¡Segundo capítulo arriba! Espero lo disfruten.
Capítulo Dos:
Nueva Orleans, Luisiana.
Jensen Ross Ackles Shaffer es actor. Quiso ser terapeuta físico, pero se enamoró de las cámaras, es modelo desde niño y fotógrafo aficionado, trabajó en una serie con Jessica Alba y no Dean, no me acosté con ella, es una cabrona de cuidado. Tiene hermanos, uno mayor y una menor, sabe tocar la guitarra y cantar. Christian Kane y Steve Carlson son dos de sus mejores amigos. Casi fue Superman, pero Tom Welling era mejor actor que yo en ese tiempo, chicos, Tom es un buen tipo, les caería bien.
Le gustan los caballos, los Cowboy de Dallas, las películas de terror y ha actuado en algunas, una vez se tiño el pelo de colores para hacer un papel y una vez fue asesino serial, pero lo mejor que le ha pasado en la vida es Supernatural y ser Dean Winchester. Al principio quería ser Sam, el papel de Sam era más acorde con mi personalidad, pero no había reto en eso. Ser Dean es genial, es ser fuerte, salvar al mundo y saber pelear y no, no sé mucho de peleas, tenemos un coreógrafo que coordina esas escenas.
Jared aún no aparece y eso que lo ha estado imaginando por toda una hora. Sam sigue ahí, preguntando cosas sobre su vida y Sam oh Sam, tan lindo, tan Sam. Dean está más calmado, Jensen no es un mal tipo, es incluso agradable y come croissants con cuidado de no ensuciar sus labios y a Dean le cae un poco mucho mejor cuando Jensen le dice que a él le gusta la tarta de manzana, por eso los guionistas lo agregaron a la serie. Por fin, algo en común. Le convida de su tarta y es como firmar un tratado de paz.
Desayunan entrevistando a Jensen, sin insistir con el tema de que el actor en realidad no está en coma, pero ríen de las anécdotas de niñez de los Winchester que no aparecen en los guiones y oh Kripke mataría por estar aquí con ustedes.
– ¿Quién es Kripke?
– El creador de Supernatural.
Ok, anotado. Si alguna vez viajan a esa dimensión lo primero que harán será golpear a Kripke hasta que arregle sus vidas.
Jensen bebe el café igual que Sammy, con mariconadas encima, según Dean, pero a Jensen no le importa lo que él diga, porque comparte el vaso con Sammy y cada vez que Sam bebe café es un beso indirecto que se da con Jensen y oh Sam Sammy, tan Jared tan Sammy.
Castiel aun no vuelve y es por eso, y porque a Dean le ruje el estómago y porque Jensen alega que no es posible que en su imaginación se muera de hambre alguien y que es comida imaginaria y a la mierda la dieta, Dean abre grande los ojos y pregunta:
– ¿Dieta? ¿Estás a dieta?
– Subí de peso y Dean debe mantener su figura. Si yo engordo tú también.
– Pero… ¿Dieta? Hombre, las mujeres hacen dietas. Los hombres hacemos ejercicio.
Y el sexo es un buen ejercicio, Jensen. Dean está a punto de decirlo, pero recuerda quien es la pareja de Jensen y no quiere pensar en él y en Jared, Sam, no ropa y cama y Oh me cago en toda la puta corte celestial, se acaba de imaginar en una cama con Sam y mierda, mierda.
– Estás muy bien así, Jensen, no necesitas hacer dieta.
– Gracias, Sam.
Jensen sonríe con timidez, rascándose la nuca y bajando la mirada, ese mismo gesto que hace Dean cuando coquetea y ok, si, está bien, tal vez si se parezcan un poco. Al final terminan los tres sentado alrededor de la mesita de la cocina, desayunando croissants, tarta de manzana y café y ahora hablan sobre Jared Padaleche.
– Padalecki, Dean.
Y ríen porque son Sam y Jensen los que hablan al mismo tiempo.
– Jared es como un niño de 5 jugando en el cuerpo de un gigante. – Dice Jensen, bebiendo café del vaso de Sam. Todo puede ser un chiste para él, hace muchas muecas y una vez estuvieron toda una tarde contándolas. – Íbamos por las 120 cuando paramos. – Les cuenta Jensen, con una sonrisa en la cara y esas arruguitas bajo los ojos. – Se nos acalambraban las mejillas de risa. – Y Sam debe aceptar que Jensen es muy guapo y si Dean sonriera así también lo sería, bueno, lo sería más.
Jared es el alma de las fiestas, baila usando todo es cuerpo y es como ver un títere medio desarmado.
– Igual que tú, Sammy.
– Dean, eres un cabrón.
Jensen ríe y sigue hablando, porque Jared una vez besó un pollo estando sin camiseta y con un sombrero de vaquero. Dean mira a Sam como preguntándole ¿Hiciste eso también? Y Sam sólo frunce el ceño. No preguntes sandeces, Dean.
A Jared le gustan las hamburguesas con queso y a Dean le agrada Jared sólo por eso, le gustan las gomitas de colores y los alces, sí, alces, no tengo idea porqué, chicos, no me pregunten, Jared se vuelve loco cuando ve un alce aunque sea disecado en una pared. Jared tiene dos perros y ah, actuó en una serie rosa de chicas.
– Su personaje de llamaba Dean.
Y Dean no se rió más. Jaja, si, muy gracioso, Sammy, es el falso tú del que hablamos.
Jared es de risa fácil y sentimientos puros, conquistó a Jensen a base de ojitos ce cachorro tipo Sam y risotadas eternas y se le declaró siendo Sam. Dijo "Dean, ya no puedo con esto".
– Grabábamos la tercera temporada, cuando Dean esperaba ser llevado al infierno.
Dean asintió y Sam puso esos ojitos tan suyos, esperando que Jensen terminara su relato. Esa fue una época tensa, muchas veces Sam deseó dar rienda suelta a lo que sentía y decirle a Dean "Te amo, gracias, te salvaré" hasta que a Dean se le tatuaran esas palabras en las orejas, pero sólo lograba decir el "Te salvaré" y Jared fue más valiente que él y por eso Jared tenía su respeto.
Te quedan pocos días, Dean y aún no sé como salvarte.
– Coincidió que los guionistas se fueron a huelga y la temporada fue recortada. – Confiesa Jensen, recordando lo mal que lo pasó. – Estaban por cancelar la serie y cada quien por su lado a seguir sus carreras, posiblemente no nos veríamos más. – Suspira, debía la mirada y sigue. Muy Dean. – Supongo que la situación era similar, de alguna forma.
Todo pasó con Jared aún siendo Sam, con ropa de Sam, expresión de Sam, en el set de la casa de Bobby y frente a las cámaras que aun grababan esa escena delicada y crucial, ahí, en el momento en que debía decir "voy a salvarte" dijo:
– "No quiero vivir sin ti, no puedo." Y lo demás lo dijo muy rápido: "Te amo, me gustas, te amo y no me importa lo que piensen, te amo y quiero simplemente que lo sepas, Jensen." Y mis piernas se volvieron gelatina y el director nunca dijo "corte", la cámara siguió grabando y yo estaba rojo hasta las orejas.
– ¿Y? ¿Qué le dijiste?
– Nada. Me desmayé.
– ¿Qué? ¿Cómo que te desmayaste?
– Fue mucha la presión, Jared, el director, las maquillistas, las cámaras y estaba mentalmente preparado para ser Dean y Dean no estaba listo para esa confesión. Me desmayé. – Admitió Jensen, sonrojado. – Cuando desperté estaba acostado en la cama de mi tráiler, con Jared sentado a mi lado.
Jared tenía esa expresión que pone Sam cuando todo se le va a la mierda y seguía vestido de Sam y Jensen de Dean y todos estaban afuera esperando a que despertara, pero Jared no los dejaba entrar. Cuando Jensen lo llamó por su nombre Jared no levantó la vista, volvió a llamarlo y lo ignoró y cuando le dijo:
– "Sam, deja ya la burrada y mírame", Jared por fin me miró. No sé muy bien qué le dije, pero estaba en modo Dean, así que fue algo como "No nos van a separar, Sammy, no lo voy a permitir" y sus ojos eran esperanza y amor todo mezclado y proporcional a su tamaño y yo estaba enamorado de Jared, y de Sam, como un tarado desde la primera temporada y fue demasiado fácil decirle: "Puta."
– ¿Qué? ¿Le dijiste… qué le…? ¡¿Puta? ¿Esa fue tu confesión de amor?
Sam está decepcionado. Esperaba más de Jensen, mucho más, porque Jensen habla de sus sentimientos y usa morado, arándano, Sam, es arándano, no morado, porque Jensen sonríe antes de beber de su vaso y su bálsamo labial huele a fresa, por eso espera algo mucho mejor, o sea, no Shakespeare, pero vamos ¿Puta? ¿¡Puta!
– Sí, fui muy claro y él lo entendió de inmediato.
– Pero… ¡Lo insultaste!
– ¿Insultarlo? Sam, esa es la palabra con más significado que te puede decir Dean.
– ¿De qué hablas? Cuando le digo Puta a Sam es eso: PU-TA, es perra, es zorra, es prostituta. Una mujer que tiene sexo a cambio de dinero. PUTA.
– Ay, Dean. – Jensen suspira. – ¿Sabes que instrucciones nos dio el director la primera vez que dijimos esos diálogos?
Dean dijo "No", sin intentar hacer una broma al respecto.
– Nos dijo: díganlo como si se confesaran, como si fuese su más intimo secreto, como decir "te amo" pero con otras palabras. Ámense, chicos. Así dicen "Te amo" los Winchester y así dirán "Te amo" de ahora en adelante.
Y eso, le dijo "Puta" y Jared había sonreído como un niño, todo hoyuelos en las mejillas y ojos de media luna, y casi me mató cuando me abrazó, chicos, porque Jared tiene mucha fuerza y no sabe usarle, pero no importó, porque Jensen nunca lo había visto tan feliz, era "Cretino, cretino" y lo zarandeaba de aquí a allá como si fuese de trapo.
– Salimos de mi tráiler tomados de la mano y toda la producción aplaudió. Fin.
– Tu historia apesta.
Sam no puede estar más de acuerdo con Dean y Jensen ríe de buen agrado. Sam y Dean son muy Sam y Dean en su imaginación. Estar en coma no es tan malo después de todo.
– Les puedo contar una de terror. ¿Quieren saber cómo son en realidad el resto de los actores?
Van a decir que sí cuando plaf, plaf, plaf, batir de alas y Castiel aparece en medio de la habitación, viene con el ceño fruncido y sujeta con fuerza su muñeca izquierda, usa un collar de flores y tiene algo pintado en la frente, lleva un globo en la mano izquierda y un gran peluche de una jirafa. Ah, y sí, sigue en el cuerpo de Misha.
– ¿Cas?
– No puedo controlar a Misha.
Dean piensa "Claro, se nota". Sam no sabe si reír o buscar su libro de exorcismos porque mierda, era como esa basura de "el mal de la mano loca" y Cas suelta el globo y sigue contando lo que le ha pasado, que Misha me llevó a una feria y usó mi fuerza para ganarse un peluche y el algodón de azúcar es eso, azúcar.
– ¡Y fuimos a las islas Fiji! Y Cas no quiso que nos quedáramos a la fiesta, así que lo llevé al Tíbet, porque Cas está súper tenso y creí que el yoga y la meditación le harían bien.
Sí, ése es Misha, que cada vez cobra más fuerza y se expresa con más soltura, usa la mano izquierda para fastidiar a Castiel y ¿sabían que a Cas tiene cosquillas en las axilas? Yo no tengo en las axilas, así que son las cosquillas de Cas y mira Jenny, te traje un regalo. Jensen Acepta la jirafa de peluche y el collar de flores, haciendo una mueca de cansancio.
– Misha. Cas necesita su cuerpo.
– Pero Jenny, ¡ahora tengo poderes!
Y Misha se regocija de felicidad porque descubre que puede hablar en todos los idiomas y Jenny, feliz cumpleaños en coreano se dice "Saengil chugha" y perro en armenio es "shun" y ahora soy Gokú, Jenny. Misha puede teletransportarse y volar y es súper fuerte y súper guapo ¿viste mis ojos, Jenny? Son como de rayos láser, son los reyes de los ojos, son la ley.
– Misha, no creo que a Castiel le agrade lo que estás haciendo.
– Obvio, Cas es un frígido de la diversión. No quiso que entráramos a ese Sex-shop en Japón.
– ¿Llevaste a Cas a un Sex-shop?
Pregunta Dean, ceño fruncido y tono de "¿Me estás jodiendo, no?" Y Misha simplemente sonríe como sólo él puede hacerlo y aparta su mano derecha que intenta taparle la boca.
– No te hagas el ofendido, Deannie, que tú lo llevaste a un prostíbulo para que se follara a una puta.
– ¿Qué hiciste qué, Dean?
Sam es todo ojitos abiertos y esa mueca que hace con la boca que es una perfecta "U" invertida y que Jensen adora. Dean intenta excusarse, que el mundo se iba a acabar, Sammy, Cas aún era virgen y nadie bajo el cuidado de Dean Winchester se muere virgen.
– Tranquilo, Sam, los echaron antes de que sucediese algo.
Es Jensen el que lo tranquiliza, acariciando suavemente uno de sus musculosos brazos, porque no puede evitar tocarlo, Sam no es Jared, pero se parece y Jared no está, así que por el momento se limita a apretar ese firme bíceps y la cara de Dean es épica, porque le hormiguean los dedos y Jensen toca a su hermano y Sammy no hace nada para alejarlo, sólo sonríe tímido y se rasca la nuca, y Misha por su lado sigue molestando a Castiel que oye Cas ¿sabías que puedo chupar mi propio pene? ¿Quieres probar? Y el ángel sólo atina a golpear esa mano que le agarra la entrepierna e intenta amarrar su brazo izquierdo con el chaleco de lana de colores y se harta, ya no puede más, Misha parlotea y se mueve de un lado a otro y Castiel creía tener una paciencia divina, pero Misha le está metiendo mano y nadie puede contra eso.
– ¡Balthazar!
Grita en su desesperación, ya no tiene ningún control sobre Misha que insiste en que sólo unos estiramientos, Cas, sólo eso y te juro que te devuelvo al cielo a mamadas. Otro revoloteo de alas, plaf, plaf, plaf y Balthazar aparece frente a Castiel con su pelo rubio, su acento y toda su mala disposición.
– Curioso. Pensé que ustedes, monos sin pelo, no podían ser más molestos, pero mira: ahora son tres.
Los ceños fruncidos por parte de Sam y Dean no se hacen esperar. Jensen resopla molesto, Sebastian Roché le cae bien, pero hace un montón de rato que se imagina a Jared y sigue sin aparecer, sólo está Sebastian con su: "Ah, hola, Cassie".
– ¡Balthy, cariño!
Y claro, como Castiel apenas y tiene control sobre ese cuerpo no puede evitar lo que sucede a continuación, Misha se abalanza sobre Balthazar, todo sonrisas y malas intenciones, pone dos dedos sobre los labios del otro ángel y antes de que se dé cuenta está besando sus propios dedos, simulando un beso sucio y gime bajito de gusto cuando Balthazar lo toma suavemente de los brazos y lo aparta de su cara.
– ¿Cassie? ¿Eres tú?
– Lo siento, no puedo controlar este contenedor.
Se excusa y otra vez aparta la mano de Misha de su entrepierna y luego la quita de la cintura de Balthazar, que observa la situación divertido, porque Castiel parece totalmente fuera de sí, y Balthazar con su majadería y su acento extranjero simplemente comenta:
– Cassie, hermanito, si quieres sexo sólo tienes que pedirlo, no es necesario que montes todo este drama.
– Yo no quiero… ¡Sí, a Cas le haría bien!
Jensen se ríe, Misha Collins no tiene idea de qué significa vergüenza, no la siente y no la entiende, se pone sombreros de Bob Esponja, baila la macarena sobre la mesa y empotra a quien se cruce en su camino contra una pared y le ofrece un rapidito, cejas serpenteando y una risotada al final para dar a entender que es una broma.
Castiel no está tan avergonzado desde esa vez que Dean le preguntó si aún era virgen, aún lo es y aún quiere serlo. Balthazar sonríe y ya no permite que aparte la mano de Misha de su cintura, mano que juguetea inquieta por aquí y por allá y Castiel lanza un grito asustado cuando esa mano pecadora le agarra el culo a su hermano.
– Balthazar, yo no… tienes un culo de ensueño, Balthy.
Otro apretón y Castiel colapsa, no quería hacerlo, pero mierda, le está metiendo mano a su hermano y aliado, Balthazar no se queja y sonríe con complicidad, sabe que Castiel no está solo dentro de ese cuerpo, pero esa hiperactiva alma humana le divierte y se deja hacer.
– Balthazar, necesito mi contenedor. Ahora. Y también quiero una porción de papas y un batido, gracias.
Castiel es un lío, aprieta con fuerza la nalga que está en su mano izquierda y Balthazar sonríe, Jensen niega con la cabeza, pero la situación lo divierte, Sam parpadea confuso, porque no sabe en qué momento Jensen le tomó de la mano y entrelazó sus dedos y ¿Cuándo? ¿Cómo? Y ¿Por qué las manos de Jensen son tan suaves?
Dean alucina, observa a Jensen y a Sam con los dedos entrelazados, le arde la mano y se imagina a sí mismo en esa situación y mierda ¿hace cuantos millones de años que no le toma la mano a Sam? Y mira a los ángeles, porque no sabe con qué saldrá Misha y Castiel no para de disculparse, porque le mete mano a Balthazar y pide sexo sucio y comida rápida.
– ¿Sabes bailar tango, Balthy? Quiero bailar tango y hacerlo de pie contra la pared. No ¡No! Balthazar no le hagas caso.
– ¿Por qué no? Prometo que lo pasarás bien, Cassie, cariño.
– Balthazar, necesito mi contenedor, ayúdame a encontrarlo y te juro que te dejo follarme a cuatro patas, Balthy. ¡NO!
Castiel va a llorar, no sabe cómo va a hacerlo, pero jura que va a hacerlo.
Nunca ha dicho obscenidades como esas, la verdad es que ni conoce algunas de las palabras que Misha usa "Hagamos un Bastiel, ¿qué dices?" y en lo que va de mañana ha pecado más en palabra de lo que no ha pecado en cuerpo en toda su vida.
Balthazar no ayuda, si no que le da aún más material a Misha para molestar a Castiel y Balthy, cariño, siempre he querido hacerlo al aire libre y Balthazar asiente y dice:
– Yo también, ¿lo hacemos en la playa? Me gusta Finlandia.
Con eso el ángel no aguanta más, su hermano, su aliado, quien se supone debe ayudarlo o por lo menos no aceptar las propuesta del hiperactivo Misha… sólo lo abraza, se deja manosear y acepta cualquier invitación que suene a sexo en posiciones y lugares poco comunes. Así que Castiel no atina a nada mejor que pedir ayuda del único que conoce a Misha y por ende, debería saber como controlarlo.
– Jensen, ayúdame a desvirgar a Cas con un trío y a controlar a Misha, porque te juro que una orgía sería genial ¿Te unes, Sammy? necesito mi contenedor ahora y si no me folla Dean en este momento yo ¡Cállate!
Castiel se tapa la boca, pero gime porque dejó suelta la mano de Misha y este le aprieta un pezón, en su mente todo es sexo, chistes y morisquetas, Misha no para de hablar pese a que sólo Castiel puede oírlo y es un constante vamos, Cas, sólo con la mano, yo lo hago.
Todo es un silencio sepulcral en lo que Castiel se debate entre permitir que Misha lo masturbe o que Misha lo prostituya, porque o sujeta su mano o tapa su boca, no puede ambas y el problema ahora es que su pierna izquierda se mueve sola y ¡Vamos a estirarnos, Cas!
– Ah… ¿Qué…? ¡Mierda!
Nadie se espera lo que pasa en ese momento. Sam se dobla sobre sí mismo y lleva la mano que Jensen no sostiene a su hombro, sus muñecas arden y no sabe cómo, pero mierda, duele un montón, tiene una herida sangrante en el hombro y nadie lo ha atacado y nunca se oyó un disparo.
Misha deja de jugar con Castiel y se pone serio, porque Sammy está herido, no se puede jugar con eso, y Jensen sólo atina a apretar esa mano gigante que tiene Sam, Balthazar mira todo con ojos soberbios, monos heridos, lindo. Es Dean el que se mantiene impávido y revisa la herida, rajando el cuello de la camiseta de su hermano de un tirón.
– Es de cuchillo, no es demasiado profunda, pero tenemos que parar el sangrado.
– ¿Cómo pasó? – Pregunta Jensen, la voz le tiembla, pero le pasa a Dean un trapo que está por ahí para presionar la herida.
– Sam y Jared están conectados, si hieren a uno el otro también sale perjudicado.
Explica Castiel, finalmente Misha se dejó hacer y Castiel tiene el completo control de la situación y yo no soy útil en eso, Cas, arréglalo. Y Castiel agradece poder mover a voluntad su mano izquierda y sólo por un rato, Cas, luego te desvirgaré con los dedos, claro, que esa última parte la ignora porque no le conviene pensar en eso.
– ¿Jared también está herido?
Jensen comienza a hiperventilar, que ya no me gusta este coma y Sam Sammy ¿estás bien? Tus muñecas, Sam, tus muñecas están heridas también.
– Son heridas de roce, parecen de cuerdas.
Dean lleva una de sus manos a su pecho, siente una presión incómoda y los ojos le arden. Observa a Jensen, que parece al borde de un colapso respiratorio y se va a largar a llorar en cualquier momento y repite, como si fuese un mantra: tranquilo, Sam, tranquilo, no va a pasar nada, tranquilo, estoy aquí, tranquilo. Bufa, porque debe calmar a Jensen, debe cuidar de Sam, Castiel parece flotar en la inutilidad y Balthazar… pues Balthazar es Balthazar y eso significa que es un puto incordio.
Otro quejido y Sam tiene una nueva herida, esta vez en la pierna. La sangre atraviesa la tela de sus jeans y es Jensen el que presiona la cortada con la mano desnuda, porque Sammy no se puede morir, porque si Sammy muere se muere Jared también, se muere él y se muere Dean.
Cuatrimicidio.
– Cas, ¿puedes curarlo?
Dean pregunta al ángel, que está enajenado en su propia mente, a saber que guarrada le está diciendo Misha ahora, y el ángel alza la mirada, azul y confusa, camina dos pasos hasta quedar tras Sam, quien se queja porque le duele la cara, tiene un labio partido y la boca llena de sangre. Castiel toca su mejilla con firmeza, no se mueve, ni parece hacer nada en especial, pero un suspiro de alivio después Sam ya no tiene heridas.
– Esto no servirá de mucho. Quien sea que esté hiriendo a Jared lo seguirá haciendo.
– ¡Ve por él entonces!
Es Jensen el que gruñe esa orden, sorprendiendo a Sam que espera tal reacción por parte de Dean. Castiel ladea su cabeza y frunce el ceño. Sam vuelve a quejarse y ahora sangra por el estómago, un gruñido y su ceja está rota, resopla y se aguanta las ganas de gritar porque espontáneamente su nariz se rompe y es toda una explosión de sangre.
– No puedo sentirlo.
Castiel vuelve a curar a Sam, quien parece mareado y asustado, los ojos le lloran sin que lo pueda evitar y respira rápido. Jensen está casi sobre él, usando unas servilletas para limpiarle la sangre de la cara, y de donde sea que esta salga, lo acaricia para calmarlo, pero su expresión es angustia pura y si no ha llorado aún es porque Dean respira hondo y lo contiene. Respira hondo y cierra fuerte los ojos, porque llorar no es la solución.
– ¿Cómo que no puedes? – Es Dean el que pregunta, porque Sam está ocupado escupiendo sangre y Jensen trabaja contra reloj limpiándola.
– No lo siento, es como si no existiera. – Voltea y mira a Balthazar, quien revisa sus uñas como si nada estuviese sucediendo. – Balthazar, ¿Puedes sentirlo?
– No.
– Entonces ve por mi cuerpo mientras, yo me ocupo de esto.
– ¿Qué gano yo con eso?
– ¡Que yo no rompa tu puta boca francesa, cabrón! – Sí, ése fue Jensen.
Jensen está hecho una furia, le arroja las servilletas ensangrentadas a Balthazar y aprieta los puños. Sam sigue sangrando sin importar cuantas veces lo cure Castiel, por que las heridas aparecen y aparecen. Dean sonríe un poco divertido, porque si, ahora si ve a Jensen haciendo de Dean Winchester. Es todo ceño fruncido y groserías dichas con saña, respira fuerte por la nariz y casi parece más grande, más imponente, más…Dean.
Balthazar lo ignora, pasa totalmente de él y de todo mono lampiño que haya en la habitación, sólo se arregla el saco y patea la servilleta ensangrentada que está cerca de su pie.
– Lo necesito, Balthazar… por favor.
Misha interviene, empujando a Castiel hasta el fondo para tener el control. Usa esa vocecita suya que puede derretir los polos e incendiar un vaso de agua. Es una invitación a sexo duro y sucio, en todas las posiciones y todos los escenarios. Balthazar sonríe, entendiendo el doble sentido de la frase y desaparece, plaf, plaf, plaf, sólo quedan ellos cuatro en la habitación.
– No tenías que… Oh, sí, Cas, tenía qué.
Una vez más Castiel cura a Sam. Su ropa está llena de sangre por todos lados y a Jensen se le acaban las servilletas, así que limpia su frente sudada con las mangas de su camisa.
– No hagas eso, la arruinarás. – Con un movimiento débil y más bien torpe, Sam intenta apartar la mano de Jensen de su cara.
– Es sólo ropa, además… – De un tirón arranca los botones de la cara prenda y como si fuese el mejor desnudista, esto pensado por Dean, se quita la camisa en dos movimientos, quedando con sólo una musculosa blanca que se le ajusta a todo. – Es un asco de camisa, me obligaron a vestirme así para una entrevista.
Jensen continua limpiando la sangre y el sudor que cubre a Sam usando su camisa Sam agradece la atención cerrando los ojos y dejándose querer, apenas se queja cuando otro corte atraviesa su brazo, porque Jensen es rápido y cubre la zona hasta que es curado, luego le regala una caricia en la mejilla y le besa la frente.
Dean por su parte se concentra en lo práctico, que Jensen se ocupe de lo emocional, total, a Jensen eso se le da bien, porque es un marica, por eso, pero consuela a Sam y se enajena totalmente en eso, ignorando todo lo demás. Así que Dean no se preocupa, Sam está en buenas manos, sus manos, de otra dimensión, pero sus manos al fin y al cavo. Lo importante son las respuestas y las quiere ahora.
– ¿Por qué pasó esto, Cas?
– El velo entre esta dimensión y la de Jensen ha sido dañado, alguien o algo está jugando con él. – Una vez más cura las heridas de Sam, quien a ese punto ha perdida la suficiente sangre para comenzar a marearse. – Lo importante aquí es recuperar a Jared, porque si logran matarlo Sam morirá también.
– ¿Y cómo lo hacemos? Dijiste que no podías sentirlo.
– No, pero podemos hacer algo parecido a un detector. Así podríamos seguir el lazo que los une.
– ¿Cómo?
– Un conjuro, pero es complejo y necesita muchos ingredientes.
– Dame una lista y te conseguiré los ingredientes.
– Son cosas difíciles de conseguir, Dean.
– Estamos en Nueva Orleans, Cas, aquí hay tiendas de vudú en cada esquina.
Unos minutos más tarde Dean prepara sus cosas para salir a buscar los ingredientes que necesita. Sam está medio dormido en una de las camas, ha perdido mucha sangre y el dolor y el esfuerzo lo tienen agotado, Castiel sigue a su lado, curándolo cada vez que es necesario. Jensen observa a Dean, como queriéndole decir algo, pero Dean lo ignora. No tiene tiempo para lidiar con lo que sea que Jensen quiera hablar.
– Voy contigo, Dean.
– No. Quédate aquí y cuida de Sammy.
– Dije: "Voy contigo", no te lo pregunté.
Ok, eso no se lo espera. Dean se replantea seriamente la imagen que se ha creado de Jensen en la cabeza, lo quita de la lista de "Las Cosas Rosas" y lo ubica en la de "Sólo Un Poco Genial", porque Jensen puede ser muy Dean cuando quiere.
– Y yo te dije que no. Cuida a Sam, eres una buena enfermera. – Está por salir de la habitación cuando Jensen lo voltea, agarrándolo por el brazo.
– Sí no me dejas ir contigo, le contaré a Sam lo de los calzones rosas de satín.
Dean es el desconcierto mismo, sus ojos verdes bien abiertos y la boca que no alcanza a estar cerrada. ¿Dónde quedó el Jensen marica con su "Puta significa Te amo"?
– No te atreverías.
– Dame un motivo y lo haré. Hice esa escena 15 veces, puedo hacerla una vez más para él.
Dean se remueve incómodo, no está en su sangre el permitir que lo amenacen, pero tampoco el que su hermano tenga material para humillarlo, con sólo recordar esa semana, cuando aún estaban en el instituto, en la que Sam, puto enano adolescente, se rió de él porque un chico se le confesó se le revuelve el estómago. Sam era pura soberbia y ¿Estás expandiendo tus horizontes, Dean?
Dean suspira, derrotado, porque tal vez, sólo tal vez, Jensen no es tan marica como cree.
– ¿Por qué tienes tantas ganas de venir?
– Porque si sigo viendo como hieren a Sam, voy a largarme a llorar como quinceañera despechada y tú no quieres ver eso.
Dean debe admitir que Jensen está en lo correcto. Dean Winchester y Lágrimas no pueden ir en la misma oración a menos que en medio exista un "no tiene". Duda, porque si necesitará ayuda si es que quiere conseguirlo todo rápido, pero no quiere dejar solo a Sam.
– Cas se quedará con él y Misha también.
Bien, ok, correcto. Ahora Jensen le lee la mente. Genial.
– No vas a ningún lado conmigo usando esa ropa.
Jensen se convierte en una sonrisa. Se pone lo que sea que Dean le haga ponerse, unos jeans desteñidos, botas cómodas y una camisa de Sam, porque huele igual que Jared, Dean. Y si, Dean se tranquiliza porque Jensen vuelve a ser tan marica como al principio y sonríe porque ahora tiene un perfecto hermano gemelo. Marica, pero guapo.
Las cosas realmente buenas de la vida deben ir en pares y él está MUY bueno, así que Jensen le hace justicia vestido así, como los hombres deben vestirse.
– ¿Qué esperas, invitación escrita?
– Ya voy, ya voy.
Jensen se termina de acomodar la camisa de Sam sobre los hombros, porque le queda grande y no le importa, huele a Sam y a Jared, y se acerca una vez más a Sam, quien está más dormido que despierto sobre la cama, Cas lo cura y Misha se ocupa de limpiar la sangre que brota de las heridas que aún le hacen, así que se ve raro y multifuncional, es un sólo cuerpo que realiza acciones independientes, simultaneas y con las dos manos con total comodidad.
Besa a Sam en la frente y te prometo Sam que todo estará bien, otro beso, esta vez en una de sus mejillas, una caricia para apartar el pelo sudado de su frente y corre a encontrarse con Dean en la puerta.
– Ya era hora, florecita, estaba echando raíces aquí en la puerta.
Jensen sonríe, algo tenso, porque la ropa de Sam es casi toda roja para ese momento y Jared debe estar igual o peor, pero debe ser fuerte, debe ser Dean en ese momento. Acepta sin pensarlo demasiado el arma que Dean le ofrece, revisa la cantidad de balas que tiene y el seguro, y al instante se la guarda en la parte de atrás de la cinturilla del pantalón.
– ¿Sabes usar una de verdad?
– ¿Bromeas? ¿Por qué crees que eres tan bueno disparando, Dean?
Con una última mirada a Sam, Jensen y Dean salen de la habitación.
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Aquí termina el capítulo de hoy.
Nos vemos pronto con el capítulo Tres.
