Capítulo editado: 29/6/2011
Capítulo II: La decisión de no volver a interferir.
La fiebre era insoportable. Ichigo sentía su cuerpo cansado, caliente, y a pesar del calor corporal moría de frío. Habían pasado muchos meses desde la última vez que estuvo enferma, y en aquella ocasión había estado su madre cuidando de ella, luego sus amigas e incluso Aoyama. Pero ahora sus padres habían salido por unos días, no le importaba, por el contrario, sentía una paz suprema en tener la casa para ella sola. Lo único que lamentaba era el hecho de que fuera un mal día y de que Aoyama no se encontrara allí cuidando de ella, su equipo de Kendo estaba en campeonatos finales, lo que lo mantenía viajando en el exterior por un par de meses. A pesar de ello, ambos prometieron seguir manteniendo su ferviente amor aunque las distancias los separaran por algún tiempo. Ambos confiaban mutuamente en que nada malo ocurriría.
El hecho de permanecer en cama sin tener la atención de nadie era por si mismo agotador, para no decir un verdadero fastidio. Decidió trasladarse al living, donde al menos escucharía la TV y estaría al tanto de las últimas noticias. Tomó su celular, las mantas, se calzó sus pantuflas de peluche rosado y bajó tambaleante las escaleras, luego se arrojó pesadamente sobre el sofá frente a la TV. El día era terrible, lloviznaba, las gotas eran tan diminutas que casi no podía verlas y esto sólo hacía que hubiese una humedad fría y deprimente, algunos rayos solares intentaban filtrarse a través de las nubes obscuras antes de caer la noche.
Un día aburrido.
Muy aburrido y deprimente.
-"¡Ichigo, Alien!, ¡Ichigo, Alien!"- gruñó Masha sepultado debajo de las mantas que cubrían a Ichigo.
-"¡¿Aliens?"- exclamó de un salto mientras se sentaba con el celular y Masha en sus manos. Miró a su alrededor –"Masha, ¿otra vez te has equivocado?... Seguramente algún cable acaba de hacerte cortocircuito…"- dudó sacudiendo al pequeño robot rosa. Pero la insistencia del pequeño robot logró levantarla.
Volvió a calzar sus pantuflas y pesadamente salió en dirección al balcón. Observaba las gotas deslizándose contra el cristal de la ventana, lentamente puso su mano sobre el marco para correrlo y salir. Ahora el cielo estaba ennegrecido y el viento había cesado, creando una atmósfera asfixiante, sujeta al barandal observa su entorno.
Tose, primero con suavidad, pero la toz regresa más fuerte. Sin duda debía estar en la cama y no saliendo afuera un día de lluvia. De pronto la pregunta se presentó en su mente. ¿Qué estaba haciendo ella allí?... no era como si realmente creyera que Masha había captado una señal real. ¿Entonces por qué salió…? De repente la imagen de Kisshu atacando a Deep Blue, siendo mortalmente herido sólo por defenderla y luego agonizando en sus brazos apareció en su mente. Recordó el momento que utilizó sus últimas fuerzas para incorporarse, con su estómago sangrando. Y como si nada hubiese ocurrido le preguntó ¿por qué lloraba?... estando tan mal, él aún se preocupaba por ella, sin darse cuenta de sus propias heridas. Una pequeña sonrisa tierna se dibujó en los labios de Ichigo al rememorarlo. "Y luego…" su memoria continuó vagando en el pasado, cuando él se atrevió a hacer un suave contacto posando sus labios en los de ella por última vez. Sintió el cosquilleo de la respiración sobre la piel sensible de sus labios, pero luego Kisshu cayó empalidecido, muerto… no volvió a verlo con vida aunque sabía que lo estaba. Él había resucitado por el poder del Mew Aqua, pero ella no pudo verlo partir ni despedirse.
Tal vez era mejor así, todo su corazón estaba con Aoyama y no con el ladrón de su primer beso. Y a pesar de todo sentía un vacío extraño desde su partida. Su antiguo gran enemigo había tenido una apasionada locura por ella. Pero algo al recordarlo le inspiraba una pequeña sonrisa.
Sabía que realmente no era un ser maldito, todas las cosas terribles que los cyniclones hicieron tenían un motivo noble. Al igual que él de ellas.
Se arrodilló en el suelo mojado, aún sujeta al barandal y apoyó su mentón sobre el. "Qué tontería…. No hay nadie aquí. Tal vez ni siquiera ha vuelto, tal vez, de todas formas… no debería regresar ¿no?"
De repente siente un extraño movimiento en el aire a su espalda, como si éste cambiara de dirección. Se puso de pie, sin darle mucha importancia. Estaba a punto de regresar adentro cuando, antes de voltear, escucha una voz particular, algo chillona, muy distinta a cualquier otra, habían pasado meses pero podía reconocerla.
–"¡Hey, Koneko-chan!"-
Ichigo no podía creer que no se tratara de un delirio provocado por la fiebre, sus ojos se abrieron desmesurados y giró tan rápido como su elasticidad lo permitía. Sus piernas temblaron y no pudo evitar tambalearse por el estado en el que se encontraba pero una mano cálida sujeta la suya para evitar que caiga. Entonces supo que no estaba volviéndose loca, realmente estaba ahí, había regresado.
-"Kisshu…"- nombra con un hilo de voz.
-"¿Te encuentras bien, gatita?"- Por alguna razón sentía que su cuerpo recuperaba fuerzas y deseos de vivir cada vez que la veía. No sólo su corazón bombeaba más rápido, sentía verdadera felicidad sólo con poder observarla.
-"Realmente has vuelto…?"- Ella le sonrió y se alegró de que estuviera tan bien como siempre. No podía desear menos por alguien que había dado su vida por ella. Verlo después de tantos meses y luego de que lo último que vio de él fueron sus ojos apagándose mientras moría en su regazo, realmente le alegraba.
Así sólo permanecieron en sus lugares, ella dedicándole una sonrisa amable y cálida, y él sujetando su mano con firmeza. Ahora que la veía, él también notó que ella no había cambiado en absoluto. Como si el tiempo se hubiese detenido desde la última vez que se vieron. Sus ojos centellearon de un dorado brillante mientras una sonrisa surcaba divertida en su rostro -"¿Me extrañaste, koneko-chan?"- Kisshu sabía que la respuesta era 'no' pero aún así era demasiado tentador preguntarlo.
En ese momento la fiebre no le dejaba tal vez reaccionar con claridad, ella no respondió con palabras, simplemente se acercó a él y lo rodeó con sus brazos. Kisshu intentó retroceder antes de que ocurriera, pero sus piernas no obedecieron. Sintió que su corazón se paró por un momento.
-"Ichigo…"- Pronunció confundido -"Yo sí te extrañé, Ichigo… pero… ¿por qué me abrazas?"- Una mezcla de dolor y gozo lo invadía, por un lado sabía que nada había cambiado. Que ella seguía amando al estúpido de Masaya. Pero por otro, fue ella quién hizo el contacto. En total confusión, acepta el abrazo, y lo profundiza apoyando su mentón sobre el hombro de ella, rodeándola de igual forma con sus brazos, tal vez incluso con demasiada fuerza tratándose de un ser humano, pero él no quería que eso terminara ¿Qué más podía desear? Cuando era el primer abrazo que recibía de ella en su vida…
-"Creí que no ibas a volver. Creí que habías muerto… estoy feliz de que estés vivo, Kisshu."- susurró suavemente con un dejo de tristeza. Él apenas podía entender qué significado tenía todo eso, seguía confundido, sorprendido, cálido, alegre (no podría haber imaginado nada mejor que esa reacción de parte de ella) sentía demasiadas sensaciones distintas, también tristeza y un extraño y persistente nudo en la garganta. Por un momento se temía que eso realmente no estuviera pasando, tal vez seguía dormido, y todo el reencuentro se trataba de un mal sueño, algo que inconscientemente quería y no debía ocurrir jamás. O aún peor, una mentira. Separó un poco su cuerpo para poder ver su rostro -"¡Ichigo, tienes fiebre!"- exclamó el joven. –"Y bastante fiebre… estas delirando"- Apoyó su frente contra la de ella.
-"¡¿Q-q-qué haces...? ¡No es cierto, no estoy delirando!"-
-"¿Realmente me extrañaste, koneko-chan?"- su frente seguía sobre la de ella. "No debería estar tan cerca, ¡¿qué pensará Aoyama-kun?" pensó Ichigo. Pero sus ojos seguían los irises dorados mientras planteaba nuevamente esa pregunta. La cercanía hizo que su rostro se coloreara aún más de lo provocado por la fiebre. Era extraño, Kisshu no había logrado más que aterrarla desde que se conocían.
-"¡Claro que sí, Kisshu! Al final fuiste un aliado, un amigo. Es inevitable extrañar a los amigos, más cuando se van sin despedirse y no vuelves a saber de ellos…"- le reprochó rápidamente.
Kisshu parpadeó un par de veces algo incrédulo de lo que oía –"¿Amigos?"- repitió en tono bajo –"No me gustan las despedidas, Ichigo, además él estaba contigo… no quería arruinar su momento"- "hubiese sido insoportable despedirme…" pensó y hasta ella pudo notar como su semblante cambió a uno que seguía adolorido. Pero regresó a lo importante: Ichigo estaba enferma, y estaba afuera bajo el frío y la lluvia. Eso no debía ser bueno. Sin previo aviso, como era típico de él, se teletransporta a la habitación de ella.
-"¡KISSHU!"- chilla de incomodidad al aparecer repentinamente allí
-"Regresa a tu cama, Ichigo… no es bueno que estés en la lluvia con fiebre. Así que quítate ese pijama, ponte ropa seca y regresa a tu cama"- ordena en tono serio.
Ahora Ichigo estaba confundida ¿Qué le había pasado? Él estaba algo… diferente. Y ahora ella estaba más ruborizada –"¿Que… me… quite la ropa…?"-
-"¡SÍ!"- asiente con una sonrisa amplia y juguetona.
Apareció una vena de enfado en la cabeza de Ichigo, pero trató de mantener la calma a como diera lugar. -"Kisshu, deberías irte ahora…"- dijo secamente.
-"Pero… ¡¿Por qué?"- inquirió con inocencia.
"Sigue siendo el mismo Kisshu de siempre después de todo" Suspiró, pensó un momento una buena excusa para hacerlo salir –"Porque Aoyama podría llamar en cualquier momento…"-
-"Oh… ¿así que él no está?"- una mirada de astucia apareció en él.
Ichigo se dio cuenta demasiado tarde que era una excusa peligrosa la que había dado.
-"Esta bien."- respondió Kisshu cortando el silencio. –"Sólo si prometes que no volverás a salir afuera hasta que mejores"- volvió a responder con seriedad pero luego sonrió cálidamente –"Decidí que no interferiría nuevamente en tu vida, Ichigo. Cada vez que he intentado agradarte sólo te lastimé… no quiero que vuelva a suceder."- dijo con ojos sinceros.
-"Kish…"- pronunció suavemente y sus ojos demostraban su sorpresa.
Kisshu pareció sonreír con tristeza, dándose cuenta finalmente de cuál era la realidad. Y luego sólo suspiró profundamente: No tenía nada que hacer allí… -"Ni siquiera tenía pensado regresar a este planeta, no quería volver a verte junto a él. Mientras tú seas feliz yo compartiré la felicidad por tu bienestar, pero… verlos, escucharlos, oler su aroma en ti… me está matando lentamente, Ichigo"- ella se quedó observando sin saber exactamente qué hacer. Veía como los ojos dorados volvían a perder su brillo habitual y como rápidamente dirigió la mirada hacia el suelo evitando que ella siguiera percibiéndolo, él realmente no deseaba causar pena. Así que sólo permanecieron unos segundos de silencio, él con las orejas ligeramente más caídas, y ella con los labios entreabiertos, intentando pronunciar alguna palabra de aliento para llenar aquel espacio, pero no la había. Luego, el caminó dos pasos (los que los separaban). Se inclinó -"Estoy feliz de verte de nuevo…"- y besó su frente –"Nos vemos luego. Cuídate Ichigo"-. E incluso antes de que ella pudiera reaccionar a ese simple beso, él había desaparecido.
Ichigo permaneció en el lugar unos minutos, sus ojos húmedos de tristeza –"Lo siento…" murmuró con impotencia.
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