruentes partes de nuestra relación. Yo no haré ninguna repetición en esta carta de lo que dijimos en ninguna de nuestras conversaciones y ciertamente sería una injusticia mencionarlas otra vez.

Estará en su conocimiento que yo he dejado la casa esta mañana antes de que amaneciese por un problema de negocios que no he podido evitar. Yo solo le pediré una cosa durante mi ausencia y esperó que esté en su capacidad poder cumplirla.

Simplemente le pido que cierre la casa de Londres porque no volveré en un largo periodo de tiempo. Sin embargo, le he rogado a Georgiana que dejé a los Matlock y viajé hasta Pemberley donde yo supongo que la esperara pacientemente con la esperanza de no afrentar estar separada de usted mucho tiempo. La casa será cerrada en el momento en que usted terminé de leer esta carta; la ama de llaves por supuesto, la asistirá en todo lo que usted no pueda hacer sola.

Una vez que esta tarea este completa, le pediré que se dé prisa en llegar a Pemberley donde esperó que impacientemente la reciban. Si me fue imposible recibirla en Pemberly, le daré mis disculpas pero estoy seguro que la ama de llaves, la señora Reynolds será mucho más preferible.

Yo solo debo ahora agradecerle que leyera esta carta y esperar que usted tenga un seguro y agradable viaje hasta Derbyshire.

Suyo atentamente,

Fitzwilliam Darcy

Elizabeth leyó la carta otra vez antes de sonreírse a sí misma. ¡Ella iba a dejar la ciudad atrás para disfrutar de los placeres del campo, en Derbyshire! Elizabeth rió antes su propia excitación antes de llamar a la ama de llaves y pasarla las instrucciones del señor Darcy de que la casa debe ser cerrada al menos hasta el resto del invierno, quizás durante más tiempo.

Debieron ser un par de horas después cuando un carruaje se paró enfrente de la casa esperando que la señora saliese dejando la casa cerrada y todo el equipaje cargado en él. Los seis caballos negros no esperaron mucho después de que la señora saliese y condujeron al carruaje en un rápido viaje hasta Derbyshire.

Cuando el carruaje emprendió su marcha entre las calles de London's Bond Street, Elizabeth no pudo evitar mirar a la gente que se paraba para observar el lujoso carruaje con su única ocupante. Elizabeth dejó de mirar las caras rápidamente, desacostumbrada a atraer la atención de mucha gente.

Cuando el carruaje dejó el bullicio de la ciudad, Elizabeth se relajó en un ambiente más preferible. El campo para Elizabeth sostenía mucho más entretenimiento y era una forma de evitar a su marido.

El señor Darcy estaba en las escaleras de la gran propiedad de Pemberly cuando vio como el carruaje enfilaba hacia la casa. Él no estaba seguro de si era Elizabeth o Georgiana la que llegaba pero estaba impaciente por cualquiera de las dos.

Cuando el carruaje se acercó, Darcy bajó los escalones y abrió la puerta antes que lo hiciera el sirviente. Cuando abrió el carruaje, su sonrisa cayó al ver salir a Elizabeth. Él no apagó su sonrisa intencionadamente pero tenía que esconder sus emociones de Elizabeth a toda costa.

"Yo pensé, por un momento, que usted estaría satisfecho de verme." Elizabeth dijo cuando él cogió su mano y la ayudo a bajar al terreno a salvo.

"Por supuesto que lo estoy, Elizabeth. ¿Qué marido no estaría satisfecho de ver a su mujer?" Elizabeth rió ante su sarcasmo. "Yo pensé que usted era Georgiana." El confesó.

"Yo pensé eso. Supuse que llegaría pronto."

"Sí." Cuando dijo esto, el señor Darcy se dio cuenta de que hacía frío. "Entre dentro." Él le ofreció su mano y sorprendentemente, ella la aceptó y le dejó escoltarle hasta la casa.

Elizabeth nunca había visto nada más bonito que Pemberley, los terrenos y la casa eran tan bellos que le llevó un largo tiempo decir algo. Incluso cuando la vieja ama de llaves caminó hacia ellos en el vestíbulo, Elizabeth era incapaz de pronunciar una palabra.

"Yo veo que Pemberley se ha llevado sus palabras como las de muchos otros." El señor Darcy le dijo a ella. Por primera vez, Elizabeth miró a Darcy y vio una aduladora sonrisa en su cara. Nunca había visto su personalidad severa cambiar pero en ese momento, Elizabeth supo que había algo dentro de ese hombre que le había herido, había un corazón capaz de amar.