Capítulo XIII: Últimas tormentas
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Día 1
–"Aunque nuestros malentendidos se hayan resuelto no podemos confiar completamente en ellos"- musitó Ryou mientras que no muy lejos de él Keiichiro asintió con tristeza sus palabras en total silencio. Suspiró, antes de continuar dando su punto de vista, como si aquello fuera doloroso de sólo imaginarlo –"No sabemos si esto es parte de algo muy grande…"- agregó y luego volvió a suspirar una vez más, con cierta desesperación. Ambos jóvenes observaban desde hacía varios minutos el salón principal del Café Mew, donde las chicas y los clientes pasaban y elegían sus mesas, luego Lettuce o Pudding iban a ofrecerles los menús con una bella sonrisa de bienvenida, todo en el trabajo iba perfecto, pero aunque su vista estaba dirigida a ellas en cierta forma no observaba nada, estaba demasiado enredado en sus pensamientos como para prestar atención a lo que ocurría fuera de su cabeza. Fue únicamente cuando Ichigo regresó dando un brusco portazo, en un estado de notorio enfado que Shirogame reaccionó.
-"Ichigo…"- Keiichiro la nombró con cautela mientras sus ojos se sensibilizaban. Ryou entonces decidió dar media vuelta y regresar a su lugar de trabajo, algo que aligerara sus pensamientos y le diera alguna idea brillante, tal vez…
Cuando los clientes ya se habían retirado Ia pelirroja lanzó una mirada de pocos amigos mientras humeaba de ira "¿Esto es una tomadura de pelo?" eso parecía, la idea no dejaba de rondar su cabeza. Buscó entre sus aliadas, una mirada de debilidad, y como no… -"¡LETTUCE!"- gritó apuntándola con el dedo. Y la nombrada dio un pequeño salto en su lugar mientras sudaba como quien está siendo condenado a tortura.
-"¿S-s-sí?"- tartamudeó tímida.
Ella solo la sujetó por el brazo y como si fuese una muñeca de trapo la arrastró hasta una de las mesas más apartadas. Ichigo se veía molesta, y a continuación sólo debió observar a la peliverde para darle a entender por qué estaban allí.
Lettuce sintió escalofríos de pies a cabeza –"Ichigo. Nosotras no sabemos nada acerca de lo que planea hacer Shirogame, tampoco sabemos por qué aceptó a Kisshu o por qué lo ha perdonado…él simplemente apareció aquí para sorpresa de todas…"- fueron sus palabras.
El poco tiempo que Ichigo habló con Kisshu en el parque tampoco comprendía por qué de ese cambio repentino de actitud. Su jefe, él, no era así. Aunque hubiese tenido compasión por Kisshu, de allí a traerlo a su base secreta había un amplio trecho. Ichigo supo al instante que algo estaba mal… muy mal y quería averiguarlo. Con los pies sobre la tierra y su cabeza en algún otro universo hizo el recorrido hasta la habitación donde él debía estar. Bajó al sótano, un lugar oscuro que muy pocas veces visitaba y allí frente a una de las computadoras lo vio sentado de espaldas.
-"¡Ryou!"- exclamó –"¡Exijo una explicación!"-
Shirogame volteó lentamente en su silla, ignorando por completo su enfado y sólo la observó con el rabillo del ojo un momento. –"¿Qué es lo que quieres saber?"- preguntó en absoluta tranquilidad.
-"¡¿Por qué Kisshu está aquí, Ryou?"- indagó molesta.
-"Creí que te agradaría tener a tu nuevo novio aquí…"- sonrió arrogante. Y ahora Ichigo oprimía con furia sus puños para controlar su ira. Cuando él mencionó la palabra 'novio' Ichigo quedó pasmada. Era la primera vez que alguien catalogaba a Kisshu de esa forma, y lo peor era el tono burlesco en que lo decía…
Ichigo respiró hondo, para enfriarse o iba a estallar, a continuación respondió en tono calmo –"No me molesta la presencia de Kisshu, Ryou, pero sé que no lo habéis contratado sólo porque es un buen repartidor…"- expuso
Ryou volvió a darle la espalda, nuevamente volvía a enfocar su atención en el monitor delante de él.
-"¿Entonces…? ¿Qué hay detrás de todo esto?"- preguntó ella suplicante.
Ryou ahora permaneció unos segundos inmóvil, hasta finalmente dejar caer su cabeza hacia atrás, de manera floja. No tenía intensiones de comentar o consultarle sus planes.
La simple respuesta que daría a continuación era algo que ella no esperaba –"No es nada"- fue lo único que dijo a todo. Los ojos de Ichigo se ampliaron enormes de la sorpresa, e incrédula, rápidamente empezó a lanzar algunas de las cosas que podían causarlo –"¿Acaso crees que él está mintiendo?... ¿Que planea algo terrible?"-
-"Ichigo…"-La llamó.
-"¿Que intenta hacerme daño? ¿O hacérselo al planeta?"-
-"Ichigo."- Volvió a insistir.
Los ojos azules volvieron a cruzarse con los cafés, en una mirada fija y poderosa –"No hay nada. Sólo el hecho de que intentamos ayudarte y estamos preocupados por ti, pero es verdad…"- aceptó a continuación. –"Kisshu no está aquí sólo por ser buen repartidor. Y no podemos pasar por alto que él ha regresado, junto a los otros de su especie, y aunque él no siga a su mesías Deep Blue, tampoco podemos pasar desapercibido que él volvió a tomar una forma física en nuestro mundo."- Ryou cerró los ojos tranquilamente –"¿Acaso tú lo sabes? Dudo que ellos hayan regresado y decidido quedarse porque se sentían inmensamente agradecidos con la humanidad."-
Ichigo no supo qué responder a eso, sólo sintió como su estómago se cerraba de repente, sintiendo una enorme impotencia.
Cuando Ryou no obtuvo respuestas siguió dando su discurso –"Tampoco que ellos hayan llegado hasta aquí para sentar cabeza"- suspiró señalando la desgracia de Ichigo –"Y bien sabes que no es lo más conveniente que estén entre nosotros. Si la gente comienza a sospechar que no son humanos habrá problemas, todos nosotros estaremos en peligro. Y en especial tú"- aquello sonó casi como un reproche.
Ichigo sintió entonces como su ánimo se hundía hasta el fondo, sus hombros se encogieron y su mirada se ofuscó. Era imposible seguir observando a Ryou a los ojos. Él tenía razón, los cyniclonianos no podían estar en la tierra, no sin vivir con el riesgo a ser descubiertos y cazados por los militares para vaya a saber qué horribles experimentos. Ichigo volvió a caer en la realidad, en aquella frustrante y desesperanzadora verdad y volvió a preguntarse ¿Qué haría después? Cada vez que parecía encontrar una pequeña respuesta miles de preguntas nuevas aparecían. Sintió que su corazón le oprimía en el pecho, de repente recordó lo que Kisshu le había dicho en la nave: Ella podía escoger regresar a su vida normal tan pronto como todo terminara. Kisshu le había dicho también que él no regresaría a la tierra a menos que todo fuera seguro. Algo imposible. Teniendo en cuenta que sus enemigos también eran los humanos.
¿Cómo iba a elegir entre un planeta u otro? Cualquiera fuera su decisión debía olvidar una parte enorme de su vida. Debía escoger entre el pasado, todo lo que ella representaba, todo lo que conocía, todas las personas que quería… o una nueva vida que desconocía, para un futuro muy distinto a como lo imaginó, pero con la persona que amaba, con la vida que de ella surgiría. Aún así, sabía que era imposible olvidar su pasado, a quienes amaba y sólo de imaginarse lo otro sentía que su corazón iba a ser arrancado violentamente de su pecho.
-"¿Significa… que crees que él está…"- titubeó
-"No."- Replicó aclarando rápida y secamente -"Significa que estamos intentando averiguar más acerca de ellos."- y ese fue el final de la conversación. A continuación se puso de pie frente a ella, Ichigo retrocedió un par de pasos en los que la timidez y la derrota la habían alcanzado. Ryou ni siquiera tuvo la necesidad de hablar para darle a entender lo que pensaba del asunto: Era una situación espantosa, simplemente era peligrosa desde cualquier forma que fuera vista. Ella debía crecer y ser un adulto completo en no más de tres meses. Sólo pudo estremecer y sentir tristeza por ella misma al pensar en ello. Sintió que su cuerpo empequeñeció con esos pensamientos ¿Cómo iba a tener las fuerzas para hacer todo? ¿Qué escogería? Aún era pequeña, y la idea de escoger seguir siendo una niña era tentadora.
La sombra de su jefe pasando a su lado volvía a traerla al mundo real y sin siquiera mencionar una palabra siguió de largo, ignorando por completo su presencia.
Ichigo se sintió sola, a pesar de que Ryou le había indicado que ellos estaban allí, preocupados. Pero cuando ni siquiera ella sabía qué iba a suceder a continuación ¿Cómo podían ayudarla?
Restregó sus ojos, antes de salir, para que nadie viese cuan enrojecidos y tristes se veían, e intentó eliminar todas las cosas que le hacían daño de su cabeza. No lo logró… resopló resignada. Se sentía culpable y avergonzada de sus acciones. Tenía tantos deseos de gritar hasta quedarse sin aliento…
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Día 2
Kisshu tenía poderes realmente muy útiles, la teletransportación, era uno de ellos. Por lo que tanto Ryou como Keiichiro admitieron que había sido una genial idea tenerlo allí haciendo entregas (en las que sólo demoraba unos pocos minutos) la promoción de '5 minutos o le devolvemos un 50% de su dinero' era un verdadero éxito (para el Café).
Sin embargo, los fines de semana el Café Mew increíblemente lleno. Y así había sucedido ese sábado, cuando comenzaron a llegar más clientes de los que las chicas podían controlar, Keiichiro sudaba de agotamiento en la cocina, sacando bandejas de pasteles y dulces de cada horno, y aún así no era suficiente para tener contentos a todos. Los clientes se quejaban de que las mesas que habían reservado estaban ocupadas, otros de que no estaban limpias, y otros de que su pedido aún no había llegado. Incluso Mint trabajaba duramente sin descanso. Todos estaban agotados, Ryou se encargaba de las boletas, y parecía que iba a enloquecer si seguía viendo números. Los pedidos de delivery habían terminado, y cuando Kisshu regresó de su última entrega, un enorme pastel de chocolate a Timbuctú. Deseaba dar una mano, cogió un delantal de mozo de los que usaba Keiichiro y con una franela en el bolsillo y una libreta en mano salió elegantemente al público. Acomodó un par de mesas como si eso fuera lo más normal del mundo para él, sin siquiera ser notado, sólo algunos clientes habituales voltearon a ver al nuevo y extravagante mozo. Una pequeña risita traviesa sonó detrás de él, desde una mesa donde 5 chicas de la edad de Ichigo lo observaban interesadas –"¿Eres nuevo aquí?"- se dispuso a charlar una de ellas.
-"Sí"- contestó amigable –"Aunque no hago este trabajo, pero sentí que debía darles una mano"-
-"Oh, eres todo un caballero"- piropeó otra riendo hacia adentro.
-"Es una lástima que no atiendas a los clientes, es aburrido que sólo hayan chicas"- susurró otra más seductora.
Kisshu sintió que una gota descendía de su frente en el instante que captó a donde lo llevaban esas mujeres.
-"¡¿Qué haces aquí?"- chilló con voz autoritaria Mint. Kisshu volteó en un segundo a verla.
Mint no sólo se veía cansada y molesta, le fastidiaba la sola presencia de Kisshu por lo que el cyniclon no se sorprendió cuando las siguientes palabras de ella fueron –"¡No tienes que estar aquí!"- de mala manera le ordenó que se fuera y a continuación su voz hizo que el resto prestara atención a lo que pasaba. –"¿Necesitas ayuda, Mint?"- preguntó servicial, para evitar hacer una escena.
-"¡Piérdete!"- le gruñó la chica y de un empujón lo apartó para dirigirse a la mesa que Kisshu estaba por atender. Retrocedió unos pasos por el empujón y suspiró con resignación antes de empezar a limpiar unas mesas cercanas.
Las 5 chicas que coqueteaban a Kish, ahora veían a Mint con hastío, tan disgustadas que cuando Mint había cargado su bandeja una de ellas le trabó el pie para que cayera. La bandeja se estrelló estrepitosamente en su caída, y algunos cubiertos rebotaron, esparciéndose en el suelo y junto con los platos rotos el estruendo hizo que todos allí desviaran su atención a la Mew. Kisshu había visto todo, y de forma automática fue hasta ella para brindarle ayuda.
Mint pareció por un momento paralizarse de la vergüenza por haber caído, pero sus mejillas rápidamente se inyectan de sangre y se pone de pie casi de un salto –"¡¿Cómo te atreves?"- gritó a Kisshu furiosa con la voz aguda y algo tomada, en el instante que parecía que iba a asestarle una bofetada él capturó su muñeca en alto –"Tranquila, pajarito"- sonrió nervioso y aquel objetivo simplemente escapó de sus labios, a pesar de que sabía que a ella le disgustaba ser llamada así.
-"¡No me llames así, bastardo alienígena!"- intentó empujarlo y huir de ahí, pero ahora Kisshu la retenía –"¿Qué fue lo que te hice, Mint?"-, Ichigo rápidamente apareció en medio de ambos y Kisshu la liberó…
-"¡Mint!"- la llamó la pelirroja para que reaccionara –"Kisshu sólo intentaba ayudar…"-
-"¡No lo defiendas, Ichigo!"- chilló completamente fuera de sí. En ese Instante Zakuro apareció por detrás –"Hablaremos luego de esto, no es el lugar ni el momento ahora."- dijo calmada y con eso Mint pareció tragarse todo su odio y el sentimiento de desprecio que iba en aumento. Simplemente salió corriendo de allí, tan rápido como pudo por la puerta trasera y sin intenciones de regresar…
Kisshu miró apenado el camino que ella había tomado hasta desaparecer, luego Ichigo puso una mano sobre su hombro –"Kish, creo que será mejor que ayudes a Keiichiro…"- dijo amablemente con una sonrisa, mientras levantaba la bandeja y los platos rotos con ayuda de Lettuce.
Kisshu asintió con la cabeza, apesadumbrado y desconcertado, obedeció la orden y fue de regreso a la cocina –"Nos vemos luego, koneko-chan"- antes de irse le guiñó un ojo con una pequeña sonrisa.
En la cocina.
El resto del tiempo, sólo se sentó en un pequeño banco que estaba en el rincón, como niño castigado.
-"¿Qué fue lo que pasó allá afuera?"- entro Ryou exigiendo una explicación.
Kisshu se cruzó de brazos –"No lo sé… ella me culpó de que las mujeres de esa mesa la hicieran caer, a pesar de que yo estaba muy lejos"- suspiró molesto.
Ryou posó sus brazos encima de las caderas y lo miró un largo rato antes de llevar una mano al rostro al estilo facepalm "Oh Mint" pensó –"Escuché que te gritó alienígena"-
-"Y bastardo, e intentó golpearme"- agregó con una sonrisa falsa en el rostro –"No creo que alguien se haya dado cuenta"-
-"¿Qué hacías?"- preguntó serio
-"Ayudar…?"- levantó una ceja a su ridícula pregunta –"Sé que no es mi lugar, no creí que daría problemas. Yo sólo quería dar una mano"- refunfuñó el cyniclon.
Ryou gruñó un poco y a continuación salió en busca de Mint. Por otra parte, el peliverde se quedó en su banquito toda la tarde, mirando al techo con la cabeza hacia atrás. Podía intentar ayudar a Keiichiro, pero temía que no sabía qué era cada ingrediente o en qué alacena buscarlo. Sólo lo haría perder el tiempo…
La tormenta que el pronóstico anunciaba para esa tarde se hizo presente. Un estruendoso rayo lejano se hace oír y con él los vidrios vibraron. A continuación comenzó a llover, y aun no había señales de Shirogame o Mint. Lettuce se apresuró en entrar el cartel evitando que se arruinara con el agua, algunos clientes desplegaron sus paraguas y se fueron en caravanas, otros prefirieron quedarse un rato más esperando que la tormenta cesara un poco para poder regresar a sus casas.
Ichigo, Lettuce y Puddin observaban por la ventana el agua caer ruidosamente, el suelo afuera era un hervidero de gotas que no dejaban de caer del cielo, y no daba señales de que fuese a terminar pronto. Las tres suspiraron, aburridas y preocupadas. Puddin comenzó un juego, debían adivinar de qué color sería el próximo automóvil que pasaría
-"Rojo"- dice Ichigo con cansancio.
-"Verde"- le sigue Lettuce
-"¡Ryou!"- chilla animadamente Puddin dando un brinco tras otro.
-"¿Ryou?"- exclaman las dos al unísono –"Eso no es un color"- corrige Lettuce acomodándose los lentes antes de que Ryou entrara por la puerta principal de mala gana, algo mojado y sin paraguas.
-"Mint regresó a su mansión"- dijo él –"Abandono de trabajo y ni siquiera fue capaz de atender mis llamadas"- bufó molesto. Salir en busca de una niña malcriada era un fastidio, mas con ese temporal. Mint había colmado la escasa paciencia de Shirogame ese día. No era necesario decir que haría un gran descuento en su sueldo por esa acción insolente.
Luego de finalizada la jornada de trabajo Ichigo prepara sus cosas y su paraguas para salir, justo antes de que un conocido auto rojo hiciera una ruidosa frenada en la entrada del Café. Ichigo se paraliza al reconocerlo –"¡Oh no!"- retrocede tanto como puede, como si un tsunami se le viniera encima, de repente la puerta se abre de un golpe y el señor Momomiya corre en dirección a su hija al son de –"¡ICHIGOOOOO!"-
-"¡NO, PAPÁAA!"- llega a gritarle ineficazmente ya que después de todo él logra atraparla en sus brazos en ataque paternal brusco y estrujante…
Mientras retuerce a su pequeña bajo su abrazo llora exagerada y dramáticamente –"¡Oh Ichigo! Creí que no llegaría, ¡no quería que cogieras un resfriado! Me alegra haber llegado justo a tiempo!"- dice como si la hubiese salvado del peor de los males.
Ichigo intenta escapar, pero sabía que era imposible hasta que su padre se tranquilizara. Entonces la situación empeora y Kisshu sale de la cocina preocupado –"¡Ichigo!"- dice corriendo casi hasta ella pero se detiene en seco como si el mismo diablo estuviera frente a sus ojos al ver al señor Momomiya, pronto Keiichiro y Ryou salen, acompañados de Lettuce y Zakuro para salvar a Kisshu de un padre obsesivo que ahora veía fulminante al joven que se acercaba a su pequeña y adorada hija mientras él la protegía celosamente.
-"¿Quién eres tú…?"- indaga viéndolo de manera agresiva.
Kisshu titubea y retrocede nerviosamente –"Yo…"-
-"Es un empleado más…"- responde Ryou con valentía y el resto aprovecha para arrastrar a Kisshu lejos de la vista del señor Momomiya.
Ichigo deja escapar un suspiro de alivio –"Creo que me voy"- responde agradecida y Ryou asiente –"Nos vemos, Momomiya"- le dice como buen jefe. Y el señor Momomiya sujeta a Ichigo de la mano hasta llevarla a su auto evitando una larga caminata bajo la lluvia.
Al llegar a su casa una enorme bolsa de comida chatarra y una película en estreno los esperaba, ¿Qué mejor que una película de terror para una noche como esa? Esperen… ¿Película de terror? Ichigo rió nerviosamente para su padre que alegremente encendía el dvd y la película comenzaba… justo lo que necesitaba: zombies descuartizando y devorando personas inocentes en una noche similar, una tormenta fuerte, cazando humanos, rompiendo y entrando a las casas para capturar a mujeres y niños. Ichigo temblaba de pies a cabeza, si no fuera por la presencia de su padre estaría oculta debajo de la manta.
Ring
Ring
Ring
El Sr. Momomiya toma el teléfono, su esposa, madre de Ichigo necesitaba que fuera urgente a buscarla, sólo que el temporal no sabía si le permitiría regresar, -"¿Ichigo, quieres acompañarme?"- ella lo pensó un momento, pero estaba cansada y debía trabajar al siguiente día –"No… estaré bien"- dijo con desgano –"¿Seguro?"- confirmó el padre, ella asintió dulcemente con la cabeza. Antes de despedirse su padre besó su frente, tomó sus cosas y se fue…
De repente un grito espeluznante sale del televisor, rápidamente recapacita sobre la decisión que había tomado, apaga el televisor y corre hasta la entrada esperando que su padre aún estuviera… pero para su desgracia, el auto se iba alejando en la carretera. Ichigo tembló de pies a cabeza ahora que se veía sola, una noche horriblemente tormentosa, en una casa grande y muy abierta, luego de ver una película de terror y siendo ella tan miedosa… -"¡Maldicióoon!"- lloriqueó compadecida de sí misma, pero se dispuso a ser fuerte "Los fantasmas no existen… los zombies no existen…" se repetía en su cabeza una y otra vez mientras caminaba en puntillas sin hacer ruido hasta el living e iba cerrando toda su casa, cada ventana y puerta con una traba de seguridad "Sin embargo… los aliens y las quimeras existen…" ahora su miedo la hizo entrar en un ligero ataque de pánico, se hiperventilaba y veía a su alrededor. Donde quiera que girara su cabeza escuchaba ruidos, posiblemente ruidos que siempre tuvo la casa o productos de la lluvia, cosas corrientes que esa noche se veían fantasmagóricas y aterradoras para ella.
Sujeta la escoba como arma, y dudosa piensa si debería ir a ver de qué se trata ese ruido, un alarido similar al de las casas antiguas, posiblemente la madera podrida rechinaba de esa manera monstruosa algunas veces. Traga fuertemente su miedo, sin atreverse siquiera en mover un músculo y, como si todo eso fuera poco, toda la casa oscurece de repente…
-"¡KYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHH!"-
En el instante que se da el apagón grita con toda su vida y corre a esconderse cobardemente.
Algo definitivamente no andaba bien, mientras estaba agazapada en un rincón, sujetando firmemente el palo de la escoba y con la manta cubriendo su cabeza, siente una presencia fría, un escalofrío recorre su espalda al confirmar que era sin dudas la respiración de alguien más allí, sus vellos se erizan y vuelve a paralizarse de terror hasta que muy cerca de ella, contra su oreja, alguien la espanta con un –"¡Boooh!"-
-"¡KYYAAAAA!"- Ichigo salta aterrorizada lanzando escobazos a todas direcciones luego lanza la escoba lejos y echa a correr, bajando por las escaleras a oscuras, más allá de la sala de estar y la cocina, hasta alcanzar finalmente la entrada principal e intenta abrir la puerta con desesperación, pero había cerrado bajo llave y la llave estaba en otra parte, ahora la seguridad de su vivienda le jugaba en contra, aunque de todas formas temblaba tanto que le hubiese sido imposible embocar correctamente una llave en la cerradura, apenas podía sostener el picaporte.
Casi llorando cae al suelo de rodillas sintiéndose totalmente perdida –"¡Por favor no me comas!"- se cubre los ojos con ambas manos, aunque en tanta oscuridad era imposible ver algo.
Una risa burlona resuena sobre ella –"¡Gotcha!" (*Gotcha es como decir '¡Te Atrapé!') - escucha juguetonamente al momento que siente unos brazos asirse a su alrededor. Y aunque de manera casi automática reconoce la voz da un pequeño sobresalto al sentirlo –"¿¡Kisshu?"- exclama y abraza su figura sin dejarlo escapar, casi lloraba de lo agradecida que se encontraba de tenerlo allí. Al menos ahora no estaba sola, y tenía un alienígena con poderes para protegerla.
-"¿Qué ocurre koneko-chan, a qué estás jugando? ¿Qué le hacías a esa escoba?"- pregunta en tono adorable y curioso mientras ella lo estrujaba con tanta fuerza que apenas le permitía respirar.
-"Ahhh!"- chilló –"Hubo un apagón, mis padres se fueron y la película de terror…"- farfullaba hasta que un relámpago iluminó toda la casa, ella empalideció en un segundo y ocultó su rostro contra él, los escalofríos le hacían temblar como una hoja, su corazón latía veloz únicamente por el miedo –"¡Oh tienes miedo!"- rió sorprendido, ella siempre luchaba contra criaturas aterradoras, era fuerte, le resultaba increíble verla asustada por una tormenta…
Ichigo negó con la cabeza. Su ego había muerto segundos antes –"No…"- respondió suavemente. Mentiras… ella estaba asustada, pero le costaba admitir su debilidad. Más aún frente a él, aquello le hacía sentir débil… así que volvió a negarlo.
Cuando un trueno resonó e hizo vibrar los vidrios de la puerta detrás de ella Ichigo se encogió de hombros cerrando con fuerza sus ojos e ignorando con toda su fuerza de voluntad aquel aterrador sonido. Después de todo, Kisshu estaba a su lado ahora, debía mostrarse fuerte y superar sus temores, así fue que él caminó en la oscuridad hasta la habitación de ella, e Ichigo lo siguió por detrás apenas viendo su sombra, y aunque tenía miedo se las arregló para seguir y dejar de gritar con cada trueno y relámpago, subiendo las escaleras posó su mano contra la espalda de él para guiarse, y finalmente allí él se arrojó a la cama observando hacia arriba y dejando un lugar para ella. Ichigo se acurrucó y cubrió con una manta apenas dejando sus ojos por encima de ésta. Observaba a todas direcciones, recordando todas las escenas de las películas que le daban miedo. Sus cejas se curvaron tímidamente, sintiéndose estúpida. Un recuerdo viene a su mente y se sienta de un movimiento rápido y brusco casi ahogando un grito de pánico
–"¿Qué sucede gatita?"- preguntó seductor sintiéndola tensa –"¿Aún tienes miedo?"-.
Ichigo ignoró por completo el tono amielado de sus palabras –"¡Creo que olvidé cerrar la puerta trasera…!"- exclamó preocupada
Kisshu no entendía el por qué tanta paranoia repentina –"Pero si de todas formas es muy fácil entrar aquí"- dijo con una amplia sonrisa. Ichigo se paralizó –"¡¿Lo es?"- preguntó espantada.
-"¡Sí, puedo entrar en un segundo!"- asintió el cyniclon sonriendo con los labios curvados en su sonrisa única.
Para Kisshu, aquello era una situación extraña, tal vez era sólo un juego, con una temática distinta… Pasó un largo rato planeando qué hacer, para que ella dejara de fingir estar asustada, así que comenzó a juguetear como era típico de él. Sopló contra su cuello para asustarla y cuando ella volteó él beso su otra mejilla dulcemente. Nada. Casi se diría que fue ignorado por completo. Ella estaba demasiado absorta en sus pensamientos.
-"¡Ichigo~!"- dijo con voz risueña. La única señal de que ella estaba oyéndolo fue un pequeño –"¿Hmm..?"- él no estaba muy convencido con esa respuesta, pegó sus labios contra su cuello, y desde allí preguntó con una sonrisa picarona –"¿Qué tal si jugamos a algo?"-
Con cierta incomodidad y sin pensar lo suficiente qué podía significar 'jugar' en el lenguaje de Kisshu –"Claro, qué…?"- responde con nerviosismo.
Sonrió ampliamente contra el cuello suave y cuan vampiro luego de besar aquel punto le da una pequeña mordida, para nada fuerte, ya que era un cariño y un juego a la vez. La sensación de tener un par de colmillos puntiagudos contra la piel tan sensible de su garganta la hace estremecer y lanzar un gemido justo antes de enviar toda su atención a él, no de la manera que él esperaba –"¿Q-q-qué haces?"- gritó empujándolo. Kisshu se rió casi a carcajadas divertido de haber logrado lo que buscaba, ganarse su atención y que ella olvidara aquel miedo absurdo. Y por supuesto, que ahora ella tuviera una pequeña marca rojiza en su piel pálida –"¡Dijiste que querías, koneko-chan!"- se sentó con algo de rubor y una amplia sonrisa de felicidad, Ichigo lo observaba desconcertada –"Pero QUÉ!… EN QUÉ MOMENTO! Cuándo dije UNA COSA ASÍ?"- farfulló ella completamente sonrojada.
–"Si hay fantasmas aquí deberíamos entretenerlos~!"- declaró encantador y mientras ella seguía sorprendida en la cama él se posicionó arriba, sonriéndole seductoramente con la mirada clavada en la joven.
Un beso, lo suficientemente intenso para que pudiera olvidar sus temores por un instante, aunque cuando sus ojos de oro relucían como antorchas en la oscuridad y el continuaba besando más allá de sus labios en una posición demasiado entrometedora, Ichigo volvió a ser asaltada por el pánico, esta vez teniendo recuerdos de lo que le había ocurrido esa noche en la que él había perdido su cabeza, con ella…
En un segundo, todo el dolor y el miedo que sintió entonces volvió a invadir su cuerpo y habiendo perdido el habla producto del miedo que le provocaba sólo empujó a Kisshu, clavando su rodilla contra el estómago de él, aquel golpe provoca que su cuerpo se tuerza y expulse el aire de sus pulmones, el dolor no fue la gran cosa, pero lo habían tomado desprevenido, se arrodilló en la cama, aún sujetando su estómago con una mueca de dolor sin comprender por qué lo había hecho ¿qué había hecho mal? Ella ni siquiera pidió que se detuviera…
Instantáneamente luego de lanzar el golpe, reaccionó, sus impulsos la habían trasportado a eso, se avergonzó tanto de haberlo hecho que de igual forma lo observó, con expresión de total confusión, sin comprender qué la había llevado a hacerlo –"¡lo siento!"- se disculpó sin siquiera mover un músculo, en un tono tan bajo y con tanta perplejidad que casi pareció no salir de sus labios. Kisshu tampoco se movía. Se habían quedado atónitos en sus lugares, él mirándola con dolor y desconfianza, y ella sujetándose su pecho, como si su corazón fuera a escapar, apenada y extremadamente confundida, no sabía cómo pedirle disculpas… él la había besado, la acariciaba cariñosamente pero no había hecho nada malo entonces para que ella lo golpeara así.
-"Kisshu…"- volvió a decir con un alarido y ya no podía seguir observándolo. Se vio con la necesidad de bajar su mirada, escondiéndose debajo de su flequillo.
Kisshu hizo lo mismo unos segundos después –"Está bien, Ichigo…"- lerespondió suavemente, y a continuación su voz elevó un tono más alto, uno más similar al de enfado –"Quédate sola"-
Los ojos de Ichigo se abren desmesurados y húmedos, a punto de llorar, cuando levanta la vista hacia él y lo ve desaparecer frente a sus ojos.
-"¡Kisshu!"- lo llama con mas fuerza, pero él ya no estaba allí. Baja las escaleras y desde allí vuelve a gritar su nombre desesperadamente, pero volvía a estar totalmente sola. Su única respuesta fue un terrible relámpago que iluminó cada centímetro de la casa y encegueció sus ojos una fracción de segundos, antes de que, nuevamente aterrada corriera hasta su habitación, cerrando tras ella la puerta con llave. Se abrazó a sí misma, ¿Cómo había podido hacerle eso? Ella ni siquiera le había advertido, ni siquiera le había pedido que se detuviera, todo había sido tan repentino y de puro reflejo que estaba terriblemente apenada y avergonzada. Sabía que el golpe no lo había lastimado físicamente, pero sí había herido a fondo sus sentimientos. Un nuevo trueno ensordece sus pensamientos.
Aprieta con sus puños sus oídos para evitar oírlo, ella estaba tan asustada como era posible estarlo y ahora sentía un enorme disgusto. Otro trueno provoca que, con el viento las ramas de los árboles rayen los cristales en un sonido espantoso, aquella tormenta estaba sobre su casa y los sonidos de las gotas golpeando incesantemente casi se oían como si alguien quisiera entrar, golpeando ventanas y puertas para abrirlas. Ichigo ahogó un grito de desesperación, se agazapó en un rincón entre su cama y su mesa de dormitorio, llora, sintiéndose tan estúpida, ¿Cómo había hecho algo así? ¿Cómo podía tener tanto miedo a una tormenta y a una tonta película? Un nuevo relámpago la obliga a salir y buscar algún escondite más cerrado y pequeño. Frente a ella: su armario ¿Qué lugar podía ser mejor? Sube a una de las repisas, donde se acurruca y cierra la puerta esperando que todo pase.
Y allí estaba, incómoda y a oscuras, en un sitio donde apenas cabía, completamente sola, lo bueno de tanta oscuridad era que ahora las luces que provocaban los relámpagos no la asustaban, no llegaban hasta ella, así que unas cuantas lágrimas bajaron por sus mejillas compadeciéndose de sí misma, lamentándose haber maltratado a Kisshu y sintiéndose horrible por ello.
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Pero Kisshu no estaba muy lejos, se había ido, es verdad, aquel golpe había dañado su orgullo y su corazón, así que se había alejado, molesto, pero luego de un rato en el que la fría lluvia empapó su ropa sintió su cuerpo enfriarse y relajarse, para cuando se dio cuenta veía de lejos la casa Momomiya, y rápidamente se teletransportó a la habitación que hace varios minutos había abandonado.
Al ingresar allí se alarmó de no verla descansando en su cama, miró a su alrededor, buscándola… -"Ichigo…?"- la llamó comenzando a preocuparse. La puerta estaba cerrada, y algo que rápidamente detectó fue que la llave estaba de su lado, ella debía estar allí. No había muchos lugares donde ir. Recorrió la habitación, se agachó para ver debajo de la cama y finalmente llegó hasta el armario, al abrir la puerta sus ojos se abren enormes al verla llorar tan desgarradoramente mientras ocultaba su rostro contra sus rodillas y las rodeaba con sus brazos en una pequeña bolita.
-"Ichigo…!"- la llama alarmado, su pequeña gatita estaba acurrucada temblorosamente en un rincón.
-"Kisshu…"- responde con un hilo de voz, sorprendida de verlo allí…
-"¿Estás bien?"- le pregunta –"Lamento haberte dejado sola… sal de ahí, gatita"- estira sus brazos hasta ella, pero no parecía tener intensiones de abandonar su guarida…
Sus lágrimas eran apenas visibles ahora, pero seguía temblando, con miedo y frío, aquel pijama no era lo más apropiado si uno no estaba junto a una manta o la chimenea. –"¿Qué haces aquí, Ichigo?"- le pregunta con tristeza ¿cómo había podido ser tan cruel en dejarla sola?, ella aún no se movía, sólo temblaba
-"Este lugar… es muy cómodo para estar"- responde ella, mintiendo para ocultar cuan aterrada estaba, mientras estuvo allí ya no sólo sentía el miedo trivial a las tormentas y las películas de horror, su miedo se había profundizado temiendo que él se hubiese enojado con ella, de manera que no volviera a perdonarla, y si era así realmente se hallaba completamente sola en el mundo. Ya que ya no había nadie que supiera y comprendiera todo lo que estaba viviendo, Ichigo se había aterrado más que nunca en su vida, y no producto de películas y tormentas…
Por fin él logra alcanzarla y acariciar su cabeza, sonrió comprensivo –"Ven conmigo, Ichigo…"- le susurró dulcemente. Y ella ahora había estado demasiado tiempo allí, sentía su cuerpo entumecido y paralizado. Vuelve a mirarlo, él tenía sus ojos llenos de ternura y fue entonces que otro rayo retumbó cerca y el sonido hizo que ella se lanzara directo a sus brazos de un salto.
Kisshu la atrapa, y gira con ella para estabilizarse antes de sostenerla firmemente contra él, recoge una manta para envolverla, ella estaba tiritando y él no sabía si era de miedo o frío, pero la abrigó y volvió a sostenerla hasta bajar las escaleras con ella en brazos, acurrucada contra su pecho. Llegan a la sala de estar, donde la chimenea apenas encendida brindaba algo de calor y una iluminación tenue, en su terror Ichigo había olvidado por completo aquella fuente de luz. Él desbrocha su chaleco y camisa mojadas y las deja a un lado para que el fuego las secara, Luego vuelve hasta el sillón amplio donde Ichigo esperaba envuelta en la manta, vuelve a acomodarla entre sus brazos, en total silencio. Reposando ligeramente su cabeza contra la de ella.
Desde allí abajo los truenos eran más leves. Aunque se escuchaban perfectamente, no eran tan terribles como en su habitación, ahora que había algo de luz y calor ya no sentía miedo, ni frío… y lo más importante: no estaba sola -"Perdóname, no quise hacerlo…"- susurra suavemente contra él y luego hunde su rostro contra la curvatura de su cuello y pecho, Kisshu la sujeta más firmemente y le hace una pequeña caricia en la cabeza con su mejilla –"Está bien, Ichigo, olvida eso…"- susurra con cariño contra su oído, apenas con una sonrisa en sus labios.
Luego de casi una hora en la que permanecieron estáticos observando las hipnotizantes llamas en completo trance y tranquilidad, finalmente, él se lanza hacia atrás, hundiéndose entre los almohadones y contra el apoya brazos del sofá. Ichigo lanzó una mirada de tristeza, aún se sentía mal por lo que había hecho, extendió la manta sobre él, y ella se acomodó a su lado, en el pequeño espacio que quedaba entre el cuerpo de Kisshu y el respaldo del asiento.
-"Diferente ADN…"- comentó vagamente mirando hacia el techo, Ichigo se sorprendió bastante de escucharlo hablar de la nada, su respuesta únicamente fue un –"Uh?"- sin terminar de entender qué era eso.
-"Ácido Desoxirribo Nucleico"- dijo ahora con una sonrisa en sus labios y los ojos cerrados, Ichigo definitivamente comprendía menos que en un principio.
-"Nuestros ADN son diferentes, gatita… pero antes no lo eran, hace miles de años éramos iguales"- dice ahora observándola –"Los seres humanos son una raza distinta, pero pertenecemos al mismo Orden, la misma familia de seres vivos, incluso somos especies diferentes, pero similares"-
Ichigo pestañeó rápido un par de veces observándolo detenidamente "¿Diferentes, pero parecidos?" eso sonaba muy contradictorio –"¿Cómo cebras y caballos?"- rió divertida por la comparación
-"Exacto. Hemos vuelto a unir lo que la naturaleza separó hace milenios"- dijo él acomodándose de lado y bajando un poco hasta alinear su rostro al de ella, sus narices se rozaban y ambos apenas sonreían amablemente y en cierta forma estaban algo distantes. Una sensación de incomodidad se había dado entre ambos ahora y Kisshu no tardó en notarlo, volviendo a girar hacia arriba, con la vista dirigida hacia el techo, Ichigo desde un principio estuvo ruborizada, sus mejillas se coloreaban intensamente y su rostro era el de una niña tímida y sumisa en este instante: Kisshu sólo estaba en pantalones después de todo, aunque su ropa nunca le había cubierto demasiado… él había pasado su perfecta línea de distancia, pero algo que había atraído su atención en su rostro, su mirada y su piel, antes la iluminación de las llamas le habían impedido notar cuán coloreadas estaban las mejillas de él, Kisshu estaba rojo y con una extraña mirada de preocupación en su rostro, sus ojos brillaban como estrellas de oro aún así él se veía muy distinto a como lo recordaba el día de ayer, e indiscutiblemente diferente a la primera vez que se vieron, en ese entonces él, era un niño apenas entrando en la adolescencia o eso parecía, luego de más de un año de batallas tras batalla él había crecido varias pulgadas, en un inicio tenían casi la misma altura, bien podía recordarlo. Algo en su rostro hacía que se notara mucho más ahora, enmarcaba mejor sus rasgos tal vez… ¿Tal vez él había madurado después de todo? Sin darse cuenta, había pasado varios y largos minutos observándolo en ese estado, mientras las llamas refulgían en su rostro de papel. Finalmente y con cierta incomodidad Kish desplaza su mano hasta posarla contra su barriga, volviendo a girar hasta que el cabello de sus flequillos se entrelazaba en varios y sedosos hilos rojizos y verdes. La mente de Ichigo vuelve al mundo real al sentir aquella mano cálida por allí, primero posándose cuidadosamente por encima de su ombligo y luego rozando delicadamente con la yema de los dedos la fina seda que los separaba. Posó su propia mano sobre la de él, hundiéndola ligeramente contra su abdomen mientras observaba con una pequeña sonrisa amable los orbes dorados clavados en aquel punto, como si pudiera ver lo que estaba ocurriendo en su interior.
Se sentía demasiado extraño tener toda la atención dirigida a ella, o al menos a una parte de ella… Pero intentó dejar de pensar tanto, y preguntarse tanto. Su subconsciente no le iba a lanzar una respuesta después de todo. Para sorpresa de Ichigo, todo lo que antes era miedo, vergüenza e incomodidad ahora se habían marchado, ni siquiera al recordarlo sentía ya esos sentimientos, se acurrucó un poco más arriba, y ahora su cabeza reposaba sobre la de Kisshu tal vez así era mejor, ella no podía ver su rostro de aquella forma, él no podía distraerla del sueño y las caricias contra su vientre en compañía del calor eran fantásticas, sintió paz venirse sobre ella… e hizo a un lado su vestido de dormir, elevando un poco por encima de su ombligo para que él la acariciara más directa y gentilmente. Y así fue, Kisshu rió un poco, casi de manera inaudible antes de aceptar la propuesta –"Koneko-Chan, debo confesar que la ropa interior azul no te queda"-
Abrió los ojos ligeramente, volviendo a ruborizarse –"Cállate"- le respondió avergonzada y bromista, aún sonriendo, no le importaba demasiado en ese punto que él viera su ropa interior en la oscuridad. Quería más de esas manos cálidas sobre su cuerpo, volver a sentir sus caricias, le resultaba extraño e inexplicable el por qué de esa repentina adicción. "Tal vez parte de la maternidad" ni ella lo creía así, pero era demasiado ingenua para pensar en otra cosa, que tal vez su propio cuerpo pedía a gritos suplicantes algo más.
Lamentablemente todas las veces que Kisshu había intentado darle ese algo más había fracasado y cada vez el golpe había sido más duro. No es como si él tuviera miedo, mucho menos de ella, pero no deseaba incomodarla por ningún motivo. Así que, con mucha delicadeza, volvía a tocarla y acariciarla, pero manteniéndose en su lugar, aunque su cuerpo estallara.
Ichigo gimió de placer luego de unos minutos y estiró su cuerpo desentumeciendo todos sus músculos de una vez, de manera exquisita. Aquello se sentía demasiado delicioso ¿Y no estaba haciendo nada malo cierto? Al menos en ningún momento se sintió culpable de lo que hacía. Ni siquiera se fija realmente donde andaba Kisshu ahora, él había dejado su mano quieta algo por encima del ombligo, y ahora veía fijo y apenado lo que tenía rozando su nariz, el cuerpo de ella había subido y entre tanto calor ni siquiera notó cuando sus senos acariciaron incitantemente el rostro de él.
Tragó fuertemente, sin siquiera poder pestañar o apartarse, su cuerpo se había puesto rígido mientras luchaba para controlarse y su rostro estaba tan rojo como el cabello de ella -"¿I-I-Ichigo…?"- tartamudeó nerviosamente, su nombre había salido con tanto esfuerzo que el aliento caliente, incluso a través de la tela, se hizo sentir contra sus pezones. Los ojos de ella se abren enormes ahora, y de un movimiento rápido se hundió en la manta, envolviéndose inmediatamente tan roja como una fresa mientras notaba ahora un insistente cosquilleo que no podía quitar de ninguna forma. Esta vez, supo que había sido un accidente, provocado por ella, Kisshu continuó observándola ruborizado y perplejo. Demasiado confundido para reaccionar.
-"¿Q-qué fue eso…?"- Abrió los ojos por completo. Ni siquiera quiso decirlo, pero simplemente lo dijo. Y ahora se sentía infinitamente avergonzada mientras, sin siquiera levantar la vista, sabía que Kisshu seguía viéndola. Sentía que los ojos dorados y felinos no dejaban por un segundo de observarla, y su cuerpo estremecía por esa mirada tan poderosa, estaba tan avergonzada y colorada que ni siquiera tenía el valor de levantar su vista y observarlo. Ocultarse en la manta era más cómodo y menos forzoso.
De repente él rió, con una de sus típicas risitas burlonas, aunque esta tal vez tenía una pizca diferente, se oía más sorprendida y nerviosa. Sí, aunque no dejaba de ser una risa molesta y socarrona. Ella intenta, ignorarlo con todas sus fuerzas y con todos sus sentidos. Pero parecía que esto lo divertía más, y ahora su risa era más sonora.
-"¡Ya basta, Kisshu!"- exclamó fuertemente. Por fin pudo verlo y él seguía tan ruborizado como ella, y aquello lo hacía verse tan gracioso como adorable. –"¡Lo siento, koneko-chan!"- dijo casi llorando de la risa –"¡Nunca pensé que unas simples caricias en la barriga te gustaran tanto!"- Ichigo parpadeó rápido ¿Así que era sólo eso? ¿Él no se estaba burlando de ella?
-"¿Descubrí tu punto débil?"- preguntó luego, viendo la expresión de perplejidad de ella. Sin dudarlo se arrimó nuevamente desarmando el capullo que ella había armado para mantenerse a distancia de él. Le sonrió seductoramente y aquello provocó un inmenso escalofrío de excitación en ella. Ocultó su rostro rojo contra él, aunque su cuerpo ardía cada vez que estaba cerca, no tenía otro lugar donde ocultarse –"Tranquila, no se lo diré a nadie"- Susurró, y volvió a deslizar una mano por allí, esta vez introduciéndose él solo por debajo del vestido y manteniéndose quieto. Con su otro brazo rodeó su espalda. Acunándola contra sí.
De un momento a otro, cuando casi estaban a punto de caer en un sueño profundo, lo que él había esperado ocurre, una ligera sensación de movimiento, como si algo se retorciera dentro de ella hace que ambos abran los ojos nuevamente. Lo que a Kisshu llenó de emoción y lo despertó en un santiamén a Ichigo le provocó una espesa sensación de nauseas ¿Qué más podía sentir cuando algo de manera involuntaria gira sobre tus entrañas? Su rostro se tornó ligeramente azul de la descompostura que aún eso le provocaba, pero pudo contener su estómago en su lugar –"Se supone que aún es pequeño, ¿cierto?"- musitó sintiéndose algo mal.
Kisshu sonrió encantadoramente –"Probablemente si lo sostuvieras en la palma de tu mano aún le sobraría mucho espacio"-
Cerró los ojos intentando imaginarlo y dio un suspiro, en completa tranquilidad –"Se mueve bastante para ser tan diminuto"-
Mientras la conversación se tornaba cada vez más suave y el tono de sus voces era sólo audible para ellos, Ichigo volvió a sentir esa sensación, como si una esfera rotara en su interior muy despacio y delicadamente, esa noche parecía haber una fiesta dentro de ella. Y era bastante difícil descansar con esa incomodidad.
Kisshu hizo algo de fricción en su abdomen –"Ahora debe buscar un lugar cómodo para crecer…"- sonrió enternecido, aún dando ligeras caricias en aquel punto. E Ichigo cerró sus ojos, cansada, ya ni siquiera le era posible escuchar los rayos, aunque sabía que estaban allí afuera, ahora ella estaba muy protegida, recibiendo caricias gentiles y calor que la consolaban y arrullaban para que finalmente pudiera descansar. Gozaba al sentir el calor de él, mientras sabía que todo estaba bajo control por un momento y no había de qué preocuparse, la piel marfilada y suave era una perfecta almohada donde descansar su estresada cabeza por esa noche, la luz tenue acompañada del rítmico sonido de lluvia brindaban un ambiente ideal para ella y con un último suspiro, y aún sintiendo el calor de su mano contra su abdomen finalmente cayó en un profundo y añorado sueño…
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Día 3
Aquel día, no había empezado demasiado bien… y cuando luego, en la tarde, Shirogame volvió a convocarlas en una reunión Ichigo supo que estaba en una pesadilla. Tenía una terrible jaqueca y luego de tantos meses, volverían a reunirse todas para escuchar los planes y las estrategias a realizar (como si aquello fuera a emocionarla en un momento así) sólo que ahora los enemigos del pasado eran aliados, y la persona que amó por tantos años ahora era, posiblemente…
-"Nuestro enemigo"- comenzó con seguridad Shirogame apuntando a una pantalla donde reflejaba los últimos sucesos extraños ocurridos en Tokio. Ichigo desconocía en qué momento Ryou había comenzado a hablar, sólo sabía que al menos más de la mitad de la charla no había escuchado. Así que pestañeó con perplejidad mientras volvía a retomar el discurso. Ryou siguió hablando…
Hasta que finalmente lo dijo -"Tenemos un único enemigo ahora..."-
Hasta entonces Ichigo no había prestado demasiada atención, pero escuchar aquello le entrecortó la respiración. Tan preciso había sido articulado su nombre a continuación, que Ichigo se negó de manera terminante a aceptar la realidad.
-"Masaya Aoyama"- dijo él.
-"¡NO!"- Gritó ella oponiéndose.
Ella había visto a Aoyama participar con su grupo de kendo, había escuchado muchas cosas sobre él en las últimas semanas para aceptar que él era parte de esto, una vez más. Además él estaba lejos de Tokio, participando en los campeonatos… ¡Era imposible!
-"Ichigo.."- la voz de Ryou fue cortante y concreta –"Hay cosas que sólo debes aceptar, ¡abre los ojos y ve la realidad!"- dijo de manera atronadora. Ichigo estremeció por un segundo, pero no vaciló ante su respuesta –"¡Aoyama-kun estaba con su equipo cuando Kisshu fue engañado! ¡Es imposible que él sea el culpable! ¡Aoyama-kun no es Deep Blue, Ryou!"-
Shirogame escuchó atentamente su réplica. Sin demasiada fe en lo que decía.
-"Shirogame… ¡Aoyama-kun es sólo un títere de Deep Blue! Debemos ayudarlo…él no es nuestro enemigo…"- musitó con tristeza, el resto se hallaba inmensamente sorprendidos y desesperanzados ¿Debían atacarlo? ¿Debían salvarlo? Ichigo y Ryou eran dos casos en extremo opuestos, y aunque Ryou mantenía un perfil moderado le era imposible seguir congeniando los pareceres de Momomiya… -"Ichigo, es necesario que dejes tus sentimientos fuera de esto"- dijo él –"¡ENTIENDELO! ¡No podemos hacer nada para ayudarlo!"- gritó, e Ichigo retrocedió desbastada por sus palabras –"Ichigo, la última vez fue el amor lo que ayudó a Masaya, su amor puro y mutuo pudo luchar contra la influencia de Deep Blue, pero ahora…"- hizo una pequeña pausa mientras apretaba con fuerza su mandíbula, sus dientes iban a rechinar mientras retomaba de manera forzosa el aliento –"…Ahora que él no siente otra cosa mas que odio, si él volviera a tener la fuerza que tuvo antes, sería imposible destruirlo… debemos aprovechar la única oportunidad que tenemos. No podemos rescatar a alguien que se siente satisfecho con lo que hace"- Ichigo levantó su vista suplicante hacia él, algunas lágrimas a flor de piel mientras su cuerpo erguía irreprimible ante el de su jefe, jamás se dejaría convencer, nunca aceptaría que esa era la única forma de terminar con Deep Blue. Ahora ambos se veían fijamente, de manera desafiantes, esperando que alguno de los dos se rindiera.
-"¿Acaso no te das cuenta de lo peligroso que es esto para el resto de las personas que amas?"- dijo él. Y a continuación ella debió ceder…
Apoyó su frente contra la pared fría, y comenzó a sollozar, abatida, dolida… ¿Qué estaba ocurriendo con ella? Últimamente lloraba demasiado…
Se arrepintió tanto por no haber podido contárselo ella, si sólo hubiese tenido el valor de explicar a Aoyama lo que ocurría, antes de que se enterara de esa forma tan terrible, tal vez él hubiese reaccionado de manera diferente, tal vez… la hubiese aceptado, y comprendido… ¿Por qué ahora pensaba en esas cosas? Cuando tuvo la oportunidad de decirlas simplemente no pudo hacerlo, y ahora ya era demasiado tarde… no podía dejar de arrepentirse miserablemente.
-"Ichigo…"- dijo Mint en tono bajo, mientras el resto de las chicas la veía con ojos enternecidos, demasiado tristes para agregar alguna otra palabra…
-"Te necesitamos…"- dijo finalmente Ryou –"Por favor, Ichigo, compréndelo…"-
Sacudió su cabeza, tratando de decidir, buscando alguna otra solución que no involucrara tener que matar a Masaya. Pasó un largo rato antes de que Masha entrara casi derribando la puerta, brillando y emitiendo ruidos desesperados –"¡PELIGRO! ¡PELIGRO! ¡PELIGRO!"- era lo único que podía decir en completo pánico. La alarma de "Peligro" era muy extraña, no recordaba la última vez que la había escuchado, algo muy grave estaba ocurriendo afuera…
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