Os he subido otro cap. Hay una nueva sorpresa... ya me contaréis.

Hasta mañana, que ya es muy tarde.


RECORDATORIO...

"Se dirigieron hacia la casa de los Cullen, en el bosque. No podían ni imaginar lo que estaba ocurriendo allí en ese mismo momento, y el papel que tendrían ellos en todo aquello."

Aquel día, a la una de la tarde, la familia Cullen estaba reunida en el salón, cuando Alice se quedó rígida, con la mirada perdida. Todos allí supieron lo que significaba enseguida. Alice estaba teniendo una visión. Unos minutos después, Alice pareció recuperarse. Se irguió y sonrió:

-Bueno, la visión esa no ha sido muy clara, pero creo que Alec, Jane y Seth volverán pronto. ¿Y si llamamos a los chuchos?-sugirió ella.

Todos estuvieron de acuerdo. Edward, Emmett y Carlisle salieron a avisar a los licántropos. Jasper desapareció con Rosalie para enseñarle el boceto del plan general. Esme salió a despedir a su marido. En el ambiente se respiraba agitación y nerviosismo. En medio de todo ese lío, Alice olvidó advertir a los demás de que en su visión había una figura emborronada, que no pudo ver bien, que le daba una sensación de tensión y preocupación. Fue un gran error que les saldría caro. Muy caro.

Una hora después, a las dos de la tarde, la manada de licántropos llegó. Todos juntos se acomodaron por el jardín para esperar a Seth y los gemelos. Bella, ansiosa por asegurarse de que todo había salido bien, pasó tranquilamente la línea, que por suerte a ella no le afectaba, y se alejó. Y ocurrió la desgracia.

Una figura alta y esbelta, sin duda de mujer, se acercó de un salto y agarró a Bella, impidiéndola marchar. Vampiros y licántropos la miraron. El movimiento había sido tan rápido que no habían podido hacer nada. La manada de licántropos estaba en alerta, puesto que la mujer era una vampira, pero los Cullen estaban sencillamente helados, porque la habían reconocido. Aquella mujer de belleza devastadora, de rasgos felinos y cabello pelirrojo muy rizado entremezclado con hojas y ramitas, que iba descalza y vestida con ropa arañada y rota, era... Victoria.

Los Cullen se habían encontrado con Victoria por casualidad. Ella era nómada y viajaba con su compañero, James, y un "amigo", Laurent. James era cazador, y al intentar beber la sangre de Bella, Edward le mató. Por eso, Victoria se había quedado rondando por Forks, con la esperanza de matar a Bella para vengarse. Victoria era una vampira letal, muy rápida y ágil, y con gran talento para la lucha. Salvaje, feroz, vengativa, inteligente, taimada, manipuladora, sensual, traicionera, maligna y sádica. Esa era Victoria. Y, en aquel momento, estaba con los colmillos a un centímetro del cuello de Bella.

Nada más ver la reacción de los Cullen, la manada de licántropos estuvo bastante segura de a qué atenerse. Y más, cuando oyeron la voz de Edward en su mente advirtiéndoles de quién era aquella vampira. Victoria sonreía sádicamente, deleitándose con el placer de tener la vida de Bella en sus manos. Acarició el cuello de la humana y dijo:

-Bueno, al fin la tengo.-al ver que Edward intentaba acercarse, advirtió.- Recuerda que los humanos son muy frágiles. Puedo matarla antes de que tengas tiempo de pensar en un plan.-Victoria sonrió seductoramente.- Pareja por pareja, ¿recuerdas, Edward?

Nadie se atrevía a moverse. No había la menor oportunidad de salvar a Bella, y todos lo sabían. Victoria les había pillado in fraganti, así que, segura de su victoria, se regodeaba aterrorizando a Bella y torturando a los que la observaban con atención. Acarició con una larguísima uña el cuello de Bella. Ella se estremeció. En sus ojos se mostraba el terror. "Voy a morir"-pensó Bella. Una lágrima se escurrió por su mejilla helada.- "Esta vez nadie me puede salvar".

Y entonces ocurrió. Detrás de Victoria se perfilaron tres figuras. Una era alta y fortachona. Las otras dos, menudas y delicadas. Las sombras que producían los árboles les amparaban, así que era imposible reconocerles:

-Victoria.-dijo de repente una voz helada y monocorde.

"Jane"-el nombre se perfiló en todas las mentes al mismo tiempo, llenándoles de esperanza. Las tres figuras salieron de entre las sombras. Seth se apartó al ver a Victoria, y su mirada se llenó de asombro al darse cuenta de lo peligroso de la situación para Bella. Alec y Jane avanzaron y se quedaron muy cerca de Victoria, que parecía realmente sorprendida:

-Alec, Jane.-exclamó la vampira.- ¿De dónde salís vosotros?

-Ese no es un recibimiento apropiado, Victoria.-dijo serenamente Alec.

-Bueno, si venís de parte de Aro, esperad un momento. Tengo una venganza que cumplir.-pidió Victoria con una vocecilla algo infantil.

-Victoria, suelta a la humana.-ordenó Jane.

-¿Cómo?-se sorprendió ella.- No, ni hablar. Tengo que matarla. Tengo que torturarla y matarla.-Victoria vio que los ojos de los gemelos brillaban peligrosamente, y añadió algo asustada.- Él, Edward, mató a mi James. Ahora yo tengo que matar a su Bella. Pareja por pareja.-repitió.- Lo entendéis, ¿no?

Alec frunció el ceño, y Jane hizo una mueca. Por un momento, pareció que iban a ceder a Bella, a Victoria, sin mayor problema.

-Victoria, ¿es que Jane no se ha expresado con la suficiente claridad?-dijo Alec, fríamente.- Que dejes a la humana. Es nuestra.

-No. Es mía.-insistió Victoria.- Los Volturi podéis tener muchas otras víctimas, dejadme esta a mí. Tengo que cumplir una venganza.

-Victoria.-repitió Jane, apretando los dientes con fuerza.- Aro la quiere, nos da igual que quieras vengarte de Edward. Así que lo voy a repetir una vez más: suelta a la humana.

Pero Victoria seguía agarrada a Bella con fuerza. Con tanta fuerza, que empezó a hacerle moratones en los brazos y la cintura. Jane miró a Victoria, temblando de rabia contenida:

-Voy a contar hasta tres, Victoria, y cuando termine, quiero que me des a la humana, ¿está claro?-Jane empezó a contar.- Uno... dos... ¡tres!

Victoria tardó un instante más en soltar a Bella, que fue corriendo a refugiarse junto a los gemelos. Victoria la miró, burlona:

-Es curioso que yo te dé más miedo que ellos. No te dejes engañar por su aspecto, se han arreglado así para engañarte. Son verdaderos monstruos.

Bella no pudo evitar pensar, con cierta satisfacción: "Eso te crees tú". El peligro aún no había pasado. En cuanto los gemelos se fueran, Victoria volvería a las andadas. Precisamente en ese momento, ella se volvió:

-Bueno, pues ya me voy.-dijo con tono aparentemente sereno.

Los gemelos no eran idiotas y no se lo tragaron. Repentinamente, el cuerpo de Victoria se puso en tensión. La voz de Jane, susurrante y suave, y muy peligrosa, sin duda, la llamó:

-Victoria, espera.

Victoria se volvió. En su rostro se veía que se había dado cuenta de que los gemelos estaban cazando. Pero no a un animal, sino a ella. Ella era la presa. Aquel breve instante de distracción sirvió para que una nube de impasibilidad se arrastrara y llegara hasta ella. Una nube que la paralizó por completo todos los sentidos y todos los músculos del cuerpo. Los gemelos se acercaron sigilosamente, mientras Victoria les observaba, muda, sin poder hacer nada por evitar lo que ocurriría:
-Jane, ¿no la torturas?-preguntó Alec tranquilamente.

-No podemos perder el tiempo.-respondió Jane, sonriendo sádicamente.

Alec asintió. Los dos se acercaron más a Victoria, que les miraba aterrorizada. Jane apoyó la mano en la mejilla de Victoria:

-Cierra los ojos, Bella.-sugirió con sorprendente dulzura.

Pero Bella no fue la única que siguió el consejo de Jane. También lo hicieron muchos licántropos. Pero los que mantuvieron los ojos abiertos pudieron ver como los gemelos destrozaban a Victoria, desgarrándole la piel de mármol y arrancándole la cabeza de cuajo. Aunque Bella tenía los ojos cerrados, oía los escalofriantes gritos de Victoria. "¿Es que esto no les parece una tortura?"-pensó Bella.- "¿Cómo será lo que ellos llaman tortura?". Tras esa carnicería, que a los gemelos les pareció muy divertida, puesto que sonreían, y antes de que Victoria pudiera regenerarse, Alec sacó un mechero y, mientras Jane juntaba los pedacitos de lo que antes era Victoria, los quemó.

Al oír el crepitar de las llamas, Bella abrió los ojos y vio una impresionante hoguera que emitía un espeso humo negro y un asqueroso olor a acre y a quemado. Los gemelos apagaron las llamas rápidamente.

-Ya tenéis un problema menos.-suspiró Alec, con indiferencia.

Y en ese momento apareció Laurent, de entre los árboles. Se acercó a Alec y Jane, con la duda en sus ojos:

-¿Tú también querías matar a Bella?-inquirió Alec, alzando las cejas.

-¿Yo?-exclamó Laurent.- No, yo no. Esa era Victoria. Se volvió loca cuando Edward mató a James. Yo me había unido al clan Denali.

-Los Denali son vegetarianos.-observó Jane.

-Ya lo sé.-sonrió levemente Laurent.- Hago trampas con la dieta.

Alec y Jane le miraron un instante, como calibrando si era lo suficientemente peligroso como para hacerle lo mismo que a Victoria. Debieron decidir que no, porque Jane le miró con una mueca y ordenó:

-Vete y no vuelvas nunca más a Forks.

A Laurent le brillaron los ojos de alivio. Después de indicar con una aduladora sonrisa que saludaran a Aro de su parte, y prometiendo que no volvería a acercarse a Forks, sino que volvería con los Denali, se alejó rápidamente y desapareció. No miró atrás.

Bella se quedó cerca de los gemelos un instante más. Luego corrió hasta encontrarse con Edward y abrazarle. Después, cruzó la línea para abrazar a Jacob. Y finalmente, acabó apoyándose en Alice. Aquello había sido un verdadero shock. Edward se adelantó e inclinó respetuosamente la cabeza ante Alec y Jane:
-Gracias.-murmuró.- Muchas gracias.

Los gemelos se le quedaron mirando con la sorpresa en la mirada, como si nunca antes nadie les hubiera dado las gracias. Alec sacudió la cabeza:

-Aro nunca nos da las gracias por pasar todo el día pegado a sus talones como perritos falderos.-dijo con una mueca.- No tienes que dárnoslas tú por eliminar a una nómada prepotente y molesta que, de todas formas, iba a "desaparecer" dentro de poco.

Jane se mordió los labios y, con una palmadita, empujó a Seth hacia los licántropos. Cogió de nuevo la mano de su hermano gemelo y mostró algo que casi era una sonrisa:

-Hasta mañana.-se despidió.

-Eh... íbamos a practicar la estrategia de...-empezó Carlisle, dudoso.

-Podemos hacerlo mañana.-le interrumpió Alec.- Bella, ¿te quedas aquí o te acompañamos a casa?

-Bueno, acompañadme a casa mejor.-musitó ella.- Si vais a aplazar otra vez el entrenamiento hasta mañana, preferiría irme y descansar un rato.

Edward cogió a Bella y la besó suavemente en la frente. Jane cogió con delicadeza a Bella de la muñeca y tiró de ella. La manada de licántropos, a la que acababa de volver Seth, y los Cullen, se quedaron un rato observando cómo se marchaba Bella, acompañada de los que se suponía que eran vampiros, pero que en realidad debían ser sus ángeles de la guarda.