De nada Sirve Hablar.
Sasu&Saku
Summary: Los puños y la mandíbula de Sasuke se apretaron. -¿Quién es el estúpido padre de tu mocosa? – Sakura parpadeó confundida: Sasuke creía que Yuuki era su hija. –No te importa –dijo finalmente. -¿Qué no me…? –murmuró el Uchiha incrédulamente. ¡Ya le enseñaría un par de cosas a la pelirrosa!
Disclaimer: El timbre sonó. Me paré perezosamente a abrir la puerta y mi boca tocó límites insospechados cuando vi a Sasuke e Itachi, parados. Sin una sola prenda que les cubriera más que un triste moñito ahí. Si, ahí. Lamentablemente, Kishimoto-sama apareció de no sé dónde y me dio una sonrisa malvada. -¡Siguen siendo míos! –y se los llevó. Depresión en 3…2…
En cursiva – Inner Sakura o flash back. Notarán la diferencia n_n
Capítulo 4. Huída.
"Que nadie calle tu verdad, que nadie te ahogue el corazón, que nadie te haga más llorar, hundiéndote en silencio, que nadie te obligue a morir, cortando tu alas al volar, que vuelvan tus ganas de vivir…" –Que nadie. ~Manuel Carrasco ft. Malú.
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¡Pececitoooo, sal de tuu peceeraaaa,
Acuudeee a mi llamaaadoo, que de buen agradoo hagooo,
Ven a visitarmeeee, no seas cu… no seas malitooo,
Por favooooor, yo te lo pidooooooo…!
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Sasuke se pinchó el dedo por la sorpresa con uno de los kunais que estaba afilando en su habitación cuando escuchó esa extraña canción, que además de reconocer esa inconfundible voz, estaba seguro que provenía del cuarto de Sakura.
-Qué mierda. –masculló, más por costumbre que otra cosa. Sintiéndose extrañamente relajado, como si Sakura no estuviera gritoneando toda la casa.
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Karin, al contrario de Sasuke, se encontraba preparando el almuerzo para todo el equipo, cuando de pronto empezó a escuchar ese horripilante griterío que se estaba armando la pelos de chicle. Escuchó la cancioncita de Suigetsu, y le pareció un poco graciosa, aunque, no podía negarlo, era irritante.
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¡Za-na-hooriaaa pelos de escobaaa,
Ven a visitarmeee no te hagas la locaaa,
Ven poquitoooo, acompañameee un ratitooo!
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Un tic afloró en la ceja izquierda de la pelirroja miembro de Taka.
-¡Yo me la cargo! –encajó el filoso cuchillo con el que había estado cortando la fruta, quizás con más fuerza de la necesaria, y se dirigió directamente a la habitación de la kunoichi de la Hoja dando fuertes pisotadas.
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Si hubo algo que se escuchó más que la voz cantarina de Sakura, fueron las carcajadas cantarinas que Sakura soltó luego de que Karin fuera a intentar degollarla. Definitivamente se había divertido cuando la miembro de Taka llegó a su habitación con la mirada más asesina que le había visto hasta entonces.
-¡Pelos de escoba vieja! –había gritado emocionada la pelirrosa nada más verla. -¡Ya era hora de que alguno de ustedes se dignara a venir a hacerme compa…! -se vió interrumpida cuando tuvo que evitar un tenedor volador dirigido a ella. -¡EH! ¡Cuidado!, –gritó escandalizada, -¿Intentas matarme o qué?
-¡Ya cállate de una puñetera vez! –respondió Karin lanzándole otro cubierto a la enferma. Sakura lo esquivó nuevamente con una azorada mirada. No pensaba que la chica de Taka fuera a lastimarla realmente, pero se veía bastante molesta.
-¡No me calles, amargada!
-¡Pues ya no grites, babosa!
Sakura infló los cachetes. –No me digas babosa –comentó tristemente. Karin la vio confundida. ¿Se había ofendido por eso?
-Oh vamos, no seas princesa, frentona –intentó bromear Karin, sin éxito. Sakura la miró más triste y se tapó la cara con la sábana. La pelirroja hizo una mueca preocupada, ¿tanto le había dolido a Sakura? No eran amigas, pero no eran enemigas tampoco, no había querido ofenderla.
-Oye, -llamó a Sakura, sentándose en el borde de la cama, dudosa. –Perdón –masculló, entre dientes, tomó aire. –No quise ofenderte, pelo de chicle –finalizó, mirándole de manera sincera.
-¿En… en serio? –preguntó Sakura, destapándose poquito de la sábana, con voz quebrada.
Karin resopló. –Si, en serio –dijo, con voz forzada, como si estuviera tratando de convencer a un niño chiquito. Y no a una gran ninja ANBU como supuestamente era Sakura.
El grito de alegría de la ninja de la Hoja la tomó desprevenida. -¡Entonces tráeme algo de comer, que me muero! –ordenó Sakura alegremente, empujando un poco a Karin que seguía algo confusa por el cambio repentino de humores de la frentona.
-¡Tu puta madre! –estalló Karin, retirándose de ahí con un sonoro portazo, visiblemente enojada.
Sakura trató de mantenerse seria ante el panorama pero simplemente las sonoras carcajadas que emergieron desde su adolorido pecho, pudieron más que la seriedad.
-¡Kaaaariiiiinnnnn! –volvió a gritar, entre carcajadas.
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Una semana después, hasta el pobre Juugo estaba un poco aturdido de tanto grito por parte de Sakura. Yuuki simplemente la ignoraba cuando Sakura se ponía más molesta de lo normal, y Suigetsu había decidido mantenerse un poco… alejado de la pelirrosa por la salud de sus tímpanos, ya que, aunque era bastante agradable estar con Sakura, y platicar con ella, tendía a ser muy ruidosa. Y agresiva. En serio.
Karin no se había vuelto a tomar la molestia de ir a la alcoba de Sakura, más que para cambiarle el vendaje y aplicar más chakra curativo sobre las peores heridas de la kunoichi. Sobre todo, desde que Sakura pareció presentar cierta manía acerca de molestarla a ella en especial.
Y Sasuke…
Al ex vengador parecía no molestarle realmente la ruidosa presencia de Sakura. Ni sus gritos. Ni sus cantos poco afinados que estaban presentes la mayor parte del día.
Era extraño, pero contra todo pronóstico, Sasuke no había hecho ni un solo comentario ofensivo acerca de Sakura.
-¡Bruuujaaaaaa! –se escuchó por toda la guarida. Suigetsu rió un poco mirando a Karin de reojo.
-Perra del… -masculló Karin, con una venita en su frente.
-No diga malas palabras, Karin-san –sonrió Yuuki, dándole un mordisco a su tostada. Karin la miró feo.
-¡Tengoo hambreeee Karinaaa! ¿Qué nadie se acuerda de mí? –siguió gritando Sakura, desde su alcoba. Karin miró a todos, esperando que alguien se ofreciera a llevarle la comida a la pelirrosa, pero todos siguieron en sus tareas.
Suigetsu estaba jugando a algo con fichas con la mocosa, Juugo seguía sentado en el alfeizar de la ventana, sosteniendo un pequeño pajarillo de alas azules. Y Sasuke simplemente no se molestaría con algo como eso.
Si hubiera podido echar humo por los oídos del coraje, seguramente lo habría hecho.
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o.O.o
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-Entonces la chica miró a la Bestia y pudo ver más allá de lo que todos veían, vio sus sentimientos, no solo su exterior –Sakura sonrió, y Yuuki siguió mirándola emocionada. Había transcurrido otra larga semana. Ahora, la kunoichi pelirrosa se estaba divirtiendo contándole a Yuuki un cuento antes de dormir.
-… la Bestia miró a Bella profundamente, y se dio cuenta de lo mucho que la quería, pero no sabía si ella lo querría igual, así que decidió dejarla ir, porque se dio cuenta de que la libertad de la muchacha era lo que más quería, y no quería que Bella sufriera por su culpa. –Sakura sonrió.
Yuuki suspiró. –No puedo creer que Bestia la dejara ir. Si se hubiera quedado con ella probablemente se habría desecho del jutsu que la bruja le puso –frunció el ceño, molesta. La kunoichi se rió levemente.
-No eran ninjas boba. Era un hechizo de esos que hacen las brujas con verrugas en la nariz.
-¿Cómo Karin? –preguntó inocentemente, provocando una pequeña carcajada en Sakura. Reírse ya no dolía tanto gracias a que la susodicha bruja había sido tan amable de aplicar chakra en sus costillas y su pierna fracturada. Así que probablemente ya podría levantarse. Se alegró por eso.
-No Yuuki, Karin no es una bruja –le dijo, acariciando su cabello.
-Pero tú le dices bruja –argumentó Yuuki, mirando confundida a Sakura. La pelirrosa sonrió incómoda.
-No se lo digo en serio, enana.
-Oh –aceptó Yuuki. De pronto, suspiró triste. Sakura la miró interrogante. – Es que extraño mucho a papá…
Sakura la abrazó fuerte. –Yo también –susurró, pensando en sus propios padres, que habían muerto hace algunos años. –Pero estoy segura, que de donde quiera que se encuentre, el nos está cuidando, y está feliz de que tu y yo estemos juntas.
La pequeña sonrió. –Si, okaa-san…
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Sasuke rodó una vez más en su cama, enrollándose las sábanas entre sus piernas, como una absurda imitación de una serpiente.
Pateó las sábanas violentamente y se paró de la cama.
No era extraño que él no pudiera dormir, de hecho, casi nunca dormía, porque los pensamientos sobre su clan, sobre Itachi, y tantas otras cosas igualmente importantes venían siempre a recordarle lo miserable que era.
Pero esta vez el asunto era… algo diferente.
Volvió a mirar la imagen de la mocosa de Sakura en su mente, y comenzó a sacar conclusiones; La duda lo estaba matando. ¿A quién se parecía?
Definitivamente, no tenía muchos rasgos de la kunoichi, más que su carácter ruidoso, y la curiosidad que Sakura siempre tuvo cuando era una molesta chiquilla.
Bueno, tal vez la nariz.
Descartó a Naruto, porque simplemente era impensable. ¿Naruto y Sakura? No, claro que no.
¿Kakashi? No, menos.
Tal vez Kiba, o el Hyuuga. Ahora que lo pensaba, la niña tenía algunos rasgos del heredero del clan Hyuuga. Apretó los dientes.
" –Pero estoy segura, que de donde quiera que se encuentre, el nos está cuidando, y está feliz de que tu y yo estemos juntas.
–Si, okaa-san…"
Las palabras de Sakura volvieron a su mente. Las había escuchado de casualidad. Él definitivamente no las había estado espiando, el solamente pasaba por ahí y sin querer había alcanzado a escuchar su conversación.
-No es posible –musitó, descartando también al Hyuuga. Además recordaba haber escuchado que el papá de Yuuki ya no estaba en este mundo. Sonrió, macabramente alegre por ese detalle.
Miró por la ventana de su alcoba, donde se filtraba algo de la luz de la luna, iluminando un poco la oscuridad en la que estaba inmersa su habitación.
Como su corazón.
Aún seguían latentes los deseos de venganza. Siempre estaban presentes. Él tenía un objetivo de vida, y hasta no verlo cumplido, no podría sentirse satisfecho. Seguía buscando a Itachi, y lo seguiría buscando hasta en el mismísimo infierno si era necesario; Tenía que enfrentarse. Tenía que hacerle pagar por lo que hizo. Matarlo.
Pero después de eso, y aunque sobreviviera a la batalla contra su hermano mayor, no volvería a Konoha, eso le quedaba bastante claro.
Igual ya no podía hacer nada, más que dejarse consumir aún más por la amargura. Y la oscuridad. Estaba bastante seguro, de que ya no quedaba nada bueno en él. En su corazón, ya no había tales cosas como la amistad, el cariño, o el amor. Ninguno de esos sentimientos inútiles estaban presentes en él.
Por eso, en cuanto había visto a Sakura herida de esa manera, y a punto de morir, no supo exactamente qué cosa lo había hecho ayudarla. La habría dejado ahí, y estaba seguro de que no habría dudado ni un segundo.
Quizá habría sido la culpa.
La culpa de haberlos abandonado, cuando Naruto y Sakura necesitaban tanto de él. Sabía que difícilmente tenía la culpa de lo que le había ocurrido a la pelirrosa, pero por algún extraño motivo, sintió que era el responsable. El responsable por no haber estado ahí, para protegerla, como lo hacía siempre cuando eran apenas unos genins.
Él era el culpable.
Sacudió la cabeza, con la esperanza de sacudirse también esas ideas. Eran puras tonterías. Por supuesto que no tenía nada de culpa en el asunto. Jamás había tenido ninguna responsabilidad acerca de la kunoichi. Quizás, sólo había sido el vínculo casi muerto que tenía con Naruto y Sakura, que había decidido reaparecer de repente. En un conveniente momento para la la Haruno.
Sasuke cerró los ojos, claramente fastidiado de tanto pensar en el asunto.
Solo había sido la culpa.
Sí, claro.
o.O.o
No sabía que tanto había convivido Sakura con Naruto, pero definitivamente, el carácter, y la habilidad de lograr un escándalo como el que había armado la pelirrosa en cuestión de minutos, eran del dobe.
Sakura había logrado levantarse finalmente, y apenas había amanecido cuando comenzó a llamar a Suigetsu y a Juugo para que la ayudaran a bajar. A gritos, por supuesto.
Mientras Sasuke se dedicaba a leer unos pergaminos, Sakura había desayunado. Dos veces. Y luego, había decidido quedarse sentada en uno de los sillones de la sala, ya que según ella, estar todo el día en cama la estaba matando.
Pocos minutos después, Suigetsu y ella se enfrascaron en una batalla campal de dominó.
-Eres una tramposa.
-Y tú eres muy mal perdedor, Suigetsu-kun –Sakura sonrió triunfante. El ninja de la niebla torció la boca y luego le dio un trago a su botella con agua. Ellos comenzaron otra partida de dominó, pero esta vez, Karin decidió unírseles solo para ver si podía ganarle a Sakura. Era una clase de competencia entre ellas.
Sasuke registró el hecho de que era Suigetsu-kun.
Él ya no era Sasuke-kun.
Ahora simplemente era Sasuke.
Miró a Sakura, sintiéndose molesto de repente.
o.O.o
-Sasuke –el sobreviviente Uchiha se sorprendió un poco de que Sakura le estuviese dirigiendo la palabra. Últimamente, parecía que Sasuke ya no existía en el mapa de Haruno Sakura. Le dirigió una mirada interrogante.
-¿Qué?
Sakura caminó un poco, cojeando ligeramente, hasta que estuvo al alcance de una silla donde dejar caer su existencia magullada. Sasuke la miró acomodarse y suspirar con resignación. La mayoría de los moretones habían desaparecido de la piel de Sakura, y según tenía entendido, lo único que aún tenía un poco lastimado, eran las costillas y su pierna rota. Sabía de antemano que Sakura aún no había recuperado el control de su chakra, si no, probablemente ya estaría totalmente curada.
-Necesito platicar contigo –declaró Sakura seria, pero sonriente. Dejó las muletas que le habían estado ayudando a caminar por toda la guarida de lado. Ya no las necesitaba mucho, pero no quería arriesgarse a lastimarse de nuevo. Era simple precaución.
-Hn –Sakura tomó eso como un permiso para seguir hablando.
-Escucha, Yuuki y yo llevamos aquí alrededor de un mes. – Sakura repasó mentalmente el tiempo que había pasado, temiendo equivocarse al mencionar su estancia en territorios Uchiha. No estaba segura, así que esperó una corrección de Sasuke, pero al no llegar nada, ella continuó. –Mi misión tenía que ser completada en dos semanas, lo que significa que Tsunade-sama ya debe haber mandado algún escuadrón en mi búsqueda.
Sasuke registró mentalmente lo que Sakura estaba diciéndole, y entendió a dónde quería llegar al decirle eso.
-Konoha te está buscando –afirmó, seriamente.
Sakura solo asintió. –Así es. Solo quería agradecerte que nos hayas ayudado, sea cual sea el motivo –lo miró, esperando encontrar algún indicio de esa razón, pero Sasuke seguía impenetrable. La antigua alumna de la Godaime carraspeó, aclarando su garganta. –Es hora de que Yuuki y yo nos vayamos –concluyó, esperando la respuesta de Sasuke.
-No.
Sakura parpadeó, segura de no haber escuchado bien. -¿Perdón?
-No irán a ningún lado, Sakura –repitió Sasuke, terriblemente tranquilo. Sakura sintió un escalofrío.
-No puedes mantenernos aquí, Sasuke –dijo, con los ojos entrecerrados por enfado.
-… –Ella claramente no estaba en condiciones de enfrentarse a nadie, y menos con una chiquilla a su cuidado. Sasuke se preguntó porqué Sakura no recordaba eso.
-Simplemente tengo que hacer que Konoha dé conmigo, y ellos harán todo el resto, – comentó Sakura acaloradamente, esperando hacer entrar en razón al Uchiha.
Sasuke la miró duramente. –Permanecerás conmigo.
Sakura abrió su boca y luego la cerró, preguntándose si realmente habría escuchado bien, después, cuando comprendió que Sasuke realmente lo había dicho en serio, no supo que decir, hasta que el pelinegro había desaparecido de su campo de visión.
"Permanecerás conmigo" Las palabras de Sasuke se reprodujeron en la cabeza de Sakura muchas veces más.
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o.O.o
Mientras tanto, en campo abierto, Sasuke se esforzaba tanto como podía en su entrenamiento. Cuando sintió sus músculos tensarse, y un ligero dolor recorrer sus piernas, se detuvo un momento, con el sudor recorriéndole por la frente y en casi todo su cuerpo.
La cara de sorpresa e incredulidad de Sakura vino a su mente otra vez.
No podía dejarla irse en las condiciones que se encontraba. Aún no estaba del todo recuperada, y no tenía chakra todavía. Sería presa fácil si se encontraba con algunos estúpidos con un poco de talento ninja. La masacrarían sin piedad, y esta vez, Sakura no correría con tanta suerte.
El clan Uchiha siempre había sido un símbolo de poder, de obediencia, y de protección. No podía dejarla ir, porque simplemente no estaba en sus principios dejar a alguien vulnerable en manos de la muerte. Era diferente que el decidiera matar.
Sabía de sobra que muchos tipos de accidentes pasaban constantemente. Gran cantidad de viajeros eran sorprendidos en medio del camino por ladrones; Si transportaban algo valioso, para robarles. Y si también había mujeres, para violarlas.
No podía hacer nada al respecto, más que nada porque a él no le interesaba.
Sasuke lanzó un kunai con más fuerza de la necesaria, dando en el blanco por completo.
Eso no había sido ningún impedimento para la vida del Uchiha. Simplemente no podía luchar por las injusticias, porque tenía otro objetivo. Y él no era ningún tipo de superhéroe para estar perdiendo el tiempo en ese tipo de estupideces.
No le gustaban que sucedieran esas cosas, pero las toleraba. Le pareció repulsivo y completamente impensable, hasta que tuvo un rostro terriblemente familiar al que asociar con ese abuso.
El rostro de Sakura.
Otro kunai dio de lleno contra el blanco, partiendo el tronco en dos.
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o.O.o
Suigetsu siguió rebotando una pequeña pelotita contra una de las paredes de su habitación, mientras tarareaba alguna cancioncilla que había estado oyendo de Yuuki. La primera vez que escuchó a la niña cantarla, le cayó gordísima la melodía. Pero era de ese tipo de canciones pegajosas y estúpidas que se te pegaban sin querer, y por más que las odiaras, terminabas aprendiéndotela toda. Con soniditos incluidos.
Eso le había explicado Yuuki, y ahora lo comprobaba.
Se distrajo cuando escuchó el sonido como de platos estrellándose ruidosamente contra el piso, y decidió no tomarle importancia. Seguramente había sido la torpe de Karin.
-¡AKATSUKI VIENE HACIA AQUÍ! –escuchó gritar a Karin desde la planta baja.
-Mierda –siseó el peliblanco. En menos de tres minutos, tomó su espada y una pequeña bolsa con unas cuantas cosas personales que tenía siempre lista para ocasiones como esta. Bajó rápidamente las escaleras, y vió que Sasuke ya estaba ahí.
-… viene con ellos? –Karin cerró los ojos y se concentró. Miró alrededor para ver a Juugo sosteniendo a Yuuki, quien parecía ligeramente asustada, pero no creía que estuviera enterada de la magnitud del problema. Miró hacía los lados, esperando ver unos ojos verdes, pero no se encontró con Sakura.
-No, Itachi no viene con ellos –dijo Karin finalmente, visiblemente nerviosa. Sasuke se dio la vuelta.
-Nos vamos de aquí, no vale la pena enfrentarlos ahora –miró disimuladamente a la niña que Juugo sostenía entre brazos y luego se dio vuelta. –Apresúrense todos. Ya saben qué hacer –Sasuke comenzó a subir las escaleras de dos en dos y se dirigió directamente a la recámara de la kunoichi de la Hoja.
-¡Sakura! –Sasuke golpeó la puerta un par de veces, sin respuesta. Decidiendo que no tenía tiempo que perder, forzó la cerradura y en menos de un minuto, ya estaba dentro. Miró alrededor pero no vio por ningún lado a Sakura, hasta que escuchó claramente el sonido del agua de la ducha.
-¡Sakura! –volvió a llamar Sasuke, comenzando a molestarse.
-¿Qué quieres? –escuchó la voz siendo amortiguada por las paredes del baño.
-¡Akatsuki viene hacia aquí, nos vamos! –siseó Sasuke con enfado. El ruido del agua cesó de repente, Sakura asomó solo la cabeza, escandalizada.
-¿Qué? –gritó la chica, con su largo cabello escurriendo en agua. -¿Y qué demonios quieren? – Sakura se sintió un poco estúpida al preguntar, pero no pudo evitarlo. Claro estaba que esos tipos de Akatsuki no iban a tomar el té tranquilamente.
Sasuke le arrojó algo parecido a una bata. – ¡Vámonos ya! –rugió. Mujer estúpida, parecía no comprender que si la encontraban allí la matarían al instante, pues el lugar no se prestaba para una batalla.
Sakura tomó la bata y rápidamente salió del baño, asegurando la prenda alrededor de su mojado cuerpo. Miró a Sasuke, quien a pesar de no verse asustado, parecía algo más nervioso de lo normal.
-Tengo que vestirme –mordió su labio, pensando en Yuuki y en su seguridad. Y en que de ninguna manera iría desnuda a alguna parte.
-No gastes tiempo en estupideces –Sasuke simplemente la tomó y la colocó sobre su hombro, como si fuera un saco de papas. O más bien, como una pequeña e insignificante pluma que no pesaba absolutamente nada. Pero tuvo cuidado de no tratarla con mucha fuerza.
El color rojo rápidamente cubrió la cara de Sakura. -¡Bájame idiota! –gritó, plenamente consciente del espectáculo que iba a dar si la bata no tapaba bien su retaguardia expuesta.
Sasuke simplemente la ignoró y pasó de largo todo el pasillo. Entró a su habitación y tomó su espada. Luego bajó las escaleras, con Sakura a cuestas. Ella gritaba todavía, recordándole desde el último, al más distante de sus parientes.
Juugo y Yuuki levantaron una ceja, pero se mantuvieron en silencio a pesar del espectáculo, Karin miró molesta la escena, pero tampoco dijo nada, enfocándose en que tenían que huir de ahí lo más rápido posible.
Todos empezaron a correr, Yuuki iba segura en los brazos del grandote rubio, y Sakura seguía en el hombro de Sasuke, pero había dejado de gritar ya. No parecía el momento de hacer un berrinche.
Suigetsu pareció darse cuenta apenas de la posición de la kunoichi, cuando ella le miró con aburrimiento mientras Sasuke y los demás seguían saltando de copa en copa, ocultos gracias a la habilidad de Karin para controlar el chakra. Akatsuki encontraría una guarida sin habitantes.
El ninja peliblanco le sonrió morbosamente a Sakura, evaluando la bata que apenas y le cubría lo suficiente.
-No digas nada, Suigetsu –le advirtió Sakura, mirándolo furiosa.
El aludido corrió un poco más, hasta que estuvo al alcance de Sasuke para que lo escuchara, pero lo suficientemente lejos para que no lo matara por el comentario que iba a soltar.
-Ya sabía tú si se lo hacías a la princesa –y luego se soltó a carcajadas, mientras seguía saltando. Sasuke le miró un momento, con el Sharingan girando en sus ojos, y Sakura fingió simplemente no escucharlo.
o.O.o
Sakura miró molesta al Uchiha nuevamente. El simplemente parecía no darse cuenta de las dagas que ella le mandaba con la vista cada cinco minutos.
-Bueno –Suigetsu estiró sus brazos por encima de su cabeza. Luego tronó su cuello. -¿Qué haremos ahora?
Sasuke simplemente se limitó a contestar, -Volveremos a buscar a Itachi.
Sakura cambió su mirada molesta por una aún más molesta. -¿Y en donde viene la parte en que nosotras volvemos a Konoha?
El aludido la miró fijamente. –Ya hablamos de esto, Sa-ku-ra.
Ella simplemente ignoró la forma en que Sasuke pareció acariciar su nombre al decirlo. Sakura intentó aplanar la melena de león que le había quedado resultado de un pequeño viaje en los hombros de Sasuke, a una velocidad anormalmente rápida.
Su usualmente lacio cabello, estaba desordenado, caía en mechones irregulares, no había rastro de su flequillo y definitivamente no podría acomodarlo de ninguna manera. Yuuki le sonrió nerviosamente tratando de calmarla, pero Sakura ni siquiera la vió. Estaba bastante molesta.
-No seremos de utilidad, Sasuke –siseó Sakura, tratando de contener su carácter. –Yuuki aún es una niña, y yo no tengo chakra suficiente para hacer una curación decente.
-Lo sé –zanjó el muchacho, los demás miembros de Taka decidieron ir a husmear por allí, antes de que resultaran heridos. Sakura lo miró más rudamente.
-¿Entonces por qué? –la muchacha se levantó de la roca donde había decidido sentarse, asegurándose de tener sujeta la bata alrededor de su cuerpo desnudo. Comenzó a acercarse a Sasuke, sosteniéndole la mirada.
-No seas molesta, Sakura –la kunoichi apretó los dientes, hasta que su mandíbula dolió. Ella realmente le había agradecido el que le salvara la vida, por eso había tratado de ser amable con Sasuke. Ella realmente había intentado razonar con él.
-¡Pues eres un imbécil! –le gritó. –Gracias por salvar mi vida, -Sakura movió una de sus manos, para enfatizar, -¡pero ciertamente, eso no te da ningún derecho a decidir por mí, ni por mi hija!
Sasuke no dijo nada, solo escuchó. -¡Yo no quiero tener nada que ver con tu estúpida venganza! –Ella recordó algunos informes que vió por accidente en el escritorio de Danzo, acerca de la masacre Uchiha, ahora estaba conciente de toda la verdad, pero no sería ella quien se la dijera a Sasuke, sencillamente, no le correspondía hacerlo. Sakura no se dio cuenta de cuán cerca estaba ahora del Uchiha. Simplemente estaba demasiado ocupada en despotricar. – ¡No vamos a seguirte como si fuésemos unos perros! –siseó cabreada.
Sasuke recordó que alguna vez, Sakura habría estado demasiado feliz en seguirle a dónde fuera, incluso fuera de la aldea. Algo parecido a dolor golpeó su orgullo de Uchiha. Y su corazón.
-Te recuerdo que un día estuviste claramente dispuesta a hacerlo, Sakura –Sasuke la miró con arrogancia, demasiado acostumbrado a esconder sus verdaderos sentimientos. Algo le hizo querer recordarle a la pelirrosa ese hecho.
¡…y si no puedes quedarte, entonces llévame contigo!
Ella lo miró con dolor. ¿Por qué tenía que recordarle eso?
-Pero tú no quisiste –murmuró Sakura, entre dientes. – Fui tan estúpida de creer que realmente había algo bueno en ti. –la pelirrosa le miró, con decepción ahora. –No creo que algo de lo que dije esa noche pueda ser tomado en serio.
¡Te amo, Sasuke!
-¿Entonces todo lo que me dijiste fue mentira? –dijo Sasuke en voz baja, como contenida, sintiéndose molesto. Sakura sabía que se refería a una particularmente embarazosa, pero verdadera confesión que había quedado expuesta aquella fría noche. Ella desvió su mirada, sabía que no podría mentirle si lo veía a los ojos.
-Quizás entonces no, -frunció su ceño. -¡pero ahora ciertamente sería una mentira! –se sintió como la peor blasfema que pudo haber existido en el mundo ninja.
'Sigue diciéndote eso, Sakura. Tal vez algún día puedas convencerte'
Ignoró deliberadamente aquella voz que gritó en su cabeza, forzó una sonrisa y volvió a mirar a Sasuke. – Tu maldita ansia de poder pudo más que cualquier cosa –comentó, con amargura.
-Tenía que volverme más fuerte –fue la escueta respuesta de Sasuke, sintiéndose extrañamente decepcionado. Los sentimientos de Sakura habían sido como un oasis en medio de un desierto. Si ella le amaba, quería decir que algo tenía de bueno, que algo de él aún podía salvarse del odio. Comprendió entonces, que Sakura había cambiado. Ya no pudo seguir engañándose, no podía seguir manteniendo la imagen de la frágil chica que dejó dormida en una banca, hace años. Aquella que nunca le cuestionaba, que nunca le discutía; Que siempre era amable con él, y que por más rechazos que él le diera, ella siempre seguiría allí. Con, y para él. La que siempre había necesitado ser protegida por él.
Sakura le sonrió, con burla.
Esta Sakura era diferente.
Y extrañamente, eso le causó enfado. Pero, ¿no era lo que él quería? ¿Qué finalmente, dejara de perseguirlo, de quererle?
Una parte de él, se sintió bastante perdido.
-¿Sabes, Sasuke?, -susurró Sakura, afianzándose aún más a la única prenda que le cubría. –Naruto eligió quedarse en Konoha, y puedo apostarte que ahora es igual, o más fuerte que tú.
Sasuke bufó, pero Sakura siguió hablando. –Él no se refugió en el odio, ni tampoco trató de vengarse de todas las personas que hicieron su vida miserable, no ha lastimado a nadie, no es un estúpido justificando sus soberbias acciones, -el tono filoso de la mujer se iba elevando conforme hablaba. La expresión de Sasuke se oscureció; Taka los miraba desde lejos, con expresión asustada. ¿Qué acaso Sakura no se daba cuenta del aura maligna que estaba comenzando a despedir Sasuke?
-¡Ni tampoco puso un estúpido trauma de su infancia como excusa para largarse por cobarde!
-¡Cállate! –rugió la voz masculina de Sasuke, quien la tomó por los brazos, con la suficiente fuerza como para levantarla del suelo; El Sharingan tiñó sus ojos de rojo, y la rabia con la que habló estaba destilando por todos los poros de su piel. Yuuki emitió un pequeño grito y quiso comenzar a correr en dirección a Sakura, parecía que Sasuke fuera a atravesarle un Chidori de un momento a otro. Suigetsu la retuvo entre forcejeos, estaba seguro de que Yuuki no saldría bien parada en un enfrentamiento contra el Uchiha.
-¡No, Sasuke! –gruñó Sakura, con la feroz expresión de una tigresa apunto de atacar. El viento sopló revolviéndole el cabello, moviéndose dramáticamente en la cabeza de la mujer. El muchacho simplemente ejerció más fuerza, producto del profundo enojo que sentía. Ni siquiera había notado el líquido rojo que se resbalaba de sus brazos, resultado de las uñas de Sakura, firmemente encajadas en su antebrazo.
-¡Okaa-san! –Sasuke escuchó gritar a una asustada Yuuki, y bajó bruscamente a Sakura, dándose cuenta del daño que le pudo haber ocasionado al apretarla de ese modo. La mujer no dejó de mirarlo con furia. Sasuke miró las marcas que sus manos habían dejado en los blanquecinos brazos descubiertos de Sakura, quién aún no cambiaba su expresión colérica.
Años de ni siquiera haber tenido la necesidad de gritar, y dos minutos de discusión con Sakura le habían hecho perder completamente el control.
Miró por última vez a Sakura, asegurándose de no haberle hecho daño realmente, antes de darse vuelta en dirección contraria.
La escuchó gruñir, pero esta vez, con un tono resignado. –Terminarás solo, Sasuke. Y cuando quieras saber porqué, no tendrás a nadie a quién culpar, más que a ti mismo.
Sasuke supo que eso, eventualmente, sería verdad.
Y dolió. Dolió como si su propio Chidori hubiera impactado en su pecho.
~Hoa!
Además de agradecerles a todas aquellas hermosas personitas que se tomaron la molestia de leer, y dejar un review al rellenoso capítulo anterior (MUCHISISISISISISIMAS GRACIASS :3), les diré algo. Es de sabios cambiar de opinión, y yo he cambiado de opinión. Este fic si tendrá mucha saangre! Mucha mucha mucha! :B hahaha. ¡Y acción! ¡Muuuuucha acción! Espero que este capítulo les agrade. Recuerden hacerme saber que les ha parecido con su review ;D
¡Nos vemos el próximo lunes! ¡Un beso, y un Sasuke en pijama sexosa (?) para cada una! ¡Y uno doble para la que deje review! O:
AllieR Uchiha :3
PD: Por cierto, a la personita que me pidió que alargara los capítulos, aquí está. Lo alargué un poco más. No es mucho en realidad, dos hojas más de lo habitual, pero hice el esfuerzo ;D
