Otro cap más. En este, Jane también canta. Esto va a acabar pareciendo un musical, pero es que escucho música para inspirarme, y bueno... Esta vez, la canción es "Esta soy yo", del Sueño de Morfeo.
RECORDATORIO...
"Y todos los reunidos frente a la casa de los Cullen, vampiros y licántropos, hombres y mujeres, siguieron a los gemelos y a Bella con la vista hasta que se hizo imposible verles entre los árboles. Todos, absolutamente todos, pensaron en qué papel tendrían los gemelos, extraños, opuestos, cambiantes, perfectos; en lo que se avecinaba."
Bella iba detrás de los gemelos. Intentaba entablar algún tipo de conversación con ellos, pero no se atrevía, porque tenía la sensación de que ya les había pedido mucho. Jane iba bastante lejos de ellos, mientras que Alec estaba más cerca de Bella. Como Jane parecía pensativa, y algo molesta, Bella se acercó a Alec:
-¿Le pasa algo a tu hermana?-le preguntó.
-Seguro.-afirmó él.- Voy a ver si hago que se le pase.-no mencionó que luego, cuando estuvieran solos, le sonsacaría lo que le ocurría.
Alec se acercó a su hermana. Le cogió la mano y se la acarició con dulzura. Todo eran pequeños movimientos para intentar consolarla un poco sin que Bella se diera cuenta de cuánto le importaba su hermana.
-Jane, cielo.-le susurró él.- ¿No quieres cantar otra canción ahora?
-No tengo ganas.-respondió ella.- Ya he cantado suficiente por hoy.
-Antes te pasabas el día cantando. Te sabías al menos cientas de canciones enteras. Acababas de cantar una y empezabas con otra, aunque nadie te escuchara.-repuso Alec.- No me engañes, Jane.
Jane se volvió y le miró. Luego dirigió la vista hacia Bella. Se paró, y obligó a los otros a hacerlo también. Habían dejado la guitarra en casa de los Cullen, pero no importó, porque Jane sólo quería cantar para desahogarse, no para agradar a nadie. Y, con una mueca algo amarga, y la mirada ¿triste?, sí, triste, comenzó a cantar de nuevo.
-Dicen que soy
Un libro sin argumento
Que no sé si vengo o voy
Que me pierdo entre mis sueños
Dicen que soy una foto en blanco y negro
Que tengo que dormir más
Que me puede mi mal genio
Dicen que soy
Una chica normal
Con pequeñas manías que hacen desesperar
Que no sé bien
Donde está el bien y el mal
Donde está mi lugar
Y esta soy yo
Asustada y decidida
Una especie en extinción
Tan real como la vida
Y esta soy yo
Ahora llega mi momento
No pienso renunciar
No quiero perder el tiempo
Y esta soy yo
Y esta soy yo
Dicen que voy
Como perro sin su dueño
Como barco sin un mar
Como alma sin su cuerpo
Dicen que soy
Un océano de hielo
Que tengo que reír más
Y callar un poco menos
Dicen que soy
Una chica normal
Con pequeñas manías que hacen desesperar
Que no sé bien
Donde está el bien y el mal
Donde está mi lugar
Y esta soy yo
Asustada y decidida
Una especie en extinción
Tan real como la vida
Y esta soy yo
Ahora llega mi momento
No pienso renunciar
No quiero perder el tiempo
Y esta soy yo
Y esta soy yo
No sé lo que tú piensas
No soy tu cenicienta
No soy la última pieza de tu puzzle sin armar
No soy quien ideaste
Quizás te equivocaste
Quizás no es el momento
Y esta soy yo
Asustada y decidida
Una especie en extinción
Tan real como la vida
Y esta soy yo
Ahora llega mi momento
No pienso renunciar
No quiero perder el tiempo
Y esta soy yo
Y esta soy yo...
Jane terminó de cantar, y tras echarles un último vistazo a las dos personas que la seguían, se giró y, soltándose de su hermano, echó a andar de nuevo. Alec, sin importarle ya lo que Bella pensara, al menos durante un instante, y pensando con cierto sádico placer en la confusión que le crearía a la humana, se acercó a su hermana y la abrazó por atrás con fuerza.
Jane se quedó muy quieta, suspiró, y le agarró la mano de nuevo, esta vez casi con desesperación. Alec la observó atentamente. Normalmente, Jane no estaba tan sensible. Probablemente estaría con la regla. Alec se había enterado, por boca de Aro, de algo muy curioso sobre eso: las vampiras no sangraban, pero a pesar de todo tenían los típicos cambios de humor.
Bella, efectivamente, se había quedado bastante confundida por el arrebato de ternura de Alec hacia su hermana. Pero justo en ese momento, descubrieron que estaban frente a la puerta de la casa de Bella. Bella sacó las llaves y abrió la puerta. Sentado en una silla, examinando unos papeles, estaba Charlie. Al oírles entrar, levantó la vista y sonrió:
-Hola.-saludó.
Jane se acercó y le dio dos besos en las mejillas. Alec hizo un gesto suave con la cabeza. Bella no dijo nada, tan sólo se sentó junto a él.
-Verás...-dudó ella.- Papá. Ya hemos comido con la familia de Edward, espero que no hayas hecho nada de comer.
-No, por suerte no.-dijo Charlie.- Ya sabes que cocino fatal, y no quería arriesgarme a envenenarles. Pero, bueno, vamos a hablar y conocernos mejor, ¿os parece?-preguntó mirando a los gemelos.- No vivís en Forks, ¿verdad? Aquí todo el mundo se conoce.
-No. Nosotros vivimos en Volterra, en Italia.-respondió Alec.
-Ah, sois italianos.-exclamó Charlie.- Que delicia, el italiano. ¿Y qué hacéis aquí en Forks?
-Bueno.-improvisó rápidamente Jane.- Edward nos invitó a quedarnos con él un tiempo.
-¿Cómo conocisteis a Bella?-quiso saber Charlie.
-Son amigos de Edward.-respondió Bella bruscamente.- Él me los presentó hace unos días.
Charlie asintió y no preguntó nada sobre la repentina salida de Bella. Y es que se había dado cuenta de que había algo raro en Edward y su familia, y habían acordado un acuerdo táctico de no hacer preguntas sobre eso. "Por tu propio bien"-pensó Bella. ¿O tal vez se lo dijo?
-¿Se los has presentado a Jacob?-le preguntó Charlie a Bella.
-Sí, hoy mismo.-dijo Bella, sonriendo al recordar el extraño encuentro.
-Muy bien.-sonrió Charlie. Inclinándose hacia los gemelos, preguntó- ¿Y conocéis ya a los amigos de instituto de Bella?
-No, aún no hemos tenido el placer.-dijeron los dos al unísono.
-Pues mañana es lunes.-recordó él.- ¿Vais a ir al instituto?
Los gemelos se miraron un momento.
-No exactamente.-respondió Jane, con su vocecilla infantil.- Pero pensábamos llevar a Bella y recogerla. Tenemos cosas que hablar.
-Hmm... Muchas gracias.-sonrió Charlie.
Lo cierto era que pensaba en lo gracioso que resultaba que fueran a cuidar de Bella como si fueran sus niñeras, y que tuvieran como mínimo tres años menos.
Se pasaron la tarde hablando, mientras Charlie comía. Cuando él se fue a trabajar, pues le llamaron por un caso "urgente", Bella y los gemelos se sentaron en el sofá y continuaron hablando. Era curioso, y muy extraño, hablar con la sádica Jane, y el frío Alec, como si fueran buenos amigos de toda la vida. Bella, sin saber muy bien por qué, les contó la obsesión que tenía por leer Cumbres Borrascosas últimamente.
-"¡Quédate conmigo para siempre, toma cualquier forma, vuélveme loco! Pero, ¡Por favor! ¡No me dejes en este abismo donde no puedo hallarte!"-citó Alec, con el rostro helado pero una mirada brillante.
-"De lo que sea que nuestras almas estén hechas, la suya y la mía son lo mismo, y la de Linton es tan distinta como la luz de la luna del rayo y la helada del fuego".-sonrió Jane.
-¡Habéis leído Cumbres Borrascosas!-exclamó Bella.
-Los vampiros tenemos mucho tiempo libre.-respondió Alec.
Bella no podía creer que ella y los gemelos Volturi tuvieran algo en común. Pero no sólo tenían algo en común, sino bastante.
-¿De verdad habéis visto el musical de los Miserables?-preguntó, asombrada.
-Sí, unas cinco veces.-Jane sonrió casi con... ¿timidez? Miró al reloj de la pared y se dio cuenta de que eran las seis y media de la tarde.- Vaya, que tarde, ¿no?
-Es cierto.-exclamó Bella.
-Tenemos que irnos.-dijo Alec, indiferente.
-¿A dónde?-preguntó Bella.
-Empiezo a tener un poco de sed.-comentó Jane.- Tal vez nos vayamos de caza.-dijo, mirando a su hermano.
-Ah, una cosa.-exclamó Bella, recordando algo que había discutido con Edward y Alice.- No cacéis humanos, ¿vale? Sólo animales.
Alec y Jane se la quedaron mirando un momento, lo que hizo que Bella se sintiera muy incómoda. No estaba segura de cómo reaccionarían. Pero ellos asintieron tranquilamente y se levantaron para marcharse. Para sorpresa de Bella, Jane se volvió y le dijo:
-Hasta mañana, Bella. Vendremos a recogerte.-y con cierta burla añadió.- Y mejor vete ya a dormir, que mañana empieza una nueva aventura en el instituto.-Jane dejó escapar un breve resquicio de su risa de campanitas.
Los gemelos se alejaron. Ahora, Bella sí estaba segura de que iban al bosque. No se molestó en seguirles con la mirada. Estaba algo preocupada por si ignoraban su petición de que cazaran animales. Pero estaba casi segura de que Edward la esperaba en su cuarto, así que dejó de preocuparse y subió a su habitación.
Ah, por cierto, en el siguiente cap saldrán sólo Alec y Jane. Escenitas tiernas, sobre todo...
