Sin dar mas vueltas, acomodo sus pertenencias, se cambio y bajo. Estaba en la cocina comiendo una manzana, se escucho el abrir de la puerta, que daba paso a los padres de Dianna. Ella se escondió y trato de no hacer ruido para darles una sorpresa.

"¿ya habrá llegado Di?"

"No lo se" respondió Ronald frunciendo ambas cejas.

Los padres de Dianna estaban de espaldas y eso aprovecho para que ella se alzara rápido, sin que ellos se dieran cuenta.

"¡HOLA!" decía Di comiendo una manzana con total naturalidad.

Su padre se sobresalto un poco mientras su madre, se llevo el gran susto con la mano al pecho.

"¡Dianna Elise Agronsky!, no es gracioso" dijo abriendo sus ojos enormemente.

"" Dianna se estaba matando de risa, tal cual una niña pequeña lo haría.

"¡Jovencita!, ¿que son esos modales?, no vas a venir a saludarnos, ¿o también nos recibirás a pastelazos?" Decía su padre con un tono serio y bromista.

Dianna termino de reír y busco a sus dos padres para darles un apretado abrazo.

"Los extrañe mucho" dijo de espaldas a ellos, cerrando sus ojos al contacto.

"Y nosotros a ti, pequeña little lamb" dijo Mary.

"Y lo siento por asustarlos, realmente esa era una de las cosas que extrañaba".

"Y realmente no se porque nos seguimos sorprendiendo que nos recibas con sustos, ya nos deberíamos haber acostumbrado" dijo su madre

"Bueno, soy toda una caja de sorpresas" Di guiño el ojo a sus padres.

"¿Lo vez? querida, el encanto Agronsky" dijo su padre orgulloso.

"Si claro, el encanto Agronsky algún día me matara de un susto" dijo su madre con una expresión dramática y todos comenzaron a reír.

"Ya dejando las bromas de un lado" comenzó su madre "¿A que horas llegaste?"

"Pues, no tengo mucho que llegue" dijo ayudándoles a sus padres con unas bolsas que llevaban.

"Pero, nos pudiste haber hablado para que te fuéramos a recoger Di" dijo su padre.

"Si, pero de haberlo hecho, nunca habría recibido la bienvenida de ustedes y su cara de pánico" dijo regalándoles la mas dulce de las sonrisas.

"Ja,Ja, muy gracioso jovencita, ahora quiero que te metas a la cama"

"Pero si, pero si" decía como lo hacía cuando tenía 11

"Pero si nada, no creas que no te veo tu cara de sueño" dijo su madre a modo de orden.

Dianna solo subió las escaleras.

"Te llamaremos cuando la comida este lista!" grito su madre para que la escuchará.

Mientras tanto…

Lea iba en el tren, completamente pensativa. ¿Cómo sería San Francisco?, ¿Cómo serían sus tiendas?, ¿Cómo sería la casa de su tía?, ¿Conocería a alguien nuevo?, y sobre todo, ¿Tendrá un "amor de verano"?. Le daba mucha curiosidad este viaje, ya que, ha sido el primer viaje que ha hecho en su vida y era nueva en esto. Realmente quería conocer la ciudad y la gente, pero si ¿no le agradaba? Eso era lo que la tenía algo preocupada. Quería que este viaje fuera inolvidable, y temía por que algo lo arruinara.

Casa Agronsky…

Ya habían comido, y hasta cenado. Dianna le contó todo lo que hizo mientras estaba trabajando como medico. Todo lo que vio y como le había ido. Jugaron un rato al póker en familia. La tarde se paso rápido y ya caían las 9: 30 PM de la noche y Dianna estaba en su habitación. Su mamá subió…

"¿Todo bien, cariño?" Pregunto recargada en el pilar de la puerta.

"Todo bien" respondió con una enorme sonrisa.

"Y dime, ahora que no esta tu padre" se asomo por la puerta para asegurarse de que no estuviera cerca.

"Dime" respondió, sentándose sobre la cama en forma de indio.

"Hubo algún caballero del que no me has informado" contesto pícara su madre.

"Si hubo muchos caballeros, pacientes, colegas…" dijo quitándole importancia al tema.

"Dianna, tu sabes a lo que me refiero"

"Si yo lo se" hizo una pausa. "Pero te diré madre, que ahora estoy lo mas concentrada posible en mi trabajo y familia, nadamas" dijo sin perder su postura.

"¿Segura?, digo no se, ¿no has pensado en casarte o algo así?"

"Pues no, aun no, ni lo había pensado" su madre movió la cabeza afirmando la respuesta de su hija.

"Bueno, me alegro que sigas dedicándote a tu trabajo, pero recuerda" dijo su madre encaminándose a la puerta y volteando sobre su eje para verla.

"Quiero nietos" esto ultimo lo dijo con un gran misterio y broma al mismo tiempo.

Dianna se echo a reír por como lo había dicho, pataleando en la cama.

"Jaja, buenas noches, mi little lamb"

"Buenas noches" dijo con una gran sonrisa y se dispuso a dormir.

Dos días después…

Por fin habían arribado a San Francisco, y estaban muertas del cansancio.

Lea bajaba adormecida y su tía por igual. Llego el chofer y cargo sus maletas hacia el auto. Luego abrió la puerta trasera para que se subieran ambas y así al fin, poder emprender el camino hacía la gran casi mansión de April.

Una vez llegando a su gran casa, la servidumbre preparo ambas habitaciones. Lea estaba realmente acostumbrada a como su tía vivía cómodamente, así que esto no le sorprendió mucho. Una vez llegada a su habitación, se acostó y cayo en un profundo sueño.

Al día siguiente…

Lea se levanto, ya la servidumbre le tenía su baño listo, ordenado por su tía, que no se encontraba en esos momentos.

Rápidamente fue al baño y se ducho. Hoy quería empezar por recorrer San Francisco, y que mejor bien bañada y con gran energía.

Salio de ducharse, se cambio y bajo al comedor. Su tía ya había llegado, por lo que también estaba en el comedor.

"Buenos días, señorita" le dijo su tía.

"Buenos días" contesto con una gran sonrisa.

"¡Rosalie!" llamo April a una de las sirvientas.

"¿Si, madame?"

"Tráeme un café, un jugo de naranja, y una ensalada de frutas" dirigió su mirada a Lea

"¿y tu querida, que vas a querer?"

"Una ensalada de frutas, leche y jugo de naranja, porfavor"

Rosalie solo asintió

"Es todo, te puedes retirar"

"Si, madame" la chica asintió y se adentro a la cocina.

"Y bien, querida, ¿Te vas a adaptar?" Dijo poniendo toda su atención a Lea.

"Si, aunque extraño a mi madre" dijo mirando alrededor, para así, mirar finalmente a su tía.

"Y bueno, ¿Por donde quieres empezar a recorrer la ciudad?"

"¿Dónde está el tío Peter?" pregunto inesperadamente.

"El esta en Francia, haciendo negocios y eso aburrido que hacen los hombres, hoy en día" dijo con una sonrisa.

Y Lea sonrío asintiendo.

Trajeron lo que pidieron y se dispusieron a comer.

"¿A que se debe tu pregunta?" dijo su tía, frunciendo ambas cejas y tomando una manzana para llevársela a la boca.

"Simple curiosidad" dijo tomando leche.

"Y no me respondiste a la otra pregunta" dijo tapándose la boca.

"¿Cuál?" Dijo llevándose un bocado ala boca.

"¿Por donde quieres empezar a recorrer la ciudad?"

"mmm… pues no se, tal vez primero los lugares tranquilos,¿ no?"

"Bien, como prefieras"

Terminaron de comer y su tía se encamino al auto, donde ya el chofer las esperaba.

"¿Tía?" Pregunto tímidamente Lea

"¿Si?"

"¿Podemos ir caminando?" cuestiono jugando con sus dedos.

"eeeem….esta bien" dijo su tía haciendo el esfuerzo por satisfacer a su sobrina.

Ambas comenzaron a caminar, viendo los edificios y los autos pasar a sus ojos. Iban caminando y conversando animadamente. Llegaron a la playa y a Lea le dio curiosidad ir al gran muelle que había ahí.

"Podemos ir, tía?" Señalo al muelle.

"Bien, ya que mas me queda" le regalo una sonrisa y caminaron al muelle.

Mientras tanto…

Dianna se dispuso a caminar en su vieja ciudad. Con cámara en mano, ya que, le encantaba capturar cualquier cosa que se le pasara enfrente.