Disclaimer: La serie de Naruto Shippuden es propiedad de Masashi Kishimoto. Esto es de fans para fans sin fines de lucro.

Advertencias: ortografía, OoC, coherencia, dedicatoria xD, uso de malas palabras, shonen-ai, etc.

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Vueltas da la vida.

Fue realmente digno de shock el verse cerca de la inconfundible frontera del país del fuego. Madara parpadeó con fuerza, tratando de alejarse de aquella suave y cálida superficie en la que se hallaba. Sin embargo el dulce aroma que despedía, le hacía resultar difícil hacerlo. Tardó poco en descubrir que aquello no era más que la bien torneada anatomía del ojiazul y ante tal revelación acomodó la máscara con prisa y fingió continuar inconciente.

Mordió sus labios al pretender tal cosa.

¿Y ahora qué? ¿A esperar hasta que despertara y luego…? ¿Luego qué? Por todos los cielos, ¡lo besó!

—… Tch…

Hundió su rostro en la camisa verde. No arreglaría nada ahora. Lo había estropeado todo gracias a impulsos que no sabía tener.

Dentro, sintió volverse pequeño como aquella vez cuando lastimó a Izuna sin querer. No había sido nada grave, sólo una leve cortadura con el kunai mientras jugaban a ser ninjas a la tierna edad de cuatro años. Tuvo tanto miedo cuando escuchó los pasos de su padre dirigiéndose hacia ellos.

Sólo tenía cuatro. Completamente normal ¿pero ahora? ¿Por qué con algo aparentemente tan sencillo?

¿Por qué?

Si a final de cuentas, como en las películas, todo resultaría bien…

¿No?

"…"

Se calificó como el ser más idiota al pensarlo. ¿Qué hacía él con ese tipo de mentalidad? ¡Ridículo! ¡Más ridículo que estuviera haciéndose el medio muerto tirado sobre Deidara!

"

El segundo uniforme cayó dentro del agua, perdiéndose entre las burbujas de jabón.

¿Por qué te complicas la vida?—preguntó repentinamente.

Él la miró.

¿Eh?, ¿Viko-chan de qué hablas?

Oh, Tobi eres lo mejor. ¡¿Ves Deidara?! ¡Así es como uno se gana el afecto y amor de los demás! ¿Por qué no pruebas con usar ese tono con Tobi?

El rubio cerca de ellos frunció el ceño, como habitualmente lo hacía ante un comentario de esa índole.

No pienso gastar saliva contigo, uhn.

Ohh, claro que conmigo no… ojalá que con Tobi, sí…

¿Qué dijiste, uhn?

¿Yo~?—Viko sonrió divertida y volteó hacia el azabache mientras vertía el detergente a la lavadora—¿Tobi escuchaste algo?

La risa mal disimulada de Tobi hizo arder en disgusto al menor.

Nada de nada, ¿senpai no tendrá problemas para escuchar?

¡Tú, idiota! ¿¡De qué lado estás!?

La chica rió un instante y se señaló a sí misma.

¿No es obvio? A comparación tuya yo soy más agradable, ¿no es lógico estar de parte de quien te cae bien?

Deidara hizo una expresión que Tobi no fue capaz de comprender y prontamente dio la media vuelta y se marchó.

¿Senpai a dónde va?

Viko se giró hacia él y le sonrió.

¿Lo ves? ¿Por qué te complicas la vida? "

Geez...

La calmada respiración del rubio disparó su pulso. Sintió acalorarse. Anda, no es tan complicado. Sólo es una reacción física que… lo ha vuelto incapaz de existir decentemente sin tenerlo a su lado.

Ha, ha, ha, no es la gran cosa…

No es la gran cosa…

El suave aroma a manzanilla se coló a través del orificio de la máscara.

No es… la gran cosa…

¿Quién podría creérselo?

Aspiró hondo llenándose de aquella agradable fragancia en tanto resistía por querer rodearlo con sus brazos.

Sólo unos minutos más así. Sólo estar un rato más de esta forma con esa persona.

Sólo un poco más.

…un poco más…

"Por favor… aun no sé que debo hacer…"

Lentamente, abrió los ojos y casi de inmediato volvió a cerrarlos. La luz del sol le daba justo en la cara. Gimió aun reticente a despertar, se sentía pesado, completamente triturado, como si se tratara de una nuez desquebrajada.

Chrip, chrip, el sonido de los pájaros descendiendo y revoloteando sobre las copas de los árboles. Soltó otro débil gemido que logró acelerar el corazón del azabache sobre su pecho e inconscientemente dio un manotazo a la cabeza del Uchiha. Una vez más abrió los ojos, esta vez procurando colocar su ante brazo encima. La sombra que le proporcionó, le permitió tener una visión más clara del panorama.

Los árboles se erguían gigantescos ante él. La fresca hierba, la melodía de las aves silbando en sus oídos. Pestañeó incrédulo. El inmenso manto azul con motitas de algodón, le dio la bienvenida antes de que unas cuantas hojas cayeran sobre su rostro.

¡Imposible, uhn!

Intentó decir algo, pero en su lugar sólo logró mover los labios.

El azorado rubio, incapaz siquiera de asimilar toda la información reciente atinó a penas a empujar, instintivamente al sujeto que yacía sobre él. Tobi se quejó al impactar contra el suelo.

La brisa cálida acarició su rostro. No había duda. Todo se veía exactamente igual a como lo recordaba. Lo verde del pasto y de las hojas. La pequeña casita de madera al fondo, que vio la última vez que estuvo de misión con Sasori. Cuando Tobi sólo era un subordinado más de Zetsu que ocasionalmente lo molestaba. Cuando era simplemente Tobi y no hacía más que gastarle bromas y jalar de su cabello de vez en cuando.

Cuando Tobi no era esta persona.

Pero ni siquiera el hecho de que frente a sus ojos se extendiera la arbolada inmensa que caracterizaba a la región, ni la ausencia de sus armas olvidadas bajo la cama, ni mucho menos el fuerte mareo que repentinamente lo golpeó, fueron los suficiente como para hacerle olvidar por completo el recuerdo de sus labios devorando los suyos.

La tibia sensación de su boca.

N-no…

El estómago se le encogió, como si un enorme puño le hubiera golpeado. Él, esa persona a su lado lo había besado. Sintió intensificarse las nauseas y el calor expandirse hasta su rostro.

Lo había besado.

Lentamente llevó tres dedos hasta sus labios aun tibios.

¿Era cierto?

Parpadeó.

Podía sentir la tierra y pasto debajo de él. Se sentían bastante reales. El viento y el olor del bosque.

"No fue… un sueño."

El suave contacto, la sensación electrizante, el sabor de la sangre…

… besado.

Su boca se entreabrió.

Era cierto, él había sido besado.

Besado por un hombre.

"¿Quién demonios eres?"

—Es el País del fuego —dijo el segundo poniéndose de pie. Increíble, hacía apenas unos segundos se encontraban en aquel mundo extraño y ahora, de vuelta en su dimensión—. ¡Senpai! ¡Estamos de vuelta!

Volteó a verlo sin mirarlo realmente. Esa persona que lo arrastró a otro sitio y que de nuevo, lo regresaba al lugar correcto. La persona que habla de forma infantil y tiene una segunda voz que hace vibrar su cuerpo entero.

—Tú…

"¡¿Quién eres?!"

El aire a su alrededor se volvió denso o ¿es a él a quien se le dificulta respirar? Pronto sus manos duelen y al mirarlas más de cerca ellas están ahí otra vez, casi sonriéndole. Pero es una lástima que no traiga la arcilla consigo. Deberá esperar para matarlo.

Rayos.

Parece, justo en ese instante que un torbellino se ha instalado dentro de su cabeza y siente tambalearse peligrosamente. Y cae dentro de un inmenso abismo negro. Los brazos de Tobi le atrapan cuando se desploma.

Maldición.

A él no puede estarle pasando esto.

A pesar de que estando a su lado, todo se sienta perfecto.

—¡¿Senpai?!—y una vez más termina justo ahí. Contra su pecho—¡¿Senpai, qué sucede?!—qué molesto. Es detestable. No es un idiota al que puede engañar. Pero, si parara de hacerlo, seguramente no sabría como enfrentarlo.

Cerró los ojos. Si todo esto fuera un sueño…

Si fuera un sueño… por favor que sea un sueño.

"Eres un idiota, un idiota."

—¡Hey!

La repentina asfixia se convierte en terrible cansancio. Oportuno cansancio y Deidara, gustosamente, le da la bienvenida. Está bien, esto también está bien. Es una buena oportunidad para escapar. Ah~, pero él es un criminal con clase, así que esa palabra es fea.

¿Cuál quedará bien?

—¡Senpai!

Tal vez posponer. Sí, esa funciona bien. Posponer.

"—¿Yo no elijo? Hmm, entonces definitivamente no quiero.

No es algo que puedas decidir—sonrió acariciando su cabeza—. Cuando seas mayor lo entenderás."

¿Por qué debía entenderlo? Esto era un asco, lo peor que alguna vez pudo imaginar. ¡Precisamente a él por entre todas las personas le sucedía esto!

Si todo esto fuera un sueño…

Definitivamente le encantaría despertar… porque comienza a asustarse.

—Senpai…

Pero…

Siente derretirse entre los brazos de 'Tobi' y piensa tanto en que debería odiarlo por hacerle sentir tan estúpido e ilógico. Ah, demonios, se está ruborizando, puede sentir como sus mejillas arden. La voz de Tobi se torna cada vez menos ruidosa y pronto, sus parpados pesan terriblemente.

—…pai…

Si de algún modo él…

Muriera…

Sería lo mejor.

"Dime quién eres."

—…ai…

Porque incluso ahora, es inaceptable.

Tocó su rostro con suavidad.

—Senpai…—repitió antes de soltar una risita amarga.

Clavó la vista en su dormitante rostro, ligeramente coloreado de rosa. Suspiró abatido acariciando con su pulgar la mejilla del rubio.

"He aquí a Uchiha Madara, quien es capaz de patearle el trasero a un ejercito entero, dominar al Kyuubi, conquistar el mundo con una mano en la cintura, y cantar sin perder el tono, ahora muere de mal de amor…"

Ha, ha, ha y por un chico que es varios años menor que él... y es hombre.

Volteó al cielo. En el pasado, ciertamente habría ido por lo que deseaba sin vacilar. Volvió la vista al muchacho. ¿Los años le habrían vuelto blando?

Mmm.

—Senpai, Senpai~—comenzó a llamarlo desganado con la voz de Tobi—, regresamos…

Debería darle vergüenza jugar al amnésico.

—¿Qué hay de ti?, ¿jugarás también?

Probablemente.

Suspiró frustrado.

—… probablemente…

Ladeó la máscara. Y sus labios se curvaron con tristeza.

Porque le encantaría al menos equivocarse una vez más y no tener el sentimiento de estar en lo correcto con esa posibilidad.

Alzó la vista, enfocándose hacia la frontera del fuego. Había un largo camino por recorrer hasta la guarida más cercana.

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—Ahg… ah~… pesadilla… ahg…

La palpitante sensación en su pierna le hizo recordar el pésimo sueño y aun con los ojos cerrados comenzó a murmurar.

—No más. La próxima vez… la próxima… no, no más… aww, Li no ha escrito MadaDei nuevo… MadaDei~

Cuando se giró entre la cama, con la intención de buscar más comodidad la terrible punzada de dolor estremeció su cuerpo entero. No reparó en abrir los ojos de par en par y clavó las uñas sobre la mullida cama.

—¡Ahg! ¡Mi… maldita!

Y ahí estaba. En cualquier sitio menos su habitación. El techo rocoso parecía que de un momento a otro caería encima de ella y la volvería puré. Los ojos se le humedecieron ante las continuas oleadas de dolor. Apretó los dientes, tratando de silenciar las palabras y gritos que tanto deseaba dejar salir. Sintió sudar y pronto comenzó a respirar entrecortadamente. No quiso moverse de nuevo, ni un centímetro más. Era terrible, extremadamente doloroso. Movió los ojos de lado a lado, en un intento por reconocer el lugar.

—Es un mal sueño—se dijo apretando con fuerza las sábanas—, un mal sueño, mal sueño.

—Al fin despiertas…

La voz grave proveniente de una oscura esquina la hizo enmudecer. Ah maldición, no estaba sola. Lo único que le faltaba ¡y ella pronunciando palabrotas y parejas de Akatsuki!

Bien, no estaba soñando. Todo era cierto.

Pensó en incorporarse para encararlo sin embargo, aquel 'pequeño detalle' se lo impidió.

—¿Cuál es tu nombre?—le preguntó monótonamente.

Viko hizo un esfuerzo por reconocer su voz.

¿Quién será? No es la voz de Pain y de Zetsu tampoco... es bastante x… no, es… es grave—frunció en ceño molesta—… ¿quién coño es?

—Te hice una pregunta—dijo acercándose a ella—, ¿Cuál es?

Esa voz, esa voz.

Piensa, piensa, la conoces. Seguramente es uno de esos personajes que no te agradan y por eso no memorizaste su voz, ¡seguro!—se regocijo de eso y pronto la sonrisa se esfumó—… eso significa entonces que es… alguien que no…

Eso la dejaba con un número reducido de individuos. Sólo existían tres sujetos a quienes no toleraba, entre ellos sólo uno al cual por lo regular olvidaba como carajos hablaba y que, ni siquiera se tomó la molestia de verlo pelear.

—… debe ser él. No hay nadie más con esa voz… y Sasori está muerto… hehe, muerto.

Itacho.

Suspiró resignada. De acuerdo, estaría bien. Itachi no era mala persona… no, un segundo. El muy bastardo no impidió que Kisame casi le cercenara una pierna. ¡Qué hijo de…!

—¡Puta! ¡Cómo duele esto!

Nota mental, Itacho no es bueno… y una mierda que era un héroe.

—¡Voy a demandar a alguien!—vociferó revolcándose de dolor—¡me duele!

Itachi pasó por alto su palabrería y volvió a cuestionarla.

—Dime cuál es tu nombre—de nuevo fue ignorado, ésta vez por un alarido mezclado con un leve lloriqueo y al final un "maldito". Enarcó una ceja, optando por recurrir al efectivo plan B. En segundos, se encontraba justo a lado de la cama y un resplandeciente kunai a milímetros del cuello de la trigueña—. Dilo.

Qué curioso que su lado cooperativo aflorara en ese instante.

—Vi-viko… un placer.

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Ser un ninja sin chakra era exactamente lo mismo que tener a un ardiente rubio entre sus brazos y no poder hacerle ni un carajo. Resopló molesto.

Justamente lo mismo.

—Ignorando ese hecho aun conservo—hizo una pequeña pausa y miró al rubio dormir—… conservamos nuestra destreza y habilidad.

No estaba tan mal. Claro, omitiendo el hecho de no llevar consigo ni un triste kunai. No estaban tan mal…

Resopló por segunda ocasión, acomodándose a Deidara.

"—No hay marcha atrás, no hay un ayer, ¡es ahora o nunca!

¿Esa frase no estaba en…?

S-sólo la tomé prestada… nunca dije que fuera mía."

Recordando ese momento, se preguntó qué estaría haciendo Viko. Tal vez los estaría buscando por toda la casa y luego al no encontrarlos estaría triste por un corto periodo para luego festejar por haberse quedado con todos sus accesorios.

Una diminuta sonrisa surgió.

Quizás la extrañaría.

"—¡Viólalo, viólalo, viólalo!, ¿sí?"

O quizás no.

"—¡Y yo lo grabaré todo!"

Bueno, lo de las cintas no sonaba tan mal.

Sacudió su cabeza algo irritado. Basta, no era tiempo para pensar en idioteces. En su lugar debía poner a trabajar a su cerebro en la mejor forma de llegar a su destino sin la necesidad de verse involucrado en algún combate. Y claro, llegar antes de que Deidara despertara.

Imposible.

Incluso para él ponerse una meta como esa era descabellada. Reviró los ojos, lleno de fastidio. Últimamente nada salía según lo planeado. Cada cosa que creyó tener bajo control se derramó del molde como si de un panqué con exceso de rexal se tratara. Pateó una pequeña piedra que estorbaba en su camino y después empezó a silbar un cancioncita que memorizó la última vez que Viko cantó desafinada. Quizás serviría para relajarlo.

" I am lured into your sweet trap… I can't shake this feling from mind… I am lured into your sweet trap…"

Paró al cabo de unos segundos sintiéndose levemente deprimido.

—Sweet trap…—murmuró suave a Dei, echándose a reír en voz baja.

Sweet trap.

Dulce trampa… cayó en una dulce trampa y no logró reconocerla sino hasta muy tarde. Sonrió. Pero se muere por saborearla.

Las copas de los asbestos más bajos se sacudieron y dejaron caer una lluvia de verdes hojas. Por entre el follaje, vio a un polluelo arrojar a sus hermanos. Lo asoció con el mundo shinobi.

Se detuvo.

Debía comenzar a pensar en algo.

Iba a ser difícil presentarse ante Pain teniendo en cuenta que la ausencia de chakra se prolongaría por más o menos siete días. Reparó en ello mientras el último polluelo caía. Y nadie le aseguraba que el susodicho no tomara ventaja de la situación.

—Sería la cereza del pastel.—pronunció con sarcasmo.

Pero, ser cuidadoso y tomar distancia no estaría de más. Su sharingan no aparecería hasta después de ese lapso y siendo realistas, estaba indefenso sin él. Soltó un suspiro agotado. Muy bien, Akatsuki quedaba descartado. Ahora debía ingeniárselas para sobrellevar todo ese tiempo a lado del artista y rogar por encontrar en el camino a un par de incautos shinobis. Necesitaba un lugar donde pasar la noche y con Dei así, una posada estaría bien, pero antes de eso necesitaba dinero para poder pagar el alojamiento y no tenía un centavo. Así que, por favor, un par de idiotas con bolsillos llenos no le irían mal.

La tarde los alcanzó después de un rato a mitad de una vereda. Madara divisó no muy lejos una casa que a juzgar por su aspecto lucía como posada. Se preguntó si sería lo más adecuado irrumpir en el lugar pidiendo compasión por su inconciente compañía y luego darse a la fuga, pero al no sonar digno de su persona desechó la idea. Tal vez sólo seguir hasta donde la noche le permitiera y acampar al aire libre. No es que no estuviera acostumbrado, sin embargo siendo el primer día de vuelta en… su sitio, anhelaba descansar apropiadamente.

En el cielo, una de las aves mensajera de Konoha remontaba el vuelo con dirección a Suna. Se había perdido de mucho esa última semana.

Volvió a mirar la posada cada vez más cerca e Inspiró profundo. Casi de inmediato su nariz captó en el aire un aroma peculiar.

Una maliciosa media sonrisa figuró en su rostro. Oh, esto le daba una idea.

Apresuró el paso no importándole realmente lo que sucedía allí, sino el beneficio que obtendría. Tan pronto la distancia se acortaba logró ver a un grupo de bandidos. Sonrió malicioso, esto iba tan bien. ¡Bandidos! ¡Bandidos, no shinobis! ¿Qué podría ser mejor?

—¡Basta por favor! ¡Déjelo ya!

Y la respuesta no podía ser mejor a esa pregunta retórica. El Uchiha contempló tan dramática escena como si aquello fuese el pase al paraíso. Una ancianita rogaba por la vida de un mocoso y el cruel villano reía a carcajadas presionando su pie contra la cabeza de su víctima. El momento precisaba con urgencia de un valeroso héroe. Quiso reír más guardó silencio, evitando perturbar el sueño del menor. El olor a sangre se intensificó a cada paso que daba. Si con hacerse el bueno tendría una habitación gratis, entonces no le molestaría fingir que lo era.

—Espera aquí, 'Senpai'—susurró colocándolo delicadamente sobre el pasto—. Iré a hacer la reservación.

La anciana lloraba, el muchacho herido sollozaba al ser pateado una y otra vez. Madara carraspeó y el manojo de sucios maleantes lo miraron.

—¡Buenos tardes!—saludó Tobi—¿Eh? ¡Oh, lo siento! ¿Están ocupados? Bien, no importa. ¿Quién es el que atiende?

Fue un corto silencio en tanto trataban de asimilar el comportamiento tan estúpido de aquel sujeto de anaranjada máscara.

—¿Pero que le pasa a este? ¿Es idiota o qué?

—Parece que sólo quiere morirse.

—Oye, ¿ese estúpido agujero no te deja ver bien?—el primero soltó una molesta carcajada y antes de que pudiera tomar aire la enguantada mano del azabache se cerró alrededor de su garganta.

—Y tú haces mucho ruido—respondió en tono divertido—. ¿Sabes? Te agradecería que fueras más silencioso.

—¡¿Te-Tetsu?! ¡Tú, maldito!

Realmente quiere reír fuerte pero debe ser prudente. Deidara no está tan lejos y esos revoltosos sólo se dedican a vociferar. Tomó la espada corta del hombre que sujeta con una mano y se torna de un leve matiz púrpura.

Por más divertido que sea, lo ideal será darse prisa.

Con gran facilidad arrojó a, recordó, 'Tetsu' sobre el par que se le venía encima. El golpe seco fue suficiente para dejarlos fuera de sí. Los otros cuatro alistaron sus armas y Madara hizo un movimiento divertido con la espada, continuando con su infantil teatro.

—Lo siento, su amigo se me resbaló, je. Así que, ¿quién es el que sigue?

—¡No nos subestimes!—gritó el más alto corriendo hacia él. Más tardó en fanfarronear que en tragar tierra. Tobi soltó una risita burlona y terminó con el dando una patada en su costado.

—Cuatro… y faltan tres—ladeó su cabeza—. En verdad, no es necesario que se humillen.

—¡Cierra la puta boca, imbécil!

Tobi, en un tierno acto se llevó ambas manos hacia atrás y pateó suavemente la hierba.

—To-Tobi es un buen chico.

Uno de los tres, rechinó los dientes y se lanzó con todas sus navajas. Nadie, absolutamente nadie se burlaba de ellos y vivía para contarlo.

—¡Trágate esto bas…!—la saliva escapó de su boca como respuesta del firme puño en su estómago. Las dos afiladas hojas de acero cayeron al suelo y unas gotitas de sangre se asomaron por sus labios.

—Creo haber sido bastante claro—giró su derecha, clavada con fuerza en el muchacho—. Guarda silencio.—y lo dejó desplomarse.

—Oh… mi Dios…—dijo entre lágrimas la anciana mujer que se hallaba ya con el chico.

Madara sonrió tras la máscara.

—¿Y? ¿Ya se decidieron? Como sugerencia, no le vendría mal llevarse a sus compañeros.

Fue realmente risible ver sus caras llenas de angustia tirando sus armas al suelo. Con cautela y en silencio socorrieron a los cinco inconcientes hombres sin quitarle la vista de encima al moreno.

—Muy bien, buena elección, ¡Oh, es verdad!—pronto se dirigió a la anciana— Abuela, ¿podrías por favor darme un cuarto? Yo y un amigo venimos de un largo viaje y no tenemos donde quedarnos, ¿puede?

Y la mujer rompió en llanto repitiendo una y otra vez "gracias".

En general, el panqué se había salido del molde, pero una gran parte quedó dentro.

No estaba nada mal.

Tobi suavizó su voz.

—Bien abuela.

Dio la media vuelta y arrojó la pequeña espada haciendo un rasguño en el brazo izquierdo de uno de los bandidos.

—Ustedes, están tardándose—anunció sin perder su alegre distintivo, apresurándose por el inconciente artista. Suspiró asegurándose de no ser escuchado. Usar únicamente taijutsu contra cinco sabandijas no logró hacerlo sudar, extrañamente el pensar en Deidara despertar ponía en funcionamiento a sus glándulas sudoríparas.

Joder, transpirar por eso no lo hacía ver en absoluto bien.

La figura del rubio siendo acariciada por los rojizos rayos del poniente sol, hizo a su corazón saltarse un par de latidos.

No lo hagas complicado Deidara…

Con delicadeza propia de un caballero levantó al ojiazul, cargándolo como a una doncella… otra vez.

Cuando se giró en dirección a la posada, dos de los apaleados caminaban a paso veloz arrastrando al tal Tetsu y a otro más y los dos restantes llevaban a cuestas al que no podía ponerse de pie aun. Se regodeó de aquello y desvió la mirada hacia la abuela que no paraba de llorar con una sonrisa en los labios mientras se abrazaba del no tan herido jovencito.

No es que se sienta reconfortante hacerla de héroe, pero si pasar la noche sin pagar un centavo.

Porque el no se considera aun lo suficientemente gentil como para desistir con el plan ojo de luna. Incluso si el mismo Hashirama se lo pidiera de rodillas no lo haría. Y no es que lo fuera a considerar en tal caso.

Pero él no…

—Mmm~…

El escalofrío al escuchar a Deidara emitir un sonido ahogado, le erizó por completo la piel. ¡Mierda! ¿Se despertó? ¿Se despertó? ¡Ahg! ¡Debió doparlo! De inmediato lo miró y al confirmar que aun dormía, cayó sobre él un alivio celestial y un letrero que decía cobarde.

Sintió temblar su ojo derecho.

—No compliques las cosas…

Continuará…


Notas de la autora: Oh, yo lo sé. No ha avanzado ni un carajo, ¿cierto? *risas*. Cuando comencé la historia iba a ser humor y humor, peroluelo dije que quería algo de seriedad en la historia y ahora… pues se nota cuando empecé a creer eso, ¿no? De todas formas creo que va quedando bien. En el próximo capitulo espero poder ir más rápido o mostrar más sucesos, pero es que con Dei desmayado no puedo hacer mucho… o tal vez sí pero entonces Mada no se ganaría su amor D:

Recuerden que continúa siendo un fic plagado de OoC, así que no chillen por eso. Ahm, creo que eso es todo. Oh, sí, Itachooo eres tan malvado. Te haré delirar por Kisame si continuas jodiendo xD

xDDD

Madara es la onda!!!

Canción: Sweet Trap

Cantante: Megurine Luka.