Arriba el cinco, ya estamos llegando con Jared.

Espero que les guste el capítulo!

Capítulo Cinco:

Algún Lugar, Estados Unidos.

Jared Padalecki es un buen actor. Puede ser un chico dulce o el héroe de turno, puede ser muy serio o ponerse a llorar de forma espontánea. Jared es actor y trabaja en una serie en la que el personaje que interpreta se llama Sam Winchester. Y Sam es un tipo un poco ñoño e idealista y no creo que esa sea la mejor opción, Dean, fue criado por su hermano mayor que seguramente sufre satiriasis y un pseudo padre que le enseñó a usar una pistola y no a atar sus cordones. Cabrón.

Así que Sam Winchester es un tipo duro, sentimental a veces, pero duro. Sam abre puertas de una patada y mata demonios sin pestañear, por ende Sam se habría escapado de ese lugar en segundos.

Jared no.

Así que, una vez que logra soltarse de las cuerdas que lo mantenían colgado del techo, Jared se queda un momento analizando sus posibilidades de escapar de ese lugar sin que lo maten.

Y, siendo realistas, sus posibilidades son muy escasas.

Así que se sienta en el suelo para pensar con algo más de tranquilidad y entrecruza sus piernas y estira un poco su espalda, dejándola totalmente recta, así como Misha le había enseñado en una de sus locas e improvisadas clases de yoga que hacía en mitad del set.

Respira hondo, permitiendo que ese humo tibio que llena sus pulmones llegué un poco más profundo en su ser y se deja llevar por la sensación de calor líquido descendiendo desde su cabeza hasta la punta de sus pies, relajando sus músculos y acariciando suavemente su cuerpo. Meditar es… wow. Jared se sumerge en esa sensación todo el tiempo que esta dura, porque se siente igual que esas veces que comparte la ducha con Jensen y la imagen mental de Jensen lo reconforta y le da fuerzas, porque Jen, voy a volver contigo. Jared está totalmente focalizado en escapar de ese lugar.

Con una voluntad renovada, Jared se dispone a analizar su entorno. Está encerrado en una habitación oscura, llena de objetos de tortura y herramientas corto-punzantes, bien… ¿qué haría Sam Winchester? Bueno, primero, Sam Winchester no huiría sin zapatos, así que aprovecha ese momento y a tientas busca su calceta perdida y su respectivo zapato y se lo calza por pura suerte, porque apenas logra ver más allá de su nariz.

Segundo, Sam Winchester analizaría su entorno.

Y Jared no cree que ese paso sea… ejecutable, porque no puede ver casi nada y…oh… Ok, sí, sí puede ver algo, y es un minúsculo rayo de luz que entra por el ojo de la cerradura de lo que acaba de descubrir es la puerta y ¡Bendita sea la luz!

Jared acaba de averiguar que esa habitación si tiene salida. Punto a mi favor. El problema está en que él no es Sam, y por ende tampoco es un cazador, pero lleva el suficiente tiempo actuando como uno para saber qué es lo que debe hacer. Y lo sabe, oh, sí, tiene todo un súper plan de escape estilo Winchester, el problema está en si realmente va a poder llevarlo a cavo. Por ejemplo, sabe que debe salir de esa habitación oscura en la que está y sabe que Sam Winchester forzaría esa cerradura en menos de un minuto.

El problema es que él es Jared Padalecki, no Sam Winchester, y es actor, no cazador. Jared abre cerraduras de utilería y patea puertas sin seguro. Así que, cuando Jared se ve obligado a forzar una cerradura real, una que no es de utilería, pues… obvio.

Falla.

– ¡Estúpida puerta!

Y lo ha intentado, claro, pero la cerradura parece inmune a todos sus intentos de forzarla con las jeringas que terminan rotas y los cuchillos que no le hacen ni un rasguño a esa sólida puerta que, si Jared fuese Sam Winchester, sabría que es de hierro. Ni hablar de los alicates, porque en esa oscuridad no puede ver nada sobre lo cual usarlos y los martillos harían demasiado ruido y no necesita llamar más la atención.

Intenta incluso con la fusta, maldición, le da fuerte a la condenada, pero la puerta no se abre y Jared Padalecki nunca ha deseado ser Sam Winchester con más fuerza que en ese momento.

Está por rendirse cuando escucha el murmullo de pasos fuera de la puerta y Oh, que el universo se folle a los ángeles, en un segundo piensa en lo peor y en lo mejor que su mente torturada le permiten. Piensa en ese tipo puto loco secuestrador obsesionado con la serie y piensa en Jensen, mi Jen, mío, y piensa en que va a morir o a ser salvado y no alcanza a pensar nada más cuando ¡No, no! la cerradura hace ese clic que tanto buscó, y al carajo con la puerta que se abre, no es Jensen el que entra y Jared sólo alcanza a caer sentado al suelo un paso más atrás y ¡Mierda, mierda! en la habitación entra ese tipo enorme con cara de indigestión que mira sorprendido el espacio que antes ocupaba Jared cuando estaba amarrado y maldice y gruñe y Jared se pregunta por qué rayos no lo mira a él, que está justo ahí a su lado, sumiso y expectante, muerto de miedo y esperando ser torturado otra vez y ese hombre no hace nada y ¿Por qué?

El tipo sólo maldice en alguna lengua extraña y le lanza una mirada a la habitación. Jared se queda muy quieto, encogido contra la pared más cercana a la puerta, oculto en esa semioscuridad. Espera en completo silencio y aguanta la respiración cuando ese tipo casi tan grande como él da un paso dentro de la habitación, Jared apenas se aguanta las ganas de lloriquear cuando ese hombre da otro paso, quedando casi frente a frente con Jared, quien puede sentir el frío y la aura muerta que emana de ese hombre que está a medio paso de su cuerpo.

Analiza toda la habitación, buscando entre las sombras a Jared, que espera que en cualquier momento se volteé a mirarlo y con esa risa sádica y ese tono despectivo le diga "Sólo estaba jugando, siempre supe que estabas ahí", pero el tipo no lo hace, ni siquiera cuando se queda un momento mirando con más concentración justo ahí donde Jared está y Jared jura que él tipo puede verlo ¡Debe verlo! Sólo se hace el idiota para hacerlo sufrir, pero eso sería demasiado estúpido, Jay, porque si, el tipo no parecía ser una lumbrera, ok, pero nadie podía ser tan tonto para no fijarse que un ser humano de la talla de Jared Padalecki estaba ahí mismo en la habitación. Así que había tres opciones, que Jared pensó en segundos: Opción Uno; había muerto y su alma estaba atrapada en una especie de limbo. Opción Dos; estaba vivo y el tipo había desarrollado una ceguera espontánea. Opción Tres; de alguna forma mágica-mística Jared había desarrollado el poder de la invisibilidad.

El caso es que Jared se encuentra a si mismo rogando por la tercera posibilidad, pese a ser la más ridícula, pero… ¡Es que no me ve! y la luz que entra por la puerta le da de lleno en la mitad del cuerpo y aún así él no parece verlo, si incluso ese hombre manotea el aire justo sobre la cabeza de Jared, casi rozando su cabello, y no, Jared no lo cree, pero… ¡No me ve!

El pecho comienza a dolerle por la falta de oxigeno y Jared se ve obligado a respirar para no morir, en caso de que realmente esté vivo, y cuando respira se traga las ganas de soltar un chillido de pura sorpresa cuando ese tipo voltea a mirar ahí donde él está con sus ojos totalmente negros ¡Oh, Dios! Eso no puede estar sucediendo, porque no, ¡NO! los demonios no existen, o sea… si, tal vez existan, pero Jared siempre creyó que eso de usar gente como si fuese ropa y los ojos negros eran excentricidades de Kripke y ¡Es sólo una serie de televisión! Jared pasa de estar frente a secuestrador loco a estar frente a un demonio ¡.NIO! un demonio que no es un actor, justo, JUSTO, cuando él no es Sam Winchester.

Ahora hay una Opción Cuatro; está dentro de Supernatural.

Y claro, es invisible también. Así que es más bien una opción tres punto uno. La cosa es que no sabe qué hacer, sólo sabe que ese tipo parece no verlo y que, cuando junta el suficiente valor para apartar la mirada del demonio, descubre que ese humo que sentía en su interior ahora lo rodea por completo y todo huele a cosas quemadas y pequeños vestigios de humo lo cubren de arriba abajo, como un delicado velo.

El demonio se aleja un paso y Jared sabe que si quiere salir de ese lugar, si quiere ver a Jensen y sacarle a punta de besos una respuesta afirmativa a su propuesta y tener esa pequeña boda privada con Jensen luciendo un traje perfecto y sus labios de ensueño y su sonrisa y esas pecas hermosas y no sabe porqué, pero se imagina a Misha casándolos, pese a que Misha sería el padrino, pero Misha está ahí riéndose a más no poder de su cara de imbécil enamorado y Jared lo decide: Todo VA a ser perfecto, porque si Jared Padalecki quiere salir de ese lugar, y él quiere de verdad, tendrá que salir al estilo Winchester.

Se pone de pie lentamente, intentando hacer el menor ruido posible, y aprovecha el momento en el que el demonio está distraído revisando las cuerdas cortadas y las herramientas de tortura esparcidas por el piso, así que Jared aprieta su puño y planta fuerte los pies en el suelo, el tipo parece no inmutarse, obvio, no lo puede ver, sólo saca un teléfono de su bolsillo y marca rápido, Jefe, se escapó. Parece que lo subestimamos, Jared alza su puño y se mentaliza, porque ese golpe debe ser de verdad, no sólo una maroma coordinada por el coreógrafo de peleas, no, debe darle al tipo en la cara lo bastante fuerte para noquearlo y luego correr como condenado.

– ¿Quién está ahí?

– Damnet te…

Y Jared maldice en latín, porque sabe maldecir en ese idioma gracias a Sam Winchester y no atina a nada más que plantarle en la cara al demonio ese puñetazo que tanto estuvo preparando, pero ¡Mierda, mierda! duele un montón, porque él no sabe golpear de verdad y Jensen no está ahí para consolarlo con sus besos.

Cuando termina de quejarse casi no puede creer que el tipo esté realmente tirado en el piso y va a acercarse a revisar su estado cuando recuerda que es un demonio ¡por supuesto que está bien! así que hace lo que se supone que debe hacer un cazador. Toma del suelo lo primero que encuentra, la estúpida fusta y uno de los cuchillos, el mediano, porque éste es el que elegiría Sam Winchester, el mediano, porque el grande le quitaría movilidad y el pequeño lo dejaría desprotegido, y sale de la habitación oscura cerrando la puerta tras él.

Se aleja unos pasos y se queda un segundo mirando la puerta.

– ¿Esas son…?

Parpadea confundido cuando ve un montón de bolsitas de cuero colgadas por todo el marco y va a tomar una cuando escucha como el demonio se incorpora dentro de la habitación y apenas tiene tiempo para asegurar las trabas, usando esa fusta ridícula que pensó no le serviría para nada, cuando el demonio comienza a golpear el metal como el puto demonio que es. Va a tirarla en cualquier segundo, así que Jared sólo piensa condenado Kripke con sus demonios de mierda ¿No los podía describir como tipos débiles y medio tontos? No, tenía que joderle la vida y hacerlos fuertes y malos, Jared se da cuenta en ese momento que efectivamente ese tipo es como uno de los demonios de la serie y si él está en la serie por ende sabe, realmente sabe, cómo eliminar a ese demonio, lo sabe y sabe también que tiene suerte, porque esa puerta parece ser de hierro y eso le da algo de ventaja.

¡Exorcizamus te, omnis immundus spiritus!

Al decir la primera línea de ese exorcismo, que se vio obligado a aprender para interpretar a Sam Winchester, el demonio dentro de la habitación deja de golpear la puerta, pero sólo por unos segundos, porque luego vuelve a hacerlo con más fuerza, asustando a Jared que Oh mierda, enojé al demonio, se aleja un paso antes de continuar.

– Omnis satanica potestas, omnis incursio infernalis adversarii – Un quejido, un aullido y más golpes en la puerta, cada vez más fuertes y el metal se abolla y Jared está a punto de orinarse en lo poco que queda de sus pantalones y duda, oh, sí, duda que sea una buena idea eso de decir un exorcismo así a la ligera. – Oye, no tenemos que hacer esto, en serio. Sí prometes no matarme y dejarme ir… no te exorcizaré y todos felices.

– ¡Mataré a toda tu puta familia, humano de mierda!

Ok, bien. Jared debió prever eso, o sea… es un demonio, claro, y los demonios hablan sucio y amenazan a tus seres queridos cuando estás por enviarlos al infierno. Así que suspira y se concentra, porque está nervioso y las manos le tiemblan, en su mente hay muchos exorcismos extraños y un montón de conjuros que pensó había olvidado, pero ahora se debaten por salir todos juntos de su boca.

Omnis… omnis legio, omnis congregatio et secta diabólica

– ¡Me comeré a tu padre y violaré a tu madre por la boca!

Más insultos, gritos de dolor y más golpes en la puerta. Jared está a un paso de salir corriendo por ese pasillo a todo lo que le dan las piernas, pero se queda porque siente un calor agradable en su mano y una oleada de calma le llena el pecho lentamente y porque sabe que su exorcismo está funcionando y la puerta parece resistir bien todo ese asedio de golpes.

E-ergo, draco maledicte et omnis legio diabólica… ¡Deja ya de insultar a mi mamá, cabrón! Humiliare sub potenti manu Deo; ¡La tuya lo es más! contremisce et effuge invocato… invocato a nobis sancto et terribili nomine quem inferi tremunt… ¡Mi abuela es una santa, retráctate de eso! Ab insidiis diaboli, libera nos, Domine. ¡Cállate de una puta vez! Ut ecclesiam tuam secura tibi facias libertate serviré…

Toma una gran bocanada de aire, porque ese demonio sigue maldiciendo a toda su familia y su descendencia que por motivos reproductivos no va a tener, pero de tenerla… Dios, realmente espera que no nazcan con orejas de conejo o sin huesos, así que suspira y se relaja, porque no ha respirado desde que comenzó a recitar de memoria toda esa cosa en latín que apenas sabe que significa y sólo le queda una última frase y va a funcionar, la condenada cosa va a funcionar.

– Te lo advierto, te enviaré al infierno.

– Y yo me haré un sándwich con el alma de tu puta de ojos verdes.

– ¡Con Jensen no te metes! ¡Te rogamus, Deo, audi nos!

El grito que suelta el demonio es desgarrador y Jared cae de rodillas y debe cubrirse los oídos para menguar un poco el dolor que ese chillido le provoca, luego todo es calma. De la habitación no sale ningún sonido, Jared, pese a que se muere de curiosidad y quiere saber si es que ese tipo realmente ya no está poseído, aprieta con fuerza el cuchillo en su mano y camina por ese pasillo estrecho y apenas iluminado en búsqueda de la salida.

Spirit Lake, Idaho.

Dean suspira frustrado. Se la han pasado un buen rato rebotando de estado en estado, siguiendo los pequeños pulsos de luz que el anillo de Jensen emite. La verdad es que ya está bastante mareado con tanta tele-transportaciones o la mierda que sea que haga Castiel para llevarlos de un lugar a otro.

El problema principal de Dean es Jensen. Sabía que no era buena idea traerlo, porque Jensen es sólo un actor muy marica que estorba más de lo que ayuda, pero Sam insistió en que debía ir y Castiel con su cara de plasta, Él es el único que puede usar el conjuro, Dean, porque Dean no puede, a pesar de que tiene el mismo cuerpo y la misma sangre y la misma esencia, si Dean lo usa sólo apunta a Sam y odia toda esa mierda rosa de "Almas complementarias" porque le parece argumento de teleserie barata y odia TODO, odia el conjuro por ser tan gay, odia a Castiel por invocar a Elemiah con sus "Es tu hombre" y sus misterios, odia a Misha por conseguir en menos de un día lo que tanto intentó por medio de prostitutas y pornografía, que Castiel se hiciera una paja, y odia a Jensen, por ser el rey mismo de los maricas y casi tirar todo su estómago por la borda, apenas Castiel los hizo aparecer en ese pueblo de mierda en medio de unas montañas mugrosas olvidadas por la humanidad y por Dios.

¡Ni siquiera están en el pueblo principal, maldición! Están en… una puta aldea en la periferia del Lago Spirit y pasa de medio día y todas las personas normales están en sus casas almorzando, y él, Dean Winchester, que es todo menos normal, está buscando una versión marica de su hermano menor venida de otra dimensión, junto con un ángel raro con doble personalidad y un actor que tiene su cara y es súper gay.

Perfecto. Odia su vida.

– ¿Estás bien, Jensen?

Y si, también odia a Sam por ser atento con Jensen y por dejarse abrazar y llenar de cariñitos. Si, lo odia, y Jensen hace una mueca de corderito degollado que a Dean nunca le ha salido bien y se sienta en el suelo de cemento y se acurruca en Sam cuando este se agacha a comprobar su estado.

– Sí, sólo… no creí que ser trasportado por Cas se sintiese tan… nauseabundo.

– Ya te acostumbrarás, es… raro al principio.

Y Jensen frota su mejilla contra el musculoso pecho de Sam cuando este posa su gran mano sobre su vientre para calmar las molestias y lo acaricia lentamente, transmitiendo el calor de su palma a su revuelto estómago. Dean gruñe, porque el también siente el calor de la palma de Sam en su vientre y el calor de su pecho contra la cara y no quiere admitirlo, pero también se siente mejor del estómago. Además, Jensen está tan relajado y a gusto que el enojo de Dean se diluye y desvanece.

No te quejes tanto, Jenny, sabes que es tu culpa.

Todos voltean a ver a Misha, quien toma el control de su cuerpo con total soltura y se agacha junto al otro actor para consolarlo con una caricia en la frente y fuiste tú el que dijo esa línea y Jensen se deja abrazar por Sam que no se despega de él ni bajo la mirada amenazante de Dean y Jensen hace un puchero y Dean quiere decapitarlo por hacer eso con su cara y fue lo único que se me ocurrió, te reíste de todo lo demás y los actores se toman unos segundos para explicar a Sam y Dean de qué rayos hablan, les cuentan que en una escena Dean debía negar la oferta de Castiel de ser transportado y decir una excusa, excusa que permitieron a Jensen improvisar, y habían intentado "Creo que es tú culpa que uno de mis testículos esté más pequeño" y "Ahora me mareo cada vez que veo pezones rosados" y con todo Misha estallaba en carcajadas descontroladas y debían tomar descansos lo bastante largos para que se recuperara de sus ataques de risa y, tras intentarlo muchas veces, al final Misha se había aguantado la risa con "No he podido cagar en una semana".

– ¿¡Fuiste tú!

Y Dean va a lanzarse sobre Jensen en ese mismo momento sino es por Sam que se pone de pié y lo ataja en el aire y lo levanta cómo si fuese muy ligero y déjame, Sam, que es su culpa que tuviese que comer esas mierda de avena y ciruela y Sam con su cara de solemnidad y sus fuertes brazos alrededor de su cintura logra convencerlo con un corto luego, Dean, ahora debemos encontrar a Jared, porque Sam sabe que Dean espera la menor excusa para lanzarse sobre Jensen y hacerlo un amante de vaginas a base de golpes, pero él no va a permitirlo, porque le agrada Jensen así, le gusta que sea sensible y lo abrace, porque es muy fácil imaginarse a Dean acariciando sus mejillas y diciéndole que lo quiere con delicados besos por todo su rostro y que…

– Creo que puedo sentir a Jared.

Claro, Jared. Lo olvidaría si no es por ese intenso dolor en su mano que le comienza de la nada y el corazón latiéndole millones de veces más rápido de lo normal, así que suelta a Dean y ayuda a Jensen a erguirse también, pero contrarío a lo que desearía Dean, Jensen no lo suelta, si no que entrelaza tranquilamente sus dedos y lo mira interrogante, porque nota su rostro contraído por el repentino nerviosismo que lo invade y Jensen le sonríe de medio lado y presiona un poco más su mano, calmándolo.

– ¿Dónde?

Pregunta Dean, con su cara descompuesta de puro enojo contra Jensen, porque nuevamente el marica está "aprovechándose" de su hermano.

– Está cerca, pero no en este pueblo.

– ¿Entonces dónde, Cas? No tenemos todo el día.

Dean es pura mala disposición. Todo el universo de mierda, la perra vida, el hijo de puta del destino y el jodido karma, todo, TODOS, están en su contra ese día.

– No lo sé, la presencia de Sam me confunde, pero… en esa dirección, creo.

Dean alza una de sus cejas cuando Castiel apunta directo al lago. Si, definitivamente el orgasmo que Misha le provocó dejó a Castiel estúpido.

– ¿El lago? ¿El lago-lago? ¿Bajo el agua?

– No lo sé, Dean. Acabo de decirte que la presencia de Sam me confunde.

Y Dean va a reclamar, porque claro, él es Dean Winchester y se le da muy bien reclamar, pero se traga todas sus palabras cuando, repentinamente, Sam cae de rodillas al suelo sosteniéndose la cabeza y Jensen es arrastrado con él al suelo y no pasa ni un segundo cuando Dean ya está de rodillas a su lado llamándolo y ¿Sam? ¡Sam!

– ¿Sam, qué ocurre? Por favor no me digas que comenzaste con eso de las visiones otra vez.

Sam niega con la cabeza y deja caer su frente en el hombro de su hermano, un miedo inmenso lo devora por dentro y agradece tener a Dean y a Jensen a su lado para calmarse. Dean en tanto se apresura a sostenerlo por los brazos para que no se precipite al suelo y quede de cara en el concreto. Jensen los observa desde su posición, de rodillas junto a Sam y acunando con cariño una de sus manos, observa preocupado y enternecido la escena y es que Dean puede ser muy cuidadoso cuando se preocupa de verdad. A su lado, Castiel observa la situación con curiosidad y Misha en su interior deja de hablar un momento para observar también.

– No… no, estoy bien… no hay visiones… sólo… estoy aturdido. Ya pasó… no se preocupen.

– ¿Qué sentiste, Sam? – Pregunta Dean, una vez que Sam levanta la cabeza de su hombro. – ¿Dolor? ¿Nauseas? ¿Qué?

– No estoy seguro, Dean… creo que… miedo, mucho miedo y fue… fue como un pitido, como cuando escuchas un sonido muy fuerte.

– ¿Igual que estar junto a un parlante en un concierto de Metallica?

Sam suelta una risita, pese a que el miedo no se va del todo, pero no puede evitar calmarse con la comparación de Dean y Sí, Dean, justo como estar parado junto a un parlante en un concierto de Metallica y Sam no puede evitar sonreír divertido porque Dean, todo lo comparas con el rock y Dean sonríe aliviado porque Sam está bien y sólo las cosas que valen la pena, Sammy.

Jensen y Castiel los ayudan a incorporarse y un minuto luego caminan por un pueblucho que no tiene más que unas cuantas casas y edificios humedecidos por el viento que pasa sobre el lago Spirit, y casi no hay gente en la calle, cosa que Dean agradece, y las pocas personas que pasan apenas les dirigen una mirada curiosa.

Jensen camina adelante, con el anillo oculto en su mano izquierda indicándoles el camino hacia el lago y con Sam bien sujeto en su mano derecha, porque no quiero que te apartes de mi lado en ningún momento, Sam y no le importa que Dean gruña cada dos por tres porque lo han dejado a él con los bolsos llenos de armas y sal o que Castiel ladee su cabeza hacia la izquierda sin entender nada, sólo le importa que Sam no rehúye de su agarre y que a cada paso que da Jared está un poco más cerca.

– Ya me estoy aburriendo de este jueguito ¿Cuándo piensas soltar a Sam?

Es Dean el que reclama, porque se siente excluido y porque tiene que caminar junto a Castiel que está más distraído que nunca y porque tuvo que dejar a su Nena en Nueva Orleans y porque su mano arde y siente la leve presión de los dedos de Sam entre los suyos.

– Pues… cuando Sam ya no me deje tocarlo. Obvio.

Contesta Jensen, todo tranquilidad, mientras sigue su búsqueda apuntando con su anillo a los edificios viejos y a las pequeñas casas. Dean por su parte se encabrona, porque Sam no dice nada y simplemente camina muy cerca de Jensen, acomodando su Beretta dentro de su chaqueta para sacarla con facilidad con la mano que tiene libre y ¿En serio le vas a seguir el juego, Sam?

– Yo me siento bien así, Dean, me tranquiliza mucho. No sé por qué haces tanto escándalo.

– ¡Porque vas de la mano con un hombre!

Y Sam pone esa cara de circunstancia con sus cejas formando un arco y los dientes apretados, porque para él lo que dice Dean no tiene ningún sentido y es lo mismo que si estuviera de la mano contigo, Dean y es muy distinto, Sam, yo no soy marica y nunca andaría de la mano contigo y la gente descaradamente se para a mirarlos, porque son cuatro hombres adultos, atractivos, al parecer homosexuales y están en medio de una aldea junto a un lago en medio de una montaña hija de la gran perra.

– Ése es el problema, Dean, que tú no lo harías, pero Jensen si, así que puedo andar de la mano con él si quiero.

Y Dean sólo atina a separarlos de un manotazo y Sam vuelve a tomar la mano de un alucinado Jensen que no sabe si correr a esconderse de la obvia furia de Dean o si quedarse porque la furia también comienza a llenarlo, además está de la mano con Sam, Sam~ con sus manos tan grandes y calientes, y Jensen se obliga a volver a la realidad porque Dean sólo grita ¡SAM! e intenta apartarlos una vez más

– ¡No, Dean! Me gusta estar así con Jensen, me es más fácil calmarme y sé que si intento abrazarlo buscando apoyo no me va a apartar de un empujón como tú lo harías.

– Yo no te apartaría de un empujón si me abrazaras, Sam.

Y Sí lo harías y No, Sam, no lo haría y Jensen se harta, porque es estúpido que esos dos, siendo hermanos, no sean capaces de abrazarse a menos que uno de los dos haya estado muerto o en el infierno, así que decide cortar por lo sano. Toma la mano que Dean tiene libre, porque ha soltado el bolso de la armas para gesticular con más comodidad, cortando su discurso de "los momentos rosa" y la enlaza con la mano de un Sam totalmente sorprendido.

– Listo, los quiero ver caminar así un rato, como buenos hermanos.

Dice Jensen, tomando los bolsos con las armas. Se acomoda uno en el hombro y el otro, el más pesado, porque es un ángel, podrá con él, se lo ofrece a Castiel, quien lo recibe sin decir nada.

– No voy a andar de la mano con Sam, no seas idiota.

– Lo que pasa es que no te atreves, Dean. Te da miedo.

Dean gruñe una maldición sumeria porque Jensen es estúpido si piensa que el gran Dean Winchester tiene miedo a andar de la mano con su hermano de casi treinta años, pero hace un ademán de soltarse y Sam lo ignora y lo agarra fuerte por la mano y comienza a caminar, arrastrando a Dean que todo el tiempo intenta soltarse hasta que ve la sonrisa tranquila de Sam y decide mejor lanzar miradas de odio a todo aquel habitante que ose mirarlo por más de un segundo. Jensen por su lado es todo felicidad, ha decidido dejar de acosar un rato a Sam, sólo para verlo caminar de la mano con Dean y ¡Tan lindos! Piensa en todos esos dibujos "Wincest" que ha visto y Dios ¡Dios! Mataría por tener su cámara en ese momento.

Así que Jensen comienza a jugar con sus manos, enmarcando con sus dedos las posibles fotos que haría de ese momento y la verdad es que a las tres fotos imaginarias se queda pegado mirando el culo redondo y perfectamente formado de Sam Winchester, esas nalgas que se tensan y relajan con cada paso que da y ¡No, Jensen, no! Decide mirar en otra dirección antes de que algún pinchazo en su entrepierna alerte a Dean y al final no sabe porqué, pero termina mirándole el culo a Dean y no lo puedo creer, pero realmente tiene un culo de ensueño y Dean no sabe aprovecharlo.

– Ok, aquí se termina el camino. Nada más de mariconadas.

Eso despierta a Jensen de su fantasía de pantalones de cuero a tangas y sonríe como menso mientas Dean manotea hasta que logra soltarse de Sam y ya, Sam, es suficiente y Sam lo suelta a regañadientes, pero al instante tiene a Jensen envolviendo su brazo y apoyando su mejilla en su hombro y sonríe, porque es agradable el calor que emite su cuerpo y sólo eso calma la desagradable sensación de opresión en su pecho y el miedo y nerviosismo que lo llenan con facilidad.

– ¿Y bien? ¿Dónde está Jared?

Pregunta Dean, cruzándose de brazos mientras observa atento todos los movimientos de Jensen. No vaya a ser que ahora el muy marica le dé por meterle mano a Sam.

Castiel pone esa carita de concentración máxima, esa con la que parece que estás cagando, Cas, pero ignora a Dean e ignora a Misha que de descojona de risa en su interior, sólo se concentra en los pequeños pulsos de luz que emite el anillo que Jensen tiene en la mano y deja que su gracia se expanda un poco, sólo un poco, porque al instante Misha se queja y ¡Cas, me estás aplastando!, y con su gracia dilatada y susceptible a la más mínima vibración de la esencia de Jared es que apunta hacia adelante, hacia el muelle que se interna en el lago y más allá, mucho más allá, a la pequeña islita que se alza llena de arboles y un par de casitas de madera.

– Por allá, Dean.

– ¡No puede estar en el lago, Cas! Estaría muerto o en un puto submarino.

Castiel frunce el ceño. Dean ha estado gritándole y gruñéndole todo el día, ¡como si fuese nuestra culpa, Cas! O sea… sí, en parte puede que lo sea, Misha. Es decir, Castiel sintió una presencia maligna cerca de las esencias desprotegidas de Sam y Dean y, como su guardián autoimpuesto, fue a verificar que todo estuviese en orden. Que las cosas terminasen de esa forma tan retorcida no tenía nada que ver con lo que él quería hacer, que era mantener a los Winchester a salvo y claro, Misha quedó metido en medio porque la gracia de Castiel viajó a su realidad sin su contenedor y se aferró a lo más compatible que encontró, o sea Misha Collins.

–Está en esa isla, Dean.

Dean va a reclamar una vez más, porque no ve ninguna puta isla y simplemente quiere reclamar, mierda, que está de mal humor, pero un pellizco que le da Jensen, pellizco por el que el mismo Jensen hace un gesto de dolor y auch… no sabía que pellizcara tan fuerte, lo detiene, porque Jensen nota la cara molesta de Castiel y puede que sea un actor y todo, pero sabe que no es buena idea enojar a un ángel, aunque ese ángel sea Castiel. Dean… cállate.

– Dean… hay una isla allá. No seas cabezota y vamos por Jared. Comienzo a sentirme mal otra vez…

Es Sam el que logra convencer a Dean de quedarse callado y hacer su trabajo, y Dean entra en modo profesional, pese a que tiene la cara descompuesta por la escena que se desarrolla frente a él. Sam se acurruca, como la chica que es, en Jensen, el puto marica chupa bolas, y Castiel no dice nada y flota metido en su propio mundo.

– ¿No puedes llevarnos hasta allá, Cas?

– No creo que sea factible, Dean. No sé cómo reaccionará este contenedor a lo que sea que esté en esa isla. Puede haber sellos o trampas para ángeles, y no arriesgaré a ninguno de ustedes, o a Misha, a salir heridos.

– ¿Estás bromeando, cierto?

Castiel niega con la cabeza, mientras observa distraído sus propias manos. Misha ha estado… tranquilo. O sea, tranquilo entre comillas, porque no ha parado de hablar de esto y de aquello y su alma bailotea inquieta de aquí para allá alrededor de la gracia de Castiel y Cas intenta mantenerse estoico, como siempre, pero es difícil cuando Misha hace comentarios extraños de todo lo que sucede a su alrededor y ¿Te diste cuenta, cierto? Jenny le miraba el culo a Sammy y ¡Cas, Cas! ¡Mira, un pájaro! Sus alas son blancas como las tuyas. Y Cas medio sonríe, así como él puede sonreír, porque Misha es… un ser humano muy especial. Puede ser muy apasionado e incluso obsceno, como también puede ser juguetón e inocente como un niño, además posee sentimientos muy puros y un alma poderosa y muy particular, que Castiel no puede evitar admirar, porque es capaz de contener toda su gracia y también dejarse abrazar con sumisión.

Así que Castiel está distraído, pensando en Misha, que ahora lo molesta con preguntas incómodas y ¿Cas, cuando estemos en cuerpos separados, me dejarás besarte? Tengo ganas de besarte y Cas~ ¿Puedo llamarte "Pastelito"? No, no… mejor… ¿Estrellita? Así que finalmente Misha se queda un momento medio callado, soltando de vez en cuando algunos motes cariñosos como ¡Panquecito! ¿O te gusta más "Cielito"?, la cosa es que Castiel logra concentrarse lo suficiente en Dean, quien patalea y gruñe una sarta de maldiciones porque Cas está preocupado por su novio y algo de que no quiere ir nadando a la puta isla y así hasta que Jensen interviene.

– Tomemos ese bote, Dean, no tenemos que nadar.

Dean finalmente para su rabieta, porque ve el bote y ve a Jensen, tan marica y delicadito, dispuesto a robarlo. Así que sonríe, con malicia, porque Jensen ahora está en su lista de "Cosas con potencial" y eso le cambia un poco el humor.

– Podemos rentar uno, allá está la tienda.

Y claro. Tenía que salir Sam con su moral intachable y toda esa mierda patosa que venía arrastrando desde que tenía su alma.

– Sam, no seas… más marica de lo normal y deja de hacer eso ¡mierda! ¡Que siento tus manos en mi cintura!

A regañadientes Sam suelta la cintura de Jensen, porque hace un rato ya que lo tiene firmemente abrazado por la espalda, con el rostro hundido en la nuca del actor, aspirando su olor a hombre combinado con colonia cara, y con Jensen acariciando tranquilamente sus manos que estaban ancladas a su cuerpo. Con el grito de Dean, Jensen bufa decepcionado al sentir como Sam, no, Sammy~, se aleja de su cuerpo y no se dice más, toman el bote a motor que está atado al muelle, porque se me da la regalada gana, Sam y mira a la princesa, está emocionada por subirse a un bote robado. Y Sam prefiere no decir nada más, porque efectivamente Jensen se deshace en ganas por subirse al bote robado, cual película de acción, e ir por su prometido.

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Es todo por hoy, espero que les haya gustado.

Actualizaré prontoooooo!