…Confusión…
Capítulo 4: Peor
Akihiko P.O.V.
Esta situación me estaba destrozando lentamente, por más que me forzara a creer lo contrario. Aún me sabía que la culpa había sido mía, por pasar de esa barrera que había puesto entre el mundo y yo. Pero no lo pude evitar. Todo parecía perfecto en ese momento, como se estuviera destinado a ello. Y ahora me daba cuenta de que me cegué a mí mismo, por eso ahora pagaba las consecuencias.
Misaki…
No puedo decir que hubiera sido mejor nunca haberte conocido, pero me dolía tanto amarlo y no tenerlo cerca.
Yo te hice daño…
A la única persona por la que daría mi vida en cualquier momento, y ahora no sabía dónde rayos estabas.
Por las llamadas de Takahiro, sé que se ha estado comunicando con él, haciéndole creer que sigue aquí. Que todo va bien. Al principio creí que recibiría una llamada del hombre al que alguna vez había amado, diciéndome que su hermano menor había aparecido en su casa, en la mitad de una tormenta, destrozado. Pero luego recordé esa debilidad de mi Misaki. No ser una molestia para nadie.
Espero que no hayas creído que eras una molestia para mí, Misaki. Yo solo te quería alejar, pero no herirte.
Pero las cosas nunca salen como quiero, parece.
Te extraño, Misaki.
Fuyuhiko P.O.V.
Ha sido una semana desde que esa gran noticia llegó a mis oídos. Mi hijo no era engañado más, por un joven mediocre. Y me di un poco de tiempo para intervenir, para que esto no se viera tan sospechoso, como si hubiera estado siguiendo esto desde el principio. Aunque claro que lo había hecho, pero no significaba que Akihiko se tenía que enterar de ello.
Una de sus últimas novelas salió hace 3 días. Con unos días de atraso según la fecha anunciada, como siempre. Pero había algo diferente esta vez, que me hizo cancelar todas mis citas de trabajo, hasta poder terminar este nuevo volumen.
Típico de Akihiko el poner sus sentimientos en esto. Podía ver el entusiasmo con que todo comenzó, pero también como se fue degradando a sentimientos conflictivos y negativos. Como la derrota saltaba de cada párrafo. Su forma de escribir al final había sido diferente a la del principio, y me hizo recordar ese encuentro que tuvimos en las aguas termales hace meses.
Cuando me preguntó si había notado algo diferente en sus últimos libros.
Claro que lo había notado, solo fingí que no pues eso me molestaba.
Luego me aseguró que ese muchacho había cambiado su forma de escribir. Que ahora los finales eran más suaves y felices. Que eso lo hacía a él, feliz.
¿Y de qué te sirvió, Akihiko? Volviste al principio.
Su forma de expresarse en las novelas siempre ha sido maravillosa, no importa los sentimientos que imprima en ella, simplemente pone mucho empeño en ello y se nota. El final es lo que se ve influenciado por la etapa actual de su vida.
Y era hora de intervenir, por su propio bien.
Quizás esta vez si me sirvan esos patitos amarillos de goma.
o-o-o
Esperé por unos minutos fuera de la puerta de su condominio, tratando de pensar en la mejor manera de acercarme a él. Era un hombre difícil cuando se lo proponía y ahora no sería la diferencia. Habiéndose dado cuenta de que yo estuve siempre en lo correcto, no era algo que fuera admitir aún si su vida dependiera de eso. Él era bueno con las palabras.
Cuando me decidí a tocar, la puerta desapareció de mi alcance al ser abierta desde dentro. Una mujer de cabello rojo y traje salió, portando un maletín bajo el brazo.
La editora de Akihiko. La mujer con la que estaba aquél muchacho.
Sonreí, estaba seguro de que ella me conocía. No era la primera vez que nos topábamos de esta manera.
Lo mejor de esto es que ella sabía que no podría hacer nada para impedirme entrar, ahora que la puerta estaba abierta. Con un leve asentimiento a manera de despedida se retiró, tomando el elevador. Podía sentir su mirada sobre mi espalda solo hasta que ambas puertas se cerraron.
No quiero tener que hacer algo en contra de una mujer tan hermosa. Después de todo había tenido la esperanza de que ella quizás pudiera ser parte de mi familia.
Ohh que mal, si la situación lo ameritaba, tendría que tomar medidas drásticas.
Me hice bienvenido en el lugar cerrando la puerta a mi espalda. Akihiko estaba sentado en su sala, fumando. Varios cigarrillos ya acabados yacían en el cenicero a su lado. Se giró lentamente ante el silencio.
-Aikawa, deja de tratar que…- entonces me vio. Una de sus cejas saltó en inconformidad.
-Váyase-de-aquí- enojo contenido en cada palabra.
Que rudo. Yo solo vine a ayudar. Para su desgracia comencé a quitarme el abrigo mientras caminaba hacia él y me sentaba en el sillón de enfrente.
-Deje de molestar y desaparezca- volvió a decir antes de levantarse y caminar hacia las escaleras, seguro a su habitación.
Quizás esto no era lo que tenía en mente y era una manera muy poco práctica de comenzar, pero no dejaría que se me escapara tan fácilmente.
-¿Dónde está el muchacho?- pregunté.
Y como esperaba, se detuvo a medio camina de las escaleras en el instante que lo dije. Sus manos se aferraron fuertemente a la baranda pero todavía sin girarse un milímetro.
Tenía que hacer que me enfrentara.
-¿Creíste que no lo notaría? Tú mismo habías dicho que cambiaba tu forma de escribir…- sus hombros se tensaron, sabía a dónde me dirigía –Estabas en lo correcto, lo admito. Porque en tu último libro volviste a como eras antes-
Solo giró su cabeza para verme sobre su hombro.
-¿Y a usted que le importa?- Uno no podía decir que ese era mi hijo por la manera en que me hablaba. –Váyase ya-
Sonreí para mí mismo, estoy seguro de que me vio hacerlo.
-Fue lo mejor que te pudo haber pasado- concluí.
Se giró con gran furia y ambos puños apretados. Sabía que estaba conduciéndolo al límite pero por alguna razón me sentía en paz con eso. Yo estaba en lo correcto desde un principio.
-¡Usted no sabe nada, NADA!- me apuntó con una de sus manos -¡Tome la poca vergüenza que le queda y lárguese de aquí!-
Todavía tenía algo que decir.
-Yo te advertí de los sentimientos mediocres de ese muchacho- apunté mientras tomaba de nuevo mis cosas con una pacífica sonrisa danzando en mi rostro. No podía evitarlo.
Y justo cuando alcanzaba la puerta para salir, una risa amarga que nunca había escuchado salir de mi hijo, me detuvo. Seguía en su mismo punto de las escaleras, sus ojos escondidos por su propio cabello mientras hablaba.
-Misaki no me dejó…- ¿Estaba alcanzando el límite de su sanidad? –Yo lo hice irse-
No contaba en realidad con esta última confesión. Nunca creí que fuera posible y no sabía si en realidad me estaba mintiendo, pero logró borrar un poco la sonrisa de mi rostro.
Suspiré audiblemente mientras le dirigía una seria mirada.
-Para ti, que tanto decías que nunca lo dejarías ir y que era tu vida…- Me desafió por ese muchacho, Haruhiko también –Supongo entonces que Takahashi fue un buen juguete por un corto tiempo-
Salí después de este último comentario, no arriesgando más mi suerte. Me esperaba un auto y tenía más cosas que hacer si quería que esto permaneciera así.
Prefería que mi hijo permaneciera solo que envuelto en una extraña relación.
La suerte estaba de mi lado.
Aikawa P.O.V.
Cada vez que me encontraba con ese hombre significaban malas noticias. A pesar de ser el padre de Usami-sensei, podía decir y ver que ambos no se llevaban bien, por el simple hecho de la dura niñez que había tenido el escritor, y luego porque se entrometía demasiado en su relación con Misaki.
Una relación que ya no existía.
Y por eso no podía evitar pensar que quizás las cosas terminarían en una catástrofe. Después de una visita de ese hombre, las cosas se ponían tensas. Pero hace tiempo que había tenido la tranquilidad que si Misaki estaba con el sensei, nada malo pasaría. Misaki-kun podía parar a ese hombre para no hacer cosas estúpidas.
Lo que me preocupaba era que ahora se encontraba solo. No más conciencia en forma de Misaki-kun. Y me preocupaban las consecuencias que traería esta nueva visita.
Por la forma en que me vio cuando salí del apartamento, me puse algo nerviosa, pero por más que quisiera detener su paso, yo no era nadie para negarle ver a su hijo si así lo quería. Misaki-kun tampoco había podido contra él antes después de todo.
-Okaeri, Aikawa-san
Le sonreí al joven universitario mientras dejaba mis cosas en la mesa a un lado de la entrada. El olor a comida casera me hizo olvidarme de todo lo demás mientras me llevaba volando hasta la mesa.
Tal y como esperaba, había una gran y tradicional comida japonesa lista para ser devorada.
-¡KYAA! ¡Misaki-kun! ¿Por qué no te había encontrado antes?- exclamé felizmente mientras tomaba asiento. Quería verlo sonreír aunque fuera un poco por las cosas que podía decir.
No es que fuera a tomar el lugar del sensei. Ni pensarlo.
El se sentó frente a mí y después de agradecer la comida, comenzamos.
No podía quitarme de la cabeza esa visita al condominio. Supongo que tendría que ir de nuevo un poco más tarde para asegurarme de que todo estaba bien, y quizás llevar al sensei un postre. Momento… ¡Al hombre no le gustan los dulces! Entonces saldría por un postre para Misaki-kun y para mí. Se estaba esforzando tanto en lo que hacía, eso no era bueno.
-¡DE-LI-CIO-SO~
Exclamé con gran parsimonia haciendo que se sonrojara. Que bueno que no tuve que recurrir a los métodos del sensei para lograrlo.
Dentro de mi cabeza apareció una imagen chibi del autor, pateando a una chibi imagen mía, de solo pensar en esa posibilidad. Gomen, Sensei.
Pero estoy segura de que usted no me perdonaría si dejara que Misaki estuviera así.
-Bueno, Misaki-kun… saldré a comprar algunas cosas, ya que ahora sí se usará el refrigerador- le guiñé un ojo mientras tomaba las llaves de mi auto. –Volveré en unas horas-
Lo único triste que saldría de que Misaki-kun volviera con Usami-sensei, sería que mi departamento volvería a ser un desastre.
Fuyuhiko P.O.V.
La mujer no se quedó por mucho tiempo en su apartamento cuando volvió a salir, entonces venía mi segunda oportunidad. Cuando me aseguraron de que ella se encontraba lo suficientemente lejos, me hice camino hasta su hogar, tocando la puerta suavemente un par de veces.
El muchacho debió haber creído que yo era la editora y que había olvidado algo, puesto que abrió inmediatamente y estuvo a punto de decir algo hasta que vio mi rostro. Entonces su sonrisa se borró y se convirtió en una mueca incómoda.
-Usagi-chichi…- susurró. Asentí levemente.
-¿Podemos hablar unos minutos, Takahashi-kun?- Para dejar por última vez todo claro.
Por su cara de indecisión, no me dejaría pasar a un departamento que no era suyo. Buen muchacho. Pero eso no detendría mi motivo original de visita.
-Me alegro de que hayas dejado a Akihiko- comencé con todo desde el principio –Es una pena pero yo te había advertido esto antes-
Era una persona bastante fácil de leer, por eso mi hijo siempre trataba de mantenerlo alejado de mí. Sabía cuándo le haría más daño una vez que mis palabras alcanzaran el nervio adecuado. Ahora mismo me estaba aproximando. Demasiado rápido para ser divertido.
-Yo…-
-No pongas excusas, Takahashi-kun. Esto es lo mejor para todos, estoy seguro de que te darás cuenta-
Estaba aceptando todo lo que le estaba diciendo, sorprendentemente. Sentí mi celular vibrar en mi bolsillo, no se supone que debería estar recibiendo llamadas en este momento, pero no interrumpiría esta importante conversación.
-Fui a ver a Akihiko hoy- ¿Por qué algo en sus ojos se encendió? ¿Es esperanza? –Todo va de maravilla, incluso parece que las cosas van mejor y me sorprendió ver su nueva vida más organizada-
Esa ilusión se volvió a apagar.
-Yo quiero a mi hijo, Takahashi-kun. Y ahora está mejor que nunca- Una pequeña mentira –Él no necesita a nadie en este momento y me alegra que se esté independizando un poco-
Olvídalo de una vez por todas.
-Yo… en…entiendo, Usagi-chichi, yo…-
Tengo que terminar con esto.
-No quiero que te vuelvas a acercar a él, ¿Escuchaste?- se encogió un poco ante estas últimas palabras –Me aseguraré, por cualquier medio que permanezca feliz-
Si entendió o no la amenaza implícita no era mi problema. Escuché el ascensor abrirse y miré de reojo como la editora de Akihiko venía hacia nosotros con una mirada no precisamente de bienvenida.
-¿Fuyukiko-san?- preguntó. Me miró a mí y después a Takahashi. Con un poco de alivio vi como el muchacho había encontrado forma de componerse y poner una falsa sonrisa en su rostro.
-¡Aikawa-kun, no sabía que vivías aquí! No te preocupes, solo pasaba para visitar a Takahashi-kun e invitarlo a la exposición de osos tallados en madera que habrá este fin de semana en esta misma ciudad-
Si lo creía o no tampoco me importaba. Cumplí con mi propósito aquí y era tiempo de irse.
-Bien, espero tu respuesta Takahashi-kun- sonreí falsamente al muchacho a manera de despida –Aikawa-kun- me despedí también e hice mi camino al ascensor. Cuando se cerraron ambas puertas pude dejar mi sonrisa de victoria abarcar mi rostro.
Fue un gran día.
Misaki P.O.V.
Estaba más que agradecido por la llegada de Aikawa-san. Desde un principio solo la había estado esperando a ella porque me di cuenta de que había dejado su bolso colgando de la silla y así no podría comprar nada.
La última persona que esperaba ver en la puerta y que menos deseaba ver estaba ahí. Usagi-chichi.
Sus visitas nunca son casuales, nunca son sin ningún motivo y cuando empezó a hablar, lo comprobé.
No me vi capaz de negar ninguna de las cosas que dijo pues en el fondo sabía que era verdad. Que yo solo había traído molestias a la vida de Usagi-san. Pero saberlo y que te lo dijeran en la cara eran dos cosas muy distintas. Mientras seguía hablando sentí que destrozaba mi interior lentamente. Que lo que quedaba de un corazón partido en dos, ahora se hacía añicos.
Sentí que no podría estar a un lado de alguien más por el resto de mi vida.
-No quiero que te vuelvas a acercar a él, ¿Escuchaste?-
No tenía que decírmelo, de hecho. Yo tenía planeado no hacerlo, así costara toda mi entereza. Lo había decidido desde un principio por el bien de ambos.
Pero no comprendía cómo yo siempre era el único que terminaba lastimado. Como si hubiera despertado de un gran y maravilloso sueño, para descubrir que era una vil mentira y que en realidad eso nunca pasó, que esas palabras nunca fueron reales. No comprendía cómo Usagi-san podía estar bien con todo lo que había pasado, pero solo llegaba una respuesta mi cabeza.
El nunca te quiso.
El solo te usó.
Fuiste un reemplazo de Takahiro.
Eras una molestia en su vida.
Era más de lo que podía tomar en un día.
-¿Fuyuhiko-san?-
Gracias, Aikawa-san.
No tomó mucho para que el hombre se alejara una vez que ya había hecho el daño. Esperar algo más de él parecía imposible y debía resignarme a eso.
Estaba solo.
¿Por qué alguien querría estar a mi lado con tantos problema que traía? Para Nii-chan hubiera sido más fácil dejarme y continuar con su vida.
¿Por qué no lo hizo?
Sentí como dos delgados y cálidos brazos me rodearon. El perfume dulce de Aikawa-san llenó mis sentidos cuando me atrajo a su pecho en un afectivo abrazo. Me recordaba tanto a los de mi madre. Sentí que estaba perdiendo todo y no podía hacer nada para detenerlo. Eso hacía que mi cuerpo doliera en más de un sentido.
Era demasiado.
-¿Misaki-kun?- sabía que ella me seguía sosteniendo, pero todo se estaba juntando de una manera dolorosa dentro de mi cabeza. No podía soportarlo otro día más.
Todo se desvaneció en un espiral de negro.
Desearía que este fuera el final.
Helloo~
Nuevo capi wii! Me sentí inspirada así que les traje esto, ¿Lindo no? Gracias a mis lindos reviewers que me han permitido seguir viva hasta este momento :D Pareja Egoísta para el próximo capi YAY!
Las fangirls dejan review :D
any
