¡TRADUCCIÓN! Este fic pertenece a DarcyLover y se llama What if we were different? Besos I l3 Orgullo & Prejucio.
Hola, se que llevó mucho tiempo sin actualizar pero ha sido porque me he estado preparando para un examen importante y no tenía tiempo, gracias por todos los reviews y me alegro de que haya gente que le guste la historia y que alabe mi traducción. Besos.
Yuri Reed: Gracias por el review. Ahora que Elizabeth esta en Pemberley, la historia se vuelve menos oscura y mas romántica por parte de los dos protagonistas. Besos.
Avi de Windt: Siento haberte dejado tanto tiempo con la intriga. Besos (K).
Culle-21-gladys: Sí, por fin empiezan a llevarse bien. Besos.
Arethel: Me alegro que la historia te haya gustado y por supuesto que voy a seguir con ella. La traduciré entera. Besos.
Después de unos minutos, Darcy desapareció a su estudio por asuntos de negocios pero ella sabía que él solo se había escapado de esa habitación para darle una buena vista del camino de la gran propiedad. Ella también sabía que anhelaba la presencia de su hermana y que sentado en su estudio, él podía ver el carruaje en el momento que llegara a los terrenos.
Por lo tanto, Elizabeth fue dejada al cuidado de la señora Reynolds quien le dio un extenso viaje por la casa. Nada era como Elizabeth había esperado, los terrenos parecían tan bien organizados y estructurados que la casa en sí misma no podría haber sido diferente con sus confortables pero elegantes habitaciones.
Fue en una vitrina de cristal donde Elizabeth paró su viaje para mirar los retratos que contenía, ella inmediatamente vio el retrato del señor Darcy pero también el del señor Wickham.
"Es un hombre muy bien parecido. ¿No cree, señora?" La señora Reynolds dijo cuando miró por encima del hombro de Elizabeth el retrato del señor Darcy.
"Sí, es muy apuesto."
"Alguna gente dice que es orgulloso. Sin embargo, tengo que decir que jamás me ha dicho una mala palabra y lo conozco desde que tenía cuatro años. Usted podría preguntar a todos los arrendatarios y a sus sirvientes. Él es como su padre. Dios bendiga su alma." La anciana mujer suspiró ligeramente. "Hay un enorme y gran retrato de él en la galería si usted desea verla, señora." Elizabeth sonrió levemente al ama de llaves.
"Sería un honor, señora Reynolds." La mujer enseguida se volvió y camino hacia la gran escalera, pasando por un retrato de Georgina mientras andaba.
"Este retrato fue pintado en su decimosexto cumpleaños. ¡Parece un ángel!"
"Sí, lo es."
La emoción pronto se precipitó sobre Elizabeth cuando vió el siguiente retrato de Georgiana Darcy con su padre. Ella notó que Georgiana posaba discretamente junto a su padre con un brillo de felicidad en los ojos, pero Darcy como su padre tenía una mirada de tristeza en sus ojos, simbolizando el único factor que faltaba en sus vidas, su madre. En ese momento, Elizabeth contempló lo afortunada que era de tener todavía a su madre, después de todo, tanto Georgiana como el señor Darcy habían perdido a sus padres. Fue cuando ella notó que el señor Darcy tenía razón cuando le dijo que el dolor pasaría. Él había sobrellevado la experiencia de no solo perder a su madre, sino también a su padre.
Cuando Elizabeth siguió caminando hacía la señora Reynolds, vio que la anciana mujer estaba parada frente a un gran retrato del que estaba enamorada. Ella lo contemplaba con sus admirados ojos que reflejaban el placer de haber sido parte de aquella familia durante tanto tiempo.
"¿Admira usted el retrato, señora Reynolds?" Elizabeth le preguntó a la mujer.
"Si lo mira usted, podrá ver porque todo el mundo admira este retrato." Elizabeth alzó los ojos lentamente, asustada de lo que podría encontrar. Sin embargo, cuando los ojos de Elizabeth se encontraron con el cuadro, un ligero escalofrío le recorrió la espalda. Ahí estaba, vestido con gran elegancia, el señor Darcy. Elizabeth no estaba segura de si había reaccionado positivamente ante aquel retrato pero cuando lo hacía no pudo evitar pensar que detrás de todo aquel orgullo había un hombre afectuoso, como su hermana. Él posaba severamente en el retrato enfatizando su orgullo pero sus ojos reflejaban una emoción que Elizabeth no estaba acostumbrada a ver, eran tristes pero también tenían un brillo de felicidad. Era indescriptible, era una emoción que solo un hermano podría describir a su hermana.
"Señora Reynolds." una suave voz sonó por debajo de la galería. La señora Reynolds y Elizabeth se volvieron para encontrarse con una joven sirvienta. Ella hizo una reverencia al reconocer a la señora de la casa. "La señorita Georgiana ha llegado."
"Gracias." Elizabeth caminó suavemente a través de la casa seguida de la señora Reynolds hasta que llegó al vestíbulo donde se encontraba el señor Darcy.
"¿Qué piensa usted, Elizabeth?" El señor Darcy preguntó mientras caminaba hacia ella y le ofrecía su mano. Elizabeth la aceptó gentilmente y le permitió que le guiara hasta la puerta.
"Es esplendido. Podría estar sentada en la galería todo el día." Darcy rió ligeramente.
"Entonces ordenare a la señora Reynolds que ponga algunas sillas confortables para usted." Elizabeth rió y envió nerviosismo y excitación al señor Darcy porque era la primera vez que la oía reírse por una broma suya.
El señor Darcy y Elizabeth permanecieron de pie encima de las escaleras de piedra y Georgiana, entre el frio viento, no pudo hacer otra cosa que mirar a su hermano con su nueva esposa. Georgiana había tenido muy poca experiencia en la vida matrimonial porque su madre había muerto pero el semblante de su hermano le indicaba que estaba contento con su situación de marido de Elizabeth.
"¡Ah, mi querido hermano!" Georgiana dijo cuando subió las escaleras y se abalanzó en sus brazos. Se apartó rápido y miró a Elizabeth. "¡Mi querida hermana!" Ella inmediatamente besó a Elizabeth en la mejilla sonriendo desaforadamente. "Estoy tan contenta de veros juntos otra vez, os he echado de menos."
"Ven dentro a refugiarte del frio, Georgiana." Elizabeth dijo y guió a Georgiana dentro del vestíbulo mientras los sirvientes le cogían el abrigo.
"¿Qué piensas de Derbyshire, Elizabeth? ¿Y de Pemberley?" Georgiana preguntó mientras entraba en el salón y se sentaba en frente del cálido fuego.
"¡Derbyshire es precioso pero siento que tendré que hacerme un mapa para poder llegar al comedor por la mañana!" Georgiana y el señor Darcy rieron ligeramente. El señor Darcy se arrellanó confortablemente en la silla y estiró sus largas y musculares piernas en el suelo en frente de él. Elizabeth no pudo evitar observar su posición informal y notó que era la primera vez que había visto su severo semblante caer.
"Yo te ayudare Elizabeth y estoy segura de que Fitzwilliam estará más que complacido de ayudarte con la comida, el desayuno o la cena." Elizabeth rió.
"Sí, estoy segura de que Fitzwilliam lo hará." Cuando Elizabeth murmuró el nombre del señor Darcy, él pensó que no sería capaz de respirar, su nombre parecía tan fluido saliendo de su boca que él querría que se lo dijese durante todo el día.
"Tengo una sorpresa para ti, Georgiana," dijo el señor Darcy suavemente a su hermana. Georgiana sonrió.
"¿Qué es?"
"Después vas a tu habitación y ves el regalo que te he comprado en Londres y entonces te lo diré."
"¡Me has comprado un regalo!" El señor Darcy rió ante la alegría de su hermana.
"Sí, ve ahora." Ella inmediatamente se levantó y caminó sensatamente fuera de la habitación aunque estuviese llena de excitación.
"Georgiana parece muy feliz de verle." Elizabeth le dijo al señor Darcy.
"No es a mí a quien está feliz de ver. Ella me escribió en Londres Elizabeth, suplicándome que volviese a Derbyshire y así usted podría reunirse con ella. Le admira enormemente."
"¿Los negocios nunca le traen a usted a Pemberley?" Elizabeth preguntó.
"No, no tengo negocios hoy, nosotros nos reuniremos en Pemberly para estar con Georgiana. Yo he sido informado de que ella no estaba fuera del entorno de los Matlock, incluso con la influencia del Coronel, así que decidí que era la mejor para ella. ¿Puede entender usted mis razones?" Él preguntó.
"Por supuesto." Elizabeth dijo cuando se levanto de la silla y caminó hacia la ventana para admirar el lago. "Usted debería haberme informado de sus intenciones reales."
"No estaba seguro de que a usted no le fuesen a ofender."
"Nunca, a mi no me podría ofender de usted o de Georgiana tal descortesía. Yo quiero a Georgiana como si fuese mi propia hermana y nunca querría que nadie le hiciese daño. Yo también esperó no haberle hecho daño indeliberadamente. Deseo disculparme por las cosas que dije en el pasado, mis prejuicios me influyeron."
"No necesita disculparse Elizabeth, sus prejuicios la influyeron pero mi orgullo actuó de manera similar con migo. Cuando pienso en todo lo que le dije a usted, especialmente cuando fui a su casa después de la muerte de su padre, yo nunca me lo perdonare."
"¿Quizá podamos olvidar el pasado, señor Darcy?" Elizabeth preguntó.
"Con una condición." Él respondió con una ligera sonrisa.
"Exponga sus términos." Él rió.
"¡Suena usted con un hombre de negocios! Tiene prohibido llamarme señor Darcy, llámeme cualquier cosa que usted desee pero ese nombre está prohibido en esta casa."
"Muy bien, puedo asegurar que ese nombre no cruzara mis labios en esta casa." Cuando Elizabeth dijo esto, el señor Darcy pensó por un momento que su deseo se había vuelto realidad, ella podría nombrar su nombre durante todo el día, no pudo hacer otra cosa que sonreír ante su pensamiento.
"Gracias, Elizabeth."
Fue un momento después cuando Georgiana volvió de su habitación sosteniendo una caja azul de terciopelo contra su pecho.
"¡Fitzwilliam, esto es precioso!" Ella dijo abalanzándose sobre él y besándole en la mejilla ligeramente. "¡Elizabeth! ¿Lo has visto?" Ella le dio la caja a Elizabeth y esta la abrió para desvelar un esplendido collar de diamantes y rubíes. Elizabeth se sorprendió por su belleza.
"Es magnífico, debe de haberle costado a tu hermano una gran fortuna." Elizabeth dijo con una sonrisa.
"¡Un dineral!" El señor Darcy dijo en voz muy alta. "Pero Georgiana es merecedora de tal preciado tesoro."
"Lo es. Debes de sentirte honrada de recibir tal regalo, Georgiana." Georgiana no podía hacer otra cosa que sonreír y ofrecer las gracias al señor Darcy.
"¿Me dirás ahora cual es la sorpresa hermano?" Georgiana preguntó.
"Recibiremos invitados mañana en Pemberly." El señor dijo.
"¿Quién?" Georgiana preguntó entusiasmada.
"El señor Bingley y sus hermanas, con la señora Hurst por supuesto."
"¡Que noticia!" Georgiana exclamó. "¡Invitados en Pemberly en invierno! ¿No son noticias felices, Elizabeth?"
"Sí, lo son." Elizabeth dijo con todo el falso entusiasmo posible.
"Todo ha sido arreglado, Elizabeth." El señor Darcy dijo. "Yo he procurado que Caroline Bingley se siente lo más alejada de usted posible." Elizabeth se rió frenéticamente ante tal comentario pero dentro de su corazón estaba asustada de que habrían dicho personas como Caroline Bingley cuando ella se hubiese casado con el hombre que ella amaba. Elizabeth sabía que estaría allí para juzgarla, ella podría arreglárselas con los comentarios maliciosos de Caroline Bingley y Louisa Hurst si eso aseguraba que todos estuviesen bien entretenidos. Eso sería tan agotador como Elizabeth había pensado.
Cuando la campana fue sonada para la cena, Elizabeth y Georgiana lentamente hicieron el camino a las habitaciones para vestirse para la ocasión. Elizabeth había sido informada durante el transcurso del día que sus nuevos vestidos habían sido traídos de Londres pero cuando entró en la habitación vio un vestido desconocido yaciendo en su cama y una caja azul de terciopelo encima de él.
Cuando ella se aproximó al vestido y a la caja, el bordado de seda del vestido parecía tan caro que Elizabeth no estaba segura de si debía tocarlo. Sabía que no había ordenado tal vestido pero cuando miró hacia abajo vio una nota allí, no decía nada excepto: Para mañana por la noche, Fitzwilliam. ¡Era un regalo del señor Darcy! Cuando tocó el costoso vestido no pudo evitar sonreír, ella jamás se había vestido con esas galas y aquello le hacía sentirse muy admirada.
Se sentó lentamente en la cama y cogió la caja de terciopelo atreviéndose a desvelar la belleza que escondía. Cuando encontró el suficiente coraje, separó la caja y miró dentro. Su boca inmediatamente se abrió de sorpresa porque allí yacían el más exquisito collar y los más exquisitos pendientes de diamantes y rubíes, era muy similar al de Georgiana pero tenía más diamantes y era mayor su estructura. Si él dijo que el de Georgiana había costado un dineral, no quiso imaginar cuanto costaba el suyo. Pequeñas lagrimas se formaron en las esquinas de sus ojos cuando miró asombrada la belleza del objeto, a ella nunca le había pertenecido algo así, pero sabía que aquella pieza única significaría mucho para ella en el futuro, sería el primer presente del señor Darcy.
