Editado: 7/7/2011
Author Comment: Perdón por la tardanza en postear este capítulo xD realmente tuve unos líos y no pude subirlo antes, además me agarró uno de esos bloqueos artísticos arrrggssh x-x los detesto… ¡Pero me fue útil para algo! Primero porque terminé de leer el manga de TMM, me encantó XD lo noté mucho menos cursi, y por eso me gustó tanto, Kisshu es algo extraño, menos violento y más pervertido jajaja
KISHandICHIGO notaste lo que pasó en el capítulo anterior? Iba dedicado a ti XD como sé que te gusta tanto el PaixLettuce pensé que sería lindo ponerlos como algo "misterioso" :D
También empecé un nuevo doujinshi de TMM, basado en un fic de Bebbe5.
Empezaré a hacer un concurso para elegir nombre para… (Me cuesta decirlo x-x odio los niños) el bebé/cría de IchigoxKish. Así que pueden proponer los nombres que deseen. Por favor propongan nombres! Soy pésima en eso. Necesito su ayuda! Y en lo posible desearía que propusieran uno masculino y femenino.
El premio será un fanart o un fanfic (de Tokyo Mew Mew).
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Capítulo IX: No llores más…
Pai y Taruto aparecieron. El primero sabía que Lettuce no lo llamaría si no fuese algo realmente grave, habían prometido mantener en secreto sus comunicaciones. Pero nada los preparó para aquella escena que tenían frente a ellos. Todo era demasiado irreal. Se abalanzaron tan rápido como lo vieron en el suelo, había demasiada sangre y Kisshu ya no se movía, ni siquiera podían saber si respiraba. Casi arrojan lejos a Shirogame de la desesperación.
-"¡¿Qué ha pasado?"- preguntó con voz atronadora el mayor de los hermanos mientras miraba a todos allí, lloraban y no tenían respuestas, luego vio a Ichigo en brazos de Zakuro, ensangrentada. Totalmente fuera de sí. Desviaba su mirada del cuerpo de Kisshu. La escena era demasiado horrorosa. –"¡Pai, Kisshu está muy frío!"- lloró Taruto. Ambos teletransportaron a Kisshu sin perder más tiempo. Ninguna supo a dónde se lo llevaban. Ichigo lanzó un grito desgarrador cuando desaparecieron. De repente empezó a llorar con todas sus fuerzas y se deshizo del abrazo de Zakuro. Intentó ingresar en aquel portal, pero empezaba a cerrarse y Shirogame la detuvo. –"¡ICHIGO NO!"- la sujetó tan fuerte como pudo en sus brazos, ella sólo se retorcía intentando liberarse. –"¡TENGO QUE IR!"- gritó desesperada. Pero los cyniclones se habían marchado.
Luchó contra la fuerza de Shirogame hasta que su cuerpo agotó toda su energía. Todas las Mew la observaban con demasiada tristeza mientras iba debilitándose lentamente. Hasta que sólo pudo llorar, inmóvil, de manera agitada. Y todas se acercaron a abrazarla y ver que ella estuviera sana y salva.
-"Ichigo… ¿Qué fue lo que pasó?"- preguntó Shirogame contra su oreja felina, de manera muy lenta. Para no alarmarla nuevamente.
-"Kisshu…"- sollozaba –"Discutían y luego, Aoyama lo atacó y ahora no sé si él ha…"- sólo imaginarse aquello le hizo regresar al shock fulminante que tenía hace minutos. –"¡POR FAVOR, DEBO IR CON ÉL!"- gritó nuevamente.
-"Ichigo, por más que intente llamar a Pai no contestará, ellos están ahora intentando salvarlo"- explicó Lettuce posando su mano en la espalda de Ichigo para consolarla. Ella sólo lloró amargamente hasta llegar al Café Mew, cuando sus lágrimas ya no podían brotar de sus ojos aunque ella quisiera seguir llorando. Ni siquiera tenía fuerzas para eso…
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Su expresión era completamente vacía. No sabía qué estaba ocurriendo y… lo último que le dijo a Kisshu había sido tan horrible que, estaba desconsolada, se sentía demasiado impotente y miserable por lo que había pasado.
Se sentó desfallecida en una de las mesas, ocultando el rostro entre sus brazos mientras esperaba… Esperaba angustiosamente a que alguno de ellos apareciera con noticias. Algo más alejados estaban sus amigos, Keiichiro se atrevió a sentarse a su lado, acarició su cabeza y espalda suavemente, sin hacerle ninguna pregunta. Sólo esperó en silencio. Y al igual que todos…
-"Ichigo, deberías quitarte esa ropa…"- Sus prendas estaban aún ensangrentadas, y la sangre empezaba a secarse. Keiichiro logró que finalmente se pusiera de pie, con voz amable la condujo arriba, en busca de algo que pudiera ponerse. También que se quitara la sangre de Kisshu. Preparó el baño para ella y mientras ella se limpiaba buscó en sus armarios algo que pudiera usar.
Cuando fue la medianoche estaban demasiados preocupados, pero debían irse, deseaban quedarse, pero Pudding temía por la seguridad de sus hermanitos, Mint la llevaría hasta su casa, su familia también quería que regresara así que debía irse. Zakuro se quedó un momento más, pero luego también se fue. Shirogame, Lettuce y Keiichiro permanecieron con ella. Tranquilizándola.
"Kisshu…" recordaba el día que se conocieron, aquel primer beso, sus batallas, luego como él la había salvado, como había declarado su adoración hacia ella, como ella fue tan cruel siempre, en ningún momento le había dicho nada agradable, ni siquiera cuando él la fastidiaba jugando. Sus sonrisas, tan optimistas. Su reencuentro, como él se preocupaba por ella, a veces demasiado… su mente batallaba, los momentos que consideraba amenos contra los que le provocaban miedo, llegó a un punto que incluso los momentos más terribles habían dejado de serlo, no podía profundizarlos más ya… simplemente le quería y no le importaban. Sin darse cuenta lo había perdonado. Hundió más la cabeza entre sus brazos. Sollozó nuevamente. Todo era tan confuso, aterrador, Aoyama había hecho algo tan inhumano, de manera tan horrible y despiadada… que ni siquiera le importó que ella estuviera cerca. Había olvidado por completo cuál había sido el motivo que desencadenó aquella furia brutal. Lo único que podía pensar era que no sabía si Kisshu vivía o había muerto. Recordaba a Taruto llorando y diciéndole a Pai que él estaba muy frío. Todo era escalofriante y no dejaba de dar vueltas por su cabeza. Se lamentó tanto… la angustia invadió demasiado fuerte su cuerpo y volvía a llorar, Kisshu había tenido tan poca felicidad en su vida…
De repente sus sentidos se agitaron, el aire se onduló levemente. Lettuce le indicó de quién se trataba –"Pai…"- dijo preocupada. Ichigo levantó la mirada luego de escucharla. Pai se veía cansado, deprimido y aún así demasiado frío e inescrutable. Todos callaron, nadie deseaba hacer la pregunta por más preocupados que se encontraran. Todos temían la respuesta que éste daría. Que hubiese pasado lo peor…
-"Utilizamos todas nuestras reservas de sangre, incluso tuvimos que hacerle una transfusión de la nuestra…"- comenzó él. La mirada de Ichigo se derrumbó en ese instante. Ni siquiera podía respirar mientras Pai decía aquello.
-"Aún está vivo, pero está muy mal…"- dijo con un hilo de voz demasiado ahogado. Se dirigió a Ichigo. Ella se levantó de su silla –"Por favor, Pai… te lo ruego… por favor, llévame…"- le suplicó. Él asintió con los ojos cerrados.
Luego de un par de segundos caminó hacia ella, se movía lentamente, de seguro por la debilidad que le había provocado la transfusión de sangre. Posó su mano en el hombro de ella y ambos desaparecieron.
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En la Nave.
Pai la observó con un dejo de tristeza. Él sólo caminó delante de ella, para que Ichigo lo siguiera. Finalmente se detuvo frente a una puerta ovalada -"No hay más nada que nosotros podamos hacer. Tú eres la única que puede ayudarlo ahora"- dijo y empujó la puerta. La determinación que hasta entonces mantenía comenzó a abandonarla, vaciló antes de dar otro paso. ¿Qué iba a hacer ahora que estaba allí? Finalmente, y antes de darse cuenta, ya estaba de pie frente a la capsula, como si su corazón le hubiese dirigido todos esos pasos sin que ella se percatara.
Ichigo se acercó con vacilación, insegura de si debía estar en aquel lugar. Por fin estuvo lo suficientemente cerca para verlo completamente, sus vendajes estaban algo ensangrentados, incluso ahora, su herida no había dejado de sangrar por completo. Su respiración era muy ligera, casi imperceptible, al igual que sus latidos, como lo indicaba la máquina que producía un "beep" al captarlos de vez en vez. Él estaba demasiado pálido… y parecía que dormía.
Reteniendo sus lágrimas, bajó la cabeza, luego fue por una silla que no estaba muy lejos de allí, y se sentó a su lado. Sin saber exactamente qué hacer o decir.
-"Apenas vive"- murmuró Pai apoyándose en el marco de la puerta. También había perdido mucha sangre para transferírsela a Kisshu. Ichigo bajó la cabeza al escucharlo. Evitó llorar con todas sus fuerzas, sólo observó a Kisshu. Sus labios estaban temblorosos, ahogando cada sollozo y palabras que le hubiese gustado decirle.
–"Vendremos en un momento a ver cómo sigue"- dijo finalmente. Ichigo asintió con la cabeza, hablar le resultaba demasiado forzoso. Sentía un nudo en su garganta. Luego de eso Pai se fue, dejándolos solos.
Su corazón se retorcía dolorosamente, le destrozaba verlo en aquel estado. –"Kisshu"- le susurró con suavidad. Claro que él no le respondería. Sujetó su mano, apenas entibiecida, forzó una sonrisa apoyando ligeramente sus brazos sobre la extraña camilla ovalada y en ellos reposó su cabeza. Ella estaba demasiado cansada, había salido temprano en la mañana por un amistoso Picnic y ya era pasada la medianoche, había llorado tantas horas que su cuerpo no podía resistir más el cansancio. Acomodó su cabeza entre sus brazos, aún sujetando la mano de Kisshu.
-"No puedo creer las cosas horribles que te dije"- dijo con tristeza y no pudo contener más sus lágrimas, un par bajaron por sus mejillas. Rápidamente las secó. –"Kisshu, lo lamento… lo siento tanto…"- Se acercó algo más a él –"No quise decirlo… No fue verdad, ¡Nada de eso fue verdad! yo, por favor, perdóname… no te vayas…"- susurró contra su oído lenta y amablemente, luego besó su frente, cuidadosamente. Temía lastimarlo en aquel estado. –"Tu sólo… intentabas cuidar de mi…"- empezó a contarle –"Y yo no pude verlo…"- sus lágrimas volvieron a surcar su rostro –"Que tonta fui, ¿cierto? Todo esto fue mi culpa, debería proteger a todos, y ni siquiera pude evitar que te hicieran daño"- dijo exasperada. –"Por favor… no te vayas, Kisshu"- y así, sollozante y rogándole que no se fuera permaneció vigilando y cuidando de él el resto de la noche.
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La mañana siguiente, Ichigo aún seguía con la vista en él, apenas resistiendo el quedarse dormida… sus ojos ligeramente enrojecidos por las lágrimas y su tristeza. Aún sujetaba su mano, temiendo que de un momento a otro empezara a perder el poco calor que le quedaba. El sonido de la máquina que contaba los latidos le resultaba desesperante, era el único sonido que escuchó por horas, así que se alarmó al sentir la puerta.
-"Pai dijo que deberías salir y comer algo"- Le dijo seriamente Taruto. Mientras ella estiraba su espalda algo entumecida por pasar horas en aquella silla. Ichigo lo observó indecisa –"¿Estará bien?"- preguntó luego, desviando su mirada a Kisshu.
Taruto tardó algunos minutos en responder, luego de echarle una mirada -"Pai vendrá en un momento a cambiar el vendaje"- comentó –"Puedes ir a comer algo mientras, o salir"- Ichigo sabía que ellos querían seguramente estar a solas con él también. Así que aceptó y caminó por un extraño pasillo antes de llegar a un espacio amplio. Las paredes eran rojizas y azuladas y la textura similar al plástico, aunque se trataba de otro material, desconocido para ella. Más adelante vio a Pai junto a una mesa circular repleta de frutas y comida. Él la observó indagante.
-"¿Qué fue lo que pasó?"- preguntó en seco.
Ichigo tomó asiento y comenzó a relatar lo ocurrido, Masaya y ella en el parque, luego explicó lo que significaba el anillo de compromiso. Y como ella lo rechazó. Luego la aparición de Kisshu.
-"¿Entonces un humano fue…?"- inquirió Pai.
Ichigo negó rápidamente –"Él se transformó en Blue Knight"- dijo finalmente.
Pai abrió demasiado los ojos. Que él pudiera hacer eso significaba que algo de Deep Blue seguía formando parte de Masaya. Y aunque su energía fuera débil, había podido ocultarla y podría seguir creciendo. Titubeó –"Entiendo."- dijo –"¿A dónde fue él?"- Ichigo notó la preocupación en su voz.
-"No lo sé…"- respondió. Luego de eso Pai caminó alejándose de ella. Se detuvo algo más adelante –"Iré a cambiar sus vendajes. Mientras quédate y come algo, no es bueno que descuides tu salud en ese estado"- dijo finalmente lanzándole una mirada de soslayo.
Ichigo bajó la cabeza, asintió mientras mantenía sus ojos cerrados en profunda tristeza. Cuando él se había marchado de aquella habitación comenzó a probar diferentes cosas, tomando un bocado de aquí y allá… demasiado desganada para comer realmente.
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-"Oye Pai… ¿volverá a despertar, cierto?"- se atrevió a preguntar luego de varios minutos en que ambos estuvieron de pie observándolo. Pai no respondió.
-"¿Qué hará Ichigo si no…?"- lo observaba preocupado mientras flotaba alrededor de la cama.
Pai masculló algo inaudible. Y sólo se dedicó a limpiar las heridas para luego vendarlas. Taruto le ayudaba acercándole las cosas.
Desde el amanecer, el estómago de Ichigo se retorcía de manera diferente. Por lo que decidió tomar algo de aire por una de las ventanas para recomponerse. La nave estaba a orillas de un lago, frente a un espeso bosque. En alguna parte de Japón. Oculta tras una barrera invisible que hacía que si alguien sobrevolaba aquella zona o incluso caminaba en los alrededores, sólo viera lo que había detrás (una espesa arboleda) y nada más. Se preguntó si aquel malestar podía ser algo malo… Cuando regresó a la habitación de Kisshu; Pai y Taruto permanecieron un momento. –"Oye… ¿Te sientes bien?"- preguntó de mala manera, y bastante avergonzado Taruto, aunque lo decía preocupado él quería mostrarse fuerte. –"Estas pálida"- aseguró luego. Ichigo sonrió y llevó una mano a su vientre –"Sí, no es nada."- dudó un poco en si debía dar alguna explicación más. Aunque ambos cyniclones la miraban de manera extraña –"Es difícil de explicar…"- continuó –"creo que… podría estar moviéndose…"- dijo en tono preocupado intentando sonreír. Taruto se sonrojó demasiado de haber preguntado, no deseaba averiguar tanto y hacerla sentir incómoda. Pai sólo se mantuvo tan inexpresivo como acostumbraba y luego dijo –"Ichigo, luego tengo que hacerte unas pruebas"-. Ella asintió.
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Ichigo ya no sabía qué más hacer, no podía dejar por mucho más su casa sola. Pronto sus padres también regresarían y… no había pasado nada. A pesar de que las heridas de Kisshu se veían mejor (según Pai) él no despertaba, esto era demasiado alarmante. Tal vez no volvería a hacerlo… Ichigo lo sabía. El daño que la espada había provocado había sido grande. Separó los cabellos del rostro de Kisshu, se veía como un ángel que dormía profundamente. Acercó su rostro al de él como solía hacerlo desde que estaba allí, tal vez esperando que todo sea una broma y de un momento a otro saltara a asustarla y arrebatarle un beso... –"Kisshu…"- todo el tiempo intentaba hablarle, esperando que aquello sirviera para traerlo, no sabía exactamente qué decir.
-" … despierta… Tienes que despertar"- sus mejillas eran cálidas ahora, su temperatura había sido una de las pocas mejoras que mostró. Ella deslizó sus dedos por su rostro, sólo acariciándolo con ternura, no había notado cuán hermoso se veía pacífico, levantó uno de sus párpados. –"Kisshu"- era inútil. Probó tirando de la parte posterior de una de sus orejas, no demasiado fuerte, claro. Se sentía tan estúpida… no sabía cómo despertarlo. Besó su mejilla, demasiado cerca de su boca –"Perdóname, Kish…"- le susurró y un par de lágrimas descendieron de su rostro. "Esto es tan horrible…" pensó desesperanzada sin dejar de sujetarlo. Ahora sus labios se trasladaron a su frente, los posó suavemente en el centro y así se mantuvo unos segundos… -"Por favor, despierta" –"Por favor… despierta"- sollozó y acomodó su frente contra la de él alineando sus cabezas -"Si sólo... no te hubiese dicho algo tan horrible, Kish…"- sollozó -"seguramente hubieses sentido que Blue Knight se acercaba…"- y algunas de sus lágrimas cálidas cayeron hasta el rostro del cynicloniano. –"No es justo que te vayas por mi culpa… ¿No dijiste que nunca estaba sola? Que tú estabas siempre vigilando… No puedo imaginar una vida donde tú no estés espiándome, siguiéndome, intentando robarme un beso, haciendo tus juegos tontos para hacerme enojar, Kisshu… ¡Por eso tienes que despertar! ¡No te rindas! ¡POR FAVOR!"- sus lágrimas fluyeron con más intensidad, algunas cayeron nuevamente hacia él, acariciaron sus mejillas.
De repente sintió un leve movimiento, un pequeño y ligero temblor de su piel. –"¿Kish?"- lo llamó. Temía que sólo se tratara de un reflejo. Pero luego sus párpados volvieron a temblar cuando ella habló. -"Despierta…"-. Los ojos dorados se abrieron lentamente y con mucho esfuerzo. Casi no lo pudo creer cuando volvió a ver aquel brillo de oro, rápidamente se apartó de él. Incrédula, llevo una mano a su mejilla para secar sus lágrimas, aunque tan pronto como las secaba volvían a caer. Estaba demasiado emocionada y feliz… -"no llores, gatita…"- dijo con la mirada demasiado vacía. Ichigo ya no pudo resistir, ella se abalanzó contra él y lo rodeó con sus brazos, lo abrazó con fuerza, cuidando de no lastimarlo en el proceso. –"¡K-kissh…!"- exclamaba entre sollozos una y otra vez. Pai y Taruto entraron corriendo, casi embistiendo la puerta, demasiados asustados al escucharla llorar. –"¿Qué pasó, tuvo una recaída?"- gritaron al unísono.
-"¡KISSHU!"- exclamó Taruto y ambos se acercaron sonriendo a su lado. –"Tonto, creíamos que no volverías a despertar"- le reprochó manteniendo su sonrisa. –"¿Cómo te sientes?"- preguntó Pai –"Esta vez casi no lo logras"-. Ichigo sólo lloraba de felicidad. Y la mirada de Kisshu seguía demasiado ausente. –"¿En serio?"- balbuceó. Luego levantó su brazo izquierdo (del lado que estaba sano su cuerpo) y rodeó a Ichigo para tranquilizarla. –"Kisshu… lo siento, lo siento…"- decía ella. Él cerró con fuerza sus ojos. Sus hermanos se preocuparon nuevamente. –"¿Estás bien?"- preguntó Taruto. –"Sí, Tart… Pai…"- observó a este último y Pai comprendió qué quería expresarle –"Taruto, acompáñame a buscar algo."- dijo él. Taruto refunfuñó un poco y luego lo siguió.
-"Ichigo…"- dijo mientras acariciaba su espalda. –"Ya no llores…"- le pidió sonriendo levemente. Ella levantó un poco su cuerpo de él. –"No puedo evitarlo, Kish… estoy demasiado feliz de verte mejor…"- Él le sonrió dolorosamente, y se incorporó un poco –"Kisshu yo-.."- comenzó ella…
-"Ichigo"- la interrumpió observándola sin una pizca de brillo en sus ojos, su expresión era desgarradoramente triste y se veía tan confundido. –"No quiero que estés más aquí, conmigo…"- comenzó él.
-"No puedo…. Estar más en este mundo…"- y su voz expresaba demasiado dolor, como si cada palabra le arrancara una parte de su cuerpo herido. –"No quiero que esto siga, y que seas infeliz… o te sientas culpable...no quiero que sufras mas por mi culpa"- cerró los ojos con fuerza y respiró muy profunda y lentamente –"Vete, vuelve con él, Ichigo. Pu-…puedes… llevar adelante… la decisión que tenías la otra noche…No me interpondré"- Ichigo se horrorizó.
-"No quiero volver a verte"- susurró miserablemente.
Se sentía abatida mientras Kisshu decía todo eso, demasiado impresionada y desconcertada. "¿Qué me vaya…?" –"¿Quieres que me vaya con Aoyama?"- preguntó mirándolo aturdida y bastante confundida. Kisshu no respondió, en su lugar desvió la mirada, y aún así podía notarse como una profunda melancolía inundaba su rostro pálido. Sus ojos dorados estaban oscurecidos y sin vida, simplemente había regresado. Pero se había rendido, carente de vida, sufría y se avergonzaba por todo lo que había ocurrido, él nunca podría estar en su corazón, hiciera lo que hiciera jamás lo lograría. Y no sería justo hacerle pasar por algo horrible, que ella jamás deseó, era desgarrador que un inocente fuera el peor damnificado, pero no era justo hacer pasar a su gatita por eso, ni ponerla en peligro como había logrado hasta ahora. Culpa, estaba devastado... nunca en toda su vida había sentido un sufrimiento como tal, todo era su culpa, había destruido la vida feliz que llevaba quien más amaba, ese amor puro había sido despedazado, no había forma de arreglarlo, sólo era posible no seguir empeorando, la decisión era terriblemente dolorosa pero sabía que era lo correcto. –"Te amo, Ichigo…"- "Sé que esto es lo mejor… atesoraré todos los momentos que pude estar a tu lado y verte sonreír, sentir tu calidez y suavidad…" –"Tenerte- aunque sea por un momento, es algo muy valioso."- Intentó sonreírle por última vez, por haberle regalado momentos tan valiosos, pero su cuerpo sufría demasiado y el dolor ya era insoportable.
-"Kisshu…"- murmuró con lágrimas en los ojos al verlo en tal estado. Parecía tan desorientado... y lo derrotó. Ella sólo se acercó, terminando con la distancia que los separaba. Kisshu volvió a dirigir su mirada al rostro angelical de su minina, sin cambiar la expresión en su rostro, sus orejas ligeramente caídas, los ojos de Ichigo parecían demasiados húmedos y sonreía con tristeza –"No me digas eso ahora, Kisshu… no finjas que no te importa…"- dijo algo exasperada -"Estuve tan preocupada por ti, Kisshu. Tenía tanto miedo de no volver a escuchar tu voz… ¡Todos estaban preocupados! Se quedaron muchas horas en el Café Mew esperando noticias"- Una solitaria lágrima se abrió camino por su mejilla. Posó su mano sobre la de él, apretándola con fuerza, luego la arrastró y hundió contra su vientre, su piel tan cálida y sedosa, pero no era lo que quería hacerle sentir. Él la miró confundido –"¿Puedes sentir esto, Kisshu?"- preguntó acariciando suavemente su mano mientras la mantenía en ese punto. Los ojos de Kisshu se abrieron desmesurados de la sorpresa al sentir un golpeteo muy suave del otro lado. Su rostro se iluminó y sus irises dorados tomaron su brillo habitual, llenos de la fuerza que lo distinguía. Sonrió con la comisura de sus labios. Su corazón se llenó de una oleada de ternura.
-"¿Lo sentiste?"- dijo divertida, y soltó su mano para poder secar sus lágrimas que caían en una mezcla extraña de vergüenza, felicidad, y amor que iba acabando con la tristeza que sentía luego de escuchar las palabras de Kisshu. –"No está bien que digas esas cosas"- y aún no terminaba de secar sus lágrimas –"Porque no podría hacer lo que me pides. Y no podré hacer nada sola, Kisshu, no nos abandones ahora."- Cuando Kisshu puso sus brazos alrededor de ella y la abrazó, Ichigo sintió que su corazón escaparía de su pecho y cerró los ojos en respuesta, saboreando la sensación y la dulzura de su abrazo. –"Luego de que regresaron a su planeta, me quedé pensando en la manera en que nos despedimos y como no he tenido la oportunidad de abrazarte. Fue algo que realmente lamentaba"- dijo ella suavemente contra su oído, había reflexionado aquello toda la noche, junto a muchas otras cosas. Era la realidad. Fue por eso que no creía cuando él había finalmente regresado. –"No podía aceptarlo, no lo veía… no podía admitirlo"- colocó su cabeza debajo del mentón de él, aún siendo rodeada por sus brazos –"lo siento Kisshu… lamento haberte herido tanto"- sollozó miserablemente. Él acariciaba su cabello, con demasiada ternura y suavidad la rodeaba, siempre había deseado que ella lo quisiera, y que lo admitiera libremente, poder estar al menos en una pequeña parte de su corazón –"Te amo tanto, minina…"- le susurró casi con un ronroneo. Tomó su mentón y la separó un poco de su cuerpo para besarla suavemente en los labios, ella no se resistió, se ruborizó demasiado y luego se separaron. Se quedaron allí, mirándose el uno al otro durante un buen rato hasta que fueron interrumpidos por una tos discreta de Pai.
-"¡P-PAI!"- dijeron al unísono, no habían notado que la puerta se abrió, o tal vez sólo se teletransportó… si era así no sabían desde cuándo estaba ahí observando. Ambos se ruborizaron e Ichigo saltó de la cama y se puso a un lado. Kisshu sonreía ampliamente con una de sus sonrisas habituales.
-"Ichigo, sígueme, ya está todo listo…"-
Kisshu miró confundido –"¿Para qué?"- curioseó.
-"Unas pruebas que quiero hacer"- fue su respuesta. Ichigo caminó hacia la puerta sonriendo nerviosamente.
-"¡¿QUÉ? ¡No la usarás como conejillo de Indias!, ¿No?"- dijo abruptamente e intentó levantarse. Pero su herida no se lo permitió y sólo se dobló del dolor.
-"¡Kisshu!"- exclamó preocupada Ichigo al verlo.
Pai se acercó y puso un dedo en la frente de Kish. Luego empujó y fue suficiente para derribarlo, nuevamente lo tendió en la cama. –"No te muevas tanto, o tu herida se abrirá de nuevo"- le ordenó.
-"¡JAJA, POBRE KISSHU!"- se burló Taruto que no tardó en aparecer para ver como Kisshu era inmovilizado por su hermano.
-"Cállate, enano"- gruñó desde su cama.
-"¡NO ME LLAMES ASÍ!"- Replicó él. Kisshu le restó importancia a sus quejas, le preocupaba más lo que Pai quería hacer con su amada gatita.
Una gota de nerviosismo bajó por la frente de Ichigo. Y Pai se apresuró en decir –"No le pasará nada, tranquilízate. Sólo necesito un poco de su ADN para compararlo al nuestro"- respondió para calmar el ambiente.
Ichigo odiaba las pruebas de sangre y las inyecciones, ¿pero qué más podía hacer…?
Cuando Kisshu lanzó un profundo suspiro supo que había, a regañadientes, aceptado, Pai la llevó entonces a una de las salas para empezar a tomar las muestras.
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