Capítulo Siete

Sioux Falls, Dakota del Sur.

Hay una canción que a Bobby Singer le gusta mucho: "Bad Company" del grupo del mismo nombre, Bad Company. Una vez la escuchó de casualidad en la radio, un día hace muchos años, uno de esos días en los que se emborrachaba hasta quedarse dormido, porque el recuerdo de su esposa muerta lo atormentaba a cada instante, si, uno de Esos Días.

Y fue uno de Esos Días también, tiempo después, cuando ya estaba tan metido en el asunto de la cacería que no había marcha atrás, que conoció a John Winchester, un tipo medio loco que sufría tanto o más que él por la pérdida de su esposa, un tipo que tenía algunos de "Esos Días" igual que él, pero que además, tenía un par de chiquillos demasiado adoctrinados en las artes militares. Un tipo que, en ese entonces, y para Bobby Singer, merecía la canción Bad Company.

Al conocer a Dean y a Sam, los hijos de John, sintió mucha nostalgia, porque Karen y él querían niños, Muchos niños, Robert, quiero que llenemos la casa de niños, ¿Cuántos es mucho, Karen? Porque yo quiero un par, tal vez tres. Bobby quería niños y, a falta de los propios, aparecieron los Winchester.

El mayor, Dean, era una cosita pecosa y ceñuda de unos ocho años, que corría de un lado a otro por la casa buscando la forma de mantener siempre contento y distraído a Sammy, el menor, que a sus cuatro años, poca idea tenía de lo que sucedía a su alrededor y con su cabello despeinado y su puchero eterno sólo se dejaba cuidar y mimar lo poco que Dean lo podía cuidar y mimar.

Así que de repente, Bobby tenía niños, niños correteando y jugando por toda su casa, metiendo ruido y tirando sus cosas al suelo. Niños. Unos jodidamente inquietos niños. Unos niños a los que, a la hora de conocerlos, aprendió a querer.

– ¿Los puedo dejar contigo, Bobby? Le estoy siguiendo la pista a un Shtriga y sería peligroso para los niños…

– Sí, John, deja a los niños aquí, sólo no vuelvas borracho. La última vez vomitaste en mi alfombra.

Sam y Dean se quedaban en su casa muy seguido, porque John Winchester, cabrón nivel experto, salía por ahí en esas largas cacerías que podían durar más de un mes, esas cacerías de las que siempre llegaba borracho y Bobby tenía que obligarlo a dormir en el sofá antes de permitirle arrastrar a sus pequeños al siguiente pueblo.

Y Bobby cuidaba de Sam y de Dean, porque eran unas sabandijas, John, tus hijos son aún unas sabandijas, no puedes dejarlos solos tanto tiempo, y los niños en retribución a sus cuidados no paraban en todo el día con sus risas y sus juegos militares, en los que el enemigo nunca era un país inventado, aliens o indios, no, los Winchester jugaban a asesinar demonios imaginarios con botellas llenas de agua "Bendita", tierra a falta de sal y palos que supuestamente eran de hierro consagrado. Canturreaban exorcismos como si fuesen rimas y sabían distinguir entre un hombre lobo y un licántropo.

El tema con los pequeños Winchester era que necesitan una verdadera infancia, John, necesitan juegos de verdad, necesitaban jugar con lodo sin la idea en la cabeza de que podría emerger de la tierra el monstruo de barro, necesitaban matar aliens de galaxias lejanas, no el poltergeist que causaba estragos en esa casona en Chicago, ¡No! ¡Necesitan creer que el hada de los dientes no es una cabrona roba almas o un espíritu del bosque que podría comerles la cara, John!

– Necesitan que seas un padre de verdad, John, no su puto general. Ellos no son parte de esta guerra.

Porque eran niños, no soldados, pero obvio, no existía poder sobre la tierra que hiciera entrar eso en la cabeza de John idiota Winchester, mucho menos cuando tenía media botella de whisky encima y un humor de los mil demonios porque se le había escapado un Necrófago.

– ¡¿Tú que sabes, Singer? ¡No tienes hijos!

El caso es que, tras esa discusión que terminó con Bobby echando de su casa a John Winchester a punta de escopeta, no vio a los pequeños por un tiempo, un largo tiempo Karen, hace mucho que no veo a los niños, y le destrozó el corazón no despertar en la mañana con Sam intentando meterse entre sus sábanas y Dean saltando a los pies la cama, ambos exigiendo el desayuno.

Tuvieron que pasar casi dos años para John Winchester volviera a golpear su puerta. Fue en enero del 89, para ese entonces Dean estaba por cumplir 10 años y Sam flotaba en los cinco y medio y cuando Bobby les preguntó ¿Qué tal su navidad, niños? Ambos no supieron que responder, porque la navidad nunca llegó para los hermanitos. Según Sam Santa no deja regalos en los moteles, Tío Robert, no tienen chimenea y Dean sólo le hizo una mueca en la que Bobby claramente pudo leer "No, aún no sabe que no existe, no me atrevo a decírselo."

Al final del día, tras una rápida escapada al pueblo cercano, estaban los tres en la sala de su casa, con los dos pequeños Winchester correteando en círculos mientras jugaban con los legos y los autitos de juguete que les había obsequiado y con Bobby sirviéndoles una cena que Dean no tuvo que descongelar. Porque Bobby tenía la idea de regresarles, aunque fuese sólo un poco, su infancia a esos pequeños soldados.

Ése era su plan, convertir en niños medianamente normales a los Winchester y lo aplicaba cada vez que llegaban a sus manos: los llevaba a la escuela, la única escuela a la que habían ido más de dos meses, los sacaba por un helado, les enseñaba sobre cosas mágicas, que tal vez no fuesen reales, pero que a los pequeños les hacía mucha ilusión, porque yo seré Thor, Tío Robert, tú puedes ser Odín y Sammy será Loki… ¡Yo no quiero ser Loki, Dean, él es malo! ¡Es el único personaje que queda, Sammy!

Y Bobby fue Odín, y también Dédalo cuando los pequeños se peleaban por las alas de papel de Ícaro, fue Zeus cuando Dean fue Hércules y Poseidón cuando Sam fue Jasón, fue también Merlín cuando Sam fue el Rey Arturo y Dean el Caballero Negro, y fue lo que los niños quisieran que él fuera, sobre todo cuando le pedían hacer los papeles de padre, porque esos nunca se los adjudicaban a John, no, él era al Dragón, el León de Nemea, el gigante del Hielo…

Tío Robert, ¿Por qué no te podemos llamar Papi Robert?

El día que Sammy le preguntó eso, a sus seis años, Bobby se largó a llorar como magdalena. Dean intentó explicarle a Sam que eso no se podía, que los niños tienen sólo un papá y que el Tío Robert es el Tío Robert, Sammy, es como un segundo papá al que no le podemos decir papá. Pero a papá no le decimos papá, Dean, le decimos "Señor".

Tras una charla interminable, en la que Sammy insistía e insistía con eso de querer llamarlo "Papi", e insistió tanto y dio tan buenos argumentos -pese a tener seis años- que incluso convenció a Dean de que era lo correcto, así que ése día Bobby les enseñó una nueva forma de llamarlo.

– Es fácil, niños, sólo deben decir muy-muy bajito y en su mente, sin mover los labios, "Papi" y luego fuerte y claro "Bobby" ¿Está bien? Cuando me llamen Bobby, yo sabré que me están diciendo "Papi" también.

Sam y Dean corretearon toda la tarde a su alrededor llamándolo Bobby, haciendo pequeñas pausas antes de nombrarlo, porque en esos segundos de silencio le sonreían con esa complicidad que habían desarrollado, era sonrisa, pausa, Bobby, ¿podemos jugar en el Toyota azul?

¡Dean me gritó, pausa, Bobby!

¡Sammy miente, pausa, Bobby!

Cuando Dean cumplió los once años, cuando ya sabía disparar y recargar una escopeta recortada y hervir la pasta instantánea sin quemarse, los chicos dejaron de ir tan seguido a su casa. Dean puede hacerse cargo, Bobby, no es necesario que los cuides y Bobby no tuvo argumentos para hacerse del cuidado de los niños otra vez ¿Qué le iba a decir a John?

¿Sabes, John? Estuve pensando… ya que los niños me quieren más a mí que a ti y me llaman papi… sí, sí lo hacen ¿Has notado que esa pequeña pausa antes de llamarme Bobby? Ahí es cuando lo hacen, en su mente, y bueno… estuve pensando que, como tú no tienes tiempo porque eres un puto obsesivo y vas a terminar adoctrinándolos para ser asesinos a sangre fría, pues… ¿Podrías dejármelos, no? ¿Qué dices?

Basura.

John Idiota Winchester le arrebató a los niños de las manos y se los llevó lejos, por mucho tiempo, y los vio llorar cuando los subió a empujones al Impala y fue en ese momento que Bobby decidió que "Bad Company" no era la canción adecuada para John, él no era una mala compañía, era un tirano. En cambio, Bobby si era una mala compañía, para esos niños que parecían estar destinados a convertirse en cazadores, Bobby era la mala influencia, el tipo loco que los alentaba a ser normales.

Era una mala compañía para los Winchester y para sí mismo, porque ya no estaban para distraerlo, para llenar su casa de ruido, ya no estaban para cerrar la herida que la perdida de Karen le había dejado y Bobby Singer pasó de "Tío modelo" al "Borracho del pueblo", el raro, el hombre que había perdido por segunda vez lo que más le importaba y que estaba de mal humor todo el día y vivía en una casa fea llena de polvo y libros, porque los libros me calman, Karen, me calman porque huelen a ése día en que te conocí.

Bad Company era su canción.

Y Bobby se hundió en esa depresión, porque Bobby conoció a Karen en la biblioteca, llena de libros viejos y olor a polvo y papel húmedo, y porque no vio a los Winchester por más de unas horas una vez cada seis meses o más y no alcanzaba a abrazarlos y a preguntarle a Dean por chicas o a Sam por sus notas en la escuela cuando John se los volvía a llevar lejos, alegando que ya había encontrado lo que necesitaba en los libros. Ni siquiera había logrado escuchar, o no escuchar en realidad, esa pausa antes de su nombre.

No fue, si no, varios años después, mucho después de oír que Sammy se había largado a la universidad y sentirse orgulloso por ser él mismo quien le explicó que era la universidad, que escuchó a los Winchester, a esos súper crecidos y musculosos y excelentes cazadores Winchester, llamarlo: "Hey, pausa, Bobby", con esa sonrisa cómplice antes de pedirle ayuda para resolver el enigma de la desaparición de su padre.

Ése día "Bad Company" tuvo nuevos dueños y por los dioses paganos nunca antes tuvo tanto sentido la letra.

"Bad Company" le pertenecía a Dean y a Sam Winchester.

Sobre todo en ese momento, que a esas horas de la noche aparecen tan sonrientes en la puerta de su casa, con las manos en alto porque Bobby les apunta con la escopeta, como siempre, y atrás de ellos vienen sus "amigos", que no son otros que un Sam con barba y un Dean más pálido, así que a Bobby se le seca la boca, porque hace más de un minuto la tiene abierta, sin decir nada, y Sam y Dean con pocas palabras le presentan a Jensen, Sí, Bobby, es igualito a mí. Ya sabes, las cosas buenas vienen en pares, y soy demasiado hermoso para que exista sólo un Yo… Mucho gusto, señor Singer, a Jared, Bobby, él es… ¡Hola! Soy Jared, puede decirme Jay, señor Singer… oh, ¿Esa es una escopeta de verdad? ¡Genial! ¿Puedo tocarla? ¿Puedo?, y a Misha, ¡Bobby, dame un abra…! Lo siento, es difícil controlarlo.

– ¿Esa mierda del mundo bizarro era verdad?

Claro, y él es Bobby Singer, un bastardo loco que ha visto de todo a los largo de su vida. Todo, chicos, no me van a impresionar mucho si se multiplican como gremlins.

– Adentro, los cinco. Hay cerveza en refrigerador y ninguno toque el whisky, lo necesitaré. Y ustedes… – Apunta a los actores que son idénticos a sus hijos adoptados. – Llámenme Bobby, nada de "Señor Singer".

No es demasiado tarde, poco más de las once de la noche, y en la casa Singer hay seis hombres sentados en la pequeña mesa de la cocina, cada uno con una cerveza en la mano. Bobby pasea su mirada de uno a otro y, pese a que se muestra tranquilo, no lo puede creer, Karen, ahora son muchos ¿todos estos querías? ¿Cinco está bien?, pero vuelve a hacer las cuentas cuando Castiel se ríe de algo que el No-Sam dice y se lleva la cerveza a la boca, para ponerse serio al siguiente segundo y dejar la cerveza en la mesa, así que creo que Cas cuanta por dos, Karen, tenemos un equipo de hockey

Están sentados rodeando a Bobby, primero Sam, a su derecha, luego Dean, Cas/Misha justo en frente, luego Jared y cerrando el círculo, Jensen, que tiene uno de sus brazos rodeando la cintura de Jared, mientras este tiene uno sobre sus hombros, acercándolo a su pecho y Jensen se deja hacer, apoyando su cabeza en el hombro del otro actor.

– Ok… soy todo oídos. Explíquenme qué mierda está pasando.

Lo primero que hacen es contarle a Bobby quienes son Jared, Jensen y Misha y la forma en la que están relacionados. Bobby se atraganta con su cerveza cuando le dicen que el No-Sam y el No-Dean son pareja y al parecer se van a casar y el contenedor de Cas será su padrino de bodas.

– ¿Entonces si aceptas, Jen? ¿Sí te casarás conmigo?

– ¿Y aún preguntas? Tú irás de blanco, Jay.

Y se la pasan las siguientes dos horas simplemente contándole a Bobby lo que sucedió. Sam le cuenta cómo aparecieron Jensen y Castiel, en el cuerpo de Misha, en la posada en Nueva Orleans y toda la confusión que hubo hasta que se dieron cuenta de que era Jensen Ackles, el Dean de la dimensión bizarra, y no un monstruo con su cara.

– No logré sacarle una foto, Bobby, pero Dean podría ser modelo de anuncio de perfumes si quisiera.

Luego Castiel le explica que está en el cuerpo de Misha y no en su contenedor normal, Jimmy Novak -quien murió-, porque su gracia se transportó en su forma más pura a la dimensión de los actores y se aferró al cuerpo más compatible que encontró, o sea, el cuerpo de Misha.

– Misha es una puta, Bobby, intentó besarme, prácticamente se abrió de piernas para Balthazar y le hizo una paja a Cas.

¡Hey! Más respeto, Deannie, o te violaré contra el mesón de la cocina.

Y, bajo la atenta e incrédula mirada de todos, Dean y Misha tienen una infantil pelea de empujones y manotazos, que termina cuando Castiel toma el control, desapareciendo de la mesa en la que está sentado al lado de Dean y se reaparece al otro lado de la habitación, con el ceño fruncido.

– No vuelvas a hacer eso, Dean, si no hubiese controlado la fuerza que puede usar Misha tendrías algo roto.

Cuando las cosas se calman, y Cas vuelve a sentarse, Jensen le habla a Bobby sobre Elemiah, la cuarta serafín de la Cábala, y Jared hace un puchero cuando Dean acusa a Jensen de infidelidad, porque se la folló duro, campeón, pero es muy marica para admitirlo. Jensen sólo atina a sonrojarse y a negar con insistencia, ya que nunca sería capaz de hacer eso, Dean, ni si quiera puedo tener una erección al ver a una mujer desnuda.

– Eso es porque eres Súper Marica.

– Y tú eres Súper Bruto, Dean.

Dean le cuenta que Elemiah además es una bruja, una wicca, Dean, te lo he dicho mil veces, y la nodriza de Castiel o su mamá, Bobby, Cas es un hijito de mami y que ella hizo el conjuro que los guió hasta Jared y además una cosa rara con una vela y humo mágico que mantuvo al par de gigantes protegidos.

– Cas nos llevó a dar vueltas por todo el país, Bobby, y la princesa casi vomita todo su desayuno.

– Ya deja de meterte conmigo, Dean, o les cuento lo que sucedió en el muelle antes de rescatar a Jared.

Y con eso Misha se larga a reír, porque él y Castiel son los únicos que lo saben, y Dean prefiere quedarse callado antes de que todos esos malditos actores maricas conspiren en su contra.

En algún momento, Jared intenta contarles lo que le sucedió a él, pero todo es un revoltijo en su cabeza, no recuerda nada más que negro, mucho negro, y dolor… creo que había un tipo con un cuchillo, pero no sé quién era y la imagen de Mark Sheppard aparece en su cabeza, pero lo ignora, porque Mark no tiene nada que ver con sus recuerdos de tortura. Lo que sí cuenta, con lujo de detalles, es como Castiel los llevó de vuelta Nueva Orleans, con Dean y Jensen aún desmayados, y todo el chantaje emocional que hizo para lograr que Sam lo acompañara en el baño mientras se duchaba.

– Tuve que amenazarlo con salir desnudo a la calle para que todos viesen nuestro trasero.

– Ya estabas desnudo en la entrada, con la puerta abierta. Tuve que aceptar.

Lo que Jared no cuenta, porque Sam lo fulmina con la mirada, es que consiguió que Sam le tallara la espalda y terminara medio metido en la ducha con él, con la excusa de que tenemos lo mismo, Sam, exactamente lo mismo ¡Báñate conmigo! Al final Sam salió del baño con el ceño fruncido y toda su ropa mojada y Jared era el mismísimo sol con la sonrisa que traía, sobre todo porque, al salir, Jensen y Dean comenzaron a despertar.

– ¿Y por qué se desmayó Dean? Entiendo que se desmayara Jensen, pero ¿Dean? Le he sacado balas del cuerpo sin anestesia, Dean no se desmaya.

– Eso es por la resonancia de almas, Bobby.

Cas le explica a Bobby, y a todos en realidad, la teoría de "La Resonancia de Almas". Toma aire, porque no está muy seguro de que lo humanos deban saber eso, pero Misha se remueve en su interior y le alega que yo también quiero saber, Cas, Jimmy está muerto, necesito saber que me pasará. Así que Castiel suspira, pese a que ni siquiera necesita respirar, pero suspira porque es lo que Misha haría y busca una forma de explicarles a los humanos con palabras… humanas.

– ¿Qué tan familiarizados están con los términos; frecuencia y longitud de onda?

Silencio, nadie le responde a Castiel, sólo Misha parece entusiasmado, ya que él puede ver directamente en su mente lo que Castiel quiere explicarles. Cuando nadie se digna a responderle, pese a que Sam tiene cara de saber algo, Cas sólo vuelve a suspirar y pide papel y lápiz antes de comenzar su explicación. Dibuja rápidamente una onda, amplia y pareja, y se la muestra a los humanos.

– Esto es una onda, que vibra de forma regular. La cantidad de veces que vibra en un segundo es su frecuencia, en tanto la distancia que hay entre cada vibración es su longitud. – Todos asienten cuando hace una pausa, muy atentos a lo que dice. Bueno, todos menos Dean, quien rueda los ojos sobre sus orbitas porque todo eso le suena a números y los números no le gustan. – Cada alma humana vibra de forma distinta, no existen dos almas que tengan exactamente la misma frecuencia y longitud de onda, excepto en casos excepcionales.

Castiel baja la hoja una vez que comprueba que todos parecen entender lo que dice y dibuja rápidamente una segunda onda unos centímetros por debajo de la otra, idéntica a la primera, y escribe "Alma de Misha" y "Alma de Jimmy" sobre cada onda.

– Estas son las frecuencias y longitudes de Misha en relación a Jimmy. – Dean se larga a reír, porque para él "Frecuencia" y "Longitud" son palabras muy sexuales. Castiel lo ignora, pese a que Misha también se ríe, al igual que Jared, y Jensen… ¿Incluso Sam y Bobby? ¿Qué pasa con las mentes de estos humanos? – Sus ondas son idénticas, porque sus almas son gemelas. Si dos almas vibran de la misma forma entonces se crea un lazo y lo que sea que le pase a una de las almas le pasará también a su gemela.

Luego tacha la onda que le corresponde a Jimmy y dibuja una nueva onda sobre la de Misha, una onda con una frecuencia mayor y una longitud más reducida, pero que coincidía cada tres vibraciones con la de Misha.

– El alma de Jimmy ya no está en este plano, lo que, en teoría, significa que el alma de Misha ahora no tiene una gemela. Esto no importaría si estuviesen en distintas realidades, pero debido a este… accidente, ahora todos ustedes corren peligro, ya que si el alma de uno de ustedes se desprende de su cuerpo su gemela inmediatamente la seguirá.

– Entonces nos morimos todos, ok, eso lo capto, pero…

Interrumpe Sam, llevándose una mano al cuello cuando siente los gruesos labios de Jensen besar cerca de su oreja, o sea, Jensen besa a Jared cerca de la oreja, pero Sam lo siente también, así que carraspea incómodo antes de continuar, haciéndole una mueca a Jared que sólo le muestra la lengua.

– ¿Pero por qué ahora? ¿Por qué no cuando Dean estuvo en el infierno? ¿Por qué Jared no dejó de tener alma cuando la mía estuvo en la jaula? Según lo que me contó sólo estuvo de vacaciones.

– Es porque las almas gemelas no deben estar en la misma realidad, Sam. Las almas gemelas son puestas en realidades paralelas, para que puedan existir sin afectar a su igual. Lo que sucede con ustedes JAMÁS debería suceder, las almas gemelas no deben encontrarse en la misma dimensión, es peligroso, confuso y mortal. En este caso lo que sucede con el alma de Misha es distinto. Yo represento la segunda onda, interrumpiendo la resonancia entre el alma de Misha y el alma de Jimmy, si no…

– ¿Misha sería un montón de carne molida y estaría esparcido por todo el suelo y las paredes? – Pregunta Jared, mirando un poco preocupado al padrino de su futura boda. – ¿Es eso?

– Iba a decir que estaría muerto, pero sí, eso es más gráfico, sin embargo es lo que le sucedería. Así que ustedes deben tener cuidado también. No sé qué sucederá, escapa de mi campo de experiencia, tal vez la resonancia entre ustedes se haga cada vez más fuerte hasta que sus almas terminen haciendo explosión, o puede que sus almas se acostumbren a convivir en la misma realidad y la resonancia se haga más débil. Cual sea el caso debemos buscar consejo en Elemiah, ella me enseñó sobre la resonancia, así que debe saber más al respecto. Por ahora, simplemente no se mueran.

Un momento de incómodo silencio y Bobby es el que finalmente se atreve a romper la tensión que llena la habitación. Llena su vaso de whisky y le da un largo sorbo.

– Bien, ya que me ha quedado todo claro, es hora de trabajar. Tenemos un caso. – Toma un mapa y un marcador que tenía apartados en un mueble cercano, y extiende el papel sobre la mesa. – He estado recibiendo avisos de cazadores toda la semana. Nido de vampiros. – Hace un círculo sobre el mapa, usando el marcador rojo. – Un baile de hombres lobo. – Hace un segundo círculo, cerca del primero. – Metamórfos, seis de ellos. Dos cazadores murieron eliminándolos. – Un círculo más, siguiendo la misma dirección de los dos anteriores. – Necrófago, necrófagos… un necrófago rabioso en una morgue…– Mas círculos, todos siguiendo la misma dirección.

Sam y Dean observan atentos cada uno de los círculos que Bobby dibuja, ignorando momentáneamente a los actores que se miraban entre ellos con curiosidad, reconociendo la situación.

– ¿Soy yo, o…?

– ¿…eso va directo a la I-80*?

Dean es el que comienza a hablar, pero al instante es interrumpido por Jensen, quien, sonriente, termina la frase de Dean. Bobby parpadea un par de veces, confundido, pero decide mejor ignorar el hecho. Por su sanidad mental, la poca que le queda, prefiere no hacer preguntas.

– Sí, exacto. – Bobby traza una larga línea, conectando todos los círculos que ha dibujado en el mapa.

– Parece…

–…la marcha Sherman* de los monstruos.

Ok, esta vez Dean si que comienza a molestarse. Puede aceptar que Jensen, con sus mariconerías y todo, se dé cuenta de la dirección que siguen las apariciones de monstruos. Lo que no puede tolerar es que le robe un chiste. No, eso sí que no.

– Sí, pero ¿Hacía dónde están marchando? – Pregunta Jared, mirando un segundo a Sam antes de sonreírle, porque eso era exactamente lo que Sam iba a decir.

Bobby una vez más no entiende que sucede, pero tampoco quiere preguntar, porque pueden salirle con que leen mentes o cualquier burrada, así que simplemente encierra en un gran círculo una de las ciudades que estaban en la carretera I-80.

– Aquí.

– ¿Qué es eso? – Ok, bien. Sam comienza a sentirse incómodo, porque Jared le roba las palabras de la boca y además hace sus mismas muecas.

– Un tipo hizo puré las cabezas de su famili… ¿Me estás imitando a mí también? – Bobby ya no puede seguir aguantándose las ganas de preguntar qué mierda pasa. Es como si esos actores ya supieran lo que van a decir y es ridículo que Castiel/Misha copie los movimientos de su boca como si supiese desde antes que va a decir.

– Lo siento, Bobby, Misha… ayudé a los chicos a memorizar los diálogos de esta escena y me sé todas tus líneas.

– ¿Qué escena? ¿De qué hablas? – Pregunta Bobby, exasperado.

– Nosotros ya actuamos esto, Bobby. – Le explica Jensen, llevando una de sus manos tras su nuca. – Se supone que este episodio se debería estrenar mañana.

– ¿Episodio? – Pregunta Bobby, ya no entendiendo nada. – ¿De qué estás hablando, chico?

– Trabajamos en una serie que relata sus vidas ¿Lo recuerdas? – Interrumpe Jared, acomodándose en su silla. – Mañana se estrena el capítulo dieciséis de la sexta temporada.

– ¿O sea que esto, para ustedes, es una simple escena de su serie? – Pregunta Sam, curioso. Hasta el momento no sabe mucho sobre la serie en la que trabajan los actores, bueno… no sabe nada de las cosas técnicas, porque él ha vivido en carne propia cada una de las "temporadas".

– Pues… sí, Sam. El episodio de mañana es el preámbulo a toda la cosa con Eve.

– ¿Eve?

– La madre de todas las criaturas, Eve. Ella… – Jared se detiene, porque los Winchester y Bobby lo miran sin entender nada. – Oh, cierto, ustedes aún no saben nada de Eve.

– No, Jay, recuerda que es el gusano quien les cuenta sobre Eve.

Así que los actores se ven en la obligación de contarles todos los pormenores de lo que sucederá en ese episodio, comenzando con lo infructuosa que será la interrogación al tipo que asesinó a su familia, su encuentro con Samuel Campbell, hasta la muerte de Gwen, Samuel y Rufus.

– Entonces, esas cosas, los gusanos ¿cómo los matamos? – Pregunta Bobby, aún molesto porque esa mugre de monstruo viola orejas supuestamente lo obligaría a matar a Rufus.

– Nosotros electrocutamos a nuestro Bobby hasta freír al bicho en su interior, pero creo que Cas podría ser de ayuda. – Le responde Jensen.

– ¿Cas no está… digo, no aparece en el episodio? – Pregunta Sam, intentando no confundirse demasiado con todo el embrollo que significa saber con antelación lo que sucederá.

– Se supone que ahora yo debería estar reagrupando a mis tropas… pero la verdad es que pedí una semana libre para esa grabación. – Responde Misha, quien recupera el completo control sobre su cuerpo. Cas se había retirado a segundo plano, para permitirle tratar los temas relacionados con la serie con mucha más soltura, pero Misha prefiere aprovechar la instancia y terminar su cerveza de una buena vez, porque Castiel se la quitaba de la boca cuando intentaba beberla. No es bueno para tu salud, Misha, y no me gusta como sabe.

– Son unas 14 horas hasta Sandusky, si salimos ahora llegaremos a media tarde. – Dice Bobby, dispuesto a comenzar a ordenar sus cosas para partir cuanto antes.

– Pero… ¿No vamos a dormir? ¿Ni un poquito? Me secuestró y torturó un demonio y puede que apenas lo recuerde, pero estoy cansado, Bobby, y sé que Sam también lo está.

– Jay tiene razón, Bobby, a Dean se le están cayendo los hombros de cansancio, y ha sido un día largo y extraño, quien sabe cuándo podremos volver a casa para dormir en nuestra cama.

– Pueden dormir en el auto, no podemos perder tiempo.

Hey, Cas y yo los llevaremos, sólo duerman un poco. Ninguno tiene buena cara.

Pasa una hora más hasta que terminan de planear lo que harán, basados en lo que saben los actores, y al final Bobby los manda a todos a dormir, porque el día siguiente sería largo y debían estar concentrados y conseguir un par de tásers y un montón de tapones para oídos.

Misha dice que no necesita dormir, porque tengo súper poderes de ángel, chicos, ni siquiera necesito respirar, así que se niega a ocupar una cama, alegando que si me da sueño me puedo ir a dormir a la luna o tal vez a esa linda playa en indonesia, a Cas le gustará. Lo que no les dice es que hace ya un buen rato que siente como si la cabeza le fuese a explotar por todo el griterío que tienen los ángeles aliados de Castiel, que intentan todos contactarse con él al mismo tiempo, para saber en qué estado se encuentra el ángel y qué es lo que deben hacer ahora que su líder ha perdido todas las armas del cielo junto con su contenedor. Misha comienza a desesperarse, y no se aguanta las ganas de decirles que son un montón de bebés llorones, ¡Dejen de gritar, me voy a quedar sordo! Pero los ángeles ignoran los reclamos de Misha y exigen que Castiel se presente en el cielo y ponga todo en orden.

Así que, una vez que Bobby se mete en su habitación, diciendo que no quiero oír ningún sonido extraño, y eso va para ustedes, tortolitos, Misha convence a Castiel de que deben ir a averiguar que sucede en el cielo, así que se desaparecen de la sala apenas los Winchester y los actores suben al segundo piso, a la vieja habitación de los hermanos.

– Yo quiero dormir con Dean… ¿Me das permiso, Jen?

Jared está sentado sobre la cama que le pertenece al mayor de los hermanos, sacándose los zapatos con un puchero en la cara, ya que según él podemos dormir todos aquí en la habitación, Dean, no quiero que ninguno duerma en el impala, es incomodo, así que él quiere la cama de Dean y a Dean.

– Claro, pero yo dormiré con Sam.

Jensen toma de un brazo a Sam, arrastrándolo a la cama que le pertenece sin preguntarle siquiera, y Sam se deja hacer, tranquilo. Jen le promete que se portará bien, que se mueve muy poco al dormir y que no te molestaré, Sam, por favor, y Sam sólo asiente, después de todo, no es como si no hubiese dormido antes con Dean, Jen, será como cuando eran niños y Sam se metía en la cama de Dean para que lo protegiera de los monstruos del closet o en esas frías noches que vivieron durante su adolescencia y era Dean el que se metía en su cama, porque Sam aún conservaba esa capacidad infantil de producir mucho calor. Jensen sonríe y se acurruca junto a Sam, cuando este le hace un espacio en la cama, usando uno de los brazos del Winchester como almohada.

Con Dean es otra historia, Jared lo agarra por la cintura y Dean patalea intentando soltarse, pero Jared es un tipo grande y terco, y no le importa nada tener que envolver a Dean con brazos y piernas para finalmente meterlo en la cama en la que ya se ha acomodado.

– No, no… espera… ¡Mierda! ¿Por qué tienes tanta fuerza?

Dean se remueve entre los brazos de Jared, pero no logra liberarse. No le gusta compartir la cama, no sino es con una chica, y las veces que durmió con Sam era cuando Sam era mucho más pequeño que él, no un súper gigante greñudo y mimoso y ¡No me abraces por debajo de la ropa, mierda! Al final Dean desiste de seguir peleando cuando descubre que, de alguna forma mágica-mística, Jared lo ha casi amarrado junto a él en la cama, usando las sábanas, que son un puto lío, hombre, eres como un pulpo.

– Más te vale no roncar.

Por la mañana, cuando Bobby va a levantarlos, porque han dormido MUCHO más de lo normal, todos se despiertan sobresaltados porque el hombre se larga a reír apenas entra a la habitación.

– Mataría… mataría por una cámara.

Y Bobby sigue riendo, no le parece extraño que hayan decidido dormir todos juntos en la habitación, total, son todos iguales, pero si le produce mucha gracia que lo hicieran totalmente revueltos. La cama que comparten Sam y Jensen, porque los reconoce, Sam está afeitado y Jensen es más pálido, estaba perfectamente ordenada, con ellos dos durmiendo frente a frente al centro del colchón. Sam abrazaba a Jensen delicadamente por la cintura y el actor tenía ambas manos contra el pecho de Sam, las frazadas y las sábanas estaban estiradas y los cubrían hasta los hombros, claro, eso antes de que pegaran un salto y terminaran sentados.

La cama en la que estaban Dean y Jared, Dean con su piel tostada y Jared con su barba, era una historia completamente diferente. Era un revoltijo. Para comenzar, Dean estaba totalmente enrollado en una sábana, casi momificado con ella, y Jared lo tenía bien sujeto contra su cuerpo, abrazándolo por la espalda y con una pierna metida por entre las de Dean, medio enrollada también en la sábana, y con sus dos grandes brazos envolviendo al mayor de los Winchester. Las frazadas estaban en el suelo, por suerte, porque, al despertar asustados por las risas de Bobby, Dean terminó de cara contra el piso, con medio Jared encima.

Cuando bajan, tardan un rato en darse cuenta de que Castiel/Misha no están por ningún lado, porque estaban demasiado distraídos comiendo el desayuno que Misha les había dejado preparado sobre la mesa de la cocina, pero al poco rato encuentran una nota escrita por Misha, que decía algo como que esperaba que disfrutaran el desayuno y que no los extrañaran, porque Papi Cas y yo estamos arreglando algunos asuntos en el cielo, niños. Sean buenos. Namasté*.

– Genial, nos quedamos sin ángel.

Arreglan rápidamente sus cosas y salen de la casa. Han decidido que Jared y Jensen irán a esa cacería, pero sólo como acompañantes, así que nada de armas para ti, vaquero.

– Pero… Jen tiene una y yo también sé usarlas ¡no es justo!

Jared hace un puchero, porque a Jensen si le permiten usar un arma y camina por la casa de Bobby con la Taurus que Dean le pasó el día anterior, porque según Dean: Florecita demostró que puede controlar un arma en una situación de cacería real. Sam se la negó, porque no quiero ni imaginar de que eres capaz con un arma en las manos, sin ella lograste meterme a la ducha contigo, con un arma de seguro haces que Dean se desnude. Jensen le dijo que no le prestaría su arma, porque no quiero que Dean se enoje conmigo… otra vez y se siguió negando pese a que Jared lo llenó de alabanzas y piropos y te ves TAN sexy pasando el seguro, Jen.

Y Jared quiere un arma y nadie se la da, así que le reclama a Dean y a Sam, a Jensen, incluso a Bobby, y poco le falta para tirarse boca abajo al piso y hacer una pataleta digna de un infante cuando decide recurrir a su arma secreta.

Ojos de cachorro.

– Sam…

– No, Jared.

Ok, con Sam con funciona. Obvio, Sam, Oh, Sam… amo y señor de los ojos de cachorro, ¡Bendíceme!, ¡No molestes, Jared! Sí, sí, claro… Sam no va a caer con una técnica tan precaria y básica como la de Jared.

– Jeeen.

– No, Jay.

Bien… está bien, debe aceptar que eso debió preverlo, Jensen ha desarrollado inmunidad luego de seis años en los que Jared a abusando de la técnica de los "Ojos de Cachorro", porque los usaba para conseguir todo y cuando es todo es todo, es "Jen… ¿practicamos las líneas en mi tráiler?" cuando llevaban tres semanas grabando a "Jen… ¿Usarías una tanga atigrada para mí?" una semana atrás. Así que Jensen ha aprendido a negarse cuando las peticiones de Jared realmente no le convienen.

Sólo queda Dean, porque Bobby se negó inmediatamente apenas Jared lo miró, y atosiga a Dean con los ojos casi llorosos y un puchero bien marcado y Dean se reusaba a mirarlo, pese a que Jared lo sigue por toda la casa repitiendo su nombre y era Dean… Dean, Dean. ¡Deeeaan!

– Deeeeeeaaaaaan.

– ¡Está bien, está bien! ¡Maldición, eres un puto fastidio!

Al final, Jared da saltos de alegría hasta llegar al impala, porque tiene una perfecta y real Smith&Wesson entre las manos, e intenta meterse al impala por la puerta del copiloto, pero Sam lo toma por un hombro y amablemente le recuerda que ese es su asiento, así que lo manda al asiento trasero. ¡Pero me gusta ir al frente, Sam! Lo mismo pasa con Jensen, pero Dean es menos suave y empuja a Jensen hasta casi meterlo de cabeza por la ventana lateral trasera.

– ¡Eso me duele, Dean!

– A mí también y no me quejo. Hazte hombre.

Dean… bueno, él está enojado. Por los gritos, por las mariconadas, porque Jared se le colgó del cuello rogándole por un arma, porque Jensen insiste en querer conducir a su Nena, porque Cas y su "novio" se largaron, porque Sam durmió bien y no sabe decir si él durmió bien o mal, porque siente el descanso de Jensen y su tranquila noche compartiendo cama con Sam, pero además siente la pesadez en sus músculos gracias a Jared y a todas las vueltas y maromas que hizo para que Dean no se le escapara.

Cuando van por la carretera, con Bobby siguiéndolos de cerca en su camioneta, repasan el plan de acción de ese día. Ya tienen toda la información de Eve que pueden desear, saben incluso como matarla, es cosa de esperar el momento y lugar adecuados, porque los actores sólo saben en qué lugar se encontrará en el "episodio 19" y eso les deja, tal vez, tres semanas de ventaja. Sólo deben conseguir "Las Cenizas de un Fénix" y todo eso que les explicarían luego, porque no queremos hacerle spoiler a la serie, ya les contaremos todo.

Llevan poco más de dos horas en la carretera, entre las risas y juegos de Jared y Jensen que ahora están contando vacas, pero ¡Ese es un caballo, Jay, no seas tramposo! Es un caballo con manchas, Jen, así que cuenta como media vaca y Sam se les une al poco rato, diciendo que lo mejor es que cuenten "vacaballos" y así se ahorran el problema de diferenciar, y Dean no puede evitar sonreír al ver como esos dos se divierten igual que un par de niños, atosigando a Sam para que cuente con ellos y Jensen y Jared en algún momento se ponen a cantar esa burrada marica de "Man! I Feel like a Woman" cuando la canción suena en la radio, así que el Impala se convierte en una discoteca gay sin que ningún Winchester pueda evitarlo.

– Dean… tu teléfono está sonando.

– Pues contéstalo, Sam, yo voy conduciendo.

Y riendo, porque Dean no puede evitar reír como el niño que nunca fue al ver las caras que hace Jared mientras corea con Jensen los "¡Oh, oh, oh!" y Jensen bailotea un poco y luego se cohíbe y debe admitir que se ha reído más en el último día con los actores que en el último año.

– ¿Aló? – Sam ha sacado el teléfono de su hermano del bolsillo de su chaqueta, contestándolo al instante. – ¿Cas? Ah, sí, y Misha, cierto… aún estamos en Iowa, vamos por la I-80… No, acabamos de pasar Albert Lea… ok, perfecto. – Se gira en su asiento, volteando a mirar a los actores. – Sí, si hay espacio… Ok. Chicos, hagan espacio, Cas y Misha vienen.

No pasa si quiera un segundo desde que Sam cuelga y los actores dejan libre el espacio que queda en medio del asiento trasero, cuando Castiel/Misha aparece en el espacio vacío, más despeinado de lo normal y totalmente enfurruñado, porque el cielo es un puto asco, chicos. En serio no quieren llegar a ese lugar.

– Deberían hacerse budistas, al alcanzar el Nirvana no pasan estas cosas…

– ¿Estás bien, Misha? – Pregunta Jensen, preocupado, porque ve como Misha se sostiene el estómago con fuerza, doblándose un poco sobre sí mismo y su camiseta blanca es casi puro rojo, y su colorido chaleco tiene un par de cortes en los brazos manchados con sangre, al igual que sus pantalones. – Estás… estás sangrando y ¡mucho!

– No es nada, tranquilos… mentira, duele como el infierno, Cas… sólo alcanzaron a rozarnos, Misha estará bien en menos de una hora.

– ¿Qué sucedió?

Esta vez es Sam el que pregunta, girado sobre su asiento para mirar como Misha se acomoda un poco para que el dolor que le atraviesa el estómago no le afecte tanto. Dean sigue atento la conversación, sin quitar en ningún momento la vista de la carretera, pero mirando lo que sucede en su auto a través del espejo retrovisor.

Los actores lo acomodan para que quede lo más estirado posible y que la herida en su vientre no siga doliéndole, así que Castiel, quien toma el control del cuerpo para ahorrarle el dolor a Misha, termina recostado, con su cabeza en el regazo de Jensen y las piernas sobre las de Jared.

– Una emboscada.

Contesta, permitiendo que Jensen le limpie una mancha de sangre de su frente, con un pañuelo que Sam le entrega.

– Las tropas de Raphael tienen las armas del cielo, las arrancaron de los restos del cuerpo de Jimmy, y aprovecharon que yo perdí mi espada y mi armadura cuando salí de esta dimensión para atacar. Fuimos una presa fácil.

Castiel intenta reincorporarse, pero Jared sujeta fuerte sus piernas para que no se levante y lo reta con la mirada, atrévete a levantarte y te hago cosquillas. Ok, nada muy amenazante, es sólo Jared, pero Castiel decide quedarse tranquilo, porque gracias a Misha a descubierto que es cosquilloso. Tal vez demasiado.

– Tengo que volver a grabar el conjuro de protección en sus cuerpos, o nos encontrarán en cualquier momento.

– ¿Ahora?

Pregunta Dean, desganado. No quiere tener el sello, no de nuevo. Dolió como patada en los testículos la primera vez, no quiere sentirlo ahora multiplicado por el marica de Jensen.

– Sí, Dean. Ahora.

Dean se detiene a un lado del camino, haciéndole señas a Bobby para que se estacione también. Están en plena carretera y pasan algunos autos, no los suficientes para molestar, pero si los suficientes para tener que aparcar fuera del camino.

– ¿Qué sucede?

Pregunta Bobby, bajándose de su camioneta y acercándose al impala, al tiempo que Dean sale del auto.

– Es Cas, lo embos… ¡Ah, mierda!

Dean se dobla sobre sí mismo, con ambas manos presionando su pecho, mientras, dentro del impala, Jensen suelta un grito de dolor. Castiel ha grabado el sello de protección en las costillas de Jensen y por resonancia el sello está en Dean también, otra vez. Antes de que Dean logre recuperarse de la impresión, un segundo grito sale del impala, esta vez el grito es de Jared, que ni siquiera había alcanzado a verificar el estado de Jensen cuando Castiel lo marca poniendo su mano en el amplio pecho del actor. Sam también se queja, pero es mucho más discreto que los actores, quienes siguen gimoteando adoloridos.

Bobby ni siquiera alcanza a verificar el estado en el que se encuentran sus hijos adoptivos cuando Castiel se aparece a su lado, aún sangrando, y pone la mano en el pecho del humano mayor, tallando el sello en sus costillas también, para terminar cayendo sentado al suelo, con una mano sobre la herida en su estómago y otra en el pecho, sellando así el cuerpo de Misha.

Castiel se queda ahí, en el suelo, apoyando la espalda contra la carrocería del impala, con los ojos cerrados y jadeando en busca de aire. Las heridas en sus brazos y piernas comienzan a sangrar, manchando su ropa y comenzando a escurrir hasta el suelo.

– Oye… – Lo llama Dean, agachándose a su lado, pero Castiel no responde. Aparta con cuidado la mano del ángel de la herida de su estómago, comprobando que es mucho más grave de lo que aparentaba ser y sangra demasiado para ser sólo un "roce", además la temperatura de su cuerpo está alta y parece algo aturdido. – ¡Oye! ¿Estás bien? ¡Responde!

No, no me siento… bien, estamos bien. Sólo necesitamos descanso… y analgésicos… y vodka, MUCHO vodka... Los llevaré a Sandusky y luego tengo… tenemos que volver al cielo. Mis tropas necesitan ayuda, Labezerin me cubrió y me permitió huir y…

– Y es el ángel del triunfo, Cas, él estará bien. Ahora tú necesitas descansar y recuperarte.

Dice Sam, saliendo del impala, seguido de los actores que ya parecen repuestos de la colocación del sello en sus cuerpos. Dean le dedica una mirada, una que decía muy claramente "¿Y tú como sabes eso, sabiondo?"

– He estado estudiando, Dean. Eso es lo que hago en mi tiempo libre.

Y Dean sabe que Sam quiso decir también "No cómo tú, que te la pasas viendo porno", así que sólo piensa que su hermanito es una perra y decide simplemente ayudarlo a levantar a Castiel del suelo y acomodarlo en la parte trasera de la camioneta de Bobby, donde Cas cayó dormido en cuestión de un minuto.

– Yo lo cuido, sigamos. – Dice Bobby, metiéndose a su camioneta. – Pararemos en el siguiente pueblo y lo haremos comer algo. Ahora que tiene a Misha parece más humano.

Siguen su camino hasta Hanlontown, un pueblo que queda a poco menos de media hora de distancia. Lo primero que hacen es revisar el estado de Castiel, quien ya está despierto y con sus heridas sanando rápidamente, en tanto Misha alega que va a morir de hambre si alguien no le lleva una hamburguesa en ese mismo instante.

De tofu, Sammy, yo no como carne.

Con Misha casi sano y Castiel ya más repuesto, el ángel los transporta de inmediato.

[Sandusky, Ohio.]

Aparecen cerca de la bodega en la que el tiroteo está en pleno apogeo. Todos se bajan de los autos, con las armas en las manos y sin plan de acción.

Al estilo Winchester. Obviamente.

Escuchan disparos y deciden actuar rápido, para evitar la mayor cantidad de muertes posibles, así que Bobby se encarga de dictar las órdenes. Jensen y Jared quedan a cargo de evacuar a los civiles, porque tienen caras lindas, confiarán en ustedes. Sam y Dean deben distraer al loco con el rifle de caza, pero no se mueran, ¿entendido? Y Bobby los cubrirá, porque estoy viejo, pero no soy un inútil. Castiel en tanto se le aparecería por la espalda, le cubriría los oídos y freiría al bicho viola orejas, Cas, mata a esa mierda. Rápido, simple y, como siempre, nada sale como debe ser. Cuando se supone que ya nadie se iba a morir, porque los actores habían evacuado a casi todas las personas que trabajaban en esa bodega, caen dos civiles, muertos… re-muertos, Jen…

– Jay… ¡Jared! ¡Reacciona!

Jensen y Jared están escondidos entre las cajas, guiando al último grupo de trabajadores que quedan en el lugar, pero Jared se ha quedado estático al ver caer a un hombre al suelo, un hombre al que ellos no habían llegado porque estaba metido en plena línea de fuego, y cae… muerto, de verdad muerto.

– ¡Son disparos de verdad, Jen! ¡Acaba de volarle media cabeza a ese hombre!

Jared respira agitado, muerto de miedo. No está hecho para esas cosas, no, ¡Es sólo un actor! Puede fingir miedo, pero sentirlo de verdad no le gusta.

– Sólo guía a este grupo a la salida, Jay, yo te cubro.

Le ordena Jensen, porque el grupo que debían proteger comenzaba a inquietarse y en ese estado podían cometer alguna estupidez como exponerse o tropezar y esa no era una opción.

– Pero, Jen…

– ¡Rápido, Jay!

Jared tiembla con la Smith&Wesson bien sujeta entre sus manos, guiando al grupo de cinco trabajadores hacía la salida más cercana. Jensen los sigue de cerca, sin despegar la vista del loco con el rifle, que dispara a diestra y siniestra, intentando darle a Dean y a Sam que corren entre las cajas y las repisas para distraerlo. Ve a Bobby un piso arriba, en las pasarelas de metal que rodean toda la bodega, está escondido entre un par de cajas, apuntándole al tipo en la cabeza en caso de que algo salga mal, más mal, porque Bobby sabe que si le dispara y lo mata el bicho simplemente se largará. Y Cas… ¿Dónde estás Cas?

– Esperen.

Por la derecha aparece Castiel, así como el suele aparecer, asustando a todos los pobres trabajadores que termina por huir al ver cerca la salida, y Cas aparece cargando en sus brazos a dos tipos inconscientes. Jared reconoce a uno de los hombres al instante, por su ropa, ¡es el tipo al que le explotó la cabeza, Jen! pero su cabeza está intacta y simplemente está cubierto de sangre. El otro era un tipo con toda la camisa perforada y manchada de sangre, Jensen dice lo vi caer desde el segundo piso cuando el loco del rifle le disparó en el pecho, Jay, pero ya no había herida.

Castiel está cansado, muy cansado, Cas, parece que nos vamos a desmayar, pero a Castiel no le importa, está tranquilo. Misha lo había convencido de que salvar la vida de esos hombres era lo correcto y como Castiel ha decidido que Misha es su nueva conciencia no tarda en hacerle caso. Con cuidado deposita a los hombres en los brazos de los actores, que apenas y pueden sostenerlos, porque pesa como un millón de kilos, Cas ¿Por qué me tenías que dar el más grande a mí? Jensen sólo hace una mueca y acomoda al tipo en sus brazos, es obvio, Jay, tú eres más grande y más fuerte.

– Sáquenlos y esperen en el Impala, la policía viene en camino.

Jared y Jensen salen de la bodega, cargando a esos hombres que acaban de salvarse de la muerte. En tanto, dentro, Sam y Dean comienzan a cansarse, porque Cas no aparece para hacer su parte, como siempre, Sam, Cas siempre llega tarde. No es verdad, Dean, Cas siempre aparece cuando realmente lo necesitamos, pero la verdad es que Sam ya está comenzando a dudar de que Castiel pueda aparecer así como así junto a ese loco, menos con lo débil que está, pero Dean insiste en que tendrán que dispararle al loco del rifle y buscar la manera de atrapar al gusano cuando este se escape, y tendremos que hacerlo rápido, Sam, ya escucho las sirenas de la policía.

– Bien, pero en la pierna. Yo lo distraigo y tú le disparas, Dean ¿Listo?

– Nací listo.

Pero sale mal. Apenas Sam se asoma por entre las cajas una bala le roza brazo, consiguiendo que Dean se distraiga con el quejido de dolor que suelta, porque si, lo rozó, pero Jared es más quejica y el dolor parece multiplicarse, así que Dean se distrae y no logra apuntarle bien al tipo, terminando por dispararle al suelo.

Bobby en el segundo piso decide que ha sido suficiente y le apunta al hombre en la cabeza, pero justo aparece Castiel atrás del hombre, justo en medio de la línea de fuego de Bobby, así que la bala le atraviesa el hombro, abriéndole una gran herida. Castiel apenas se inmuta con eso, pese a que la sangre escapa rápidamente de su cuerpo y duele, Cas, ¡duele! pero no le importa, sabe que Misha puede aguantar bien el dolor, su cuerpo está entrenado y totalmente adoctrinado con un montón de técnicas budistas de meditación y yoga y tantra, Cas, también sé tantra, te enseñaré un poco luego ¡Cuando no tenga un agujero en el hombro!

Castiel tapa los oídos del hombre, quien se remueve entre sus manos, sintiendo la enorme presión que Castiel es capaz de generar y grita de dolor cuando el ángel usa sus poderes para freír el bicho que tiene adentro. Misha, en su interior, se mueve inquieto, porque siente como el gusano presiona contra su mano intentando salir, así que aprieta con más fuerza, hasta que el gusano ya no se mueve.

Cuando se alejan del tipo éste cae al suelo, apenas vivo, y el gusano se desliza fuera de su cuerpo, muerto y cubierto por baba negra. Castiel cae al piso junto al hombre, curándolo de cualquier posible daño con un suave roce de una de sus manos, mientras con la otra sostiene su hombro herido. Ahora que no tiene su armadura cualquier arma puede dañar su cuerpo y está débil y mareado, la sangre se escurre por su ropa y todo comienza a oscurecerse hasta hacerse negro. Lo último que escucha es a Misha diciéndole que estaremos bien, Cas, los chicos se harán cargo.

Y luego nada.

[Sioux Falls, Dakota del Sur.]

Cuando Castiel despierta, es de día, pero no cree que sea el mismo día. Está recostado de lado en el asiento trasero del impala, solo. Dean y Sam están en el asiento del frente, conversando en voz baja. No sabe donde están los actores, no sabe donde está Bobby, no sabe ni siquiera dónde está él, seguramente están juntos, Cas, en la camioneta de Bobby y Castiel se alegra de oír la voz de Misha en su interior, porque significa que todo eso si ocurrió.

– Hey, dormilones. ¿Cómo se sienten? – Pregunta Sam, cuando escucha movimiento en el asiento trasero.

Cas se incorpora lentamente, sentándose en medio del asiento, y mira curioso a su alrededor. No sabe dónde está, pero es de día, seguramente aún es temprano por la posición del sol, y Dean conduce como es su costumbre, mirándolo por el espejo retrovisor con una leve sonrisa, y Sam va a su lado, como copiloto, girado sobre su asiento para poder mirarlo.

– Estábamos preocupados por ustedes, Cas, Misha. Llevan dormidos casi veinte horas.

¿Veinte? ¡Wow! ¡Esas son un montón de horas! ¿En dónde estamos?

Los hermanos ríen ante el cambio del timbre de voz y del tema y Sam le responde, estamos llegando al deshuesadero de Bobby, ya todo terminó. A grandes rasgos Dean le cuenta cómo terminó todo el asunto, que la policía llegó poco después de que él… "ustedes", Dean, son dos. Sí, eso, ustedes se desmayaron, así que tuvimos que largarnos. Le dicen que vendaron sus heridas, porque habían vuelto a sangrar y no sabían cuándo iban a despertar, así que por eso estás medio desnudo, Cas, no es que hayamos intentado violarte o algo. Sólo con eso Castiel se da cuenta de que efectivamente ya no estaba usando ni el chaleco de colores ni la camiseta con el "Namasté" estampado al frente y trae puestos sólo la mitad de sus pantalones, ya que están cortados a la altura de las rodillas, sólo tiene un montón de vendas cubriendo su abdomen, su pecho, sus brazos, sus muslos, su hombro… y bueno, todo lo que antes estuvo herido.

– Yo, Dean, Sam… gracias por momificarnos, chicos, no sabíamos qué usar en Halloween.

Se largan a reír por la ocurrencia de Misha y les siguen contando lo ocurrido. Sam les cuenta que Rufus sigue vivo y casi se desmaya al ver a Jensen y a Jared, se lo perdieron y Dean sigue el relato diciéndole que, cuando volvieron a la bodega por la noche para encontrarse con Samuel, fue la mismísima Gwen la que mató al viejo, le voló el puto cerebro y Sam no quiere admitir que fue genial. Gwen se había revelado contra su "abuelo" apenas se enteró de lo que había hecho con sus "primos" y los planes que tenía para recuperar a su hija, sin importarle si tenía que matar a toda su familia a cambio.

– Así que no murió nadie hoy, bueno… excepto Samuel, ese maldito… tenemos que invitarle una cerveza a Gwen ¿Qué dices, Sam?

– Dean… la puerta de la casa de Bobby está abierta.

No pasa ni un minuto cuando ya están ambos hermanos saliendo del impala, con Castiel siguiéndolos de cerca, a paso lento, porque aún está un poco débil, y Bobby y lo actores aparcan la camioneta un poco más atrás, cerca y frente a la casa de Bobby, todos con sus respectivas armas en las manos, excepto por Cas, obvio, tenemos poderes, chicos, no necesitamos armas, y entran a la casa caminando detrás de Castiel. Los Winchester por el frente, los actores y Bobby por la parte de atrás. Todo parece en orden, no hay más ruido que el que emite la televisión encendida, pero en el sofá, ese viejo y desgastado sofá que justo en frente de la televisión, hay alguien.

– Hey. Tardaron SIGLOS en llegar.

Y ese alguien es un hombre, un hombre que se levanta tranquilamente, sonriendo con soltura, como si no tuviese a cinco tipos apuntándole con pistolas y escopetas y un ángel que… ¡No, otra vez no!

– ¿Cas?

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*I-80: es una carretera interestatal. Bobby la marca en la sección que pasa por Ohio.

*Marcha Sherman: Campaña militar dirigida por el general William Tecumseh Sherman en la Guerra Civil Estadounidense.

*Namasté: Es una expresión usada en Asia del Sur para saludar, despedirse, pedir, dar gracias, mostrar respeto o veneración y para rezar. Literalmente significa: "Yo honro el lugar dentro de ti donde el Universo entero reside. Yo honro el lugar dentro de ti lleno de amor y luz, de verdad y paz. Yo honro el lugar dentro de ti donde, cuando tú estás en ese punto tuyo y yo estoy en ese punto mío, somos sólo Uno."