Conclusiones

Ucrania, una de las primeras en salir de la reunión, caminaba lentamente por los pasillos de la gran estructura en donde se realizaban todas las reuniones. En ese momento también se realizó una asamblea del G8 y otras que involucraban a distintos países, por lo que había más naciones en el lugar además de las féminas.

Los pasillos estaban casi vacíos en ese instante y el camino al comedor era silencioso y relajante. Nadie más que ella y sus pensamientos. Llegó a su destino: la máquina expendedora de golosinas. Con paso lento se acercó. Pudo darse cuenta que no estaba sola como creía.

-Buenos días- saludó con su amable sonrisa.

-B-buenos días, señorita Ucrania.

-¿Qué compras?

-Unos dulces de Maple.-contestó tímidamente. Recordaba muy bien lo que había ocurrido en la fiesta, el tiempo que estuvieron juntos bailando y las miradas llenas de algo que el consideraba amor.- ¿Usted qué va a comprar?

-Unos pastelitos.

-¡Los pastelitos de la máquina no saben bien!- exclamó con su suave voz- Si gusta le puedo comprar pasteles de una tienda cerca de aquí.- propuso con los nervios a flor de piel.

-¿En verdad?- no podía creer que fuera tan atento con ella- Con gusto los aceptaré.

Se dirigieron hacia la tienda recién nombrada. La chica no paraba de pensar en las conclusiones que dieron ella y las otras muchachas. Sus dos opciones eran Estonia y Canadá, al primero lo consideraba no más que un muy buen amigo mientras que al segundo… no sabría bien cómo se sentía con él, si era también una linda amistad o algo más. Sea lo que sea no sacaría nada con pensarlo, y, por lo que su hermana le había comentado después de la fiesta, el canadiense estaba enamorado de ella.

-Canadá.

-¿Sí?

-Me preguntaba si…- no sabía como hacer para que él le dijese lo que quería escuchar- ¿Cómo lo pasaste el día de la fiesta?

-Eh…-no se esperaba esa pregunta, pero ya que se tocó el tema no le quedaba más que responder, además también quería hablar de ello- Bien. Me divertí mucho contigo.

-Yo…- ambos estaban sonrojados por las palabras de chico- también me divertí.

-Ucrania…- tenía que decirle. Tenía que decirle lo que sentía por ella o no podría dormir tranquilo esa noche- t-te quería decir q-que…

-¿Qué cosa?

-Tu me gustas- dijo lo más fuerte que consiguió.

El rostro del hombre no podía estar más colorado, su cuerpo no dejaba de temblar y su miraba intentaba observar a cualquier lado para no toparse con los ojos de la mujer a la que amaba. Le temía al rechazo, no quería escuchar la dolorosa frase "Lo siento, pero tú no me gustas" o "Lo siento, pero no puedo corresponder a tus sentimientos" o cualquiera de esas frases. No quería escuchar la palabra "lo siento" salir por sus labios.

-Yo… no sé que decir… ¡No es que no me gustes! Pero… -no podía rechazarlo, tenía que aclarar esas dudas en su interior- Sí, tú también me gustas… ¿quieres que seamos…

-¿Novios?

-Sí…

Se tomaron de las manos para seguir hacia la tienda como lo que eran ahora: una linda pareja.

Conclusión: "Nunca dejes pasar las oportunidades, puede que nunca más vuelvan"


Habían salido del salón hace unos minutos Mónaco y Seychelles, la última la ayudaba a orientarse en el lugar, por lo que no alcanzaron a avanzar mucho cuando la de lentes recordó que se le quedó en la mesa su libreta donde apuntaba lo más importante de las reuniones. Se dispuso a abrir la puerta al ver que la habían cerrado por algún motivo que desconocía, cuando alguien desde el interior lo hizo antes que ella propinándole un portazo en plena cara. El golpe fue tan fuerte que calló directo al suelo en donde se quedo por unos minutos.

-¡Mónaco!- la de coletas corrió a socorrerla- Mónaco, responde, ¿Estás bien?

Obviamente no recibió respuesta hasta después de un rato. Lentamente se incorporó sobándose la parte afectada.

-¿Qué pasó, Sey?

-Te golpeaste con la puerta.

-¿Estás bien, Mónaco? Discúlpame, no sabía que estabas allí.

-No te preocupes, Bel.

-¿Reconociste a Bel?- ambas se sorprendieron al escuchar aquello. Durante todo ese tiempo no fue capaz de aprenderse ningún nombre que no fuera el de la africana, ni siquiera el de ella misma.

-Cómo no recordarla si la conozco desde hace muchos años.

-¡Recuperaste tu memoria!- gritaron entusiastas las dos mientras se lanzaban a abrazarla.- Pero… ¿recuerdas lo que ocurrió últimamente?- preguntó la belga.

-¿Lo de Francia y Rusia? Sí- respondió con desprecio en cada una de sus palabras.- Ahora que me lo recordaron, creo que iré a esperar a que salgan de su reunión.

Diciendo eso se encaminó hacia aquel lugar. Las que recién se preocuparon por ella y su choque con la puerta la siguieron para poder observar qué era lo que tramaba aquella chica.

Las naciones del G8 no tardaron en salir, y tampoco en aproximarse hacia ella sus dos victimas.

El primero en pasar fue el ruso, quien la miró como queriendo hacerla recordar lo del día en que se hizo pasar por su novio.

-Privet, mi amor.

-No soy tu amor- dijo enojada golpeando la mano del mayor que se posaba dulcemente sobre su hombro.

Cuando levantó la mirada para verlo a los ojos pudo notar que un aura mucho peor que la de Belarús emanaba del de la bufanda. Los nervios se apoderaron de ella, no paraba de temblar y sentir que si no corregía lo que había dicho su vida pronto terminaría de la forma más cruel, trágica y sangrienta posible.

-N-no quería decir eso…Eh… L-lo que q-quería decir es que… ¡Mis recuerdos volvieron! Y… ya recuerdo que en realidad no tengo novio. No tengo ningún problema con que tú seas mi novio, p-pero prefiero estar soltera por más tiempo- a pesar de recuperar sus memorias, no recordaba que él fuera tan aterrador.

Dio media vuelta en dirección a la entrada de la habitación de donde justamente estaba saliendo el francés que la hizo quedar casi en bancarrota.

-Hola, hermanito- dijo escupiendo cada palabra- o querré decir "amigo"

-¡Oh! Ma sœur, al parecer ya recuerdas todo…

-Oui. Y no te perdonare por lo que me hiciste.- con furia se hizo sonar los nudillos provocando temor en el rubio.

-Hermanita, cálmate. S'il vous plaît, Monaco.

No alcanzó a rogar más. La chica ya le estaba dando la paliza de su vida. Varias naciones los vieron, pero nadie fue capaz de interponerse, no por temor a ser golpeados, sino porque les parecía una escena bastante divertida.

Después de unos minutos, a la castaña le dolían las piernas y brazos de tantos puñetazos y patadas dirigidas a su hermano mayor. Lo único que le faltaba era el gran final para terminar con aquel plan que había ideado de camino hacia allá.

-¡Por favor, detente!

-Está bien- se detuvo para encarar al que ahora se encontraba tirado en el suelo- pero tendrás que comprarme TODO lo que te pida, y sin reproches. Al primer reclamo que oiga me encargaré de reunir a todos los países y declararte la guerra.

-Te compraré lo que sea- dijo resignado ya casi llorando.

-¡Levántate! Ahora mismo iremos de compras.

Conclusión: La venganza es dulce, muy dulce (excepto si es a Rusia)


Había terminado la diversión. Ya no quedaba nada más que ver, por lo que Bélgica decidió ir finalmente al baño. Hace unos cuantos minutos su vejiga le decía que ya no podía soportar más y que si no se apresuraba ocurriría algo no muy agradable.

-¿Adónde vas?- le preguntó Seychelles, quien estaba a su lado observando todo.

-Al baño.- respondió sonriente.

Si su amiga le dijo algo más no logró escucharlo. Corrió lo más rápido que pudo hacia el retrete y cerró la puerta de uno de los cubículos.

Cuando terminó, salió y se dirigió a lavarse las manos, percatándose que no era la única allí. A su lado, haciendo exactamente lo mismo que ella, se encontraba la pequeña Lily con una miraba bastante pensativa, como si analizara algo en su interior.

-¡Liech!

-Buenas tardes, Bélgica, otra vez.-saludo educadamente.

-Hola- respondió- ¿Qué ocurre?

-¿P-por qué pregunta?- se sobresaltó un poco.

-Te noto algo… ida. ¿En qué piensas?- ya se había dado cuenta, no valía la pena ocultarlo.

-Pensaba en… ¿Crees que ese conjuro esté en lo cierto?

-¿A qué te refieres?

-Si… en realidad nosotras debamos estar juntas.

-¿Tú qué crees?

-Pues… sería extraño, digo, tú eres muy linda y encantadora, pero sería extraño porque somos dos mujeres- expresó nerviosa y sonrojada.

-"El amor no tiene sexo"- dijo calmadamente- he escuchado mucho eso, sobre todo en Francia, y siento que tiene razón. Siempre he pensado que eres hermosa, cariñosa y bastante tierna, en ocasiones también he llegado a pensar en ti como más que una amiga, asíque no me parece tan extraño.

-¿Tú crees que podamos tener algo como cualquier otra relación?

-¡Por supuesto! Con tal de no decirles a nuestros hermanos- rió por lo que acababa de decir, lo que también sacó unas risitas de la otra.- ¿Qué te parece?

-Por mi está bien- respondió con una tímida sonrisa.

Y para cerrar finalmente el trato, juntaron sus labios en un tierno y casto beso.

Conclusión: No siempre es necesario un príncipe para lograr tus sueños.


Tenía que hablar con él, no dejaría que las cosas continuaran de esa forma después de la maravillosa noche que le hizo pasar. Caminó hasta la sala de la reunión del G8, tal parece que hubo una gran pelea por la cantidad de sangre vertida en la entrada. En el interior de esta estaba a quien buscaba: Alfred F. Jones.

-Oye, America.-lo llamó con seriedad y un poco de molestia en su voz.

-What?- preguntó mientras se comía una de sus hamburguesas.

-Quería decirte que la pasé bien en tu fiesta- dijo con el mismo tono de voz pero ahora mezclado con algo de vergüenza-y que…- cómo decirle que se había sentido atraída por él esa noche.

-¡Yo también la pasé estupendo! Bailas muy bien.

-Gracias- respondió sonrojada.

-Continua.

-¿Qué?

-Que continúes hablando. Quedaste en "tu fiesta y que…"- al escuchar el halago que recibió se le había olvidado el por qué estaba allí.

-Me divertí mucho contigo y creo que… -nuevamente no sabía que decir, o más bien, cómo decir lo que tenía en mente- eres muy apuesto y en ocasiones agradable y…

-¿Estás enamorada de mi?- preguntó con una sonrisa pícara.

-¡No es eso! Es sólo que creo que me siento un poco, pero muy poquito, atraída hacia ti y pensé que podríamos tratar de conocernos más.

-Por mi está bien, de todas formas los héroes tenemos que ayudar a las damiselas cuando necesiten algo- rió escandalosamente.

-O un príncipe ayudar a su princesa- comentó en susurros.

-¡Of course! But I'm a hero.-pose heroica- Aunque nosotros nunca nos hemos llevado, cómo decirlo… bien.

-Ya sé eso- espetó molesta- por eso te estoy diciendo esto. Quizás conocernos ayude a mejorar nuestras relaciones como países.

-¡Ok! My new friend.

Conclusión: Nunca es tarde para empezar de nuevo.


Durante la mañana, antes de la reunión de naciones femeninas, la taiwanesa se adentró a la sala del G8 cuando todavía nadie llegaba para dejar una carta color rosa dirigida a Japón.

-¡Japón! ¿Qué es eso?- le preguntaba su amigo italiano.

-¿Qué cosa?

-Parece una carta de amor, mon ami- decía el francés acercándose a ellos.

-P-pero qué está diciendo…Lo dudo- respondía sonrojado por la idea.

-¡Ábrela!-gritaba emocionado Veneciano mientras saltaba a su lado.

El nipón dejó ver el interior del sobre el cual estaba escrito con una hermosa caligrafía e impregnado en perfume de mujer.

"Querido Japón:

Durante todo el tiempo en el que hemos estado juntos he llegado a pensar en ti como alguien muy especial para mí. Mis sentimientos ya no son solo de amigos, naciones o familia, sino que van más allá de eso.

Te amo.

Me ha costado mucho confesártelo, y no era capaz de hacerlo en persona, por lo que preferí escribírtelo.

Si no es mucha molestia, podríamos juntarnos después de tu reunión en el jardín, en la fuente.

Espero verte allí, Taiwán"

No podía estar más sonrojado por aquella declaración. Nunca se le hubiera pasado por la mente la idea de que ella estuviera enamorada de él. El coreano se lo había comentado en varias ocasiones, pero simplemente le parecía una broma más.

-¡Ve~! Japón, le gustas a Taiwán- exclamaba emocionado.

-Ya leyó la carta, no tienes por qué repetírselo- aru.

-Ya era hora que alguien, además de mí, decidiera darte amour.

-¿Qué piensas decirle? ¿La aceptarás?- le preguntaba el inglés que acababa de incorporarse la conversación.

-N-no lo sé…

-Disculpen la demora, pero por unos problemas no pudimos comenzar a la hora acordada-al darse cuenta que nadie prestaba atención al alemán que hace unos instante llegó junto a Rusia y Estados Unidos, decidió llamarles la atención- ¡Todos cállense!

De esa forma se dio inicio a la conferencia.

Los minutos pasaban lentamente para suerte del japonés, ya que no dejaba de pensar en qué le diría a la otra asiática, hasta que al termino de ésta ya tenía las frases correctas para ella. Rápidamente salió del salón para ir al lugar acordado, en donde ya lo estaban esperando.

-Discúlpeme por hacerla esperar- decía mientras se reverenciaba.

-No te preocupes, llegué hace poco.- respondía nerviosa- Y… ¿Leíste mi carta?- sus palabras era casi susurros.

-Sí.

-Y…- no estaba segura de cómo formular la pregunta- ¿Qué me dices al respecto?

-Yo-tomó aire para decir lo que se repitió incansablemente en su cabeza- Acepto ser tu novio, pero tienes que hacerte responsable. No permitiré que nos tomemos de las manos por lo menos hasta después de un mes, no recibiré abrazos hasta mínimo tres mes, y todo las otras cosas que hacen las parejas podremos realizarlas hasta después del matrimonio.

El asombro de la chica no podía ser más. No sabía si era por la velocidad a la que habló o por las estupideces que había dicho. Sea lo que sea, después de escuchar todo eso le quedó una cosa en claro "No saldré con él"

Conclusión: En ocasiones es mejor quedar como buenos amigos que como malos amantes.


La reunión que habían organizado los bálticos finalizó hace unos minutos. Estonia y Letonia le dijeron que tenían que hablar cosas secretas, por lo que Lituania se encontraba solo vagando por los pasillos de aquel recinto. Caminó por toda la planta baja y se dirigía al segundo piso cuando, en las escaleras, se topó con Belarús que estaba bajando.

-H-hola, señorita Belarús- estaba nervioso al verla en frente.

-…- planeaba no dirigirle la palabra, hasta que recordó lo que Wy le había comentado. Dio media vuelta, ya que había pasado a su lado, para encararlo- Oye.

-¿Qué?- estaba un poco sorprendido, ella en muy pocas ocasiones le habla.

-Escuché por ahí que tú fuiste el que me besó y no mi hermano.

-¡Ah!- se asustó. Lo había descubierto. Ahora lo único que le quedaba era la muerte por haber besado al amor de su vida- Bueno… eso fue porque… nadie se atrevía a hacerlo y…

-¿Por qué no lo hizo Rusia?- seguía seria y amenazadora, pero ahora también un poco triste.

-Porque…- ¿Qué debía decirle? ¿La verdad que la hará sufrir (y quizás darle la muerte a él) o una mentirita que la puede hacer feliz? Optó por lo primero- Él dijo que sólo te ve como su hermana.

-¿Y tú?- su voz sonaba un poco desilusionada.

-Y-yo- empezó a temblar como cuando ve a Rusia- yo lo hice porque usted me gusta. Ellos dijeron que un beso de amor verdadero la despertaría y… creyeron que yo era el más apto para eso… por eso la besé

-Tú en verdad me amas- dijo casi como pregunta.

-Sí.

-¿Por eso tratas de convencerme de salir contigo?

-Sí- estaba sonrojado y temblando, no podía verse más débil frente a ella- Yo la amo y… me gustaría salir con usted. Pero si sus sentimientos no son correspondidos entonces…

-Acepto.

-¿Qué?

-Que acepto, ¿acaso no escuchas?

-¿Usted… acepta ser mi novia?- estaba asombrado, casi en shock.

-¡Sí sigues preguntando harás que me arrepienta! Además puede ser una buena forma de poner celoso a mi hermano.

Era casi imposible eso, pero si eso haría que esté con ella, lo haría.

Conclusión: Los sueños se pueden hacer realidad, aunque no siempre como una quiere.


Caminaba por los pasillos silenciosos. Ya había terminado la reunión y no tenía muchas cosas que hacer más que buscar a Australia o Nueva Zelanda o a algún otro conocido. A lo lejos se escucharon unos pasos apresurados acercándoseles, pero no quiso darse vuelta para ver de quién se trataba.

-¡Wy!- le llamaba la voz. Decidió detenerse para ver quién era.

-¿Qué ocurre Sea… Letonia?

-No. Soy Sealand. El hechizo se rompió hace unos días y dejé de ser un país- se le notaba apenado por aquel suceso.

-¿Eso significa que ya no pertenezco a Letonia?

-Sí.

-¡Bien!- gritaba emocionada. Pero el rostro del chico en frente de ella no era tan alegre, quizás fue por su reacción o porque ya no era una nación.- ¿Por qué estás triste?- prefirió preguntar, no le gustaba ver a su amigo así.

-Es que… Yo no quería que dejaras de pertenecerme.

-¿A qué te refieres?

-Wy, estoy enamorado de ti y quería que estuvieras conmigo- su mirada cambió, ahora estaba un poco más serio que antes.

¿Qué podía hacer ahora? Su mejor amigo se le había declarado y, aunque lo deseara, no se lo esperaba.

-T-tú también me gustas- dijo algo molesta e intranquila- Y no tenías por qué haberme anexado a tu territorio si querías estar conmigo, sólo tenías que p-pedirlo- su sonrojo ya era evidente, y su nerviosismo al hablar también.

-Entonces… ¿ahora somos pareja?- la muchacha asintió con la cabeza- ¡Sí! Tengamos una cita, ¿te parece? ¡Ahora mismo! Te invito a comer helado, y después vamos a jugar, y después a…

Conclusión: Decir las cosas es mejor que callarlas.


Ya no le quedaba nada por hacer. Había visto como Mónaco hacía su venganza contra su hermano, el comienzo de la relación de amor entre Bélgica y Liechtenstein, como Vietnam trataba de llevarse mejor con el estadounidense, como Ucrania paseaba por los pasillos junto a su nuevo novio, como Sealand llevaba a una cita a Wy, como Taiwán estaba triste por las cosas que le dijo Japón, y como a Belarús se le ablandaba el corazón y aceptaba estar con Lituania. ¿Pero qué podía hacer ella? Sus supuestos príncipes eran como un cero a la izquierda. Inglaterra, aunque no lo admitiese, no dejaba de pensar en el francés y el amor que hay entre ellos; Turquía era muy mayor para ella, como si fuese su padre o algo parecido; y Grecia sólo pensaba en los gatos, dormir y en el japonés- lo cual no le molestaba ya que la húngara le había contagiado el gusto por ese tipo de parejas-. No había ningún país que le atrajese por el momento. Ni un americano, ni un asiático, ni un europeo, ni africano, ni nada. Era extraño ¿Acaso era asexual o algo por el estilo? Era muy poco probable aquello porque en otras circunstancia si había sentido algo por otros. ¿Qué podría estarle pasando?

-No lo sé, pero todavía tengo mucho tiempo para esperar a que aparezca un amor para mí.

Conclusión: Si no has tenido suerte por el momento, ¡espera y nunca pierdas las esperanzas! el destino está guardando algo mejor para ti.


Todas se había retirado del salón, la única que aun permanecía allí era Hungría. No dejaba de pensar en quién se suponía que era su príncipe, aun que hallan quedado en que ya no habría opción, todavía le quedaba algo de esperanza en su interior.

Estaba tan metida en sus pensamientos que no notó que alguien se adentraba en el lugar dirigiéndose hacia ella.

-Hallo, Ungarn.- esa voz era de la persona que menos deseaba ver en esos momentos.

-¿Qué haces aquí?

-Sólo quería saber si ya…-"encontraste a tu príncipe" quería decir, pero su ego no le permitiría enunciar algo que podría sonar que se preocupara por ella.- aceptaste que soy el mejor príncipe que podrás escontrar.

Realmente los hombres eran idiotas, y Prusia era el rey de los idiotas. Su gigantesco ego y narcisismo ya la tenían aburrida ¡si tanto se ama por qué no se casa con él mismo y vive feliz por siempre solo! Pero sin embargo ese comportamiento tan irritante le divertía, aunque dijera que lo odiaba en realidad adoraba estar a su lado discutiendo, y mucho más cuando no se preocupaba de él, sino de los demás- lo que en muy pocas ocasiones ocurría o, por lo menos, ella veía-. Quizás no estaba tratando de ser el ególatra que siempre es cuando le pregunto eso, sino trataba de saber si había conseguido lo que quería. Quizás estaba preocupado por ella. ¡En qué estaba pensando! Eso era imposible.

-Tú sabes muy bien que preferiría a cualquiera antes que a ti.

-Pues no sabes lo que te pierdes.- esas palabras tan hirientes que siempre le decía ya lo tenía aburrido-aun que él la trate de la misma forma-.

-No me pierdo de nada.-cuando dijo lo último el eludido ya no se encontraba allí.

Se había retirado del lugar antes que siguiera diciéndole esas cosas. Desde hace muchos años atrás se sentía atraído hacia la castaña, pero no tenia el valor suficiente como para expresarlo, lo cual era irónico porque es de las personas que no dudan en decir frente a todos lo que piensan.

-¿Cómo te fue, Gilberto?- le preguntaba su amigo que estaba espiando todo desde el marco de la puerta.

-En otro momento te cuento, tengo cosas más awesomes que hacer- respondió mostrando una sonrisa fingida- Ella no sabe apreciar lo maravilloso que soy.- murmuró lo último.

¡Ya entendía todo lo que pasaba! El español no dudó en entrar y encarar a la mujer.

-¡Eli!

-Hola España, ¿qué haces por aquí?

-¿Qué le dijiste a Prusia?- su rostro estaba serio, algo extraño en él.

-Solo le dije lo que él ya sabía.

-¿Qué le dijiste?- reiteró.

-Le dije que preferiría estar con cualquiera antes que él.

-Y… ¿en verdad sientes eso?

Aquella pregunta. Esa era la pregunta que se hacia cada vez que lo veía. ¿En verdad lo odiaba tanto como decía? Cuando una está molesta en ocasiones habla sin pensar ni medir las palabras, quizás eso le ocurría. Cuando estaba con él sólo pensaba en que no le agradaba, pero tampoco se ha dado el tiempo de conocerlo mejor, conocer algo que no sea esa faceta narcisista de siempre. Aquellas palabras habían hecho que algo en la mente de la húngara funcionase distinto, habían hecho que sus ojos se abran y dejaran ver al prusiano de otras formas. Ahora veía el hermoso cabello rubio platinado casi blanca que adornaba su cabeza, sus maravillosos ojos de un color tan particular, su encantadora sonrisa con esos dientes de comercial de pasa dental, esa actitud perseverante que siempre tenía, lo divertido que podía ser pasar un tiempo largo junto a él, y muchas otras cosas que habían sido opacadas por los molestos pensamientos que tenía la chica hacia el señor de los pollos.

-Él te ama- de pronto dejó sus pensamientos de lado y escuchó al moreno- pero es muy cobarde para decirlo.

-¿E-eso es cierto?

-Tan cierto como que amo a mi lindo Lovi- le sonrió.

-Pero… ¿qué hago? Ya le dije que no lo quería.

-Anda detrás de él. Sé que lograrás arreglarlo.- la empujo levemente para que saliera del salón y fuera en busca del de ojos rojos.

Corrió en la dirección que lo vio al salir. Estaba en el jardín del edificio, apoyándose en el tronco de un árbol pensando en cosas como el destino o los amores no correspondidos y temas que te dejan callado por un largo momento sólo escuchando tus pensamientos.

-¡Gilbert!- le grito para sacarlo de su ensimismamiento. Se acercó dando largos pasos para llegar a quedar en frente de él.

-¿Qué quieres?- dijo con deje algo molesto.

-Tenemos que hablar- respondió seria.

-¿De qué tendríamos que hablar?

-De…- se había quedado en blanco ¿Cómo se lo diría?-Es que…- finalmente decidió decir lo que le dictaba su corazón- Eres tres pero estúpido me tristes y he molesto tigres baño dado y trigo cuenta cada que tragaban vez en pincel en que realidad te un veo yo pienso te en trigal amo eso salchichas y…

-¿Qué?- no había entendido nada. Obviamente, si era un verdadero trabalenguas lo que le acababa e decir.

-¡Lo estuve pensando bien y tu me gustas!- gritó lo mas rápido que pudo para sacarse todo ese peso que tenía enzima.

El prusiano estaba perplejo, no podía creer lo que escuchaban sus oídos. ¡Lo que siempre deseó se estaba haciendo realidad! No pudo soportarlo más. Con ambas manos tomó delicadamente el rostro sonrojado de la chica, lentamente, disfrutando de cada segundo viéndola, hizo que se acercaran más para darle el beso con el que tanto había soñado.

Conclusión: El amor puede estar más cerca de lo que piensas y en donde menos esperas.

Fin


EH! he aquí el final! :D

Espero que les haya gustado, aunque no creo que era exactamente lo que imaginaban pero es lo que hay xD además me costó mucho hacerlo, tuve que pedirle ayuda a muchas personas.

Muchas gracias a mikumiku16, KarimeA, Nekolandia, NekoPau-nya, ozora no hime y PrincesaLuna23 por ayudarme en la votación de las parejas y, aunque no pude darles en el gusto en todo, espero que el capítulo sea de su agrado c: ah! y gracias a Nekolandia por la idea a de la venganza, me gustó mucho! (porsis, la pareja de Prusia y Hungría ganó por decisión unánime)

Gracias a todos por su apoyo al leer y dejar reviews, me alegraban mucho el día al ver los gráficos y leer los comentarios.

Ahora que esto terminó podré continuar mi otra historia y escribir otras que tengo en mente~

Nuevamente, GRACIAS A TODOS! :D