De nada Sirve Hablar.
Sasu&Saku
Summary: Los puños y la mandíbula de Sasuke se apretaron. -¿Quién es el estúpido padre de tu mocosa? – Sakura parpadeó confundida: Sasuke creía que Yuuki era su hija. –No te importa –dijo finalmente. -¿Qué no me…? –murmuró el Uchiha incrédulamente. ¡Ya le enseñaría un par de cosas a la pelirrosa!
Disclaimer: El timbre sonó. Me paré perezosamente a abrir la puerta y mi boca tocó límites insospechados cuando vi a Sasuke e Itachi, parados. Sin una sola prenda que les cubriera más que un triste moñito ahí. Si, ahí. Lamentablemente, Kishimoto-sama apareció de no sé dónde y me dio una sonrisa malvada. -¡Siguen siendo míos! –y se los llevó. ¡Aaargh, jodido anciano!
En cursiva – Inner Sakura o flash back. Notarán la diferencia n_n
Capítulo 2. Inconsciencia.
"Quiero dormir cansado, para no pensar en ti, quiero dormir profundamente, y no despertar llorando, con la pena de no verte…" -Dormir Cansado. ~Noel Schajris
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- ...Uchiha Sasuke –dijo, bajito. Luego, comenzó a reírse, aunque más parecía que estaba tosiendo. Sasuke arrugó la frente.
-¿Quién lo diría, no? Para encontrarte, teníamos que dejar de buscarte –la pelirrosa se dejó caer en el tronco en que había estado recargada hacia unos momentos. –Si vas a matarme, hazlo de una vez, Sasuke –No había ni la más remota posibilidad de enfrentarse al pelinegro en esas condiciones. Pensó en Yuuki, en si a ella también la mataría. Los ojos le escocieron pero no dejó caer ni una lágrima. No volvería a llorar.
Sasuke no respondió. En cambio, pasó su vista desde su rosa cabello, que ahora estaba considerablemente más largo desde la última vez que la había visto, hasta terminar en la niña pelinegra que descansaba en el regazo de su ex–compañera de equipo.
Frunció la boca. ¿Quién era la mocosa?
-Sasuke –susurró Sakura, sin abrir los ojos. -¿Qué quieres?
El vengador volvió a mirarla. –Hmph –gruñó. -¿Qué haces tú aquí? Estás en territorio Uchiha, molestia.
Sakura abrió los ojos lentamente y sonrió con simpatía, resultado quizás del delirante estado en el que se encontraba. –Gomen ne, Sasuke-kun…
La esquina del labio superior de Sasuke esbozó una mini-sonrisa, que desapareció enseguida. Sakura Haruno seguía siendo igual de molesta que siempre.
La pelirrosa se puso en alerta cuando sintió otro cuerpo acercándose, y Sasuke lo notó. Giró la cabeza muy poco y miró de reojo a Suigetsu, unos metros más atrás.
Sakura no sabía si sentir miedo o por el contrario, confiar en Sasuke. En que la ayudaría… o en que le daría una muerte menos dolorosa. Lo creía capaz de todo luego de que intentara matar a Naruto, y a ella misma algunos años atrás.
Se obligó a abrir los ojos, y aunque veía la mitad de las cosas, pudo mirar al Uchiha. No parecía estar en modo asesino-ON, aunque… Suspiró y cerró los ojos, con el nunca se sabía.
-Sasuke –murmuró Suigetsu, demasiado bajo incluso para que Sakura pudiera escucharlo. Aunque de todas maneras no estaba seguro de que lo escucharía. Ella estaba con los ojos cerrados y había dejado de removerse. El pelinegro emitió uno de sus característicos monosílabos.
-¿Qué estamos haciendo? ¿Quién es? ¿Por qué no la matamos? –Suigetsu evaluó a la pelirrosa. –No, olvídalo, no te dejaría matarla por ningún motivo. La niña está bastante bonita –movió las cejas sugerentemente. Sasuke gruñó y el agarre en su katana le indicó a Suigetsu que ese comentario había sido mala idea.
-Saku… -ambos hombres se volvieron hacía la vocecita que había hablado. El bultito pelinegro que Sakura sostenía con tanto ahínco se estaba removiendo inquieto. La kunoichi no respondió, es más, ni siquiera se movió.
Yuuki le agarró las mejillas y se las pellizcó delicadamente, sin resultados. Sasuke arqueó una ceja y comenzó a caminar hacia ellas. Fue entonces que la pequeña se dio cuenta de la presencia de los dos chicos. Abrió grandes los ojos y se acercó más a Sakura cuando el peliblanco le sonrió amigablemente.
Claro que el no esperaba que sus dientes afilados causara un impacto equivocado en la chiquilla.
-Sakura, levántate –sollozó bien bajito, asustada por los dos hombres. El Sharingan analizó rápidamente a la pelirrosa; La rojiza mirada de Sasuke se endureció cuando vio la gran cantidad de líquido rojo cubriendo la hierba y gran parte de la ropa de la joven kunoichi.
-¿Qui-quiénes son? –tartamudeó Yuuki, mirando con miedo y nerviosismo como el Uchiha levantaba a Sakura como si fuera una pluma.
Sasuke le dedicó una mirada intimidante y comenzó a caminar con su ex-compañera de equipo entre brazos, sin volver la mirada.
Suigetsu, que no entendía nada del comportamiento, o quien era aquella ninja de la Hoja para Sasuke, se encogió de hombros y comenzó a seguir al pelinegro.
-¿¡Quienes son, que quieren! –gritó Yuuki, presa de una furia inexplicable. Suigetsu abrió la boca, pero no emitió sonido. No le gustaría enfrentarse a un enojado Sasuke Uchiha. – ¡Es mi okaa-san, no pueden llevársela! –volvió a gritar, entre lágrimas. Sasuke se detuvo de golpe y miró perplejo a la inconsciente Sakura.
¿Ella era la… madre de aquella chiquilla?
-No –se dijo. Sakura le había jurado que lo esperaría siempre.
-¡Okaa-san, Okaa-san! –seguía gritando Yuuki, desesperada. No quería quedarse allí, y esos hombres le daban desconfianza, sobretodo ¡Estaban secuestrando a Sakura!
-Sasuke –dijo Suigetsu. – ¿La bonita es mamá de la mocosa?
-Hn –bufó. -Claro que no –quiso asegurar, sin embargo, no pudo hacerlo. Algo, en el interior de Sasuke se sintió muy decepcionado. Y traicionado. Todo lo que le había dicho Sakura ahora le sonaba a una burda mentira.
-De ser así no podemos dejarla aquí sola si nos vamos a llevar a su madre –comentó el peliblanco. Sasuke estuvo a punto de mandarlo a joderse, pero…
-Yuuki-chan… -susurró Sakura entre sueños, inquieta.
…suspiró, la mota rosa le gritaría hasta el cansancio si dejaban allí a la mocosa.
-Suigetsu –dijo. El albino alzó una ceja. –Trae a la chiquilla –ordenó, reanudando el paso.
El aludido sonrió, mostrando todos sus dientes puntiagudos. –Como ordene, Jefe.
o.O.o
Karin frunció la boca y se acomodó los lentes con enfado. Ella no era criada de nadie. Y menos de una pelo de chicle frentona.
-¿Y mi okaa-san, Karin? –preguntó Yuuki, jalándola un poco de su short. La pelirroja gruñó y siguió emanando chakra curativo en la herida de la kunoichi de Konoha.
La pequeña niña decidió dejar de molestar a la Zanahorita, porque debía primero curar a Sakura y ya luego podría molestarla adecuadamente, no era conveniente que la dejara así.
Salió de la habitación, y bajó cuidadosamente las escaleras de la guarida de Taka, hasta la cocina, donde se encontró con el Dientes Afilados, el Grandote y el Refri, como los había bautizado mentalmente ella.
-Yuuki-chan –sonrió Suigetsu. -¿Cómo sigue tu mamá?
Se encogió de hombros mientras alzaba los brazos para que Juugo la cargara. El Grandote le agradaba mucho –La pelos de escoba aun no acaba, y mi okaa-san no ha despertado todavía –frunció el ceño. –Aunque está balbuceando cosas que de seguro aprendió de Hokage-sama –Suigetsu se carcajeó y Juugo solo soltó una risita discreta.
Sasuke escuchaba todo indiferentemente. En realidad no sabía cómo era Sakura ahora, muy en su interior guardaba la pequeña esperanza de que siguiera siendo aquella molesta chiquilla que lo seguiría a todas partes.
Pero por otro lado, quería alejarla de allí. Porque ella significaba muchas cosas. Tenía muchos recuerdos, recuerdos que ahora solo servirían para perturbarlo.
-Re… Es decir, ¿Uchiha-sama? –Sasuke la miró fríamente. Yuuki no se intimidó.
-¿Qué? –preguntó seco.
-¿Usted y mi okaa-san se conocen?
Sasuke ladeó la cara. –Hn.
-¿Desde cuándo?
-Mucho –dijo, con un tono de 'ya no jodas, mocosa'.
-¿Qué es usted de mi madre? –volvió a preguntar.
Sasuke la miró de mala manera, Yuuki parpadeó inocentemente. -No te importa –replicó, dándose vuelta para irse.
La pequeña pelinegra abrió la boca mentalizándose la sarta de insultos que le iba a decir por tener intenciones de dejarla hablando sola, y encima por contestarle tan groseramente.
-¡Yuuki-chan! –gritó Suigetsu, interrumpiéndola antes de que empezara. -¿De donde son tú y tu okaa-san, eh? –preguntó simpáticamente. La aludida se olvidó rápidamente del asunto del Refri y le sonrió ampliamente al albino.
-Mi okaa-san es Haruno Sakura, discípula de la Godaime Hokage de la Aldea Oculta de la Hoja, además de ser la mejor medic-nin de Konoha –sonrió, -Oh, y hace años es una líder ANBU –Suigetsu silbó impresionado.
-¿Tu madre es todo eso? –preguntó, incrédulo.
-Ey –dijo Yuuki, asintiendo solemnemente. Sasuke la miró levemente impresionado, aunque claro, sin demostrarlo exteriormente. Él no sabía que había sido de la vida de sus antiguos compañeros de equipo. Como prueba fiel, no sabía que Sakura tenía una hija.
-Wow –dijo Suigetsu, admirado.
-¿Y tu padre, Yuuki-chan? –preguntó Juugo amablemente. Yuuki disimuló el nerviosismo con una sonrisita triste.
-Otou-san ya no está con nosotras –susurró, con la mirada baja. Aunque en parte era cierto, sus padres biológicos estaban muertos.
-Oh –murmuraron Suigetsu y Juugo. Se miraron entre sí incómodos, sin saber muy bien que más decir.
-Hmph –masculló Sasuke. Tenía tantas preguntas…
Escucharon algunos pasos por las escaleras, (los cuales dedujeron eran de Karin), y movieron la vista hasta posarla en la pelirroja, que entró con cara de fastidio y se dejó caer en una de las cómodas sillas de madera.
-¿Cómo está mi madre, Karin-san? –preguntó Yuuki, con una carita de inocencia conmovedora.
Karin bufó. –Inconsciente, obviamente. Aunque la herida ya está cerrada, tiene varias costillas rotas y perdió mucha sangre. Por eso no pude hacer mucho, -se acomodó las gafas y continúo: -De cualquier forma, no creo que despierte hasta que recupere algo de chakra, ya que está casi en ceros y la katana con la que la hirieron tenía algún tipo de taijutsu que congela indefinidamente el movimiento del chakra en el cuerpo.
Yuuki frunció el ceño. –Mi okaa-san no tardará en despertar –aseguró con firmeza, luego se echó a correr escaleras arriba, hacia la habitación que ocupaba la pelirrosa kunoichi.
Juugo miró la trayectoria, aun después de que la niña había desaparecido, Karin estaba engullendo algo crujiente, Suigetsu no sabía que pensar. Y mientras tanto, sin que nadie lo notara, Sasuke se había deslizado como una serpiente en la misma dirección que la mocosa.
o.0.o
-Sakura –ella hizo una pequeña reverencia ante la Hokage.
-Tsunade-shisou –sonrió. La rubia le respondió el gesto.
-Hay una misión importante para ti –cerró los ojos, meditando. –Se trata de ir a Suna, por Otaru Yuuki. Es una niña huérfana, que ha demostrado tener habilidades para controlar chakra. Debes de ir por ella y traerla aquí lo más pronto posible.
-Hai, Tsunade-sama –asintió. -¿Cuál es la razón de traerla, si se puede saber?
La Godaime la miró intensamente por unos segundos. –La madre de Yuuki era de Konoha, era mi amiga y debo cuidar de su hija ahora que ella no está. Sakura, será tu pupila.
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-Cuídate mucho, feita –Sakura hizo un puchero.
-Tú también, Sai-baka. Y dile a Naruto cuando vuelva de las Olas que no se meta en problemas o se las verá conmigo en cuanto lo vea–El pelinegro asintió con una de sus típicas sonrisas.
La Haruno tomó una pequeña mochila verde y se la echó al hombro.
-¡Volveré pronto! –gritó, antes de irse.
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Temari abrazó efusivamente a la pelirrosa kunoichi en cuanto la vio.
-¡Sakura-chan!
-¡Temari-chan! –rió, correspondiendo el abrazo. Se separaron luego y se sonrieron con ganas.
-Ven, ¡llegaste antes de lo previsto!
Sakura sonrió avergonzada. -¿Tú crees?
-¡Por supuesto! Llegaste tres días antes, ¿has venido volando o qué?
-Algo así –en realidad había ido montada en Yoko. Rieron animadas mientras caminaban por las calles calurosas de Suna, mientras seguían platicando de trivialidades.
Se detuvieron frente a un edificio blanco con algunas rayas horizontales en color amarillo. Sakura examinó todo atentamente.
-Bien –dijo la hermana del Kazekage. –Aquí está la niña.
Entraron en silencio hasta un pequeño vestíbulo, donde había un par de sillones en color verde pastel y algunos cuadros bastante bonitos, y una niña pequeña como de unos seis o siete años, con el cabello de un color negro hasta un poco más debajo de los hombros y con una pequeña bolsa amarilla.
Sakura se detuvo mirándola fijamente. La niña, al sentirse observada, levantó la cabeza y posó su vista sobre la kunoichi. Sus ojos estaban engarzados entre sí, de repente solo estaban ellas dos.
-Haruno Sakura –murmuró la kunoichi de la Hoja, acercándose a la niñita para presentarse.
Ella se paró de la silla de un salto. –Otaru Yuuki, y no me agradas –Sakura sonrió ampliamente.
-Nos llevaremos de maravilla –susurró bajito, con una gran ironía.
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Sakura no sabía que decir para iniciar una conversación. La mocosa le recordaba al Uchiha traidor, tenía una mirada tan fría, impropia de una niña de esa edad, y una boca con una palabras tan cortantes que hasta miedo daba hablarle.
Sin mencionar la excelente capacidad de la pequeñita para sacarla de quicio a una velocidad impresionante.
Se detuvo un momento y esperó a que Yuuki lo hiciera.
-Acamparemos aquí esta noche, Yuuki-chan.
-Hmph –Sakura estuvo a punto de desmayarse. ¡Estúpida mocosa! ¿Era pariente perdida de los Uchiha's o qué?
Se tragó la sarta de insultos que le vinieron a la mente y comenzó a preparar la cena, en silencio.
La pequeña pelinegra la observó recelosa. Esa pelirrosa no se le hacía digna de confianza, y mucho menos merecedora de un rango ANBU. Parecía débil. No sería capaz de protegerla de nada.
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Se mordió el labio y trató con toda el alma de alejar las lágrimas. Estúpida roca.
-Epa, Yuuki, ¿estás bien?
-Si –respondió con trabajo. –No tengo nada.
Sakura frunció el ceño. –No seas idiota, déjame curarte…
-¡No!
-¡No te estoy pidiendo permiso, mocosa! –respondió la pelirrosa, molesta, mientras agarraba la sangrante pierna de la pequeña y comenzó a emanar chakra verde. Yuuki abrió la boca para protestar pero la cerró inmediatamente cuando comenzó a sentir una calidez inigualable. Luego de unos cuantos segundos más, Sakura retiró la mano y levantó a la niña en vilo.
-¡Pue-puedo caminar, frentona!
Sakura rió. –No, no puedes y cállate.
Yuuki siguió protestando pero la kunoichi pasó totalmente de ella, al contrario, la apegó más a su pecho, mientras seguía caminando a un paso firme.
¿Por qué ella…? Sacudió la cabeza. Esa pelirrosa solo cumplía órdenes, no era que le interesara realmente.
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-Frentona.
-Enana.
-Pelirrosa.
-Niña odiosa.
-Fracasada.
Sakura rió con ironia. –Si claro. Soy una capitana ANBU, y la subdirectora del hospital de Konoha, ¿te parezco fracasada, niñita?
Yuuki hizo un puchero. –Debilucha.
La kunoichi paró en seco, y sus ojos se estrecharon. –Será mejor que corras, mocosa.
Yuuki tragó saliva. -¡La Hokage no estará contenta si me haces algo!
-Tres…
-En serio, frentona, no es buena idea, piénsalo.
-Dos… -los nudillos de Sakura crujieron ruidosamente.
-Sa-sakura, reconsidéralo…
-Uno…
-Oh Diablos… -dijo Yuuki antes de echarse a correr seguida de cerca por una furiosa kunoichi de Konoha.
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-Esta posada se ve menos decente que la anterior –comentó Sakura, mirando con ojo crítico la mediocre construcción de madera carcomida que se hacía llamar 'Posada para Guerreros Elegantes'
-No importa, frontuda. Tengo sueño y necesito una estúpida cama para poder dormir. Soy una niña en crecimiento y necesito descansar, ¿sabes?
Sakura soltó un resoplido de molestia y comenzó a caminar hacia la entrada de la dichosita posada. Dejó pasar primero a la niña y luego caminó ella, hacia una pequeña barra de madera (carcomida y en mal estado, por supuesto) donde suponía hacían los registros.
-¿Hola…? –llamó, con voz alta. Nadie atendió. Probó de nuevo un par de veces más con la voz más fuerte, hasta que un señor chaparro, gordo y calvo emergió de la nada.
-¿Qué? –dijo, bruscamente, con una voz terriblemente pastosa.
-Ehm… -Sakura carraspeó. -Quisiera una habitación para pasar la noche.
-Mhm… -el hombre regordete sacó un cuaderno amarillo y comenzó a hojear sin levantar la vista a Sakura.
-¿Doble?
-No, una sencilla estará perfecta.
-No hay ninguna sencilla desocupada –refunfuñó el tipo.
-Oh –suspiró, -¿Entonces supongo que una doble?
Hojeó unas veces más. –Hay una. ¿Serán usted y la mocosa?
Yuuki infló los mofletes. Sakura miró mal al hombrecito. –Sí.
Gruñó un par de veces más y luego desapareció detrás de la cosa de madera. La pelirrosa y Yuuki se miraron y luego volvieron la mirada al frente.
-Aquí está la llave. No la pierda porque es la única, y no dañe el inmobiliario porque se le cobrara lo cuádruple –Sakura arqueó una ceja. Duh, ¿Cuánto podría valer una estúpida silla de madera podrida?
-De… acuerdo…
-Y no deje que la chiquilla corretee por los pasillos, ni tampoco que juegue con el agua del excusado…
-Si si, adiós –Sakura tomó la mano de Yuuki y se dirigió hacia un pasillo donde supuso estaban las habitaciones. Caminaron un poco más hasta que por fin encontraron la que les correspondía.
-Ese tipo es… -los ojos de las dos se abrieron considerablemente.
-¡Esto es un cuchitril!
-¡Es un lugar insano!
-¡No tiene muebles!
-¡No tiene cama!
-¿¡Esas eran ratas!
-¡Y me cobró quinientos yenes! –resopló Sakura. Una venita apareció en su frente. –Vámonos de aquí…
-Pero…
-Da la vuelta. Ahora. –Yuuki asintió dócilmente y caminó más deprisa detrás de una furiosa pelirrosa.
-¡Oiga! –llamó Sakura al hombrecito, que leía en el rincón alguna revista.
-¿Qué? –espetó bruscamente.
-Nos largamos de aquí. Este lugar es un cuchitril y usted un aprovechado estafador, ¡quiero mi dinero de vuelta!
Él se rio burlonamente. -¿No sabes leer, bombón? –señaló un cartel de cartón con algunas letras en el. -No hay devoluciones ni reclamos.
Los puños de Sakura se apretaron. -¿No puede ver, idiota? Traigo una niña conmigo, ¿quiere que se enferme? Un puñado de ratas me dio la bienvenida, y no vi ningún mueble, por no mencionar que el retrete estaba prácticamente a la vista y olía asquerosamente. ¿A eso se refiere con las instalaciones de lujo? –Yuuki miró sorprendida a Sakura. ¿Se preocupa por mi? Pensó, con algo cálido expandido por su pequeño pecho.
-No hay devoluciones- repitió el encargado con los dientes apretados.
-¿A qué no? –Sakura sonrió malvadamente, antes de comenzar a tronar sus nudillos. –Yuuki, tapate los ojos y date vuelta.
-Si, Sakura –sonrió dócilmente y se tapo los ojos antes de darse vuelta hacia la pared con una gran sonrisa en su cara.
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Quince minutos después
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-Tengo sueño –Yuuki reprimió un bostezo con la palma de su mano y se refregó los ojos antes de seguir caminando. Sakura suspiró.
-Ven –extendió los brazos hacia Yuuki, quien se le quedó mirando confundida.
-¿Qué…?
-¿Quieres dormir o no? –Yuuki asintió. –Te llevaré en brazos mientras yo sigo caminando desde que se me ocurrió que era buena idea darle una paliza al vejete ese y luego (sin querer) destruír esa estúpida posada y comenzaron a darnos persecución.
-Pero… -la niña frunció la frente, confundida nuevamente.
-Solo ven y ya, no lo pienses tanto, Yuuki –le sonrió maternalmente y la chiquilla no pudo resistirse más. Sakura la tomó en brazos confianzudamente en cuanto ella se acercó tímidamente, la acurrucó y comenzó a sobarle la espalda con cariño, sin detenerse de caminar.
Yuuki la miró fijamente, sin saber que pensar. Realmente esa chica se preocupaba por ella. Sonrió deslumbrantemente cansada y se acurrucó más contra el pecho de Sakura.
-Gracias, Saku –susurró, antes de cerrar los ojos. La sonrisa que se dibujó en el rostro de la kunoichi podría haber opacado fácilmente la luz del sol.
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-Come –ordenó, arrimando un pequeño bote de ramen recién hecho hacia ella. Yuuki lo tomó pero luego volteó a ver a Sakura.
-¿Tu no vas a comer? –la aludida negó con la cabeza.
-No me gusta mucho el ramen –mintió. La verdad era que ya no había más comida desde que había decido hacer una maratón y no pararse en ninguna aldea a comprar. No estaba segura de si todavía era perseguida por la ley. Y bueno, nadie quiere más problemas de los absolutamente necesarios.
Los ojos de Yuuki se achicaron. –Estás mintiendo.
-Nop.
-Sí.
-Que no.
-Te digo que sí. Se te nota.
Sakura arqueó una ceja. –Si digo que no me gusta el ramen, es porque así es. Ahora no me discutas y ponte a comer antes de que decida dárselo a esa ardilla dientona de allí.
-¿Por qué no aceptas que si te gusta el ramen? A todo el mundo le gusta –Sakura evitó una caída anime cuando esa pequeña frase le recordó enormemente a Naruto.
La kunoichi suspiró. -Come tú y no discutas más, ¿quieres? –Yuuki la miró un momento más antes de comenzar a sorber los fideos. Sakura caminó un poco y se detuvo cuando escuchó un sonido, como de agua corriendo.
-Yuuki, espérame aquí, iré por algo de agua.-la niña asintió y esperó sentada a que Sakura se fuera para pararse. Se dirigió hasta el pequeño bolso de la pelirrosa y comenzó a rebuscar entre las cosas. Frunció el ceño.
-Era el último bote de ramen que quedaba –dijo, en voz alta, levemente sorprendida. Entonces Sakura no había querido comer para que ella comiera. Sus ojos comenzaron a aguarse y sorbió un poco la nariz mientras guardaba las cosas que había sacado del bolso.
Refregó sus ojos y se volvió a sentar en el pequeño tronco donde había estado comiendo antes, mientras se terminaba los últimos fideos. Momentos después Sakura llegó con algunas botellas de plástico llenas hasta el tope de agua, y con la falda y los pantaloncillos mojados.
-Ya regresé –sonrió.
Yuuki se paró y la abrazó de las piernas, sin importarle mojarse.
-Gracias –dijo. Sakura abrió los ojos sorprendida, y sin saber muy bien a que iba el abrazo. Se encogió de hombros y le revolvió el cabello a la niña.
-¿Por qué?
Yuuki negó con la cabeza, sonriéndole. –Solo gracias.
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~¡Hoa!
Primero antes que nada, ¡Feliz año nuevo hermosas (¿hermosos?)! Espero de todo corazón que hayan disfrutado muchísimo este cambio de año, y que todas las metas que se fijen puedan cumplirlas ;D
Aquí está el segundo capítulo, que aunque no pasa mucho, es muy importante para el desarrollo de la historia, podemos ver un poco más de qué pasó antes de la batalla, y de cómo se conocieron Sakura y Yuuki. Es una especie de flash back de Sakura en su inconsciencia. ;D Espero que les guste también y que me lo hagan saber ;D
¡Estoy muy muy emocionada! ¿32 reviews? ¿En serio? ¡No podía creerloo! No los había visto, hasta apenas ayer, ¡y les juro que casi caigo de la silla! Lo que no pude evitar, fue bailar de alegría, así que mi amigo (estaba en casa de un amigo escuchando su aventura "fantástica" de año nuevo) se me quedó mirando y me dijo que finalmente había terminado loca (? Jum, envidioso.¬¬'
Gracias a: Sakura Haruno Flor de Cerezo, Mayra, Alexa Hiwatari, cami-chan, Nakumi, fabiola59, Galle, Mitorolas, Laurita261 (dobles gracias por doble review jeje :D), Sasugirl13, M-Manakel-K, kaO8, Ama. Amaya-chan (gracias por tus palabras, me agradaron mucho:3), Rosy, Marusky (metiéndome presión ._. jajaja me hizo reír mucho tu comentario xD gracias! Espero que te guste este cap también;D), alguien por ahí (?), akemiO8, Franchusss-chan, une-pluie, aRiElLa 95, Cami (me pasaré por tus fics en cuanto pueda, pinkypromise xD )Alexiel-Cullen, reiko33, kaoru-uchiha (dobles gracias por doble review! :3), July, akyraa, sakuritha-haruno, Cerezo Azul, GenesisSakuritax, y por último pero no menos importante, a Kirsche Stachel.
¡MUCHISISISISIMAS GRACIAS! Leí cada uno de sus reviews, disculpen que no les conteste a cada una pero es por falta de tiempo :')
¡Un beso, y un Sasuke en pijama sexosa (?) para cada una! ¡Y uno doble para la que deje review! O:
AllieR Uchiha :3
