Este cap, en un principio, era parte del otro, pero me pareció muy largo y lo dividí. Aquí os lo dejo, seguidito.
RECORDATORIO...
"Bella se había quedado paralizada, mientras un terror que nada tenía que ver con el que había sentido por Victoria, pero igualmente horrible, la invadía. Al notar que se paraba de golpe, Alec y Jane se volvieron a mirar qué era lo que le había asustado tanto. Sus ojos azul-grisáceos se clavaron en los siete jóvenes sin ningún temor."
Los jóvenes se acercaban. De pronto, se pararon. Les habían visto. Bella sintió un escalofrío. Uno de ellos, el más fuerte, sonreía sádicamente. Al resto les brillaban los ojos. Bella les oyó hablar:
-La rubia es mía.-afirmó el fuerte, que debía ser el jefe.
-Bueno, pero la compartes, ¿eh? Que sólo son dos y nosotros siete.-gimió otro.- Además es la mejor de las dos.
-Alguien tiene que sujetar al chico.-recordó el más bajito.
-Tú mismo, por hablar.-ordenó otro de ellos.
-No, yo no tengo la suficiente fuerza.-replicó el bajito.
-Bueno, pues que sea John, que siempre se coge a las mejores.-sugirió otro que no había hablado antes.
-Vale, vale.-aceptó el tal John.- Pero a la siguiente le toca a otro.
-Está bien.-gruñó el jefe.- John sujetará al chico. Yo quiero a la rubia.-insistió.- Los demás coged a la que queráis, pero no estéis más de tres con cada una, ¿de acuerdo? Repartíos bien.
Los jóvenes asintieron, riendo. Bella estaba paralizada por el terror. Se las estaban repartiendo como si fueran ganado. Los jóvenes echaron a andar de nuevo, rápidamente, hasta que llegaron hasta ellos. Bella no se atrevía a volver la cabeza por no perder a los jóvenes de vista, pero por el rabillo del ojo vio que Alec apretaba los dientes con fuerza, con el rostro crispado, y una mueca de asco y desprecio se había formado en el rostro de Jane.
Los jóvenes les rodearon. Bella miró nerviosamente a Alec y Jane, que no hacían nada, y luego observó a su alrededor por si había algún hueco por el que escapar, pero no. Era imposible.
Por suerte, Jane atraía toda la atención, y nadie tocó a Bella.
El jefe se salió del círculo, que se volvió a cerrar inmediatamente, y se acercó a Jane. Ella temblaba. El jefe debió pensar que era de miedo, porque soltó una carcajada. Pero Jane temblaba de rabia. Intentaba por todos los medios contenerse. No quería dar el cante, quería salir de aquella situación como una humana normal... pero estaba empezando a cabrearse de verdad.
-Bueno, bueno. ¿Pero qué tenemos aquí?-se carcajeó el jefe.- Pero qué rubita más mona. ¿Eres virgen, preciosa? Seguro que sí. Estabas esperando a tu amor verdadero, ¿cierto?-él la miró, sonriente.- Eres un poco joven para mí, pero lo dejaré pasar...
Intentó acariciarle la barbilla a Jane, pero antes de que pudiera hacerlo, se encontró con que Alec estaba delante de su hermana, protegiéndola con su cuerpo. Su mirada centelleaba, rabiosa. El jefe le miró molesto por la interrupción. Luego dirigió la vista hacia el tal John, que tenía que sujetarle. Él miró al otro joven completamente aterrorizado. Tenía moratones en los brazos de cuando Alec le había agarrado para apartarle.
Entonces fue cuando el resto de los jóvenes debieron darse cuenta de que había algo en aquellos dos que no era normal. Se apartaron y se colocaron tras su jefe. Bella no se movió, a pesar de que tenía el camino más que libre. Alec dio un paso adelante y agarró al jefe del cuello, levantándole en el aire. Él jadeaba, intentando conseguir oxígeno. Su mirada expresaba puro terror. Los que se suponía que eran sus amigos ni se movían.
El jefe supo que no encontraría piedad en Alec y, al parecer olvidándose de Bella, dirigió la vista hacia Jane. Ella sonrió ampliamente y formó unas palabras con los labios tras su hermano, tan claramente que todos lo entendieron a la primera:
-La habéis cagado.-dijeron sus labios, aunque su boca no emitió ningún sonido. Parecía contenta y triunfal.
Alec miró al jefe con fiereza y siseó:
-No te atrevas a hablar así a mi hermana. Como se te ocurra tocarla te estamparé contra el suelo y te pisotearé hasta que quedes reducido a un montón de mierda, que es lo que eres ahora, por cierto.
Jane hizo una mueca. Estaba acostumbrada a la sutileza y la finura de Alec, y aquella brutalidad era un poco fuerte. Bella le suplicó a Jane que pararan, que si seguían así, el joven ese moriría. Jane sacudió la cabeza y apoyó delicadamente la mano en el hombro de su hermano y le susurró, acariciándole el cuello levemente:
-Alec, bájale.
Alec miró al jefe con asco y le soltó. Él cayó al suelo, jadeando y haciendo aspavientos como un pez fuera del agua. Alec les miraba fijamente, pero no estaba pensando en otra cosa. Sus compañeros le levantaron rápidamente, e iban a empezar a correr cuando, de golpe, sus ojos se nublaron y todos cayeron al suelo. Bella se llevó las manos a la boca, asombrada:
-¿Qué les habéis hecho?-chilló, preocupada.
-Están bien.-gruñó Alec, aún furioso.- Tendría que haberles matado a todos, pero me he limitado a paralizarles de forma que la sangre no circule bien. Tan sólo se han desmayado.
-Cuando despierten creerán que todo ha sido un sueño.-sonrió Jane. Y añadió con voz tétrica.- O una pesadilla...
Bella se mordió los labios para no decir nada. Al fin de al cabo, acababan de salvarla de unos... violadores. Ciertamente había sido una mala idea meterse con Jane estando su hermano cerca. Se montaron en el coche y, mientras Bella conducía de vuelta a Forks, oyó como los gemelos hablaban en voz baja, pero no lo suficiente:
-¿Por qué no me dejaste matarles?-exclamaba Alec en ese momento, rabioso.
-Alec, se supone que tenemos que pasar desapercibidos.-indicó Jane con voz suave, acariciando el brazo de su hermano.- Yo también hubiera preferido matarles, cielo.
En cuanto oyó aquello, Bella se dio cuenta de que probablemente no debería estar escuchando eso. Pero al oír a Jane llamarle a Alec "cielo", pensó que se lo estaba imaginando todo. Así que, sin apartar la vista de la carretera e intentando que ellos no se dieran cuenta, siguió escuchando:
-¿Qué importa pasar desapercibidos?-exclamó Alec.- Podemos hacer lo que queramos, Jane. Y yo quería matarles.
-No seas pesado.-suspiró Jane.- Olvídalo ya, ¿vale?
-¡No puedo!-gimió Alec.- ¿Es que no les oíste? Pretendían...-a Alec le tembló la voz. Cuando continuó, lo dijo lleno de asco y desprecio.- Pretendían... violarte.
-Ag, no me lo recuerdes.-Jane apretó los dientes con fuerza.
Alec gruñó algo que Bella no entendió y rodeó a su hermana con el brazo en un claro movimiento protector. Jane se acurrucó en su pecho y apoyó una mano en su pierna.
Cuando llegaron a Forks, era muy tarde ya. Pero muy muy tarde. Alec y Jane se bajaron rápidamente.
-Hasta mañana, Bella.-dijo Alec con voz helada. Su rostro volvía a ser una máscara de hielo.
-Eh... hasta mañana.-murmuró ella.
Alec y Jane se alejaron en dirección al bosque. Bella les observó marchar, con sus andares delicados y gráciles. Alec seguía rodeando la cintura de Jane con el brazo. Entonces fue cuando Bella entró en casa, preguntándose que era lo que estaba ocurriendo que se le escapaba.
