Perdonen el retraso… no sé qué me pasa, estoy sin inspiración últimamente x-x
Aviso que el concurso continúa. Algo curioso para inspirarse es en los pasteles (sí, pasteles, tortas, etc xD) como todos los cyniclons tienen nombre de pasteles XD bue, cierro el pico. Que disfruten la lectura.
Algo curioso: La "Capsula de rehabilitación" es un artefacto que sale en el manga (y kisshu está desnudo dentro) que los cyniclonianos usan para curar sus heridas, junto a esta máquina hay un enorme árbol de "la vida". Sale en el manga, repito, no es invento mío.
Capítulo XII: ¿Primera cita?
–"¡Y yo no amo a Ryou, Kisshu! ¡Te amo a ti!"-
Aquello casi sonaba como un sueño. Recordaba todo lo que había pasado, al menos en partes: la voz maldita que lo convencía de que obrase mal, algunos de los ataques a Ryou, como su sangre se desparramó enrojeciendo el suelo y como conoció la asperocidad del concreto, aquello le oprimía con fuerza el pecho, ahora que reconocía la verdad. Pero al final de todos esos malos recuerdos volvía a escuchar la voz que tanto añoraba, diciendo esas palabras que él siempre deseó oír… y las decía con tanta pasión que, aunque tenía los ojos cerrados pudo sentir que un par de lágrimas escurrían de sus ojos ¿Felicidad?… lentamente pudo abrirlos. Estaba solo.
"La capsula de rehabilitación…" –"¿Tan graves son mis heridas…?"- se preguntó mientras intentó moverse, al menos aún sentía su cuerpo. Cuando sus ojos pudieron enfocar con claridad se vio desnudo, dentro de aquella máquina que era una especie de incubadora, sus heridas a simple vista habían sanado casi por completo y no había vendaje que las cubriera, frente a él un enorme árbol que vigilaba su progreso, un árbol demasiado viejo y extraño, el único de su tipo en este mundo. Kisshu lo observó con somnolencia un largo rato, hasta que finalmente Pai apareció y levantó la puerta de cristal, rápidamente Kisshu sintió su cuerpo helarse cuando la temperatura del ambiente golpeó contra su piel delicada. Cayó al suelo rodeando su cuerpo con ambos brazos y casi tiritando, mientras el vapor tibio de la máquina escapaba humeante del interior de la misma y del cuerpo desnudo de Kisshu hasta extinguirse.
Pai le brindó algo de ayuda, cubriéndolo con una manta hasta que su cuerpo volviera a acostumbrarse a las temperaturas típicas –"¿Te encuentras bien?"-
-"S-s-sí…"- titubeó de frío –"¿Cuánto tiempo ha pasado, Pai?"-
-"Sólo han pasado 13 horas. Pero aún no te has recuperado, deberías…"-
Y antes de que pudiera terminar su opinión profesional Kisshu se había puesto en pie y tambaleándose caminó hasta su ropa para vestirse.
-"Vas a morir si sigues maltratándote así…"- bromeó el mayor.
Kisshu le enseñó una de sus sonrisas para asegurarle de que ya estaba bien, calzó sus botas y luego cogió las cintas rojas que sujetaban su cabello (ya que al entrar en la capsula debían estar como llegaron al mundo xD)
-"El humano al que atacaste, Ryou…"- comentó Pai, y en ese instante Kisshu dejó todo lo que hacía.
-"Él perdonó tu vida…"- dijo con seriedad Pai esperando algún tipo de respuesta del peliverde.
Kisshu volteó a verlo, con un dejo de tristeza –"¿Él está bien?"- un repentino recuerdo volvió a su cabeza:
-"Mátame…"- en su exterior no se había siquiera inmutado, sus ojos seguían fijos en su objetivo, cuan lobo hambriento sobre un cordero perdido, Ryou Shirogame era su presa, o mejor dicho su adversario. Él era alguien a quien Kisshu debía dar muerte, por rencor, venganza y protección.
-"No lo sé"- fue la respuesta de Pai, y Kisshu pareció oprimir con fuerza sus dientes mientras aspiraba el aire frío que le hiciera bajar el nudo que se formaba en su garganta. Todo lo que había hecho era absurdo, no tenía sentido ahora que comprendía… ¿Cómo pudo creer en esa mentira? Era algo que se preguntaba una y otra vez.
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-FLASH BACK-
Hospital
Anochecía en Tokio, el terrible frío invernal se sentía erizando la piel de todas mientras esperaban noticias de Ryou. Casi 20 minutos más tarde el cielo era completamente negro y Keiichiro sale de la sala donde era tratado Shirogame. Al parecer había comentado a los médicos que una pandilla lo atacó, y luego de que entablillaran su brazo y curaran sus magulladuras y golpes, finalmente, Keiichiro apareció avisando de que pasarían esa noche en el hospital. Ichigo lo observa con ojos entristecidos, por alguna razón sentía culpa y se hacía cargo de aquella reacción en Kisshu, pero rápidamente la sonrisa de Keiichiro la inspiró a sentirse mejor –"Tranquila, él estará bien"- le aseguró. Ahora bien, el resto del equipo también tenía varios golpes, pero se sentían mejor de lo que uno esperaría después de aquello ya que todo lo terrible había terminado y Ryou había tenido compasión por Kisshu, algo que ha dejado boquiabiertos a muchos… todas sentían un enorme respeto hacia él, era una persona increíblemente noble después de todo. Se dieron un abrazo grupal antes de despedirse, aquello, todo lo que habían pasado, las había unido como nunca antes. Finalmente Keiichiro dijo que él se quedaría haciendo guardia, así el resto pudo marcharse.
En su casa, Ichigo saludó a sus padres, con una sonrisa encantadora y ojos luminosos, indudablemente más bella que nunca ahora que sentía un gran alivio en su corazón, su energía y belleza habían sido renovadas por aquella sensación de paz y felicidad, era una persona nueva, y aunque era muy joven se podría decir que aquello la hacía relucir más que nunca ¡Al fin había declarado sus sentimientos! Y habían salido de su corazón, era amor lo que sentía… ¡Y deseaba gritarlo! Dio un pequeño brinco hasta las escaleras. Pero por esa noche también estaba cansada, todo lo que había ocurrido esa tarde le había dejado exhausta y sólo deseaba descansar en su cama caliente y pacíficamente, con la paz que hacía meses había perdido. Su corazón latía enérgico y con fuerza, eufórico, Kisshu aunque herido había salido con bien, y ella lo amaba, y ahora él lo sabía. Antes de caer desmayado de agotamiento él le había lanzado una mirada tan tierna que ella sólo pudo comprender entonces cuán importante era ella en su vida, la miraba con tanto agradecimiento sólo por oír esas pequeñas tres palabras que parecía que un sueño que había esperado toda su vida se hubiese hecho realidad finalmente, y aunque cayó dolorosamente rendido, ella lo vio feliz… una calidez enorme la invadió en ese momento y sólo deseó protegerlo, seguir abrazando su cuerpo lastimado… jamás hubiese permitido que alguien se acercara a él para provocarle algún daño en ese estado tan vulnerable en el que se encontraba. Luego de caer y ser perdonado por Ryou, Pai lo llevó y le aseguró que "Hierba mala nunca muere" casi con una sonrisa (ya que Pai era Pai, y las sonrisas son poco comunes en él) eso le había asegurado que él estaría bien.
Llegó a su habitación, mientras buscaba su pijama rosa encontró otro aún mejor que ni siquiera recordaba, uno muy bonito y seductor el cual había comprado únicamente por los estampados en pequeñas fresas rojas que casi parecían lunares en la tela negra base, un vestido-camisón de dormir… muy sexy, tan suave como sólo podía ser la seda, tenía puntillas rojas en los extremos de arriba y abajo, unos finos breteles negros que sostenían bastantes sueltos todo (muy cómodo para dormir), era además bastante corto, apenas cubría su trasero, se ruborizó al ver su reflejo en el espejo, era muy distinto a lo que solía usar para dormir y hacía que se viera como toda una mujer… simplemente, era perfecto. Soltó su cabello y se lanzó de un salto a la cama, acurrucándose con un ruidoso ronroneo antes de dormirse –"Nyah~"-
-FIN Del FLASH BACK-
Esa noche, 5 a.m.
Aún era de noche cuando una molesta luz que acababa de encenderse la sacó de sus sueños, entredormida como para darse cuenta de que aquella luz provenía de sus lámparas, gimió molesta. En su habitación alguien las había encendido, y no había sido ella ni sus padres, pero ella estaba demasiado aturdida y floja como para darse cuenta de ello. Sus ojos temblaron por la sensación de enceguecimiento –"hmmm… Mm… Apá…gala…"- balbuceó dormida y subió la manta hasta su cabeza para evitar aquella endemoniada luz.
Una risita resonó en la habitación y a continuación la llamó –"Ichigo…"- escuchó justo arriba de su cabeza. Y de repente, como un rayo, ella reaccionó y despertó violentamente. Se sentó en su cama alterada casi gritando de terror si no hubiese sido por un par de dedos finos cerraron sus labios –"Shhh… tranquila, no grites"- le susurró y al final sus ojos pudieron ver los orbes dorados. Rápidamente se estabilizó –"Kisshu…"- él flotaba sobre ella y retrocedió cuando se aseguró que no gritaría, sonriéndole levemente.
-"¡Has regresado! ¿Cómo te sientes?"- preguntó ella preocupada, por extraño que parezca todo eso le resultaba como un sueño, y lo primero que cruzó en su cabeza a continuación fue que… tal vez él había muerto y ahora venía a despedirse. Empalideció repentinamente –"Espera… no me digas que… esto es un sueño y tú has…"- comenzó a decir ella, y la alegría que tuvo en un primer momento al verlo allí ahora casi le hacía llorar –"¡…KISH-!"- intentó gritar destrozada pero él volvió a lanzar una pequeña risita y detuvo su voz, silenciándola y apoderándose de su boca con un beso, no muy intenso, prácticamente no tenía fuerzas ni para mantenerse en pie, así que sólo oprimió sus labios contra los de ella, y luego debió dejarla escapar y apoyar ambas manos en la cama para no caer –"¿Eso parecía un sueño, minina?"- dijo en un jadeo, aunque bromeando con su típico tono seductor el cual hizo que ella se ruborizara. Él la observó, algo por debajo de ella, le dedicó una sonrisa suave y sincera, diferente a cualquier otra, mientras sus ojos entrecerraban llenos de adoración –"Desperté hace unos minutos… no podía esperar para verte"-confesó dulcemente.
Ella mantuvo un ligero color en sus mejillas, volteó a mirar el reloj ¡eran casi las 5 am! Un escalofrío recorrió su cuerpo –"¡Qué frío hace!"- dijo enrollando sus brazos alrededor de su cuerpo y hundiéndose entre las mantas. Kisshu miró hacia la ventana –"Sí, afuera está todo congelado, seguro pronto nevará"- respondió y luego regresó su vista a ella. De repente una sonrisa pícara se ampliaba en su rostro, divertidamente preguntó –"Ichigo… ¿Puedo quedarme?"- preguntó alegre y ruborizado, con las orejas algo caídas de timidez y pena. Ichigo por otro lado se ruborizó violentamente "¿Él quiere dormir aquí…? ¡Pero sólo hay una cama!" y su rubor iba en aumento cuando supo qué significaba –"Eh… yo… ah…"- balbuceó. Desvió su mirada a la ventana y más roja que una fresa se fue a un extremo de la cama, tanto como podía sin caer, se envolvió entre las sábanas y las mantas… Kisshu sonrió vivaz reluciendo sus colmillos. En realidad la idea de Kisshu hubiese sido al menos dormir a sus pies o en el suelo –"¡Gracias!"- sus ojos brillaron sorprendidos y de un segundo a otro ya se había quitado las botas para entrar en la cama. Con una sonrisa de diablillo en el rostro se abalanzó al lecho justo donde estaba ella –"Kyaaahh!"- Ichigo ahogó un gritó tapando su boca –"¡Kisshu…!"- apretó los dientes al nombrarlo –"¡ESTAS HELADO!"- él se acomodó contra el pecho de ella dejando escapar un suspiro suave de alivio –"E-e-estas congeladoo-brr"- le dijo tiritando de frío, casi le sorprendía que no fuera un témpano lo que se acostó a su lado, y aunque su rostro estaba encendido en un rojo intenso, temblaba de pies a cabeza.
-"Ahhh Tenía mucho frío… pero ahora ya me siento tan bien~"- aseguró él en completa paz mientras restregaba su rostro contra el pecho y parte del cuello de ella –"Aquí es cálido y confortable~"- decía embobado. Ichigo iba a expulsarlo lejos si seguía, lo que menos deseaba era que él se aprovechara pero a continuación él siguió hablando muy suavemente –"No deberías hablar en tono tan alto, gatita, tus padres deben estar durmiendo"- Ichigo sintió que el cabello de su nuca se erizó al recordar ese detalle "Si mi padre llega a despertar y oír ruidos extraños entrará a mi cuarto con un tanque de guerra" temió y a continuación rodeó a Kisshu con fuerza para evitar que se moviera. Y él sonrió y de alguna forma logró liberar sus brazos para abrazarla de igual forma, estrechó la pequeña figura que le brindaba tan maravilloso calor, sin darse cuenta que la espalda del vestido era descubierta y sus manos parecían dos placas de hielo, Ichigo estremeció –"¡Tus manos…!"- reprimió un chillido por congelación y le lanzó una mirada de pocos amigos -"Afuera hace Frrr ~íio, koneko-chan, ¿qué esperabas?"- Kisshu le sobró irónico. Una mirada de poca tolerancia fulminó a Kisshu y lo sujetó por las muñecas, pero en lugar de echarlo a patadas Ichigo hizo algo de fricción en sus manos pálidas para que entrara en calor, él la miró confundido y luego sus ojos volvieron a ser tiernos… lentamente volvió a arrimarse a ella, hundiendo la cabeza en el hueco entre su cuello y su pecho –"Gracias…"- dijo con un suspiro. Ella volvió a encalidecer muy pronto –"Kisshu…"- observó detenidamente los ojos dorados que con increíble ternura y paz brillaban aunque un poco entrecerrados por el sueño, después de todo él no se había recuperado y casi no había descansado… tan pronto como despertó había ido hasta allí, sólo por ella…
siguió observándolo –"Hasta tus orejas están congeladas"- rió alegre y divertida mientras ahora las sujetaba y también les daba un poco de calor con fricción, realmente estaban muy frías…
Su cuerpo se estremecía al sentir tal cercanía, más aún estando él tan frío, pero pronto su cuerpo se relajó, y estando tan arrimados… casi parecían unidos, las curvaturas de sus cuerpos encajaban perfectamente con el otro, como piezas de rompecabezas. El calor volvió a sentirse lentamente… al menos la parte de arriba, ya que cuando sus pies se rozaron ella volvió a saltar –"¡KISSHU…! ¡¿Acaso vienes del Polo Norte?"- se enojó en broma mientras continuaba restregando sus orejas para que se calentaran de una vez. Él se entregaba a ella por completo, casi ronroneando, mantenía sus ojos cerrados mientras el cuerpo de su gatita lo envolvía y le daba calor, sólo podía seguir relajándose por sus caricias. Y aunque Ichigo se quejaba también le agradaba, había algo irresistible en la respiración cálida de él golpeando contra la piel de su pecho, haciéndole cosquillas, en la sensación de tenerlo atrapado en sus brazos, cuidando de él, algo le decía que su cuerpo era aún muy débil por aquellas heridas, así que sentía esa sensación tierna de protección. Respiró profundamente y algo apenada. Era tan poderoso y a la vez tan vulnerable que, simplemente aquello era maravilloso. Lo amaba y también tenía cierto miedo cuando él perdía la cabeza. Pero ahora su corazón irradiaba y la llenaba de calidez cuando él se entregaba así, como si ella fuera lo único en el mundo...
De repente algo le llama la atención en una de sus orejas, en el borde de la parte posterior de la oreja derecha, casi al final, un pequeño corte que había llevado parte del cartílago, le faltaba un diminuto triángulo en aquella zona, y aunque la herida no sangraba "Cuando Zakuro lanzó su látigo seguramente…" deslizó delicadamente un par de dedos por encima y él estremeció, su cuerpo tembló un poco –"Lo siento"- se disculpó ella hundiendo su rostro entre el cabello verde y besando su cabeza, luego reposó su mano en la mejilla de él.
-"Ichigo… ¿Cómo… se encuentra Shirogame?"- preguntó cuidadosamente, con la voz quebrando en cada palabra.
-"Él estará bien, pasará unos días en el hospital…"- respondió algo triste y notó que las orejas de él se curvaron hacia abajo en respuesta. –"Estará bien"- volvió a repetir más animadamente para consolarlo. –"¿Te duele mucho, Kisshu?"- susurró preocupada –"Tus heridas…"- y sólo con recordar cómo era atacado una y otra vez para defender a Shirogame temblaba, por un momento creyó que sus aliadas tendrían que matarlo para detenerlo. Él levantó un poco la mirada, para observar sus ojos cafés que se habían humedecido un poco recordando aquella aterradora escena, le sonrió suavemente, con una pequeña sonrisa –"Estoy bien, gatita, no tienes que preocuparte por mí"- respondió y la abrazó por la cintura antes de volver a acomodarse para descansar como lo hacía hace segundos. Ichigo sonrió, enredó un par de dedos por sus cabellos, luego él se durmió, sin mucho esfuerzo ya que estaba aún agotado, y ella siguió acariciando su cabellera de vez en vez hasta que finalmente reposó su cabeza sobre la de él. En un momento ambos se acomodaron para comprimir más sus cuerpos por el frío… exprimiendo al máximo esa sensación agradable. Y luego sólo se durmieron acurrucados, hasta que los primeros rayos de sol atravesaron los cristales de la ventana.
9.30 Am
Suena el despertador, bien no hubiese sido problema si ella hubiese estado del lado del despertador… que no era el caso, se despereza mientras el artefacto llena de ruido la tranquila y helada mañana, luego estira su brazo hasta el objeto y lo apaga, sin siquiera preguntarse qué era el obstáculo que su cuerpo tuvo que pasar para llegar hasta el artefacto. Vuelve a dormirse, justo donde su cuerpo cayó "Sólo unos minutos más…" sin fijarse que había caído en diagonal, sobre Kisshu. Era agradable el calor y el movimiento involuntario… su cuerpo subía y bajaba en ritmo con la respiración forzosa de él por el peso, él ríe y ella abre los ojos recordando quién estaba allí… aquella risa burlona la trajo de regreso –"¿Estas cómoda, gatita?"- le preguntó sensualmente y ella dio un respingo, olvidando cuan angosta era su cama casi cae al suelo pero una mano pálida la capturó y volvió a acomodarla sobre su cuerpo, sentándola sobre sus caderas con una sonrisa salvaje –"¡Buenos días!"- dijo él –"¡Kisshu! No hables tan alto!"- le advirtió tapándole la boca con ambas manos, Kisshu cayó hacia atrás sonriendo mientras ella cubría su boca, e inevitablemente ella quedó sobre él.
-"Tus padres salieron hace 5 minutos, gatita, supongo que de compras…"- dijo levantando una ceja pensativo. –"¿En serio?"- Ichigo lo miró dudosa, y él asintió con la cabeza sonriendo como un angelito. Ella miró hacia abajo, y se vio sentada justo sobre… bueno, él. Saltó hacia atrás y se bajó de la cama antes de que él pudiera hacer algo para evitarlo –"¡Ichigo!"- la llamó, pero ella ya había salido. Recorrió la habitación de sus padres y la cocina, realmente no había nadie… suspiro resignada "Es raro que papá y mamá se vayan de compras así…" pensó. Luego Kisshu apareció a su lado –"¿No tienes que trabajar hoy?"- le recordó con una sonrisa irónica, ella reaccionó –"¡MALDICIÓN!"- corrió nuevamente hasta su habitación, se vistió a la velocidad de la luz, y mientras Kisshu se acomodó en el sofá viendo como Ichigo corría de aquí a allá… –"¡No olvides desayunar!"- Ichigo se detuvo en seco en el medio de la sala y caminó más tranquila hasta la cocina, tomó un café con leche preparado a medias (medio frío) y sujetó con los dientes una tostada mientras se encaminaba a la salida, Kisshu pasó a su lado en dirección a la cocina, de donde ella salía –"Oh… comida…"- cuando ella salía él entraba y ambos se cruzaron. Ichigo se detuvo molesta –"¡KISSHU!"-
-"Quém?"- dijo con la boca llena de galletas y una mejilla ruborizada volteando a verla.
-"¡Debes irte!"- le ordenó ella, no iba a dejarlo solo en su casa y que sus padres llegaran y vieran a un chico extraño de cabello verde y orejas puntiagudas allí.
Kisshu siguió masticando, luego tragó su comida y sorbió un poco de café sin quitarle los ojos de encima a ella que cada segundo se veía más y más irritada por su falta de interés en marcharse. –"Koneko-chan, ¿Hoy es domingo?"-
-"¿Ah…?"- Ichigo quedó en blanco. Sacó su celular para confirmarlo…
"Domingo…" ahora miró a Kisshu encendida con fuego del mismo infierno –"KISSHUUU"- Bramó furiosa. Él siguió sonriendo –"¿Qué?"- contestó a su llamado como un angelito mientras flotaba-sentado sujetándose los pies.
–"¡ME HICISTE CREER QUE HOY TRABAJABA!"- rugió la pelirroja a punto de estallar.
Él levantó el dedo índice y hizo una señal de negación -"Te equivocas, gatita, yo sólo pregunté si hoy trabajabas…"- y ahora algunas gotas de sudor bajaron de su rostro. Antes de que todo se pusiera peor él hizo una señal con las manos indicando que se detuviera –"¡E-Espera! Quiero llevarte a un lugar…"- confesó en su defensa, cuando ella pareció relajarse y escuchar, él suspiró aliviado. Sorbió la última gota de café y dejó la taza a un lado. La observó prolongadamente con ojos felinos y pícaros –"¿Quieres ir a algún lugar en especial, gatita?"- preguntó suave y sensual –"Creí que sabías… ¿Entonces no hay ningún lugar…?"- volvió a enfadarse la muchacha, él rió arrogante –"Sólo averiguaba si tenías, tal vez, algún lugar al que quisieras visitar…"- desapareció y reapareció detrás de ella –"Sabes que puedo llevarte a donde quieras"- besó su mejilla. Y giró a su alrededor –"Bien te sacaré a pasear"- chistó determinado cruzándose de brazos –"¡No soy un perro!"- chilló ella en su defensa –"Tengo que hacer algo primero. En dos horas regresaré para nuestra primera cita"- ronroneó hasta llegar a sus labios, pero apenas los rozó ella saltó hacia atrás como si sus labios ardieran como el fuego, él no pareció ofenderse… –"¿Primera-…cita…?"- aquello era realmente extraño, todo parecía ir al revés ¿no?, se sonrojó, y él le guiñó un ojo –"Nos vemos luego, minina!"-
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¿Qué era lo que Kisshu tenía que hacer? Pues, en primer lugar buscar un atuendo diferente, el que tenía le gustaba, pero quería algo especial para esta ocasión. Y también algo más, su primer parada fue en el Hospital Central de Tokio, sus sentidos lo guiaron hasta la habitación correcta, sólo esperaba que él no tuviera una habitación compartida con otro paciente que se espantara al verlo.
Al aparecer allí, instantáneamente los ojos azules se cruzan con los dorados de él, aterrados, sobresalta y Keiichiro se pone de pie cautelosamente –"Kisshu…"- dicen al unísono. Kisshu los observa, curvando tímidamente las cejas y con los labios entreabiertos deseando tener todas las palabras a su alcance para describir cuan avergonzado y terrible se sentía. Sus botas tocaron el suelo del hospital, frente a la cama donde yacía Shirogame. Sus heridas debían ser peor de lo que le había comentado Ichigo, su brazo estaba enyesado hasta el hombro, tenía vendado todo su pecho y también su frente, su rostro tenía algunos raspones que parecían contaminar aquella belleza perfecta que se le había concedido. Kisshu se estremeció incrédulo ¿Él había hecho eso? Ni siquiera lo recordaba… -"Lo siento… "- dijo con su voz quebrándose y arrodillándose con una de sus rodillas hasta el suelo mientras la otra se mantenía flexionada (como se arrodillaba ante Deep Blue) –"Lo lamento… perdóname…"- siguió disculpándose con todo su pesar, aún si él no aceptaba sus disculpas él quería demostrar cuán arrepentido estaba. Ambos, Ryou y Keiichiro miraron perplejos y aturdidos como el Cyniclon había aparecido de la nada, ahora sólo inclinándose ante ellos y rogando el perdón de Ryou… sin intención de hacer daño a nadie, las orejas del peliverde caían de tristeza mientras siguió disculpándose una y otra vez.
-"Levántate"- dijo el rubio –"Deep Blue fue quien te utilizó, tú no tienes la culpa, no tienes que disculparte"- respondió con severidad.
Los ojos dorados de Kisshu se ampliaron sorprendidos y volvió a incorporarse, aún observándolo afligido –"Te equivocas, también fue mi culpa por permitir que me manipulara de esa forma… yo…"-
-"Entonces sí eres culpable. Aún así eso ya no importa"- respondió secamente el rubio, y Kisshu ofuscó su mirada, dirigiéndola hacia el suelo…
pero Ryou volvió a hablar -"Antes tú me habías salvado en el terremoto, te devolví el favor si crees que eres el culpable. Una vida por otra."- Ryou lo observó más amable y asertivo.
Kisshu levantó una ceja inquisitiva –"Supongo…"- y luego volvió a mirarlo algo más tranquilo –"Pero aún así"- hizo una pequeña pausa –"Quisiera pagarte por todos los daños que causé, no quiero tener problemas con ustedes, no hemos regresado para ser sus enemigos"- respondió sincero.
Ambos humanos permanecieron un momento pensativos.
Keiichiro miró a Ryou, y Ryou pasó su mirada de Keiichiro a Kisshu y a continuación sólo hubo más silencio.
-"¿Puedes hacer algo con tu aspecto?"- preguntó el rubio finalmente. Y Keiichiro escondió una pequeña risita por la forma en que lanzó esa pregunta tan a la ligera.
Kisshu pestañeó rápido unas cuantas veces antes de responder –"Puedo ocultar las orejas… creo…"- sonrió cómplice.
-"Tus ojos podríamos cambiarlos con lentes de contacto, aunque no creo que sea necesario"- agregó Keiichiro sonriendo amablemente.
Ryou suspiró como si aquello fuera una mala idea –"Necesitamos un repartidor, si puedes ocultar tus orejas trabajarás en Mew Café, de todas maneras no podemos contratar gente que no conozca al equipo Mew Mew, y necesitamos alguien para ese puesto…"-
Los ojos de Kisshu fueron inmensos y brillantes al igual que su sonrisa, como un niño al cual acaban de anunciarle que irá a Disneylandia, Kisshu levantó los brazos y giró eufórico –"¡GRANDIOSO!"- exclamó. ¡Al fin estaría compartiendo más tiempo con Ichigo!
Se detuvo en seco, de la nada. Y volvió a dirigirse hacia ellos, -"¡Gracias!"- hizo una reverencia –"Tengo que irme ahora, pero regresaré"- sonrió con una de sus sonrisas habituales y luego solo desapareció. Después de todo ahora tenía 1 hora para preparar todo para su cita.
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Casa de Ichigo
Ichigo se había sentado y detenidamente pensaba en lo que habían hablado, había desayunado tranquila hasta que sólo faltaba una hora… -"¡ESTÁ BIEN, LO HARÉ!"- se dijo determinada y subió como un rayo a su habitación, buscó entre sus vestidos uno que aún no hubiese estrenado, recordaba uno que su madre había comprado hace varios meses atrás, cuando aún salía con Masaya, quería utilizarlo para alguna cena especial o similar con él, y suspiró –"Ya qué…"- se dijo, eso nunca pasaría ahora. Así que se dio una ducha, secó y peinó su cabello en dos magníficas coletas con bucles pequeños y finos cayendo por los lados y sujetando el cabello con dos cintas de raso rojas, se cambió. El vestido era de un rosa pálido, el color no era muy brillante y era simplemente hermoso, podía usarse tanto en el día como en la noche en la situación adecuada (y esta lo era), en la parte superior no tenía breteles, sólo un corsé ajustado con un bolado fucsia en la parte superior, abajo tenía una caída suave, sencilla pero divina, y lo acompañó con un par de sandalias con taco color blancas atadas en la parte superior. Gimió al verse en el espejo "¡¿Qué estoy haciendo?" se veía tan bien pero… "Probablemente ni siquiera hayan humanos donde estaremos… no sé si esto sea lo más indicado para usar…" pensó sabiendo que por su apariencia Kisshu no andaría por ahí. Suspiró y siguió contemplando su reflejo, dudando si debería cambiarse o quedarse así, realmente estaba cómoda y se sentía ella misma en ese vestido, era simple y natural y le sentaba perfecto. Fue al baño a delinear sus ojos y pintar sus labios de un rosado muy suave, era más un brillo que un labial. Y ya, aún estaba indecisa pero antes de que pudiera reaccionar el timbre sonó… -"¡Ya voy!"- gritó ella desde arriba mientras descendía las escaleras.
Abre la puerta.
-"¿Lista?"- pregunta el sujeto.
Ichigo parpadeó sin saber exactamente qué veía ¿Quién era? Tardó varios segundos en reaccionar, y simplemente abrió grande la boca de la sorpresa al descubrirlo –"¡¿KISSHU?"-
Sin dudas eran sus ojos y su voz, pero no se veía como él. Esta persona traía zapatos negros, acompañados de unos calcetines verde-blanquecinos, pantalones marrones por debajo de la rodilla con tiradores, una camisa verde-blanquecina de mangas cortas y metida dentro del pantalón, en el cuello un pañuelo amarillo con estampado cuadrillé, y… lo que más la perturbó ¡¿Dónde diablos estaban sus orejas? El cabello seguía igual, sólo que había cambiado el color de sus coletas y ahora eran negras y no rojas, en su cabeza una enorme boina verde oscuro, más que su cabello, además de que era un verde azulado, sus orejas habían desaparecido dentro de la boina, de alguna manera se las ingenió para atarlas y cubrirlas con algo de cabello… aún no creía que fuera Kisshu, tan distinto…
-"¡Luces hermosa!"- le confesó sincero viéndola de arriba abajo. Y sus ojos relucían dorados y hermosos bajo el sol y aquella visión tan bella que tenía delante, ella seguía paralizada del asombro –"¿Ves algo que te guste, gatita?"-bromeó él con picardía y ella reaccionó.
Se ruborizó –"Te ves tan… diferente"- y era la verdad, parecía un modelo, simplemente se veía maravilloso –"¡Y Luces muy cutee!"- chilló sin poder reprimirlo más, ¡tenía que decírselo! a continuación su rubor bajó y rió contenta. Después de todo había elegido el atuendo perfecto. –"Voy por mi cartera"- dijo volviendo a entrar en busca de su accesorio y sin olvidar dejar una nota a sus padres de que saldría con amigas.
Al principio sólo caminaron, hablando de tonterías, mirando el paisaje y las vidrieras, Ichigo desconocía si él tenía un rumbo marcado o si sólo caminaban, pero era agradable… reía como hacía tiempo no lo hacía, sin preocuparse lo que estaba pasando con todo lo demás, sólo se acompañaban –"¡Cuando abrí la puerta creí que eras un turista perdido, Kisshu!"- rió dulce –"Quería causar una buena impresión"- respondió y ella siguió riendo –"¡Vaya que lo lograste!"- luego él tomó su mano, una cafetería enorme de las más caras y prestigiosas de Tokio se abría imponente frente a ellos, Ichigo se sonrojó ligeramente al sentir el apretón –"Este lugar es hermoso… y caro"- río nerviosa, ni siquiera con Aoyama había podido visitarlo –"Lo sé, ¿Entramos?"- preguntó él, -"Pero ¡Kisshu!"- le susurró algo más de cerca –"Realmente este lugar es caro"- Kisshu aprovechó la cercanía para besar la mejilla izquierda de Ichigo –"Entremos"- dijo él seguro de sí mismo y volvió a guiñarle. En el centro del lugar había una enorme fuente pero lo más maravilloso era que la fuente ¡era de chocolate! Ambos se relamieron al verla pero siguieron recorriendo hasta elegir una mesa frente al jardín interno, Kisshu tomó la carta menú. Eligió uno de los pasteles acompañado de un submarino. Ichigo eligió una porción de pastel de fresa y un milk shake de cerezas a la crema, entre otros pequeños dulces que venían incluidos con ambos pedidos. Cuando el mozo vino a llevarse las cartas y tomar el pedido él volvió a dirigirle los ojos dorados, ella se veía muy tierna y el rubor constante en sus mejillas le encantaba, todo en ella le hacía delirar como un loco, estuvo varios minutos observándola sin que ella se diera cuenta, ya que veía asombrada la belleza de las decoraciones, la platería en todos lados con algunas marcas en oro y piedras, parecía un palacio aquel lugar (y lleno de golosinas para completarle) el jardín con plantas colgantes y tropicales era soberbio. –"¡Woow! Por dentro se ve aun mejor, Kisshu, ¿Hay lugares como este en tu planeta?"- ve a su cyniclon, con los ojos posados en ella, ensoñadores y dulces, luego cerró sus ojos algo sonrojado de que ella lo hubiese descubierto, como si hubiese comprendido todo rió un poco –"Nunca creí que la perfección pudiera mejorarse aún más"- Ichigo se ruboriza y junta sus puños sobre su falda dirigiendo la mirada hacia ellos.
Recordando la pregunta –"En mi planeta no hay cafeterías ni heladerías"- sonrió nervioso –"Pero hay lugares muy bonitos para visitar"-
Ichigo no imaginó cómo sería aquel lugar y eso que acababa de decir la puso más curiosa –"¿Recuerdas alguno?"- preguntó sonriéndole amablemente y deseosa de saber más. Kisshu levantó una ceja y miró hacia el techo unos segundos –"Bueno… allí es bastante diferente todo, por lo que seguro te resultará interesante: Las plantas son distintas y enormes, los animales, no hay rascacielos… pero sí pirámides, jardines flotantes y otras cosas, además allí el mar es rosa"-
-"¡¿ROSA?"- exclamó y casi ríe –"¡Tienes que estar bromeando! No me imagino un mar que no sea azul"-
Kisshu asintió débilmente –"Los colores son distintos, y el aire es más dulce… al menos ahora que es habitable"-
-"Debe ser hermoso"- sonrió ella.
-"¡Buenas tardes, mademoiselle!"- saluda el mozo primero a Ichigo y a continuación hace una reverencia a Kisshu –"Monsieur, sus órdenes"- deja una bandeja de plata de cada lado antes de retirarse, ambos observan las generosas porciones de pastel con deleite. Con ojos brillantes Kisshu levanta sus cubiertos –«¡bon appétit, Bellemoiselle!»- le deseó. Ichigo dio una pequeña risita -«Merci»- bebió un poco del MilkShake rosado –"no sabía que hablabas francés, Kish…"- dijo divertida de escucharlo hablar con otro acento, él dejó de lado su pastel para responderle –"Antes de llegar aquí por primera vez tuvimos que investigar y aprender muchas cosas de ustedes, entre ellas los lenguajes"- comentó –"Pero yo escapé a varias clases, sólo sé algunas cosas"- dijo apenado –"Pai es el que realmente lo sabe todo"- se echó un poco hacia atrás en su silla y observó como ella comía el pastel. Ichigo tomó la fresa que decoraba el postre –"¿La quieres?"- le sonrió. Kisshu volvió a inclinarse y la tomó con los dientes de su mano –"Gracias"- y se estiró un poco más para besar su mejilla en agradecimiento –"¡Kisshu!"- rió ella reprochándolo, él parecía tener los ojos deseosos de continuar luego de haber terminado su pastel. –"Acompáñame a la cascada"- dijo, y en el camino tomó una pequeña bandeja de frutillas, y con un palillo sostuvo una dejando caer el chocolate líquido y caliente por la pequeña fruta. La acercó hasta los labios de su gatita, sonrió e Ichigo rápidamente cazó la frutilla con sus dientes de la misma manera que él lo había hecho antes en la mesa, se quedó con el palillo en los labios y su cuerpo giró en un mismo eje –"¡Es deliciosa!"- exclamó feliz. Kisshu pagó la cuenta (vaya a saber cómo había conseguido todo ese dinero) y llevó varias frutillas con chocolate para el camino en la bandeja –"¿Nos vamos?"- preguntó flexionando su brazo para que ella se sujetara por el codo como hacían las parejas (Kisshu había visto demasiadas películas, definitivamente). Ichigo rió, casi le parecía imposible que aquel caballero fuera nada menos que ¡Kisshu! En la salida cruzaron a varios compañeros de la secundaria de Ichigo, casi todos miraron azorados a la pareja, Ichigo reconoció especialmente a sus, antes, mejores amigas –"¡Miwa, Yuuka!"- las llamó y al verlas las dos jóvenes quedaron pasmadas en su lugar
-"I-ichigo…?"- dijo Miwa y a su lado Yuuka le comentó sólo a ella –"¡¿Quién es él?"-
-"¡No sé! No lo había visto antes pero parece extranjero"- respondió Miwa
Yuuka se ruborizó en extremo –"Parece un modelo, es muy lindo"- y ambas chillaron a lo fangirl, más aún cuando él se acercó, guiado por Ichigo por supuesto. –"¿Cómo han estado?"- preguntó ella –"B-BIEN!"- respondieron ambas al unísono –"Hola…"- saludó una de ellas a Kisshu e Ichigo se apresuró en presentarlo –"Él es Kisshu, Kisshu ellas son Miwa y Yuuka, amigas"- Kisshu sonrió y saludó cálidamente a ambas, y ellas seguían embobadas en su sonrisa "Al parecer él dio buena impresión" pensó la pelirroja algo incómoda y decidió que era mejor seguir, a lo que las chicas primero quisieron acompañarlos pero Yuuka detuvo a Miwa –"¡Creo que ellos quieren estar solos Miwa!"- dijo entre riendo, Kisshu las miró agradecido por su comprensión –"¿Nos vamos, Gatita?"- le susurró y a continuación besó un costado de su rostro, casi llegando a sus labios. Las chicas que estaban más atrás gritaron y huyeron apenadas de haber molestado –"¡NO SÉ QUIÉN SEA PERO ES MUY ROMÁNTICO! -¿No crees?"- dijo una de ellas en un completo y extremo estado de excitación, la segunda chilló de felicidad.
"Oh no, mañana será un infierno ir a clases…" pensó Ichigo violentamente ruborizada por aquella muestra de afecto en público, a diferencia de Masaya, Kisshu no parecía tener problemas y marcaba su territorio cada vez que tenía la oportunidad. Lo observaba mientras él seguía caminando con la vista fija hacia adelante "Realmente se ve muy bien" pensó y tan rápido como ese pensamiento apareció ella hizo que se esfumara sacudiendo la cabeza –"¡Mira, Kisshu!"- más adelante había un enorme feria, ¡con juegos! Había un samba, un carrusel, unos juegos en los que tienes que bailar para ganar y algunos más… -"¿Quieres ir?"- preguntó ella –"¿Qué es eso?"- indagó confundido –"¡No me digas que no sabes lo que es una feria!"- jaló de su brazo hasta arrastrarlo adentro y ahora ella pagó las entradas, fueron directo al samba, el cual giraba con música y sacudía a las personas bastante fuerte –"Pensándolo bien…"- Ichigo recapacitó, su vestido, no era buena idea subirse a ese juego, Kisshu rió –"¿Tienes miedo?"- y cuando ella quiso detenerlo él ya estaba arriba –"Kisshu no…"- suspiró "Diablos, tendré que subir" se sentó a su lado, aplastó su vestido un poco sujetándolo con sus piernas, sus tacos tampoco eran de lo más cómodo para ese tipo de juegos violentos, Ichigo sudaba de nerviosismo –"¿Por qué a mí?"- y el juego arrancó… primero muy suave y luego muy veloz, balanceándose de un lado para otro y girando tan rápido que ambos lloraban –"KYAAAHH"- gritaba ella y todos, menos Kisshu que mantenía una sonrisa estúpida y no entendía qué le pasaba a la gente que gritaba, pero luego frenó de un solo golpe la mayoría no pudo sujetarse y terminó en el centro del samba, Kisshu rió burlándose de quienes habían caído y a continuación él también patinó y el samba lo hacía saltar en el suelo, aunque no parecía molestarle, luego el juego se detuvo e Ichigo sentía que el suelo giraba bajo sus pies, aquel juego la había mareado y sus ojos no eran más que espirales en su rostro pálido –"Creo que voy a vomitar"- murmuró sujetándose de los costados para no caer, el cyniclon se acercó rápidamente para sostenerla y se sentaron un momento. Cuando ya estuvo mejor recorrieron el resto, las tiendas de artesanos donde a Kish parecía llamarle la atención casi todo, la tiendas de comidas y bebidas donde podías probar algunos bocadillos. Ella tomó un palillo con algodón de azúcar rosado –"Prueba esto"- y él la miró como si aquello fuera incomestible –"¿Qué es eso, gatita? Se ve como una nube"- lo picó con un dedo –"ek, pegajoso"- dijo luego con cara de asco, ella tomó un trozo y lo puso en su boca –"Es algodón de azúcar"- sonrió enrojeciendo de felicidad por volver a probarlo, aquella era una de sus golosinas preferidas desde niña. Y finalmente él se atrevió a probar un poco –"Es bueno"- dijo no muy convencido al sentir como se desintegraba rápidamente en su boca, Ichigo rió y él sujetó el palillo para devorar el resto del algodón de un bocado (como Masha con los predasites XD) jadeó feliz y sobrecargado de azúcar continuaron recorriendo, y ahora él giraba y daba volteretas delante de ella, incontrolablemente eufórico –"¡Kisshu!"- le reprochaba pero él no escuchaba, parecía tener un ataque de hiperactividad, se movía de aquí a allá velozmente y fue cuando unos niños corrieron del lado opuesto, uno de ellos de no más de 5 años ni siquiera ve al cynicloniano y ambos chocan, la boina del peliverde sale despedida y el pequeño por tener menos masa es quien cae hacia atrás, Kisshu retrocede al sentir el impacto –"Lo siento…!"- se disculpa y en el mismo instante el niño rompe en llanto, tanto Ichigo como Kisshu se ven en aprietos y no saben cómo reaccionar, Ichigo intenta consolarlo pero el pobre niño seguía llorando más fuerte –"Lo siento…"- Kisshu le sonrié y lo pone de pie sujetándolo por debajo de los brazos –"Los niños no deben llorar ¿Estás bien?"- deja de llorar al oír su voz aunque no fue aquello lo que provocó que cesara. Apunta con su dedo índice hacia la cabeza del peliverde –"¡Tienes orejas muy extrañas!"- exclamó a los cuatro vientos el pequeño y algunas gotas bajaron por el rostro de Kisshu ahora nervioso, Ichigo estaba a punto de sacar a Kisshu del lugar cuando vio que los padres del pequeño se acercaban–"¡Creo que es mejor dejarlo con sus padres!"- como Kisshu estaba de rodillas inclinado hacia el pequeño, éste se lanzó para atrapar sus orejas –"¿Por qué son así?"- preguntó curioso y riendo, Kisshu lanzó una mirada de ayuda a Ichigo –"Él es… eh…"- los padres ya estaban allí y aquellas orejas no pasaron desapercibidas a ellos –"¡Es un cosplay!"- exclamó incomodo el cyniclon –"¿Te gustan?"- y ahora se levantó erguido de manera muy orgullosa. El pequeño asintió con la cabeza y los padres parecieron creer aquella mentira.
Kisshu suspiró de alivio y calló sentado al suelo cuando la familia se hubo alejado. Ichigo recogió la boina y fue hasta él para acomodarla en su cabeza, el pequeño los saludó con la mano desde lejos antes de marcharse de la feria, e Ichigo pudo notar como aquello le inspiró al cyniclon una sonrisa afectuosa. Posó su mano en el hombro de él –"¡Sigamos!"- y él apretó los dientes en una sonrisa mientras se reincorporaba sacudiendo un poco sus ropas.
Llevaban recorriendo horas, Ichigo observaba con entusiasmo y Kisshu… bien él realmente admiraba todo, aquello era total y absolutamente extraordinario para él –"Las ferias aquí tienen demasiadas cosas"- exclamaba con la boca bien abierta del asombro. Ichigo reía cada vez que él repetía uno de esos comentarios de manera tan maravillada "Es como un niño en una tienda de dulces" chistaba para sí. La tarde iba pasando, hasta que el sol ya no brillaba con juventud y fue cuando finalmente llegaron al final del recorrido, luego de subir a todos los juegos, comer y caminar mucho llegaron a un pequeño claro en un parque. Ambos cayeron rendidos en una banca y ahí permanecieron varios minutos con la cabeza hacia atrás –"estoy…CANSADO…"- suspiró exhausto con una sonrisa de felicidad mientras se hundía perezosamente en la banca. Ichigo no tardó en hacer lo mismo y quitarse un momento las sandalias. Incluso un pequeño taco podía ser molesto luego de caminar muchas horas… así que por fin sus pies se sintieron libres mientras acariciaban la hierba fresca –"Ahhh…¡esto es vida!"- tenía mucha tarea que hacer, pero no le interesaba, deseaba quedarse allí por el resto de su vida. Aunque sabía que eso no era posible y cuando el horizonte se dejó ver volvió a colocarse las sandalias –"¿Regresamos?"- una sonrisa amplia y pícara se fue dibujando lentamente en el rostro que era iluminado por los últimos rayos de sol al escucharla –"Aún no, es temprano…"- respondió seductor mientras su cuerpo giraba hasta ponerse de pie sin quitarle los ojos dorados de encima. Extendió su mano, para ayudarla a levantarse y aunque dudosa Ichigo lo sujetó, y cuando sus dedos se entrelazaron él la jaló estrechándola contra su cuerpo, rodeando su cintura con el brazo izquierdo. Sin siquiera darle oportunidad de hablar ya estaban muy lejos cuando ella abrió los ojos.
Estaban a unos 30 metros de altura, en una zona rural, su mentón era sostenido por el hombro de Kisshu y a espaldas de él no había más que campo que se extendía por kilómetros y ahora la iluminación lo hacía ver dorado, mientras que unas pequeñas mesetas más al fondo parecían tener un color más oscuro e igual de fantástico, llegando a ser un naranja rojizo, pero la sorpresa estaba a espaldas de ella… cuando Ichigo volteó lo que estaba delante era el océano, en todo su esplendor mientras el agua devoraba al sol parecía que en ella millones de diamantes brillaran, y no se veía como agua, era tan brillante y tranquila que apenas notaba las ondas del oleaje. Siempre supo que era en la naturaleza donde se hallaba la verdadera magia, pero era la primera vez en su vida que lo comprobaba, y en cierta forma se entristeció de que aquel lugar fuera tan solitario, ¡Cuantas personas se estaban perdiendo este maravilloso espectáculo! Ella contempló con los labios abiertos aquel lugar, admirando cada segundo, mientras el sol bajaba lentamente y Kisshu sólo sonreía alegre, mientras al igual que ella observaba en silencio, ni siquiera se dio cuenta de que sus pies habían aterrizado y que aún seguía abrazando a Kisshu por el cuello, tan cerca de él como si su vida dependiera de ello, y él la rodeaba aunque con mucha suavidad
–"Ve…"- le susurra él para que se diera cuenta de que ahora podía correr con libertad por la playa –"Kisshu… esto es…"- dejó de observar aquel lugar maravilloso que la hipnotizaba, sólo para verlo a él, y su rostro blanco ahora relucía con los tonos del sol y sus ojos se iluminaban como nunca antes ella los había visto. Se ruborizó al verlo, y su cola y orejas aparecieron. Kisshu rió divertido y se quitó la boina, dejando escapar sus orejas también –"ahhh es bastante incómodo tener que usar esto para andar entre ustedes"- se quejó y al final ella lo veía tiernamente enrojecida –"Esto es hermoso, es como un sueño, Kisshu"- aseguró y volvió a sujetar su mano para ir juntos hasta la playa. Sus pies se hundían en la arena cálida y a continuación ambos corrieron, jugando, intentando atraparse y lanzándose caracolas como si de una guerra se tratara, jugaron como niños pequeños mientras la arena se teñía de un naranja intenso y al final ambos cayeron, jadeando de tanto correr, ambos reían acostados en la arena con sus cuerpos en direcciones opuestas, sus cabezas alineadas y sus mejillas rozándose. Kisshu levantó sus brazos al cielo e Ichigo pudo descubrir rápidamente lo que planeaba, un show de luces y algunas medusas aliens aparecieron sobre ellos, y por primera vez en su vida aquellas cosas se veían hermosas mientras flotaban a su alrededor, giraban, mutaban y desaparecían sin causar daño alguno al ambiente, y luego otras las seguían y cada vez parecían hacer figuras luminosas distintas –"Kisshu"- le dedicó la más hermosa de las sonrisas –"Gracias…"- él cerró los ojos con una pequeña línea sonriente en las comisuras de sus labios y dejó de hacer tonterías, ahora sus brazos cayeron a los lados de su cuerpo y suspiró, alegre, cálido, feliz…
Por un momento Ichigo meditó sobre el paraíso que tanto él le nombraba ¿Sería algo como esto? Tal vez ese lugar ni siquiera se encontraba en otro planeta o dimensión, tal vez él se refería a estar juntos en lugares terrenales maravillosos como este. Y entonces ella giró, y con una bella sonrisa rodeó con ambas manos el rostro de él y antes de que sus ojos dorados se abrieran captura sus labios, besando como nunca lo había hecho antes, sin siquiera hacer presión, pues, no era necesaria la fuerza cuando ambos se amaban, sólo acarició con suavidad sus labios mientras se sumergían en un delicado y sabroso beso, acompañado con el olor a agua salada y el aire puro que del mar venía hasta llenarlos a ambos. Cuando finalmente notaron que el sol ya no los acompañaba se soltaron, olvidaron cuánto tiempo habían durado sus besos y caricias. Ambos se pusieron de rodillas en la arena, dándole un último vistazo al océano inmenso mientras sus brazos los unían, como si ahora fuese imposible estar lejos el uno del otro. El viento costero comenzaba a soplar fuerte, y ahora al menos ella empezaba a lamentar no haber traído un abrigo, después de todo, las tardes eran calurosas pero las noches eran heladas, nunca imaginó que su cita durara todo el día. Habían sido pocas las palabras que intercambiaron desde que habían llegado hasta aquel lugar, no eran necesarias, sus miradas y sus sonrisas lo decían todo. Ambos eran absolutamente felices. Ichigo se apoyó más contra su pecho y así Kisshu pudo abrazarla mejor, ella hundió su cabeza contra el cuello de él y sólo ronroneó de placer mientras la cubría del viento –"De seguro deben estar preocupados por nosotros…"- comentó vagamente sin dejar de ronronear, aquello no significaba que quisiera marcharse.
-"Tal vez por ti, gatita, dudo que alguien me esté esperando…"- dijó divertido mientras la abrazaba con más fuerza. Ella se entristeció por aquella respuesta, había olvidado cuidar sus comentarios y rápidamente aflojó los brazos de Kisshu para observarlo…
Él parecía mirar con nostalgia el océano, aunque en realidad no veía nada. Estaba ausente en sus pensamientos. Aún así, y aunque sus ojos ya no inspiraban la felicidad que tenían hace un momento, sonreía. E Ichigo pudo notar entonces cuán inmensa era su fuerza, aún cuando estaba triste él sonreía, tan fiel a su naturaleza como siempre lo había sido. Se acomodó en su regazo mientras extendía su mano para acariciarlo, rozando su mejilla hasta su mentón. Jamás se vio a ella misma haciendo eso, más cuando antes él era el enemigo… pero ahora sentía la necesidad de hacerlo, como si hubiese algún tipo de magnetismo entre ellos. Él cerró los ojos al sentir su mano suavemente haciendo contacto contra su piel y ella elevó su cuerpo hasta besarlo, ahora en la mejilla, luego apoyó su cabeza contra él. Dejó escapar un suspiro profundo que contenía desde hacía varios minutos –"Te amo…"- le dijo con voz suave mientras se ruborizaba y se escondía debajo de su mentón. Él volvió a atraparla en sus brazos –"Yo siempre te he amado…Ichigo. Desde la primer noche que nuestros ojos se cruzaron en tu escuela, y tú te veías tan aterrada"- rió un poco y se levantó con ella en brazos, limitándose únicamente a observar los ojos cafés con una pequeña sonrisa en sus labios –"¡¿Fuiste tú? ¡Kisshu!"- rió –"Después de todo Masha no se había equivocado"- rememoró divertida. Él acercó su rostro al de ella, de manera invitante y seductora, pero en lugar de besarse él susurró contra sus labios, cosquillosa y suavemente –"Aún queda una última sorpresa…"- adelantó y giraron en el aire antes de desaparecer cuando ya la arena se veía azul en el anochecer.
-"Cierra los ojos"- le dijo divertido. Ichigo rió –"Bien, bien…"- aquello parecía una película y ni siquiera podía imaginar qué sería la última sorpresa pero, ese día había sido como un extraño y alucinante sueño.
-"¡Muy bien koneko-chan, puedes mirar!"- exclamó el cyniclon mientras daba un giro alrededor de ella.
Ichigo abrió los ojos. Era imposible describir cuán bello es el mundo cuando te encuentras ante una de sus más grandes maravillas. Lo primero que hizo ella fue observar, con demasiada sorpresa, aquel campo oscuro que se veía de un azul pálido y profundo, mientras la hierba fresca danzaba al viento y la oscuridad nocturna era iluminada por pequeñas luciérnagas y la luna que acababa de asomar, era un paisaje surrealista, el azul pálido del pasto se extendía hasta donde ella no podía ver, y a su alrededor miles de pequeñas luces amarillas y verdes revoloteaban aquí y allá, la tierra se veía exactamente como el cielo nocturno, la hierba se había transformado en espacio y las luciérnagas eran sus estrellas. Comenzó a girar, danzante y sólo podía mencionar su nombre y reír –"¡Kisshu! ¡Kisshu! ¡Jamás creí que un lugar así existiera!"- él le sonrió como un niño que estaba jugando. Ella reía, con toda la belleza del universo reflejada en su sonrisa y en sus ojos. Sin más ella se lanzó a correr, con demasiada libertad, él la seguía, impresionado y más aún cuando ella saltó contra él, derribándolo, y cayeron girando colina abajo juntos, en la frescura del césped y entre sus risas jadeaban de cansancio, ya no tenían energías para seguir jugando. Puso una mano sobre su corazón, parecía que iba a escapar de su pecho de lo rápido y fuerte que latía, así debía sentirse la felicidad pura. Rió por como habían caído hasta que sus mejillas le dolían –"¡Estamos cubiertos de pasto!"- exclamó. Kisshu tenía una amplia sonrisa en su rostro, dejando a relucir sus caninos blancos y puntiagudos, mientras también recuperaba el aliento.
-"¿Este es el paraíso, Kisshu?"- preguntó risueña y muy convencida de que la respuesta sería asertiva.
Kisshu la observó con ojos amables y cálidos –"¿Te gusta, gatita?"- ella se acercó un poco más, acostándose a su lado –"Esto es mágico, Kish… es asombroso y perfecto. No podría imaginar un lugar más hermoso que estos dos últimos…y"- antes de que pudiera seguir volvió a lanzar una carcajada. Algunas luciérnagas habían aterrizado en la cabeza del peliverde y hacían su show de luces desde ahí, casi parecía un árbol de navidad, y una de ellas tuvo el descaro de posarse sobre su nariz –"Que feo eres de cerca…"- murmuró el cyniclon observando con bizquedad el insecto sobre su nariz. Mientras ella los quitaba. Por último y aprovechando la cercanía él la besó, y ella rodeó su cuello con ambos brazos mientras volvían a ponerse en pie. El beso fue en extremo dulce y hasta inocente, sus labios se separaban milímetros, emitiendo un leve chasquido en la separación y volvían a propiciarse otro pequeño beso, hasta que habían pasado demasiados minutos así y los ojos de ella se veían demasiados tiernos y los dorados demasiados eufóricos y seductores. Kisshu volvió a girar, siendo sujetado por ella desde su nuca y él sujetando a su gatita por su cintura y espalda, giraron y giraron, danzantes hasta que sus cuerpos ya no resistieron y mareados volvieron a precipitarse al suelo acolchonado por las hierbas, ella cayó sobre él, y mantuvo su rostro contra su pecho escuchando cuán veloz y potente era el sonido que emitía el corazón del extraterrestre. Suspiró profundamente. Ambos lo hicieron. Aquello era demasiado perfecto y hermoso para que terminara. Aquel era un placer demasiado embriagante y todo a su alrededor seguía girando cuando él comenzó a hablar con ojos enternecidos y románticos –"Te amo, Ichigo. Siempre te amaré, gatita"- ronroneó para ella y se sentó sujetándola contra su pecho –"Es hora de marcharnos"- dijo luego. Ichigo lanzó una última mirada al espectáculo encantador que daban las pequeñas luciérnagas a su alrededor, se despidió de ellas y del lugar antes de desaparecer y reaparecer en la esquina de su casa. Sus piernas temblaban de puro agotamiento, por correr, saltar, girar como delirantes todo el día, cuando finalmente tocó la vereda acomodó su vestido, el cual necesitaba con urgencia un lavado ahora que estaba cubierto de pasto y sales marinas. Se despidió de él, con un beso simple sobre su frente y luego él la besó astutamente a un costado de los labios y con una última risita que siguió resonando, desapareció.
Caminó con pereza hasta su casa y saludó a sus padres luego de cambiarse la ropa y dejar el vestido en la lavarropas, volvió a colocarse aquel seductor pijama. Escuchó a su padre hablar con su madre sobre su extraño comportamiento, pero rápidamente su madre hizo que se relajara, aquello debía ser normal para alguien de la edad de Ichigo, así que, no había de qué preocuparse "Si sólo supieran…" pensó con una pequeña sonrisa de resignación mientras subía las escaleras hasta su habitación. A pesar de estar muerta de cansancio recordó que debía terminar unas tareas para mañana… "¡Qué pesadilla!"
Entra en su cuarto, demasiado preocupada por lo que tenía que entregar para mañana, y empieza a estudiar, sólo que antes lanza un rápida mirada a su cama que estaba de paso… -"¡¿KISSHU?"- intentó no gritarlo para que no se escuchara abajo donde estaban sus padres –"¿Otra vez aquí?"- rió, "Aquello no fue una despedida después de todo" pensaba mientras era de esperarse que las despedidas no existieran en el diccionario de Kisshu. Él bostezó aburrido –"Tardaste mucho gatita…"-
-"Tengo que estudiar…"- levantó sus cuadernos en alto para demostrarlo –"Tareas para mañana"- Kisshu la observó con ojos de cachorro –"¡No! ¡No hagas eso!"- regañó ella, él sabía que aquello era muy importante así que se limitó a cruzarse de piernas y observar desde la cama, algo terriblemente molesto para Ichigo pero que tuvo que tolerar. Suspiró –"Odio esto… ¿A quién le interesa la vida de un prócer?"- chistó y siguió con las últimas tres preguntas. "Ya falta poco…" volvió a suspirar estresada.
-"¡Listo!"- Cerró ruidosamente el libro. Pero cuando volteó Kisshu ya no estaba observándola. Había sucumbido al cansancio y estaba prácticamente desmayado entre los peluches y almohadones en la cama.
-"Kish…"- lo llamó suavemente, acarició su cabello. Aquel alien ocupaba demasiado espacio y si no se movía pues ¿Dónde dormiría ella? Luego de molestarlo un poco con cosquillas y jalando sus brazos él despertó, casi como un zombie se sentó en el lugar. Bostezó ampliamente mostrando sus afilados caninos –"¿Fue demasiado para ti salir a pasear?"- comentó provocadora Ichigo y él sonrió, demasiado cansado para discutírselo. Ichigo se acostó y él se puso de pie preparándose para marcharse –"Kisshu…!"- sonrió y su rostro había retomado algo de coloración, pero seguía viéndose tierna e inocente –"¿No te quedarás?"-.
Las cejas de Kisshu se curvaron tímidamente, y sonrió nervioso –"No quiero molestarte, gatita, mañana tienes que irte temprano…"-
-"Kisshu, la única forma de que molestes sería si vuelves a aparecer congelado en la madrugada"- bromeó y sonrió amable.
Aunque pareció dudarlo un momento volvió a caminar hasta ella, sonriéndole de igual forma. Ella le hizo un lugar y se cubrieron con las mantas, luego la luz se apagó. Kisshu besó a Ichigo en la frente sin hacer ruido alguno –"Buenas noches"- le dijo en respuesta suavemente y creyó oír la misma frase de los labios de él antes de quedarse nuevamente dormido. Reprimió su sorpresa cuando él la rodeó y acurrucó contra su cuerpo, aún dormido, e Ichigo no deseaba volver a despertarlo… ella misma estaba muy cansada para oponer resistencia a ese abrazo, así que simplemente durmieron así, él ahora protegiéndola con su cuerpo, envolviéndola con sus brazos cálidos y protectores junto a su aroma suave y fresco. Ella sonrió, embriagada por su olor indescriptiblemente delicioso y cayó en un profundo sueño mientras recordaba lo hermoso que había sido ese domingo, y como los ojos de oro se veían juguetones decorando la amplia sonrisa de aquel ser que ahora tanto quería. Lamentaba haberle hecho daño en el pasado y no haber descubierto antes cuanta belleza y cariño había en él…
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En la mañana Ichigo despierta. El reloj sonaba insistentemente y ella extiende su brazo para apagarlo. Cuando voltea esperando encontrarse con una agradable sonrisa dándole la bienvenida a un nuevo día descubre que, nuevamente estaba sola.
-"¿Kisshu?"- lo llamó pero él no estaba allí. Aún confundida por no haberlo visto partir se viste y prepara sus cosas, desayuna y hace su rutina en total silencio. Aún cuando hubo llegado a la escuela y todas las chicas parecían muy interesadas en ella nuevamente. Pero nadie se atrevía a preguntar quién era aquel lindo chico que estaba con ella.
"¿Por qué se fue así?" pensó preocupada. Para cuando vio la hora ya era tarde y debía llegar al Café Mew.
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Café Mew
Entra y se apresura en cambiar su atuendo para el trabajo. –"¡Buenos días!"- saluda a un par de clientes que entraron justo después que ella. Extrañamente no había visto al resto de las chicas aún.
Al entrar a la parte trasera todos estaban reunidos –"¡Shirogame-kun, ya estás bien!"- exclamó ella feliz.
Mint le lanzó una mirada molesta e Ichigo se paralizó en su lugar por la fuerza de su mirada
-"¡No estoy de acuerdo!"- exclamó Mint hacia Shirogame, como si hubiesen estado discutiendo toda la mañana.
-"¿Qué… sucede?"- preguntó la recién llegada sin comprender nada de lo que ocurría.
Mint apretó con fuerza sus puños sobre la mesa y en ese mismo instante observó las ondas que se formaban detrás de la pelirroja.
-"¡Terminé!"- dijo él con alegría –"¿Queda algún pedido más?"-
-"¡¿-KISSHU?"- se alteró Ichigo al verlo allí luego de todo lo que había pasado.
Nuevamente él vestía más similar a un humano y con su boina para ocultar las orejas.
-"¡¿Qué… haces… aquí?"- preguntó en shock Ichigo
-"Estoy trabajando"- se limitó a responder él con una sonrisa provocadora. Ichigo volvió a observar al grupo. Ryou se veía asertivo, el resto veía de manera inescrutable al nuevo repartidor mientras que Mint estaba furiosa de tenerlo allí. Ella gruñó de fastidio –"No puedo creer que luego de todo lo que te hizo sigas confiando en él lo suficiente para traerlo a nuestra base!"- chilló la Mew Ave y salió del lugar. Kisshu observó sin poder decir nada, afligido por aquel trato.
-"¿Qué está pasando…?"- volvió a preguntar Ichigo preocupada
Ryou se apresuró en aclarar sus dudas –"A partir de hoy Kisshu trabajará aquí por un tiempo. Mint tendrá que aceptarlo"- dijó él seriamente.
Ichigo miró sorprendida a Kisshu quién sonreía con cierta falsedad ahora que parte del equipo se había enfadado con sólo su presencia.
-"De momento él ha hecho un trabajo grandioso, tardó menos de 5 minutos en entregar todos los pedidos, por lo que no veo razones para rechazarlo"- comentó el rubio y Kisshu apretó los dientes en una sonrisa forzada.
Ichigo miró algo nerviosa a Kisshu –"Con que eso te traías…"- dijo en respuesta "ahora entiendo por qué se fue así" a continuación él la abrazó por el cuello y ella dio un salto hacia atrás por tal reacción –"¡Tengo trabajo, Koneko-chan!"- chilló ilusionado y Keiichiro rió por la emoción del chico. El resto a pesar de que habían perdonado a Kisshu seguían teniendo cierta desconfianza en que él estuviera tan cerca, y aquello él lo percibía, con cierta angustia lo ignoraba y sólo se limitaba a hacer lo que Keiichiro y Shirogame ordenaban.
-"Kisshu, Ichigo, tienen 20 minutos libres."- les dijo Ryou casi como una orden.
-"¿Eh?"- Ichigo se sorprendió –"Nunca tenemos minutos libres"-
Kisshu supo rápidamente qué significaba, sujetó a Ichigo por la mano y se teletransportó al parque que estaba a pocas cuadras del Café. Ellos deseaban hablar solos, sin Ichigo ni él. Luego de aparecer allí ella también lo entendió, se sentó pesadamente en una banca del parque mientras Kisshu lo hizo frente a ella en el césped.
-"¿Nos echaron eh?"- dijo ella. Kisshu sonrió comprensivo –"No confían en mí, pero eso no importa… yo sólo haré entregas!"- dijo uniendo ambos pies por las puntas formando un círculo a su alrededor.
Ichigo rió un poco por aquella reacción tan desinteresada. Era bueno que él no fuera escandaloso en esas cosas.
En el café.
-"¿Estás seguro de que es lo correcto?"- dijo Zakuro.
Ryou ladeó su cabeza –"Si se trata de un engaño quien está en mayores problemas es Ichigo y debemos ayudarla"- respondió.
-"Parece que ustedes dos tienen todo fríamente calculado"- dijo finalmente la Mew Lobo.
-"Yo no creo que Kisshu sea malo"- agregó en su defensa Lettuce.
-"Ni yo"- dijo Keiichiro –"Pero si fuera el caso contrario debemos estar ahí para Ichigo…"-
-"Antes de que todo esto siga…"- agregó el rubio.
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Fin de este capítulo :] prepárense para el siguiente!
