Caperucita Hungría
Hechizo: "Serás capturada por una cruel criatura. Quien te rescate de ella será tu príncipe"
Se separó de su amiga para encaminarse a la cabaña en medio del bosque te tenía Bélgica. Quería llegar pronto, la belga la estaría esperando allí, pero ella se encerraría en el segundo piso, por lo que tenía todo el resto de la casa para ella sola.
Durante unos cuantos minutos estuvo escuchaba ruidos provenientes de los arbustos y de ramas y hojas secas siendo pisadas, pero no se veía a nada o nadie que anduviera por allí para ocasionarlos. "Será mejor que saque mi sartén, debe ser esa cruel criatura que me atrapará y no sé que es. Quizás sea un león o un monstruo o algo peor" pensaba desesperadamente mientras avanzaba lento hacia su destino armada con aquel utensilio de cocina que siempre llevaba consigo.
Cada paso que daba eran acompañados de aquellos ruidos, alguien definitivamente la estaba siguiendo. No lo soportó más. Ya, aburrida de ese absurdo juego, lanzó con todas sus fuerzas el sartén hacia las plantas dejándose oír un golpe seguido del grito de dolor de una persona a la que ella conocía muy bien.
-¡Ah! ¿Pero qué crees que haces? ¡Acabas de dañar mi hermoso rostro!- al escuchar aquella queja no dudó en pensar "Sí, definitivamente es él".
-¡¿Qué hacías siguiéndome de esa forma?
-No te importa- le respondió con el fin de provocar la ira en ella.
-¡Por supuesto que me importa! Me seguías a mí ¿Cómo no me va a importar?
-Te importe o no, no harás que el asombroso Prusia te lo diga. Kesesese
Ya furiosa por la irritante presencia y forma de ser del prusiano no dudó en acercársele más para propinarle unos cuantos golpes que el otro no pudo evitar.
Después de una medianamente larga discusión y pelea, la chica retomó el camino que había dejado por el molesto país que se le cruzó.
-¿Hacia dónde vas?
-No te importa- le respondía igual que él lo hizo antes.
-Si no me dices te seguiré.
-¿Y si te digo?
-Igual lo haré- no pudo contener la risa al ver el rostro de la húngara al escucharlo.
No quería armar otra pelea, por lo que ignoró aquella charla y continuó en su andanza. El de ojos color rubí no pudo evitar notar que al aparecer una fuerte ráfaga de viento dos papeles se escaparon de los bolsillos de la castaña, los cuales fueron alcanzados por él.
-"Serás capturada por una cruel criatura. Quien te rescate de ella será tu príncipe" "Casita de Bel. Naranja desteñido con rojo y amarillo. Al lado de un árbol cortado y una…- leía en voz alta hasta que se le fueron arrebatados los papeles de las manos.
-¡Dame eso!
-Asique vas a la casa de Bel- decía desfrutando de saber aquella información- ¿Y qué es eso del príncipe?
-Ya te dije ¡No te importa!
Se dio media vuelta dispuesta a irse cuando sintió como unos fuertes brazos- quizás sólo un poco más fuertes que los de ella- la tiraron de tal forma que consiguieron tomarla entre ellos como si fueran recién casados.
-Si buscan un príncipe yo soy la mejor opción para cualquiera. Kesesesese
-¡Bájame! ¡Idiota, bájame!
Haciendo caso omiso a las órdenes de la húngara, el peliblanco la llevó hasta la casa de la belga en sus brazos. Ya tenían las llaves, por lo que rápidamente abrió la puerta de entrada después de ser bajada por el prusiano. Se encontraban en el salón principal, todo estaba en silencio. La rubia le había pedido que no subiera a molestarla y confiaba en que no haría ningún desastre en el resto de la casa.
Sin saber qué hacer, ambos se sentaron en el sofá dispuestos a ver algún programa en la televisión que estaba en frente a ellos, por desgracia no había señal. Lo único que les restaba era intentar entablar una "buena" conversación, pero aquello era algo imposible por lo que todo terminó en una de sus típicas peleas.
La noche no tardó en hacerse presente, y sin darse cuenta, Elizabeth y Gilbert ya se encontraban durmiendo juntos en el sofá en que se habían instalado.
A la mañana siguiente ninguno quería despertar ya que se sentían muy cómodos, sobretodo Prusia…
-¡¿Qué haces, pervertido?- le gritaba Hungría mientras lo empujaba fuertemente para sacarlo de encima suyo.
-¡Ah! ¡Pero qué te pasa! Esas no son formas de despertar a alguien- le regañaba mientras se sobaba algunas zonas que se golpearon gracias al empujón.
-¡Estabas recostado en mis pechos! No dejaré que TÚ duermas en mí de esa forma.
-¡Yo duermo como quiero y sobre lo que quiero!-mientras hablaba se ponía de pie- ¡Y si quiero estar sobre ti deberías sentirte honrada!
-¿Honrada? ¡Ja! Prefiero tener un dinosaurio sobre mí que tenerte a ti.
-¿Eso crees? Veamos qué piensas después de tenerme de nuevo sobre ti.
Diciendo eso se lanzó sobre su cuerpo, ella mientras ponía resistencia para evitarlo. Al darse cuenta de que la chica había puesto sus brazos para mantener una mayor distancia comenzó a atacarla con cosquillas a lo que reaccionó con una gran carcajada y retorciéndose en el sillón. Gilbert no dejaba de hacer que la húngara riera, y ella no dejaba de complacerlo en ese aspecto por lo que no se alcanzaron a percatar que alguien estaba abriendo la puerta de entrada. Cuando vieron al grupo de hombres en el umbral se quedaron perplejos, no sabían cómo reaccionar. A lo único que atinó la mujer fue a propinarle un fuerte golpe al muchacho para luego ambos sentarse correctamente.
-Bélgica dejó que me quedara por un tiempo- trataba de explicarle al holandés que tenía una expresión en su rostro que asustaría a cualquier bestia, en este caso, a ellos.
-¡Hola Eli! ¿Bel está aquí?- le preguntaba el español a la chica.
-Jó napot, Toño. Sí, está arriba.-decía mientras apuntaba a las escaleras con su dedo índice.
Romano, España y Holanda subieron rápidamente las escaleras para encontrarse con la hermana del más alto. Tan pronto como llegaron se fueron, dejando nuevamente solos a los dos.
-Y… ¿Qué hacemos ahora?
-Preparemos algo para comer- proponía la castaña al percatarse de que ambos tenían bastante hambre.
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-¡Alemania, Alemania!- entró desesperado el menor de los italianos a la casa del rubio tirando del brazo a Austria.
-¿Qué ocurre?- preguntó calmadamente.
-¡Austria me dice que no sabe dónde está Eli! Llamé a todos los países y nadie sabe. Ve, ve, ve~- sollozaba mientras le explicaba.
-Austria, ¿tienes alguna idea de dónde podría estar?
-Si lo supiera no estaríamos pidiendo ayuda-respondía mientras se acomodaba los lentes.
-Llamaste a todos los países… ¿Y llamaste a mi hermano?
-¿Prusia? ¡No! Lo llamaré ahora- buscaba su teléfono celular en sus bolsillos- No traje mi… -los otros dos suspiraron y luego el alemán le extendió su teléfono para que lo ocupe- ¡Grazie!- marcó el número del de ojos rojos y esperó a que contestara- ¡Gil! ¿Sabes dónde está la hermanita Hungría?
-¡Por supuesto! Está aquí conmigo.
-¡Que bien!- se dirigió a los dos hombres a su lado- Dice qué está con él- el austriaco miró con gran sorpresa al conocer la rivalidad que había entre ambos.
-Pregunta en dónde están- le ordenó el de lentes.
-Hermanito Prusia, ¿dónde están?
-Estamos en…
-¡Auxilio! ¡Sáquenme de aquí! ¡Ah!-gritaba intentando sonar desesperada la mujer.
-¡Cállate! Trato de hablar por teléfono y tus horribles gritos no dejan oír mi asombrosa voz- después de aquella interrupción prosiguió hablando con Veneciano- Estamos en la casa en el bosque de Bélgica.
-¡Están en la casa en el bosque de Bélgica!-avisaba mientras cortaba la llamada.
Los tres partieron al lugar antes mencionado. Ya sabían como llegar por que un día la rubia los había invitado a pasar unos días allí. Tardaron unas horas en llegar, pero todavía la luna no aparecía. Desde el exterior se escuchaban unos cuantos gritos, no se podían distinguir de quién eran pero no dudaron en entras de una forma muy violenta para detener ese bullicio. Ludwig pateó con todas sus fuerzas la puerta mientras sostenía un rifle en sus manos, detrás de él estaban Italia con una bandera blanca y Austria con una pistola que se encontró en el camino- que a Suiza se le cayó al ser convertido en rana unas horas atrás-.
-¡West! ¿Qué hacen aquí?
-Venimos a rescatar a Elizabeth- respondía enojado el austriaco.
-Cállate señorito, a ti nadie te preguntó.
-¡No le digas que se calle!- le reprendía la húngara al mismo tiempo que lo golpeaba con la sartén que acababa de lavar- ¡Muchas gracias, chicos!- se dirigió hacia los recién llegados- Ya no soportaba otro rato más con él. Podemos irnos.
Sin recordar su conjuro ni nada de la razón por la que estaba allí, se encaminaron hacia la ciudad para llegar cada uno a sus hogares.
Por fin! Sólo falta u capítulo y estoy libre de escribir esto y ustedes de leerlo! :D
Pero como penúltimo capítulo les tengo que hacer una preguntita, sus respuestas serán necesarias para el final así que espero que por lo menos 1 persona responda.
Ya, la pregunta es: Qué parejas de las que se presentaron en el fic les gustó más?
Para que no tengan que releer ni nada de eso les pondré cuales fueron (con parejas me refiero a personajes que estuvieron involucrados con ellas).
-Belarús: Rusia y Lituania.
-Seychelles: Francia, Inglaterra (aunque no estoy segura que cuenten esos dos xD), Turquía y Grecia.
-Taiwán: Japón, Hong Kong e Islandia.
-Wy : Sealand y Letonia.
-Mónaco: Rusia y Francia.
-Vietnam: Corea y USA.
-Ucrania: Canadá y Estonia.
-Bélgica: España, Romano y Holanda.
-Liechtenstein: Bélgica y… supongo que también pueden ser Suiza…
-Hungría: Alemania, Italia, Austria y creo que Prusia.
También está la opción de "No me gusta ninguna" y la de "Que se quede sola"
Eso… chao! C:
