De sensaciones extrañas e insomnio.
Disclaimer: Naruto Shippuden y sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto.
Advertencias: ortografía porque nunca o casi nunca la reviso (pero eso cambiará, verdad Shikami??). Mmm, creo que Deidara estará algo OoC, no lo sé. Estoy cansada, tengo sueño y en este momento no me importa. Viva el OoC, mi OoC!!! Ahg!!!
Aclaraciones: * esto significa cambio de escena. Y las pequeñas rayitas que por lo general son cuatro significan tiempo después.
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"Deidara puede ser un terrorista, asesino y criminal experimentado. Pero sigue siendo un muchacho."
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─ Esto no está bien.─murmuró al ver su celular.
Al fondo se oía a Deidara quejarse del gato.
─ … Rayos.
Tobi decía algo sobre amor y comprensión hacia los animales.
─ Va… va a venir.─resultó complicado asimilar el mensaje de texto. Ella, llegaría a verle esa misma tarde.
Debía pensar en algo rápido, si llegase a enterarse seguramente todo se saldría fuera de control.Lo último que necesitaba era alguien como ella. Suficiente tenía con Niknok a la que soportó por gracia divina todo la semana.
Parecía increíble que hubiese mantenido a raya la situación siete días completos. Resultó sorprendente para los inquilinos y a ella misma el hecho de que sus padres creyesen las distintas y descabelladas excusas que les dio durante ese lapso de tiempo. No obstante la trigueña estaba convencida de que las mentiras tienen patas cortas y debía ingeniárselas para hacérselas más largas, al menos hasta que lograra sus oscuros y sucios cometidos para con los Akatsukis. Pero el problema ahora eran precisamente las nuevas historias sobre el piso de arriba, sino la llegada de Lila…
… otra adicta al MadaDei.
Las cosas no podían ir peor. Sin embargo desde hacía un par de días que consideraba la idea de buscar un trabajo de medio tiempo, de ese modo se las arreglaría para pagar las clases de flash que tanto deseaba y…
Sacudió su cabeza. Eso no era algo a lo que darle prioridad.
─ Maldito calor… no me deja pensar claramente─chasqueó la lengua al releer el mensaje─ . Mierda.
─ ¡Senpaaai!─se escuchó al fondo─ ¡Los gatos no son para incendiarlos!
Bastó eso para mandar todo al demonio e ir hecha una furia dispuesta a asesinar al rubio. Nadie, absolutamente nadie se atrevía a dañar a Mr Fluffy Buyo Kuznetsov.
Y allá iba, otra pelea entre el Akatsuki y la anfitriona mientras 'Tobi' hacía de espectador.
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─ ¡Es el colmo!─chilló Viko cambiando los canales televisivos─Antes estaba segura de que te adoraba, pero ahora sólo pienso que de no ser por Tobi estarías hecho una brocheta humana─arrojó el control remoto a un lado─. Encima estás amargado y, ¡te odio por tener el pelo lacio!
Deidara no se reprimió, contestando instantáneamente.
─ No es como si lamentara no haber sido lo que esperabas─escupió mordazmente─. Así como tampoco es culpa mía que tu cabello sea una maraña, uhn.
Miró de reojo al moreno y suspiró tratando de encontrar paz interior. El Uchiha se cruzó de brazos.
─ A la próxima que intentes algo contra Fluffy yo… bueno, te llevarás una no muy grata sorpresa cuando te muestre el fandom.
─ Viko-chan…─habló suavemente el moreno, jugando con sus dedos índices.
─¿Hmm? ¿Qué sucede?─no prestando atención realmente.
─ … ¿Qué es el fandom, uhn?─intervino Deidara un tanto curioso.
Mierda.
Tosió un par de veces antes de responder lo primero que llegó a su cabeza.
─ Lo que hacen los fans de… algo.
Las miradas de ambos Akatsukis se centraron en la trigueña. Viko miró el televisor tratando de ignorarlos, pero el programa que veía en esos instantes no podía ser más aburrido que una pelusa al viento. ¿Quién en su sano juicio se pone a ver la creación de los monta dientes?
─ ¿Exactamente que es ese algo?... uhn.─cuestionó. Si iban a tortúralo con algo, mejor estar enterado.
La de ojos marrones mordió fuerte su lengua tratando de no reír. Debió ser más cuidadosa en cuanto a amenazas.
─ Ahm, pues, ehr, verás…─vaciló un poco al tiempo en que tomaba nuevamente el control del televisor y comenzaba a cambiar nerviosa los canales─ Esto, pues eso. Eso que te dije, lo que hacen los fans.
Sintió la dura y afilada mirada del rubio clavársele en la nuca. ¡Vaya, ahora si tenía curiosidad! ¿Por qué no la tuvo cuando le habló sobre la evolución de los sentimientos y el hecho sano y normal que implicaba enamorarse de un hombre aun cuando se fuera un chico?... bien, quizá debió ser más sutil.
Tras un corto periodo de "Te ignoro porque no se que responderte sin reírme a carcajadas", Viko tosió un par de veces antes de hablarle.
─ El fandom es… verás Deidara. A veces, resulta ser que uno tiene un amigo… o un compañero de misiones, couhg (toser). Y entre la amistad que surge, los sentimientos tienden a intensificarse sin siquiera advertirlo. Entonces, es cuando la amistad pasa a un segundo plano y el siguiente paso que se da es a lo que conocemos como amor… aun si es un hombre mayor del que te enamores, todo estará bien, en serio Deidara. ¡Absolutamente todo va a estar bien, no te reprimas!
Deidara la miró con absoluta seriedad.
─ … Y eso es el fandom.─finalizó.
El Uchiha lamentó el haber confiado en alguien como ella. Sus intentos por persuadir a Deidara para caer rendido ante él no parecían nada alentadores.
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─ ¿Sabías que antes las cucarachas medían uno o dos metros?
Xu dejó de hojear la revista que tenía en ese instante.
─ En ese entontes… quizás eran tan grandes porque nosotros éramos microscópicos.
Viko reflexionó la respuesta.
─ Sí, tienes razón. Tal vez era por eso.
─ Mmm─hizo una pausa mientras encendía la computadora portátil. Tras eso, volvió a hablarle─… Dime una cosa. ¿No se supone que deberías estar escribiendo la actualización de esa historia tuya? Parece que me estás tomando como excusa para perder el tiempo.
La trigueña ensanchó los ojos. Inmediatamente después torció la boca.
─ ¿Esa es tu forma de decirme que no quieres tenerme aquí?
Xu sonrió amablemente.
─ Claro que no.
Un par de horas después se encontraba caminando por la calles. Visitar a su actual mejor amiga no conocida vía internet y no adicta al anime ni al yaoi, no le parecía haber sido tan buena idea después de todo. Xu era buena, sí. Pero…
Era una maldita desconsiderada. Gruñó al recordar los siete guiones que le entregó tras conversar a penas unos minutos.
"Si tienes tiempo para venir por aquí, tienes tiempo para dibujar las tiras pendientes y las nuevas."
─ Ahg.
Suficiente tenía con deber una actualización. Corrección. Cinco actualizaciones. Encima, por si fuera poco, se desvivía tratando de ocultar y mantener en secreto la existencia de dos personajes ficticios originarios de la imaginación de un maldito afortunado que se ganaba la vida dibujando. El tan sólo recordarlo le provocaba escalofríos.
Todas las mañanas despertaba creyendo haber sido victima de un hermoso e irreal sueño. Algo intangible. Pero nunca faltaba algo que le hiciese palpar la realidad y nuevamente cuestionara su salud mental.
─ Es una locura. Realmente pienso que aun estoy dormida… es decir, ¿cómo es posible esto? ¿Realmente existen los mundos paralelos?
Bufó hastiada. Tenía mucho en qué pensar. Estudiar, por ejemplo.
Miró un puesto de jícama y mango. Hurgó entre sus bolsillos, no encontrando nada al fin.
Un perro pasó a lado de ella moviendo la cola.
Se detuvo un momento. Suspiró pesadamente. El examen sería pronto… sí, debía estudiar.
A veces las cosas más fáciles se tornaban tan complicadas.
*
La brisa chocaba contra su rostro. Aspiró profundamente el dulce aroma de arroz con leche que perfumaba la cocina. Miró de reojo a Tobi jugar con los palillos que tanto insistieron en hacerle comprar a la chica. Una diminuta sonrisa se ahogo antes de siquiera aparecer. Suspiró por enésima vez, recargado en la mesa del corredor de atrás mientras jugaba con el pequeño salero. El aire sopló un poco más fuerte, moviendo esta vez sus cabellos.
─ Senpai, Viko-chan dijo que si tenías hambre no era necesario que la esperáramos. ¿Quieres comer ya?─ Tobi le habló desde la ventana de la cocina.
Tardó un rato en responder, y cuando al fin lo hizo no fue de sorprenderse que sólo salieran palabras oscas. El enmascarado insistió una vez más obteniendo por respuesta un feo gruñido y el titulo de idiota.
El ojiazul volteó la silla, dándole la espalda a la ventana y puerta trasera –las de la cocina-. No quería ver ni hablar con su estúpido kohai. Por su culpa y sólo su culpa estaban atrapados en un sitio más extraño que el de Alicia en el país de las maravillas.
Las cosas no iban precisamente mal, pero tampoco lo suficientemente bien. Últimamente sentía que su estómago se revolvía cada vez que llegaba la hora de dormir. Y el estúpido hecho no antes percibido pero agobiante daba vueltas dentro de su cabeza. No es que no lo hubiese advertido, es sólo que no le había dado mucha importancia… de acuerdo, no era eso. El terrorismo y su amor el arte acapararon su completa atención, siendo la segunda la que aun ahora lo hacía. Además, aún era joven. Sería alarmante la situación si pasara de los treinta.
¿Verdad?
Ser aun así no era un problema. No era nada para darle importancia. Nada. No significaba nada.
Discretamente miró a Tobi por encima de su hombro. ¿Tobi aun sería… virgen? Sacudió su cabeza de inmediato. ¿Qué estupideces pensaba? ¿A él qué le importaba si era o no?
─…
Realmente necesitaba distraerse. En algo, lo que fuera. Porque no dejaba de pensar, por mas que trataba de alejar los pensamientos, en echar un vistazo debajo de esa anaranjada máscara. Jugó con el dobladillo de la camisa blanca que traía puesta.
Chacka, chacka, sonaba la lavadora.
Adentro, el moreno silbaba una pegajosa melodía.
Chacka, chacka…
Una gota de sudor rodó cerca de su mejilla.
Apretó los labios. Realmente no era algo a lo que prestar mucha atención. Más importante que eso, el insomnio lo estaba matando. Cinco días exactamente desde que llegaron. Un día después del incidente del gato entre la cama. Tragó forzadamente saliva al recordar lo sucedido.
─ Estúpido gato, uhn.
Pronto escuchó el televisor encenderse, más bien siendo encendido. Resopló cansado de tanto pensar. Se sentía severamente agotado tras varias noches en vela. Vagamente se preguntó si los padres de la chica algún día notarían su presencia o la escasez de comida. Una vez más suspiró. Se estaba cansando de no poder dormir, de suspirar, de estar ahí, de no utilizar jutsus. Desesperado por volver a casa. Cruzó por su mente la idea de ¿qué pensarían el resto de los Akatsukis?, ¿habrían notado ya su ausencia? Nunca antes se habían retrasado en una misión. Sonrió burlonamente. Obviamente preocupados no estaban.
Escuchó pasos acercándose. No se molestó en voltear.
─ ¿Qué crees que piensen los demás, uhn?─dijo con voz cansada.
Tobi se detuvo en el marco de la puerta. Deidara miró fijamente el botecito de sal. Enarcó una ceja.
─… ¿Qué nos tomamos unas vacaciones?
El salero se estrelló contra la máscara.
─¡¿Por qué haces estas cosas?! ¡Senpai, me entró en el ojo!
─ ¡Porque eres un idiota, por eso, uhn!
─ ¡Ahhh! ¡Cuando me pida la sal se la arrojaré!─amenazó el mayor entre lloriqueos.
El moreno podía quejarse todo lo que quisiera, y amenazarlo con tonterías. Pero si tanto le dolía -como decía-, ¿por qué no sólo se quitaba la máscara? Que así se libraría mejor de los granitos blancos y salados. No es que hubiese hecho un atentado contra Tobi, no, no. Lo hizo sencillamente porque estaba molesto. No era como si hubiese una intención oculta o algo parecido…
… obvio que no.
─ ¡Gyaaaahh!
─ ¡¿No sería más fácil si te quitaras esa cosa, uhn?!─dijo molesto.
Tobi paró de retorcerse tras escucharlo, incorporándose segundos después ante el asombro del rubio.
─ ¡Por supuesto!─respondió recuperado─ Pero si lo hiciera Deidara-senpai lograría su cometido y vería mi cara.
Hubo un largo silencio. En ese lapso de tiempo Deidara estaba seguro de haber adquirido el color del papel, luego, colorearse de intenso rojo y por ultimo arder en las llamas de la vergüenza.
*
Corrió hasta llegar a casa. Cerca, vio a su madre hablar con una vecina, la cual no paraba de decir haber visto a una rubia en el patio trasero de su casa. Viko sintió que sus piernas temblaban.
─ Vieja chismosa.
Antes de dar la vuelta y evadir a su dulce madre, ésta le habló. Viko trató de lucir en absoluto afectada. La saludó y poco después se vio yendo a la tienda a comprar huevos, tomates y un par de cebollas. Trató de hacer las comprar en menos tiempo que el acostumbrado. Aunque tenía entendido que mamá no iría en ese instante a casa, no podía confiarse de que no lo hiciera. ¿Qué tal si optaba por ir en busca de algo que le hiciese falta para sus clases de costura? ¿O las de cocina? Sólo ahora agradecía que tuviese actividades que ocuparan gran parte de su tiempo.
Con una sonrisa forzada pasó rápidamente saludando a ella y a esa molesta mujer, que ahora hablaba sobre un sexy hombre de cabello negro. Viko sólo reprimió una sonrisa boba.
Seeh, Madara encajaba a la perfección en la palabra sexy.
Caminó aprisa calle abajo, no tardando casi nada en llegara a su casa. Una vez frente a la puerta fue capaz de oír algo sobre sal, senpai's malvados y máscaras. Parpadeó varias veces, no prestando tanta atención como debía y abrió la puerta.
─ Tengo hambre, ¿y ustedes?─habló a manera de saludo, dejando los comestibles sobre la mesa de la sala─ ¿Eh?─se detuvo al ver la expresión de Deidara. No perdiendo el tiempo corrió con una insana sonrisa hasta donde Tobi ─ Hey, ¿qué pasa aquí? Hay mucho 'color'*. ¿Algo 'interesante' para contar?
Tobi le saludó alegremente. El ojiazul sólo logró enrojecer más. Viko se lamentó, sin borrar su expresión, al no contar con una cámara en ese momento.
Con varios –los usuales- "déjame en paz", "no me molestes", y el ya conocido "eres un idiota" la no conversación terminó. Pasaron como a lo mucho unos treinta minutos hasta que el menor de los Akatsukis masculló un suave "Tengo hambre". La chica habló cosas sin mucho sentido, como que había calor, que una vecina tenía excelente gusto en hombres y un lirio que vio y no compró. Después le indicó al chico que tomara asiento mientras iba a la cocina. No demoró en poner los platos y servir los alimentos. El Uchiha por su parte se recostó en el sillón más amplio al tiempo en que miraba televisión.
─ Por cierto, ¿qué estuvieron haciendo mientras no estaba?─preguntó llevándose un trozo de carne a la boca.
─ No mucho.─respondió el moreno desde el sofá.
Viko masticó varias veces y tragó. Miró en silencio al ojiazul que aun no probaba su comida. Desvió la vista hacia Tobi y de regreso al rubio.
─ ¿No vas a comer?
Deidara hizo un mohín con la boca. La trigueña comió otro pedazo de bistec. Hubo otro corto silencio.
─ … Yo creo que estas delgado. Y en buena forma─Deidara le vio extrañado─. Hacer dietas sin la supervisión de un nutriólogo no es saludable.
Tobi contuvo la risa. Dei gruñó molesto.
─¿Pero qué demonios dices? ¿Eres tonta o qué, uhn?
─ ¡Tonto serás tú!─respingó─ ¿O hay otra explicación por la que no quieras comer esa deliciosa y jugosa carne?
─ ¿Siempre tienes que ser tan fastidiosa y gritona todo el tiempo, uhn?
─ ... Quiero comer hot cakes…
─ Qué rara eres, uhn.─murmuró visiblemente molesto frotándose la sienes.
─ Oigan, ¿dónde está la sal?
─ …
Madara rió para sus adentros.
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El reloj marcó las cuatro de la tarde. Su corazón latió un poco más aprisa. Se preguntó si estaría bien ocultarle algo tan magnifico, alucinante e increíblemente genial como lo era tener a dos Akatsukis en casa. Las dudas se disiparon una vez recordó lo mucho que la hacía molestar cada vez que roleaban* por el Messenger. Si al menos hubiese sido más agradable…
Escuchó la inconfundible voz de Niknok hablar desde el portón--
─ ¡¿Niknok?!
Corrió prácticamente hasta la ventana, procurando ocultarse entre las cortinas. No podía ser, ¿qué estaba haciendo Niknok fuera de su casa?... bien, era una tontería preguntárselo.
Nuevamente la castaña llamó, esperando saliera Viko a recibirla.
─ Esto es perfecto…─ironizó poniéndose de cuclillas contra la pared. No sólo debía tratar con la retorcida mente de Lila, sino también con la inesperada visita de Niki. Trató de idear un plan, pero nada se le ocurrió. No era de sorprenderse, teniendo en cuenta lo mucho que había retacado su pobre cabeza con mil y un posibles escenas MadaDei en la última semana.
Se obligó a dejara de fantasear, al menos hasta que llegara la noche. Sonaría cruel, pero dejaría que Niki gritara por tiempo indefinido hasta que se marchara. No se le vino nada más creativo. Aun tenía que arreglar el otro imprevisto: Lila.
─ ¡Viko se que estás ahí, sal ahora y déjame entrar a la dimensión fantástica y soñar un rato!
La de chaqueta morada cubrió sus oídos en un intento por aminorar los gritos de Niknok.
─ Cuando salga de esto… me aseguraré de… ahg… ¿por qué justo ahora debo estar en mi modo pervertido?─masculló imaginando una escena romántica entre los dos Akatsukis.
La chica siguió llamándole.
Transcurridos unos diez minutos, Niknok se rindió. Cansada de tantos gritos y al borde de quedar afónica decidió retirarse, ya iría otro día. Al doblar en la esquina se topó con una jovencita de tez bastante clara. Enarcó una ceja echándole un disimulado vistazo. Sus ropas oscuras –y con el calor que había-, le hicieron pensar que probablemente estaba loca.
─ Pobre mujer, se rostizará.─murmuró.
La otra simplemente le vio sin mucho interés y continuó caminando.
Si al menos Niki hubiese tardado un par de minutos más, si hubiese ido a paso lento antes de doblar en aquella esquina, hubiese visto a Lila detenerse frente a la casa de Viko.
La pálida chica observó la fachada de la residencia. Dirigió la vista a la segunda planta y de nuevo al frente. Sin más, sacó de su bolsillo un trozo de papel y lo arrojó al jardín. Esta vez no miró hacia ningún lugar en particular y como llegó, se fue.
La trigueña, que había presenciado todo oculta desde la ventana esperó a que la chica desapareciera de su campo de visión. Una vez así, salió a rastras.
─¿Qué rayos estás haciendo, uhn?─oyó desde la terraza. Volteó para encontrarse con un despeinado rubio. Sintió algo escurrir de su nariz al imaginarse cómo terminó así…
"─ Ahhh… ahh, To-Tobiii… p-para, uhn…"
"─ Sen… pai, ahh… no, resiste más…"
"─ ¡Ah!, rayos Tobi…"
… Fijó su vista en el suelo tratando de ignorar las dulces ideas. Cuando tomó entre sus manos la nota no pudo evitar soltar una palabrota.
En el maltratado pedazo de papel se alcanzaba a leer lo siguiente:
"Se me acabó el saldo… y hay un concierto de Lacrimosa hoy (no hace falta mencionar que ya tengo las entradas), nos vemos otro día.
Besitos, Lila *3*"
Bueno, un problema menos.
─ Un momento… ¡Hey! ¿Quién dijo que podías asomarte?─le reprochó poniéndose de pie. Deidara resopló antes de cerrar la ventana─ Bah… rubios.
"─ ¡Aahh, Ahh! ¡Ohh, Tobiii!"
"─ Deidara… Nhg… ahh, eres tan--"
─Su-suficiente.─se repitió sonriendo bobamente limpiando su nariz.
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─ ¡Deja eso! ¡No es para jugar!─gritó histérico el rubio arrebatándole la blanca arcilla.
─ ¡Hey! ¡Aquí no te sirve de nada!─se quejó Viko haciéndose de un poco─ ¡Mira, te hice un gatito!─agregó alegremente mostrándole la figura.
─ Está horrible, uhn.
─ Senpai no sea cruel─dijo el moreno mientras cargaba a Mr Fluffy Buyo Kuznetsov─.Viko-chan a pasado mucho tiempo haciéndola para ti.
Deidara lo inspeccionó vagamente y volvió a decir.
─ Está horrible, uhn.
─ Es mucho más bonito que tu horrible C-3─refunfuñó levantándose de su asiento─. Mira 'Tobi', ¡lo hice para ti!
─ No es verdad.─se quejó Tobi.
─ Cállate y tómalo.
El anaranjado pasó a rojizo. El cálido sol descendía, dando entrada a la noche. Pronto comenzó a soplar la refrescante brisa.
─ Falta poco para que llegue tu madre, ¿no?─dijo el Uchiha mirando el ocaso. Viko asintió terminando otra figurita de arcilla. El ojiazul se la quitó y la guardó de mala gana en los contenedores.
─ ¡Egoísta!─chilló la chica con un cómico enfado. Deidara prefirió no hacer caso─ Eh, ¿a dónde vas?
Tobi se detuvo y aunque no pudo ver su expresión –gracias a su fiel máscara- dedujo que la miraba como si fuera tonta o le hubiese salido otra cabeza.
─ Senpai, ¿se quedará más tiempo aquí? La mamá de Viko-chan no tardará en llegar─el rubio pareció meditarlo─. Y bueno, no es muy prudente quedarnos, ¿verdad, Viko-chan?
El artista se vio por un segundo en un dilema. Más todo se aclaró cuando escuchó el comentario fuera de lugar de su queridísima anfitriona.
Ella suspiró risueña.
─ ¿Por qué no puedo evitar pensar que eres tan lindo y encantadoramente dulce Tobi?─ el aludido percibió la veracidad de sus palabras. Esa chica era tan… extraña. ¿Cómo le era posible decir eso cuando sabía de antemano que fingía?
─ Nunca creí decirlo, pero prefiero estar contigo que con ella, uhn.
─ Ja, ja, ¿sabes que lo que acabas de decir sólo me hace más feliz?─pronto comenzó a reír maliciosamente─ Uy, Dei-chan…
Madara se adelantó. Algo le decía que esos dos volverían a discutir para luego arañarse un rato. Mientras subía las escaleras recordó que los oscuros uniformes y sus habituales ropas se encontraban tendidos aún. Pensó en ir a recogerlas, pero estaba demasiado cansado como para eso. Aun cuando Viko y Deidara no lo supieran, esos días se mantuvo tratando de reunir algo de chakra. Aunque los resultados no fueron del todo alentadores fue capaz de percibir una pizca de aquella singular energía. Tal vez no fue reconfortante en cuanto a cantidad, pero si en el aspecto de posibilidades. Si se esforzaba más sería capaz de concentrar más chakra. De esa forma podría ejecutar de nuevo aquel jutsu y regresar a casa.
Ya no era un porcentaje de cero. Había esperanza.
Cuando finalmente llegó al segundo piso se dejó caer sin cuidado alguno sobre la cama. Aspiró lentamente las sábanas. Olían a miel y manzanilla.
Un par de minutos después llegó el ojiazul con una toalla al hombro. Debido a que se encontraba boca a bajo no se percató de ese hecho. El rubio entró a la habitación y tomó de uno de los cajones del pequeño ropero algo de ropa que le había facilitado la trigueña.
─ Hace calor.─pensó al tiempo en que cerraba el cajón.
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Secó su cabello con la toalla. Observó unos instantes el reloj de pared. Las diez y media. Chasqueó la lengua. Normalmente se acostaba pasadas de las once, pero en las circunstancias en las que se encontraban no podía darse el lujo de hacer sus caprichos.
¿Durante cuánto tiempo más estarían varados ahí? La vida en ese lugar parecía tan lejana a su mundo. Todo lo aparentemente ordinario era tan diferente y algunas veces complicado para él. Por ejemplo, estaba esas cosas llamadas, ¿cómo le llamaban? ¡Celulares, eso! También esas máquinas de metal que solían pasar por la calle. Muchas cosas más que de momento no deseaba recordar.
Caminó silencioso hasta la habitación, encontrándose con su compañero. Tobi parecía muy feliz, o al menos entretenido leyendo ese libro de extraños garabatos, pero que extrañamente podían traducir.
Se quedó un rato en el marco de la puerta. Tobi lo notó, por un momento tuvo la intención de bajar el libro. Él siguió de pie.
Tobi era más alto que él. Estaba seguro que le llevaba varios años. También que solía ser algo idiota. Pero fuera de eso…
… Tobi parecía, aun cuando costara admitirlo, fuerte. Quizás más que él. Tobi lo trajo a esta dimensión. Hizo un jutsu que probablemente requería grandes cantidades de chakra. Su compañero nunca demostró ninguna habilidad especial como para entrar en Akatsuki. Si acaso llegó a utilizar el doton, pero algo más a parte de eso, nada. Si lo pensaba detenidamente, Tobi era un misterio.
─ ¿Por qué la usas?... uhn.
Madara alzó la vista, sorprendido ante la repentina pregunta. Una suave sonrisa adornó sus labios al comprender.
─ ¿Por qué sharingan Kakashi usa una?
Deidara frunció el entrecejo.
─ No lo sé, uhn.─respondió ácidamente.
─ Sí, bueno. Yo tampoco.─y volvió la vista a la lectura. ¡Oh! La parte interesante estaba cerca.
Sintió el impulso de agredirlo. Pero recordó las amenazas de Viko en caso de armar un alboroto a esas horas de la noche, y con sus padres en casa. Se contuvo.
Inspiró silenciosamente.
─ ¿Por qué la usas tú, uhn?─volvió a preguntar siendo menos rudo.
Madara sintió un pequeño dolor en la parte trasera de su cabeza. Relamió sus labios antes de idear una ingeniosa respuesta.
─ Tal vez trato de parecer interesante.
─ No lo eres. Ni siquiera con eso encima─dijo entre dientes subiendo inesperadamente a la cama. El cuerpo del Uchiha se tensó─ .Quítatela, uhn.
─ S-senpai, no diga eso tan a la ligera─su corazón latió con fuerza. Retrocedió un poco─ .Además, esa no es la forma correcta de pedirlo.
Por un segundo Deidara se preguntó cómo sería lo correcto, pero desechó el pensamiento casi al instante. Lo miró fijamente varios segundos. Hubo un momento en el que Madara creyó que aquellos azules ojos le atravesarían. Su mirada se sentía tan intensa. Era el océano entero contra el abismo.
─ ¿Qué sucede, senpai?-preguntó al verse en su limite. Había perdido. No, se retiró antes de que sucediese una catástrofe*. Se veía tan serio… y sexy. Se reprendió mentalmente.
El artista tardó en contestar.
─ … ¿Quién eres?─dijo al fin algo irritado, inclinándose peligrosamente hacia él. Un mechón se deslizó por su hombro─ ¿Por qué nunca te defiendes? ¿Por qué siempre tratas de ser agradable conmigo?... uhn.
El suave aroma a manzanilla que despedía su cabello golpeó su olfato. El calor le estaba subiendo a la cabeza. Comenzaba inquietarle de sobremanera la cercanía del rubio, más que eso, le preocupaba la reacción involuntaria que tendría de pasar más tiempo así. No es que no supiera lo que pasaría, era precisamente lo que sucedería lo que lo angustiaba.
¡Maldición! Deidara realmente se lo estaba buscando.
Rió nervioso.
─ Bu-bueno, eso es porque eres mi senpai, Deidara-senpai. Je, je…
El menor soltó un chasquido un tanto inconforme.
─ Sasori no danna era superior a mí y no por eso me comportaba como un idiota a su alrededor, uhn.
Tobi gruñó por lo bajo.
"Sasori está muerto."
─ No era la gran cosa… murió, ¿no? ─musitó un tanto celoso.
Pese a que Deidara lo escuchó, no fue capaz de identificar el tono que usó. Tal vez se mofaba de la incompetencia del Akasuna, pensó. Decidió pasarlo por alto. No le importaba de todas formas.
─ Oye Tobi─miró en otra dirección─ … he tenido mucho tiempo para pensar─rascó un poco avergonzado su cabeza─…Y bueno… ¡Solo quítate esa estúpida máscara, uhn!
─ ¿Nunca puedes pasar más de cinco minutos sin mostrarte agresivo?
─ La máscara…
─ ¿Eh?
─ Quítatela ya, uhn.- espetó autoritario. No más. Lo soportó durante toda una semana y pocos días después de haberse vuelto compañeros en Akatsuki. Estaba seguro, Tobi era… ¡ocultaba algo!
─¿Por qué?
─ …
─ Hmm─esta vez fue él quien se inclinó hacia el frente─, ¿podría ser, Deidara-senpai, que estés interesado en mí?
Deidara sintió un vació en su estómago. ¿Qué significaba ese sugestivo tono? Un involuntario sonrojo coloreó sus mejillas. Curiosamente de un tiempo a la fecha comenzaba a sentir incomodidad estando cerca de Tobi. Una extraña incomodidad
─ ¡Jamás!─rugió golpeándolo con el puño─¡Duerme en el piso, uhn!
─ ¡Pe-pero Senpai!
El más joven de la organización se hizo de la frazada y se cubrió por completo. Madara subió a la cama pasados unos minutos pese a las advertencias. Sonrió distraídamente al ver la rubia cabellera al descubierto.
─ Si estás tan interesado… podría hacer una excepción y dejarte mirar…─susurró con voz ronca. Deidara sintió como sus mejillas comenzaban a arder sin ningún motivo aparente. La voz de Tobi sonaba extraña.
─ Sólo bromeaba, ¡déjame ahora, uhn!─farfulló. Sintió su pulso acelerar. No le gustaba. No le gustaba. Esa sensación… ¿qué era?
Tobi no insistió más y se acomodó a su lado.
─ Buenas noches, Senpai. Descanse.
Esa noche, Madara no durmió.
El suave aroma a manzanilla. La curiosidad de su subordinado… comenzaban a causarle estragos.
*
─ ¡Viko--!
─ Mapaches, mamá, mapaches.- respondió desde su cuarto.
─ Qué extraño… la ultima vez dijiste que era un ornitorrinco.
Continuará.
.-.-.-.-.-
Notas: Oh, yo lo sé. Tardé bastante… ¡pero aquí estoy! ¿A poco no están felices de verme? :D
Coff, coff.
Iré posponiendo el lemmon. Últimamente me ha dado mucha flojera y encima cuando voy a escribir no logro avanzar mucho. Mientras que yo me desvivo escribiendo madadei/tobidei (que es lo mismo ¬¬)… en fin, no pienso hacer reclamaciones.
En un principio pensaba hacer este historia más que nada cómica, pero mientras más releo noto la ausencia de profundidad en la trama (y trama). No revisé el capi, lo siento si hay errores, pero últimamente no me dejan usar mucho la compu y debo escribir rá vez haga unos cuantos cambios a la historia. Deidara necesita descubrir esos sentimientos ocultos que poco a poco irán floreciendo (o brotando inesperada y rápidamente, quién sabe XDDD) y Madara deberá tomar unas cuantas decisiones que traerán cambios significativos (Oh, no. Estoy dando spoilers D:).
