Capítulo XIV: Aoyama-kun…
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Sacudió su cabeza, tratando de decidir, buscando alguna otra solución que no involucrara tener que matar a Masaya. Pasó un largo rato antes de que Masha entrara casi derribando la puerta, brillando y emitiendo ruidos desesperados –"¡PELIGRO! ¡PELIGRO! ¡PELIGRO!"- era lo único que podía decir en completo pánico. La alarma de "Peligro" era muy extraña, no recordaba la última vez que la había escuchado, algo muy grave estaba ocurriendo afuera…
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Flash Back
Un joven de cabello negro caminaba con esfuerzo por la calle, siendo ignorado por quienes pasaban a su alrededor, sin siquiera ser visto por sus semejantes, mientras tambaleaba intentando seguir, tropieza, con los ojos llenos de miedo y desesperación. Todos los sentimientos de Masaya, su profundo dolor, su temor y tristeza eran reflejados en los ojos oscuros que clamaban por ayuda, intentando no rendirse aunque sus esperanzas, de recibirla, iban llegando a su fin cuando se vio solo, siendo un obstáculo en el camino de quienes recorrían haciendo sus compras, hablando, ignorándolo por completo, incluso sintiendo asco por verlo tirado en el suelo como un animal enfermo.
"Soy invisible…" pensaba con tristeza "Nadie puede imaginar cuánto estoy sufriendo, cuán terrible es el destino que me ha tocado, nadie puede compadecerse siquiera de mí… y nadie puede ayudarme" su mente fue inundada de pensamientos dolorosos al darse cuenta que no podía hacer nada. Deseaba tanto recibir ayuda… -"Ichigo…"- jadeó
Su tiempo había terminado… Masaya Aoyama iba a desaparecer finalmente. Intentó con todas sus fuerzas aferrarse a su vida, sus dientes rechinaron de la presión que sus mandíbulas ejercían para controlar todo el poder que intentaba de escapar, sus puños se clavaban con fuerza sobre su pecho, sobre su corazón destruido, mientras éste seguía latiendo insistente y taquicárdico hasta que las contracciones del músculo eran tan extremas y veloces que le dolían terriblemente y debió gritar, casi al borde del llanto, rogando porque se detuvieran, deseaba que aquel corazón que le había provocado tanto daño dejara de latir y poder morir allí. Y finalmente. Su poder explotó.
Los ojos del joven se cerraron, y al abrirse irradiaban en un azul eléctrico y fulminante, como si sus ojos hubiesen sido reemplazados por aquella luz fría, ahora todo su cuerpo era envuelto por un aura azul helada mientras a su alrededor las personas que caminaban debieron detenerse incrédulos de lo que veían.
A sus pies, el suelo se rajó como un cascarón. Su cuerpo se sacudió bruscamente –"Ayudenme…"- sollozó por último, antes de que el frío azulado que emanaba lo rodeara por completo, asfixiándolo y de repente, aquella luz terminó con todo a su paso.
Fin del Flash Back
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Cerró los ojos, con fuerza, mientras corrían todas hasta allí, tan rápido como sus cuerpos lo permitían. Los ojos de Ichigo volvían a enrojecer y no comprendía qué hacía ella en aquel lugar. Algo le decía que debía detenerse y huir rápidamente, evitar aquello, pero ni aún así lograría que la batalla se detuviera. Respiró de manera jadeante, se asfixiaba, sus pulmones estaban al límite y con un dolor punzante por el esfuerzo y el aire frío que fluía por ellos. Shirogame y sus amigas la necesitaban allí, y ella se comprometió con estar, para ellas, para todos, por La Tierra. Y aún así sentía que algo le decía que debía escapar.
"¿Por qué Aoyama-kun?" era lo único que su cabeza podía proyectar además de eso ¿Por qué debía ser así? "¿Por qué tengo que volver a luchar contra ti?" algunas lágrimas corrieron de sus ojos y se perdieron en el viento antes de que finalmente se detuvieran de improviso –"¡Está cerca! ¡Puedo sentirlo!"- gritó Zakuro, y en ese instante una ráfaga de viento las derribó como si un panel de concreto chocara con ellas.
Todas gritaron, Ichigo quien iba algo por detrás, agobiada en sus pensamientos fue la última en recibir el golpe. Los cuerpos de las jóvenes cayeron al suelo, derribadas sin siquiera ver al enemigo.
Ichigo volvió en sí casi al instante, pero no pudo ponerse de pie. Su cuerpo se torció dolorosamente cuando intentó levantarse, sujetó su abdomen jadeando en busca de aire, un dolor punzante recorrió su columna mientras que, con demasiado esfuerzo lograba sostenerse con sus brazos, arrodillando en el pavimento donde había aterrizado, rápidamente se notó desorientada por el golpe, lo que empujaba más el miedo creciente en su mente, sentía su propio corazón latiendo en sus oídos, y aquel era el único sonido que oía. Siguió sujetando su cuerpo un momento más, mientras su respiración inestable se estabilizaba y el dolor era menos agudo.
Miró a su alrededor, sus compañeras aún en el piso, parecían muy malheridas. Tambaleante pudo ponerse de pie sobre sus débiles rodillas… sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas y volvió a caer el suelo cuando el dolor en su abdomen se hizo más fuerte e insoportable.
Ichigo se estremeció de miedo, temiendo incluso moverse y que esto empeorara su situación –"No…"- lloró abrazándose a sí misma, congelándose en el lugar. Algo le había dicho que no debía ir, y nuevamente, ella desobedeció… ahora volvía a arrepentirse de sus actos –"Lo siento… Kisshu…"- sus sollozos se hicieron más fuertes cuando al tocarse, su vientre volvió a lanzar otra punzada paralizante de dolor –"¡AAhhh!"- gritó jadenado y finalmente quedó quieta, llorando en silencio, todo había terminado. –"Lo siento…"- susurró entre lágrimas cuando además de sus propios latidos podía escuchar confusamente los pasos de alguien acercándose a ella. Recordó sintiendo una asfixiante tristeza los latidos que había escuchado en la nave, las gentiles caricias, y hasta la noche anterior como aquella pequeña criatura crecía tiernamente en ella, moviéndose suavemente en su interior, siendo un ser perfectamente inocente. Y ahora era el dolor lo que colapsaba sus sentidos.
-"¿Ichigo?... ¡Ichigo!"-
Escuchó muy cerca de ella. Sus ojos se abrieron temblorosos y con cautela mientras observaba a alguien de rodillas frente a ella. Una larga cabellera rubia que caía hasta el suelo, en finos hilos de oro pálido mientras enmarcaban un rostro preocupado, con ojos azules brillantes e inquisidores –"¿Te encuentras bien, Mew Ichigo?"- preguntó con voz suave.
-"¿Aoyama-kun?"- susurró entre lágrimas, mientras volvía a ponerse de rodillas con su ayuda y cuidadosamente él la rodeaba en sus brazos. Estaba asustada, pero no pudo evitar que él lo hiciera, ni tampoco sentir que allí ella estaba a salvo, sus dolores pasaron un poco mientras él la protegía y la abrazaba de manera cálida como si fuese la primera vez que ella descubría su identidad luego de que él había hecho todo por protegerla. Recordó cuánto tiempo había pasado desde la última vez que se abrazaron de aquella forma, se aferró con fuerza a su espalda y comenzó a llorar irremediablemente –"Ao-…Aoyama-kun… ¿Por qué?..."-
-"¡ICHIGO!"- gritó desesperada Mint al despertar y verla. El resto volvió en sí luego de escuchar aquel grito –"¡ICHIGO-SAN!"- gritaron con la voz tomada de la desesperación por alcanzarla y ayudarla.
-"¿Por qué nos has atacado, Aoyama-kun?"- volvió a repetirle con un hilo de voz, sus ojos muy abiertos por el temor e inundados en lágrimas que no dejaban de caer de su rostro desesperanzado. Él se sorprendió al escucharla, e hizo para atrás, para poder observarla –"¿Ichigo? ¿Qué estás diciendo?"- dijo totalmente desconcertado mientras retrocedía incrédulo –"¿Yo he hecho esto…?"- preguntó bruscamente pasmado.
-"¡ICHIGO, ATACA!"- escuchó la voz de Shirogame a lo lejos. Sus ojos se abrieron inmensos y su cuerpo tembló de pies a cabeza al escuchar la orden. No sabía en qué momento el Strawberry Bell había aparecido en sus manos pero al verlo, de manera inconsciente lo levantó sorprendida de que sus dedos estuvieran estrechando con tanta firmeza aquel objeto…
-"¡ATACA!"- volvió a escuchar. Temblorosamente lo dirigió hacia él –"No…"- musitó sin poder controlar aquel objeto. Sus lágrimas seguían fluyendo cuando debió abrir sus labios para retomar el aliento, casi con desesperación mientras esperaba que él hiciera algo, que intentara atacarla y así ella se defendiera "No…" los ojos de Blue Knight se clavaban en los de ella, sufriendo desgarradoramente, él no comprendía cómo pudo hacer tanto mal y ni siquiera recordarlo, había llegado hasta allí sólo para salvarla, esa parte de él seguía amándola con el fervor de siempre. El amor era lo único que quedaba de aquella ilusión, cuando ella lo destruyera finalmente acabaría con todo.
Blue Knight estaba desconsolado mientras observaba a Mew Ichigo, la cosa que más amaba, apuntar contra su vida, dio un paso hacia atrás, pero no pudo hacer más… de repente algunas lágrimas cayeron también de sus ojos, lanzó su espada tan lejos como pudo y levantó ligeramente sus brazos mientras lágrimas de amargura y pesar descendían de su bello rostro, que ahora se contorsionaba afligido, sin siquiera poder creer que eso había sido producto de él.
Ichigo retuvo las lágrimas y se obligó a levantarse, aún sin soltar el Strawberry Bell. Las palabras de la última batalla volvían a ella, diciéndole lo que debía hacer. Sin embargo, ella no quería hacerlo, no de nuevo, no quería revivir nuevamente eso, no quería volver a pelear, deseaba que todo acabara, que todo dejara de ser tan difícil y poder vivir en paz. El corazón de Ichigo se partió en dos con los recuerdos de Masaya como su novio, la felicidad que tenía en ese entonces.
Saboreó sangre en su boca, probablemente el golpe de hace un momento estaba haciéndole sangrar por dentro. Y volvía a llorar sintiendo tanto dolor y sufrimiento, y viéndolo reflejado en ojos de él.
-"¡STRAWBERRY BELL!"- recitó y esperó. No ocurrió nada…
Anonadada volvió a recitar el ataque –"¡Strawberry bell!"- Una vez más, falló. Sólo hizo que se frustrara más, ahora estaba confundida ¿Qué estaba pasando?
Fue ella quien retrocedió a continuación, sorprendida, dejando caer delante de sus pies el arma, su Strawberry Bell la rechazaba. Hizo un gesto de negación mientras observaba atónita el objeto en el suelo –"¿Por qué…?"- desesperó. De repente más adelante, frente a ella, Blue Knight comenzó a temblar de manera violenta, ese mismo temblor le recordó a Kisshu cuando había atacado a Shirogame, cada vez que él intentaba recuperar la consciencia su cuerpo convulsionaba de igual manera. –"No te permitiré que les hagas daño"- exclamó casi gruñendo mientras su cuerpo mutaba y su cabello oscurecía cada vez más –"¡No permitiré-!"- el último intento por Deep Blue de retomar aquel cuerpo lo había dejado sin aire, finalmente el cabello rubio con la mirada gentil de Aoyama aparecieron por varios segundos –"Que vuelvas a lastimarla…no"- algunas lágrimas de dolor bajaron de su rostro cuando debió oprimir con fuerza para contenerlo –"Ichigo… él está destrozándome por dentro, no podré contenerlo mucho más tiempo"- le respondió con sinceridad y la voz entrequebrada –"Deben hacerlo…"-
-"¡AOYAMA-KUN!"- gritó ella, sintiéndolo morir. De repente el ataque de Zakuro y Mint son lanzados. Y por algún motivo ella deseó ir y salvarlo. Pero no pudo, aquello había sucedido tan rápido que ella no logró dar un paso adelante.
El polvillo que ambos ataques habían levantado del suelo, aún les impedía ver si el ataque había resultado o no. Pero Ichigo no deseó saber más. Pegó media vuelta, y echó a correr, estaba destrozada, tanto por no haber podido evitar aquello, como por no haber sido más cuidadosa. Había perdido. No había conseguido salvar a la persona que tanto tiempo había amado, lo peor era que, en todo el tiempo que estuvo corriendo, se dio cuenta que aún seguía amándolo. A pesar de las cosas terribles que había hecho, a pesar de que casi matara a Kisshu y de que aquel ataque le hubiese hecho perder todas las esperanzas de que algo estuviera aún vivo en ella. Ella no podía evitar sentir algo por él. Se odió tanto. Deseó poder odiarlo sólo por un momento. Pero en su lugar sólo pudo romper en llanto y debió detenerse, sus ojos inundados no le permitían ver y dentro de ella, el dolor físico ya era insoportable. Sólo deseaba acurrucarse y morir frente al gran árbol que estaba frente a ella. Cuando secó un poco sus lágrimas y se arrastró con mucho esfuerzo hasta él notó que no era la primera vez que estaba allí…
El inmenso cerezo, aquel que todo el año florecía y que era una de las maravillas de la naturaleza, moriría al pie de ese majestuoso árbol que aún tenía vida, aunque varias de sus ramas habían secado desde la vez que debió atacarlo, cuando Kisshu lanzó un hechizo en él. Unos pequeños pétalos rosados bajaron hasta ella, casi rozando su mano temblorosa, mortalmente pálida mientras sus lágrimas habían dejado de caer, aunque sus ojos se mantenían brillantes y sensibles –"¿Por qué tenía que pasar esto?..."- debió sostener su cuerpo agotado contra el tronco de aquel ejemplar, sintiendo un agudo dolor cuando su espalda se apoya en él –"Lo siento pequeño… no pude protegerte"- dijo casi sin voz mientras dirigía la vista al cielo, a lo alto de ese árbol. Lamentó tanto que todo lo que había sentido por esa criatura había sido angustia y temor, todos… parecían desear que nunca hubiese pasado, menos Kisshu, por supuesto, él lo amaba y sonreía de una forma hermosa y emocionante cada vez que ella decía algo o cada vez que sentía los movimientos en su vientre. Un par de lágrimas fluyeron hasta su mentón cuando cerró los ojos fuertemente. ¿Cómo había sido tan cruel? ¿Tan egoísta?... algo tan hermoso e indefenso estaba en ella, y ella jamás pudo saber apreciarlo. Sentía tanta impotencia, ella no pudo cuidar de una vida tan pequeña y nueva. ¿Cómo podía creer que amaba a la persona que había acabado con todo? Su cuerpo estaba destrozado, estaba sufriendo demasiado cuando miró hacia un costado y lo vio.
-"Ao…yama-kun"- Titubeó sorprendida. Creía estar completamente sola. Nuevamente sus lágrimas cayeron y debió ofuscar su mirada, las lágrimas ahora caían sin obstáculos al suelo. Sin más él se acercó hasta estar justo frente a ella, a escasos centímetros –"¿Por qué no atacaste, Ichigo?"- preguntó tranquilamente, como si el hecho de que ella estuviera al borde de desplomarse fuera poco importante.
-"Aoyama-kun… lo intenté… pero"- sollozó ella
-"Ichigo, tu no pudiste atacar, porque no querías lanzar ese ataque, lo sé…"- comentó él
De repente ella se sintió demasiado ligera y desorientada para replicar –"Aoyama-kun, me dijeron que debía… matarte… pero…"- su cuerpo comenzó a caer pero él la sujetó manteniéndola en pie.
Algunas lágrimas cayeron de su rostro por el dolor físico que sentía –"Pero… yo no quiero hacer eso. Deseo… ver tu sonrisa… una vez más"- susurró al borde de perder la consciencia. Masaya sonrió, con una mueca que de momentos parecía ser demasiado oscura para ser él. Extendió su mano hasta el abdomen de ella justo sobre su ombligo e hizo un movimiento circular mientras lo veía, con sus ojos nublados, aún consciente del dolor que eso le provocaba y lanzó un pequeño alarido –"Sólo falta un mes y medio…"- dijo él manteniendo una airosa sonrisa y hundiendo descuidadamente los dedos en su vientre, casi clavándolos.
Ichigo sintió que sus vísceras eran retorcidas brutalmente y un terrible grito de dolor escapó de sus labios.
Masaya miró a su derecha, había notado una presencia acercarse e incluso antes de verlo sabía de quién se trataba, a unos 30 metros de ellos, una figura alta y estilizada, cabellera rubia, Shirogame. Le sonrió cuando él observó con demasiado horror la escena. –"Así que ya vinieron por ti… Nos vemos luego, Ichigo"- dijo y su rostro se acercó a ella, besándola a un costado de sus labios.
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ME DIO MIEDO ESTE CAPITULO O_Ou… debo admitir que me sentí poseída mientras escribía y ni sabía qué estaba pasando, la historia se desenlazó de manera distinta a lo que había planeado D:
