Editado: 7/7/2011

Author Comment: aww… gracias a todos por los reviews! :3 TeenageMonster gracias! *-* te voy a ser sincera… (?) a mí tampoco me gustan los embarazos ni los bebés, de hecho los detesto xD… pero creo que con todo lo que pasó Kisshu, Ichigo se merecía algo de tortura *sonrisa torcida* no encontraba nada peor que eso XD igual te prometo que los próximos no tendrán este tipo de sucesos… ¡Gracias a todos por leer!

Sigamos…

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Capítulo VII: Locura.

-"Aoyama-kun ¿A dónde vamos?"- curioseó mientras él la guiaba sujetándola por la mano.
-"Quiero que veas algo…"- respondió misterioso. Faltaba poco.
Por fin habían llegado a una pradera, al borde de un río. Se agazaparon entre el pasto alto. –"Sólo espera y verás"-

Las hojas secas que aún quedaban del pasado otoño crujieron levemente a sus cercanías. Luego un animal saltó ligero y se mantuvo en su lugar, un venado, se decía que ya estaban extintos en aquellas zonas…

El animal olfateó sus alrededores, estirando su cuello tanto como podía, inseguro de si debería aproximarse al lago o regresar a la pradera. Su cornamenta era espesa, giraba varias veces y se dividía en 8 puntas, los ojos negros brillaban. Era una imagen hermosa de ver, la vida continuaba…

Luego el animal chilló, Ichigo se sobresaltó "¿Estará herido?" se preocupó. Pero luego salió otro algo mediano y sin astas, la hembra, acompañada de una cría muy pequeña. Ambos padres protegiéndola ya que apenas sabía caminar y sus patas largas de momentos se enredaban y éste se tambaleaba. Finalmente el macho se quedó observando que no hubiese peligro cerca y su familia bajó para beber.

-"¿No son hermosos?"- preguntó en voz baja Masaya. –"No podía creer cuando los vi la primera vez, según las enciclopedias esta especie desapareció de estas tierras hace unos 10 años…"- decía.
Ichigo los veía maravillada, jamás había visto animales como estos en su estado natural, los de los zoológicos se veían tan miserables en comparación. Y la escena era demasiado hermosa, la hembra empujó con el hocico a su cría, con suavidad, para hacerla caminar, el pequeño intentaba brincar a su alrededor, jugaba con inocencia. Mientras sus padres querían salir de ese lugar peligroso cuando antes, el venado más grande se erguía orgulloso mientras giraba su cabeza preocupado. Luego desaparecieron. Llevándose a su pequeño tesoro con ellos. Los ojos de Ichigo brillaban y sonreía tiernamente, deseándoles lo mejor y esperando que nadie más conociera estas zonas. Así vivirían tranquilamente. Aoyama la abrazó por la cintura, y besó sus labios. Antes de que ella pudiera reaccionar. Luego se pusieron de pie y regresaron hasta toparse con un parque donde se sentaron a preparar su picnic.

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Kisshu había regresado a su nave, sólo un momento. Para intentar explicarles a Pai y Taruto lo feliz que se encontraba. Ichigo le había prometido que no se alejaría demasiado ese día. Así que le dio un respiro.

Al llegar Taruto aparece sobre él, casi demasiado sobresaltado –"¡Oye! ¡¿Dónde te habías metido?"- preguntó alarmado. Al parecer Pai había mantenido su 'secreto' en silencio. Kisshu sólo sonrió de manera cómplice y demasiado alegre. Ahora Taruto estaba más desesperado por saber qué había pasado todo este tiempo, Pai no le decía, dudaba si en verdad sabía algo. "¿Por qué sonríe tan estúpidamente?" pensaba y curioseaba a su alrededor.

-"¿Dónde está Pai?"- preguntó feliz e ignorando completamente las preguntas del pequeño Taruto. –"Él está en los controles, ¡OYE! ¡NO ME HAS RESPONDIDO!"- chilló.
-"Estuve en…"- dijo sonriendo tontamente. Luego lo miró algo más serio –"Necesito… decirles algo…"- confesó amable.

Habitación de control de la Nave.

Taruto bajó las orejas, sus ojos se abrieron tan enormes como su boca y luego de un momento en silencio expulsó un gritó –"¿KISSHU SERÁ…?"-
-"¡Sí! ¿No es genial?"- volvió a sonreír ampliamente mientras flotaba como una pluma alrededor de ellos. Pai se mantenía estático en sus pensamientos, cruzado de brazos, sonriendo con la comisura de su boca de manera muy leve, no le agradaba del todo, pero le resultaba interesante y más que todo parecía ir bien.
Algo más alejado –"¿Y ella?"- preguntó finalmente. Kisshu se detuvo –"Bueno… está confundida…pero parece que lo está aceptando, aún no sabemos qué hacer… este planeta es peligroso para nosotros"-
-"¿Y entonces?"-
inquirió Pai.
-"Pensé en… llevarla a nuestro planeta los últimos meses…"- respondió inocente.
Taruto al fin cerró su boca que hasta ahora no había salido de la expresión de sorpresa –"¡¿QUÉ? ¡Estas demente, Kisshu!"- gruñó. Pai abrió finalmente los ojos, sorprendido de aquella idea.
-"No podrás hacerlo. No sabemos cómo reaccionarán nuestra gente al verla… los humanos no son bienvenidos"-
-"Sólo será por el último mes, y ella luego regresará… yo me haré cargo del resto…"- respondió algo entristecido.
Pai comprendió perfectamente lo que sucedía, aún si Kisshu estaba feliz con la noticia ella no lo había aceptado, mucho menos a él como su pareja. Se quedó un momento buscando una respuesta a todo ello, mientras Taruto seguía reprochándole a Kisshu que era una pésima idea.
-"Él o ella ni siquiera será de nuestra especie, Kisshu. No sé cómo vas a esconderlo. Si sus rasgos son más humanos que cyniclones no podrá estar en nuestro planeta y lo sabes."- respondió fríamente aunque su verdadera intención era hacerle comprender cuán peligroso era todo eso.
Kisshu suspiró dolido. –"Aunque tal vez…"- continuó Pai.
-"Tal vez esto sea beneficioso para ambas razas, si nuestra gente llegase a comprenderlo podría ser la unión entre ambas. Demostraría, finalmente, que no somos diferentes. Tal vez después de todo tu hijo sea aceptado…"-
-"Nadie sabe cómo podrían reaccionar…"- agregó Taruto algo preocupado.
-"Les enviaré un aviso a los mayores para saberlo"- dijo el cyniclon de cabello verde seguido de un –"Gracias…"- amable, agradecía que ambos hubiesen sido tan comprensivos a aquella noticia. Pai seguramente ya lo sabía, pero aún así se lo habían tomado demasiado bien. Sabía que podía contar con ellos. –"Por cierto… son los primeros en enterarse"- dijo sonriente y luego desapareció.

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Kisshu estaba demasiado emocionado. Cortaba el cielo con una velocidad increíble y daba volteretas en él, hasta llegar a los lugares que ella visitaba, el café no, sabía que era su día libre. Odiaba perderla de vista, pero el día de hoy estaba demasiado optimista para preocuparse, seguramente ella estaría con sus amigas o haciendo compras. Luego del rechazó de ella hacia Aoyama la noche anterior ni siquiera eso le molestaba del todo. Por el momento, todo salía demasiado bien…

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-"¿Ichigo?"- preguntó Masaya, extrañado de verla tan ausente desde su regreso. –"¿Te encuentras bien?... Antes tampoco contestabas mis llamadas… ¿Qué sucede?..."- sin dudas algo andaba mal. Ella lo observó un momento, sin saber exactamente qué decir… o si debería hacerlo. –"Aoyama-kun yo…"- desvió su mirada, no podía decirle, no podía lastimarlo de esa forma tan cruel. Simplemente empezó a girar su anillo, para quitárselo. Él se alarmó –"¿Ichigo? ¡¿Ichigo, qué sucede, amor?"- los ojos de ella empezaron a llenarse de lágrimas. ¿Por qué tenía que ser tan cruel su destino? –"Lo siento, Aoyama-kun…"- dijo dejando el valioso anillo cercano a su mano y huyendo de aquel lugar.

Corría tan velozmente como podía, mientras sus ojos no dejaban de llorar. Finalmente las lágrimas casi no le permitían ver, así que siguió caminando, una vez que se halló lo suficientemente lejos de él.

-"¡ICHIGOOO!"- gritó tan fuerte como pudo mientras corría hacia ella y la abrazaba con fuerza. Sin aliento le preguntó –"¿Qué sucede, Ichigo? ¿Por qué haces esto? Por qué…"- no podía explicarle el por qué, ella no soportó más sus preguntas suplicando respuestas, el amor de su vida estaba entregándole ahora su corazón, y ella no podía aceptarlo. Sólo pudo llorar contra su pecho, y ambos cayeron de rodillas –"¿Por qué, Ichigo…?"- preguntó una vez más mientras ella había roto en llanto.

Él intentó besarla, sólo para calmarla y hacerla recapacitar. –"No… Aoyama, por favor… no lo hagas"- fue su respuesta mientras desviaba su rostro antes de que sus labios se unieran. Pero él la sostuvo y la besó con fuerza. –"Por favor, dime qué sucede… qué tienes…?"- rogó nuevamente y ella sólo intentaba liberarse. Si seguía insistiendo no tardaría en romperse y hablar sobre lo sucedido. Era demasiado vergonzoso además de peligroso, decirle. "No puedo, no puedo decírtelo, Aoyama-kun…"
-"No te soltaré, hasta que me digas, Ichigo"- aseguró él. Ichigo sólo podía llorar –"Aoyama, no puedo, y no puedo estar contigo ahora… lo siento"- dijo entre sollozos.
De pronto algo los separó, arrojando a unos metros a Masaya e interponiéndose entre ambos.
-"No…Aoyama-kun"- intentó ir hasta él pero Kisshu la sujetó por los hombros.
-"¡¿Qué haces, Kisshu?"- exclamó preocupada por Masaya quien no se movía. –"Él está herido… ¡Kisshu, suéltame! Tengo que ir…"- pero él no se lo permitía.
-"Ichigo, no…"- Pero se libró de él dándole un empujón. Ahora Kisshu estaba sorprendido, pero le dejó ir. Tal vez él realmente no la estaba lastimando. Pensaba para sí, aunque no podía dejar de odiarlo por estar tan cerca. Mucho menos cuando Masaya se levantó y se puso tambaleante frente a Ichigo para protegerla. Como si él fuera una amenaza para ella…

Kisshu río, -"¿Qué haces, idiota?"- preguntó enfadado mientras reía y veía a su gatita con ojos confusos.
-"Ichigo, quédate atrás. Ten cuidado"- dijo él haciendo una barrera con sus brazos extendidos.
-"Aoyama-kun, no…"- Intentó explicar ella.
-"¡No permitiré que te acerques o intentes hacerle daño a Ichigo!"- gritó amenazante Masaya a lo que el cyniclon rompió a reír. –"Ichigo"- la mencionó entre risas –"no creo que ella se sienta amenazada por mí, ¿Cierto, koneko-chan?"- y ahora sonreía demasiado reluciente y provocativo.
-"¡Kisshu, vete de aquí!"- le pidió ella. Pero él se negó, sabía que reaccionaría tan tercamente como de costumbre. "¿Por qué me estás echando? ¿A MÍ? ¡No es justo!" pensaba el joven de cabello verde mientras ahora sonreía torcidamente, enfadado, su paciencia había culminado. Posó sus manos sobre sus caderas y sus botas elevaron del suelo. Definitivamente no se iría sin ella a ninguna parte…

-"¿Qué está pasando?"- preguntó el joven de cabello negro. –"Ichigo… qué?"- la voz inusual del cyniclon corta sus preguntas –"No me iré a ningún lado sin ti, gatita…"- dijo con una sonrisa surcando en su rostro.
-"NO PERMITIRÉ QUE TE LA LLEVES"- Gritó a su defensa.
Kisshu sólo lo observó con desprecio. –"Pues… Ichigo tiene algo que me pertenece…"- dijo en tono risueño.
-"¡Kish, por favor!"- exclamó ella. –"Sólo vete… por favor!"-
-"No gatita…"- niega con la cabeza, -"él estaba haciéndote llorar, yo no puedo dejar que él te lastime…-"-
Masaya voltea y sujeta a Ichigo, sacudiéndola levemente. –"¡Ichigo….! Dime qué está pasando! Por qué él te trata de esta manera…?"-
Ichigo sintió la presión de sus brazos, Aoyama estaba desesperado por respuestas, él vuelve a sacudirla sollozante –"¡Por favor, Ichigo! Dime…"-
A Kisshu no le sorprendió no escuchar respuesta. -"Ella está embarazada…"- escuchó luego Ichigo casi en un susurro, Aoyama se detuvo. Ambos lo escucharon. Las lágrimas de él empezaron a caer. Completamente confundido. –"¿Qué…?"-
-"¡Aoyama-kun, LO SIENTO! Lo siento…"- ella rompió en llanto, por otra parte él parecía no escucharla, estaba atónito. Completamente destrozado. Permaneció algunos minutos en silencio… –"Los venados… ¿Los recuerdas Ichigo?"- la abrazó con fuerza y le relataba a su oído. –"recuerdas que tenían a esa pequeña cría…"-
-"Aoyama… lo siento…"-
ella seguía disculpándose.
-"Yo siempre quise… que en un futuro nosotros…"- continuó él. –"Ichigo… por favor dime que no es verdad"-
Ichigo no podía negarlo. Sólo lloraba. Se lamentaba que se hubiese enterado de aquella forma, el amor de su vida se escuchaba tan delirante al decir todo lo anterior. Ichigo sólo podía sufrir al verlo en ese estado. Él estaba enloqueciendo. No podía creer que todos sus planes, para toda su vida, se desplomaran en tan sólo unos segundos, y parecía que cada vez podía ponerse peor. Kisshu sólo veía algo distante la escena, odiándose y odiándolo a él. Parecía que ninguno de los dos era suficiente para ella, ambos la herían de forma terrible.
Luego Masaya sujetó nuevamente a Ichigo por los hombros, volvía a sacudirla ante las escasas y atormentantes respuestas, quería escuchar las de ella. No las de aquel ser horrible. –"¡Ichigo!"- le gritó y Kisshu se abalanzó hacía él. Arrojándolo más lejos y haciendo que su cuerpo rebotara un par de veces contra el suelo. De ninguna manera permitiría que le hiciera eso a ella, -"¡Aoyama-kun!"- se alteró Ichigo al verlo caer, pero Kisshu la envolvió en sus brazos. –"Ya basta, Ichigo. ¡Él estaba lastimándote!"-
-"¡Kisshu te pedí que no interfirieras!"- le gritó ella a la cara, aún llorando, y con una expresión de completo odio.

En ese momento Kisshu sabía que estaba en el mismísimo infierno. No importara lo que hiciera, ella seguía prefiriéndolo a él. Levantó algo las orejas y sus ojos se abrieron desmesurados por aquella sorpresa cruel, luego, su expresión era completamente vacía. Sufría. –"Ichigo…"- estaba a punto de soltarla, de decirle que hiciera lo que quisiera, que si quería se fuera con él… pero primero la llamó por su nombre. Ella seguía viéndolo directo a los ojos, enfurecida. Iba a despedirse de ella y dejarla a solas con aquel humano que tanto amaba cuando la espada lo alcanzó, atravesó su hombro derecho y parte de su pecho, saliendo unos centímetros de éste. Las miradas de ambos, que se mantenían fijas la una sobre la otra, se sobresaltaron, la espada fue empuñada con tanta fuerza que casi llega a lastimar a Ichigo...

La sangre brotó de su cuerpo, manaba hirviente y caía al suelo ante ella, nuevamente Kisshu caía de rodillas a sus pies. Ichigo no pudo sostenerlo. Fue demasiado inesperado… sólo pudo hacer un movimiento reflejo y observar sus propias manos, cubiertas de sangre, gran parte de su cuerpo también lo estaba. –"Kisshu…"-

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Review-me! :3