Capítulo Seis

Isla del lago Spirit, Idaho.

– Por eso Belcebú siempre decía que nunca debías enviar a otros a hacer tu trabajo… si ya no se encuentran demonios competentes en todo el infierno… ¡¿Dónde mierda escondieron mi puta puerta, maldición?

Crowley, actual rey del infierno, patea el suelo.

Está parado en una isla de mierda en medio de un lago mugroso, metido en unas montañas horrendas, con maleza hasta las rodillas y lodo arruinando sus zapatos de diseñador ¿Por qué? Porqué contrataste a un montón de incompetentes, Crowley, por eso y si no estuviese tan afanado en mantener toda esa operación lo más anónima posible ni siquiera se habría molestado en verificar personalmente la supuesta "desaparición" de su rehén.

Pero quiere el purgatorio y lo quiere pronto.

Torturar monstruos ha dejado de ser placentero y ha pasado a convertirse en una obligación, así que ahora tiene un plan rápido y definitivamente más divertido y que, obviamente, no ha compartido con su alado socio. Total, si consigue el purgatorio sin que Castiel se entere puede quedarse con todas las almas y hacer frente al patán del arcángel Raphael de ser necesario.

El caso es que se había enterado, porque Castiel puede llegar a ser un verdadero estúpido, enserio, que se podía viajar a otras realidades. Y en esas otras realidades, como esa a la que Castiel –pájaro súper desarrollado y tonto– había enviado a sus mascotas, existían personas que SI sabían cómo conseguir el purgatorio. Y claro, a Castiel, un idiota de categoría mundial, no se le ocurrió preguntar por el purgatorio en esa realidad.

Será bruto.

Requirió un poco de investigación, cobrar varios favores y deber otros pocos, pero había conseguido un conjuro mucho más poderoso que permitía el paso de su lacayos en su forma pura a esa otra realidad, sin perder todas sus facultades demoníacas, obvio, de nada le servía que llegaran a esa otra realidad siendo simplemente humo.

Lástima que el conjuro sólo duraba unos cuantos minutos y lástima que no se había llevado el premio gordo, porque su idea era conseguir al creador de la serie, el director, al puto guionista… o ese tipo tan guapo que interpreta el papel de Crowley, ya que seguramente alguno sabría cómo obtener el purgatorio, pero no ¡No! sus esbirros eran más imbéciles de lo que pensaba y no habían hecho ninguna de las cosas que les ordenó hacer, ni siquiera habían robado un guión –banda de descerebrados–, si no que habían aplastado con un reflector a uno de los tipos que actuaba de los greñudos Winchester y se habían traído al otro con ellos.

Así que ahora está ahí, en ese escondite que había conseguido en tiempo record, y es que realmente había humanos muy paranoicos, mira que hacer un refugio antibombas en una isla de mierda a la mitad de un MUGROSO lago ¡Cómo odia el condenado lago de mierda! La cosa es que sólo tuvo que enviar a sus lacayos a destripar un par de personas y llenar la isla de bolsas de hechizos y sellos contra ángeles para evitarse problemas con su "socio" y ¡Listo! tenía un perfecto escondrijo a prueba de plumíferos y lejos de la civilización, completamente equipado para meter ahí a su rehén y sacarle la información que necesitaba. Porque claro, Castiel estaba de acuerdo con torturar monstruos, pero ni pensar en torturar humanos, menos si esos humanos eran las copias de los Winchester.

Así que, para no despertar sospechas en su contra, mandó a uno de sus lacayos SUPUESTAMENTE menos tonto, a sonsacarle información al "Gigante Pelos Locos" que habían traído de esa otra realidad y claro, como NADA le sale bien últimamente, y eso lo adjudica a que los ángeles traen mala suerte en los negocios, su rehén ha "escapado" y él debe encargarse personalmente de encontrarlo antes de que Castiel o los mismos Winchester se enteren de lo que está haciendo.

– ¿M-mark?

Y sí, encontrarlo ha sido muy fácil, ridícula e insultantemente fácil. Lo escucha hablar a sus espaldas, pero al voltear no ve nada más que la puta escotilla del bunker subterráneo, esa cabrona escurridiza que se escondía entre la maleza, abierta. No hay nada más, bueno, nada más a excepción de la maleza y el lodo que se mueven como si algo los aplastara y no está muy seguro, pero ve algo así como una figura medio humana hacer malabares para salir del lugar, una figura difusa y borrosa, casi vaporosa, como si lentamente un velo dejase de cubrirlo.

Crowley cuestionaría duramente su sanidad mental si no estuviese segurísimo de que NO ESTÁ alucinando, ya que escucha algunos quejidos de esfuerzo provenir de esa figura que a cada movimiento se hace más sólida, hasta que finalmente distingue una mata de pelos tiesos y ensangrentados y una frente eterna y metros y metros de persona salir de ese hueco en el suelo. Un ligero olor a humo, la esencia de un ángel desvaneciéndose en el aire, y finalmente ahí, frente a él, Sam Winchester… bueno, no Sam Winchester, pero se le parece mucho.

- Amh… sí, hola.

Ok, bien, no sabe si es una buena idea, pero con una sonrisa falsa, muy falsa, Crowley, vamos, que puedes hacer algo mejor, tiende una mano hacia abajo y ayuda a ese ENORME pesazo de persona a levantarse. No queda más que autofelicitarse, bien hecho Crowley, eres un genio del rastreo, porque el muy tonto salió solo del refugio subterráneo, abriendo esa escotilla de mierda que no había visto porque estaba metida entre la maleza del suelo lodoso.

- Mark … ¿Eres… eres tú, Mark?

- Obvio… ¿Quién más voy a ser?

Crowley mantiene esa sonrisa falsa, total, el muy menso piensa que es Mark Sheppard, el actor que hace de Crowley, y Crowley no es tonto, que el Pelos Locos confíe en él es mucho más sencillo que meterle un cuchillo por el culo hasta sacarle información.

– ¡MARK!

Sí, más sencillo, pero también más asfixiante. Sonriendo incómodo aparta al ensangrentado gigante de su cuerpo, al cual ahora puede ver muy claramente, porque casi vuelve a morir por culpa de ese abrazo, y fingiendo familiaridad y buena disposición, cosa que no le sale nada bien, que va, si le sale del asco el papel de buena persona, responde un escueto:

– Sí, que gusto verte también…

Con una simple mirada comprueba que el humano no tiene ni un solo rasguño en todo el cuerpo, ni siquiera un moretón o algo, lo que le sorprende, porque es un amasijo de sangre y sudor y su ropa está hecha girones, pero no tiene ninguna herida.

Y eso sólo puede significar dos cosas:

Uno; el cabrón es un asesino loco y descuartizó a su demonio hasta hacerlo salsa de tomate, lo que deja a Crowley en serio peligro de muerte.

O Dos; el actor es como ése de la película de mutantes, ése que tenía un peinado de lo mas estúpido y cuchillas en las manos y huesos de metal ¿Cómo se llamaba? No importa, la cosa es que ese tipo se curaba a si mismo en cuestión de segundos, lo cual explicaría que el gigante estuviese en perfecto estado.

Cual fuese el caso implicaba cuchillos y a Crowley no le gustan los cuchillos, o sea si, le encantan, pero no cuando están metidos en su piel.

– Mark, no sabes lo feliz que estoy de verte ¡Un tipo loco me secuestró y me estaba torturando y… y…!

Y el chico se mueve MUCHO cuando habla, si parece un puto mimo, gesticulando grande y amplio, y Crowley odia, ODIA, a los mimos. Su primer acto como rey definitivo de todo del infierno, eso cuando tenga las almas del purgatorio –lo cual espera que sea pronto–, sería mandar a matar a todos los mimos del mundo y sumergirlos uno a uno en una dolorosa agonía eterna hasta que hablaran incluso por los codos, lo muy imbéciles, porque los Odia, los odia de forma irracional y desmedida, los odia por ese maquillaje blanco y por esos ojos de loco que ponen y… ¿En qué estaba? Ah, sí, con el Gigante que se mueve mucho y a las ganas que le nacen de matarlo, claro, se aguanta las ganas de ahorcar al chico con las manos, ya que prefiere sacarle información que meterle los dedos en el esófago, así que pone una cara que supuestamente expresa preocupación y ¿Tortura? No pareces herido.

– Sí, y eso no es lo más loco. El tipo me cortaba y de repente ya no tenía ninguna herida, como si mágicamente me curara, Mark.

Ok… eso si que pinta mal. Era la opción Dos. Crowley esperaba que en cualquier segundo al Pelos Locos le salieran cuchillas de las manos y lo destazara con furia y locura, pero pasa un segundo, pasan dos, y cuando ya pasan unos treinta y siete Crowley piensa en una nueva y más probable posibilidad.

La opción Tres. Castiel.

Crowley está listo para marcharse antes de que se aparezca Alitas y lo descubra, pero el humano lo detiene, abrazándolo otra vez, casi rompiéndole las costillas, y lo zarandea de un lado a otro y Ok, si, ya basta. ¡Bájame! Jared lo baja, pero no termina de soltarlo, si no que lo sostiene por los hombros y mueve una de sus manos para todos lados mientras le sigue contando lo sucedido.

– Es que… ¡Mark, no me lo vas a creer! Ese tipo era un demonio, Mark, como los de la serie y lo exorcicé y fue… fue ¡Genial!

Bien, esa era la "Letra Pequeña" de la Opción Tres y eso SI debió preverlo. Obviamente el tipo hace el papel de Sam Winchester y Sam Winchester, Greñudo gigante de mierda, es como una puta enciclopedia de exorcismos. Lo mínimo es que… "Como se llame igual a Sam Winchester" sepa alguno. El hecho de que esté curado aún no termina de procesarlo, pero Castiel tiene algo que ver, obviamente, y si Castiel ya está enterado, pues…

- …te juro que casi me estaba orinando encima, Mark, pero… es que eso tipo me preguntaba sobre el purgatorio y…

– ¿Qué le dijiste sobre el purgatorio?

¡Ajá! Crowley estaba seguro de que no había elegido tan mal cuando envió a ese tipo con cara de… Necropedozoofílico –Violador de Cachorros Muertos– a torturar al gigante. O sea, además de la cara de maniaco, tenía en su currículum el nombre de Alistar como su maestro, mínimo que algo le hubiese sacado al gigante.

– Pues… que no sabía nada, que sólo era basura de la serie.

Ok… claro. Eso también debió preverlo. ¿Qué mierda pasa con mis planes últimamente?

– Sí, correcto… pero ¿Qué basura?

– ¿Para qué me preguntas? Eres tú el que hace esas escenas.

Crowley SABÍA que el actor que interpreta su papel es millones de veces más útil, pero ahora no puede repetir el hechizo e ir personalmente por Mark Sheppard, no hasta que las dimensiones se estabilicen, porque su conjuro podía ser muy corto y todo, pero es un terremoto dimensional y terminaría en cualquier parte del universo si lo intenta ahora mismo.

– Te lo pregunto porque… esto es un sueño y no vas a despertar hasta que me lo cuentes todo.

Ok, Crowley está recurriendo a estrategias más bien estúpidas, pero debe irse rápido y necesita toda la información que pueda recolectar sin levantar más sospechas.

– ¿Un sueño? ¿Estoy… estoy soñando?

– Emm… si, digo… más bien estás en coma y te vas a morir si no me hablas sobre el purgatorio, rápido, porque me tengo que ir.

– ¡Espera, Mark! ¿Cómo que estoy en coma? Yo pensé que… ¿Cuándo?

– Yo qué sé, te golpeaste contra el marco de una puerta, hombre, que eres gigante o…

Con un simple snif de su nariz Crowley aparta la cara, asqueado. Huele sangre, sudor y miedo, pero además el tipo apesta a sexo gay y… Winchester, al mayor y al menor, lo sabe porque Castiel también apesta igual y porque en general todo apesta a Winchester, los muy metiches, con su olor a macho bruto y homosexualidad incestuosa no asumida.

- …tal vez te diste en la cabeza con la cabecera de la cama mientras tenías sexo. Lo que sea, habla.

Jared baja los brazos, pensativo. Sí, eso último que ha dicho Mark tiene algo más de sentido, o sea, siempre se golpea con los marcos de las puertas, pero nunca tan fuerte, además recuerda haberlo hecho con Jensen la noche anterior, a lo Winchester, Jay, me gusta cuando lo hacemos así, así que tiene sentido el haberse caído de la cama y terminar inconciente tras desnucarse contra el suelo.

- Emh… pues… ya sabes, Mark… yo no salgo en esas escenas, pero…

Han terminado de grabar la sexta temporada y ha leído todos los libretos hasta la mitad de la séptima, y recuerda cosas sobre el purgatorio, pero nada muy detallado. La verdad es que se saltaba las escenas en las que él o Jensen no aparecían, así que cuando responde, no lo hace muy seguro.

– Necesitas… sangre de una virgen y sangre de un residente del purgatorio, te sirve esa mujer que es amiga de Bobby, la profesora no sé qué que mató a Lovecraft, y debes hacer el ritual durante un eclipse lunar y… veamos… tienes que hacer un símbolo con la sangre y decir un conjuro.

– ¿Qué símbolo? ¿Qué conjuro?

– No lo sé, no son mis líneas. Son tuyas. Y los de escenografía se encargan de eso de los símbolos.

Ok, perfecto. Además de alto el tipo es tonto. Crowley se aguanta las ganas de maldecir y decide mejor largarse. Puede sentir la presencia de Castiel acercándose rápidamente y junto a ella a los Winchester y… ¿Otro Winchester? ¿Y quién mierda es ese que está todo enrollado con la gracia de Castiel?

– Genial… escucha. Nunca me viste ¿ok? Esto no sucedió. Ahora, ve a dormir.

– ¿Dormir? Pero Mark qué…

Antes de darse cuenta Jared tiene los dedos de Crowley en su frente y al caer al suelo su cuerpo hace un sonido chistoso, es como un… ¡Porumpow! Que logra arrancarle una sonrisa a Crowley, porque el gigante ha terminado con la mitad de la cara enterrada en el lodo, así que Crowley ríe y al instante se desvanece del lugar. Justo a tiempo. Porque por el otro lado de la isla Dean está amarrando el bote a un pequeño muelle flotante.

Dean es el primero en bajar, con un pie en el muelle y otro en el bote ayuda a Jensen, porque es un marica y se tambalea como una hoja cuando se incorpora sobre la pequeña embarcación. Castiel/Misha los esperan en el muelle, porque el… los cabrones tienen alas y nunca pierden el equilibrio, así que no es necesario ayudar…los a él… ellos –mierda de confusión numérica– a bajar y Sam… ¿Sam? ¡No, Sammy!

– ¡¿Sammy?

Sam está tirado boca abajo en mitad del bote y no pasa ni un segundo cuando Dean está casi encima él, ¿Sam? Sammy ¡No me hagas esto! Lo revisa rápidamente y suspira aliviado, porque Sam sólo está desmayado.

– ¿Está bien, Dean?

– Sí, Jensen, está bien. Cas, ayúdame a sacarlo del bote. Eres el único que tiene la suficiente fuerza.

"Suficiente fuerza" es, como diría el mojigato de Sam, un eufemismo, Dean, un eufemismo. Castiel levanta el enorme cuerpo de Sam sin hacer ni una sola mueca de esfuerzo y el muelle apenas se mueve cuando lo deposita con demasiada delicadeza sobre las tablas húmedas. Todo el enojo y el mal humor de Dean se desvanecen cuando ve a su hermano estirado cuan largo es sobre las roídas tablas del muelle, sumado a eso, Jensen se agacha a su lado, ubicando una de sus manos sobre su hombro para darle apoyo y ok, está bien, Jensen es un buen tipo, marica, pero muy buen tipo.

– Necesito que lo cuides un rato, Cas. – Pide Dean, incorporándose al igual que Jensen. – Y si logras despertarlo con tu súper mojo sería genial.

Nosotros cuidaremos muy bien de Sammy, Deannie. Ustedes vayan con cuidado.

Dean asiente, intentando acostumbrarse a la dualidad de voces que el nuevo contenedor de Castiel puede emitir. Cuando Cas habla usa esa voz grave y rasposa y estoy muy seguro que Cas podría cantar como Barry White, Sam, en cambio, cuando Misha habla, su voz es más suave y un poco más alta. Así que Dean no sabe a cuál de los dos agradecer cuando Castiel/Misha… Casha/Mishtiel o quien sea lentamente se agacha hasta quedar de rodillas junto a Sam y con cuidado acomoda su cabello lejos de su rostro. Mientras, Dean se acomoda uno de los bolsos con armas en el hombro, cargando lo indispensable: Agua bendita, sal, cartuchos de escopeta y el cuchillo, sale del bote una vez más y le entrega a Jensen una de las escopetas.

– Tú vienes conmigo. Si te alejas demasiado de mí, personalmente te dispararé en el culo, no me importa quedar cojo en el proceso.

Jensen asiente, tomando una de las escopetas y un puñado de cartuchos cargados con sal que Dean le ofrece y que no se te vayan a caer, métetelos en el bolsillo. Jensen respira hondo y se mentaliza, porque debo ser Dean Winchester ahora, por Jared, Jensen está dispuesto a todo con tal de tener a Jared con él una vez más, incluso está dispuesto a usar la Taurus, con sus balas de plata consagrada, que aún tiene escondida en la cinturilla de su pantalón, para matar a quien se le atraviese, porque va a encontrar a Jared, cueste lo que cueste, y, por ende, también está por despertar de su coma.

Y hay cosas que Jensen Ackles quiere hacer antes de despertar.

– Dean.

– ¿Qué?, no tenemos tiempo, vamos, rápido.

– Espera, Dean, esto es importante.

Dean lo observa con una de sus cejas bien alto, porque Jensen, marica del mal, se le acerca hasta que quedan frente a frente, casi pegados, mucho muy pegados, lo único que hace espacio entre ellos es la escopeta que Jensen tiene entre las manos, pero pronto esta tampoco estorba, porque Jensen pasa rápido sus brazos por el cuello de un sorprendidísimo Dean que no atina a nada más que abrazar a Jensen de vuelta, envolviendo su fina cintura y Dean casi no puede creer lo delgado que Jensen se siente entre sus brazos, porque yo no estoy tan flaco, pero luego recuerda que la TV es otra de las grandes perras de la vida y siempre te aumenta varios kilos. Así que Dean corresponde el abrazo de Jensen, pero sólo porque el puto muelle se mueve y todo se tambalea y se pueden caer, nada tiene que ver que se sienta como una quinceañera y le tiemblen las piernas por la oleada de emociones que le inundan el pecho.

Puede sentir el agradable calor del cuerpo de Jensen y su olor, parecido al propio, pero más… delicado, más suave, con un toque de colonia cara. Siente la forma en que su pecho se mueve cada vez que respira, y respiran al mismo tiempo, para desmadre, siente como su aliento tibio le da de lleno en el cuello, lo estremece y estremece a Jensen también, que ríe bajito, así por la nariz, y Dean aprieta el cuerpo de Jensen contra el suyo, porque siente como la estrecha cintura del actor y cada uno de los músculos de su baja espalda se tensan y relajan a la vez que Jensen comienza a soltarlo.

– Dean… gracias por todo. Sin ti no habría conocido a Jared y ahora vas a devolvérmelo. Gracias.

Y, como si el abrazo no hubiese sido una dosis de homosexualidad lo suficientemente grande, Jensen ahora lo besa ¡EN LOS LABIOS! Un puto y casto beso sin ningún movimiento labial, de no más de tres segundos, un besito, casi un roce, pero que deja a Dean totalmente aturdido y descolocado y nunca lo va a admitir, pero ha sido incluso lindo y a la vez el acto más narcisista de la galaxia.

Al separarse, Jensen sonríe, porque Dean se ve tiernísimo con esa expresión desconcertada y ese sonrojo que nunca admitirá tener, así que simplemente se separa de él, con la risa descontrolada de Misha de fondo, porque Misha y Castiel los vieron y Misha ríe porque se le da muy fácil, y Jensen camina en dirección a la isla, con la escopeta bien sujeta en la mano y esa mueca pícara tan propia de Dean ¿No vienes, Dean?

– Ah… sí, voy.

Una vez en la isla, Dean entra en modo profesional, nada más de mariconerías para él, así que rápidamente escanea la zona. En casi todos los árboles que bordean la orilla hay sellos contra ángeles y como segunda línea de defensa hay algunas vasijas, estratégicamente dispuestas entre la arboleda, con lo que cree es aceite bendito y yo pensando que Cas era paranoico. El loco que preparó el lugar quería defenderse de los ángeles, eso es seguro.

La primera parada es una de las pequeñas cabañas, la que encuentran luego de atravesar un corto trecho de árboles. Es una pequeña construcción de madera oscura y techo verde, una casita encantadora, según Jensen, quien sigue a Dean de cerca, cubriéndole la espalda.

– ¿Estás seguro de que puedes hacer esto? Tienes que disparar a morir, nada de mariconerías de apuntar a las piernas o las manos.

– Lo sé, puedo hacerlo, Dean. Tengo que hacerlo, por Jared.

Dean debe admitir que con un arma en las manos Jensen ya no parece un marica, o sea si, un poco, pero es un marica armado y eso… eso como que le da puntos según su "Machómetro". En la primera cabaña sólo encuentran un par de cadáveres, con unos dos o tres días de descomposición, con sus gargantas cercenadas y el contenido de sus vientres volteados en un charco de bilis y sangre oscura y gelatinosa que abarca todo el piso de la cocinita. Nada muy impresionante, la verdad, pero, tras revisar el resto del lugar Jensen hace un par de arcadas y sale corriendo fuera de la cabaña y Dean lo sigue con esa sensación de asco en la boca del estómago.

– Vamos, no fue tan malo. Creí que habías dicho que en tu realidad actuabas mi papel, y sabes que he visto cosas peores, Jen.

Jensen levanta la cabeza del arbusto en el que la ha ocultado y todo el malestar estomacal desaparece, porque es la primera vez que Dean le dice "Jen", no "Jensen", con ese tono serio de "Insultas mi masculinidad", Jen, no "Marica" o "Florecita" o "Princesa", no, Jen, una sílaba, dicha casi, CASI, con cariño.

– Utilería, Dee, utilería. Todo huele a plástico y a veces yo mismo ayudo a esparcir la sangre sintética.

– Utilería, si, muy macho de… espera ¿Me llamaste… "Dee"?

La cara que pone Dean en ese momento Jensen nunca la va a olvidar. Es una perfecta mezcla entre "bitch-face" y "WTF-face" y Jensen toma nota mental de la forma en que Dean frunce los labios, torciéndolos un poquito hacia arriba y a la derecha, y cómo una de sus cejas apunta hacia arriba y la otra es un perfecto arco hacía abajo.

– Tú me llamaste Jen, estamos a mano. Ahora vamos. Revisemos la otra cabaña, quiero despertar e ir a comer unas costillas a la parrilla, me harté de mi dieta.

Cómo no le queda otra opción, Dean lo sigue hasta la otra cabaña, siendo esta vez él quién cubre la espalda de Jensen. Puede notar lo cómodo que anda el actor así, caminando con un arma de alto calibre en las manos, moviéndose con cautela entre árbol y árbol, acercándose rápidamente a la segunda cabaña sin hacer el menor ruido al caminar. La verdad es que Dean está gratamente sorprendido, mmm… "gratamente". Todo es culpa de Sam y sus palabras cursis.

Jensen podría ser un excelente cazador, el puto amo de los cazadores, después de mí, claro, pero en cambio es sólo un actor, uno muy bueno, al parecer, porque además conoce las señas de los marines. Con un par de movimientos de su mano le indica a Dean que rodee la cabaña y bloqueé la puerta posterior y Dean no tarda en hacerlo, en sólo un par de segundos ya ha bloqueado la puerta y las ventanas de la parte posterior de la casa con una gruesa línea de sal y vuelve junto a Jensen que lo espera para que entren juntos a la cabaña.

– ¿Dónde aprendiste esas señas?

Pregunta Dean en un susurro, muy cerca de su oído, sacándole una sonrisita a Jensen.

– No eres el primer papel con entrenamiento militar que interpreto, Dee. Una vez fui un súper soldado creado con ingeniería genética para ser perfecto.

– No jodas… eso tengo que verlo.

Con una patada Dean abre la puerta de la cabaña y medio segundo luego entra junto con Jensen, con las escopetas apuntando al frente, a un demonio que los mira sorprendido con sus ojos negros y que no alcanza ni a quitarse los enormes audífonos de las orejas cuando Jensen le dispara con la escopeta en plena frente y Dean aparece un segundo luego con el cuchillo para demonios, cortándole la garganta de un movimiento. El corazón de Jensen late a mil por hora, pero no sabe si está asustado o emocionado, porque Dean está con una gran sonrisa de satisfacción y él… bueno, él está… pensando seriamente en ir al psiquiatra tras dispararle a alguien.

Pero Jensen no alcanza a pensar ni siquiera un segundo más sobre su sanidad mental cuando, de la cocina, sale un segundo demonio. Éste usa un bonito y voluptuoso cuerpo femenino, pero de poco le sirve cuando Jensen le apunta con la escopeta y ella sale corriendo de vuelta a la cocina, intentando escapar por la puerta bloqueada con sal.

– ¿Sabías que había dos, cierto? Por eso me mandaste a bloquear la otra puerta.

– La verdad, Dean… no tenía idea, sólo me pareció genial hacer las señas.

Dean no puede evitar reír con eso, porque Jensen sigue siendo igual de marica pese a moverse con tanta soltura en el mundo de los cazadores.

– Bien, cariño. Dime donde está Jared.

Es Dean el que se para frente al demonio, altivo, con el cuchillo en la mano y con Jensen un paso más atrás, apuntando con la escopeta. La demonio, quien aún araña la puerta de salida y los mira con sus ojos negros destilando odio, gruñe un par de maldiciones cuando se da cuenta de que no puede escapar.

– Nunca.

– Jen.

Sin esperar más Jensen dispara, asestándole a la demonio en pleno pecho, reventando así ese par de siliconados senos falsos que tanto asco le dan, y la demonio cae sentada al suelo, deslizándose por le puerta llena de arañazos, sosteniéndose el pecho mientras los mira amenazante con sus ojos negros y su ceño bien fruncido. Dean se ríe al ver los implantes sobresalir de la piel abierta y sólo suelta un ¿Los envidias, Jenny? Antes de acercarse a la medio aturdida demonio y enterrarle el cuchillo en la pierna, arrancándole un largo gemido de dolor.

– ¿Dónde?

– E-en el refugio subterráneo… la escotilla está en medio de la isla.

– Gracias, preciosa.

Finalmente Dean le entierra el cuchillo en el pecho, atravesando el maltrecho implante, y matando a la demonio. Jensen retrocede un par de pasos, no le gusta nada el olor a sangre, mucho menos que esa sangre salga tan libremente el pecho mancillado de una mujer y hace un gesto de molestia con su ceño fruncido al igual que sus labios ¿No te dan asco los senos falso, Dean?

– Si, prefiero a las naturales, pero no por eso voy por la vida reventándole las tetas a todas las mujeres plastificabas que se me cruzan. Creo que tú tienes un trauma, amigo. Un SERIO trauma.

Salen de la cabaña y se dirigen hacia el centro de la islita, caminando con cautela entre los árboles, buscando entre la alta maleza la supuesta "escotilla" del escondite subterráneo.

– Dean. – Lo llama Jensen, apartando de su camino unos cuantos helechos.

– Mmm… ¿Qué?

Dean se tarda en responder, porque la última vez que Jensen lo abordó de esa forma terminó enrollado con el actor y recibiendo un beso súper gay, así que no está muy seguro de querer saber que tiene en mente Jensen esta vez.

– Cuando encontremos a Jared… ¿No harás escándalo cuando lo bese, cierto? Digo… tú podrás sentirlo también, pero es mi prometido, tengo derecho a besarlo, así que…

– ¿Me estás avisando?

– Pues… más o menos.

Como única respuesta sólo obtiene una seña, dos señas, en realidad. La primera es simple, Dean la hace con sólo un movimiento de su mano y significa "Permiso concedido" y al instante le hace algunos gestos más para indicarle que a partir de ese momento se van a separar para cubrir más terreno, total, no parece haber más demonios en los alrededores, así que Dean camina moviendo la maleza con los pies, pateando un par de arbustos e intentando no hundirse en el lodo, y Jensen patalea un poco tras cada paso, porque el lodo le atrapa las botas y no lo deja caminar bien, y siguen así un rato, hasta que Dean, por su lado, distingue entre algunos matorrales un cuerpo. Un gran, ENORME, cuerpo.

– ¿Jared?

Se acerca con cautela. Parece desmayado, al igual que Sammy en el bote, y se ve bastante… sucio. Sus ropas son unos cuantos harapos, se le puede ver casi toda la piel manchada con sangre y lodo entre las tiras de tela, y su pelo es una maraña de sangre y sudor y tierra, si casi parece que tienes un gato muerto en vez de cabello, Sammy, eso parece cuando te levantas. Cerca de su cuerpo hay un cuchillo, manchado sólo con el lodo del suelo, nada de sangre, así que Jared no lo ha usado sobre nadie.

Una vez que Dean se cerciora de que es inofensivo se agacha a su lado, volteándolo boca arriba y apoyando su cabeza en su muslo. Revisa su pulso, normal, su temperatura, algo baja, y busca alguna herida o señal de posesión, nada, todo normal. Así que termina su revisión apartando el cabello enlodado de su frente, descubriendo así su rostro IDÉNTICO al de Sam, es… ¡su puto clon! la única diferencia visible es esa barba de poco más de una semana que usa el actor, pero en todo lo demás, el color de piel, la textura de su cabello, la forma de su cara y cada uno de esos lunares que tienes en la cara Sam, tus lunares me gustan, en todo es calcadito a Sam.

– ¡Hey, lo encontré! ¡Ven acá, Jensen! – Luego baja el tono y se dirige al desmayado Jared. –Oye, gigantón, despierta.

Jared se remueve y hace gestos con la cara, igual que Sam cuando no quiere despertarse cuando Dean le hace cosquillas en la nariz con un trapo, y cuando Sam no quiere despertar, igual que Jared, Dean se convierte en un hijo de puta de los que hacen historia, y no encuentra mejor idea que vaciarle en la cara una de las botellas con agua bendita. Toda, todita la botella.

– ¡Qué mierda…! Yo… no… ¡Agua!

Y al final Jared abre los ojos y queda sentado al instante, boqueando para obtener aire y pataleando y restregándose la cara y los ojos, quitándose toda esa suciedad de la cara y parte del cabello, y cuando logra librarse de la sensación de ahogo finalmente mira hacia el frente, encontrándose con ese par de ojos verdes que lo miran atentamente.

– ¿Qué pasa, Campeón? Parece que no te gusta el agua.

Jared parpadea varias veces, aclarando su mirada. Está mojado y algo aturdido y no recuerda ni donde está ni cómo llegó al suelo, sólo ve a Jensen casi sobre él y no puede pensar en nada más, porque nada es más importante que Jensen

– Oye, ¿Estás bien? Parece que te dieron muy duro… – Rápidamente Dean revisa los ojos de Jared, y parecen estar bien, jodidamente bien e iguales a los de Sam. – ¿Cuántos dedos tengo levantados?

– Mmm… si… yo… tres, pero… ¿Jensen?

¿Es que estaban grabando una escena de Supernatural y se había desmayado? Porque Jensen está maquillado y vestido como Dean, un guapo, MUY guapo Dean.

– Casi. Vamos, arriba, tenemos que sacarte de este lugar.

Jared logra incorporarse, ayudado por Jensen, justo a tiempo para ver como se acerca… ¿Jensen? ¿Otro? Oh… mierda, morí y estoy en el cielo, porque hay dos Jensen y un sólo Jared, y si eso no es el cielo… pues debería serlo, ¿no? Sobre todo porque Jensen, el más palidito, su Jensen-Jensen pese a llegar cargando una escopeta igual que Jensen-Dean, corre a abrazarlo con brazos y piernas, colgándose de él que apenas logra equilibrarse, ayudado por el Jensen-Dean que lo sostiene por el hombro, y Jensen-Jensen los aprieta con más fuerza y el Jensen-Dean parece algo incómodo, pero le regala una de esas sonrisas que dicen "Lo hiciste bien, pero no lo diré en voz alta para que no se te suba el ego".

Su Jensen-Jensen, el que tiene encima, lo toma de las mejillas, secando con sus dedos el agua que se escurre por sus sienes y atina a mirar de mala manera a Jensen-Dean, ¿Por qué mojaste a Jared, Dean?, pero como única respuesta sólo obtiene esa sonrisita traviesa que enseña todos los dientes y claramente dice "Soy-la-cosa-más-linda-e-inocente-de-todo-el-puto-universo" que él mismo inventó, pero que a Dean le sale mejor, y vuelve a mirar a Jared, que alterna su mirada entre él, que cuelga de su cuerpo con piernas y brazos, y Dean, quien tranquilamente se sacude de las rodillas el lodo y la maleza que tiene pegadas en los pantalones.

Jared sólo reacciona de su confusión cuando Jensen pasa sus dedos por su cabello, con tanto cariño que debería ser ilegal, y lo peina hacía atrás, apartando los mechones de pelo mojado y aún sucios. Jared le sonríe, como el baboso enamorado que es, y finalmente acepta de muy buen agrado el beso que Jensen le da en los labios. Un beso dulce y profundo, un beso de reencuentro, sin mucha lengua y con demasiada azúcar.

Abraza a Jensen por la cintura, posesivo, se adueña de esa curva con sus brazos musculosos, apretándolo contra su pecho descubierto, y a Jensen le importa una mierda que Dean esté haciendo muecas de incomodidad y se restriegue la boca con las manos, y obviamente no le importa ensuciarse con la sangre y el lodo que cubren a Jared, porque Jared parase haber sido revolcado dentro de una trilladora, pero no importa, nada importa. La pareja se besa y podrían seguir así todo el día si no fuese porque, pasado poco menos de minuto, Dean tose, sin intentar disimular que su tos es falsa, y suelta un "Ok, este es mi límite, Jensen", porque si, le dio su permiso a Jensen para besar a Jared, pero ¡Vamos! Que poco les falta para montárselo ahí mismo y lo último que Dean quiere ver es cómo alguien igualito a él se pone "cariñosito" con alguien igualito a su hermano.

Además… le arden los labios y los contornos de la boca, porque Jared tiene barba, y sus piernas comenzaron a temblar apenas Jensen besó a Jared, y se le subieron todos los colores y su estómago se llenó de mariposas y pterodáctilos y la mierda voladora que sea, pero le hace cosquillas por dentro y no le gusta.

– Mm… ¿Dean…? pero Jen, yo… ¿morí?

Pregunta Jared, aún desorientado una vez que suelta Jensen-Jensen, y éste desenrolla sus piernas de su cintura y se queda frente a él mirándolo, aún medio colgado de su cuello.

– ¿Qué? No, estás vivo ¿por qué crees que estás muerto, Jay?

- Porque… porque estás tú, Jen, y está Dean y esto debe ser el cielo, porque los dos se ven… wow… se ven súper Wow. Súper MEGA Wow, Jen, y ese beso fue… ¡Súperrecontramega WOW!

Dean se larga a reír, dándole un golpecito en el hombro Jared, porque no parece tan elocuente como Sam, más bien… es como Sam cuando está borracho.

– No estás muerto, campeón, pero ya te lo explicaremos con calma, luego de que te des un buen baño, porque apestas, grandote. Apestas un montón.

Confundido, Jared se dan una mirada y si, está hecho un asco, así que se deja arrastrar por Jensen, quien lo toma firmemente de la mano, mientras intenta limpiarse algo del lodo que tiene por toda la piel, y siguen a Dean hacia… donde sea que Dean los guie. Jared no para de hablar, porque estoy seguro de que estoy muerto, Jen, así que exijo que aparezca Alec 494 también.

No estás muerto, Jay.

Pero Jared lo ignora y sigue y ¿crees que pueda aparecer también Tom Hanniger? Me calienta un montón con su cara de loco asesino, y Dean sólo ríe, porque cuando Jared habla gesticula mucho y se mueve para todos lados y enserio es como Sam borracho, Sam MUY borracho y marica, y sonríe también porque Jensen está feliz… que va… se ve eufórico, no le borraría la sonrisa de la cara ni diciéndole que no está en coma, además van así tomados de la mano, provocándole un hormigueo agradable a Dean.

Al llegar al muelle Jared se calla, finalmente, y se queda un rato analizando la situación. Está en… una isla, ok, perfecto, porque también hay un muelle y un bote. ¿Cómo llegó ahí? No tiene idea ¿Importa? Pues no, porque Jensen está a su lado y si tiene a Jensen nada más importa, además también está Dean y… ¿Misha? ¿Qué hace Misha en su cielo? O sea, adora a Misha, es un tipo de los buenos, de los que realmente vale la pena y ha sido uno de sus mejores amigos desde que se unió al elenco, pero ¿Misha? Y para joderla más, Misha serio… SERIO. Raro, muy raro. Isla, Dean y Misha serio ¿Qué más?

– Hey, tú debes ser Jared.

Sí, obvio, claro… también está… ¿Sam Winchester? ¿Qué clase de cielo es este? ¿Ahora tiene que compartir sus Jensens con Misha y Sam? Sólo falta que aparezca Dean Forrester y le robe al novio. Como que ya no me gusta tanto estar en el cielo.

– Hey, Sammy, despertaste.

Dean es el que le responde, porque Jared no puede, no sabe ni siquiera cómo le hace para respirar aún, pero le importa poco, total, está muerto y posiblemente en el infierno.

– Si… le di a Cas una patada en la cara, porque me desperté con la sensación de estar ahogándome… ah, y claro… el beso… eso… fue raro. Intentemos que no lo repitan muy seguido.

Dean se hace el loco y sólo le da un golpecito en el hombro, golpe que Jared también siente ¿qué mier…? Jared no puede evitar soltarse de Jensen y caminar hacia Sam, quien lo mira con esa carita de incomodidad, arrugando la frente y con las cejas torcidas. Jared lo analiza un poco, y claro, es analizado de vuelta, que es Sam Winchester, obvio, y giran un rato uno en torno al otro, hasta que Jared sonríe como palurdo y se le lanza encima, abrazando a Sam que se queda muy tieso e incómodo, mientras Jared lo zarandea de un lado a otro, levantándolo como sólo una persona de su misma talla podría levantarlo.

– ¡Eres Sam! ¡SAM! Y… y… Dios, ¡soy un bombonazo!

Y Jared comienza a dar saltitos, aún con Sam en brazos, y Sam hace una mueca cada vez que Jared salta, pero Jared no puede evitarlo, porque no puede creer que sea tan recontra guapo, si ni siquiera puede quitarse las manos de encima, porque Jared ha decidido que Sam es sólo una proyección de sí mismo, así que no le extraña sentir en carne propia el agarrón que le da a Sam en el culo una vez que lo deja en el suelo, haciéndolo pegar un bote y logrando que Dean, Jensen y Misha estallen en risas, porque la cara de Sam es épica, una jodida obra de arte, Jen ¿No tienes tu cámara? Quiero una foto.

– ¿Y ya viste el culo que tengo? Es… es como de porno gay, es… una puta escultura, Jen, nunca me dijiste que era tan genial y ¡Mira mis brazos! ¡Son enormes! Jen, ¿enserio soy TAN alto? ¡Soy… como un edificio! y… ¿Mi frente es ASÍ de enorme? Hombre… podría hacer una fiesta en ella ¡Es como una cancha de futbol!

Y Jared sigue, sacándole más risas a Dean, quien no puede creer que Jared hable tan… bueno, tan "des-censuradamente". Y sigue, que ahora entiendo porqué te gusta follarme a cuatro patas, Jen, mi espalda es una joya y con eso a Sam deja de gustarle completamente el curso que comienza a tomar la conversación, porque que su Yo de otra realidad lo abrace y de agarre el culo es una cosa, pero que se meta con… bueno… con su anatomía privada es… Jen… ¿Enserio mi entrepierna se nota tanto? Hombre, que lo tengo grande, pero a Sam como que se le nota más con esos pantalones.

– ¿Podrías parar?… enserio comienzas a incomodarme.

Jared se detiene en ese momento, pese a que está realmente emocionado auto-descubriéndose en Sam, pero para porque siente un leve malestar en su interior, que no tiene nada que ver con el humo que no sabe cuando dejó de sentir, así que deja de manosear a Sam y mira a Jensen, que de repente se ha quedado muy callado.

– ¿Jen?

– Jay… yo… yo aún no despierto… sigo en coma, Jay, te encontré, pero sigo aquí y…

- No estás en coma, Jensen. – Interviene Castiel, que ha estado tranquilamente en el muelle todo ese rato, dejando que Misha tome el control a ratos para que pueda reír a gusto. – Como te había dicho antes, Jared y tú, ambos y Misha, claro, están en otra realidad. Están en el universo de los Winchester.

Y no hace falta más para que los ojos de Jensen se desorbiten, porque de repente le toma el verdadero peso a todo lo que ha hecho: gritarle a Dean, manosear y besar a Sam, tomar té con una bruja-ángel, dispararle a un par de demonios, abrazar y besar a Dean, y finalmente rescatar a su novio de una isla en mitad de quien sabe dónde. Así que de la nada está más pálido, sudando frío y con las piernas temblando como si fuesen de gelatina. Jared corre a comprobar su estado, porque ha visto a Jensen así antes, en tanto Dean, por su parte, apenas alcanza a sostenerse de Sam antes de comenzar a caer al suelo.

Desmayados. Ambos.

– ¿Dean?

– ¡Jensen!

Y por si no fuese suficiente, justo en ese momento el teléfono de Sam suena y éste se apresura a sacarlo de su bolsillo, porque cada vez que lo llaman es por algo realmente importante.

– ¿Bobby? Ah… si, emm… en Idaho. No, acabamos de terminar con un… asunto. Ah… claro, si, estaremos allá más tarde, pero Bobby… em… cre-creo que iremos con unos amigos.

El cuadro sigue exactamente igual cuando Sam corta la comunicación. Dean y Jensen están desmayados, cada uno entre los brazos de Sam y Jared respectivamente, y Castiel/Misha no atina a nada mejor que decir:

– Supongo que tendré que ir con ustedes a casa de Bobby.

Sí, eso. Ahora tienen que ir a casa de Bobby, quien seguramente se va a morir de un infarto cuando vea que se le multiplicaron los hijos adoptivos. Genial.

Simplemente genial.

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