Taiwánzel

Hechizo: "Tu cabello crecerá 1 metro diariamente hasta que tu príncipe te lleve a un romántico paseo y corte tu pelo"

Habían pasado ya tres días después de aquella reunión a la que la chica taiwanés no asistió.

Su pelo crecía cada día más y más, ya tenía alrededor de 4 metros de cabellos en perfectas condiciones.

-¿Cuánto más tendré que esperar para que alguien venga?- se decía ya aburrida de permanecer encerrada en su habitación.

De pronto escuchó unos suaves gritos desde afuera de su ventana. Se acercó un poco para escuchar mejor.

-¡Taiwán! ¡Taiwán!-se escuchaba casi en susurros- ¡Tai…!

-¿Qué haces?-era la voz del coreano

-Trato de hacer que Taiwán salga de su cuarto

-Para lograrlo tienes que ocupar una técnica creada en Corea

La muchacha dirigió si mirada a la ventana para ver que era lo que haría el más alto de los chicos.

Im Yong Soo levantó una enorme roca que se encontraba al costado de un árbol y se detuvo a un lado del japonés.

-Y luego la tiras

-¡No es necesario, ya estoy a…! ¡Ah!

Corea ya había lanzado la roca hacia los vidrios de su hermana, por suerte ella pudo abrir la ventana para que se no rompiesen y rápidamente agacharse para no recibir el golpe. El proyectil cayó fuertemente en el suelo casi rompiéndolo.

-¡Estas loco!

-Te dije que funcionaría. Las técnicas coreanas son las mejores-daze

Cuando terminó la frase comenzaron a caer varios objetos en dirección a él, por lo que decidió arrancar lo más rápido que pudo.

-Taiwán ¿Estas bien?

-Sí- se calmó y sonrojó al ver que el chico que le gustaba podía ser su tan añorado príncipe.

-Baja. Podemos ir a pasear

No podía creerlo, tendría una cita con él. Este en verdad era el mejor plan que realizó en su vida. Ahora nada podría impedir que ese fuera el mejor día que ha tenido

-¿Qué ocurre?

-Buenas tardes Hong Kong. Mira, Taiwán está en la ventana-decía con una sonrisa en su rostro- ¿Con quién andas?

-El es Islandia, lo invité para que paseemos

-Buenas tardes Islandia. Soy Japón, gusto en conocerte

-Hola- dijo seria y cortantemente

-¿Quieren venir con nosotros?

-Taiwán ¿Escuchaste? Nos invitaron a salir. Baja para que vayamos todos juntos

-Pero no tengo cómo salir, cerré con llave y se me perdió

-Espera un minuto, traeré una escalera- se ofreció el recién llegado asiático

Bajó hacía el patio de su hogar dejando ver su larga cabellera.

-¿Qué le ocurrió a su cabello?- preguntaba el nórdico manteniendo su semblante serio

-No sé, últimamente a crecido mucho sin motivo- mintió

-Vayamos antes que se haga más tarde- propuso Hong Kong

-Sí- le apoyaba su amigo mientras le tomaba la mano

Al ver el gesto de los otros, Japón le extendió la suya para que fueran de la misma manera que ellos.

"El paseo a solas con él no resultó, ahora me tendrá que cortar el cabello y sabré si es él el indicado o no"

Caminaron los cuatro por las calles. Pasaron las horas mientras ellos descansaron bajo las sombras de los árboles, comieron helado, subieron a un bote para recorrer el lago.

Al caer la noche ya estaban todos cansados por las actividades que hicieron juntos.

-Ya es tarde, tengo que volver antes que mi hermano se moleste

-Sí. Hong Kong, acompaña a tu amigo para que se vaya y yo me quedo con Japón

-Esta oscuro ¿Qué quieres hacer a estas horas?- le preguntaba el nipón

-Estaba pensando en cortar mi cabello, pesa mucho

-Pero no tengo mucho dinero- dijo algo nervioso al saber que no podría cumplir con lo que le pedía

-Nosotros tenemos un poco de dinero. Podríamos juntarlo y pagarle a un peluquero- ofreció Hong Kong

Nuevamente los cuatro fueron a una peluquería en donde le cortaron el cabello a Taiwán.