Holaaa!
Esta vez he tardado un poco más en actualizar, pero es que no tenía tiempo ni inspiración. Este cap es sólo de Alec/Jane, pero no hay beso... en fin, lo siento.
En cambio, según mi costumbre últimamente, os he dejado una especie de mini-musical. La canción es "You are the one that I want", que apareció en la película "Grease".
Pues hala, leed. Nos vemos!
RECORDATORIO...
"Alec y Jane se alejaron en dirección al bosque. Bella les observó marchar, con sus andares delicados y gráciles. Alec seguía rodeando la cintura de Jane con el brazo. Entonces fue cuando Bella entró en casa, preguntándose que era lo que estaba ocurriendo que se le escapaba."
Los gemelos caminaron hacia el bosque muy lentamente. Tenían demasiado tiempo libre y se aburrían. Pero de todas formas, aunque intentaron retrasar el momento, llegaron al bosque. Jane se apoyó en un árbol y paseó la vista distraídamente por el lugar.
-¿No es aburrido estar siempre en el mismo sitio sin hacer nada interesante?-comentó como de pasada ella.
-En realidad, sí.-admitió Alec con una mueca.- Pero no podemos movernos de aquí hasta que halla pasado todo esto.
-¡Qué horror!-se exasperó Jane.- Moriré atrapada en este asqueroso pueblucho como no acabe todo pronto.
-¿Morirás?-inquirió Alec, alzando una ceja, divertido.
-Bueno, ya me entiendes.-bufó Jane, dejándose caer al suelo.
Alec la miró y, sacudiendo la cabeza con una leve sonrisa, se sentó junto a ella. De nuevo se quedó observándola. Nunca se cansaba de mirar a su hermana, de observar todos y cada uno de sus movimientos y gestos por pequeños que fueran, de memorizar sus bellas facciones. Sin pensarlo mucho, pasó delicadamente la mano por la mejilla de Jane.
Ella cerró los ojos y suspiró levemente. Le agradaba el contacto de su hermano. Jane abrió los ojos cuando sintió que el contacto cesaba. Alec se vio atacado por una mirada felina de un increíble color azul, enmarcada por larguísimas y espesas pestañas. Sacudió la cabeza para librarse de la confusión que le había producido esa intensa mirada.
-Te comportaste de forma muy agresiva con esos estúpidos humanos.-dijo Jane de pronto.
-¿Y qué esperabas que hiciera?-exclamó bruscamente Alec.
-No te pongas así.-Jane hizo una pequeña mueca.- No he dicho que fuera nada malo.
-Ah, ¿no?-bufó Alec.- No soporto perder el control.-murmuró.
-Me recordó que siempre estás protegiéndome.-comentó ella, alzando la vista para mirar a su hermano.- A veces se me olvida.
Alec sonrió con cierta amargura. Se tumbó y apoyó la cabeza en el regazo de su hermana. Miró pensativamente al cielo y murmuró:
-Te lo prometí.-Alec suspiró.- Aunque me temo que no pude hacer gran cosa cuando... cuando nos quemaron. Y luego tampoco pude salvarte de esta asquerosa eternidad sangrienta.
-No seas idiota.-Jane acarició los mechones sueltos del cabello de su hermano.- No me importa vivir eternamente, si estoy contigo.
-Te acabarás aburriendo de mí.-dijo Alec amargamente.
-Me enfadaré de verdad si no dejas de decir tonterías.-gruñó Jane. Pero casi al instante una leve sonrisa dulce se dibujó en su rostro de ángel.
Alec sonrió suavemente y se incorporó un poco para mirar a Jane a los ojos. Le pasó el brazo por la cintura y apoyó la cabeza en su hombro. Jane le observó con una mirada tierna.
-No pienso discutir contigo, Jane.-sonrió Alec.
-¿Es porque siempre gano yo?-Jane embozó una sonrisilla pícara.
-Claro, como tú quieras, cielo.-rió él.
Jane se permitió relajarse. Sabía que cuando su hermano la llamaba así, era porque lo que fuera que le rondaba por la cabeza, había sido olvidado. Jane no soportaba cuando Alec se ponía en ese plan distante y amargo, y además aborrecía no poder enfadarse con él.
-¿Cómo crees que acabará todo esto?-preguntó Jane sin mucho interés.
Siempre se referían a esa estúpida y temeraria lucha que se avecinaba, en la que ellos iban a estar implicados de una forma realmente peligrosa, como "todo esto", porque temían que si lo pensaban mejor, volverían con los Volturi, y lo cierto era que no les agradaba la idea.
-Ni lo sé ni me importa.-siseó Alec.- Aunque no estaría mal que ganaran los Cullen. Sobre todo teniendo en cuenta que ahora nosotros estamos con ellos.-Jane asintió distraídamente, y Alec añadió.- Pero mientras no te hagan daño me da igual lo que ocurra.
Jane miró a su hermano con una sonrisilla divertida. Ella podía cuidarse solita, y los dos lo sabían. Pero no dijo nada. En su lugar, se levantó, al tiempo que una bella sonrisa se plasmaba en su rostro perfecto, y empezó a cantar:
-If you're filled with affection,
You're too shy to convey.
Meditate in my direction, feel the way.
Alec estuvo a punto de echarse a reír, pero calló. Se levantó y le dio la mano a su hermana gentilmente. Esa era una de las pocas veces que Jane cantaba y bailaba, y hacía tanto tiempo que no lo hacía, que Alec se rindió a su mirada suplicante y cantó él también:
-I better shape up.
Cause you need a man.
-I need a man.-le interrumpió ella, cogiéndole la mano y comenzando a bailar como recordaba que lo hacían en la película "Grease".- Who can keep me satisfied.
-I better shape up.
If I'm gonna prove.-continuó Alec, sin poder evitar que se le escapara una leve sonrisa.
-You better prove. Then my faith is justified.-afirmó Jane.
-Are you sure?-preguntó él.
-Yes, I'm sure down deep inside.-exclamaron los dos a la vez.
Alec hizo una leve mueca. No le gustaba mucho ver musicales, le daban vergüenza ajena, y hacerlo él era decididamente peor, pero con un suspiro, siguió bailando con Jane y cantaron los dos juntos la estrofa final:
-You're the one that I want.
You're the one that I want.
You're the one that I want.
The one that I want.
The one I need.
Oh yes indeed…
¡The one that I want!
A Jane le brillaron los ojos cuando terminaron, y sólo por esa mirada, Alec sintió que había valido la pena hacer aquel ridículo que, por otra parte, nadie había visto. A Alec no le importaba realmente bailar con su hermana, ni cantar con ella. Lo que le fastidiaba era hacerlo con aquel estilo de musical barato, con esas canciones que no le agradaban lo más mínimo.
-Eres odiosa, ¿lo sabías?-bufó Alec, dejándose caer en el suelo.
-Ya, pero me adoras, ¿cierto?-Jane, sonriendo como una niña pequeña que acabara de jugar con su juguete favorito, se sentó con un salto junto a él.
-Cierto.-admitió Alec, mirándola con cariño.
Jane dejó escapar una risa chispeante, extremadamente deliciosa, que acarició los oídos de Alec con su dulce melodía. "Vale, tú ganas"-admitió Alec para sí, aunque nunca lo diría en voz alta.
Sacudiendo la cabeza y apretando a Jane contra sí, más que nada para que no viera su sonrisa, esperó pacientemente que pasara la noche y volviera a salir el sol, mientras que la bella vampira a la que él amaba cerraba los ojos y se sumía en sus misteriosos pensamientos.
