Mónaco
Hechizo: "Cuando te reúnas con tu príncipe ocurrirá un accidente y perderás la memoria. Tu príncipe te acompañará en un viaje hasta que finalmente recuperes tus recuerdes y te enamores de él"
Al llegar a su hogar descubrió que había gente adentro. Sigilosamente se acercó a la habitación de donde provenían algunos ruidos.
-¡Francia! ¡¿Qué haces aquí?- le gritaba enojada
-Oh~ soeur, tiempo sin verte ¿Mira cuanto has crecido?
-¡Dime qué haces en mi casa!
-Verás, mi jefe no me dejó hacer una fiesta en mi país porque la última dejó muchos heridos y destrozos. Pensé que no te molestaría prestarnos unas horas la tuya.
Miró a los que estaban en su salón: Obviamente invitó a sus amigos Prusia y España, quienes se encontraban con unos disfraces de conejo y perro, respectivamente; su hermano mayor estaba vestido de gato; al lado de los primeros estaba el menor de los Italias, Veneciano (quien milagrosamente logró ir a la fiesta de su vecino sin la vigilancia del alemán), con un traje de mucama; extrañamente se encontraba Suiza ahí, él llevaba su típico traje militar; y, por último, Rusia, que bajo su abrigo llevaba puesto un vestido amarillo.
-¡Quiero que todos se vayan de mi casa!- ordenaba la chica
-No seas aguafiestas, Mónaco. Ni siquiera he hecho algo awesome.
-No me importa. Quiero que no estén aquí.
-Vamos, Mónaco, juega un poco con nosotros- le propuso el español mientras le lanzaba un cojín para empezar una guerra de almohadas.
-¡No quiero jugar con ustedes! Tuve una mañana horrible y quiero que se vayan.
Con fuerza lanzó nuevamente el cojín a la persona que se encontraba delante de ella, que en este caso era Suiza, quien logró esquivarlo moviendo su cabeza a un lado.
-No te enojes, nos estamos divirtiendo- decía Iván.
-Dejen de cuestionar lo que hago. Párense rápido o llamaré a la policía
-Vamos, yo no queremos estar en la cárcel- decía resignado Antonio.
-Esperen un momento… ¿Qué es ese olor?- cuestionaba Gilbert
-Creo que fui yo, los tomates de esta mañana no estaban muy buenos
-¡Que asco, Toño! Pero no es eso… huele a quemado.
-¡Ve~! ¡El cojín se quema!
-¡Corran!
Todos salieron despavoridamente, tanto que no se fijaron que mientras la casa se incendiaba la joven seguía en el interior de esta, específicamente en el suelo, ya que, al ser empujada por los desesperados hombres, cayó inconsciente tras golpearse la cabeza.
Algunos llamaban a los bomberos, otros buscaban agua por algún sitio cercano, otros tan solo se dedicaban a llorar por lo ocurrido.
Francis se pudo percatar de la ausencia de su hermana, por lo que, sin pensarlo dos veces, se adentró al lugar envuelto en las ya enormes llamas. Para suerte suya, ella estaba en el salón donde se originó todo este siniestro.
Trató de levantarla y llevársela afuera, pero el calor que provocaban las abrazadoras leguas de fuego no le permitía tener la fuerza necesaria para hacerlo.
-Permíteme ayudarte- le dijo una voz a sus espaldas que, a pesar de lo que estaba ocurriendo, se escuchaba alegre.
Aquella persona pasó por su lado para tomar a la menor. En ese instante pudo reconocer a quien se disponía a ayudarlo.
Extrañamente los bomberos no llegaron nunca, tal vez por lo lejos que se encontraba la casa, y una repentina lluvia pudo extinguir el fuego. Por más que lo intentaban no lograron encontrar a los otros invitados del francés. Estaban completamente solos.
Recostaron a la muchacha sobre el pasto hasta que finalmente despertó.
-¿Qué pasó?- preguntó algo confundida
-¿Acaso no lo ves? Tu casa se incendió- le decía algo molesto su hermano por la pregunta un poco tonta de ella
-¿Quién ere tú?- miró hacia el ruso- ¿Q-Quienes son ustedes?
-¿Mónaco, qué te ocurre?
-Quizá perdió la memoria- acotaba Iván
-No lo creo, eso sólo pasa en las películas
-Le preguntaré-dirigiéndose a la chica- ¿Perdiste la memoria?
-¡Claro que no!-respondió molesta y a la ves asustada. En realidad no recordaba nada, pero no podía dejar que unos 'extraños' lo supieran
-Entonces ¿me podrías decir mi nombre?
-Eh… Tú… ¡No te conozco! ¿Cómo quieres que sepa tu nombre?
Ambos se alejaron, a petición de Francia.
-Tenías razón, no recuerda nada. Esta podría ser una buena oportunidad para…
-¿Que se vuelva una conmigo?
-No. Para hacer que ella nos de todo lo que queremos
-¡Sí! Es una buena idea- decía alegre mientras aplaudía como un niñito
Nuevamente se acercaron a ella para hablarle.
-¿Qué quieren?
-mon ami, definitivamente perdiste la memoria. ¿Acaso no recuerdas a tu amigo…Gilbert?
-¿Eres mi amigo?
-Bien sûr, por algo te salvé del incendio
-¿Y quién es él?- apuntó a Rusia
-Yo soy Kiku, tu novio
Sus rostros estaban horrorizados al escuchar aquello.
El rubio no sabía cómo le pudo decir algo como eso a su hermana. De seguro tenía en mente cosas pervertidas con ella, y no lo dejaría realizarlas, él era el único con ese derecho.
-Ya que ustedes son 'mi novio y mi amigo', díganme qué debería hacer después de este incidente
-Lo primero que debes hacer es ir a un banco y sacar mucho dinero, así podrás arrendar algo por mientras- le acariciaba el hombro al mismo tiempo en que decía esas palabras
-Tienes una casa en… Francia, por lo que tenemos que ir para allá
-¿Y por qué tendría que confiar en ustedes?
-Porque somos tu amigo y tu… novio, mademoiselle
Dicho esto, se encaminaron a la estación de trenes más cercana, compraron los boletos para el viaje y subieron para dirigirse a Francia.
El camino fue tranquilo, sin ninguna novedad, a excepción de las innumerables historias que los dos hombres inventaban para mantener a la chica en sus manos y luego controlarla como quieran.
Al llegar, bajaron del tren. La chica miraba todo con gran admiración, era una ciudad hermosa a la que había llegado.
-Así que provengo de una familia adinerada, me abandonaron cuando mi padre descubrió que yo era hija del lechero y a los años después ellos fallecieron y heredé toda la fortuna
-exacto- respondieron a coro.
-Y, ¿Por qué se estaba quemando mi casa?
-Ya te lo explicamos. Un brujo te hechizó, por eso no recuerdas nada, y mandó al ejército estadounidense y estoniano a perseguirte y quemar tu casa- aclaraba Iván tétricamente desde nombrar a los americanos.
-Es mejor enfrentarlos que huir.
-¡Estas loca! Estamos hablando de un…
-Dos
-¡Dos ejércitos!, mon amour
-Dijiste que derroté a 149 hombres en una sola tarde, ¿por qué no podría esta vez?
-No dije hombres, dije moscas-suspiró algo agotado de tanto hablar- Mejor no te arriesgues. Recuerda que tu más grande deseo era…
-No morir virgen, si sé. Tienes razón…
-Si quieres puedes volverte uno conmigo
-Me podrías explicar de nuevo por qué eres mi novio
-Porque no te resististe a mi linda sonrisa
-Y, volviendo al tema anterior, ellos me persiguen porque quieren toda la fortuna que heredé, ¿no es así?...
Pero al instante en que comenzó a preguntar se dio cuenta que sus dos acompañantes ya no estaban a su lado, sino observando una enorme tienda… más bien un 'sex shop'.
-¡¿Qué están haciendo ahí, pervertidos?
-¡Oh! Herma… Amiga, no somos pervertidos. Ver estas tiendas es normal en esta ciudad
-De donde vengo no lo es
-De donde yo vengo, sí. También lo es que las mujeres le compren todo lo que quieran a los hombres
-Y qué si no lo hago
-Te arrestarán y en la cárcel te torturarán como es la época medieval- decía sin quitar su tierna aunque terrorífica sonrisa y con una aura 'malvada' a su alrededor
-No quiero ser torturada- susurraba atemorizada
-Entonces tienes que comprarme esa hermosa silla.
-Y a mí eso
El francés apuntó a una silla color rosa que en el lugar en donde uno coloca su trasero para sentarse tenía un vibrador (color rosa, también), mientras que el ruso apuntó a un sexy traje de policía que incluía unas esposas y un látigo.
Mónaco, avergonzada, no tuvo otra opción que aceptar las peticiones de ambos hombres.
La tarde se pasó rápido comprando todas las cosas que ellos pedían.
La noche ya caía cuando llegaron a la supuesta casa de la chica.
Cayó a la cama cansada de caminar y llevar todos los 'regalos' para sus acompañantes que en no pasaron ni dos minutos cuando ella ya estaba durmiendo placidamente.
A la mañana siguiente anduvo por todos los pasillos de la casa, pero no encontró a nadie, sólo una nota que decía: 'Muchas gracias! Regresamos a nuestros países y nos llevamos lo obsequios :D'
Se arregló rápidamente para buscarlos en alguna parte de la ciudad.
Al tomar su abrigo dejó caer una pequeña libreta con números telefónicos.
Marcó a la primera persona de la lista: Seychelles.
-¿Aló?
-¿Seychelles?
-¡Mónaco! ¿Cómo estás?
-Escucha, no sé quién eres, pero tengo tu número. Dos hombres, uno dijo que era mi amigo y el otro mi novio. Ambos rubios, uno con barba y el otro con bufanda. Uno con acento francés y el otro ruso. Se llamaban Gilbert y Kiku. Me dejaron en París si dinero y sola.
-Me pareció que describías a Francis e Iván, porque Gilbert es prusiano y Kiku japonés.
-Eso no importa, ¡Ayúdame!- gritaba desesperada apunto de llorar.
-Bien. Espérame ahí, iré de inmediato. Dame la dirección de la casa y te llevaré a tu país
Hola... ahora si me retrasé mucho... lo siento
Pero en compensación les traje un capítulo más largo que los otros :D
Espero que les guste y TRATARÉ de actucalizar un poco más rápido... aunque lo dudo, el colegío no me deja hacer mucho... y las series y los fics y los mangas xD
Si me di cuenta que no se parese mucho a la historia de Anastacia, pero era lo único que se me ocurrió
Gracias por los reviews y disculpenme las faltas de ortografía
espero verlos pronto c:
