Hola, aquí os dejo como sigue la historia. Besos a todas. (K)(K)(K)(K)
Avi de Windt: Sí, ya actualice… xD
AnaGabii: Lo siento, espero que disfrutes de lo que queda.
Cullen-21-gladys: Gracias por dejar siempre comentario wapa. Eres un cielo.
Yuri Reed: Afortunadamente no, Caroline Bingley es muy mala. Espero que mis deseos para tu Halloween se cumplieran. Besos.
Elizabeth miró la carta que el señor Darcy había dejado en sus manos antes de sonreírle ligeramente. Él le devolvió la sonrisa y se dio media vuelta y caminó hacia su hermana la cual estaba muy contenta de tener a su hermano sano y salvo en casa.
Elizabeth se rió del entusiasmo de Georgiana por un momento antes de abrir suavemente la carta y mirar la letra familiar de su tía Gardiner. Elizabeth tenía que admitir que cuando se sentó en la silla en Pemberly estaba aliviada de que el señor Darcy hubiese vuelto. Sin embargo, rápidamente se distrajo por la letra de su tía y la decepcionante información que contenía. Ella leyó:
Mi queridísima Lizzy,
Por favor, estate segura de que si yo estuviese en la posición de darte la información que necesitas cumpliría con ese deseo. En esta ocasión, sin embargo, me ha sido pedido que mantuviese mi silencio y que cualquier información respecto al matrimonio de Lydia con el señor Wickham te seria facilitada por el señor Darcy. Él está implicado en la cuestión que es de grave naturaleza y que solo puede ser revelada por él mismo. Te aseguro Lizzy que el señor Darcy es un hombre muy generoso, por tanto, estoy segura que si le preguntas sobre esta cuestión, él no se negará a revelártela.
Tu amada tía Gardiner
Elizabeth suspiró ligeramente cuando replegó la carta y la dejó suavemente en sus rodillas. Había pensado que la única persona que le daría la información deseada era su tía. Desafortunadamente, la señora Gardiner parecía ligada al mismo secreto y pensaba igual que Lydia. Por lo tanto, Elizabeth no pudo hacer nada más que sentirse decepcionada con la respuesta.
La cena la noche de la vuelta del señor Darcy fue bastante intima. El señor Darcy contemplaba sentado el rostro afectada de su mujer. Mientras tanto, Georgiana estaba sentada en perfecto silencio mirando a su hermana y su mujer. Ella no entendía porque ambos habían dejado Pemberly durante la visita de los Bingley y sobre todo, no entendía porque Elizabeth había estado tan callada desde que volvió de Derbyshire.
"Elizabeth ¿estás bien?" Georgiana finalmente le preguntó. Los ojos de Elizabeth se alzaron hasta la joven dama rápidamente y Georgiana enseguida vio la pálida tez de su nueva hermana.
"¿Serian tan amables de perdonarme?" Elizabeth dijo cuando retiró la silla. "Tengo dolor de cabeza." Georgiana miró rápidamente a su hermano cuando Elizabeth escapó de la habitación.
Elizabeth se apuró al vestíbulo dirigiéndose hacia las escaleras. Ella desafortunadamente no vio al Coronel Fitzwilliam caminando hacia ella hasta que este dijo su nombre. Ella se volvió lentamente para mirar al caballero que se había parado enfrente de ella.
"¡Richard! Perdóname, no te he visto. Espero que estés bien mi querido primo." Elizabeth dijo.
"Estoy muy bien Elizabeth, gracias." Ella asintió antes de reverenciarle ligeramente.
"Perdóname, el señor Darcy y Georgiana están cenando y te aseguro que estarán contigo pronto." Ella se volvió hacia las escaleras y lentamente empezó a subirlas, consciente de que los curiosos ojos del Coronel Fitzwilliam la seguían.
Fitzwilliam se situó confortablemente en el despacho de Darcy para esperar al mismo caballero. Aun sentado en la lujosa Pemberly, él no pudo evitar pensar en Elizabeth. Cuando la vio en las escaleras su corazón se aceleró pero cuando vio su pálida tez él no sabía si lamentarse por ella era ser demasiado curioso.
Fitzwilliam no le hizo esperar mucho hasta que se abrió la puerta y entró.
"¡Fitzwiliam! ¡Qué bueno que has venido! Yo he sido privado de tu compañía estas semanas." El señor Darcy rió.
"Yo oí que tú estabas en Londres, Darcy, así que no vine a verte." El señor Darcy asintió suavemente antes de ocupar su usual asiento enfrente de su primo. "He visto a Elizabeth cuando he entrado en la casa."
"Sí, ella se disculpó de la cena, quejándose de un dolor de cabeza." El señor Darcy dijo un poco burlón.
"¡Ella parece enferma, Darcy! ¿Ha mejorado tu situación?"
"Sí, ha mejorado, sentir que ella ya no me odia es mucho más que satisfactorio."
"¿Le informaste de tus sentimientos?" Fitzwilliam preguntó con una sonrisa.
"¡Por supuesto que no, cuando he utilizado yo tus consejos!" Los dos caballeros rieron.
"Me complace que estemos ambos más contentos. Yo odio tener que veros infelices a los dos. ¡Estáis hechos el uno para el otro!"
"Sí, ella parece más contenta con su situación, ahora hasta puede aguantarme la mirada."
"¡Yo lo único que puedo hacer es aguantarte la mirada Darcy, así que es una gran mejoría en tu relación!" Fitzwilliam se rió estridentemente cuando el señor Darcy miró malvadamente a su primo. "¿Podrías vivir satisfecho con eso, Darcy?"
"Por supuesto que podría pero viviría más satisfecho si supiese que Elizabeth es feliz. Yo nunca podría forzarla a estar con migo, por mucho que mi corazón me ruegue porque lo haga. Tengo que decir que en la presente situación, ella sobrelleva el estrés."
"¿La presente situación?"
"¿Recuerdas a George Wickham?" El señor Darcy preguntó.
"¿Cómo podría olvidar a ese canalla?"
"Yo deje Pemberly con la intención de rescatar a la hermana de Elizabeth, Lydia, de las garras de Wickham."
"¡Dios mío, Darcy! Admito que no estoy muy sorprendido."
"Yo debo contradecirte porque por mucho que conocía el carácter de Wickham, me quede sorprendido e impresionado."
"¿Cómo reaccionó Elizabeth ante esas noticias?"
"Ella estaba afligida por supuesto, pero se lo esperaba. Ella fue inmediatamente desde Pemberly a Longborne para estar con su familia. Afortunadamente Lydia fue encontrada con Wickham y ellos fueron alentados a casarse."
"¿Entonces terminó bien?" Fitzwilliam preguntó.
"Yo debería admitir que ha terminado bien para la joven dama en cuestión que está ligada al señor Wickham a pesar de lo disfuncional que va a ser su vida. Estoy seguro, Fitzwilliam, que te lo podrás imaginar."
"Sí, me lo puedo imaginar, siento compasión por la dama porque seguramente va a tener una mala vida con ese hombre."
"Sí, estoy de acuerdo." El señor Darcy dijo cuando se pasó las manos por el pelo agotado. "Yo lamento que debería ir con Elizabeth y preguntarle por su salud, espera mi regreso." El señor Darcy se levantó y miró al Coronel.
"No Darcy, te ruego que me disculpes ahora, buenas noches."
"Buenas noches Fitzwilliam, vuelve pronto."
"Lo hare Darcy, puedes estar seguro de ello." El señor Darcy sonrió a su primo antes de que ambos dejaran la habitación.
Los caballeros se separaron en el vestíbulo, el señor Darcy ascendió las escaleras mientras que Fitzwilliam abandonó la casa. Ambos sabían que la conversación que habían mantenido nunca debería ser oída por el resto de la sociedad. Si esa información llegaba a oídos de extraños las consecuencias serian sin duda la destrucción del nombre de los Bennet y los Darcy.
El señor Darcy llamó gentilmente a la puerta de Elizabeth y espero pacientemente una respuesta. No se abrió la puerta pero su suave voz le dijo desde dentro que entrara. Él se sonrió ligeramente antes de tragar saliva y entrar a la habitación.
El señor Darcy vio inmediatamente a su esposa sentada en una de las sillas, sosteniendo la carta que le habían traído de Londres. Él sabía que ella parecía enferma, él lo había visto desde el primer momento que la había mirado pero no entendía porque si su hermana estaba perfectamente bien y a salvo.
Cuando finalmente ella alzó su mirada hacia el señor Darcy, él vio el dolor reflejado en aquellos ojos marrones que él adoraba tanto como a la dama a la que les pertenecía.
"Elizabeth, ¿estás enferma?" Él pregunto cuándo se apuró a su lado para mirar su cara pálida.
"No, no estoy enferma Fitzwilliam." Ella dijo sonriéndole.
"¿Has recibido noticias desagradables?" Ella se rió de nuevo ante esta pregunta.
"No, no son desagradables solo un poco decepcionantes."
"¿Deseas hablar sobre ello?" Él preguntó lentamente mientras tomaba asiento cerca de ella.
"Eres la única persona que me puede ayudar."
"¿Qué quieres decir, Elizabeth?" Sus ojos se encontraron con los suyos y sorprendentemente, ella sonrió.
"Me he enterado que tu estuviste involucrado en la boda de mi hermana porque estuviste presente allí. No sé de qué manera estuviste envuelto pero si tu lo deseas me gustaría saber los detalles." Darcy sonrió ligeramente.
"Tu tía es una fuente fiable, Elizabeth." Darcy dijo después de reírse.
"No debes culpar a mi tía, ella se negó a informarme de su involucración, fue Lydia quien te traicionó al principio." Él se acomodó en su silla.
"Yo también deseo que no me pidas que te informe de la naturaleza de esos detalles, no son tan heroicos como yo quisiera."
"¿Te niegas a informarme?" Ella dijo con una cara de intriga.
"No, no me niego a informarte Elizabeth. Yo soy comedido porque no deseo hacerlo en este momento."
"¿Cuándo me informaras?" Elizabeth preguntó y el señor Darcy se rió de su impaciencia.
"Estoy esperando una carta muy importante. Cuando esa carta llegué, tú podrás hacerme esta pregunta otra vez y yo te daré la respuesta que es la verdad de mi corazón." Elizabeth apartó la vista contrariada porque sabía que el señor Darcy era la última persona que le informaría de sus negocios. Sin embargo, eso no le agradaba y se sintió herida.
Cuando Elizabeth sintió que se levantaba para dirigirse a la puerta colindante, finalmente encontró el valor para hablar.
"¿Pagaste las deudas de Wickham?" Elizabeth preguntó con voz fuerte. El señor Darcy se paró y se volvió hacia su inteligente esposa sonriendo.
"No" Él dijo mientras sacudía su cabeza. "Lo hizo tu tío Gardiner." El señor Darcy no dijo nada más que eso. Abrió y cerró la puerta detrás de él dejando fuera de su mente a Elizabeth y su corazón esperanzado, lo suficiente para tener sueño.
Sin embargo, Elizabeth, estuvo sentada largo tiempo después de que el señor Darcy se fuera. Ella no podía dejar de pensar en la situación de su familia y en todo el daño que habían hecho al apellido Darcy, el apellido que había llegado a ser tan preciado para ella por la razón de que lo compartía.
Elizabeth solo estaba sentada ante el tocador cuando la puerta se abrió y entró una criada.
"Perdoné la intrusión, pero tiene un invitado." Elizabeth suspiró ligeramente.
"Discúlpeme ante mi invitado pero yo no recibo a nadie a estas horas de la noche."
"Perdóneme señora pero la invitada es Lady Catherine."
