Capítulo editado: 29/6/2011
Autor Comment: ¡Hola a todos! Aquí su amistoso pony de agua carnívoro se reporta para actualizar nuevamente esta historia y dejar algunos agradecimientos: Mika Ikisatashi (Dieua) ¡gracias por comentar siempre! :D y haberme encontrado en Fanfiction también XD a KISHandICHIGO porque me da muchos ánimos para seguir ;D y a todos los fans de esta pareja por existir y leer (aunque alguno no deje review XD) well… estoy obsesionada con los reviews así que son bien agradecidos, en especial si son críticas constructivas. De esta forma mejoraré en los próximos fanfics que tengo planeados sobre esta pareja ^^ saludos a todos.
PS: Estos capítulos son algo cortos, para empezar, porque la historia no ha comenzado realmente XD… así que aquí sólo se cuentan algunos pequeños y divertidos "encuentros" entre Kish e Ichigo.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Capítulo IV: ¿Ángel… o Demonio?
Algo había ocurrido en la tarde del siguiente día. Una de las cosas más esperadas y añoradas por Ichigo desde la partida de su novio: sus llamadas telefónicas. Pero por alguna razón ella no se veía feliz, permaneció horas sentada con los brazos rodeando sus piernas sobre el sofá. Sin siquiera moverse. Había perdido la cuenta de las horas que había pasado en esa posición, tampoco le importaba mucho, algo la mantenía perturbada, intentando comprender, diciéndose a sí misma que sólo fue su imaginación, la cual le estaba jugando en contra ese día.
-FlashBack: La Conversación telefónica.-
-"¡Aoyama-kun!"- exclama desde el fondo de su corazón aliviada y feliz de escucharlo.
-"¡Hola Ichigo! ¿Cómo estás, cariño?"- pregunta él, su voz se oía algo cansada.
-"¡Muy bien ahora que te escucho! Aoyama-kun, han pasado tantas cosas… ¡que no sabría por dónde empezar!"- respondió ella con alegría, pensando en si sería correcto contarle o no la reaparición de los cyniclonianos.
Él escuchaba atento –"¿En serio?"-
-"El Café Mew Mew está creciendo, y pudimos acabar con varios malhechores hace unos días. Los estudios van demasiado bien para ser cierto, ¡este es el último año así que estoy buscando una buena carrera! Mamá y papá andan bien (los tuyos también) aunque de momento papá y mamá no están en casa, es una pena que no estés aquí, Aoyama-kun"- hizo una breve pausa, intentando recordar qué otros sucesos habían ocurrido desde la última vez que hablaron (ignorando lo del regreso de Kisshu, que seguro preocuparía a Aoyama si lo supiera).
-"Pues, ¡eso suena muy bien, Ichigo! Espero estar pronto de regreso para verte, amor…"- dijo él y luego continuó –"Yo he ganado dos de los campeonatos, y uhm… estuvimos entrenando el resto del tiempo"-
-"Aoyama-kun ¡es hora de irnos, apúrate!"- dice una voz femenina, la cual Ichigo llega a oír a la perfección, sus sentidos felinos, más desarrollados que en los humanos, se lo hizo posible. Aunque él no lo sabía y por lo tanto no dio explicaciones de quién se trataba. Esto sólo generó más confusión en la pelirroja, cuyos ojos se abrieron desmesuradamente al escuchar a esa chica desconocida, llamando de manera tan familiar a su novio.
-"Bueno, es hora de irme. ¡Te llamaré luego! Cuídate"- dice él y ella apenas logra decir un -"Te amo, cuidat…"- cuando escucha el sonido del teléfono, la conversación había terminado, escuchó como él cortó. Tan rápida y secamente que Ichigo no podía más que permanecer sentada en su lugar, aún sosteniendo el teléfono. No reaccionaba. Aunque lentamente su corazón era invadido por más y más dolor, y un sabor amargo por no saber qué estaba pasando… En ese momento bajó el teléfono, abrazó sus piernas, hundiendo su cabeza entre ellas antes de que unas lágrimas se desprendieran de sus ojos. Ella permanecía inmóvil, con el corazón a punto de romperse en pedazos. Algo le decía que no era simplemente una amiga de él, tal vez fuese sólo su imaginación. Pero no podía dejar de pensar en ello, alguna clase de instinto se lo decía…
-Fin del FlashBack.-
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Ya el sol se posaba en el horizonte. Había pasado demasiado tiempo… Realmente no deseaba ver a nadie, sus ojos estaban enrojecidos de tanto llorar lo cual también le avergonzaba, ya que sólo eran especulaciones, no eran más que sutilezas sin sentido. Es verdad. Pero en ese momento ella las veía demasiado reales. Sintió cómo el aire generó ondas a su alrededor, y sabía lo que significaba.
-"Kisshu, estoy demasiado cansada hoy, no deseo ver a nadie. Por favor… déjame..."- masculló apretando los dientes para no sollozar mientras lo decía.
Él levantó una ceja inquisitiva, algo molesto, pero rápidamente su expresión cambió a una de preocupación al notar que era una vaga excusa. Flotó a su alrededor, intentado verle la cara. Pero ella la mantenía oculta entre sus brazos y piernas (formando una bolita con su cuerpo) en un rincón del sofá.
-"Por favor, vete…"- volvió a pedirle con voz sosegada.
Él lanzó una pequeña risita, esta vez no de burla. Más bien sonó como si ella le estuviera pidiendo algo totalmente descabellado, respondió –"Eso es imposible, Ichigo…"- arrodillándose ante ella, como otras veces lo había hecho.
-"Ya no llores, gatita…"- susurró él mientras aún arrodillado, se estiraba lo más posible para alcanzarla y acomodar algunos cabellos desprolijos. El corazón de ella se aceleró, pero sólo pudo llorar, rompió en llanto frente a él. Kisshu ahora se puso de pie, sólo por un momento, antes de sentarse a su lado y abrazarla tiernamente. –"Ichigo, deja de llorar, mi bella gatita, por favor…"- rogó él, no soportaba verla así.
Escucharlo tan suplicante hizo que su llanto cese, lentamente. Luego de unos minutos permaneció en silencio con su rostro oculto bajo el cuello y pecho de él. Rodeada por sus brazos firmes y cálidos –"Lo siento"- susurró apenada.
-"No te preocupes, Ichigo."- respondió él con otro susurro. Podía imaginarse quién había provocado todo esto, pero pensó que lo mejor sería no preguntar. La abrazó consoladoramente, la mantuvo en sus brazos y era todo lo que podía interferir.
Ella estaba muy cerca, escuchaba sus latidos que lentamente iban creando un efecto relajador… y sentía su respiración, la cual hacía que, al tener su propio cuerpo tan aprisionado al de él, se movieran al unísono, pero no le importaba. No cuando inconscientemente temía que su propia pareja estuviera traicionándola en algún lugar, lejos de Tokio.
-"Gracias"- dijo ella con una pequeña sonrisa. Kisshu suspiró profundamente, antes de liberarla, no quería hacerlo. Ambos cuerpos se separaron lentamente."Sus ojos aún están rojos, ha estado llorando por mucho tiempo" pensó. –"No… no me agradezcas, koneko-chan"- respondió él llevando una mano a su rostro suave para limpiar las últimas lágrimas que habían bajado por sus mejillas. Pensó un momento, y luego dijo sonriente –"Quiero mostrarte algo, Ichigo…"-
Pestañeó rápido un par de veces "¿mostrarme algo?" –"¿Qué es, Kisshu?"- indagó curiosa. Él sólo respondió riendo y con un simple –"¡Ya verás!"- lo cual resultaba, en cierta forma, algo inquietante. Manteniendo su sonrisa particular volvió a sujetarla, esta vez por la cintura. –"¡Kisshu!"- reprochó ella, él simplemente sonrió –"¿Confías en mí, gatita?"- preguntó en tono seductor.
Ella no supo cómo responder, sonreía nerviosamente, -"Sí, supongo…"- dijo sintiendo calor en sus mejillas que empezaban a ruborizarse.
Era todo lo que él necesitaba. –"Entonces debes sujetarte fuerte de mi"-
Lo que ocurrió luego fue que ambos aparecieron sobre la ciudad de Tokio. Flotando. Aún más alto que cualquier edificio existente en el mundo. –"¡Abre los ojos, koneko-chan!"- exclamó casi gritando de euforia –"¡¿No es maravilloso?"-
Ichigo quedó pálida, su cuerpo se puso rígido…. estaba aterrada. Era demasiado fácil para alguien que podía volar, pero ella no. Era imposible si caía, salvarse ¡estando tan alto! se aferró tan fuerte como pudo de él, clavando sus garras en su espalda (y aunque tenía ropa que lo protegía de seguro que las sentía).
-"No te soltaré"- susurró él a su oído. –"No temas, Ichigo"-
Finalmente ella se atrevió a levantar la vista. Miles de luces de colores estaban rodeándola, la noche empezaba a caer, y a lo lejos se veía una leve coloración en el cielo, algo amarilla y verdosa a la vez, por donde el sol se había ocultado momentos antes. Lo demás era un delicioso y basto cielo azul, obscuro y sin fin, iluminado por algunas estrellas que brillaban como nunca antes recordaba haberlas visto. La ciudad entera brillaba maravillosamente, las calles se veían rojizas y las mismas eran adornadas por cada farol, cada luz, que se encontraba encendida. Abrió grande la boca, decir que estaba sorprendida no bastaba, realmente estaba hipnotizada por todo eso. Casi olvidó que Kisshu le dijo que debía sujetarse fuerte, pero él la atrajo hacia su torso haciéndola regresar de aquel maravilloso lugar. Rió adorable y chistó –"De todas formas, si caes caerás de pie como los gatos!"- Ichigo frunció el entrecejo preocupada, pero estaba demasiado fascinada a la vez.
-"Kisshu… ¡esto es tan hermoso!"- Exclamó a todo pulmón.
Kisshu sonrió aliviado de que no le diera un infarto o algo así. –"Puedes ver toda la ciudad desde aquí"- comentó vagamente.
-"¿Dónde está mi casa?"- preguntó divertida mientras inspeccionaba más cuidadosamente cada pequeño edificio y residencia, se veían realmente diminutos, y tan distintos desde arriba… Él señaló un grupo de casas –"Es en esa manzana"- dijo arrojándole una pista. –"¡OH, ya la vi…!"- hizo una pequeña pausa -"papá debe emparejar un poco esos árboles"- murmuró.
-"Y allá está tu escuela, y el parque"- Señaló mientras su cabello verde se movía con el viento.
-"Y la casa de…"- señaló ella
-"Sí… la casa de tu novio es esa"- masculló molesto.
Ella rió a causa de la voz notoriamente molesta de él. Por fin Kisshu volvía a escuchar su adorable risa. Ahora se sentía complacido de habérsela regresado, él y sólo él. Sonrió ligeramente, una sonrisa cálida diferente a las demás. Sus párpados caían un poco sobre sus ojos dorados. Él simplemente se sentía, Bien. Mejor que nunca seguramente.
-"Esto es, absoluta y espléndidamente maravilloso…"- aseguró ella, -"Kish…"- volteó a ver su rostro. Sus ojos cafés brillaban eufóricos. –"…Gracias, ¡Gracias por mostrarme todo esto!"- no pudo evitar regalarle un abrazo. A lo que las mejillas de él se colorearon intensamente.
-"N-no es nada, Ichigo"- dijo tragando toda su vergüenza, ahora sobrevolaban Tokio, en dirección a la casa de Ichigo. "¡Nada puede ser tan mágico!" pensó ella. Luego descendieron sobre el balcón de su casa.
Ichigo saltó de felicidad, como si en sus pies hubiese resortes. Giraba, una y otra vez, todo lo que antes había pasado ya no era una preocupación. Reía y estaba feliz de aquella experiencia.
Kisshu la observaba flotando a su alrededor sentado con las piernas cruzadas. Él sólo sonreía dejando a la vista uno de sus afilados caninos. Luego dijo –"¡Volveré en un momento, koneko-chan!"- y como si hubiese recordado algo que no podía aplazar, desapareció.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Habitación de Ichigo.
Habían pasado varias horas desde la partida del cyniclon, ella incluso ya había cenado. Y ahora se arrojó en su cama, pensando en lo maravilloso que había sido ver toda la ciudad de esa forma, y, extrañamente se sentía demasiado bien, dudaba que aquella fuera la única razón, pero no buscó más.
Nuevamente no esperaba que volviera, pero cuando estaba a punto de dirigirse al baño a ponerse el pijama apareció. –"Kisshu, es muy tarde"- reprochó ella –"Es casi media noche, Pai y Taruto se molestarán contigo"- luego divisó las cinco cajas pequeñas que traía, una sobre la otra. Y la cara de quien las traía… como si hubiese encontrado el mejor de los regalos, sonreía de oreja a oreja (aunque teniendo en cuenta de quién se trata eso es decir mucho). –"¿Qué tienes ahí?"- preguntó ella.
Kisshu caminó unos pasos hacia ella, dejando 4 de las cajas en manos de Ichigo, todas hermosamente envueltas en papel de regalo rojo y otras con dibujos de gatitos y fresas. –"S-s-son… ¡SON DEMASIADOS CHOCOLATES!"-
-"¡Y de los mejores!"- aseguró él. –"Son para ti"- dijo inocente y con una perfecta sonrisa felina en su rostro.
-"Son demasiados, no pueden ser todos para mí."- Ichigo dudaba en sí debería aceptar aquel regalo. Aunque ya estaba en sus manos. Kisshu se sentó con las piernas cruzadas en el suelo, a unos dos metros de ella, quien estaba sentada en la cama abriendo cuidadosamente las cajas.
-"¡Oh! ¡Estos son mis favoritos!"- exclamó sorprendida –"¡Y estos otros son deliciosos!"- ¿Cómo podía él conocer tanto los gustos de ella? –"¿No quieres algunos, Kisshu?"-
-"No. Son para ti."- respondió mientras observaba con ojos amables a su adorada gatita, saboreando lo mejor de cada caja.
Rió divertida y con una gran idea, tomando un puñado de chocolates.
Kisshu la observaba curioso, como ella sacudía y hacía saltar los chocolates en su mano. A continuación una mirada cómplice iluminó su rostro.
-"¡Atrápalo!"- Lanzó uno a su rostro. Rápidamente él captó a qué se refería "atrapar chocolates como una foca de circo atrapa el pescado…" sin mucho esfuerzo lo consiguió. –"Delicioso"-
-"Ahí van más"- esta vez lanzó 3 chocolates.
-"¡Ahh… Ichigo!"- Saltó y los atrapó a todos, el último casi se le escapa, pero su elasticidad le permitió capturarlo. –"¡¿Soy una buena foca?"- preguntó irónico mientras estaba sentado como una esperando por más chocolates.
-"Podrías llegar a trabajar en un circo, sin dudas…"- río ella. Sacó algunos más y los lanzó uno a uno. Todos a las fauces de su compañero de orejas puntiagudas y ojos de oro.
Cada vez su compañía le resultaba más amena, pensar que antes era un enemigo le resultaba demasiado lejano y hasta imposible. Como si jamás hubiese sido cierto.
Kisshu carraspeó y una sonrisa socarrona se dibujó en su rostro. –"¿No quieres saber qué hay en la última caja, koneko-chan?"- dijo provocador.
Ella lanzó una pequeña risita –"No puedo imaginármelo, ¿Qué es?"-
-"Aquí, en esta pequeña caja roja, se encuentran los chocolates más deliciosos de la tierra, un sabor tan intenso que se derretirán en tu boca, no encontrarás nada similar"- confesó sonriente. –"Pero, serán tuyos con una condición…"-
Ichigo lo reprochó –"¡Kisshu!"- sólo con imaginarse de qué podía tratarse.
Pero él continuó –"La condición es que debes atraparme y quitármelos, ¡Ichigo!"- dijo en tono divertido y empezó a levitar de un lado a otro de la habitación.
-"¿Sólo eso?"- dijo sorprendida, definitivamente Kisshu había madurado un poco. O eso parecía. –"No será difícil entonces…"- dijo con seguridad y se lanzó de un salto hacia él. Éste la esquivó, pero ella utilizó su agilidad felina hasta que pudo arrinconarlo. Cuando creía que ya lo tenía se teletransportó a la otra punta de la habitación –"¡Hey! ¡Eso es trampa!"- gruñó Ichigo.
-"¿Soy demasiado rápido para ti, gatita?"- provocó él en un tono entre seductor y burlón. Al momento que una almohada le da en la cabeza y los brazos de Ichigo se enrollan alrededor de su cintura, suficiente para hacerle perder la concentración y caer ambos al suelo alfombrado. –"¡Lo hice!"- chilló victoriosa sentada sobre el cyniclon, la caja estaba debajo, en su espalda, intentando no ser aplastada por ambos.
-"¡Tu también hiciste trampa!"- replicó él. –"Sólo seguí tus propias reglas. No es hacer trampa~Nyah"- Ichigo puso una cara de sorpresa al sentir su maullido, sin percatarse de que sus orejas y cola también habían hecho su aparición. Se ruborizó intensamente. Eso sólo significaba una cosa…
-"¡Bien, koneko-chan!"- comenzó –"Supongo que sí has ganado entonces. ¿Quieres saborear primero tu premio?"- Dijo colocándose una fresa cubierta con chocolate en su boca, sujeta apenas con la punta de sus dientes, para que ella la mordiera y se la arrebatara.
-"Kisshu…"- lo nombró ella sabiendo que no era correcto. Él también lo sabía, pero no era algo que le importara demasiado. –"Sólo es un juego."- sonrió amablemente con la fresa en sus labios y bajando un poco las orejas, si ella se negaba él lo comprendería…
Aún sentada sobre él, se inclinó lentamente hasta su rostro, tan roja como la misma fresa. Algo la impulsaba a seguir, aunque su interior también decía que no lo hiciera. El primer impulso ganó, envolvió la fresa en sus labios, cerrando los ojos, los de él ligeramente abiertos. Aún quedaba algo de aquella pequeña y dulce delicia así que intentó arrebatársela completamente, sabía que no iba a poder obtenerla a menos que sus labios se tocaran. Él se acercó un poco más, aprovechando el momento para robarle un beso, como en aquella primera ocasión. Aunque esta vez el aliento de ambos olía a chocolate y fresa, y ella estaba arriba, y prácticamente se besaron al mismo tiempo… todo era bastante distinto, incluso el contacto lo fue, ya que él pudo introducir por unos segundos su lengua y acariciar la de ella. Con extrema suavidad. Un beso dulce y seductor, aún así demasiado simple. Maldijo al tiempo, y que durara tan poco el contacto, un pequeño consuelo para su corazón cuando creyó que no volvería a sentir tal suavidad nuevamente.
Luego ella se movió al costado, aturdida, con su rostro completamente rojo. ¿Qué había hecho…? "¿Qué fue eso…? ¿Qué fue lo que hice?" su corazón latía desbocado e instintivamente llevó un par de dedos a sus labios, como si aún no creyera en lo que acababa de suceder. Él permaneció en el suelo, sólo se movió un poco para quitar la caja y extenderla hasta donde ella se encontraba. Algo triste había en su mirada. Sus ojos dejaron de observar el techo de la habitación para trasladarse hasta su amada gatita. –"Perdóname, Ichigo"- dijo con un hilo de voz, -"Yo no quería obligarte a hacerlo, lo siento… "- pronunció hasta que su voz se apagó totalmente.
Cuando ella bajó la mirada él se incorporó, sentándose frente a ella, con ambas manos sujetando sus rodillas se inclinó y mordió con suavidad su oreja gatuna derecha. –"¡Kyaah…!"- gritó de la sorpresa –"¡¿Kisshu, qué haces?"-
-"No vayas a llorar, Ichigo..."- dijo en tono serio tomándola por el mentón y concentrando su atención en los ojos café que lo observaban confundidos. -"Kish…"- dijo ella –"Esta bien"- dio una pequeña y casi imperceptible sonrisa. Él le regresó una más amplia y sincera. Tomó la caja de chocolates y la dejó en su regazo.
.
.
.
Autor Comment: ¡Esto aún no termina!
