Avi de Windt: No me había olvidado de la historia. He estado escribiendo otras cosas y por eso me olvide de la historia un tiempo. Besos para ti, guapa.
Alerx Darcy Black: En el próximo capítulo se sabrá todo ;)
Yuri Reed: Muchas gracias por estar tan sorprendida. Besos para ti.
Cullen-21-gladys: Gracias por el review y gracias por avisarme por lo de la frase. Evidentemente no es que Darcy este falto de oído es que la traductora se ha equivocado. Ya lo he corregido. Besos para ti.
Bel: No sabes cómo te agradezco el consejo que me has dado. Muchas veces al traducir cometo errores porque tampoco es que sea una experta en esto de traducir del ingles al español y mas esta historia que utiliza a veces palabras bastante difíciles. Me alegro que te guste la historia.
Lorss: Si, aquí tienes el cap. Me alegro de que te haya gustado.
El señor Darcy no consiguió dormir tranquilo aquella noche, no importaba como intentase olvidar sus pensamientos siempre terminaba pensado en Elizabeth. Incluso aunque durmiendo la mujer que quería más que a su propia a su vida aparecía en sus sueños. Él, sin embargo, cuando despertó no sabía si informarle a ella de su devoción era la acción correcta. Deseaba informarle de sus sentimientos pero su corazón se cuestionaba sobre los de ella. Las palabras de Lady Catherine sobre la devoción de Elizabeth hacia él habían causado que se desviara ligeramente del pensamiento de que ella era totalmente indiferente a él. Desafortunadamente, no conseguía olvidar que Elizabeth se había negado a hablarle cuando Lady Catherine la había ofendido comunicándole su desinterés.
Elizabeth estaba también en la misma situación. Mientras yacía en la cama los insultos de Lady Catherine sonaban en su mente con desprecio. La cosa que más le entristecía era que la mujer que siempre había sido tan devota a el señor Darcy había entrado en su casa con la esperanza de humillarla e insultarla.
Sin embargo, Elizabeth sabía que Lady Catherine solo mantenía un desprecio hacia ella porque ella le reducía su rango en la sociedad. Los prejuicios de Lady Catherine la habían alentado a entrar en Pemberly e insultar el nombre de Darcy, un nombre que ella había deseado para su propia hija. Fue entonces cuando Elizabeth llegó a una determinación; seguramente Lady Catherine había rechazado el matrimonio por las tierras que ella quería cuando el señor Darcy fuese su hijo y la unión de dos bien conocidas familias.
No eran solo las palabras de Lady Catherine lo que habían mantenido a Elizabeth despierta por la noche. Ella entendió que cuando ella se había negado a que el señor Darcy entrase en el cuarto de baño no solo no la había salvado de la humillación sino que había herido al señor Darcy durante el proceso. Cuando ella había oído su voz temblorosa preguntando sabia que le había hecho daño profundamente pero su propio orgullo lo dejó pasar. Ella inmediatamente entendió su propio error pero cuando Georgiana entró en la habitación el señor Darcy desapareció de su mente. Ella habría preguntado por él esperando que pudiese perdonarle por el error de no querer verlo pero él seguramente no desearía verla. Como lo necesitaba, pero el único hombre en el que pensaba y al que quería no estaba allí para reconfortarla.
Elizabeth estuvo despierta hasta que el sol empezó a iluminar el cielo iluminando a su vez la habitación en la que se encontraba. Aquello era importante para Elizabeth porque indicaba el comienzo de un nuevo día, otro día en el que podría permanecer cerca del hombre que amaba.
Elizabeth sonrió feliz y se levantó de la cama hasta llegar a la ventana donde vio la posición del sol en el cielo. Cada momento que ella pasaba en la ventana se iluminaban las tierras de Pemberly, aquel era uno de los momentos más felices desde la muerte de su padre.
Se puso un chal sobre si misma rápidamente y se movió en la dirección de la única persona con la que podía compartir sus sentimientos, el señor Darcy.
La recamara del señor Darcy estaba iluminada ligeramente por el sol cuando Elizabeth entró por la puerta colindante. Inmediatamente sintió su olor y sonrió rápidamente para sí misma.
"Fitzwilliam", le llamó ligeramente. Miró su figura tumbada en la cama hasta que finalmente se volvió hacia ella y le hizo comprender que su aparición era una sorpresa.
"Elizabeth, ¿Qué pasa? ¿Ocurre algo malo?" Elizabeth se rió.
"No, nada. No podía dormir."
"Ni yo." El señor Darcy se sentó y la miró.
"Admiraba el amanecer." Elizabeth dijo antes de reír. Se sorprendió un poco al ver que el señor Darcy se levantaba de la cama con brusquedad. "¿Qué pasa?"
"Corre, Elizabeth, ve y vístete. Tengo algo que enseñarte."
"¿Qué es?"
"¡Ve rápido, nos los perderemos!" Elizabeth se rió antes de correr a la habitación y empezar a vestirse.
Cuando volvió a su recamara él estaba sentado pacientemente en su recamara en frente del fuego.
"¿Qué es eso que querias enseñarme, Fitzwilliam?" dijo ella mientras le miraba.
"Es una sorpresa," dijo cuando se levantó y camino hacia la puerta, la cual abrió dejándola pasar. "Vamos." Elizabeth no pudo hacer otra cosa que obedecerle.
Los corredores desiertos de Pemberly les permitieron apresurarse a través de las salas hasta el este de la casa. El señor Darcy le agarró fuertemente del brazo mientras corrían haciéndole sentir una sensación muy agradable en su piel a través de la tela del vestido.
Cuando llegaron al este de la casa, el señor Darcy inmediatamente llamó al chico del establo. Afortunadamente no tuvieron que esperar demasiado.
"¿Si, señor?" dijo el chico del establo cuando vino a ayudar a su amo.
"¡Ensille mi caballo, rápido!" El chico le hizo una reverencia y se apresuró a cumplir la orden.
"¡Fitzwilliam, no hare tal cosa!" se quejó Elizabeth. El señor Darcy sonrió y miró el cielo hasta que el chico volvió llevando el caballo.
"Ven conmigo, Elizabeth." Él dijo cuando le tendió la mano. Elizabeth pensó que ponía en peligro su propio su salud cuando ella estrechó la mano hacia él.
Cuando el señor Darcy la impulsó para subirla al caballo hasta el asiento ella no pudo evitar pensar en sus grandes y suaves manos e imaginárselas tocándola.
Cuando Elizabeth estuvo situada en el asiento el chico del establo caminó hasta su señor y lo izó detrás de Elizabeth. El señor Darcy asintió una vez al chico del establo cuando alzó las riendas antes de golpear el costado del caballo y ponerlo a galopar.
El señor Darcy la apretó fuerte contra su pecho mientras el caballo corría por los terrenos de Pemberly alejándose la casa.
"¿Dónde vamos, Fitzwilliam?" Elizabeth preguntó cuando le miró a la cara. Ella le vio sonreír ligeramente.
"Es una sorpresa, lo veras pronto."
El señor Darcy estaba unos momentos después en lo alto de una colina. Paró el caballo y se volvió de cara a la casa. La luz ya había empezado a llegar a la mansión, iluminándola con un resplandor radiante.
"Mira el lago, Elizabeth." El señor Darcy dijo mientras la ponía cerca de él para protegerla del frio.
Elizabeth miró el lago cuidadosamente con la esperanza de ver la razón de aquel viaje. Sin embargo, para Elizabeth el agua oscura no pareció mostrar nada hasta que el sol se alzó en la superficie.
El magnífico sol de la mañana se proyectó en el agua lanzando reflejos que Elizabeth nunca había visto. El reflejo del sol en el agua era la cosa más esplendida que ella había visto y estaba asombrada.
"Creo que jamás seré capaz de olvidar algo tan hermoso." Elizabeth dijo. El señor Darcy se rió ligeramente.
"Es la misma cosa que me dijo Georgiana cuando se lo enseñe. Ella era muy joven. Aun así, algunas mañanas aun lo deja todo e insiste en venir a ver esto. No es una vista cualquiera, Elizabeth."
"Soy incapaz de expresar mis emociones después de esto, es un espectáculo muy enigmático." El señor Darcy sonrió.
"Lo es. Quizás desearías que volviéramos a casa a pie." Elizabeth sonrió ligeramente antes de asentir. El señor Darcy se bajó del asiento y la ayudo a ella a también bajar al suelo. El tomó las riendas del caballo en una mano y le ofreció a Elizabeth la otra mano que aceptó encantada.
El señor Darcy meditó sus pensamientos mientras Elizabeth y él caminaban en silencio. No podía soportar más la tortura en relación a la devoción que sentía por ella. Entendió que si Elizabeth no estaba presente en su vida no valía la pena vivir. ¿Sería lo mejor informarle de lo que sentía?
"Elizabeth," dijo con voz suave. "¿Qué perturbaba tu sueño?"
"Lady Catherine y tu por supuesto, pero esta todo olvidado."
"¿Yo?" preguntó el señor Darcy con confusión.
"Si, entendí que te había herido negándote a que entraras en el cuarto de baño. Le aseguro que ese dolor no era intencionado y le pido perdón. ¡No sabe cómo me ha torturado eso!" Darcy se rió.
"No necesitas disculparte, Elizabeth. Todos cometemos errores, yo más que nadie. Permitir que el orgullo me domine es el peor fallo de mi carácter."
"Lo ha superado, Fitzwilliam igual que yo he superado mis prejuicios. Yo ahora siento que somos dos personas diferentes con diferentes actitudes."
"Estoy de acuerdo contigo. Si no fuésemos diferentes no podríamos estar nunca juntos. ¡No sere capaz de vivir el resto de mi vida sin ti a mi lado!" Elizabeth se quedo muy sorprendida.
"¿Por qué Fitzwilliam? ¿Qué quieres decir?" El señor Darcy tragó saliva antes de alzar sus ojos desde el suelo y sonreír.
"Te quiero, Elizabeth. Siempre lo he hecho y te juro que siempre lo hare." Los ojos de Elizabeth le miraron mostrando sus emociones que no solo eran asombro sino lo que el señor Darcy interpreto como disgusto.
