'Mala' noche.
Disclaimer: Naruto ni sus personajes me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto.
Advertencias: ortografía.
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Pasaban de las doce.
La dura y afilada mirada azul se centró en la mullida cama. No era necesario darle vueltas al asunto, tenía claro lo que haría.
- No voy a dormir contigo, uhn.
Madara reprimió una risa libidinosa al mal interpretar intencionalmente la frase. Se abstuvo de hacer algún comentario mal intencionado, dado que aún no era el momento y en parte a la negativa.
- Senpai…- su voz fingida sonó tristemente.- lo aseguró, no me moveré.
Dijera lo que dijera no cambiaría de parecer. No dormiría con él, ¡por su puesto que no!
- Dormirás en el suelo.- antes de que el azabache pudiese siquiera replicar, agregó.- En primer lugar ha sido tu culpa que estemos aquí. Si bien no puedo matarte, ni golpearte como quisiera.-se cruzó de brazos.- lo menos es que duermas en el suelo pedazo de idiota, uhn.
Tobi juntó ambas manos de forma suplicante.
- P-pero eso es tan cruel. ¡Por favor!, deje que duerma también en la cama.
- El suelo… uhn.- señaló irritado el rubio.
El otro guardó silencio unos segundos. Sería difícil convencerlo de lo contrario.
- Tienes razón, es mi culpa pero… también estoy igual de exhausto, tal vez el doble debido al jutsu y encima carezco de chakra.- endulzó su voz.- Por favor Deidara-senpai, déjame dormir contigo.
El menor se llevó una mano al mentón, adquiriendo seriedad, sopesando las palabras de su compañero. Ciertamente tenía razón.
- No.- Madara sintió caer sobre su cabeza una enorme roca.- No creas que tendré lástima por ti. Si estuvieses muriendo por agotamiento, créeme que mi opinión no cambiaría. Sigue siendo tu culpa que estemos aquí, uhn.
Tobi rascó suavemente su cabeza y lo miró.
- Aún cuando no lo hubiese hecho no me dejarías, ¿cierto?
- Exacto, uhn.- afirmó.
- Desgraciado…
Después de todo, pudiera ser que Deidara fuese un bastardo insensible sin corazón… y maldición, le gustaba. Supuso entonces que tal vez era algo masoquista. Tras negarlo sólo un poco decidió llevar a acabo su último intento por convencer al chico.
Vamos, que al fin y al cabo era un Uchiha.
- Senpai…- el rubio le vio con fijeza.- Pudiera ser que… bueno, ¿te da pena?
El ojiazul fue victima de un inminente sobresalto. La sencilla e 'inocente' pregunta resonó cual eco dentro de su mente. ¿Pena?, ¿pena él? ¡Por supuesto que no!
- ¿Pero qué dices?, ¡claro que no! … uhn.- gritó empuñando las manos. ¡Qué falta de respecto hablar de esa forma a su superior!
-Predecible y explosivo.- sonrió irónico tras la máscara.- ¿Eh?, no hay que tomarlo así. Debiste decírmelo desde antes. Además en bastante comprensible.- el rubio pareció no entender, desistiendo de momento del impulso asesino. 'Tobi' colocó ambas manos en la cintura.- Aún cuando seas mi senpai sólo tienes diecinueve años, es normal que te sientas avergonzado al compartir la cama con otro hombre.- ensanchó su sonrisa.- Más si es un adulto. Lo comprendo 'senpai'.
Lo próximo fue un almohadazo para el de la máscara. 'Tobi' trató de no reír, no logrando su propósito.
- ¡¿De dónde sacas semejante conclusión, uhn?!
- Sólo deduje tu comportamiento. A no ser que…- hizo una pausa.- A no ser que…
Deidara pareció enfadarse más.
- ¿A no ser que qué?... uhn.
- A no ser que pienses que trataré de hacerte algo mientras duermes.- se llevó una mano a la frente, poco después caminó unos pasos hacia él.- Como si…
El rubio bufó molesto. Estaba cansado, tenía sueño y Tobi seguía empeñado en hacerle la vida más miserable.
- Senpai- dijo con seriedad.-, no abusaré de ti si eso crees.
Decir que aquello lo tomó por sorpresa es poco. Su rostro ardió en un llamativo rojo vivo, mientras que sus ojos se abrieron de par en par enmudeciendo al instante. La indignación, vergüenza, asombro y cólera se agolparon en su estómago, convirtiéndose en un coctel de emociones indescifrables.
¿Abusar? , ¿Ser… ultrajado?
Si lo antes mencionado había hecho eco en su cabeza, esto se asemejaba a un severo puñetazo en la cara. Ni en los más remotos y locos pensamientos se le hubiese ocurrido tal cosa.
Curiosamente la sangre no le hervía, ni el impulso asesino se hizo presente. Sólo podía ver a Tobi frente a él moviendo vagamente las manos, como si todo aquello fuese un cuadro surrealista. Pensó que se veía ridículo al continuar petrificado ante el comentario, pero no daba crédito aún a lo dicho ¡y mucho menos a su reacción!
Entonces, pese a que deseaba con todas sus fuerza partirle la cara no importándole despertar a medio vecindario, lo único que salió de él fue…
- ¡En absoluto!- su voz había sonado tan nerviosa y encima el supuesto grito, terminó siendo a penas un intento de grito.
No lo entendía, de verdad que no lo entendía. Su estómago parecía tener una parvada de aves o peor, mariposas.
- No es como si… no es como si Tobi… como si…
… si…
Gruñó por lo bajo inclinando su cabeza. No lo creía, estaba avergonzado, se encontraba avergonzado. ¡Avergonzado gracias a Tobi!
- ¿Es eso?- Madara estaba por reír estridentemente, de no ser por el supremo autocontrol que poseía, lo hubiera hecho.- Deidara-senpai, ¿realmente crees eso?- fingiendo asombro.- ¡Pero si yo no intentaría VIOLARTE!
El aludido estremeció. ¡No era eso! ¡No lo era! Sólo… sólo… ¿qué clase de persona dice algo así de estúpido? ¡Tenía diecinueve años, no había motivo para avergonzarse por comentarios como esos! ¡No!
- ¡C-claro que no!, serás idiota Tobi.-le reprochó manteniéndose cabizbajo apretando los puños. La sangre acumulada en su rostro desistía en abandonar dicho lugar. Su cara se sentía caliente, nunca antes había experimentado tanta vergüenza y humillación, excepto claro en aquella ocasión al perder contra Itachi, ¡pero no tanta como ahora!- N-no es como si… co-como si…- ¡Maldición!, estaba tartamudeando. La sangre se aglomeró con mucha más fuerza. Todo su cuerpo tembló, las mariposas, aves o lo que fuera esa molesta sensación se intensificó. Apretó los ojos frustrado.- ¡Sólo a ti se te ocurre decir algo tan estúpido, uhn!- reprochó encarándolo dejando al descubierto la extraña expresión entre molesta, ofendida y avergonzada en su ahora ruborizado rostro. Incluso un tomate, de los que tanto gustaba Sasuke pensó el Uchiha, se le comparaba.
De no ser por la máscara, Deidara hubiese apreciado en el rostro del otro Akatsuki una poesía.
El uchiha no dudó en fastidiar al rubio. No lo dejaría hasta que le permitiese dormir a su lado. No se rendiría.
- Senpai, tu rostro sólo dice que tengo razón.-suspiró.- Dormiré en el suelo, no te preocupes.- cuando el artista estaba por refutar, el moreno dijo la última cosa que estaba seguro, consumaría su plan.- Además, ¿no te parece que si quisiese hacerte algo lo habría hecho desde hace tiempo?
Suficiente, no toleraría una idiotez más. ¡Él era un hombre también! Sin más, sin una advertencia terminó por darle un izquierdaso. Si bien el golpe no fue precisamente mortal, resultó lo suficientemente doloroso.
- ¡Basta!- desató la pequeña coleta bruscamente.- ¿Crees eso?, pues que equivocado estás Tobi.- lo siguiente fue desabrocharse la gabardina, dando a los ojos y parecer de Madara un erótico espectáculo.- Yo…- tragó saliva dificultosamente. El rubor seguía latente.- ¡te iras al lado izquierdo! ¿Entendido, uhn?
-… S-sí.
…Y el cielo brillo majestuosamente atravesando el concreto, un coro celestial de ángeles resonó entre las cuatro paredes de la habitación...
Ahora solo restaba que el ojiazul se quitara la ropa y empezara a nombrarlo lujuriosamente.
Bueno, nada cuesta soñar.
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Una vez en cama.
- ¿Y si en realidad tratara de tocarte?
Deidara le dio la espalda.
- … Te mataría, uhn.- afirmó mientras sus mejillas adquirían un sugerente carmín. A penas acababa de dictar la sentencia cuando sintió como descaradamente algo frotaba sin pudor alguno su trasero. Un terrible escalofrío recorrió toda su espalda erizándole la piel y enrojeciéndolo al máximo.
- Oh, lo suponía. ¡Buenas noches Deidara-senpai!- deseó Tobi con ese tono tan peculiar.
El otro por su parte continuaba perplejo ante tal acción. Apretó furiosamente la sábana. Su respiración se disparó hasta los cielos, sintiendo aún como 'la mano' de aquel sujeto continuaba acariciando sus glúteos.
¡Era un desvergonzado! ¡Un bastardo pervertido, degenerado, lujurioso y enfermo! ¡Un cínico descarado! El peor del que hubiese escuchado o visto. ¿Cómo se atrevía a invadir su espacio personal tan descaradamente?, ¡¿CÓMO?!
- ¿Hum?, ¿Estás temblando?-y encima hablarle mientras lo tocaba.
- Eres un… ¡Maldito bastardo!
Pese a que carecían de chakra, Deidara le propino una fortísima patada que mando al moreno contra la pared. El encolerizado y muy sonrojado rubio estaba dispuesto a cumplir lo advertido, de no ser porque el verdadero culpable se hizo notar.
Un maullido fue la sólida respuesta. Mr Fluffy Buyo Kuznetsov-nombre el cual no recordó- se encontraba emergiendo de entre las sábanas. Maulló de nuevo, está vez para acomodarse cerca del artista.
- Gato… un… gato, uhn.- miró al pequeño felino ronronear. Pronto volvió su vista, divisando a lo que parecía ser su compañero tirado en el piso. Y entonces Deidara deseo con todas sus fuerzas ser tragado por la tierra.
- Senpai… - dijo incorporándose.- Sólo quiero dormir.
Deidara iba a morir…
… morir de vergüenza esa noche.
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Habían pasado, como mucho, unas tres horas y el rubio seguía despierto. La vergüenza lo carcomía. No podía dejar de pensar en el tremendo malentendido ocurrido horas atrás, aunque bien pudo justificarse como una agresión de reproche por lo del jutsu, su conciencia se encontraba inquieta y culposa. Siendo un criminal de rango S no debía significar un problema algo así, sin embargo lo era.
Pero la verdadera razón que mantenía a Deidara despierto, era la reacción inmediata ante la supuesta caricia…
… quedarse quieto.
¡Dios! ¡Quedarse quieto!
¡Eso en verdad lo hacía arder colérico! Mordió su labio con fuerza. Quedarse quieto, no hacer nada… se sentía tan, ¡maldición! Tobi le había hecho sentir 'esa' emoción tan despreciable dos veces en el mismo día y en menos de una hora. La primera con esas estúpidas conclusiones suyas y la segunda…
… Bueno, la segunda fue de forma indirecta, ¡pero seguía siendo su culpa! Claro que sí. Después de todo quién comenzó a hablar de abusos con índole sexual, violación y todo ese escabroso tema, ¡él, Tobi!
Aún después de todo, la vergüenza seguía plantada en su rostro. Exhaló tembloroso.
Con lentitud se incorporó en la cama, acomodando diestramente hebras de rubio cabello tras su oreja. Escuchó la suave respiración de su compañero, quien dormía en una descuidada posición. Uno de sus brazos colgaba fuera del colchón al igual que su pierna derecha. Deidara lo miró de soslayo reprendiéndose por el desagradable sentimiento que lo abordaba en esos momentos.
- ¿No habrá un momento sin que la traiga encima, uhn? – se preguntó observando sutilmente la máscara. Estaba seguro que dormir con esa cosa era sin lugar a dudas muy incomodo.
Tobi se encontraba entre los criminales ninja más buscados, un miembro de Akatsuki. Así que no veía el motivo por el cual ocultar su cara, no era como si tuviese un secreto de magnitudes monumentales.
Comenzó por mordisquearse las uñas de la mano derecha, obligándose a desistir de aquella insaciable curiosidad que le hablaba al oído animosamente: "Será rápido, sólo un vistazo. No se dará cuenta."
- No hay nada malo en mirar, uhn.-tratando de justificarse. Cauteloso se acercó a él, repitiéndose una y otra vez que era una sana e inocente curiosidad. Extendió la mano, atrapando suavemente la anaranjada máscara. Respiró pesadamente, por más que se lo dijera sabía que no estaba bien, pero la curiosidad sencillamente lo pedía a gritos.- A la cuenta de tres, uhn. Uno, dos, tre--
Su extremidad fue apresada y en un ágil movimiento pronto se vio recostado con Tobi encima. Ambas muñecas eran sometidas sin delicadeza alguna bajo las fuertes manos del moreno. El agarre sin duda lo calificaba monstruoso.
- ¿Q-qué crees que haces, uhn?- reclamó el rubio retorciéndose.- ¡Suéltame!
- Lo mismo digo, senpai. ¿Qué crees que hacías?
La pregunta congeló a Deidara. Se sintió indefenso.
- Eso… yo… yo sólo…- un hilo de voz salió de su garganta. El rosa invadió sus mejillas.
Una maliciosa risa escapó de los labios del más alto. Colocó una de sus piernas entre las del rubio, provocando así la reacción esperada.
- ¡¿Qué haces?!- exclamó alarmado. No bien pasaron fracciones de segundos cuando se tensó al sentir la rodilla de Tobi masajeando su entrepierna, brindándole muy a su pesar placenteras sensaciones. Tuvo el impulso de gritarle infinidad de cosas, de golpearlo, lejos de eso fue algo completamente distinto.
Desvió la vista instantáneamente, ladeando su cabeza, evitando a toda costa el mínimo contacto visual. No supo cuando comenzó a transpirar pero se vio cubierto de una película de sudor. El hormigueo entre sus piernas, la atrevida caricia, la risa que sonaba a erotismo nublaban su buen juicio.
- Éste es tu castigo senpai.- Tobi habló divertido, frotando con más fuerza.- ¿Se siente bien?, ¿te gusta así?
Las palabras se atoraron, no saliendo nada de su boca. Quiso insultarlo, ordenarle lo dejara en paz, fulminarlo con la mirada, pero no podía siquiera darle la cara. Sudaba, la cabeza le daba vueltas y encima tenía unas tremendas ganas de hacer esos sonidos tan humillantes.
Su aturdida mente atinó a decir que su límite se acercaba. Un gemido ahogado escapó de su boca a alta traición, deleitando los oídos del mayor.
La tibia sensación inundó la parte baja de sus pantalones, esparciéndose lentamente bajo la tela.
- ¿Tan rápido Deidara-senpai?, debes estar muy caliente, ¿no?
La voz de Tobi se escuchó en la lejanía. No sabía con certeza como se darían las cosas después, pero deseaba experimentar de nuevo lo ocurrido y de ser posible sentir 'más'.
- Hazlo, uhn.- pidió cohibido.
Entonces…
El sobresaltado rubio se incorporó de inmediato.
… Y entonces despertó.
Los latidos de su agitado corazón sonaban cual ruidoso tambor. Pequeñas gotitas de sudor se deslizaban por su frente. Llevó ambas manos a su cabeza, masajeando tembloroso sus sienes escuchando el suave ronroneo de Fluffy cercano a su cintura, dividiendo convenientemente el espacio entre Tobi y él.
Así que todo había sido un sueño. Esto no podía ir peor.
Mira que soñar semejante cosa y con alguien de su mismo género le ponía la carne de gallina. ¡El no era gay! De eso estaba seguro. Le gustaban las chicas, prueba absoluta de que no era homosexual… aún cuando nunca hubiese salido con una…
Una punzada en su estómago.
… lo cual se sobreentendía como que jamás había tenido novia.
Otra más.
… dando a entender por obvia lógica que nunca estuvo con ninguna mujer…
Una más.
… es decir, aún era virgen. Un criminal ninja de rango S virgen.
Virgen.
… VIRGEN…
Sacudió frenéticamente su cabeza.
- ¡A BUENA HORA VIENEN ÉSTAS IDIOTECES, UHN!
Los pensamientos absurdos siguieron llegando, después de todo, es bien sabido que a esas horas las ideas andan sueltas. El resto de la madrugada el pobre rubio la pasó en vela. Lo ultimo que necesitaba era otro perturbante sueño que fuera en contra de todos sus principios, al menos los rescatables.
Para cuando el sol comenzaba a salir, Deidara fue derrotado por Morfeo. La agradable sensación que emitía aquella suave, pero firme y cálida almohada no se comparaba con nada que hubiese disfrutado antes.
Pasadas unas horas empezó a despertar. Traviesos rayos de sol se filtraban por entre las cortinas. Escuchó vagamente el trinar de las aves. Gritos de gente que pasaba por la calle. Niños jugando a saber qué cosa. Y en medio de todo eso, la suave respiración de alguien a su lado.
Su cerebro no procesaba toda la información. Pero ese delicioso aroma sólo lograba adormecerlo. Vaya almohada con respiración propia se había encontrado. Nunca la cambiaría por nada.
… ¿con respiración? "Las almohadas no respiran" pensó un poco más lúcido. Ni olían a… bueno, no tan bien como eso. Mucho menos despedían esa calidez tan propia de un ser humano.
Fue entonces que la realidad lo arrolló. Aquello no era una almohada, lejos de eso, era Tobi.
El de negros cabellos se hallaba dormido, quizá disfrutando aún del quinto sueño, mientras que Deidara se encontraba acurrucado en su pecho al borde de un colapso nervioso.
*****
- ¡Viko, lava los platos!- gritó su madre desde la sala.
La chica simplemente bostezó sin intención alguna de obedecer. La calientita frazada le impedía salir de cama.
- Es madrugada…- musitó perezosa cubriéndose hasta la cabeza.
- ¡Viko son las diez de la mañana, levántate ya!
Claro, fácil decirlo. No fue ella quien se desveló escuchando música gracias a Sam (recordemos que Sam es su mp3) y lloriqueando por su fallecida computadora.
Escuchó un par de gritos más, recalcando lo de los trastes, algo sobre un pollo y ruidos extraños por la noche. Ella murmura cosas y trata de ignorarla.
- ¡Voy a subir al piso de arriba!
La amenaza causó el efecto esperado. Saltó prácticamente de la cama y corrió hasta la cocina diciendo cosas como: "¡Ya los lavo!", "No toques a mi pollo" y "Creo que hay mapaches en el techo". Tras eso se colocó el mandil para dar inicio a la tan detestable tarea domestica.
- Comienzo a creer que guardas droga o algo así ahí arriba.
- Sí mamá, la verdad es que consumo toneladas de 'hierba' que guardo en el segundo piso. Pero últimamente he sido descuidada y ahora me has atrapado.- el notable sarcasmo produjo una sonora risa en su madre, quien no tardo en encender el televisor e ignorar a la chica.- Mi familia no me quiere…
Se preguntó varias veces por qué no contaban con un boiler para lavar los trastes, si no lo querían en el baño por temor a que explotara qué más daba que explotara en al concina.
Después de un rato pensando en cosas sin sentido se dio cuenta de que pasaban de las once y sus deli--, es decir, queridos invitados no habían probado bocado alguno. No permitiría que ese par de bishonens se quejaran de su poca falta de atención, ¡ella era la anfitriona!
Dejó los platos a medio lavar, deshaciéndose del mandil mientras se dirigía a prisa hacia la puerta trasera- aún en pijama-, cuando entonces su dulce madre le llamó.
- ¿A dónde vas?
- ¡Hierba!- gritó en respuesta.- ¡Y los mapaches que hicieron tanto ruido anoche!- y marchó a las escaleras.
- … Claro.- se levantó tranquilamente del sillón para dirigirse al teléfono. Una vez lo tuvo en su poder empezó a marcar un número.- Sí, ajá… ¿reparan computadoras a domicilio?
****
Su corazón dejó de latir por un fugaz instante, como si el tiempo se hubiese detenido y el aire se volviese denso. ¡Debía apartarlo ya!
Aun sabiendo que debía alejarse o en su defecto arremeter contra el moreno continuo perplejo.
Tobi se movió aún dormido, abrazando sorpresivamente al rubio que yacía en su pecho, confundiéndolo quizás con una almohada (N/A: Seh, claro). Un involuntario rubor coloreó su rostro, su cuerpo se tensó y creyó estar soñando aún, porque simplemente le parecía imposible todo.
¿Sueño?
¡Eso era!, todo formaba parte de un sueño, un mal sueño que rayaba en pesadilla. Miró extrañado al de máscara anaranjada, el cual no debía y no tenía por qué aparecer en sus sueños. Suficiente tenía con verle la mayoría del tiempo.
Sonrió no muy convencido cuando una furtiva idea llegó a su rubia cabeza. Si era un sueño, significaba que podía hacer cualquier cosa y nada malo pasaría, ¿cierto?
- Un mal sueño…- parpadeó con fuerza.- sólo eso. No es posible que Tobi fuese capaz de enviarnos a un mundo así, uhn.
No, sencillamente no le constaba. Estuvo por arrojarlo de la cama, pero no siendo real desistió y en su lugar se enderezó, permaneciendo aún a su lado.
- Me pregunto si…- miró fijamente la máscara en espiral. Con suavidad se incorporó en la cama, inclinándose hacia el Uchiha con toda la intención de retirarle aquel estorbo.
- … ¡Kyaaa!, ¡Dei atrevido!- escuchó el estruendoso grito desde la ventana.
El ojiazul pareció palidecer al instante. ¿Acaso, acaso no estaba soñando? y por si eso no fuese suficiente, 'Tobi' despertó.
- ¿Senpai?…- despertó en el peor momento según el rubio.- ¿por qué estás…? Tú estabas…
No supo exactamente lo que sucedió después, pero parecía encontrarse en una realidad extraña. A lo lejos podía escuchar cosas sin mucho sentido viniendo de una chica extraña, aunada a una segunda voz.
- No… lo es… uhn.-murmuró con un visible tic en su ojo.
- ¿Ibas a besar a Tobi, Deidara?
-¡¿PERO QUÉ DEMONIOS DI--?!-reaccionó.
- ¿Ibas a besarme?-preguntó curioso el moreno.
-¿Qué…?
- ¡Dios! ¿Si ibas a hacerlo entonces Dei?
- ¡NO!- respondió molesto e inconvenientemente ruborizado.- ¡Por supuesto que no, uhn!
Viko sonrió maliciosa del otro lado de la ventana.
- Pues ese sonrojo tuyo deja mucho que desear, ¿eh? Mira que te lo tenías bien guardado Dei, dormir en la misma cama para luego aprovecharte de Tobi. Realmente no me lo esperaba.
- ¡No es así!-gritó hirviendo de 'coraje'.- ¡Dejen de hacerse ideas estúpidas, uhn!
- ¿Ideas estúpidas?- la chica sonrió ampliamente y se reafirmo más en la protección del ventanal.- Entonces dinos, ¿qué es lo que estabas a punto de hacerle a Tobi?
Deidara dio un respingo. No reparó en ese hecho antes de ponerse a gritar. ¿Qué se supone que iba a decir?
- Ah...- trató de hablar más no emitió palabra alguna. Estaba en blanco, no había excusa y no diría que trataba de ver debajo de la máscara tan deliberadamente puesto que creyó todo era un vil sueño. No, incluso eso era peor que admitir que le encantaba el helado de fresa con vainilla y trocitos de bombón.
- Senpai…- Tobi rascó su cabeza nerviosamente.
¿Por qué?
- Estamos esperando rubio.
¿Por qué le pasaban esas cosas a él?
-¡Viko! ¡Los trastes!- se escuchó desde las escaleras para alivio del ojiazul. La chica en cuestión pareció irritarse al ser interrumpida en un momento tan crucial como ese, según dedujo la audaz mente del Uchiha.
- ¡Ya voy, ya!- respondió.- No bajen hasta que yo les digas, ¡y no hagan ruido!- susurró.- los mapaches no son tan ruidosos, entiendan eso.- dicho eso bajó corriendo.
Uff, eso estuvo cerca. Un problema menos.
- ¿Y bien?
… y faltaba uno.
Como por arte de magia, gracia divina o algo más toda la dignidad y elocuencia volvió a Deidara.
- No voy a explicarte nada Tobi, uhn.- la seca y cortante respuesta que dio fin a la incomoda conversación.
La mañana pasó lenta y en calma. Dando el medio día la madre de Viko anunció que saldría con una vecina a un velorio y poco después iría a comprar comestibles. Apenas cruzó la puerta la chica corrió a la ventana para cerciorarse cuan lejos iba la mujer. Una vez salió de su campo de visión abrió la puerta y caminó hasta el patio, desde ahí pudor verla cruzar la esquina. Sonrió. Ya no había peligro.
Corrió feliz hacia el segundo piso y llamó entusista a la puerta. Luego recordó que ella tenía las llaves y no era necesario tocar.
- ¡Buenos días!-saludó felizmente.
- Dirás tardes, es medio día uhn.-gruñó el rubio desde el marco de la puerta del cuarto. Ella sonrió pícara.
- ¡Cómo pasa el tiempo cuando uno se divierte!
Deidara entonces quiso saltarle a cuello mientras que 'Tobi' reía silenciosamente. Tras unos cuantos insultos cortesía del ojiazul y otros más por parte de trigueña el Uchiha se vio en la necesidad de terminar la discusión con un bello y tierno comentario "Viko-chan, tengo hambre". Oh, los oídos de la chica se deleitaron con tan melodiosa voz… o bien pudo sentir culpa por se mala anfitriona.
- ¿Quieren 'desayunar'? Mi mamá acaba de irse y no regresará hasta por eso de las cuatro.
Tobi asintió, Dei simplemente bufó molesto dando una extraña afirmativa.
- Bah, rubios…
Estando ya todos en la mesa la chica sirvió cereal mientras hablaba sobre lo mucho que extrañó a Mr Fluffy Buyo Kuznetsov por la noche. Al oírlo Deidara palideció maldiciendo internamente al pequeño felino.
- … Y luego me dije que tal vez estaría vagando por la calles como buen gato que es.- terminó de servir la leche.- Ojalá les guste éste cereal. Lo compramos porque estaba en oferta y además me gusta la cebra del empaque.
El rubio fue el primero en probarlo. Sabía dulce, azucarado, crujiente, dulce… sabía bien. Tomó una segunda cucharada y degustó de nueva cuenta aquel postre.
- Está bien, uhn.- dijo lamiendo sutilmente sus labios. Pero para el sharingan de Madara que nada pasa por alto, fue una escena brutalmente cargada de erotismo… leche escurriendo por la tierna boca del rubio… olviden el erotismo, esto rayaba en lo porno (N/A: a juicio de Madara, obviamente).
La anfitriona se felicitó a si misma por tener al menos algo que agradara al artista, disponiéndose también a probar el delicioso cereal. Se llevó una enorme cucharada a la boca, masticando las crujientes hojuelas unas más que otras debido a la leche.
Sonrió al comprobar que en efecto el cereal era dulce.
- Comprobado, es uke.
El de ojos azules se veía muy animado ingiriendo aquellas hojuelas con leche, probablemente sí sabían bien, se decía el moreno mirándolo cauteloso.
- ¿No vas a comer 'Tobi'?-preguntó maliciosa la chica. Deidara pareció interesado en ello aunque trato de disimularlo falló miserablemente.
- ¡En seguida!- afirmó efusivo. Llevó su mano derecha a la parte inferior de la máscara comenzando a levantarla con una tortuosa lentitud, pensaba el artista.
Para cuando estaban por ver parte de su barbilla el gato saltó sobre Deidara, maullando fuertemente.
- ¡Agh!, ¡quítate de encima, uhn!
- ¡Mr Fluffy Buyo Kuznetsov!- lo reprendió Viko acercándose deprisa al rubio.- ¡Baja ahora que le arruinas el cabello a Dei!
Sin embargo el animal se aferró más al chico.
- ¡¿Pero qué le pasa a esta bola de pelos, uhn?!- exclamó Deidara tratando de apartarlo bruscamente.
-… sabe demasiado dulce…- se quejó Tobi lastimeramente cubriendo su boca descubierta- que no logró ver ni la chica ni el otro- con una de sus manos.
- Y él definitivamente un seme.- dedujo con una amplia sonrisa.
Fluffy maulló otro poco antes de que la trigueña descubriera que pedía alimento. Tarea que le fue encomendada al rubio Akatsuki pese a la rotunda negativa. Cambio de opinión tras escuchar a la chica hablar sobre lo lindo que se le veían las costuras en ambos brazos pues le recordaban a Hidan por ser compañero de Kakuzu. Ser comparado con Hidan era lo último que quería oír. Hidan era un idiota.
Alimentar a un gato llorón que corre por todo el patio trasero no fue tarea sencilla, más cuando el desgraciado animal se empeña en cazar una lagartija.
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Aún en la mesa…
- ¿Por qué lo hiciste?- preguntó sin rodeos el mayor.- Estaba por besarme... tal vez.- murmuró divertido.
Viko sonrió.
- Sabes que no es cierto.- alzó la vista.- ¿Por qué lo ibas a dejar mirar?
- ¿Hablas de hace un momento?- ella negó con la cabeza.
- Cuando fingías dormir.- él mayor se hizo el desentendido.- No creas que soy tonta. Aun cuando no seas un habilidoso ninja aquí no significa que no te mantengas alerta. Vamos, no me engañas. ¿Por qué le ibas a dejar mirar?
- No pensaba hacerlo.
La chica lo miró sin entender. Madara recargó su rostro en una de sus manos.
- ¿Entonces qué?
- No lo sé…
Suspiró y revolvió su cereal. A fuera Deidara corría tras el gato.
- Madara, es decir, Tobi…- sonrió fugazmente para luego adquirir un semblante triste.- Olvida eso. Me preguntaba si… bueno, con lo que hiciste… si tú…
El hombre la observó detenidamente.
Ella paró de jugar con el 'desayuno'.
- Él… ¿realmente lo quieres?
Madara pareció sorprendido.
- Suena muy tonto viniendo de alguien como yo. No tengo experiencia alguna en el plano amoroso pero… realmente quiero ayudarte.- miró con fijeza su tazón de cereal, como si hubiese algo de suma importancia flotando entre la leche y las hojuelas de maíz.- Pero me preocupa el hecho de que tal vez no estés tan interesado en él. Que tal si realmente-suspiró con tristeza.- tú no estás enamorado.
El Akatsuki guardó silencio.
- Si dices que eso es algo que no debe importarme porque no me incumbe no tienes razón.- continuó con la mirada clavada en el cereal.- Yo sólo quiero que estén juntos.
- Niña tonta…- musitó con suavidad. La trigueña elevó la vista.- ¿Piensas eso porque…?
La de cabello negro frunció el ceño.- Eres un Uchiha.-argumentó con obviedad. El otro acomodó su mentón entre sus manos.- Sabes que Deidara odia el Sharingan, por lógica a los Uchiha. Dime tú, ¿cómo planeas conquistarlo mostrándole así como así tu rostro?
- Ya había dicho antes que no pensaba hacerlo.
- ¿Entonces qué?-preguntó con firmeza, más no obtuvo respuesta alguna.- ¿Te has puesto a pensar en eso?
- Esto no tiene sentido.- anunció despreocupado.- Hablar sobre esto no llevará a nada que no sepa.
- Claro que sí. ¿Acaso ya sabes cómo se lo vas a decir sin que termine odiándote a muerte?
- ¡Ja!, cómo si no lo hiciera ya.-respondió sarcástico.
- ¿Entonces por qué lo obligaste a entrar a Akatsuki? No es como si no existiera alguien más con mejores habilidades que las de él, y sabes bien que hay mejores. ¿Por qué él entonces?
Uchiha Madara calló de inmediato. Lo meditó un par de veces, y una más no sabiendo que responder. Esa niña, ciertamente había dado con algo que no quería aceptar del todo.
"Porque me convertí en un idiota desde que lo vi."
No respondería eso. No podía decirle a alguien que apenas acaba de conocer que desde que lo vio accidentalmente en uno de los bosques de la Aldea oculta entre las rocas, se maravilló de la criatura de apenas ocho años de edad. No, no, no. No diría eso, era tan vergonzoso. ¡Dios! Era tan estúpido todo esto, ella era una niña.
Él no daba explicaciones a chiquillas.
- Eso no te importa.
- …
Viko guardó silencio y al poco rato se levantó de la mesa con cereal en mano.
- Me voy a mi cuarto.
Tras varios intentos al final el rubio consiguió atrapar a Mr Fluffy. Estaba agotado, no había dormido bien y el perseguir a un gato no era lo mejor en esas condiciones.
'Tobi' miró por la ventana que daba al comedor.
- Él es importante.
Continuara…
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Notas: El próximo capitulo tardará más en salir. Tenía contemplado introducir en este la aparición de un integrante más, pero no he podido así que será hasta la nueva actualización. Había prometido lemon pero tendré que aplazarlo, se me ocurrieron algunas ideas por ahí y no quiero desperdiciarlas.
