¡Hey! Volví con otro capítulo más. Perdonen si el último les ha parecido algo aburrido. Pero era necesario porque ahí contiene mucha información para que le entiendan a lo largo de la historia.
Este capítulo es relativamente corto a los otros dos anteriores, pero no quería dejar un espacio vacío entre el vinculo de Tigresa y los demás del palacio, por eso este capítulo traté de hacerlo conmovedor. Pudiera decirse que es una parte de "relleno" en la historia, pero igual, es necesaria. Repito: Espero que no les parezca aburrido, pero a partir del siguiente capítulo ya vendrá lo interesante.
Por cierto, he visto en una página de Internet que Kung fu Panda 3 saldrá en el 2013, no sé si sea cierto o no, pero ya hay muchos rumores. Si alguien sabe algo por favor avíseme ¿Va?
Gracias de nuevo a todos mis lectores y sus comentarios, y como es costumbre responderé algunos al final. Mientras tanto les dejo este capítulo, esperando que lo disfruten…
Entre despedidas de secretos y promesas.
"Si acaso, si acaso he sido ingrato, espero que puedas pasarlo por alto. Si acaso, si acaso he sido infiel, espero que sepas que no lo fui contigo."
-Leonard Cohen.
-¿Qué?- preguntó Po sorprendido y mirándola incrédulo.
-Lo que oíste- respondió Tigresa frívolamente.
-Pe…Pero no puedes irte…tú…el Palacio…- trató de justificar Po.
-Sí, Po, sé que el Palacio y el Valle me necesitan- respondió Tigresa cortante, imaginando ya con que excusa le iba a salir el panda. Aunque sabía que con ello Po la frenaría un poco ya no se dejaría mangonear por un asunto que le llevaba atada ya por quince años- Y todo este tiempo han dependido de mi, pero ¿y yo? Nunca he dependido de alguien, y mucho menos de mí misma-
Po se quedó callado al ver el dolor en el rostro de su compañera y la tristeza en sus ojos. No podía culparla, tenía razón y él la entendía, después de todo su caso había sido similar: Había vivido una mentira desde que tenía memoria, y recordar lo que había detrás de esa canasta de rábanos casi acabó con todos. Pero, sus mismos recuerdos felices lo habían hecho mantenerse en pie y a aceptar a quien era realmente más allá de ser el Guerrero Dragón. El era simplemente Po. Pero Tigresa era otra cosa ¿Quién era ella? Tigresa ni siquiera tuvo la oportunidad de vivir una mentira feliz, todo lo contrario, había vivido una cruel realidad, en la que su padre adoptivo jamás le había mostrad un poco de cariño, solo orgullo.
-Mira, Tigresa…-trató Po de sonar razonable-…no nos apresuremos. Se que te intriga ese sueño, que quieres ver más allá del Palacio de Jade, pero, no te estas volviendo loca y no hay razón para marcharte. De hecho…-
-¿De hecho qué?- preguntó Tigresa algo impaciente porque el panda le desbloqueara de una vez la puerta.
-De hecho, acabo de llegar del pueblo- confesó Po –Yo he ido a buscar información, y, me acordé de una historia que papá me contaba cuando era pequeño sobre esas criaturas, los humanos.-
Tigresa lo miró algo extrañada ¿Por qué Po había ido a buscar información? Ella ya había leído lo suficiente como para tener ciertas dudas sobre su pasado, dudas que solo podía responder en Gongmen, y eso si encontraba lo que buscaba.
-¿Qué averiguaste?- preguntó con curiosidad la felina.
-Una leyenda-respondió Po- Te digo que papá me la contaba y fui a escucharla de nuevo. Pensé que te podía interesar y en cuanto la escuché vine corriendo hacia aquí y…-
-Espera, espera, espera…-lo detuvo Tigresa, tal vez ya se imaginaba que la historia del Señor Ping era la misma, pero, como toda leyenda, podía tener eso que escribió Ooway más de una versión- ¿La leyenda tenía que ver con tigres y una relación con los humanos?-
La expresión de Po cambió drásticamente al escuchar que, en efecto, la felina ya sabía la leyenda.
-¿Cómo lo supiste?- preguntó incrédulo.
-Esa leyenda…también estaba en uno de los libros de Oogway- contestó Tigresa también sorprendida, pues la mirada y la pregunta de Po le habían dado más que una respuesta, no era otra versión, era la misma -Olvídalo- dijo Tigresa frunciendo el ceño –Eso me da más motivos para ir de regreso a Gongmen-
Al decir esto comenzó a caminar hacia la puerta. No le importaba si tenía que quitar a Po del camino, su cuerpo se estremecía cada vez que recordaba esa leyenda y al pensar que podía llegar a ser más que eso, pudiese ser que fuera real, y ella, estaba metida en todo ese embrollo tanto como la humana.
Ya no podía esperar más, debía encontrar quien era ella, antes de que se destruyera.
Po la detuvo de los hombros antes de que pudiera pasar por la puerta.
-¡Espera!-
-¡Po! ¡Suéltame!- gritó la felina, tratando así de zafarse de las garras del panda.
-Al menos dime qué vas a ir a buscar a Gongmen- pidió Po, intentando sacar algo para hacerla entrar en razón, pues sus amiga realmente se hallaba muy perdida para su gusto.
-Voy a ver a la única persona que me puede ayudar- respondió Tigresa dejando de forcejear, esto fue la pista clave para que Po resolviera el acertijo. Jamás llegó a pensar que la Maestra llegaría a tal conclusión, pero en ci3erta forma tenía sentido.
-Tigresa, no hablaras de…- dijo sin aliento el panda y rogando porque estuviera equivocado.
-Sí, estoy hablando de la Cabra Adivina-respondió Tigresa para la des fortuna de Po.
Sabía que si iba a ver a la Adivina ella le ayudaría seguro, pero no le daba excusas para que se pudiera quedar, y eso lo dejaba sin armas. Aflojó su agarre y la miró aun más sorprendido, mientras ella solo permanecías cabizbaja.
-Pero… ¿Por qué?- preguntó Po, aunque bien sabia la respuesta.
-Es simple, Po- suspiró Tigresa sin mirarlo- Ella te ayudó a saber quien eras y estoy segura de que a mí me ayudará también, y si no, por lo menos quiero que me quede claro si eso de la leyenda del clan Rí es cierta o no-
Po no le dijo nada solo se limitó a seguirla mirando sin entender. Toda su vida había estado en el Palacio, y parecía que estaba a gusto así, pero nunca había visto tal desesperación en alguien por encontrarse, bueno, solo conocía a una persona que también estaba a punto de perderse a sí mismo la última vez que dudo de quien era: él.
-Pero ¿Qué pasará con Shifu? ¿Y los chicos? ¿Crees que no te extrañaremos?- preguntó Po tratando de convencerla.
-Sí, Po, sé mejor que nadie que me extrañarán, al igual que yo a ustedes- Pero de estado aquí para cada uno todos estos años. Un tiempo para mi es lo menos que puedo pedir-
Y así se le anotaba un punto más a Tigresa. No podía detenerla, no tenía derecho. Le recordó el abrazo que le había dado en Gongmen antes de ir tras Shen: Tigresa le había dicho que no lo dejaría ir taras el pavorreal, pero no por negarle su derecho a saber que había pasado la noche en la que terminó en aquel cesto de rábanos, sino porque ella misma se lo había dicho, no quería perder a un amigo. Era cierto, desde aquel momento había tomado una visión muy distinta en Tigresa, más aun, le había logrado sacar parte de su sensibilidad sin querer.
Aquello era distinto y se sintió de pronto egoísta.
Le negaba el paso a Tigresa por una razón: No quería perderla y tampoco que sus amigos sufrieran ante ello. Pero era su Maestra, y logró comprender que, aunque tampoco quería perderla, no quería que se hiciera daño. ¿Qué pasaría si aquello no era más que un cuento? ¿Y si más allá de Gongmen no había nada más? ¿Y si en lugar de encontrarse se perdía aun mayor grado?
Si, era egoísta querer tenerla solo para ellos, pero también era considerado pensar que no se perdiera. Y entonces se le ocurrió una idea, algo loca y descabellada, pero que tal vez era el único método para que ni ella ni los demás sufrieran tanto.
-Bien. Entonces me voy contigo-dijo Po decisivo y ahora fue Tigresa la que lo miró sin dar precio. ¿Qué pretendía ahora?
-¿Qué estás?…Po…tú…no pu…no puedes venir conmigo- dijo sin aliento la felina.
-Claro que puedo- contestó Po a la defensiva- Papá entenderá, estoy seguro, y Shifu y los demás…también entenderán una vez que les expliquemos-
-Ese es el problema, Po- suspiró Tigresa. Sin duda habría problemas con el panda una vez que le dijera la verdad, pero era mejor aclarárselo antes de hacer locuras- No le diré a nadie, de hecho…ni siquiera quería que tú lo supieras-
Po amplió los ojos y se sintió extrañamente dolido. No sabía por qué, pero la falta de confianza de ella hacia él le repugnaba, le olía a pescado, le daban ganas de regresar a Tai Lung de la tumba y de regresarlo de nuevo a ella a su modo, se sentía como…como…como un panda a punto de estallar.
Tigresa vio como sus palabras le habían afectado a Po, al grado que pareció que sus ojos verde esmeralda se volvían más oscuros. De repente le dio miedo.
-Lo siento, Tigresa- murmuró Po entre dientes- Pero no te dejare pasar entonces-
Tigresa frunció el ceño molesta. Ya no se podía dejar mangonear por nadie, ni siquiera por su mejor amigo. Haber pensado en los demás durante todo ese tiempo habían echado a perder una parte de ella. No podía decir que no se sentía feliz por ello, pero tampoco podía negar que aquello la había deteriorado poco a poco. Como fuera, si encontraba respuestas o no volvería siendo la nueva Tigresa, eso era seguro.
-Po…- suplicó en voz baja- suéltame, no quiero lastimarte-
-Bien, sé que no lo harás, por ello no me apartare de aquí-dijo Po sonriendo maliciosamente. Esto hizo enojar a la felina y se soltó fuertemente de su mano de un tirón.
-Vale, pero yo también sé que no durará por mucho- luego de decir esto, Tigresa aventó su morral al suelo y se sentó a la orilla de la cama con una pierna y los brazos cruzados mirando fijamente a Po – Ya tendrás que ceder, Guerrero Dragón-
-No estés tan segura, Maestra- dijo Po desafiante y recargándose en el marco de la puerta, copiándole en la procisión de los brazos.
Y así comenzó una larga lucha de miradas retantes y sonrisas torcidas.
Po no dejaría que ella se fuera sola y esa había sido su condición: O se iba con él o no la dejaba dar ni un paso más. Se sentía culpable de retenerla ahí como prisionera, pero no tenia opción, además decidió sacarle provecho a sus palabras y lo había hecho muy bien: "Po…suéltame, no quiero lastimarte." Bien, no quería lastimarlo, aunque debió admitir que por un segundo se lo creyó. Se creyó que Tigresa en cualquier momento le metería un golpe, pero después se detuvo a pensar que la situación de la Maestra la estaba haciendo más sensata en sus acciones. Si lo golpeaba y hacia alboroto los demás sospecharían, y en el peor de los casos, para ella, la hubieran descubierto. Además no solo estaba eso, muy en el fondo sabia que también se abstendría porque como fuera, ya eran muy, muy buenos amigos. No tiraría la toalla tan fácil, no en ese momento.
Tigresa estaba que echaba humo. Estaba molesta, porque, como de costumbre, llegaba Po a detenerla y cuidarla como siempre, días atrás hubiera agradecido que Po estuviera allí para ella, como siempre, pero no en ese momento en el que ni siquiera ella se sentía lo suficientemente cuerda.
Desde un principio lo supo, era una locura, pero era su primera locura real en quince años ¿Pedir saber quién era, era demasiado? Ella no lo pensaba así, Po lo había hecho…fue ahí donde se detuvo a pensar mejor. A su vista le había sido fácil al panda y hasta eso ella tuvo que salir pagando. Cuando pensó que Po había muerto tras ser derribado por el cañón de Shen sintió una vació enorme y no le quedaron ganas de pelear.
Recordó que cuando grito su nombre y corrió a él le pasó a rozar la descarga de fuegos artificiales, y casi la intoxico, fue entonces cuando llegó un gorila y al tomó presa. No fue la debilidad que le había dejado el golpe, había sido que en ese momento la fuerza de voluntad se había ido de ella y no podía siquiera asimilar las cosas. Po se había ido.
Claro que después de eso, Po se apareció sobre el tejado de una casa como un ángel con sombrero ridículo. En ese momento todo se arreglo, y le vio lo fácil que lo había superado…pero tal vez para Po había sido bastante difícil. Al final opto por quien verdaderamente había sido su familia y lo había criado, dejando atrás el tipo de sangre y los rasgos físicos: El señor Ping.
Po era una buen amigo, lo que le llevó a otra pregunta ¿Era ella buena amiga? Tal vez no por querer dejarlos así, tal vez si por preocuparse de que ninguno de ellos saliera lastimado por su culpa. Ni siquiera Shifu.
Entonces le llegó una recuerdo, de una aventura bastante divertida e irritable, pero que la había vuelto más cercana a Po y le había hecho reflexionar sobre el tipo de persona que era. Po se lo había dicho:
(Flashback)
-Tigresa…podrás ser una gran guerrera, pero das asco en la amistad…-
(Fin de flashback)
Y esas habían sido las palabras de Po.
Tal vez tenía razón. Igual y era mala amiga, pero para ser mejor debía saber quién era primero.
Pasaron dos horas en la cual no tigresa ni panda levantaban banderita blanca.
-¿Hambre, panda?- preguntó Tigresa viendo que Po se había sentado sin desbloquear la puerta.
-No ¿Y tú, Maestra?- respondió Po, igual de desafiante.
- ¿Sabes que, Po? Cómo sé que tarde o temprano te desmayarás te propongo un tarto- dijo Tigresa- Dejaré que vengas conmigo, pero no le diré a ninguno de los demás, y menos a Shifu-
-Vale- dijo Po poniéndose de pie- Pero yo también tengo mis condiciones: Voy contigo…pero tú les dices y si no, yo lo haré-
Tigresa abrió los ojos de golpe.
-No lo harías…- susurró la felina impresionada de ver hasta dónde podía llegar la terquedad de Po, pero, para su sorpresa vio que el panda le sonreía malvadamente.
-Ponme a prueba-
Esas tres palabras fueron suficientes. Estaba entre la espada y una puntiaguda pared. Resignada se sobó la frente y dio un alargado suspiro.
-¿Por qué, Po?- preguntó, con un tono algo tembloroso.
Po borró su sonrisa, sabía que la pregunta de Tigresa era en serio. No era fácil. Si no lo era para él, menos lo debía ser para ella.
-Porque no quiero perderte…y los otros tampoco- respondió Po sin tartamudeos. Tigresa lo miró algo sorprendida, nunca antes había visto tal firmeza en él…solo cuándo…estaba empeñado a saber quién era- Yo me equivoqué, los radicales si entienden…y parece que tu viaje va a ser muy triste-
Desde Gongmen era la primera vez que hablaban de su discusión en la Prisión del Callejón Dragón. Se lo había dicho con una cruda amargura en ese momento…y sin embargo sonaba tan dulce en aquel instante.
"-También recuerda que tienes a Po, el te ayudará más de lo que ya hace- dijo Víbora."
Tal vez su amiga tuviera razón. Po siempre había estado ahí para ella.
-De acuerdo- contestó pensativa- Hablaré con los demás-
Los ojos verdes de Po se iluminaron enteros. Había conseguido que no unos ni otros salieran lastimados.
Pareció ser activado por un resorte cuando escuchó esas aliviadoras palabras, pues cuando menos vio Tigresa ya no estaba en la puerta, y de repente sintió un contacto físico que jamás había olvidado.
Po la estaba abrazando…otra vez.
Sintió como se le ruborizaban las mejillas enteras y e calor de su cuerpo aumentó. ¿Por qué Po la hacía sentir así? No le pudo corresponder…se sentía atrofiada, confundida…incluso atemorizada…pero sabiendo que en ese momento jamás estaría sola.
Po reaccionó tan pronto como perdió la conciencia, se despegó de ella completamente sonrojado al notar que estaba tensa, y al mirarla casi se le sale el corazón: Ella también estaba ruborizada, y solo una palabra se le pudo venir a la mente en ese momento.
Adorable.
Más que una fiera impenetrable, que era lo que la mayor parte del tiempo dejaba mostrar, en ese momento de veía como un gatito tierno y anaranjado con rayas.
-Perdona- se disculpó Po, nervioso- Iré a avisarle a los demás que necesitas hablar con ellos- dijo de nuevo y salió corriendo de la habitación, dejando así a una confundida Tigresa, cuyo corazón casi se le salía del pecho.
-Será mejor que sea bueno- dijo Shifu, incorregible como siempre.
Una vez que Po les avisó a todos que Tigresa debía hablar con él y los demás, corrieron a la Galería Sagrada, donde la felina y el panda entraron con un libro que no pudieron ver a la vista.
-Le aseguró, Maestro, que bien valdrá la pena- dijo Po convencido- ¿Tigresa?- dijo invitándola a continuar.
La felina dio un paso a la frente, nerviosa. Sentía que las piernas se le iban a doblar en cualquier momento y las patas le sudaba, mientras sostenía con dificultada aquel libro que parecía quemarle el pelaje. Tragaba saliva en seco y miraba a cada uno de sus amigos. ¿Cómo decirles a ellos que se iba? Nunca lo había hecho, jamás había dejado el Palacio ella sola. Iba a decepcionar a Shifu, sin duda, y sus amigos tal vez reaccionaría negativamente…un lado de ellos que jamás vería y jamás quiso ver tal vez se desatarían.
-Yo tengo que decirles algo…- dijo Tigresa jugando con sus manos, tragó saliva, debía decírselos antes de que Po o ella cambiaran de opinión. Miró a Po, en su mirada se leía un "Estoy contigo".-Yo…voy a dejar el palacio de jade, por un tiempo-
La cara que pusieron los otros (a excepción de Po) no tuvo precio. La mandíbula de Grulla se abrió tan grande que dio la impresión que se le desencajaría.
Shifu sintió todo el peso del mundo bajo sus hombros. Ese día iba a llegar, eso lo sabía, porque había sido un mal padre, hasta él lo aceptaba, pero no pensó que ese día llegaría así, de la nada. Todo aquel anuncio, esa terrible noticia, parecía una daga envuelta en una broma cruel.
-¿Qué dices?- preguntó Víbora con poco aliento, pues al parecer había sido la primera en tomar aire de todos los demás, pues estaban estupefactos.
-Sí, lo que oyeron. Yo voy a dejar el Palacio. Será temporal, pero, la verdad, no sé cuánto tiempo me lleve- confesó la felina.
-¿Por…Por qué?- preguntó ahora Grulla.
-Bueno…- contestó Tigresa mientras dejaba a la vista el libro misterioso que llevaba en manos, al instante la mitad se paralizó y la otra mitad tuvo curiosidad. Incluso Po se quedo algo estático. Sabía que Tigresa estaba al tanto de la historia, pero nunca se le ocurrió preguntar cuál había sido su fuente- Es por esto-
Al ver el libro supieron que no era común, en el se podía leer con detalles dorados sobre la pasta color rojo: "La única criatura que se destruyó a sí mismo. El humano."
-No entiendo- dijo Mantis- ¿Qué tiene que ver una criatura mitológica con tu partida?-
-El libro cuenta unja historia, - respondió la felina- una historia que habla de cuando el humano vivía, si había sido real, y de un vínculo…con los tigres- tras decir esta última frase sintió como si la golpearan y las miradas de todos se cruzaron entre ellas. Pensaban, que en efecto, Tigresa había perdido la cordura, y recordaron la noche anterior, en la que ella había tenido aquella pesadilla y el daño que le había provocado. Ella no les contó lo que había soñado, pero ya despertaba ciertas dudas si no había sido referente a un humano- Sé que es una locura, pero por primera vez en tantos años tengo una pista de lo que pudo haber antes de ese orfanato- continuó mirando a Shifu- Espero que me entiendan-
Todos se quedaron en silencio y esperaron a que alguien dijera algo.
Po trató de evaluar la mirada de cada uno y se arrepintió de haber hecho ese pacto con Tigresa, pues todos la miraban sin saber que decir y eso le confundía, pues no tenía ni la menor idea de lo que cruzaban sus mentes. Si pensaban que estaba loca, si pensaban que era una estupidez, si era una ingrata…simplemente no lo sabía. Y ella tampoco.
-Esto es demasiado- se bufó Shifu rompiendo brutalmente el silencio-¿Qué crees que somos? ¿Tontos? No Tigresa, tú no dejarás el Palacio por algo tan tonto como esto ¡Tu historia no tiene ni pies ni cabeza! Pensé que habías dejados las niñerías y me equivoqué ¡No puedo creer que quieras dejar todo por una leyenda!-
Las palabras de Shifu la aturdieron por completo y la dejó sin palabras. Quería responderle y decirle que ni él siendo su Maestro o su padre, tenía el menor derecho en negarle su pasado. También sabía que no debía abrir la boca, y menos delante de alguien tan cerrado como él.
Pero aunque había matado a la felina de forma interna, solo desató el enojo de Po, quien decidió que era hora de poner las manos en la masa.
-¡No es absurdo!- soltó Po para la sorpresa de todos, incluso de Tigresa- Papá también me contaba esa historia, incluso hay un rumor acerca de que la personas si han visto estos seres-
-Esperes- detuvo Víbora de manera prudente- ¿Tigres y humanos? ¿Pues de que se trata esa leyenda?- preguntó confundida, pues no conocía esa historia y al parecer los otros tampoco.
-Es una leyenda Víbora. Cuenta que hubo un clan en el que convivían humanos y tigres, atados a un vínculo vital…hasta que la avaricia de los humanos los llevo a la guerra, dando fin a ambas especies- explicó Shifu.
Po y Tigresa lo miraron, sorprendidos de que supiera la historia. Y así se desataban más dudas ¿Por qué él lo sabía? ¿Por qué Oogway lo sabía? ¿Por qué había hecho un libro de eso? ¿Tenía que ver con ambos?
Pero a pesar de su confusión, le dio un arma poderosa a Tigresa y le abrió los ojos a varias cosas, entre ellas, el egocentrismo de su Maestro.
-¿Lo sabías?- preguntó frunciendo el ceño y mostrándose claramente enojada. Shifu solo bajo la cabeza, asintiendo. Entonces Tigresa se puso más que furiosa- ¿Por qué no me lo dijiste?-
-Porque no era real- respondió el Maestro a la defensiva
-Te diré lo que no es real: ¡No es real que yo acepte que me lo hayas ocultado durante todos estos años!- reclamó Tigresa.
-¡Es solo una leyenda, por el amor de Dios!- gritó ahora Shifu. A pesar de su voz demandante, no intimido a la felina, pues estaba demasiado molesta porque ese tipo creía que tenía derecho a quitarle su pasado.
-¡Leyenda o no! ¡Es lo único que se sabe de mi especie! ¡Y también la última y primera pista que tengo en quince años!- gritó ella, arrojando el libro al suelo y con la sangre embullándole el cuerpo. Todos se estremecieron cuando el libro tocó el suelo. Aquello había llegado a lo peor, a un tema que habían decidido mantenerlo oculto para evitar ese tipo de discusiones. Sabían que su relación padre -hija se había vuelto más bien una relación de maestro-alumna, y jamás se había salido de esos límites- ¿¡Por qué me lo ocultaste? ¿¡Por qué me lo ocultaste durante tanto tiempo! ¡¿Por qué?-
-¡No lo sé!- contestó Shifu a gritos.
-¿¡No lo sabes! ¿¡Es lo único que sabes decir! ¿¡QUE NO LO SABES!-
-¡NO! ¡NO LO SÉ!- gritó Shifu- ¡TODA TU VIDA TE HE DADO LO MEJOR QUE PUEDO! ¡TE DI UN HOGAR, TE ENTRENÉ, TE DI UN ESTILO DE VIDA! ¡TE DI TODO!-
-Si, claro- contestó Tigresa con ironía- ¡Me diste todo! ¡MENOS AMOR!-
-¡HEY! ¡Ya basta!- exclamó Po, deteniendo la pelea y colocándose en medio de ambos. Nadie sabía que decir. Había sido la peor discusión que habían presenciado… bueno, en realidad había sido la primera. Nunca habían visto a Tigresa tan al borde de las lágrimas, ni a Shifu tan al borde de la locura por convencer a su hija de permanecer ahí, con todos. Po se sentía culpable, al final de cuentas sabía a lo que Tigresa se refería. Sus compañeros habían sido sorprendidos con la noticia, pero nada más. Shifu era otra cosa y no sabían si era su sentido de culpabilidad o su orgullo- No vamos a llegar a nada así- afirmó el panda y volteó a ver a Shifu- Maestro, deje ir a Tigresa a buscar su pasado, yo le prometo traerla sana y salva, solo le pido que avisé a mi padre que he salido-
Los rostros de todos palidecieron por completo, y miraron a Po sin darle crédito a lo que había dicho. ¿Qué tenía que ver Po con todo eso? El problema era con Tigresa y Shifu, pues el último no quería perder a su hija. Po no radicaba en eso.
-¿Qué has dicho, Po?- preguntó el viejo Maestro aun sin comprender.
-Lo que escuchó, Shifu. Yo acompañaré a Tigresa, solo le estoy pidiendo como favor que le avise a mi papá- repitió Po, tratando de apaciguarlo.
Se quedaron de nuevo en silencio, sobre todo porque Shifu había cambiado su aspecto terco a uno calculador. Estaba pensando el asunto y no sabía si acceder o no. Tenía toda la autoridad para negarse, e incluso imponerle un castigo a ambos por su "insolencia"…pero, no podía negarle su derecho a Tigresa, e incluso el Maestro más sabio se lo había dicho (Oogway), y lo vio con Po; logró alcanzar su máximo nivel de Paz Interior cuándo supo reconocerse a sí mismo.
Tal vez el problema era ese. Po era un panda torpe, pero abierto y alegre a lo que le viniera en la vida, Tigresa, sin en cambio, le había tocado una "triste realidad", y a Po una "feliz mentira". La felina era cerrada y terca, pero él mismo la había vuelto así. Tal vez por eso tenía miedo de perderla, porque nunca había querido que ella fuera más allá. Se había quedado a su lado de manera sumisa. Ella era la única que le causaba orgullo puro, no cómo el cegante que sintió con Tai Lung.
La quería mucho, aunque jamás se lo había demostrado de la manera correcta.
Y ahora que la cría de tigre se había vuelto en una tigresa fuerte e indomable…todo se le escurría entre los dedos. No podía ser tan egoísta, y menos con alguien a quien se lo debía de muchos años.
-De acuerdo- accedió al final Shifu- Pero solo si tú vas con ella- condicionó señalando a Po.
-¡Sí!- exclamó Po contento, para luego mirar a Tigresa, quien no dejaba de ver a su Maestro sorprendida. Este solo evitaba a toda costa su mirada, pero la felina podía sentir su devastación, incluso a metro y medio- ¿¡OISTE, TIGRESA! ¡AL FIN PODRÁS ENCONTRAR A TU HERMANA!-
-Sí, sí…-respondió Tigresa, aun mirando a Shifu.
-Por nosotros no habrá problema- soltó Grulla sin problemas- Váyanse el tiempo que sea necesario, aquí tendremos todo bajo control-
-¡Y les podremos hacer una fiesta de bienvenida cuándo regresen!- dijo Víbora alegremente.
-¿Habrá dumplings? – preguntó Po, imaginándose toda clase de manjares que habría en la fiesta.
-Si tú lo dices, panda- contestó Mantis, apoyando la idea de su amiga.
-Y podremos invitar a tus padres, Víbora- comentó Mono.
-No sé si puedan…- comenzó a explicarse la serpiente.
Entre los diálogos de sus amigos y sus conversaciones vivarachas, Tigresa siguió con la mirada a Shifu, quien salía por el portón del salón cabizbajo, como si hubiese perdido alguna clase de pelea. Se sintió culpable, estaba segura de que igual y lo había decepcionado, pero ¿Y los años en los que él la había decepcionado a ella?
No. Ya no se sometería más a ese orgullo. Ya no quería y no podía.
Ahora solo debía enfocarse en una solo visión y encontrar esa mirada color ámbar y esa piel apiñonada. Saber si era una leyenda o no lo de la humana y el clan Rí. En ese momento solo algo era seguro: No volvería al Palacio siendo la misma.
A la mañana siguiente, cuando el sol apenas estaba saliendo, Po y Tigresa se hallaban al pie de las escaleras del Palacio de Jade. Llevaban todo para una buena temporada
Tigresa solo se puedo conformar con algunas mudas de ropa y un par de frutas para el camino, pero Po insistió, y se llevó con él una gran mochila del tamaño de su espalda con un montón de comida y otras cosas, incluso se había metido al cuarto de la felina sin permiso y sacó más mudas de ropa. Tigresa prefirió no preguntar que llevaba, pues después lo lamentaría.
Estaban listos. Solo faltaba despedirse de sus amigos, o sea, la parte más dolorosa.
En ese momento se encontraban todos para decir "hasta luego". Sus rostros estaban completamente tristes, pero aceptaban que su amiga se fuera a buscar que había detrás de esos ojos color rubí. No temían por ella, era fuerte, además Po la acompañaría. Estaría en unas muy gordas y buenas garras.
-Volveré. Lo prometo. Dijo, para calmar un poco a sus amigos.
-¿Lo prometes?- preguntó Víbora sonando tal vez más triste que los otros. Tigresa se arrodilló frente a su amiga y la miró sinceramente.
-Lo prometo- recalcó Tigresa.
Víbora sonrió un poco, entonces, ambas se estrecharon en un abrazo. La serpiente tenía su cabeza recargada en el hombro de su compañera, mientras esta la rodeaba firmemente con sus brazos. Era raro verlas tan unidas y demostrándose afecto tan abiertamente. No cania duda que la tolerancia y el cariño habían sido la base de aquella amistad.
Tigresa jamás abrazó a alguien (excepto a Po) desde su llegada de Bao Gu.
Cuando se separaron y se miraron a los ojos supieron que la otra estaba a punto de echarse a llorar. No le quedaría más a Víbora que confiar en ella.
Unos lloriqueos resonantes hicieron desbaratar ese momento. Era Mantis, que lloraba en el hombro de Mono a mares y dramáticamente.
-Oye, a ti también te extrañaremos- dijo Po, tratando de mantenerlo calmarlo un poco. Les divertía ver a Mantis así, pues generalmente tenía muy mal genio, y verlo tan sensible no era pan de cada día.
-¡Ahhh! ¡No me olviden!- lloriqueó Mantis.
-¿Olvidarte?- preguntó Tigresa sin darle precio- Jamás lo haríamos-
-¡Ahhhh! ¡Ella es tan buena!-
Tigresa rodó los ojos ante la actitud algo irritable de Mantis, y luego miró a Mono. Le sonrió y él le devolvió la sonrisa.
-Mantenlos a salvo, Mono- dijo ella son perder su sonrisa y el Maestro tampoco lo hizo, simplemente sonrió más ampliamente y le mostró lo optimista que era.
- Cuenta conmigo, nena- contestó levantándole el pulgar y guiñándole un ojo.
Luego de agradecer ese gesto miró a Grulla, el Maestro estaba serio y se le veía triste. Pero a Tigresa se le ocurrió una idea para hacerlo sentir mejor y para aclarar una duda que tenía desde hacía varias semanas.
-Oye Grulla- susurró la felina captando su atención- Espero que te vaya bien con Víbora-
-¿Qué estás?...- soltó Grulla casi gritando, nervioso y rojo como un tomate. Tigresa sonrió divertida y complacida. Ya tenía su respuesta. Solo esperaba que tomara cartas en el asunto con Víbora, igual y le podía corresponder.
-Solo avísame si ha pasado algo ¿De acuerdo?- volvió a susurrarle y ahora fue ella la que guiñó el ojo.
Po se acercó al Maestro Shifu y le entregó un papel doblado.
-Shifu, por favor dele esto a mi padre- pidió el panda, entregándoselo.
Shifu la tomo y la miró. Una carta, sin duda. Luego miró a Po, quien tenía una leve sonrisa en su rostro y le hizo recordar más fuertemente su pacto: él le avisaba a su familia y Po cuidaba de la suya. Tigresa estaba en buenas manos, no temía de dejarla ir con él…o al menos le consolaba un poco.
-Te lo dije ¿no, Po?- dijo su Maestro, sonriendo amargamente. Po lo miró algo confundido.
-¿Qué, Maestro?- preguntó el panda.
-Que nunca entenderé lo que pase por tu cabeza…pero lo que pase por tu corazón siempre nos hará bien a todos- respondió Shifu.
Po amplió los ojos nuevamente. Claro que lo recordaba. Se lo había dicho en el Festival de Invierno, justo después de que todos se fueron a "la verdadera fiesta" en el restaurante de su padre. Se puso a pensar si era el sentido de la familia de lo que realmente carecía Shifu, porque su familia ahí estaba y los había lastimado, a unos menos…a otros más, y Tigresa había sido una de ellos.
-Gracias, Maestro. Le prometo traer a Tigresa sana y salva- dijo Po chocando su puño con la palma de su mano, en señal de respeto.
-Eso espero panda. Buen viaje.-
Po agradeció con una sonrisa y luego se fue a despedir de Mono y Grulla. Tigresa esperó a que él y Shifu terminaran de hablar para despedirse formalmente de su Maestro. Vio que no quería abordar distintos puntos en los que se había basado su discusión, pero tampoco quería irse e ignorarlos.
-Maestro- dijo haciendo la misma reverencia que Po al acercarse- Volveré, se lo juro-
Shifu no la miró, solo veía enternecido la cabeza erguida de su mejor alumna, y le recordó a la pequeña tigresa que había salvado de ese orfanato de locos. Se las tomó mucho más cuando lo hizo. Le dolió tanto que en ese momento pudo ser capaz de llorar, pero guardo la compostura.
-¿Sabes, Tigresa?- suspiró Shifu- A veces miras atrás en la vida…y te das cuenta de lo que en realidad tienes, cuando en verdad no has hecho nada ni tienes nada…solo una hermosa y talentosa joven…que te odia-
-No te odio…- dijo Tigresa con temblor en la voz, pues en ese momento casi se desmorona. El hecho de que él se reprochara a si mismo hizo que le doliera más que cualquier golpe o patada que le hubieran dado, y hubiese dado cualquier cosa con tal de cambiar la expresión de su Maestro- Solo he querido una familia, y tú me la has dado…por eso estoy agradecida-
Shifu la miró a los ojos y se preguntó tantas cosas a sí mismo: ¿Cuánto tiempo había desperdiciado? ¿Cuándo la había perdido? ¿Cuándo había ignorado lo mucho que la había lastimado?. No lo sabía. Ni siquiera tenía idea de lo que paso ante sus ojos, ni se dio cuenta de lo terrible que había sido con ella. Po esa razón debía dejarla ir. Como primer acto noble realmente de su parte.
-Sé que encontraras lo que estas buscando- afirmó Shifu.
-Cuando lo haga volveré- dijo Tigresa, sonriendo de medio lado.
Ambos se quedaron mirando como si su vida dependiera de ella. En los ojos de su hija tristeza, y en los ojos de su Maestro había culpabilidad y miedo. El tiempo en silencio les había hecho daño. Ese viaje marcaría el destino de Tigresa en adelante.
La Maestra sintió que jamás lo volvería a ver igual, que cuando regresara sería otra…o pero, tal vez no lo haría.
Se incó, y al hacerlo abrazó a su padre tan fuerte como pudo.
Shifu no le correspondió, pero, porque no sabía cómo reaccionar. La última vez que abrazó a alguien había sido a…Tai Lung.
-Te amo, papá- susurró Tigresa lo suficientemente bajo como para que solo Shifu la escuchara. El Maestro quería abrazarla igual y devolverle ese "te amo" por un "Yo también te amo, hija", pero su confusión y culpabilidad lo habían dejado impresionado.
Tigresa sabía que la mirada de los otros estaban sobre ellos, por eso cerró sus ojos, no quería que la última imagen que tuvieran de ella fuera así, débil y sumisa, el orgullo iba primero. Pero se sentía de cierta forma fuerte de llamarle por primera vez a Shifu lo que era: su padre, la persona de la que quería obtener un poco de orgullo y compasión.
Po no sabía si enternecerse o sentir pena por ambos. Se conocían, pero se desconocían. Si su padre hubiera entablado esa relación con él no lo hubiera soportado. Tigresa sí que era fuerte, pero había decidido actuar "sola" de cierta manera solo enfocándose en el kung fu, pero no se podía llenar el vacío con algo hueco.
El panda quería que se quedara. Tigresa podía sobrevivir, y una vez que Shifu se diera cuenta de su error podía hacerla realmente feliz, igual los otros Furiosos y ¿Por qué no? Él también estaba dispuesto a hacerla feliz .Pero como amigo era terrible que se lo negara, y lo menos que podía hacer era ir con ella y ofrecerle un hombro en el que apoyarse.
A todos les dio un vuelco en su corazón cuando se separaron.
El rostro del Maestro estaba tan sorprendido como dolido. Era la primera vez que ella le decía "papá", y él no podía ni nombrarla "hija".
Tigresa vio que Shifu tardaría en reaccionar, pues parecía haber entrado en shock. Lo interpreto mal al principio porque quería ver como acto reflejo que su padre le devolviera el gesto, pero no lo culpaba de estar sorprendido, pues habían sido quince años de cariño vacio, sin embargo, tampoco podía esperarlo más. Ya no.
-Vamos, Po- dijo Tigresa levantándose y colgándose de nuevo su morral. El panda la obedeció y re cargó su enorme mochila.
-Díganle a mi padre que estaré bien- pidió Po, volviéndose a los Furiosos restantes.
-Seguro- contestó Mono.
-Nos vemos, chicos- se despidió Tigresa con un nudo en la garganta.
Echó un último vistazo a lo que había sido su hogar y su vida durante siempre, y luego comenzó a bajar las escaleras con Po a su lado.
Por alguna razón le dolía más que al oso dejar ese lugar. Tal vez se debía a que Po volvería, pero ella ya no estaba tan segura, todo deprendería de cómo les fuera en el viaje. Y ella solo tenía en el horizonte lo incierto. Solo tenía un absurdo libro de una criatura que ni tal vez ni existía, una caja de música con una melodía muy familiar, la letra de una canción que le mareaba…y un borroso sueño, por no decir nada de esa irritable leyenda.
Dejaba todo atrás, pero Po le inspiraba a seguir, porque le había demostrado que solo así conseguiría la paz interior: Sabiendo quien era realmente, e iniciaría con la única persona que le ´podía decir la verdad acerca de su pasado y su futuro: La Cabra Adivina en Gongmen.
Debía sacarle todo a la situación, incluso el hecho de que Po estuviera con ella.
Ahora tenía una meta: Buscar quien era.
Y solo de algo estaba segura en ese momento: Volvería al Palacio de Jade con la frente en alto, tal vez con humana o sin humana, pero sabiendo a ciencia cierta quién era ella. Tigresa.
Eso era un secreto para ella…y una promesa.
Continuará…
¡Hey! ¡Hasta aquí! ¿Qué les ha parecido? Espero que no tan aburrido, recuerden que solo es un capitulo extra. Pero a partir del próximo episodio las cosas si se pondrán más…mmm…peliagudas jejeje. Les dejo aquí lo que será un poco del Prox. Capitulo:
Prox. Capi: ¡La búsqueda de un sueño comenzó! Y Po y Tigresa han llegado a su destino. Al llegar a Gongmen creyeron que después de la derrota de Lord Shen, pero no es así. ¿Quién será el emperador Shing? Además han encontrado a la adivina ¿Qué le dirá a nuestra querida Tigresa? El próximo capítulo será: Luces de Bengala.
Bueno, ahí está. Perdonen la demora, pero he tenido tanto que hacer. Por cierto…les quiero preguntar ¿Quieres que los Capítulos los haga más cortos o así están bien? Ahí les dejo esta pregunta, espero que me contesten…y hablando de contestar…aquí están las respuestas sus reviews:
rolos21mf: Muchas gracias por tus buenos comentarios rolos. Me inspira que les guste lo que escribo, y no te preocupes, que de por sí el romance entre Tigresa y Po va comenzando ;)
Rocio AJ: Ahh! Rocio antes que nada mil disculpas por la demora, solo espero que te haya gustado este capítulo y me alegra que te guste como manejo a los personajes. Como ves ya voy a poner uno nuevo…muy muy malo. Espero que te guste esto y gracias por tu buen comentario :D
Petalo-VJ : Gracias Petalo por tu comentario y también gracia por todas las recomendaciones que me has dado, me han servido de mucho. Espero que continúes pronto tu historia, porque me dejaste más que picada y te pido una disculpa por la demora, pero espero que lo hayas disfrutado :)
MasterTigress01: Gracias por decirme lo de el nombre del Maestro Oogway (Ohhh :O ¿Ya ves cómo ya lo escribo bien jijiji) y en cuanto las faltas de ortografía ya las he estado trabajando. Qué bueno que te guste mi trama, de verdad yo disfruto cuando ustedes, mis lectores lo hacen. Nuevamente gracias.
gaby2307 : jeje Gaby, debo decir que tu comentario ha sido uno de los que más me han inspirado. Fíjate que me encantaría presentarles mis ideas a los de Dreamworks, pero no conozco ningún enlace ni conexión ni nada, y créeme no es de ningún libro o película (no que yo sepa al menos) todo ha venido de mi cabecita algo loca jeje. Pero per alegra que te haya gustado y espero que este capi también lo hayas disfrutado.
Natubis: jeje gracias por tu comentario Natubis, te prometo que pondré más romance, este capi solo fue…algo así como para llenar un hueco, pero el otro si ya esta más interesante y con una que otra escena de PoxTigresa ;) Lo prometo. Por cierto, tu Fic es uno de mis favoritos, cada vez que lo leo me dan unas risas…jeje…continúalo vas muy bien.
Sin más los dejo, esperando que les haya gustado. Nos vemos en el siguiente capi. Cuídense.
Bye :D
