De explicaciones y escondites.

Disclaimer: la serie de Naruto ni sus personajes me pertencen, son propiedad de Masashi Kishimoto.

Advertencias: sobra decir que la ortografía.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Tras un inminente estado catatónico por parte de Niki, Viko se vio en la forzosa necesidad de encerrarse en su cuarto junto a ella.

- … Deidara-senpai.

- No digas nada, uhn.-calló con aburrimiento después de la reacción de la otra chica.

'Tobi' rascó su cabeza viendo en dirección al cuarto de la trigueña.

****

- Vamos, reacciona…

Niki yacía sentado en la cama, aún asimilando lo que sus ojos vieron. Pese a los zarandeos y algunos pocos golpes, la chica seguía igual.

- Tsk, sólo esto me faltaba.- retrocedió un par de pasos y comenzó a pensar en la mejor forma de traerla de vuelta.

Una brillante idea iluminó su atrofiada cabeza. Sonrió perversa ante la solución. Se apresuró hasta su escritorio y abrió los compartimientos.

- Bien, creo que está por aquí…- decía hurgando entre sus gavetas.- ¡Aquí está!, fu, fu, fu, fu… ninguna yaoista del TobiDei puede resistirse a esto.- se aclaró la voz y seguido comenzó su pequeño teatro.- ¡Oh, madre mía!, ¿podrá ser cierto?... ¡Un manga yaoi exclusivo de TobiDei +18, completamente traducido!

Más tardó en decir la última frase que Niki en saltarle encima.

- ¡Kyaaa!, ¡comparte envidiosa!-gritó eufórica arrebatándole el dichoso manga. Grande fue su desilusión al ver que…- esto… esto sólo es un doujin...-levantó una ceja.- ¡Shit, pero si es el de Memorias!

- De haber tenido un manga TobiDei +18, créeme que… ¿eh?-reaccionó fijando su vista en Niki.- ¡Suelta ese doujin!

- ¡Jamás!

Antes de poder caerle al cuello se escuchó un par de golpecitos en la puerta.

- ¿Q-quién?

- Viko-chan, soy yo… me preguntaba si tú y tu amiga se encuentran bien.- preguntó Tobi del otro lado.

Niknok sintió un enorme vacío en el estómago. Sus piernas temblaron cual gelatina.

- Viko…-murmuró mirando a la puerta.

- S-sí, estamos bien, ella se siente mejor ya. Descuida 'Tobi'.- respondió un tanto nerviosa, para luego fulminar con la mirada a su acompañante. Después de asegurarse que el moreno volvía a la sala decidió proceder con la explicación que, obviamente le debía a la chica.- Eh, Niki…-vaciló un poco y entrelazó sus propias manos una y otra vez.- sé que esto te va a sonar increíble y algo extraño, ¡¿qué digo?!… es imposible de creer. ¡P-pero es cierto!

La de castaños cabellos sacudió la cabeza.

- ¿Me estás diciendo que esas personas que están allí son en verdad…? ¿Son en verdad 'Tobi' y Deidara?

Viko asintió con una sonrisa nerviosa. Ante eso, la otra guardó silencio… y ahm, luego…

… Se desmayó.

- Carajo.-musitó.- Al menos no reaccionó como Lila… debo agradecer eso.

- ¿Quién es Lila?- se escuchó desde la cama y al instante se puso de pie, encarando a la trigueña.

Una gota se deslizó por su cabeza.- ¿N-no qué estabas inconsciente?

- ¿Quién es?-insistió con un 'ligero' tono amenazante. Si hay algo que a Niknok no le parecía, era que le comparasen con alguien más.

- Ahm…- la chica lo meditó un instante, para responder una verdadera idiotez.- Tobi y Deidara haciendo 'cosas'… ¡en ésta cama!

No se hizo esperar la reacción y prontamente la sangre brotó con fuerza de la nariz de Niknok.

Viko sonrió triunfante…

- ¡No cambies el tema así!- le reprochó cubriéndose la parte inferior del rostro.

- Como sea.- dijo con sorna caminando a la puerta. Frunció el entrecejo.- Vamos, te los presentaré pero… límpiate la cara.

****

- ¿Qué estarán haciendo esas dos, uhn?- se preguntó sin mucho interés el rubio sentado en el sofá más pequeño.

- Quizás hablan cosas de chicas.-respondió alegre Tobi sobándose el cuello. Agradecía que Deidara no fuese tan fuerte como en su mundo, de lo contrario… bueno, sólo dolería un poco más.

- Qué gran deducción, Tobi.- dijo sarcástico hundiéndose más en el asiento.- Por cierto, ¿ya has pensado en cómo sacarnos de aquí, uhn?

- Eh… el hecho de no poder utilizar nuestro chakra en este lugar no me facilita mucho las cosas.- argumentó con seriedad.

Deidara bufó molesto, cruzándose de brazos.- Grandísimo idiota, uhn.- masculló mirando en otra dirección.

Madara simplemente sonrío divertido. Quizá no estaba tan mal…

- Senpai, ¿crees que Viko-chan pueda ayudarnos?

- ¿Pero qué tonterías dices?- susurró dándole la cara.- No seas idiota, Tobi, ¡por supuesto que no! ¿De qué forma podría ayudarnos, uhn?

- Bueno, tal vez pudiera ser que--

- ¡Olvídalo, uhn!

Tobi guardó silencio, tomando asiento en el sofá mediano. Miró el reloj del estante, pasaban de las ocho.

- ¡Sólo…! Ah… guarda silencio Tobi, uhn.- habló lo más calmo posible.

Madara sonrió tras la máscara.

- Aún está muy tenso. Lo más probable es que se sienta asustado.- pensó mientras veía el profundo azul en la mirada del rubio. Pese a la situación y después de haber hablado a solas con Viko, no le molestaba mucho estar ahí. Aunque la ausencia de chakra era difícil de llevar, por todo lo demás estaba bien.

El artista suspiró audiblemente y de nueva cuenta se acomodó en el suave sillón. Estaba molesto… pasó una de sus manos por su dorada cabellera, acomodando mechones rebeldes tras su oreja. El Uchiha lo mira detenidamente… entonces recordó el doujin lleno de 'acción' entre ellos y creyó sentir un hilo de sangre escurriendo por debajo de su máscara.

Algo inevitable al verlo en ese pequeño sillón sentado de esa forma. Le hacían surgir ideas poco decentes…

- … Sería algo incomodo si lo hiciésemos allí.- prontamente se reprendió, no era el momento adecuado para pensar en ese tipo de cosas.Aunque siendo francos resultaba bastante difícil no hacerlo.

- ¿Mmm?- el rubio volteó a verlo.- ¿Qué miras, uhn?

- A ti.

Frunció el ceño y volvió su vista.

- Idiota.

Estuvo por decir algo más, pero desistió al escuchar la puerta del cuarto de la anfitriona, abrirse.

- Sólo compórtate.- le escuchó decir a la otra.

Viko se asomó por entre las cortinas que dividían el acceso a las habitaciones de la sala, y saludó alegremente para luego salir junto con la de castaños cabellos.

- Escuchen, ella es Niknok.- presentó un tanto nerviosa.- Pueden llamarle Niki.- la otra chica simplemente les miraba de nueva cuenta, estupefacta.

Deidara bufó molesto. 'Tobi' saludó feliz.

- Ella, es decir, Niki… ahm…- rascó su antebrazo y la miró de reojo.- Niki no te quedes ahí parada, di algo mujer.- le susurró con cierta pena. Niknok simplemente parpadeó.

- ¿Segura que está bien?- preguntó Tobi.- ¿No estará enferma o algo?

- Su salud mental está menos dañada que la mía, así que no creo que esté enferma… al menos no físicamente.- pensó con sorna, guardándose unas cuantas risas.- Aún sigue impactada, creo yo.- explicó picando con su dedo la cabeza de la castaña.

- ¿Por qué?

- ¿Por qué será, uhn?-respondió con sarcasmo el rubio. El otro le miró con incomprensión.- ¡No lo sé!, ¿quizá sea por qué "personajes ficticios" de "historias ficticias aparecieron en su mundo"?

Tobi frotó sus manos, reflexionando las palabras de su 'senpai'.

- No hay por qué ponernos así- notando la tensión en el ambiente.-, tómalo con calma, ya verás que--

- ¡Para ti es fácil decirlo! ¡No eres tú quién se encuentra en una situación como la mía, uhn!

- Como la nuestra.-corrigió el de la máscara.

- ¡Cierra la boca!- se giró hacia él.-, ¡en primer lugar es tu culpa que esté metido en éste embrollo, uhn!

- Estemos…

- ¡¿Qué no entiendes que te calles, uhn?!- chilló zarandeándolo con fuerza.

Viko suspiró risueña. Ese Deidara actuaba como la típica novia histérica que reprocha al amor de su vida, pequeños errores y poco después todo termina con un apasionado beso que la hace desistir de sus reclamos. Ahora esperaba impaciente que sucediese 'ese' romántico desenlace digno de película. Pero la realidad era otra, y pese a que ella lo deseaba fervientemente sabía a la perfección que no sucedería…

… aún.

- … Deidara… la voz de Deidara…- un débil murmullo hizo a todos girarse a ver a la, hasta ahora, 'invisible' Niki. La chica se llevó las manos al pecho.- Es hermosa… lo es.- segundos después se desplomó como costal de papas.

Siendo Viko la maravillosa, leal, confiable y protectora amiga que es, al ver a su compañera caer, rápidamente se hizo a un lado.

Todo pareció ir en cámara lenta, excepto el sonido del golpe.

- Eso estuvo cerca, por poco y me cae encima.

- ¿Por qué no la atrapaste, uhn?- cuestionó el ojiazul sorprendido.

- Hmm.- se cruzó de brazos.- ¿Por qué no lo hiciste tú?

- ¿Por qué habría de haberlo hecho, uhn?

- ¿Por qué debía hacerlo yo?

- ¿Por qué discuten sobre algo cómo eso?- intervino Tobi.

- ¡Ja! Porque Deidara es rubio.- respondió como si fuese la cosa más obvia del universo.

- … Oh.- expresó con asombro el mayor.

- No le encuentro la lógica, uhn.- refutó desdeñoso.

- ¡Por supuesto que no, porque eres rubio!- lo señaló sonriendo socarronamente.- Los rubios son tontos, tontos y facilones.

Y nuevamente, otra conflicto se desató entre la trigueña y el artista. Madara entonces dudó sobre si en verdad la chica le ayudaría a conquistar a su 'senpai'. Lo cual le preocupaba.

Mientras veía alegar a ese par, mejor dicho, mientras veía a Deidara rabiar, reparó en la descripción dicha por Viko sobre los de cabello rubio.

- Fáciles…- repitió suavemente. Eso definitivamente no le desagradaba.

Niki, quien aún se encontraba en el suelo, se despertó al escuchar un maullido. Talló su cabeza lastimeramente, el golpe que se llevó estaba segura se inflamaría pronto. Otro maullido le hizo fijar su vista en la grisácea bola de pelos.

- Un gato… no recordaba que Viko tuviese un gato.- murmuraba aún no muy lúcida.

- ¡Oh, despertaste!- gritó efusivo Tobi acercándose a ella. Acto seguido, los otros dos miraron a la chica parando de discutir.

- ¡Santa madre del sasunaru!- exclamó poniéndose en pie al instante.- ¡ERES MADA--!

- ¡MADAVILLOSO!-interrumpió ruidosamente la de chaqueta morada.- ¡Si lo sabré yo, Niki!- corrió hacia la castaña y la abrazó por el cuello.- Ya veo que tú también lo crees. 'Tobi'-hizo énfasis.-, es 'madavillosamente' encantador, ¿cierto?

Niknok la miró raro. Deidara frunció el ceño. 'Tobi' suspiró aliviado, agradeciendo en silencio la pésima, pero efectiva, actuación de la trigueña.

- Esa palabra no existe.- Viko sonrió falsamente y se acercó a su oído.

- Túfu nofo quieferefes quefe éfel sefe efenteferefe sofobrefe lafa ifidefentifidafad defe Tofobifi.

Niknok ensanchó los ojos.

- …

-…

- ¿Pero qué carajos acabas de decir?

- ¡Lo obvio Niknok, lo obvio!- terminó por gritarle frustrada, deshaciendo el agarre.

- ¡No me grites que soy un poco lenta!- se defendió con el mismo tono que Viko, quien la miró interrogante.- yo hablo con la "L", torpe.- informó.

- Oh… ¡pues lo anterior pero ponle la L entonces!

- No puedo recordar siquiera lo que dijiste.

- Pastillas para la memoria, corazón, se consiguen en cualquier 'changarro'.

Aun cuando el parloteo de las dos chicas acaparaba casi toda la sala, los agudos oídos de ambos Akatsukis detectaron a un intruso.

- Alguien viene, uhn.- informó Deidara afilando su mirada.

- ¿Un intruso?- Niki miró a Viko.- ¿Invitaste a alguien más?

- Claro que no.- contestó.- Sólo puede ser…- prontamente la chica palideció y cual rayo tomó una de las pizzas.- ¡Niki, toma esto y llévalos al cuarto de arriba!- ordenó entre nerviosa y desesperada.

- ¿Q-qué sucede?

- ¡Es mamá!

- ¿No nos presentarás?- dijo divertido el más alto.

- No digas tonterías. ¡Dudo mucho que los deje quedarse, antes llama a la policía!- caminó velozmente hacia el llavero y tomó las llaves de la entrada trasera.- Atrápalas.- se las arrojó a Niki.- La voy a distraer un poco, pero llévatelos lo más rápido y silenciosamente posible.- la castaña asintió y controlando todo su instinto yaoi les llamó quedamente.

- Vamos, vamos…

Deidara chasqueó la lengua.

- No somos criminales.-repuso molesto. Tobi, Viko, Niki y el gato le miraron fijamente.- Bueno, sí… pero aquí no, uhn.

- Senpai, sólo subamos.

Sin más, los tres salieron.

La anfitriona se permitió suspirar sonoramente al escuchar las suaves y casi inaudibles pisadas en el techo. Poco le tardó la tranquilidad al percatarse de la intromisión.

- Ya llegué.- anunció la mujer de cortos cabellos.- ¿Eh?, ¿qué te pasa? ¡Mírate nada más! estás sudando.

- ¿Yo?, nah. Estoy bien-río nerviosa.-, no es cómo si estuviese tratando de ocultarte algo... o algo así.

- …- su madre sonrió de esa forma, como sólo ellas pueden sonreír diciendo sutilmente: "A mi no me engañas jovencita porque soy tu madre y lo se todo".- Ya veo.

Viko comenzó a sudar a mares.

*****

- Esto será suficiente para ustedes.- murmuró la chica colocando la pizza sobre una mesita de madera. Vio de reojo al par de Akatsukis y pronto sintió miles de mariposas revoloteando en su estómago. Aun siendo yaoista, no podía evitar sentir una fuerte atracción por el rubio.

Sonrió sarcástica.

- Sólo inténtalo y esa potencial psicópata te rebanará.- dijo para sus adentros. Teniendo en cuenta el grado de obsesión hacia esos dos, la trigueña realmente no dudaría en sacar del camino a quien interfiriera en sus maquiavélicos planes. Y eso no la excluía por ser su amiga, claro que no. Frotó su frente algo pálida al desechar la idea de, al menos, acariciar al ojiazul.

Debido a la ausencia de luz en todo el lugar, Niknok se dispuso a buscar una vela y fósforos. Recordaba que anteriormente ella y Viko dejaron por ahí ese para de cosas la última vez que subieron.

- Esa vez contamos historias de terror…- comenzó a moverse por el lugar haciendo el menor ruido posible.- Calladitos.- murmuró abriendo unos cajones de una vieja cómoda.

****

- ¡Si no estoy escondiendo nada mamá!- se defendió.- Dile Mr Fluffy Buyo Kuznetsov, dile que no pasa nada.

El gato simplemente maulló y brincó a la mesa, olfateando la enorme pizza aún en la caja. La chica palideció. Su madre enarcó una ceja.

- Con que nada, ¿ah?

****

-Aquí están. Eres bárbara Niknok.- se felicitó mientras encendía la vela. Segundos después hubiese preferido no haberlo hecho, pues una enorme cucaracha voló por encima de su cabeza. Cuando estuvo por soltar un aterrador grito, 'Tobi' se abalanzó sobre ella cubriéndole la boca.

- Por poco, uhn.- musitó el artista masajeándose las sienes. Definitivo, no podría sobrevivir mucho tiempo en ese extraño sitio, más aún con ese par de 'niñas'.

****

- ¿Qué es ese ruido?- preguntó alarmada, confiscando en el horno la pizza.

- Eh, ahm… yo no escucho nada.

- Viene de arriba…-dedujo.- quédate aquí, voy a ir a ver.

- ¡No mamá no vayas, seguro que sólo es el pavo!

- … el pavo lo matamos en navidad.

- Su espíritu tal vez.- la mujer la miró incrédula.

- Hmm, iré a ver.

- ¡No, no! ¡Mejor voy yo!- obstruyéndole el paso.

Su querida progenitora la miró con seriedad.

- Ehm, ah, po-porque… ahí tengo, yo… el pollo pelón que… te… pedí… ¿el otro día?

- …

- ¿Qué?

- ¿Qué hay allá arriba?

- … ¿mi pollo pelón?

- ¡No mientas!

- Pues…- suspiró resignada.- ¿Me creerías si te dijera que son dos de los personajes de una serie de anime ninja muy popular en estos tiempos y que por razones inexplicables terminaron en nuestro mundo, exactamente en esta casa y ahora les estoy dando alojamiento arriba para que tú ni papá los descubran?

-… hija…

Sonrió nerviosa.

- … Mañana hablaremos al técnico para que venga a arreglar tu computadora.

- ¡No estoy esquizofrénica por la ausencia de internet!- gritó indignada y poco después arañó las paredes y escupió espuma por la boca.

****

- Menos mal que no gritaste, Niki-san.- dijo despreocupado retirando ambas manos.

El cálido roce con su varonil cuerpo la hizo arder en un burbujeante caldo de hormonas. Al instante lo abrazó fuertemente, como leona con su presa, aspirando su aroma y palpando su pecho.- Hueles tan bien, ¿lo sabías?

El rubio miró la escena sin mucho interés.

****

Sus ojos se abrieron de par en par y luego se entrecerraron furiosamente.

- Mis sensores detectan que Madara está siendo atacado por una entidad jariosa…- empuñó ambas manos.- Niknok.

Corrió velozmente hasta la puerta de atrás, no permitiría que nadie interfiriera con su sueño: MadaDei.

- ¿A dónde vas?-preguntó su madre asomando medio cuerpo desde la cocina.

- ¡A ver a mi pollo pelón!

Ella le vio preocupada y la detuvo.

- ¡Espera!, ¿no le llevas una sábana o algo así?- Viko la miro perpleja.- Bueno, si es un pollo sin plumas le dará frío.

La chica reparó en ello. Ahora que lo pensaba bien allá arriba sólo había un colchón. Volvió sobre sus talones y entró presurosa a su habitación. Divisó una gran bolsa negra que había utilizado para guardar libretas viejas y papeles inservibles.

Sacó todo y lo regó en una esquina. Por primera vez en mucho tiempo agradeció por contar con siete almohadas, de las cuales guardó dos dentro de la enorme bolsa.

- Sábanas, sábanas...- murmuró escabulléndose en la habitación de sus padres. Abrió los grandes cajones en donde se guardaban las sobrecamas, manteles, cortinas y demás. Seleccionó una sábana verde con figuras azules y una colcha morada con estampados alusivos a la primavera.

Eludió a su mamá saliendo sigilosamente por la puerta de enfrente. Subió las escaleras con agilidad felina y abrió la puerta de una patada.

Lo siguiente fue un terrible silencio.

Niknok aún abrazaba a Madara, mientras que Deidara observaba con hastío la escena. Un tic nervioso apareció en el ojo derecho de la recién llegada.

- ¿Qué forma es esa de entrar, uhn?- comentó burlón el rubio cruzándose de brazos.

Viko guardó silencio.

- Se-se siente tan bien…- decía entre murmullos Niki. Un hilo de sangre escurrió de su nariz al imaginar mil y un situaciones con el rubio y el moreno.

-¡TÚ!

La castaña reaccionó y miró con cierto grado de preocupación a Viko saltar sobre su persona.

- ¡Suéltalo ahora, abusiva!- ordenó tratando de separarla.- ¡Qué lo sueltes te digo!

- ¡No seas envidiosa, comparte!- aferrándose más al cuerpo del Akatsuki.

- ¡Deidara-senpai, ayuda!-pidió entre lloriqueos.- ¡Creo que van a matarme!

- ¡Mira, mira!, ¡pero si es tan lindo! ¡Tobi se mío!

- ¡Nunca! ¡Él ya tiene dueño!-alegó jalando ferozmente al aludido.- Quítale las garras de encima Niknok o juro que no actualizo en un año, ¡agh!

Deidara decidió intervenir después de un rato. Si algo le sucediese a Tobi… jamás podrían regresar. Además planeaba matarlo cuando volviesen, o algo por el estilo.

Transcurridos varios minutos y una pelea entre las chicas de la cual salió victoriosa-obviamente-Viko mediante el chantaje, Niki terminó por irse no sin antes advertir que volvería.

Tras eso, la chica de chaqueta morada sonrió satisfecha y guió a los dos ninjas a la pequeña habitación.

- ¡Estás loca!- gritó ofendido.- Aquí sólo hay una cama, uhn.

- ¿Y qué?- contestó haciéndose la indiferente. Caminó al interior de la habitación e hizo un gesto con la mano para que entraran también.

Madara curvó sus labios maliciosamente ante la idea de dormir junto con el artista.

- Por mi no hay problema, no suelo moverme mucho cuando duermo.- manifestó el de negros cabellos.- Creo que no seré una molestia para ti senpai, a menos que tú seas quien se mueva mucho.

- No voy a dormir contigo, uhn.- refunfuñó.

- Perfecto.- dijo ignorando a Deidara. Vació la bolsa negra sobre la cama, dejando al descubierto un par de almohadas, una sábana y una ligera frazada.- El clima es menos cálido por la noche, con eso será suficiente por el momento.

Deidara se colocó frente a ella.

- No voy a dormir en la misma cama que Tobi, uhn.- recalcó.

- Es una cama matrimonial, lo suficientemente grande para los dos.- clavando su vista en la de él.

- Con mayor razón, uhn.

- ¿A qué le tienes miedo, Deidara?- cuestionó burlona, arrastrando con desdén su nombre.

- Escucha 'niña', no sabes con quién te estás metiendo. Así que mide tus palabras, uhn.-amenazó con seriedad.

Viko sonrió pasando por alto la palabrería del otro. Claro que sabía quién y de qué era capaz, aún así no cedió. Soltó un refrán con albur, que extrañamente se aplicaba bien a la situación.

- Como dijo la gallina: "Aquí la de los 'huevos' soy yo." - ensanchó su sonrisa y dio la media vuelta dando las buenas noches.

Deidara la miró con extrañeza poco antes de que cruzara la puerta.

- Quiere decir que ella es la que manda.- explicó tranquilamente Tobi.

- ¡Cállate, uhn!- soltándole un golpe en la cabeza.

Contuvo la enorme carcajada que rogaba por salir al cerrar la puerta. Sin embargo, más que nada, por el hecho de que esos dos dormirían juntos. Mordió su pulgar conteniendo, ahora, ese gritillo tan singular en una yaoista.

El aire de la noche no era tan fresco, justo como lo imaginó. El calor sería insoportable para principios de Mayo. Se abanicó un poco con ambas manos al sentir una oleada de calor.

Antes de retirarse, miró por última vez la tenue luz que salía de la habitación.

****

- En verdad viejo, creo que nuestra hija necesita terapia.

- … estás exagerando.- respondió meciéndose en su hamaca.- Sólo por inventar ese tipo de cosas y dañar la pintura de la pared no es motivo severo para llevarla con un loquero.

- ¡'Viejo'!

- ¡Vamos!, no fue tan grave. La última vez incendió la palapa del patio trasero y no por eso la llevamos con un psicólogo.

- ¡Pero la pintura era nueva!

-

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-

Esa noche antes de dormir, se preguntó si Cupido realmente existía. Personalmente, jamás se había enamorado de nadie y aún no estaba en sus planes, pero de ser cierta la existencia de ese niño con pañales, arco y flecha…

… sólo le pediría que flechara a Deidara. Estaba segura que Madara le correspondería siempre.

Poco después se calificó de tonta y algo idiota al pedir semejante cosa.

Continuará…

Notas: He aquí la tan ansiada-quiero creer, nada cuesta soñar-actualización de ésta trillada historia.