Otro cap, sólo para vosotros. Al final hay más momentitos tiernos de Alec y Jane, os gustarán, creo.
Tengo una encuesta en mi perfil. Ahora, el pobre licántropo que sufrirá en el próximo cap puede ser Seth, Embry o Jacob. Personalmente prefiero a Seth, pero bueno, lo que los lectores manden.
AVISO: Incesto
RECORDATORIO...
"Y, entonces sí, se fueron a cazar, cogidos de la mano, como siempre. Pero dos cosas habían cambiado: que ahora cazarían animales, y no humanos; y que los dos empezaban a dudar de los sentimientos del otro... ¿amor fraternal, o algo más?"
A la mañana siguiente, a las ocho y media exactas, sonó el timbre. Charlie se acababa de ir a trabajar, así que Bella tuvo que dejar su desayuno para abrir la puerta. Los gemelos la esperaban fuera. Bella se quedó sin aliento un instante, sobrecogida por su belleza, hasta que se acostumbró y recordó quiénes eran ellos.
-Buenos días.-saludó Jane con retintín.
-¿No es un poco pronto?-preguntó Bella, sentándose de nuevo para terminar de desayunar.
-Teniendo en cuenta la velocidad de ese trasto del 53 que tienes ahí aparcado... no, más bien es muy tarde.-respondió Alec.
Bella hizo una mueca y dejó el plato del desayuno en el fregadero. No esperaba que los gemelos se mofaran de esa forma del coche al que tanto cariño le tenía, pero claro, tampoco era para estar orgullosa de él.
Cogió la chaqueta y las llaves del coche, y salió intentando ignorar el hecho de que iría al instituto acompañada de dos vampiros asesinos cuyos líderes les habían mandado vigilarla y, probablemente, agredirla.
Abrió la puerta y se sentó en el asiento del conductor, haciéndoles un gesto para que se sentaran por ahí. Mientras arrancaba, observó por el retrovisor que los gemelos se habían sentado detrás, tranquilamente.
-¿Es Edward el único que conduce como un loco, o es típico de vampiros?-preguntó Bella mientras conducía hacia el instituto.
-Bueno, nosotros no podemos saberlo, porque al parecer somos demasiado jóvenes para conducir.-respondió Jane con un gesto molesto.
-Pero probablemente sí, es típico de vampiros.-comentó Alec.- Es curioso que a pesar de que tienen toda la vida... si es que se le puede llamar vida... por delante se empeñen en hacerlo todo deprisa y corriendo.
-Ajá.-se limitó a contestar Bella.- Una cosa... mientras yo estoy en el instituto, ¿qué haréis vosotros?
-Bueno...-murmuró pensativamente Alec.- Ni idea, cualquier cosa.
Pero a Bella no le gustó nada la mirada divertida y cómplice que él le dirigió a su hermana.
Aparcó en su plaza habitual, junto a Edward. Como estaba nublado y los gemelos estaban por allí, supuso que iría a clase. Salió del coche y observó por el rabillo del ojo que Alec y Jane la seguían armoniosamente.
-No os pongáis cada uno a un lado mío, que parecéis mis guardaespaldas.-se quejó Bella.
Los gemelos suspiraron y se colocaron los dos a la izquierda de Bella, sin soltarse nunca de la mano. Bella vio como se acercaban Mike y Jessica, muy juntos, igual que Ángela y Ben.
-Hola Bella.-saludó tímidamente Ángela, escondiéndose detrás de Ben para observar a los gemelos.
-Hola Bella.-repitió Mike, haciendo lo mismo que Ángela pero con Jessica, que no tenía ninguna vergüenza.
Ben y Jessica ignoraron a Bella por completo. Las miradas se les fueron detrás de los gemelos. La de Ben, algo tímida también, como Ángela; la de Jessica, de una forma increíblemente desvergonzada.
Jane había soltado la mano de su hermano y se apoyaba en su hombro suavemente, mientras una leve mueca molesta se dibujaba en su rostro de ángel. El rostro de Alec estaba helado, como siempre, pero se veía en sus ojos que aquellas miradas por parte de los amigos de Bella no le gustaban.
-Ejem.-interrumpió Bella antes de que los gemelos perdieran la paciencia.- Este es Alec, y esta es su hermana Jane. Alec, Jane: esta es Ángela, este es su novio Ben; este es Mike, esta es su novia Jessica.
Las presentaciones de Bella fueron bastante confusas, pero los gemelos parecieron quedarse con los nombres. Jane inspiró hondo de forma muy suave, pero Bella estaba tan cerca que pudo oírla. Consiguió fingir una sonrisa para los amigos de Bella. Se acercó a todos y les dio dos besos en las mejillas como solía hacer con Charlie. Alec sonrió y les dio la mano.
-Encantados.-dijo fríamente él.
-Bella, tenemos que irnos.-se despidió Jane, con su gran sonrisa inocente desmoronándose por momentos.- Ya vendremos a recogerte.
-Eh... vale.-aceptó ella, sacudiendo la cabeza.
Los gemelos parecieron mucho más tranquilos. Se alejaron a paso sereno pero impaciente. Todos les siguieron con la mirada, y Bella se dio cuenta, alarmada, de que Lauren se les acercaba moviendo mucho las caderas.
-Hola... soy Lauren.-saludó, repasando a Alec de arriba abajo.
A Lauren, Alec le pareció un muy buen partido. Apuesto, musculoso, sin duda inteligente y ágil... Tal vez sólo tuviera quince años, pero Lauren podía ignorar eso gracias a sus muchos otros atributos. Hubiera empezado a ligar con él enseguida si no fuera por la que probablemente era su hermana. Se mesó el cabello, ahora cortísimo por culpa de aquel hombre idiota que la había convencido, pero no por ello menos sexy. Lauren había visto como Bella se los presentaba a sus amigos, así que decidió preguntar:
-No serás el nuevo novio de Bella, ¿no?
-Bella sale con Edward.-respondió Alec con un suspiro molesto.
-Ah, y esta es tu hermana, ¿cierto?-siguió tanteando ella, mirando a Jane con desprecio.
-Una pregunta estúpida teniendo en cuenta que somos gemelos.-dijo Alec.
-Sí, ya...-a Lauren le había molestado bastante el tonito de la respuesta, pero decidió ignorarlo.- ¿Te tomas un café conmigo después de clase, o tus padres te obligan a cuidar de tu hermana?
Eso ya fue la gota que colmó el vaso para Jane. Desde que se acercó Lauren, había estado conteniéndose para no hacerla retorcerse en el suelo o partirle algunos huesos. Pero el hecho de que intentara ligar con su hermano, y más mirándola a ella con desprecio y tratándola de cría que necesita ser cuidada por su hermano mayor, la cabreó mucho. Se concentró en ella, intentando controlar su don, ya que tampoco quería montar una escenita. Al instante, Lauren sintió un terrible dolor de cabeza, además de dolores musculares, y al poco, dolor de estómago.
-Me-mejor otro... otro día.-susurró Lauren, incapaz de mantener su pose de chica sexy y segura por los terribles dolores que la acuciaban.- Hoy... hoy me siento... un poco... mal... de repente.
Y se fue rápidamente, luchando por no echarse a llorar o tirarse al suelo encogida sobre sí misma. Jane esbozó una sonrisa satisfecha mientras ella y su hermano salían del instituto: "Zorra"-pensó, con los ojos echando chispas. Bella, a lo lejos, suspiró. Estaba segura de que el repentino malestar de Lauren se debía a Jane, pero no pensaba reprochárselo.
Bella presintió que tendría que responder a muchas incómodas preguntas y soportar una increíble cantidad de comentarios por parte de sus "amigos", tal vez incluso de Ángela, durante todo el día por culpa de la aparición de los gemelos.
Alejándose del instituto de Bella, Alec sonreía con cierta maldad. Sabía perfectamente que había sido su hermana la que había provocado la repentina retirada de Lauren, pero no le molestaba. Él mismo lo hubiera hecho si hubiera tenido su don, esa chica era realmente insoportable. Y aunque le hubiera disgustado, lo cierto era que él había estado emborronando la visión de todos los chicos que miraban a Jane.
-Jane, no creas que no sé que has usado tu don contra esa tal Lauren.-dijo finalmente, regodeándose de haberla pillado.
-Ya.-bufó Jane sin añadir nada.- ¿Te molesta?
-No, que va.-rió Alec, abrazándola por la cintura y estrechándola contra él.- Era odiosa.
-Bien.-suspiró Jane, apoyándose en su hermano.- Y tú has usado tu don contra todos los que me miraban, ¿cierto?-dijo con cierta burla.
-Sí.-admitió él con una sonrisa.- Pero estoy orgulloso de ello.
-Yo también.-sonrió ella.- Me gusta que seas celoso.
-¿Celoso?-se molestó Alec.- Yo no soy celoso.
-No, claro.-se burló Jane.- Igual que no eres posesivo, calculador, frío...
-No, no soy nada de eso.-exclamó Alec, admitiendo en su fuero interno que sí lo era, pero dolido porque ella se hubiera dado cuenta.- Eres tú la que ha hecho a la chica esa batirse en retirada porque quería ligar conmigo.
-¿Qué chica? ¿La zorra?-gruñó Jane, llamándola en voz alta como llevaba llamándola en sus pensamientos todo el rato.- No soy celosa, idiota, sólo es que te quiero sólo para mí.-Jane estaba algo molesta.- Y si tanto te ha molestado que la echara, vete a buscarla.
Jane apartó a su hermano de un empujón, adelantándose. No quería volverse por si Alec decidía realmente ir a buscar a Lauren. No lo soportaría, así que se negó a verlo. Alec, algo confundido, sacudió la cabeza. "Eres un maldito idiota, ¿lo sabías Alec?"-se dijo, furioso por haberse puesto tan insoportable con Jane, con SU encantadora Jane.
Se acercó rápidamente a ella por detrás. Jane andaba con paso rápido hacia... el bosque, claro. La sujetó del brazo y la obligó a volverse, apretándola contra él gracias al brazo que había colocado en su cintura.
Jane alzó la cabeza y le miró. Sus ojos estaban cristalinos por las lágrimas que se negaban a salir. Parecía la escena de una película romántica.
-Jane...-le susurró Alec al oído.- Dime que no estás enfadada conmigo.
-No estoy enfadada contigo.-siseó ella, repitiendo sus palabras, muy confundida por la cercanía de su hermano.
Alec la soltó el brazo, pero igualmente la mantuvo bien sujeta de la cintura para que no se escapara. Sus cuerpos estaban pegados, y encajaban como dos piezas de un puzzle de una forma increíble. Alec no pudo evitar inclinarse suavemente hacia su hermana, de forma que sus rostros acabaron tan cerca que sus labios casi se rozaban. Jane se puso ligeramente de puntillas, y le besó por segunda vez en tan sólo dos días. Era curioso, que después de casi doscientos años de vampiros, nunca se hubieran besado, y justo ahora que dejaban a los Volturi para unirse a los Cullen...
Jane le rodeó el cuello con los brazos delicadamente, sin dejar de besarle ni un instante. No quería parar porque sabía que, en cuanto se separaran y se miraran a los ojos, tendría que explicarle por qué le había besado de nuevo.
Un buen rato después, se separaron. Alec parecía muy sorprendido, pero Jane no le dejó hablar.
-Ya te dije que me había hecho adicta a tu sabor.-le recordó.- Y ahora vamos a hacer algo interesante para matar el tiempo hasta que Bella salga del instituto.
Y se soltó de él, adelantándose con una gran sonrisa algo malvada en su bello rostro. Alec la siguió con la mirada, y luego corrió para alcanzarla.
