Bélgica
Hechizo: "Todas las noches te transformarás en una horrible criatura. Para romper el hechizo deberás ser besada, convirtiéndote así en la especie de quien te besó"
Era una mañana normal. Los pájaros cantaban, el sol brillaba con gran intensidad, el mayor de los italianos dormía junto al español, y…
-¡Abre la puerta!- gritaba una voz masculina mientras golpeaba desesperadamente la puerta de la habitación.
-Maldición. ¿Quién es el stupido que viene a molestar tan temprano?
-Calma, Lovi~ Yo iré a ver.-lentamente se levantó de la cama para llegar a su destino.
-¡Si no abres de una maldita vez botaré esta puerta! ¡Y me importa un pepino que cosas estén haciendo allí dentro!
-Calma, calma…- repetía tan despacio como lo eran sus movimientos. Al sentir más fuerte los golpes decidió apresurarse y abrir.-¡Hola…!
-¿Dónde está mi hermana?
-¿Bel?
-Sí, sí ¿Qué otra hermana tengo?
-En la reunión te dije que la vi ir a esa casa en el bosque que tienen ustedes ¿Ya la buscaste ahí?
-No, no he tenido tiempo.- explicaba mientras se sobaba las sienes- Pero he llamado y nadie contesta.
-!Y qué haces molestando aquí! Deberías estar en camino a esa puta casa, no venir a molestar a otros- reclamaba enfurecido el italiano. Esas palabras hicieron que una brillante idea apareciera en la cabeza del español.
-¡Tengo una idea!- gritaba emocionado el mayor- Te acompañaremos en la búsqueda de Bel~
Los dos chicos lo miraron con una notoria desaprobación, pero eso no impidió que, después de arreglarse velozmente y obligar a Lovino a hacer lo mismo, los tirara a ambos del brazo para encaminarse a la cabaña del más alto.
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-¿Cuánto falta?
-Bastardo, cállate- le reprendía Romano.
-¿Cuánto falta?
-Cállate- dijeron el holandés y el italiano.
-¡¿Cuánto falta?
-¡Cállate!- golpearon ambos al molesto español.
-Pero sólo quiero saber cuánto falta- suplicaba poniendo carita de perrito abandonado. Al dar un paso se golpeó con la espalda de Holanda quien se había detenido.
-Llegamos- respondió secamente el dueño de aquel lugar.
Estaban frente a una casa rústica, toda de madera, de dos pisos y escondida entre los enormes árboles del bosque. Tan sólo con acercarse a la puerta se podían escuchar unos cuantos gritos desde el interior de ésta. La personificación de los Países Bajos sacó las llaves y rápidamente abrió la puerta temiendo que alguien estuviera robando o haciéndole maldades a su hermana si es que se encontraba allí dentro.
-¡¿Qué hacen ustedes aquí?- les gritaba bastante molesto el amo del lugar. La escena que pudieron apreciar no la esperaban para nada, ni siquiera la deseaban ver. Extrañamente recostados en el sillón se encontraban Hungría y Prusia sobre ella. No lograron enterarse del por qué de aquella pose, ya que, después de que la mujer le propinara un fuerte golpe al germano, apresuradamente se sentaron como es debido.
-Bélgica dejó que me quedara por un tiempo- se notaban los nervios de la chica con sólo observar sus inquietas y tiritonas manos.
-¡Hola Eli! ¿Bel está aquí?
-Jó napot, Toño. Sí, está arriba.-decía mientras apuntaba a las escaleras con su dedo índice. Los recién llegados corrieron hacia el segundo piso en donde se dejaron guiar por el hermano de la belga quien los condujo hasta la habitación perteneciente a ella. De una patada abrieron la puerta dejando ver en el interior a quien buscaban.
-¡Chicos! ¿Acaso no saben golpear la puerta antes de entrar?- preguntaba exaltada.
-Si lo ves de cierta forma, sí golpeamos la puerta. Fusosososo~- decía entre risas.
-¿Qué haces aquí?- preguntaba secamente Holanda.
-Sólo vine a… relajarme un poco-mintió, aunque por cierta parte podía ser cierto.
-Vamos a casa. El camino es largo y no quiero que oscurezca y sigamos aquí.- le anunciaba su pariente tomándola del brazo y arrastrándola hasta la salida.
Todos caminaron por el bosque. Grandes y frondosos árboles los cubrían con su sombra, un río se escurría a unos metros de ello, tiernos animales paseaban entre el camino y los arbustos, y se escuchaba el hermoso y relajante catar de los pájaros y la irritante y bulliciosa conversación del jefe y la princesa del grupo, mientras los otros dos simplemente los miraban con molestia y de vez en cuando los regañaban para que dejaran su parloteo. De esa forma no alcanzaron a fijarse en cuándo se había ocultado el sol y había dejado paso a la brillante luna.
-Mira, Lovi, la luna~ -le avisaba alegremente al italiano.
-Me importa una mierd* tu jodida luna.
-¿Luna? ¡Oh, no! Es muy tarde. Que tal si acampamos esta noche.
-No. Dije que no quería llegar a casa cuando oscurezca, ahora no quiero llegar al amanecer.- decía irritado el neerlandés.
-Pero hermano…
-Ya dije, no.- la chica hizo un puchero y se dirigió a algo que parecía ser una cueva.
-Me da igual si quieres irte, yo me quedaré aquí hasta que salga el sol- y diciendo eso se adentró al lugar.
-Ustedes quédense aquí, yo iré a hablar con ella.
El refugio de la belga era bastante amplio y largo, un poco húmedo y frío, pero nada que una fogata no pueda arreglar, y sobre la iluminación, por la entraba se colaban el resplandor lunar dejando ver lo justo y necesario.
-Bel-no hubo respuesta- ¡Bel!- nada- ¡Bélgica, el jefe te llama!- nada aún. No solía recurrir a esto, pero si no le dejaba otra opción- ¡Si no sales ahora no te daré más tomates!- al finalizar la amenaza se pudo escuchar unos pasos acercándose, a los que el moreno decidió seguir y poco a poco acercárseles también-Bel, ¿estás bien?- se escuchaban unos sollozos provenientes de la nación femenina.
-¡No! No estoy bien.
-Pero qué ocurre, por qué estás como ocultándote de nosotr…- no pudo terminar la frase, ya que la luz dejo ver a una horrible criatura verde que parecía un ogro en el lugar que debería estás Bélgica ¡No! En la misma Bélgica se encontraba eso. Era como si se la hubiese comido y el alma de su querida amiga habitara el aquel monstruo.- ¡Bélgica, qué te pasó!
-Ya lo sé, soy fea.
-Más que fea ¡Feísima! ¡Totalmente horrible!
-¡Ya, para!
-Lo siento… ¡Pero qué te pasó!
-Es… sólo un hechizo
-¿Un hechizo? – miró de forma amenazadora- Arthur
-¡No! No fue él
-¿Noruega?
-¡No sé quién fue! Pero de todas formas no puedo hacer nada yo sola para deshacerlo.
-Y… ¿Te puedo ayudar yo?- los ojos de la chica se abrieron de asombro al oír aquella pregunta.
-N-no lo creo…- ella no quería que su hechizo se rompiera por solidaridad sino por amor.
-¡Bastardo! ¡¿Ya hablaste con ella?- gritaba desde afuera Italia del Sur.
-Eh…
-Dile que sí, pero que no saldré hasta mañana.
-¡Sí!- dijo corriendo hasta los hombres- pero no quiere salir.
-Iré a sacarla de ahí
-¡No!- lo tomó del brazo tratando de detenerlo, lo cual no resultó mucho al ser el otro más fuerte que él- Me dijo que… estaba en sus días y necesitaba un baño y estar sola.
-¿En verdad te dijo eso?- preguntaba dudoso Lovino.
-Sí. Mira, le preguntaré- se acercó un poco a la cueva- ¡BEL, ¿VERDAD QUE ME DIJISTE QUE ESTÁS EN TUS DÍAS?
-¡¿QUÉ?- no podía explicarse a qué venía esa pregunta.
-¿No ven? Está claramente irritada y no quiere que nadie se le acerque- dirigiéndose a la cueva- ¡¿VERDAD, BEL?
-¡SÍ!- al prestar atención a la conversación del exterior comprendió lo que España había inventado para salvarla.
La noche se fue tan pronto como llegó. Ya todos estaban listos para partir de vuelta a sus hogares cuando a lo lejos la rubia logró divisar a una muy buena amiga de ella.
-¡Liech!- corrió hacia ella lo más rápido que pudo, quería saber cómo le iba en su búsqueda del príncipe azul. Sus acompañantes corrieron a la par de ella, no querían volver a perderla. Cada vez se acercaban más y más.
-¡Liech!- gritaba mientras agitaba frenéticamente los brazos.
-¿Belgica?- se preguntó susurrando. La vio acercarse a paso veloz. Trató de moverse y alejarse de ella, pero una de sus piernas estaba dormida y no paraba de sentir ese molesto cosquilleo- ¡No, Bélgica! ¡No!- hacía el intento de gritar con su suave voz, pero ya era demasiado tarde, frente ella se encontraban cuatro viscosas ranas.
-¡Bel! Ahora todos somos verdes y feos. Fusosososo~
Hola! Disculpen la demora… como siempre no tengo excusa, sólo mi flojera y adicción a leer miles de fics.
Espero que les guste este capítulo. Como dije en uno anterior, este capítulo está relacionado con los siguientes asíque en la próxima actualización estará la continuación y el por qué de las ranas y todo eso.
Muchas gracias por leer, y disculpen las faltas de ortografía.
Felices fiestas! Espero que lo hallan pasado bien en navidad y que tengan un prospero y muy feliz año nuevo! :D
"Jó napot" según el traductor de Google es "Hola" o "Buenos días" en húngaro.
PD: Sai, si lees esto… hola! C:
