Author Comment: Cambiamos el rated a M (antes estaba en T) ya que los capítulos siguientes tendrán contenido adulto, escenas de sexo, escenas de violencia, lenguaje adulto y todo eso… 9-9 si eres menor de edad por favor dale click a la "x" de arriba a la derecha, si eres un menor pervertido o un adulto puedes leer (¿?) pero no me hago responsable de posibles traumas psicológicos.
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Capítulo V: Adiós, mi gatita…
La noche anterior se preguntaba qué había ocurrido con ella, estaba enloqueciendo. Aún no entendía lo que ocurría con Aoyama, sólo esperaba que no fuese lo que ella creía. Por otra parte ella sí había hecho algo imperdonable (según ella). Ichigo amaba con todo su ser a Aoyama, pero algo la impulsó a seguir los juegos "traviesos" de Kisshu. En la mente de Ichigo, Kisshu no era más que una persona que consideraba su amiga, él la había rescatado varias veces, habían sido enemigos antes, e incluso había intentado matarla… pero también había declarado su amor por ella e incluso fue quien se llevó su primer beso…
"¡Esto es demasiado confuso!" pensó, mientras intentaba encontrar una vinculación entre la amistad y las sensaciones que ahora él le provocaba, antes no lo hacía, ¿Por qué ahora sí?... suspiró con resignación.
La sensación: Definitivamente no se trataba de amor, o al menos ella no lo veía así, pero sí era algo especial… ¿Ternura? Podía ser, la sintió cuando éste cayó a sus brazos malherido, aunque en ese momento también era su enemigo. Ciertamente antes lo apreciaba. Luego de todo lo que hizo, terminó resultándole graciosos todos los intentos por robarle un beso, aunque fuera en la mejilla, parecía que su meta era fastidiarla y hacerla ruborizar. Él jugaba. Jugaba con ella, y la consideraba un juguete (él se lo había dicho varias veces incluso), luego empezó a llamarla "koneko-chan" (gatita) y pasó a ser, posiblemente, su mascota. Claro, todo esto en la mente de Kisshu. Según creía Ichigo. Luego empezó a llamarla por su nombre de vez en vez, y confesó finalmente que la amaba. Luego de esto se fue. Y ella lo extrañó más de lo que se esperaría extrañar a un "conocido" o incluso a un "amigo", tal vez porque él había dado todo por ella, y luego, simplemente desapareció.
Ella lo quería. Finalmente descubrió que sentía un gran aprecio por él.
Entonces cuando regresó, ella no podía creerlo. ¿Realmente lo había hecho? Cuando lo tuvo frente se lo dijo, tal vez no con palabras, pero le dijo que lo extrañaba y supongo que eso ha dado a entender que lo quería. Y también lo llamó "amigo".
"Los amigos no intentan besarte a través de un chocolate" se dijo molesta.
-"Bien, ¡de todas maneras Aoyama-kun regresará en unas semanas más!"- dijo para sí misma, definitivamente lo que sentía por él era diferente.
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Días siguientes.
Como si supiera que pronto él regresaría, Kisshu fue más apegado que nunca a, como él consideraba, 'su gatita'. Ella ignoraba si él realmente lo sabía o no, aunque mientras la fecha se acercaba, lo notó algo triste. Cada vez que escuchaba hablar de Masaya rápidamente cambiaba de tema, o desaparecía, o hacía alguna estupidez…
Ichigo sabía que él la amaba, se lo había dicho. Y también que no iba a interferir en su vida ni en su relación con él. A ella no le molestaba, por el contrario, sentía agradable su compañía y apreciaba que él hubiese prometido eso por ella. Aunque siempre mantenía una barrera entre ambos, y en especial luego de aquella vez con los chocolates, era cuidadosa con sus juegos que aparentaban ser inocentes. Kisshu era un verdadero experto en aparentar ser inocente para alcanzar lo que buscaba.
Él solía frecuentar la casa de Ichigo en la mañana, en el desayuno, sólo un momento hasta que ella salía al Café o a hacer las compras. Entonces él la seguía pero fuera de su vista. Sólo cuidaba que nada malo le ocurriera. Cuando salía de su trabajo era casi de noche, así que la esperaba en una esquina, cerca del lugar, en un gran árbol, como si hubiese estado siempre ahí esperándola. Él sonreía y bajaba, hacía alguna broma o despeinaba su cabello para recordarle que estaba a su lado, la cuidaba. Probablemente como siempre hubiese querido.
Faltaba algo más que una semana para que Masaya regresara. Antes de volver a los campeonatos. –"10 días más…"- suspiró aliviada, impaciente por volver a ver a su amado. Salía del Café Mew, cuando empezaba a oscurecer, y le sorprendió que al cruzar aquel frondoso árbol Kisshu no saltara a sus espaldas. Siguió caminando. "seguramente aparecerá en cualquier momento para asustarme" pensó Ichigo. Pero nada fue lo que ocurrió…
Los dos siguientes días fueron iguales, Kisshu no apareció en ningún momento. Tres días completos sin saber de él. No recordaba haber dicho nada que lo molestase. Empezaba a preocuparla… ¿Y si le había ocurrido algo y ella no estaba enterada?... llamó a Pudding. Esperando que ella aún se comunicara con Taruto-chan. –"No te preocupes, Ichigo, Pudding preguntará a Taru-Taru mañana por Kisshu y le dirá que hable contigo Na No Da"- respondió alegre ella, como siempre lo hacía. Esto alivió un poco la preocupación de Ichigo por ese día, que estaba terminando.
El siguiente día ella había logrado salir antes del Café, no había mucha clientela. Así que regresó por el parque, esperando ver a Kisshu, o Taruto, o alguien que le resultara agradable. Mientras caminaba unas ondas de aire se formaron antinaturalmente a su espalda. Ella volteó de un giro –"¡Kisshu!"-
Pero en su lugar apareció el pequeño cyniclon de cabello rojo, Taruto. –"¡¿QUÉ…? ¿En serio me parezco a él? ¡Qué desgracia!"- se alteró.
Ella le sonrió –"Disculpa, Taruto. Es que él suele aparecer… ¿Dónde se ha metido? No lo veo hace varios días"- explicó preocupada.
Taruto flotaba más cerca de ella, con una expresión de confusión en su rostro –"No sé para qué quieres verlo si no te gusta"- río maliciosamente. Mientras que Ichigo se puso roja como un tomate. –"¡Taruto! Él es mi amigo…"- gruñó enfadada la pelirroja. –"¿Sabes o no dónde está?"- volvió a preguntar irritada.
-"Bueno. Creo que será mejor que no lo veas por varios días."- dijo finalmente.
-"¡¿Por qué?"- preguntó desconcertada. –"¿Está enfermo…?"-
-"Algo así. Él está en uno de sus ciclos, según Pai, y podría ser peligroso. Así que lo dejamos encerrado en su cuarto sin ver a nadie"- respondió con la inocencia de un niño.
-"¿Ah…?"- Ichigo quedó boquiabierta por aquella extraña explicación. De ninguna forma comprendía lo que podía significar.
-"Yo no sé más que eso."- murmuró Taruto llevándose los brazos a la nuca y flotando hacia atrás. –"Tengo que irme, ¡Bye-Bye!"- y sin más, desapareció.
Todo esto había preocupado y confundido más a la joven pelirroja. No sonaba bien "Dejar a alguien encerrado y que no vea a nadie suena… cruel" se dijo mientras recordaba que lo había notado algo 'enfermizo', melancólico… triste, demasiado triste. Se preguntó si eso podía deberse a su "enfermedad". Atónita permaneció unos minutos en aquel parque antes de regresar.
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Sólo falta una semana para el regreso de Masaya.
La noche del día siguiente llovía de manera torrencial. Ella regresa de trabajar, a pesar de usar paraguas estaba algo mojada, llovía demasiado y en todas direcciones. Además de que su paraguas se había invertido poco antes de abrir la puerta. Ichigo se quita el piloto de agua, deja las botas a un lado y sube las escaleras, hace una parada en el baño para ponerse más cómoda: Una blusa color fresa y una falda negra (y calcetines negros con estampados de fresa). Gira el picaporte de su habitación.
Él estaba ahí, de pie. Ambos se sorprenden demasiado al verse. Finalmente, cortó el silencio… –"¡Kisshu, regresaste!"- exclamó alegre. Él pareció no reaccionar… observó aturdido y con miedo, como si hubiese cometido un error enorme al caer en ese lugar, se veía enflaquecido, Kisshu estaba totalmente demacrado, y algo de agua de lluvia caía de sus ropas y cabello. Lo último que notó Ichigo era que parecía afiebrado. Lo llama nuevamente, dando unos pasos hacia adelante, estaba asustada al verlo en ese estado, Kisshu apenas podía mantenerse en pie.
-"Ichi…go…"- la llama lastimosamente. Antes de que su cuerpo comenzara a desplomarse.
Ella lo atrapa en sus brazos. –"¡KISSHU!"- gritó gravemente.
-"Estaba harto de estar en esa nave, sin verte."- Dice con una sonrisa amable. –"No estoy bien, siento que estoy muriendo… pero quería verte, no podía soportarlo más…"-
-"¡Kisshu, no seas tonto!, ¡no digas esas cosas! ¡Pai y Taruto deben estar muy preocupados por ti, ellos podrán curarte!"- exclamó.
-"Eso, no es cierto. Sólo tu… sólo quería estar contigo un momento… Ichigo"- responde delirante.
¿Qué podía hacer ella por él?... no podía mandarlo de regreso en ese estado, seguramente se hubiese teletransportado a cualquier otro lado menos donde tenía que ir. Recapacita al verlo tan débil… y con su ayuda se incorporan. Ella lo acomoda en su cama, mientras separaba los cabellos de su flequillo para descubrir su frente y medir su temperatura con la mano. Parecía demasiado alta, aunque desconocía lo que sería "demasiado" para alguien de su especie. Sería mejor un termómetro. Cuando ella se levanta para salir en busca de uno él sujeta su mano –"No te vaya… por favor, quédate…"- le suplica suavemente. –"Kish, debo medir tu temperatura. Iré por un termómetro y algunas toallas frías para tu cabeza, volveré rápido"- asegura amablemente. Entonces, él la suelta. En unos minutos ella había regresado como lo prometió.
-"Bueno…"- dice dudosa y con gotas de nerviosismo bajando de su rostro –"Necesito abrir tu chaleco, además tu ropa está mojada…"- respondió ruborizada mientras quitaba los botones, él se dejaba, estaba demasiado débil para siquiera moverse o decir alguna tontería. Sus ojos permanecían cerrados. Finalmente el pecho de Kisshu estaba descubierto, su piel marfilada tenía dos enormes cicatrices, ambas producto de una persona que bien conocía… "Blue Knight"… "Deep Blue". "No las recordaba…" pensó ella mientras las observó por algún tiempo y acomodaba el termómetro debajo del brazo del cyniclon, e intentaba que las toallas mojadas en su frente hicieran algún efecto. Kisshu respiraba, de manera terrible, como si estuviera agitado. Y lo peor es que parecía que perdía la conciencia de a ratos.
Finalmente su pecho empezaba a respirar con normalidad, hasta volverse demasiado lento e imperceptible. Ahora Ichigo no sabía a quién recurrir, o se había dormido o…
Intenta llamarlo, mueve un poco su cabeza, pero ésta cae a un lado, como si hubiese muerto. Ichigo se espanta cada vez más, intentando de todas formas hacerlo reaccionar –"¡Kisshu, reacciona! ¡No puedes morirte así!"- se alteró la joven. Al borde del llanto por la 'muerte' de su amigo ella piensa en algo. Y si es verdad debería reaccionar…
Ella solo lo besa. Un beso de lo más simple. Estaba desesperada, si era una broma era de muy mal gusto y él las iba a pagar. El beso no fue más que un muy simple rose entre sus labios y la mejilla ardiente de él. Inesperadamente aquello lo hace reaccionar, sólo dormía profundamente.
Entonces, él la sujeta, la atrae contra su cuerpo y aún con sus labios rosándolo con nerviosismo, Kisshu hace una pregunta –"¿Por qué me besas, Ichigo?"-
-"¡¿Estabas jugando, Kisshu?"- gruñe molesta –"¡Lo sabía!"- Intentó liberarse, ahora en verdad estaba furiosa.
Antes de responderle la lanza a la cama, con la velocidad de un rayo, depositándola en el lugar donde antes estaba, y él ahora estaba arriba, como ella hace un momento (literalmente, cambian de puestos). Levanta una ceja inquisitiva sin comprender las preguntas que su gatita le hacía –"No, no fue una broma, Ichigo."-
-"Kisshu… ¿q-qué… te ocurre?"- Titubeó al notarlo algo somnoliento, casi parecía drogado. Pero cuando parecía que iba a responder sus ojos dorados giran hacia atrás y su cuerpo se desploma sobre el de ella, todo su cuerpo simplemente cae como si se tratara de un muñeco. Ichigo chilla desconcertada e intenta moverlo, pero él era demasiado pesado y parecía haber perdido todas sus fuerzas, aún inmóvil. Se disculpa –"Perdón…Ichigo…"- dice suavemente intentando levantarse, pero sólo retrocede un poco y vuelve a caer, al menos ahora ella podía respirar sin esfuerzos. Él tenía su cabeza apoyada contra su estómago, algo por debajo de los senos de ella, el resto de él seguía aprisionándola, pero al menos era una posición menos incómoda que la anterior. Pasan unos minutos, ella completamente aturdida no había movido ni un músculo… no porque no deseara escapar, sino porque realmente no comprendía lo que ocurría, hasta que finalmente logra sentarse un poco, algo consternada por aquella situación, violentamente ruborizada y con el joven alien sobre ella, quiso darle una patada y expulsarlo de allí, pero viéndolo de nuevo notó que sus ojos se veían vacíos, parecía haber perdido la fuerza ni el vigor que tanto lo caracterizaban. Y ahora sólo era un niño, vulnerable y herido.
-"Ichigo…"- la llama tímidamente, casi sin voz
Ella lleva una mano a su cabeza para quitarle el cabello del rostro –"Hm?"-
-"¿Podrías… dejarme descansar así un momento?"- y con eso se refería a 'sobre ella'. Ella se pone totalmente roja. Sus ojos se humedecen sin saber qué hacer. -"Kisshu… ¿qué tienes?"-…
Él se hallaba dormido profundamente, ella acaricia su cabello, orejas… en especial sus orejas, tan extrañas y suaves, era la primera vez que lograba hacer eso y por alguna razón no se preguntaba por qué lo hacía o por qué no podía dejarlo allí e irse a otra parte. Aún respiraba y ahora lo hacía sin dificultad. Así que algo cansada de esperar a que despierte, lo atrajo más a su lado, apoyando su rostro contra la curvatura de su cuello y abrazándolo. Su cabeza sobre la de él. Protegiéndolo. El estaba en un estado tan lastimero que a ella solo podía causarle ternura. Finalmente él se mueve un poco, en lo que pareció despertar, pero sólo para hundir más su rostro contra el cuerpo de ella, y rodearla con sus brazos. Ella lo permite, aunque le causa cosquillas y vergüenza sentir su respiración golpeando contra su cuello. Pero él parecía haberse quedado dormido nuevamente. Ella dormita un poco también, pero no demasiado, sólo unos minutos, luego posa su mano sobre el rostro de él e intenta separarse un poco, pero él empuja para seguir contra ella. Lo más cerca físicamente posible. -"Ichigo"-
-"¿Estabas despierto, Kisshu?"- pregunta avergonzada.
-"Solo… un poco…"- Hace una pequeña pausa -"hueles demasiado bien, gatita…"- sonríe, aunque ella no puede verlo sintió su rostro torciéndose en una sonrisa.
-"¿Kisshu?"-
-"¿Hm?"- pregunta él, mientras mueve lentamente de un lado otro su cabeza incrustándose mas entre sus cabellos rojizos y su piel pálida y fragante. Respira, casi soplando contra la fina piel del cuello de ella, intentando recoger al máximo aquel aroma tan delicioso.
Ahora esto volvía a ser una situación incómoda -"Kisshu… deberías regresar con Pai y Taruto, ellos podrán-…"- algo detiene sus palabras. –"curarte…"- La lengua cálida deslizándose contra su cuello la deja un momento bajo una sensación extraña. -"¿Kissh… que-?"-
-"No Ichigo, No quiero dejarte…"- responde completamente decidido manteniendo la suavidad de su voz. -"Dije que no iba a interferir pero… no puedo. Ya no puedo. Sabes que mataría y moriría por ti, gatita"- suspiro… -"siento que esta noche no puedo soltarte"- dijo con un hilo de voz, tímido. Y como si luego hubiese recordado algo terrible -"No puedo… alejarte de mí, Ichigo, mátame, acaba con mi sufrimiento de una vez"- Le pide.
-"¿Qué? Que… estas pidiendo… kisshu?"- ella intenta incorporarse, incrédula. Pero él la retiene con firmeza.
-"Si no lo haces me temo que… yo podría… lastimarte… ¡No quiero hacerte daño de ninguna forma!"- dijo en un sollozo. Ella no comprendía sus palabras, no podía matarlo, lo quería, lo quería demasiado y sabia que él la amaba. Podría estar delirando –"¿Kisshu, estas delirando?"- pregunto chistando, sonriendo nerviosamente, temiendo que podría ocurrir e intentando a su modo, calmarlo, evitar que piense alguna locura. Traer al Kisshu que había descubierto en los pasados días.
Él negó con su cabeza, su semblante era de un profundo dolor, y ahora sus ojos dorados veían fulminantes los de ella. -"Ichigo… hablo en serio."- Se esforzó en sonreír por última vez, antes de estirar su brazo e invocar uno de sus sais.
Ichigo exclamo -"Kisshu, no…"- sollozaba -"¿Qué vas a hacer?"- le preguntó aterrorizada. Pero él colocó el arma en manos de su amada y las cerró con las suyas para que ella sujetara ahora el sai. Le pidió que lo clavara en su pecho. Le rogó "Por favor" ella rompió en llanto -"¡¿QUÉ?"- Si antes, cuando eran enemigos, no podía matarlo ¿cómo él creía que ella podría hacer algo así ahora que lo quería?
-"Ichigo, es necesario. Yo no quiero vivir lejos de ti nunca más, no quiero agonizar de esta forma patética el resto de mi vida…"- se acomodo frente al filo del sai y observó sus ojos, sus labios se acercaron a los de ella como si fuese a besarla, pero sólo gesticularon unas cuantas palabras suaves pero terribles acompañadas de su aliento cálido -"si no lo haces ahora no podré controlarme, te lo suplico… yo… no quiero hacerte daño"- ella dejó de llorar, aunque las últimas lágrimas bajaban de sus mejillas pareció tomar determinación. Solo lo observaba. Y buscaba en esos ojos ardientes una forma de parar con esto. Sujeta vacilante el cuchillo, y habiendo decidido qué hacer lo arroja tan lejos como pudo desde aquella posición. El sai estrella contra la pared provocando un alarido metálico.
Los ojos de oro se abrieron desmesurados, como nunca antes -"No puedo matarte Kisshu, no me obligues a hacerlo por favor. Por favor…te lo suplico, no me obligues…"- él la miraba sorprendido, luego bajo la mirada. Todo su cuerpo temblaba violentamente, tanto que parecía convulsionar. -"Kish?"- lo llamó ella con un susurro.
-"Tonta… no debiste…"- respondió él con cólera y unas lagrimas de amargura se deslizaron por sus mejillas, sus ojos estaban ocultos bajo su flequillo. Ichigo sólo podía ver las lágrimas cayendo por su rostro. De repente se lanzó sobre ella. Aprisionando sus muñecas, arremetiendo con desesperación contra su boca, ahogando cualquier grito que ella pudiera emitir, introdujo sus manos bajo su blusa, acariciando su vientre, deslizando lascivamente su cintura y bajando su falda en la acción. Hasta retirarla. Ella intentó empujarlo, intento golpearlo, pero nada lo movía, el estaba poseído de lujuria.
Intento nuevamente patearlo, aunque le doliera, pero se había acomodado de tal forma entre sus piernas que era imposible darle en algún punto debil. Él sólo recorría su cuerpo, de vez en vez se detenía, para respirar como si intentara retomar su control pero rápidamente lo perdía. Una mezcla de impotencia y pánico asaltaban a Ichigo. Finalmente pudo separar sus labios, aunque no por mucho… -"KISSHU"- gritó forzosamente pero él no se detuvo, por el contrario parecía haberlo incitado a continuar más rápido. Lastimándola en sus movimientos, tan bruscos y desesperados. Él introdujo una mano debajo de su sostén, y lo masajeó descuidadamente mientras retomaba la tarea de evitar que grite lamiendo sus labios ya que ella no los abría, corrió su cabeza a un lado e intento hablarle, entonces él aprovecho para silenciarla "Duele, duele…" sólo en el dolor y la desesperación por librarse podía pensar, Kisshu la asfixiaba y tocaba su cuerpo con demasiada dureza. Arqueó repetidas veces su espalda, intentando separarse, pero sus movimientos e intentos eran reducidos una y otra vez, "solo estoy cansándome" ni siquiera había notado la escasa ropa que la cubría hasta que él se deshizo de su blusa, destruyéndola. Nada romántico, simplemente la desintegro bajo sus garras. Ella temió de lo que esas mismas garras podrían hacerle a su cuerpo frágil. Sentía el cuerpo caliente de él sobre ella, el cual por los movimientos de escape también había tomado calor, respiraba agitadamente, mientras veía como el cyniclon besaba, succionaba, lamía cada centímetro de piel. Una de sus manos se deslizó por su columna, tanteando suavemente, lo siguiente que escuchó fue el "Click" de su sostén. Ahora ya no había nada cubriendo su torso, y su única prenda desaparecería muy pronto también. Ella se retorció de espanto.
Él la observó por un par de segundos, su mirada era distinta, era salvaje, le sonrió con una sonrisa escalofriante, curvando sus labios y mostrando los colmillos filosos. Luego volvió a montarse sobre ella, cubrió todo su cuerpo con el suyo de manera posesiva. Masajeando, besando sus pechos, ejerciendo pequeñas mordidas, aprisionándolos bajos sus colmillos, lastimándola...
Mientras una mano sujetaba el estomago de ella, su vientre, tan suave como ninguno. La otra mano se deslizó por su muslo, recorriendo la parte interna de éste hasta acariciar y detenerse en su entrepierna. Ella gimió, se retorció nuevamente e intentó cerrar sus piernas pero no había forma, el las abrió ayudándose por su cadera, su cuerpo era algo más grande y su fuerza era distinta a la de los humanos, así que pudo dominarla fácilmente. -"Kisshu, no lo hagas, por favor…"- rogó llorando pero su mirada seguía salvaje y lujuriosa. -"Ichigo… no puedo detenerme. Sólo relájate… tensionada como estas ahora sólo te dolerá más. No puedo detenerme"- repitió un par de veces seguido de varios "Lo siento, lo siento… lo siento…" ahora era menos violento en sus movimientos, al menos eso le pareció a Ichigo, ya no atacaba desesperadamente su cuerpo, él acomodó su rostro al costado de su cuello, y a continuación la beso tiernamente, la acariciaba apenas deslizando sus dedos por la fina piel sobre su ombligo, luego subió, aprisionando uno de sus pechos. -"Kisshu…"- dijo con un gemido. Mientras él la seguía besando cuidadosamente, en puntos específicos de su cuello, pecho, clavículas, luego en su rostro, sus mejillas, y posó sus labios suavemente contra los de ella. Sin ejercer presión. Él ahora estaba 'tranquilo', había comprobado que no era necesario usar demasiada fuerza para conseguir lo que buscaba en ella. –"Kisshu"- volvió a llamarlo ella contra sus labios. Él mantenía sus ojos cerrados, aunque su rostro se veía distinto, lamentablemente, no había regresado. Pero al menos parecía más controlado que hace unos minutos. Y ahora que él era en extremo suave los brazos de Ichigo que todo el tiempo estuvieron empujándolo por el pecho, intentando desesperadamente quitárselo de encima, subieron y rodearon su rostro, acariciando la parte de atrás de sus orejas. -"Kisshu, no hagas esto, no tienes que hacerlo... Detente."- le susurró mientras las lágrimas caían de su rostro aterrado. Él suspiró -"no puedo"- y una lágrima se deslizó con impotencia de sus ojos salvajes.
Ella arqueó su espalda al sentir su mano entera por debajo de su única prenda íntima, en contacto con su piel, con su intimidad, su flor, y solo empeoró cuando algunos dedos se clavaron en ella superficialmente.
Un impulso eléctrico recorrió toda su espalda, y sólo por reflejo se sujetó a lo único que tenía, el cuerpo del cyniclon que lentamente se iba quedando con ella. Apretó los dientes cuando un único dedo se introdujo más allá, no había mucho espacio en aquel lugar… e incluso ese único dedo le provocaba un intenso ardor. Ella simplemente era, muy joven, posiblemente él no lo sabía o no le importó. No dejaría que otro la tomara antes que él. Ella negó con la cabeza "Esto no está pasando" se repitió mil veces. Él la besó suavemente en los labios ya que ella había cerrado su boca con tanta fuerza que sus dientes iban a rechinar -"Te amo, Ichigo. Te amo más que a nada, incluso más que a mi vida."- Dijo él antes de correr su prenda a un lado para dejar espacio a su cuerpo. Sus caderas se alinearon -"Ichigo… gatita… relájate y no te lastimará. Terminará muy pronto"- susurró a su oído, con una voz cálida y dulce, falsa para ella. Decide cerrar los ojos y dejarlo actuar, más con temor a lo desconocido que por estar excitada. Él une sus labios a los de ella. Su lengua resbala, pero vuelve a besarla insistentemente, hasta abrir sus labios y poder irrumpir en su boca también y al mismo tiempo que su cuerpo lo haría. Y de momentos aquella invasión alienígena ya no podía causarle más miedo. Lentamente su cuerpo se siente más flojo, caliente. Más ligero y entregado. Y vuelve a estremecer. Un escalofrío recorre su columna al sentirlo, su miembro erguía, duro como si no fuese una parte de su cuerpo. Sólo sintió miedo mientras acompañado de algunos dedos delgados que la acariciaban en aquella zona especial, su miembro empujaba y se deslizaba contra su flor.
Ella era demasiado suave, y estaba tan húmeda y tibia que lo enloquecía. Simplemente, era perfecta. E irresistible en ese estado...
Ella presentía que iba a desmayarse, todo era demasiado distinto a como se hubiese imaginado que iba a suceder cuando estuviera lista para ese momento. Él vuelve a besarla, esperando a que se relaje nuevamente. Sentía su tensión, y porque no, su miedo. Finalmente empieza a introducirse en su cuerpo, ella lanza un gemido de dolor, presionó y clavó sus nudillos, tan profundo como pudo en la espalda de Kisshu. Él estaba entrando lenta y dolorosamente en su cuerpo, -"Perdóname ichigo"- dice deteniéndose al sentir algo en el interior de ella, su virginidad lo había detenido. –"Lo siento" –
-"Kiss—sh…Ahhh!"- intentó pronunciar su nombre pero el dolor era demasiado agudo y demasiado fuerte, se sumergió tanto como pudo en el pecho de él, gritando por el dolor. Él sentía lo que hacía, pero realmente no podía detenerlo, mucho menos en aquel punto. Y estar en su interior era una sensación gloriosa, un vehemente placer lo invadía y sacudía cada parte de su cuerpo. Finalmente luego de un minuto en el que sólo permaneció inmóvil, mientras la respiración de ella regresaba y su cuerpo se amoldaba a él, continuó. Sin detenerse, hasta llegar al final y estar completamente extendido en su interior, incluso empujando más sus paredes de lo que éstas permitían. Ella gritó nuevamente al sentir como su cuerpo había sido desgarrado por completo. Él la sujetaba firmemente por las caderas, solo se movía un poco a los lados y de arriba abajo, no demasiado, no quería que ella volviera a gritar tan desgarradoramente. De repente se retiró, casi por completo, sólo para volver a clavarse con más fuerza. -"Kisshu… duele demasiado… ya no… mas"- pronuncio débilmente contra las orejas puntiagudas creyendo que si continuaba, probablemente moriría de sufrimiento, volviendo a sujetarlo, esta vez pasando los brazos por encima de su cuello, algunas lagrimas caen y se pierden entre la cama y los cabellos de ambos. Él embestía, primero lento, luego profundo y fuerte, y a esto le siguió la velocidad. Los quejidos de ella ahora se habían transformado en suaves gemidos, sus piernas ya no lo empujaban hacia abajo intentando separarlo de su flor, ahora lo rodeaban, y se abrían ante él, cada embestida se hacía más excitante para ambos. Ahora ninguno podía detenerse. Apenas respiraban. Las embestidas pronto se transformaron en un rítmico vaivén de placer, ella sólo exclamaba su nombre -"KISSsh"-. Por un momento creyó que enloquecería completamente, ella mencionaba su nombre y ahora no para que parara, el cuerpo de ambos vibraba por más y el mecer de las caderas de ella presionaba de manera exquisita su miembro, su interior tierno y tibio se abría ante él, y los pliegues de ella lo abrazaban, definitivamente, iba a enloquecer, se volvería loco de goce, para acompañar aquel amor que ella tantas veces había rechazado.
El movimiento fue más profundo con cada respiración, jadeo, caricia… pronto habían alcanzado el más perfecto clímax. No podía dejar de besarla deseoso de que llegara al punto al mismo tiempo. Luego Ichigo se estremeció y retorció en un orgasmo que invadió cada centímetro de ella. Sus músculos se tensaron, exprimiendo el miembro con fuerza. Él lanzó un gemido de puro placer, sus dientes se apretaron e inevitablemente dejó todo lo que tenía de su ser dentro de ella. Ichigo lanzó otro quejido al sentir el ardor de aquel fluido caliente filtrándose en su interior, y su miembro latiendo como nunca mientras bombeaba toda su esencia, la cual siguió quemándole incluso cuando éste pudo salir. Debía hacerlo. No tenía fuerzas y el cuerpo de ella lo expulsaba con ligeras contracciones. Nunca fue bienvenido después de todo.
Los cuerpos de ambos estaban demasiado agotados para escaparse, en especial el de ella, que había luchado para evitar que ocurriera. Su vista estaba perdida. Sólo se envolvió a sí misma apretando sus piernas y rodeando sus pechos, haciéndose pequeña. No entendía como había pasado todo esto tan rápido, su cuerpo le dolía, tenía algunas marcas leves de garras, por otro lado Kisshu tenía muy marcado todo su cuerpo, sus arañazos eran profundos y sangraban. Todo aquel ataque de lujuria había terminado, su ciclo había acabado, sus instintos estaban satisfechos, finalmente lo había hecho, cometiendo el error más grande de su vida. Sentía dolor profundo, un pesar infinito al ver a su gatita sollozando amargamente. Quería quedarse con ella, protegerla. Pero ¿cómo podía protegerla si era él quién la hería y la hacía triste? Deseó poder regresar en el tiempo. Y morir de abstinencia antes de haberse teletransportado a su casa. Deseo poder regresar el tiempo demasiadas veces en su vida, pero esta era la que más lo necesitaba.
-"Ichigo…"- pronunció con miedo y se arrimó mas a ella (no era muy difícil ya que la cama era pequeña) ella estaba quedándose dormida y escuchar la voz de él sólo la hizo temblar de terror. Como si fuese una pesadilla horrible. Él lo percibió. Aún así la abrazó, silencioso. No volvería a hablarle por esa noche, ni a susurrarle, después de todo no era su voz lo que ella quería escuchar. Pensó en cómo podía ella perdonar lo que hizo. Utilizó su cuerpo para darle calor, afuera llovía y hacía frío. Y algo de calor era reconfortante. Ella sin saber que realmente era él.
Kisshu permaneció despierto casi toda la noche, odiándose más que nunca ahora que veía lo que había hecho, deseó morir, ser torturado hasta la muerte, aún más de lo que era lógicamente posible. Sentía un sabor amargo en su garganta, él era un monstruo. Un monstruo, y sólo eso. Un monstruo horrible que había corrompido lo que más amaba… Lloró en silencio hasta que
finalmente, y de madrugada, su cuerpo no pudo soportar más, cayó en un profundo sueño. Rogando que todo esto fuera una pesadilla.
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En la mañana, un sonido lo despierta. Un celular sonando insistentemente. No estaba en aquella habitación, seguramente se hallaba en la cocina. Y sólo él pudo escucharlo. La llamada se cortaba por sí sola y a los pocos segundos volvía a sonar. Miró el techo del lugar donde se encontraba. Se sentía demasiado cálido para ser su habitación en la nave. Se incorpora lentamente en la cama, sentándose, estirando su cuerpo. De pronto lo recuerda, como si una lanza hubiese atravesado su corazón de una sola vez. "No puede ser…" su mente le dice incrédula. Sus ojos se agrandan tanto como pueden, buscándola. Tan desesperadamente que no nota que estaba aún a su lado. La ve, su corazón vuelve a latir una vez más, y cierra los ojos dolorosamente al verla –"Que he hecho…"- dice con un hilo de voz. Ella dormía, se veía como un ángel, y su ángel tenía unas pequeñas marcas de rasguños que no llegaban a atravesar la piel, pero estaban enrojecidas, él se las hizo. Temió por su reacción. Aunque si lo mataba en ese momento él sería feliz, se merecía lo peor. Lo sabía. "¿Qué haré ahora?" pensó con tristeza, sus orejas colgaban más que nunca al verla tan frágil. Se acercó impulsivamente y la envolvió con sus brazos, acurrucándola contra su pecho. Y así permaneció, intentando idear alguna forma de explicar lo sucedido la noche anterior. No la había.
Cuando creyó que lanzaría un grito de frustración sintió como ella se iba despertando, no la veía, pero sus pestañas cosquilleaban contra su piel, en señal de que sus ojos se habían abierto. Su corazón latió desbocado…
Ichigo despertó lentamente, su vista estaba nublada aún cuando se percató que no estaba sola. Pero mantuvo la calma ¿Qué más podía hacer? Sólo esperaba que se tratara de su novio, Masaya. Habría sido sensacional si ese fuera el caso. Apoyó ambas manos contra aquel pecho y alzó la vista, encontrándose con cabello verde del que sobresalían unas enormes orejas puntiagudas. Ambos tragaron saliva en ese instante. Ella lo miró totalmente consternada y su cuerpo se había paralizado por completo… ella estaba desnuda, y ahora tenía vagos recuerdos de lo que había ocurrido, poco antes de que él la violara. 'Él estaba con fiebre y lo traje hasta aquí' Recordaba perfectamente eso. Pero tenía una inmensa laguna sobre los otros recuerdos. Kisshu abrió su boca, completamente ruborizado de la vergüenza, intentó con todo su ser decir algo coherente pero de sus labios sólo emanaron palabras cruzadas, frases cortadas y perdidas -"ICHIGO LO LAMENTO…"- eso no era suficiente. Ella se incorporó sin siquiera hablar, su mirada estaba asustada, se sentó de rodillas cubriéndose con la sábana (él tenía una manta que le cubría perfectamente todo). –"¿Kisshu… que ha…?"- Antes de que pudiera terminar su pregunta él se abalanzó abrazándola tan fuerte que pudo matarla en aquel instante. Sólo pronunciaba la misma frase, una y otra vez –"Lo siento, Ichigo. Lo siento…"- tantas veces como pudo antes de que su voz se ahogara en un sollozo donde sólo tragó aire y algunas lágrimas silenciosas invadieron sus ojos dorados. Ella sólo percibió que lloraba cuando una de las lágrimas cayó en su pierna.
"Él está… ¿llorando…?" pensó e intentó buscar en sus recuerdos. Finalmente recordó su rostro mientras mantenía una mirada salvaje, su boca estaba demasiado abierta y sobresalían varios colmillos puntiagudos que le decían algo, que no le era posible recordar. Sólo la mirada era capaz de causarle escalofríos. Recordaba que había perdido completamente el control cuando peleaba contra Blue Knight y mantenía esa misma expresión monstruosa. Sin darse cuenta él la había trasladado hasta su regazo, aunque tenía sus piernas a los costados de su cuerpo, sentada sobre él, mientras la abrazaba, ella estaba envuelta en sus sábanas.
-"Ichigo… Ichigo…"- la llamaba –"Por favor…"- le rogaba –"Respóndeme"- suplicó tantas veces, aunque ella no lo había escuchado. Aún no había salido del shock de haberlo visto en su cama, estando ella desnuda (ni siquiera había notado que él también lo estaba). –"Kisshu"- respondió simplemente.
-"¿Cómo te sientes? ¿Te duele algo, Ichigo?"- No sabía qué más preguntarle…
-"¿Qué ha… pasado, Kisshu?"- Preguntó nerviosa y llena de temor. Empezando a comprender aquel momento tan extravagante.
-"¿Ichigo… no recuerdas?"- él la separó de su cuerpo y la miró a los ojos, era verdad, ella se veía tan confundida… Los labios del joven cyniclon temblaron. –"Tu… yo…"- y no pudo evitar cambiar a un rojo intenso hasta sus orejas. Ella empezaba a ruborizarse de igual forma viendo la desnudez de él, aunque haya sido sólo su torso. –"No puede ser…"- negó ella con la cabeza.
-"…lo hicimos, Ichigo"- dijo finalmente casi de forma inaudible.
-"Es imposible… se supone que el primero sería… Aoyama-kun…"- dijo con un hilo de voz, y parecía que en cualquier momento iba a gritar.
Él la observaba, esa última frase fue algo de lo que se sentía extrañamente satisfecho, odiaba lo que había hecho, pero al menos había superado una vez más a ese idiota. Sin embargo seguía siendo la criatura más despreciable. Ella lo empujó tan rápido que logró liberarse de su abrazo. Estaba esperando su rechazo, así que no le sorprendió. Sólo miró hacía otra parte mientras ella se levantaba de la cama y tomaba una bata para cubrirse. Y sin más salió de su habitación. "Este dolor…" era verdad después de todo, le dolía su vientre de forma parecida a un dolor menstrual, muy fuerte por cierto. No era lo único que le dolía, tenía un penetrante dolor en su pecho, e intentaba recordar cómo había sido. Kisshu apareció delante de ella, cerrándole el paso. Sólo pudo dar unos pasos hacia atrás cuando se vio arrinconada.
-"Ichigo…"- volvió a llamarla preocupado.
-"¡KISSHU VETE AHORA MISMO!"- Le gritó sin poder contener más su furia.
Los ojos dorados se abrieron desmesurados. Había tanta ira que no parecía ser Ichigo.
Ella cayó de rodillas al ver que sus gritos no lo hacían moverse. –"¿Cómo pudiste…?"- continuó –"Yo… confié en ti… intenté ayudarte… ¿Cómo pudiste hacerme esto, Kisshu?"-.
-"Ichigo…"- le dedicó una sonrisa dolorosa –"¿Recuerdas que te pedí que me mataras para que no lo hiciera?"-
Ella levantó la mirada ¿Eso era verdad? No podía recordarlo.
-"¿Deseas hacerlo ahora, koneko-chan?"- dijo arrodillándose frente a ella –"Te amo, Ichigo. Te rogué que me atacaras con tal de no hacerte daño… pero tu arrojaste lejos el arma, tu corazón es demasiado bondadoso, gatita. Por eso te amo tanto."- Los ojos de ella se llenaron de lágrimas en ese momento, aún mantenía la vista en los ojos dorados de él, que cada segundo se veían más miserables y sin vida. –"Yo no quería hacerte daño, Ichigo, preferí morir antes de hacerlo, pero tú no me lo permitiste…"- Ichigo se abrazó a sí misma sin quitarle la vista de encima al joven que estaba arrodillado casi llorando frente a ella.
-"Perdóname…"-
-"¡CÁLLATE, KISSHU! ¡CÁLLATE, POR FAVOR!"- le gritó llorando a punto de enloquecer -"¡Quiero que te vayas! ¡NO REGRESES NUNCA!"-dijo antes de romper en un llanto profundo. Y finalmente lo dijo –"TE ODIO, TE ODIO, TE ODIO TANTO…"-
Él permaneció inmóvil todo el tiempo, como una estela de piedra sobre la tumba de un hombre, su corazón estaba destrozado. Observando quietamente lo que más amaba sufriendo por su culpa, y de él caían lágrimas. Finalmente un portal se abrió y su cuerpo se desvaneció hasta desaparecer por completo. –"Lo siento tanto… Ichigo. Adiós, mi hermosa gatita…"-
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Author Comment: TOT no, no, no… pobres…
PS: No sé a dónde habrá ido a parar el termómetro, sólo esperemos que hayan sido los de pilas y no los que tienen mercurio, por las dudas XDDD
