¡Hola! He vuelto con otro capítulo más. Gracias a todos los primeros lectores y sus comentarios. La verdad me ha animado mucho. Perdonen por las faltas de ortografía de tildes y algunas otras más, pero no había revisado lo que había escrito hasta que estuvo publicado jeje xD . Lo siento, pero en este capítulo he puesto más atención y gracias a todos aquellos que me dejaron consejos y sugerencias, de verdad no saben cuánto las aprecio.

Otra cosa, he visto que a muchos les despista lo de la humana, bueno, también me he dado cuenta que el Summary no se ve completo por ello aquí se los dejo:

Summary: Después de la caída de Lord Shen y de salvar al Kung Fu y a China, una nueva aventura se les aproxima a nuestros amigos. Una antigua leyenda que podría ser combinada con el pasado de Tigresa y con un ser que creían inexistente, pero que es el único que les puede ayudar a saber más sobre el pasado de nuestra Furiosa: Un humano.

He ahí para que le entiendan un poco mejor ;)

Bueno, al final responderé varios reviews, mientras tanto les dejo con este otro capítulo. Debo admitir que tuve algunos problemas de inspiración, pero finalmente lo termine. Y como es un gusto para mi, aquí se los dejo…

Leyendas.

"Un paranoico es alguien que tiene una leve idea de lo que se está cociendo"

-William S. Brurroughs.

Después de otra noche a medio dormir, Tigresa se levantó con su propósito de siempre: Entrenar.

Al ser levantada por el gong se enderezó y miró a su lado topándose con Po, quien se hallaba profundamente dormido y estaba recargado en la mesa de noche, donde la vela que ella había dejado encendida se había apagado. Sonrió divertida al ver como el panda roncaba a todo pulmón, entonces sintió algo cálido sobre su mano y bajo la mirada a ella.

La mano de Po aun sostenía la suya.

Sintió como se ruborizaba y de nuevo se sintió como una torpe. Aún no concebía que ella misma le hubiera dicho esas cosas a Po antes de caer dormida, pero también pensó que había sido por el cansancio y por la brutalidad de su pesadilla. Le dio un escalofrío enorme cuando recordó ese sueño. Sabía que significaba algo, al igual que esa canción, cuya letra parecía habérsele quedado escondida en su cerebro, y después, al oírla, se liberaba nuevamente de manera pesada.

Decidió encontrarle respuesta, pues no se podía seguir agobiando. Sin más, se vistió aprovechando que Po seguía dormido y después lo sacudió levemente. El panda despertó tras ser movido varias veces y Tigresa le sugirió ir a dormir a su cuarto un poco más, cosa que el oso no negó, pues aun se sentía cansado y con el cuello adolorido. Así que fue a su habitación con la ayuda y gratitud de Tigresa, quien una vez que comprobaba que el panda se había dormido nuevamente se dirigió a la cocina a desayunar, ideando una excusa para cubrir a Po con Shifu.

Al llegar a la cocina vio a sus amigos ahí y se alegró por estar de nuevo en la realidad.

-Buenos días, chicos- saludó como siempre y fue a servirse un buen plato de fideos, pues tal vez no lo había notado por estar algo abrumada aún, pero estaba muerta de hambre.

-Buen día, Tigresa- saludó Mono por todos- ¿Cómo amaneciste?-

-Mejor- contestó ella sentándose en su lugar de siempre- Gracias por preocuparse por mi-

-De nada- contestó Grulla- Para eso están los amigos-

Tigresa sonrió en respuesta y luego comenzó a comer. Le gustaba ese término y le encantaba cada uno de sus amigos, que hasta ese momento eran más que eso para ella. Eran su familia. Recordó la cara de preocupación que vio en todos detrás de Po al ser despertada de su ya usual pesadilla, la cual aun le causaba dolor de cabeza.

-¿Y Po?- preguntó Mantis.

-Oh…él fue a dormir un poco más- contestó Tigresa- Después de lo que hizo por mí anoche lo menos que podía hacer era cubrirlo con Shifu-

-Tienes razón-dijo Mono- Además, no es por nada, pero parece que en ti y en Po se está dando ese usual jueguito de "Yo te doy, tú me das" muy a su gusto-

-¿Qué quieres decir con eso?- preguntó la felina frunciendo el ceño y notando cierta picardía en las palabras de su compañero.

-Lo que digo- continuó Mono- Primero lo que pasó en aquella prisión y aquel abrazo, seguido por ese "Los radicales si entendemos"- dijo Mono agudizando su voz y tratando de imitar la voz de la joven Tigre sonando cursi y ganándose las risotadas por parte de Grulla y Mantis.

-¿De qué hablas?- preguntó Tigresa duramente- Eso solo fue un abrazo de amigos-

-¿Amigos?- preguntó Mantis sin creerlo- Por favor, tu nunca abrazas a nadie ni le demuestras cariño, además, Po te lo devolvió justo después de que derrotó a Shen, y al parecer hasta a ti te tomó por completa sorpresa-

Tigresa apretó tanto los puños que los palillos para comer su sopa se partieron mientras asesinaba con la mirada a Mantis. Estaba claramente enojada con lo que le decían. Ya estaba demasiado agobiada con esos abrazos en Gongmen y sus pesadillas como para soportar burlas de sus compañeros, quienes a esos rangos no sabían nada.

-Venga, chicos- regañó Víbora- Déjenla en paz-

-¡Oh, vamos!- se bufó Mono mirando a la serpiente- Hasta a ti consta, Víbora, y ahora lo ves. Po decidió quedarse con ella toda la noche para que estuviera segura. Más aún, él fue el primero que se levantó al oír sus gritos-

Tigresa relajo su frente y abrió los ojos de completa sorpresa. Sabía que últimamente su relación con el panda había adquirido una mejora notable, pero no al punto de que él la alcanzaba a oír en sueños.

-Cierto-continuó Mantis- Y después de eso estaba tas desesperado porque no podía despertarte y comenzó a gritar como loco llamándonos a que lo ayudáramos. Aunque, ahora que lo pienso, él fue el único que te logró despertar ¿Verdad?-

Tigresa no respondió. Estaba demasiada ocupada pensando en todas las molestias que Po había tenido que pasar solo para que ella se sintiera bien. Nadie había hecho eso por ella nunca, y en ese momento las burlas de sus compañeros le parecían poco. Pudo ser que siempre si se estuviera volviendo más cercana a Po de lo que imaginaba.

Se levantó de su lugar dejando el plato que apenas y había tocado y se dispuso a salir. Ya no tenía hambre, pues todas esas ideas le revolvían hasta el estomago.

-¡Hey! ahora ¿A dónde vas?- preguntó Víbora sorprendida por la actitud de su amiga al igual que los otros Furiosos.

-Me voy a entrenar- contestó Tigresa- Afuera-

Y dicho esto, dejó la cocina.

Ya casi era la hora del almuerzo, pero Tigresa había decidido saltárselo e ir unos minutos antes a la biblioteca. Por eso decidió compensar ese tiempo entrenando antes y después avisó a Shifu de lo ocurrido con Po, a quien le pidió que comprendiera, y aunque su Maestro se resistió un poco, ella logró convencerlo. Después se dirigió con algo de prisa a la biblioteca, la cual había visitado solo un par de veces cuando era pequeña. Esto le causo una gran nostalgia al recordar a Ooway, pues esas dos veces que había ido él le había hecho compañía. Le hizo pensar que si su Maestro estuviera vivo…bueno…tal vez no se encontraría tan perdida.

Sentía la agonía atravesada cuando salió a la terraza directo hacia aquel lugar, sin embargo, y sus dotes felinos le avisaron que alguien la seguía. Así que se detuvo en seco y sin voltear a ver dijo:

-Sé que me quieres preguntar algo, así que dime que es-

Víbora salió de su escondite y se arrastró hacia ella, mientras la felina se giraba lentamente a mirarle.

-Lo siento- se disculpó la serpiente- Es solo que…no dejo de pensar que algo te pasa-

Tigresa desvió la mirada apenada.

-He dicho que no se preocupen por mí, estoy bien-

-No, no es cierto- afirmó Víbora a la defensiva- ¿Por qué te cuesta tanto trabajo decírmelo?-

-No es eso…es solo que…- Tigresa se detuvo, como si tuviera miedo de decir sus propias palabras-…ni siquiera yo sé lo que significa-

Víbora bajó un poco la mirada pensando y después volvió a mirar a la felina con una gran sonrisa.

-De acuerdo, pero sé que lo harás, sé que encontraras lo que significa, y cuando lo hagas podrás apoyarte en la persona a la que le tienes más confianza- afirmó Víbora.

Tigresa le sonrió, estaba agradecida de que su mejor amiga confiara en ella y ahora veía que el tiempo las había vuelto inseparables por ello, porque Víbora era un de las pocas personas que no solo creían en ella como Maestra, también por ser solo Tigresa.

-Gracias- le respondió sinceramente y Víbora asintió.

-También recuerda que tienes a Po, el te ayudará más de lo que ya hace-

Tigresa se puso rojísima de que su amiga se hubiera dado cuenta que no solo ese sueño la había mareado todos esos días, sino también el asunto de Po en Gongmen.

-Víbora…- dijo molesta- ¡Ya tengo suficiente con que esos idiotas me molesten como para que vengas tú a…!-

-De acuerdo. Lo entiendo- atajo Víbora tratando de calmar un poco sus ansias y gritos de negación y nerviosismo- No diré más sobre el tema, pero sé lo que ocurre, yo no naci ayer- dijo sonriente. Tigresa se relajó un poco y miró como su amiga iba reptando de vuelta al Palacio - Y descuida, tu secreto está a salvo conmigo, aunque…cada palabra de lo que dijeron los chicos es cierta, y lo sabes-

Tigresa abrió lentamente el pesado portón de la biblioteca que parecía oxidado y con gran esfuerzo logró colarse por el espacio que pudo abrir, entrando a una enorme sala con estanterías de libros tan grandes como los muros de la habitación y varias mesas de madera. Tigresa caminó con paso lento mirando cada rincón de la vieja biblioteca, oía el eco de sus pasos y olía ese desagradable olor a moho y humedad. Era horrible y andrajoso el lugar y le sorprendió cuantos años habían pasado desde que visitó por última vez aquel lugar con el Maestro Ooway, después jamás volvió a entrar y parecía que sus compañeros tampoco. El entrenamiento ocupaba tanto en su vida que se había olvidado por completo de que había una biblioteca con un sinfín de libros que alguna vez debieron haber hojeado, lo que le llevó a otra pregunta; si Po era el más nuevo de todos ¿Cómo sabia de la biblioteca?

Miró a su alrededor directo hacia los ventanales, estos estaban cubiertos por gruesas cortinas color vino apolilladas. Tan maltratadas estaban, que se habían desgarrado y se colaba por esos agujeros un poco de la luz del día, que chocaba con el suelo de mármol sucio y frío envuelto en polvo. Había también telarañas en las cortinas, rincones y libreros. Vio también varios muebles gastados y dañados, entre ellos mesas, sillas, mecedoras y otras cosas. Había libros en estos muebles, apilados y con mugre.

Pero lo realmente llamó la atención de Tigresa era una mesa con varios papeles, libros y plumas con tinta china llenando toda el área del mueble. Sea cercó con cautela y vio que en la mayoría de los papeles amarillentos y húmedos habías dibujos a lápiz y pintura. Con cuidado los cogió y delicadamente fue pasando uno a uno admirando la preciosidad y dificultad de las obras. Sintió lástima de que nadie las hubiera visto y estas hubieran sido deterioradas por el tiempo.

-Cuanto tiempo ha pasado…- suspiró a si misma aún viendo los dibujos. Estos eran paisajes, flores y otras cosas que ella había visto en el Valle durante años. Fue cuando el último dibujo captó aun más su atención. Era una vieja tortuga con un bastón y que ella conocía muy bien, que siempre le inspiraba paz y sabiduría para sostenerse y que le hacía falta para encontrar las respuestas que estaba buscando. La única persona completamente sincera para ella - ¿Maestro Ooway?-

Admiró la dificultad de nuevo y lo bien que el autor le había hecho para reflejar esa sabia mirada de la tortuga en ese papel desgastado. Tigresa le dio la vuelta y vio con en ella se hallaba un mensaje que decía:

"El último libro no se encuentra ni al derecho ni al revés. Solo en la danza de la criatura que será leída ahí con interés."

La felina frunció el ceño ¿A qué se refería el mensaje? Era como si Ooway hubiese sabido que antes de morir que ella se pasaría de nuevo por la biblioteca y lo encontraría. Luego miró que debajo del mensaje había un dibujo demasiado simple, que consistía en un rectángulo que encerraba una nota musical.

-¿Qué es esto?- se preguntó de nuevo a sí misma y comenzó a pensar en donde encontraría el último libro y por qué Ooway se empeñó en ocultarlo tras un signo y un acertijo. Bien sabía que su Maestro en vida siempre le había gustado responder con sus juegos de palabras, pero ahora no estaba de humor para ellos.

Solo quería encontrar respuestas.

Comenzó a buscar algo que tuviera forma humana, no la podía olvidar después de ese sueño, así que le sería útil por primera vez. Se suponía que si era la "danza" de la criatura especificada debía ser algo relacionado a un humano. Y sin más se dispuso a buscar en cada rincón de la biblioteca.

Po salió de los dormitorios y se dirigió a la cocina. Había compensado su sueño perdido y ahora se sentía descansado y normal. Recordó que Tigresa le había conducido a su cama y se había despedido con un "Duérmete, yo te cubriré con Shifu" y después oyó la puerta cerrarse. Estaban a punto de ir tras ella, pues seguía preocupado, pero el sueño había sido más fuerte y le ganó, quedándose así profundamente dormido al iniciar los primeros minutos del día.

Pero ahora era más de medio día y el sol estaba en lo más alto y supo que se había saltado el primer periodo de entrenamientos y por ello su primera meta fue la cocina.

-Buen día a todos-saludó cuando entró, encontrándose a sus amigos ya almorzando.

-Hola Po- saludo Víbora algo sorprendida de la repentina entrada del panda- Veo que has despertado ya-

-Así es- contestó él, luego miró la única silla aparte de la suya vacía- ¿Y Tigresa?-

-Oh, ella está en la biblioteca. Ahí fue la última vez que la vi- contesto Víbora.

-¿Tenemos biblioteca?- preguntó Mono extrañado e igual de confundido que Mantis y Grulla.

-Sí. Para que se lo sepan tenemos una biblioteca cruzando la terraza- regañó la serpiente. Po rió un poco al ver que sus otros amigos no se la podían creer, y él no se creía que después de tantos años ahí no lo hubieran notado. Él a los tres días de haber derrotado a Tai Lung la había descubierto.- Tenia una cosa que investigar, según me parece- dijo de nuevo mirando a Po.

Po desvió la mirada. Sabía lo que Tigresa hacia en la biblioteca y se alegró de que siguiera su consejo, pero también pensó en si sería una buena idea. Tal vez su información sobre sus sueños con los "seres" llamados humanos le confundiría aun más y como su amigo no podía dejar que eso pasara, pero tampoco quería que su amiga se quedara con la pregunta pegada en la garganta.

Lo único que se le ocurrió en ese momento era ayudarla con su investigación y calmarla con su respuesta. Y sabía perfectamente dónde encontrar esa información.

-De acuerdo. Gracias- dijo Po dando media vuelta y volviendo a salir.

-¡Hey, espera!- le llamó Grulla- ¿Te vas así nada más? ¿Sin comer?-

-Sí, no se preocupen. Estaré en el pueblo- dijo apretando el paso- Iré a ver a mi padre-

Y el oso salió corriendo, dejando a los cuatro Furiosos con la misma interrogante ¿Qué iba a hacer Po con su padre?

Tigresa se detuvo después de revolotear todo el lugar luego de un largo rato. Había desacomodado todo. Los libros los movió y removió en busca de alguno que le ayudara, pero no eran más que de Kung Fu y su historia, novelas, cuentos, etc. Nada que le fuera de utilidad. Movió también todos los cajones, mesas y papeles en busca de información, al igual que varias cajas viejas donde se había encontrado con más polvo desagradable. Todo esto para que al final no encontrara el dichoso libro.

Después de buscar, se recargó exhausta en el filo de la mesa, mientras veía el tiradero que había hecho, y agradeció sus entrenamientos de todos los días, pues para alguien normal nunca hubiera terminado de revolotear la biblioteca con cuidado, no como ella, que había terminado en dos horas, pero le había cansado mucho. Ese lugar era grande, incluso para la felina.

-Demonios- refunfuñó a sí misma- Esto no funciona-

Resignada se enderezó y se dispuso a dirigirse a la salida, cuando algo le bloqueo el paso y chocó con sus pies tropezándose y finalmente cayendo bocabajo contra el suelo frio y sucio. Para su fortuna logró para la caída con sus brazos, pero no dejaba de sentirse frustrada. En otros tiempos, ella hubiera esquivado el objeto. Se giró para ver contra que había tropezado y se sorprendió por completo.

A sus pies yacía una pequeña cajita de oro, algo sucia por el polvo y con detalles de jade, como los de la Sagrada Galería. Se enderezó y se arrodilló frente a ella preguntándose cómo era que no la había visto antes durante todo ese rato perdido, pero luego reparó en que esa cajita era la más pequeña del lugar.

Dudosa, la tomó y se paró con ella, cosa que se le hizo difícil, pues en efecto, era de oro puro y por ende demasiado pesada hasta para ella.

A duras apenas pudo colocarla encima del escritorio de Ooway, donde le sopló y el polvo se levanto haciendo que tosiera un poco, una vez pasado eso examinó la cajita.

Era una verdadera artesanía, nunca antes había visto un objeto tan bonito en toda su vida y se sintió dichosa de que fuera la primera en hallar tan codiciado objeto perteneciente a su difunto Maestro.

Intentó limpiarla, y cuando más o menos lo logró vio que en frente tenía una abertura, donde se suponía debía haber un cerrojo al igual que las otras cajas, pero solo había una llave de cuerda. Como las usaban las cajas de música o en los juguetes que había tenido de pequeña…y luego se dio cuenta de que en la parte superior de la caja sobre una superficie de esmeralda y escrito en filigrana de oro se hallaba otra frase:

"El secreto de la criatura danzando solo revelará dando cuerda y cantando la nota correcta"

Ahí estaba de nuevo. Más acertijos que no tenían ni pies ni cabeza y que solo la confundían más, entonces logró captarlo y amplio los ojos…claro, era una caja de música lo que tenia ahí. Eso explicaba la llave de cuerda y la parte de "El secreto de la criatura solo se revelará dando cuerda…". Sin dudarlo comenzó a girar la llave, con cuidado de no romper el artefacto dando vueltas varas veces, hasta que no se pudo más y respirando hondo soltó la llave dejando que esta corriera.

Pronto comenzó una canción sonora y algo alegre, pero a la vez tan mística que ella la conoció al instante y que casi le hizo dar un ataque. Pero no solo fue eso, la caja se abrió lentamente tras dejar la cuerda correr y cuando lo hizo por completo, dejó mostrar algo que hizo que Tigresa sintiera que se le salía el corazón.

Era otra humana, más pequeña y de porcelana. En pocas palabras: Una muñeca. Estaba pegada a una superficie redonda que la hacía girar mientras la música tintineante le llenaba los oídos. La pequeña bailarina era tan dócil y delicada como la que había visto en su sueño, solo que esta era más pálida y con el cabello dorado como el sol y llevaba puesto un vestido rosa brillante. La posición de la diminuta muñeca era perfecta. Se sostenía sin problemas sobre las puntas de sus pies, un brazo lo alzaba graciosamente, mientras con el otro se tomaba parte de la falda vestido y ladeaba la cabeza de manera coqueta y hermosa.

La felina estaba paralizada. Esa musiquita era la misma que había escuchado en su sueño la noche anterior, si le quitaba la letra que la humana había cantado. Y otra cosa que le desconcertaba era la muñeca. Había visto otras cajas de música, pero al abrirse solo salían animales gracioso y en una posición elegante. Jamás había visto una caja de música así. Y entonces le vino a la mente "El último libro no se encuentra ni al derecho ni al revés, solo en la danza de la criatura que será leída allí con interés".

¿No sería la danza a lo que se refería? Tenía mucho que ver. La música, la posición de la muñeca…la cual también le había visto hacer en el danzar de la otra humana en su sueño. Y aunque le pareciera espeluznante supo que ahí estaba la pista que estaba buscando. Solo le faltaba hallar en ella el libro, y se repitió una y otra vez el último acertijo.

-"El secreto de la criatura solo se revelará dando cuerda y cantando la nota correcta"…mmm…- la felina pensó un poco, solo le faltaba resolver la ultima parte del acertijo-…la nota correcta…- Se trató de fijar mejor en la música, pero solo logró encontrarle que seguía siendo la misma que había soñado…fue esto lo que le prendió el foco -¡Eso es!-

Sin dudarlo, cerró de nuevo la cajita y dio cuerda otra vez para soltar nuevamente y dejar que la tintineante melodía diera frutos. Esperó a que la caja se abriera por completo y la bailarina comenzara a dar vueltas para decir la única clave que le pareció que era. Prefirió no cantar, no era buena y suponía que solo diciéndola podría dejar ver un poco de lo que estaba buscando.

-Esta vez…puedo ver…los recuerdos me envuelven, la canción que escuché…una vez en Diciembre. Me adoraban con fervor, como extraño sentir amor…quien gozaba al bailar…de un vals inmemorial- Le extrañó que se supiera tan bien la letra de aquella canción, cuando solo la había escuchado una vez en su vida durante su sueño, sin embargo parecía sabérsela de memoria. Lo que llevó a la rendición de su necedad. No. Ella ya conocía esa canción desde antes. Por alguna razón ella también se sabía la letra, la cual era como si significara algo para ella, pero a la vez era como si le clavaran una daga…al igual que esa niña en su sueño -Me adoraban con fervor…como extraño sentir amor…quien gozaba al bailar de un vals inmemorial…lejos fue, tiempo atrás, poco a poco se pierde…lo que ame de verdad, más conservo en mi mente…la canción que escuché…una vez en Diciembre-

Tigresa sintió como esa última frase le recorría de pies a cabeza. Solo quería ver qué había detrás de esa caja y de su pasado con niebla, el cual pareció dolerle aún más cuando se calló.

Entonces, la cajita le arrancó una sonrisa cuando la música paró y se oyó un clic. Mecánicamente la parte de la plataforma de la bailarina con suelo de terciopelo rojo se abrió, al igual que la tapa, dejando al descubierto un compartimiento secreto de la caja. Ella se asomó ansiosa y descubrió lo que había estado buscando desde hacía dos horas y cachito.

Con cuidado sacó el libro que reposaba ahí y sacudió el polvo de él para leer el titulo que decía:

"La única criatura que se destruyó a sí misma:

El Humano"

Al llegar al restaurante de su padre a Po le pareció perfecto. Por lo que se veía había pasado la hora de la comida y con ella los clientes, ya que cuando vio solo había pocas personas en mesas salteadas, mientras en señor Ping entregaba a una de ellas las últimas raciones de fideos y tofu.

-¡Po!- exclamó contento su padre al verlo.

-Hola pa´- saludó el oso con gran alegría. Sin dudarlo el ganso corrió hacia él y se le trepó, dándole un fuerte abrazo que Po recibió feliz. Él también estaba contento de verlo, pues no lo había visitado desde que llegó de Gongmen. Ambos se separaron para mirarse como el padre y el hijo que eran.

-Que gusto me da verte de nuevo, hijo- dijo el Señor Ping.

-Y a mi papá, ya te extrañaba-

-Y yo a ti, hijo-

A Po le hubiera gustado sonreír tan ampliamente tal y como su padre lo hacía en esos momentos, pero estaba demasiado nervioso recordando el por qué de su estadía tan poco usual en el restaurante de su padre.

-Oye pa´ ¿Podemos charlar?- preguntó no muy seguro aún.

-Claro, hijo. Lo que sea por ti- respondió Ping sin mal alguno- Vamos a la cocina-

Ambos se dirigieron al lugar indicado y una vez ahí Po tomó asiento mientras el ganso cortaba algunos vegetales.

El señor Ping se sentía tranquilo, porque después de lo que confesó antes de emprender su viaje a Gongmen ya no tenía nada que ocultar, mejor aún, se había prometido no volver a mentirle con nada. Sin embargo, Po seguía inquieto y preocupado si después de lo que iba a preguntar su padre no pensaría que ya estaba loco.

-Dime, hijo ¿De qué querías hablar?- le preguntó el ganso sin dejar sus actividades

-Bueno pa´ ¿Recuerdas que cuando era pequeño tú…solías contarme historias sobre distintas criaturas que no sabríamos nunca a ciencia cierta si eran…o son reales?- preguntó el panda jugando con sus manos claramente incómodo.

-Sí, hijo- contestó en ganso.

-Historias sobre faunos, minutaros, unicornios…- Po tragó saliva antes de decir a las ultima criatura-…y humanos-

-Sí. Bien me acuerdo, hijo- contestó nuevamente Ping algo extrañado y volviéndose hacia el panda- Pero ¿A que nos lleva todo esto, Po?-

-Bueno…he venido porque quisiera que me refrescaras la mente con una de esas leyendas de los humanos- confesó el panda.

-¿Quieres que te cuente una historia de niños?- preguntó Ping aún más extrañado- Dime, Po ¿Qué no ya estás muy grande para esos cuentos?-

-Am…si-dijo Po, recibiendo el golpe de su padre- Pero necesito esa información para ayudar a una amiga-

El señor Ping notó el rubor de las mejillas de su hijo y sonrió pícaramente.

-¿Una amiga?- preguntó en tono algo burlón- Dime, no será que esa "amiga" estuvo en el Festival de Invierno ¿O sí?-

Po se rascó la nuca, debía haberse reservado eso de su "amiga", pues su padre era el único que realmente conocía sus intenciones, así por muy ocultas que estuviesen.

-Am…si, es la misma- contestó resignado.

-Hum, ya veo- dijo el señor Ping en el mismo tono y se volteo para seguir cortando- Y ¿Para qué quiere tu "amiga" las leyendas-

-En realidad…solo quiere una- informó Po. El señor Ping frunció el ceño y lo miró nuevamente.

-¿Solo una?- preguntó el ganso.

-Así es- respondió Po aún más nervioso- Recuerdo que…una de mis historias favoritas tenía que ver con los humanos…y los Tigres-

-Sí, te encantaba esa leyenda y es probable que te la haya contado hasta que tuviste diez años. No me sorprende que se te haya olvidado- dijo Ping

-Lo sé, es por eso que la necesito ahora- pidió Po.

El señor Ping ladeó el pico y miró que en efecto su hijo estaba algo desesperado por encontrar la respuesta. Lo menos que podía hacer era cumplirle esa pequeña petición.

-De acuerdo- accedió el ganso. Sin más, tomó otro banco y se sentó frente a Po. Una nostalgia le azotó cuando miro a su hijo sentado ahí, dispuesto a escuchar sus historias. Le recordó cuando era más pequeño y se sentaba a sus pies en una noche alumbrada por el fuego y el calor de su chimenea, con un aire hogareño y distante- Esta es la Historia del Clan Rí –

Tigresa ya llevaba vario rato hojeando y leyendo por partes salteadas el libro. Tenía imágenes hechas a lápiz de los humanos: sus órganos, su sistema óseo, el cráneo y otros estudios muy difíciles de comprender. Y la mayoría de de los humanos que apreciaba eran de distintas complexiones. Unos eran tan flacos que incluso se les transparentaban los huesos y otros eran demasiado gordos. Tigresa soltó una risita al ver el dibujo de un hombre así que le recordaba mucho a Po, igual de lleno y torpe.

Siguió hojeando observando cada una de las imágenes y leyendo las partes que le parecían importantes. Aprendió demasiadas cosas en tan solo ese ratito y supo que entre animales y humanos había tantas diferencias como similitudes importantes. Para empezar estaba lo de los sexos. En su especie ella los denominaba "macho y hembra", en el caso de los humanos se les denominaba "hombre y mujer". Y al igual que los animales, una de las características que los diferenciaba más entre sexos eran sus órganos reproductores, por lo que también solo las "mujeres" podían dar a luz y tenían que ser engendradas antes de su "menstruación", o en el caso de Tigresa, Ciclo Lunar. No se llamaba celo a lo que ella le pasaba en ese ciclo, sino Estado de Fertilidad. Igual no se llamaba apareamiento, sino "relaciones sexuales". Y el parto era igual de doloroso que en las hembras vivíparas. Eso era en el caso de la reproducción.

En otros casos, como la anatomía del cuerpo, Tigresa se dio cuenta de lo dóciles que podían ser los humanos. No tenían colmillos, ni garras, como ella. Solo tenían uñas y dientes. Tampoco eran tan veloces como ella, ni tenían pelaje, solo una muy delicada capa de "vello" y en la parte superior de la cabeza llamada "cabello".

Venía también lo genético, que debido a su procedencia el humano podía variar en el color de piel, ojos, cabello y otras cosas en la forma de su cuerpo.

Otro dato curioso que se decía, era que sus cuerdas bucales tenían todas las notas y por ello eran capaces de desarrollar una de los más bellos cantos. Ahora veía la voz grave, sensual y hermosa de la humana. Otro dato curioso era que si el humano extendía sus brazos, de la punta de los dedos a la otra punta, era la misma altura.

La biología entera le pareció fascinante. Hasta que pasó a la psicología, que no logró comprender. Era demasiado confuso y decidió pasarse rápido. Ni siquiera ella sabia del todo la de los animales, menos sabría la de una criatura tal vez inexistente. Pasó las hojas hasta que casi llegó al final, donde el subtitulo decía: "Un poco de Historia". Decidió leer desde el principio, pues pudiese ser que hubiera dado con lo correcto, y comenzó a leer. El texto decía así:

"Aunque puede que solo algunos de los animales más viejos del mundo hayan visto al humano en carne y hueso, este le ha dejado al animal una parte muy importante y especial de él. La esencia compartida en otro animal del cual también no podemos estar seguros aún de lo que fue, pero que sin embargo sigue con poca vida.

Otra característica del humano son los sueños: Dimensiones y mundos alternos tan infinitos como la capacidad de la mente. Y más en su caso. Sin embargo, el humano conllevó a auto explotarse y se destruyó a sí mismo en que debía perfeccionar y mejorar, hasta que se arrancó la vida.

Existen varias personas y animales comunes y corrientes que han asegurado ver esos ojos brillantes de piel gitana. Pero de nuevo no podemos saber si es cierto o no. Lo único que realmente sabemos es que el último animal que convivió con él y luego desapareció por igual fue uno. Un clan de animales con el pelaje del fuego y ojos rubí: los Tigres.

A continuación esta es una leyenda, la cual puede explicar la caída del humano y el felino. Sin embargo, como ya mencionamos, puede ser solo una historia fantástica, o en efecto…una historia del pasado.

"Leyenda del Clan Rí"

Tigresa comenzó a leer como si ya nada le detuviera, curiosamente mientras el señor Ping contaba su historia a Po.

-Cuentan, que en una de las aldeas más lejanas, pero a la vez más cercanas al Valle de la Paz, se encontraba uno de los clanes más poderosos de todos…- contó Ping.

donde vivían unas criaturas de dos piernas, pulgares y cabelleras más sedosas que cualquier pelaje animal, cuyas mujeres eran asaltadas tras el Periodo Lunar por hombres salvajes como panteras, en las noches donde solo se oía el bambú contra el viento…

-…esta era la aldea de los humanos. Un día, llegó su aldea una manada de otras fieras, igual de listas que ellos. Tenían cuatro patas, pelaje anaranjado como el ocaso y ojos tan brillantes como dos gemas rojas…

colmillos atroces, garras de marfil y líneas delicadamente pintadas en su pelaje. En ese entonces, a esas criaturas los humanos las llamaron "Tigres" y lo tigres a ellos "Humanos"…

-…siendo tan diferentes entre pulgares y garras, pelajes y cabelleras, los humanos vieron que la intención de los tigres no estaba en atacar, sino en defenderse. Y por ello propusieron un pacto:-

Vivir como uno solo, uniendo sus almas. Los tigres aceptaron, pues eran astutos. Sabían que con la destreza de los humanos y su fuerza serian invencibles. Pero para unir el corazón felino y el corazón humano se debía llevar a cabo un ritual, donde ofrecerían al Hijo del Sol y la Luna dos almas fundidas…

-…por aquel entonces, en la aldea, rondaba una niña huérfana totalmente desgraciada, cuya insignificancia era poca y molestaba, mientras, en el clan de los tigres había una cría que se había quedado sin familia y solo era la "no querida" del clan…-

ni los tigres ni los humanos dudaron, y durante el último eclipse de sol encendieron una hoguera, donde quemaron a ambos pequeños seres que cerraron el pacto entre felinos y humanos, dando origen así al Clan Rí. Tiempo después se comenzó a dar que a la misma hora que se escuchaba el grito de dar a luz de un humano, una tigresa paría una cría. Ambos pequeños permanecerían y vivirían juntos hasta su muerte…y así fue por varias generaciones…

-…Fue cuando comenzó un rumor entre los humanos: quien obtuviera los ojos de Tigre se ganaría eterna juventud. Ciegos de poder, los humanos comenzaron a atacar a los tigres, y las fieras, como era de esperarse, se defendieron, iniciando así la matanza del Clan Rí…-

Lamentablemente, las criaturas que apenas y habían vivido unos años con su otra parte y que convivían sin conocer esa absurda superstición que los llevó a la guerra, fueron separados de la mitad de sus almas, matándolos de la manera más atroz y aquellos niños que no lo soportaron murieron sin dejar rastro, ni las crías, que morían del vacío y la tristeza. Extinguiéndose así el Clan Rí y la mayor parte de los humanos y los tigres…

-…Aún no se sabe a ciencia cierta si en realidad el humano y el tigre desaparecieron por completo. Son pocos los tigres que aun viven sin alma humana, o bien, no saben nada de ella. Sin embargo hay animales que aseguran ver a esta criatura pasearse por los bosques de bambú…-

cantando todas las notas de su garganta, danzando con pies descalzos y con su larga y juguetona cabellera. Pero esto puede ser solo una leyenda, o en efecto, la verdad sobre un pasado. Lo que nos lleva a una interrogante hasta nuestros días ¿El humano es una simple leyenda o una verdad nunca vista?

Tigresa se quedó de piedra al leer cada parte de esa historia y se asustó más de lo que ya estaba al pensar que esa historia no era simple cuento. Podía ser que lo que había leído ahí fuera la respuesta a sus preguntas después de tantos años. Se sintió mareada entre tanto pensamiento.

Si en realidad de aquella historia era verdad eso de que los humanos y los de su especie tenían cierta conexión no podía explicarse como había sobrevivido, lo que le llevó a la pregunta que casi la hace enloquecer: ¿Y si su humana estaba viva? ¿Y si ella tenía las respuestas de su devastador pasado? ¿Y si ella sabia porque la habían llamado monstro? ¿Y si ella sabía quien era? No le cabía duda. Si la leyenda existía estaba segura de que su humana también, por el simple hecho de estar viva.

Todo estaba conectado. Desde el hecho de que Ooway dejó esos mensajes como si hubiera sabido que al final ella los encontraría, hasta lo último que había leído. Y todo esto había aclarado más o menos sus dudas, y esa "leyenda" le había dado mucho, aunque ya no sabía si llamarle así.

Solo estaba segura de una cosa: Ahí no encontraría respuestas. Lo que le hizo que se le viniera otra idea a la cabeza de su último viaje, recordando que una vieja cabra adivina vivía en una ciudad a pocos días del Valle de la Paz.

La idea más descabellada se le vino a la mente y aunque sabía que era buena no sabía si arriesgarse. . No podía ir a ningún lugar sin siquiera saber de dónde venía a ciencia cierta. Con el corazón apuñalado y la mente revolcada cerró con fuerza el libro, lo depositó de nuevo en el compartimiento de la caja musical, la cual cerró al instante, la tomó y después salió corriendo de la biblioteca en busca de esas respuestas.

-Claro que es solo una historia- concluyó Ping.

Po frunció el ceño y bajó la mirada, analizando esa historia. No quería parecer loco, pero tal vez ese sueño de Tigresa estaba relacionado. Recordó que ella le había descrito la belleza de la humana que había visto y la calidez con la que se lo había dicho, como si ese rostro pareciera ser…atrayente.

Sabía que no podía ser, que cuando se lo contara a Tigresa lo mandaría a volar por creer que lo había inventado, pero tampoco podía quedarse callado mientras su amiga gritaba cada noche entre sueños.

-Oye pa´ y…¿Tú crees que quede algún humano?- preguntó Po dudoso.

-Pues…te diré, hijo…yo nunca he visto un humano, sin embargo hay varios animales que aseguran haberlos visto y haber sido testigos de la existencia de un humano- explicó Ping concentrado.

-¿Qué clase de rumores?-

-Pues…hay tantas historias- rió el ganso- Algunos dicen que es un pulpo terrestre. Otros dicen que son primos lejanos de los dragones…A saber si esa gente no estaba loca-

-¡Wow! Espera- le detuvo Po- ¿Quieres decir que el humano podría ser un pulpo? ¡Eso no se puede! O es humano, o es pulpo- reclamó de nuevo yéndose por las ramas.

-No lo sé hijo- contestó Ping honestamente- Te lo digo, yo nunca he visto un humano, lo único que sé es que todas las historias terminan con lo mismo: Todos aseguran haber visto una mirada ámbar-

Po de nuevo se quedó en silencio y se le vino a la mente otro recuerdo, de cuando Tigresa le describió a la humana: "…esos ojos brillantes…"

¿Color ámbar? Eso encajaba con "ojos brillantes", pero seguía siendo delicado y tétrico el asunto. Podía ser, que ahí en sus manos, se hallara el verdadero pasado de la Maestra más fuerte de los Cinco Furiosos, y aunque sabía que si le contaba a Tigresa a ella le dolería más que cualquier otro asunto, pero no podía callarse eso tan peliagudo, eso sería demasiado egoísta. Todos tenían derecho a saber quiénes eran.

-Te lo agradezco papá -dijo Po forzando una sonrisa y levantándose del banco, su padre lo miró hacia arriba algo confuso- Me has dado la información que necesitaba- Y tras decir esto se dirigió a toda prisa hacia la salida.

-¡Espera, Po!- lo trató de detener su padre- ¿No vas a comer?-

-No, pa´. Lo siento…pero necesito decirle a Tigresa lo que me has contado- contestó el panda sin detenerse- Pero vendré después, lo prometo-

-De acuerdo, hijo. Cuídate. Dijo Ping corriendo hacia la salida, donde Po ya había salido.

-Si, pa´, tu también, Te quiero- contestó el panda ahora si girándose por completo ya echándose a correr. -¡Adiós!-

-¡Adiós, hijo!- le despidió su padre.

El señor Ping miró sonriendo orgulloso a su hijo mientras este corría hacia el Palacio de Jade y se alegró. Notaba las ansias de Po al contarle aquella historia y también el rubor en sus mejillas. Se burlo de sí mismo de hacer una "extraña" suposición, pero igual sabía que podía ser cierta.

-Si no conociera a Po, diría que está enamorado de…- se dijo a sí mismo, pero se detuvo al pensarlo con más claridad y resopló, riéndose de él solito- No… ¡Bah! ¡Bobadas!-

Y tras decir aquello volvió dentro del restaurante.

Po subió corriendo los escalones más rápido que de costumbre y aunque estuvo a punto de desfallecer a mitad del camino (cosa que siempre hacia) no le importó, y siguió sin rendirse hasta arriba.

Una vez en la cima, corrió casi sacando fuego de los talones, atravesó la terraza y el Palacio entero para llegar a su destino. Buscó a Tigresa por todos lados, pero esta no apareció por ningún lugar, no al menos dentro del Palacio. Y al no encontrarla ni en la sala de entrenamientos ni en la cocina solo le quedaba un lugar: Los dormitorios.

Así que sin dudarlo subió la vereda hacia los cuartos, llegando al pasillo y sin importar que el suelo crujiera bajo sus pies se dirigió a la puerta al lado de la suya. Estaba tan emocionado por contrale a Tigresa todo lo que había investigado que se le olvidó por completo tocar. Por lo que abrió la puerta sin permiso alguno.

-¡Tigresa! ¡Tigresa tienes que…!- de repente se tragó sus palabras al ver su habitación. La joven Maestra se encontraba ahí sin duda, pero lo que realmente le sorprendió era ver lo que estaba haciendo.

Tigresa tenía entre sus manos un morral donde ya había metido varias mudas de ropa, algunos víveres, la caja de música y el libro de Ooway con ella. La felina lo miró con el corazón saliéndose y culpable de que Po sabia que se iría, pero debía comprender. Y si no era así, ella ya no podría hacer nada, solo caminar hacia adelante, buscando su "yo" que desde hace mucho tiempo había perdido.

-¿Qué estás haciendo?- preguntó Po, con un nudo en la garganta y temiéndose lo peor.

Tigresa terminó de empacar, cerró su morral y se lo cargó en el hombro.

-Regreso a Gongmen-

¡Hey hasta aquí! Perdonen la demora, la verdad estuve un poco falta de inspiración y he estado ocupada, además, como pueden ver fue laaaaargo este capítulo, pero espero que lo hayan disfrutado. Y bueno les dejó un adelanto:

Prox. Capi: Tigresa está decidida a emprender su viaje en la búsqueda de su sueño y Po la acompañara…pero con una condición. Antes de su partida, se despide de sus amigos y Shifu con una gran tristeza y revelando un secreto que ni los Cuatro Furiosos, ni Shifu y ni Po sabían. El Próximo capitulo será: Entre despedidas de secretos y promesas.

Voy a contestar todo los reviews, por dos razones: Primera: Son mis primeros lectores y segunda: Todos me inspiraron. Y he aquí:

carmonator: Hola, espero que te haya gustado este capi, gracias por tu bienvenida y espero que te haya gustado. También espero que ahora ya entiendas un poco más la idea de la humana, en este capítulo lo deje todo y será muy importante a lo largo de mi historia ;D

rolos21mf: Claro Rolos, sería un gran honor para mí que terminaras de leer mi Fic completo. Gracias por tu buen comentario.

MasterTigress01: Gracias también por tu gran comentario. Me alegra que te haya gustado la canción, pensé que a la mayoría no les gustaría y también me ha llegado la noticia de que el señor Armendáris junior a fallecido, es una pena. Me alegra también que seas de Latinoamérica, ya somos dos herman.

gaby2307: Hola amiga Gaby, debo decir que tu comentario ha sido uno de los que más me han animado, ya te he dejado la continuación, espero que la hayas disfrutado ;)

Petalo-VJ: Petalo, gracias por todo, me ha servido de mucho tu comentario. Eres una de las mejores escritoras de las que he tenido el gusto de leer y me alegra que te haya gustado. Tu Fic, debo decirlo, me inspiro mucho y me alegra que ya seamos colegas en esto. Si tienes más recomendaciones no dudes en ponerlas. Gracias de nuevo y por ahí nos estaremos leyendo :D

Natubis: Bueno Natubis, ya te he dejado este capítulo. Espero te haya gustado :D

Rocio AJ: Gracias por tu comentario Rocio, me ha animado mucho. Jeje yo también he tenido problemitas con esto de los Fics, pero me gusta mucho escribir y siento que vale la pena. Me alegra que te haya gustado también el capitulo anterior y te he dejado aquí el segundo, tratare de no tardar en poner el tercero ¿Vale? :D

Bueno, en general, espero que les haya gustado. Gracias de nuevo a todo mis primeros lectores y nos estamos leyendo. Cuídense. Saludos.

Bye :D