Este cap os va a gustar. Ligeros momentos tiernos Edward/Bella y Alec/Jane, y un nuevo misterio concerniente a los gemelos.
Hasta el próximo cap, lectores!
RECORDATORIO...
"Bella sonrió. "Al final no va a ser tan malo tenerlos cerca".-pensó. Pero luego se dio cuenta: "Si Charlie supiera que, si come con ellos, puede acabar siendo él la comida".
Pero desechó ese pensamiento de su mente al recordar las inocentes sonrisas de los gemelos y su ternura. Y luego recordó su frialdad, y eso la creó una gran confusión. "¿En qué debo fijarme?"-se preguntó.- "¿Qué son ellos en realidad?"."
En casa de Bella...
Aquella noche, Bella no vio a Edward. No fue nada extraño, puesto que se quedó dormida en cuanto llegó a su habitación. Pero, al levantarse, se encontró con que él estaba allí, sentado tranquilamente en una silla.
-Buenos días, cariño.-sonrió él.
-Hola.-gimió Bella, adormilada. Se levantó de la cama.
-¿Cómo fue todo anoche?-preguntó Edward.
-Demasiado bien. Fantástico, en realidad. A Charlie le cayeron tan bien que quiso invitarlos a cenar.-explicó Bella.- Pero ellos dijeron que no podían, que ya vendrían hoy por la tarde a recogerme.
-¿A recogerte?-se sorprendió él.- ¿Para qué?
-¡Y yo que sé!-exclamó Bella.- Luego se despidieron y se fueron, supongo que a tu casa.
-Lo dudo mucho.-Edward frunció el ceño.- Se irían al bosque.
-¡Al bosque!-exclamó Bella, preocupada.- Pero el bosque es peligroso para ellos. Sólo son críos.-Edward la miró sorprendido.- Bueno, es que ayer estuvieron tan convincentes con eso de niños buenos e inocentes... De todas formas, ¿no es un poco incómodo dormir entre árboles, en el bosque?
-¿Dormir?-dijo Edward, burlón.
-Bueno, ya me entiendes.-exclamó Bella, molesta.
-Venga, vístete, que tus nuevos amigos estarán al caer.-sonrió Edward.
Mientras, en el bosque...
Jane estaba acurrucada en el pecho de su hermano. No habían salido a cazar, no tenían sed. Se habían pasado la noche sentados, hablando de cosas sin importancia. En un momento dado, Jane había cerrado los ojos, creando la ilusión de que dormía. Y así seguía aún.
Alec la miró. Era realmente hermosa, con el cabello largo y rubio, ligeramente ondulado, desparramándose a su alrededor, con la piel pálida brillando suavemente a la débil luz de la mañana que se filtraba entre los árboles. La acarició la mejilla con dulzura. Jane sintió el contacto helado que, a pesar de todo, hizo arder su piel, y abrió los ojos, haciéndose cosquillas sin querer con sus largas y abundantes pestañas. Sonrió.
-Buenos días, Alec.-susurró suavemente.
-Buenos días, cielo.-dijo Alec, sonriente.
Jane se acomodó más en su pecho y miró al cielo de forma algo soñadora.
-¿Qué hora es?-preguntó, desperezándose, pero sin separarse de Alec.
-Eso no importa, cielo.-respondió Alec.- No si estás conmigo.
-Vaya, que raro estás hoy.-se asombró ella.
-¿Y eso es bueno o malo?-quiso saber él, ansiosamente.
-Bueno, por supuesto.-sonrió sensualmente ella. Jane se separó un poco de su hermano y apoyó los labios con dulzura en su mejilla.- Vamos, mi amor.-dijo con cierta burla.- Tenemos que recoger a Bella, ¿recuerdas?
-Hmm... No tengo ganas.-decidió perezosamente Alec, como un crío caprichoso, cogiendo con fuerza a su hermana de la cintura para evitar que se le escapara.- Quedémonos aquí un rato más.
-Vamos.-insistió Jane, a pesar de que la idea la tentaba.
Se levantó y tiró de los brazos de su hermano para ayudarle a levantarse también. Cogió la mano de Alec y, armoniosamente, comenzaron a andar hasta la casa de Bella.
De nuevo en casa de Bella...
Bella acababa de terminar de vestirse cuando sonó el timbre.
-Baja, ahora voy yo cuando Charlie no me pueda ver.-dijo Edward.
Bella cogió la chaqueta y bajó corriendo las escaleras, intentando llegar a la puerta antes que Charlie. No tuvo suerte. Cuando llegó, Charlie ya estaba con la mano en el manillar. "¿Y ahora qué? ¿Me pongo a gritar y le digo que ya abro yo? No, mejor lo dejo así"-se dijo Bella.
Charlie abrió la puerta, con una gran sonrisa estampada en la cara. Fuera, por supuesto, esperaban Alec y Jane, vestidos igual que el día anterior, y con la misma aura encantadora e inocente.
-Buenos días Charlie.-saludó Jane.
-Empiezan a serlo, Jane.-sonrió Charlie.
Ella rió. "Encantador"-pensó.- "Si no fuera humano, me caería bastante bien. Tiene cara de bonachón". Jane, aún cogida de la mano de su hermano, lo que la hacía aún más irresistible, preguntó:
-¿Está Bella?-pero ya sabía la respuesta.
-Oh, sí, por supuesto. Supongo que aún estará dormida, habéis llegado antes de lo que esperaba. ¡Bella!-cuál fue su sorpresa al descubrirla quieta en la escalera.
-Hola.-saludó escuetamente ella.- Vámonos.
-Esperad, ¿no os ibais a quedar a comer?-se decepcionó Charlie.
-Tal vez.-dijo Alec con una pacífica sonrisa.- Pero acabamos de desayunar.
-Ah, claro.-rió nerviosamente Charlie.- Qué tonto soy.
Jane sacudió la cabeza suavemente, con una sonrisa dulce. Bella ya estaba en la puerta, mirando afuera. Los gemelos se deslizaron hasta ella. Salieron.
-Hasta esta tarde, Charlie.-se despidió Jane. Alec sólo sonrió.
-Hasta esta tarde, chicos.-se despidió él, agitando la mano, hasta que se alejaron y se perdieron de vista.
Mientras cogía su chaqueta de policía y se iba a la oficina, iba pensando: "Jane es encantadora. Su hermano es un poco silencioso, pero es agradable también. ¿Cuántos años deben tener? ¿Quince? ¿Dieciséis? Son adorables, siempre van cogidos de la mano. Jamás había visto tan buenos hermanos". Hacía mucho tiempo que Charlie no tenía ese tipo de pensamientos.
Cuando entraron en el bosque, se encontraron con Edward, que había salido de la casa de Bella sin que Charlie le viera. Él cogió a Bella en brazos y le susurró al oído que cerrara los ojos. Ella lo hizo, porque ya sabía lo que sucedería si no lo hacía. Comenzaron a correr a máxima velocidad, y curiosamente, los gemelos les siguieron, sin perder el ritmo ni un instante a pesar de ir cogidos de la mano. "Magnífica compenetración"-admitió Edward para sí.
Llegaron a la casa de los Cullen. Carlisle, Esme, Rosalie, Emmett, Alice y Jasper estaban esperándoles fuera. Parecían nerviosos, y algo asqueados.
En seguida, Alec, Jane y Edward descubrieron por qué. Jane arrugó su varicilla, llena de asco, y Alec hizo una mueca. Por su parte, Edward tampoco pareció muy contento.
-¿Cómo permitís que se acerquen tanto?-preguntó Jane cuando llegaron hasta los vampiros.- ¡Qué asco!
-Sí, es horrendo.-admitió Alice.- Pero Bella lo quiere así.
Todos se volvieron hacia ella.
-¿De qué me estáis acusando exactamente?-quiso saber ella.
-Bella, los chuchos se acercan.-anunció Edward con una mueca.
-¡Jacob!-exclamó Bella.
Se soltó de Edward y corrió a ver si ya estaban cerca. En el horizonte se perfilaban fuertes figuras que se iban acercando con paso lento. Al fin llegaron, y Bella, pasando la línea de separación, saltó a los brazos de Jacob, que sonreía ampliamente.
-Hola Bella.-dijo alegremente este.
-¿Qué hacéis aquí?-preguntó ella.
-Estamos en una visita de cortesía.-respondió él, haciendo un gesto leve con la mano para indicar que no tenía importancia.
"Ya, para ver si ya me han convertido en vampira"-se dijo Bella.
La mirada de Jacob, como la de toda la manada, se fijó en los gemelos. No parecían asqueados por el hecho de que fueran vampiros.
-Hola.-saludó él.- Soy Jacob, un amigo de Bella, y su amor verdadero aunque ella no quiera reconocerlo.-Edward le miró mal y Bella se sonrojó, así que Jacob soltó una carcajada.- Ya que estáis aquí, supongo que ya sabéis toda esta historia. Este no es un lugar seguro para los humanos, ¿lo sabíais? No quiero asustaros, pero corréis peligro aquí. ¿Podría preguntaros quiénes sois?
Todos los vampiros, y Bella, se quedaron realmente sorprendidos. Los licántropos habían confundido a los gemelos con humanos. ¿Cómo era posible aquello? Jane, con una leve sonrisa, se acercó a Jacob:
-Jane Volturi, mi querido chucho.-saludó burlonamente.- Y este es mi hermano Alec.-hizo un gesto en dirección a Alec, que sonreía. Los dos se acercaron y, con sus grandes sonrisas, mostraron sus brillantes y afilados colmillos.- ¿Es suficiente esto, o tenemos que poner un cartel de neón?
