Capítulo XV

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Masaya miró a su derecha, había notado una presencia acercarse e incluso antes de verlo sabía de quién se trataba, a unos 30 metros de ellos, una figura alta y estilizada, cabellera rubia, Shirogame. Le sonrió cuando el joven observó con demasiado horror la escena. –"Así que ya vinieron por ti… Nos vemos luego, Ichigo"- dijo y su rostro se acercó a ella, besándola a un costado de sus labios.

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-"No puede ser…"- dijo sin aliento al ver el cuerpo de la líder Mew en manos de su peor enemigo. Y luego de gritar tan terroríficamente ella parecía inconsciente, o aún peor -"¡ICHIGOOO!"- llamó desesperado corriendo hacia ellos. De la misma forma que los cyniclonianos, Masaya desapareció de escena dando un pequeño brinco hacia atrás al momento de teletransportarse, dejando finalmente el cuerpo de Ichigo caer a su suerte.

Shirogame la sujetó, demasiado abrumado para ser cuidadoso, probando si una leve sacudida podría despertarla, pero cuando la cabeza de ella cayó hacia atrás como quien carece de vida supo que esa era una idea terrible. Debió acunarla en brazos, con mucho cuidado, hasta un lugar seguro -"¡Ichigo, resiste!"- Shirogame repetía una y otra vez. El tiempo corría, y ella estaba cada vez más fría…

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Ichigo POV

Sentía en su cuerpo, una sensación extraña. De hecho fue en sus extremidades donde lo notó en un comienzo y supo que aquello no era algo que hubiese experimentado antes en su vida. Sentía presión, similar a cuando estás sumergida a mucha profundidad en una piscina, pero su tacto le indicaba que allí no había agua, y otro sentido despertado a continuación fue: su olfato, aquella presión emanaba además de un relajante calor una fragancia a flores desconocidas, un olor dulce y delicioso, similar a las lavandas y a las fresias jóvenes. Un perfume fresco que la exploraba y hacía revivir su cuerpo, llenándola por completo. Deseaba abrir los ojos, poder ver aquellas miles de flores que tanto placer le brindaban, lo siguiente en notar, aún cuando sus ojos no se habían abierto, aunque temblaban de manera ligera intentando hacerlo, fue que aquella presión calurosa y fragante también era acompañada de una luz intensa, sólo comparable a un día soleado de verano en una playa, y estar con la cabeza dirigida directamente al sol de mediodía. Sus labios se entreabrieron sintiendo una inmensa paz venir a todo su cuerpo. No había dolor, no había nada por lo que preocuparse, sólo quería seguir permaneciendo en aquel sitio y de repente…

Algo en su cabeza hace click.

Sus ojos se abren, abrumados. Primero pestañea varias veces intentando acomodar su visión a la luz de aquel ambiente. Pero a sus lados lo único que veía era luz y más luz que le hacía arder la vista y debía volver a cerrar sus ojos, tanto esfuerzo, para nada… volvió a intentarlo, esta vez su visión más clara le permitió notar difusamente lo que tenía delante: frente a sus ojos chocolates se dibujaba una inmensa sombra. Cuando volvió a observar vio que se trataba de un árbol gigantesco, con ramas que giraban y se retorcían entre sí, y que de ellas colgaban varios hilachos de ramas mucho más jóvenes con frotes de un verde brillante y primaveral. La corteza estaba tan arrugada que aquel ser debía tener miles de años por su aspecto, el tronco era tan ancho que le era imposible alcanzar a ver, desde allí, sus extremos.

Recordó, por alguna razón, cuando aquel gato Iriomote la llevó a un lugar lejano y extraño. Ese sentimiento de paz era únicamente comparable a eso, pero aquí era superado. Al menos hasta que empezó a ver a su alrededor, buscando las miles de flores que le hacían compañía y descubrió entonces, que estaba totalmente sola… y no solo eso, no había nada allí, ni siquiera su ropa. Estaba desnuda en un espacio bastante pequeño, como un ataúd de cristal. ¿Acaso había muerto después de todo? ni siquiera eso le emocionaba… estaba tan tranquila en aquel sitio que no le importaba pasar la eternidad en un lugar así. Y definitivamente la muerte no era como ella creyó, en lugar de ser oscura, fría y húmeda, resultó ser hermosa y llena de luz. No había nada que temer. No había que esforzarse en conseguir las cosas, nada era difícil en este lugar. Pero pronto más preguntas asaltaron en su mente ¿Qué significado tenía ese árbol? Por algún motivo sintió que incluso pensar eso era algo irrespetuoso, algo le decía que aquel ser era tan antiguo como la tierra misma y que debía ser entonces, una criatura poderosa… un ser divino e inmortal, sin duda en ella inspiraba una atracción extraña y surreal, como si estuviera frente a un Dios. Tal vez lo era…

"Kisshu…" sintió una creciente melancolía y sus ojos se humedecieron al pensar en él ¿Estaría bien?... Supo que, probablemente, la respuesta era no… él ahora estaría solo y ella se preocupó por él al punto que algunas lágrimas se deslizaron por sus mejillas, y aunque intentó secarlas no pudo llegar hasta ellas, no podía flexionar sus brazos en el espacio tan reducido donde se encontraba. "¿Qué pasará ahora con el resto? Con mamá… papá… mis amigos" intentó expresar por ellos la misma tristeza que sintió por él. No lo logró…. No pudo llorar por ellos, aunque le preocupaban, Kisshu volvía a aparecer allí acaparando toda su atención. Tal vez, porque él la necesitaba más que nadie, o porque ella deseaba verlo más que nada en el universo.

Quería, al menos, poder despedirse. Era lo único que ella quería a decir verdad. Deseaba desesperadamente poder verlo, si debía marcharse de este mundo para siempre su único pedido era poder ver una vez más su sonrisa y su mirada dorada. Sus ojos se inundaron de lágrimas y se dirigió a lo único que había allí –"Por favor… te lo suplico, sé que tienes el poder para hacerlo..."- dijo entre sollozos al inmenso árbol, lo único que había allí, difícilmente un oyente… –"Sólo deseo una vez más poder verlo. Quiero ver a Kisshu… no quiero irme sin despedirme de él"- jadeó ahogando sus sollozos,sus lágrimas bajaban en silencio, con demasiada amargura, deseaba con todo su ser una insignificante despedida, sólo eso. Sentía que todo lo que había hecho había sido insuficiente, que todo era tan poco importante, menos eso, haber conseguido algo de felicidad para él, aunque fuera una felicidad tristemente equimera.

Sus brazos estaban a los lados de su cuerpo y quiso alcanzar su vientre, rodearlo con sus manos, tenía vagos recuerdos de cuánto dolor había sentido la última vez, pero para su sorpresa ni siquiera pudo levantar sus pulgares. Su cuerpo estaba bajo una extraña parálisis, indolora, desesperante. Ichigo lloraba en silencio, demasiados remordimientos asaltaban su mente ahora, sin comprender qué ocurría.

Entonces, cerró sus ojos una vez más, aún llenos de lágrimas, aquel pesar era insoportable y deseaba gritar su nombre, llamarlo, para que él viniera por ella, rescatándola de aquella tumba y fue entonces que sintió un ruido mecánico sobre su cabeza, y la tapa de su ataúd de cristal comenzó a elevarse, dejando escapar toda esa gravedad extraña y el calor. Su cuerpo se deslizó en caída, el golpe de frío le permitió nuevamente moverse aunque estaba tan confundida por lo que estaba viviendo que no llegó a sostenerse, inundada de vértigos simplemente cayó abandonando la cápsula y antes de tocar el suelo helado un par de brazos envueltos en una manta la atrapan, evitándole también un duro despertar.

Tenía tanto frío, sentía que iba a morir congelada, su cuerpo despedía vapor en el ambiente helado, temblaba violentamente aun cuando alguien gentilmente envolvió su cuerpo desnudo en una manta y la sostuvo en brazos muy cerca de sí para brindarle algo de su propio calor, ella tiritaba de frío. No podía pensar en otra cosa más que en eso. Temblorosa levantó su vista, lo primero que enfocó fue la piel pálida de uno de sus brazos finos y delgados, músculos duros y apenas marcados en la fina capa marfilada, el borde de su vestimenta, aquella camisa extraña, negra y roja, y entonces, incrédula, llegó a su rostro sin poder creer que allí estaba.

-"Ichigo…"- le susurró. Ella se abalanzó a él, terminando con los escasos milímetros que los separaban. Cerrando fuertemente los ojos mientras suspiraba con frío contra su cuello –"¡K-Ki-Kisshu!"- sus lágrimas fluían con todas sus fuerzas producto de la emoción y aunque estaba helándose allí, dejó escapar sus brazos para abrazarlo, temiendo que eso se tratara de un sueño.
Kisshu desde un principio la abrazaba, sobre la manta, para que ella no sintiera el crudo invierno sobre su cuerpo delicado. Ella no había notado cuán demacrado él se veía. Sus ojos también se llenaron de lágrimas al tenerla allí, una de ellas logró escapar y correr por su mejilla hasta el hombro de Ichigo y fue entonces que ella tragó fuertemente antes de frenar su llanto –"No… Kisshu… no llores por favor"- masculló suavemente, aun tiritando de frío y volvía a separarse de él para ver sus ojos llenos de ternura y dolor –"No puedo soportar verte llorar"- sus enormes ojos, no eran más que piscinas hermosas de oro líquido, apenas los mantenía entreabiertos, ella acarició su mejilla, sujetando su rostro con ambas manos, conmovida. Aún no sabía qué había pasado. Y tenía demasiado miedo para preguntar, así que sólo permaneció en silencio, acariciando pacíficamente su rostro suave y marfilado mientras volvía a reposar su cabeza contra la curvatura entre su cuello y su pecho. Se acurrucaron más. Y cuando ambos se habían tranquilizado y él le había dado todo el calor que ella necesitaba para normalizar su voz. Kisshu suspiró fuertemente, meciéndola un poco en sus brazos –"¿Cómo te sientes..?"- susurró suave y tristemente, ella notaba algo pero sólo quería saber qué había pasado –"¿Kisshu?"- lo llamó casi suplicándole una respuesta clara. Ella estaba demasiado confundida para responder a la pregunta que él le planteaba, aún siendo tan simple. Él comprendió, ahora acariciaba un lado de su cabello, separándolo un poco para que no ocultara aquel rostro tan perfecto –"Estamos en la nave, Ichigo. No podíamos llevarte a un hospital, cuando te encontraron aún estabas transformada. Lo único que podíamos hacer era traerte…"- dijo en tono calmo –"Llevas al menos tres días aquí…"- de repente se quedó sin voz…

–"…Ichigo…Creíamos que habías muerto, no tenías nada que indicara que seguías con vida... Estuviste muerta por varios minutos… es un milagro que… hayas despertado, Ichigo"-

La conmoción golpeó fuertemente a Ichigo. Abrió sus labios, intentando decir algo, pero sólo tragó aire. Se hallaba demasiado perturbada, tanto que le era imposible expresarse, ¿Qué otra cosa podía entender ella cuando él dijo eso? –"Perdóname… lo siento… lo siento tanto…"- sollozaba sin voz, disculpándose no sólo para Kisshu. Todo su ser se había derrumbado y sólo quería llorar, llorar hasta morir, no había nada que lo describiera. Aquello había sacudido con tanta brutalidad su cabeza que, no podía escuchar ni sentir nada. Sus nervios habían colapsado, todo su cuerpo volvía a temblar y él debió sostenerla con tanta fuerza que pudo haberle hecho daño.
-"No… ¡Ichigo!... ¡ICHIGO! ¡Escúchame!"- debió gritarle para que ella reaccionara, al menos por unos cuantos segundos antes de volver a perder la cordura.
Su estado de aturdimiento era tan extremo. Aunque la voz de Kisshu fuera grave y seria, ella no podía dejar de llorar. Se sentía tan miserable… que sabía que nada ahora le podría ayudar. Pero él volvió a insistirle, hablando entre susurros contra el cabello que cubría su oído –"Por favor, escúchame, Ichigo"- le dijo casi con tanta tristeza como la que ella tenía, pero manteniéndose moderado, aunque con mucho esfuerzo –"Cuando te reanimaban, las pruebas de Pai señalaban que habías muerto, no había vida en tu cuerpo, pero así como tú has logrado regresar… aún quedan esperanzas, mínimas… de que… también el…"- dijo con un hilo de voz, sin atreverse a terminar la frase… sin atreverse a darle esperanzas falsas cuando las posibilidades eran tan pocas, su rostro se encontraba casi calavérico entonces. Su preocupación había sido tanta que él no se había apartado de su lado en ningún momento, estaba macilento, casi desmayado de agotamiento, todas sus fuerzas se habían ido con las lágrimas que había derramado por ella, por ambos, en todo ese tiempo. Difícilmente, podía mantener el habla… –"Gatita, incluso entrar en shock podría darte complicaciones ahora…"-

Sintió el cuerpo de Ichigo destensionarse, luego de decirle con sinceridad aquello, aunque su respiración aun estaba entrecortada, emitiendo algún sollozo de vez en cuando, al menos eso había permitido algo de relajación en ella, las esperanzas eran pocas, pero existían, y no había nada más valioso ahora.

Volvió a acurrucarla en sus brazos, protegiéndola con delicadeza, y acomodó nuevamente su cabeza en su pecho antes de continuar –"Aunque una desgracia haya ocurrido, estoy agradecido de que estés bien, Ichigo… Incluso si algo tan terrible ha ocurrido, puedo volver a verte… y eso me hace demasiado feliz, gatita"- le dijo suavemente, ella estremeció. Aún estaba aturdida y angustiada. Él besó su cabeza, cerró los ojos–"¿Puedes imaginar cómo me sentí cuando Ryou apareció sosteniéndote en brazos y sin vida? Creí que te había perdido, yo no quería vivir sin ti, Ichigo"- reposó su propia cabeza contra ella un momento antes de averiguar si deseaba ir ahora, o esperar un poco más… –"¿Qué quieres hacer, Ichigo?"- preguntó –"¿Deseas esperar y descubrirlo por ti misma?...¿O prefieres averiguarlo ahora?"- le cuestionó observándola a los ojos, lleno de preocupación.

Todo le resultaba tan difícil, sentía que se había equivocado tanto, que incluso elegir entre dos opciones implicaba un esfuerzo enorme para su agotada cabeza. Sus ojos temblaron, ella deseaba con todo su corazón saber, pero también sentía que iba a morir si la respuesta no era la que ella quería escuchar –"Kisshu…"- comenzó con la voz tomada –"Quiero saber, quiero saberlo ahora…"- su voz expresaba tanto miedo que él dudó si era lo correcto, sus orejas cayeron en señal de depresión –"¿Estás segura…?"- titubeó, temía que fuera demasiado para ella.
Ella asintió con temor, aferrándose con fuerza contra él.
-"Está bien…"- intentó hacer de eso, una sonrisa de optimismo. Pero sólo pudo curvar de manera muy sutil la comisura de sus labios, ni siquiera podía sonreír en un estado tan lamentable… sacudió su cabeza, contra ella –"No te preocupes, koneko-chan…"- dijo con suavidad contra su oreja, intentando inspirarle buenos ánimos. Luego besó un lado de su rostro, su mejilla, de manera muy gentil.

Con algo de envión se puso de pie, con ella en brazos, acariciando una vez más con su rostro la cabeza de la joven y dándole un último vistazo al árbol que había protegido sus sueños y esperanzas.

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La acomodó en un costado de su cama. Sus ojos se veían tan vacíos y tristes que él estremeció al dejarla allí, incluso cuando fueron unos segundos, y él estaba en la misma habitación. En su regreso extiende una bolsa rosada frente a ella. Ichigo observa, con bastante sorpresa, sin atreverse a tomarla –"¿Qué…"-
-"Es ropa. Lettuce la trajo."- respondió rápidamente y luego sonrió con algo de picardía –"No quiero que nadie más te vea desnuda"- sonrió más agradablemente, y de manera graciosa, guiñando un ojo y dejando escapar un poco la punta de su lengua de manera burlona. Ichigo se ruborizó, recién caía en que había estado desnuda tres días en una extraña máquina de cristal y que todo ese tiempo Kisshu probablemente había estado allí. Su rubor fue en aumento y tomó apenada la bolsa con un movimiento rápido. Se puso de pie, y caminó por ahí como si le hubiesen lanzado un baldazo de agua helada. Buscaba de un lugar más privado, con la manta cubriéndola desde el inicio de su pecho hasta arrastrar un poco en el suelo. Y al terminar de recorrer aquel cuarto nota que no hay manera de escapar de allí… ni ningún lugar privado donde vestirse. Kisshu se había lanzado a la cama, sonriéndole incómodamente con sus cejas ligeramente curvadas –"¿Sucede algo?"- le preguntó en tono adorable. Ichigo seguía tan colorada como una fresa –"¿D-Dónde… debo cambiarme?"- preguntó vacilante.
-"Puedes hacerlo aquí…"- aseguró poniéndose en pie de un salto, frente a ella –"¿Necesitas ayuda?"- indago y una sonrisa divertida dibujada en su rostro. Algunas venas de irritación aparecieron en la frente de Ichigo –"¡KISSHU!"- gritó avergonzada y él lanzó una pequeña carcajada –"Está bien, te esperaré afuera, koneko-chan!"- dijo reposando ambas manos sobre la cadera y con los ojos cerrados, volviendo a teletransportarse, fuera de allí.

Ichigo permaneció inmóvil en el lugar unos segundos más, aún ruborizada. Finalmente dejó caer la manta al suelo y comenzó a vestirse… luego de colocarse ropa interior rosa de manera rápida permaneció dejando más atención al resto de sus prendas, calzó un pantalón corto de jean, con un estampado de fresa en el bolsillo derecho delantero, unos calcetines blancos y unos zapatitos negros. Volvió a ponerse en pie. Arrastró un par de dedos por la piel de su vientre suave antes de continuar y luego reposó allí su mano, varios minutos, con la vista perdida…

Recordando…

-flash back-

Cuando él extendió hasta allí su mano helada, haciendo presión contra su vientre cuando aún un simple rose le hacía torcerse de dolor. Sentía que iba a desmayarse de sufrimiento cuando él comenzó a mover su mano de manera circular en ella, mientras veía con una mirada salvaje aquel punto. Gritó y lloró por el dolor, pero él no se detuvo. Como si aquello no pudiera ser más doloroso luego clavó sus dedos cuan garras en ella –"Sólo falta un mes y medio…"- dijo y lo último que vio antes de desmayarse fue una perfecta sonrisa arrogante en su rostro.

-fin del flash back-

¿Por qué él le había hecho eso? Aquello volvió a perturbarla, sentía un flechazo de miedo intenso al rememorar todo ese sufrimiento físico.

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Cuando apareció allí, solo, todos se alarmaron. Shirogame y las chicas se pusieron en pie casi de un salto –"¡¿Dónde está? ¡¿Se encuentra bien?"- preguntó Shirogame sobresaltado. Taruto y Pudding veían de manera preocupada al peliverde. –"¿Ichigo está bien…?"- preguntó Lettuce casi llorando. Mint no se atrevía a hacer preguntas aunque sus ojos estaban enrojecidos de tristeza.

Kisshu lanzó una vista inescrutable a todos allí –"Está bien… al menos por ahora"- de repente sus orejas bajaron un poco y viró la cabeza a un lado –"Pai…"- lo nombró y éste lo observó de manera seria algunos segundos, y fue suficiente para que él comprendiera –"Prepararé la máquina"- dijo retirándose del lugar. El resto se sintió ignorado.
-"Quiero verla"- dijo casi con una orden Ryou dando un paso adelante, Kisshu lo observó con desinterés –"Olvídalo.."- le sobró. Y Ryou se acercó a él con la intención de golpearlo, todos allí estaban preocupados, habían pasado tres días y ni siquiera habían podido ver cómo seguía, habían estado allí, sin siquiera poder descansar, sin ver a sus familias, estaban agotados, creían que ella no lo había logrado y aún ahora él no les permitía ver como su amiga seguía.

-"¡Shirogame-san!"- exclamó Lettuce con la esperanza de detenerlo. Pero él siguió hasta sujetar el cuello de la camisa de Kisshu, su rostro en una mueca de irritación extrema, mientras que Kisshu se mantenía serio e inexpresivo. –"¡Ichigo es nuestra camarada! Todos seguimos preocupados por ella!"- masculló con repudio al cyniclon. Él levantó una ceja de manera inquisitiva y a continuación comenzó a observar al rubio de manera más asertiva –"Si alguien le habla o le recordara lo que pasó ella podría nuevamente conmocionarse y si eso ocurre volverán a lastimarla"- dijo con voz angelical. Ryou lo soltó al instante y retrocedió comprensivo.

Kisshu se sacudió sus ropas luego y volvió a observar a cada uno de ellos. Ya había pasado tiempo suficiente para que ella se cambiara. Así que volvió a desaparecer. Todos en la sala se sintieron desesperar ¿Cuánto tiempo más tendrían que estar allí inoperantes?

-"¡Diablos!"- maldijo Ryou a la nada.

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Más tarde ese día…

-"¿Y bien?"- dijo como un susurro, demasiado ansioso por averiguarlo. Pai aún observaba la nueva máquina como si quisiera averiguar todo sobre ella, aquel mecanismo, extraño para él, tan pasado de moda, le resultaba interesante. Tomó el transductor, lo que era una especie de cable con una punta redondeada, en forma casi fálica, que lanzaba las ondas, encendió la pantalla y a continuación no supo qué hacer ¿Dónde se suponía que debía meter el transductor? De repente se puso rígido y sintió sudor bajar por su frente. Miró con detenimiento el artefacto y se ruborizó.
-"¡Oye Pai! ¿Qué te pasa? ¿Cuánto vas a tardar?"- farfullaba impaciente Kisshu detrás, sujetando la mano de Ichigo.

Bien. Tenía que volver a intentarlo. Hizo un rápido análisis y listado de las partes de la máquina, dentro de su cabeza y para qué servía cada una de ellas. Nuevamente al llegar al transductor su cerebro quedó en blanco. Tragó fuertemente. Volteó hacia ellos, con determinación y aun algo de rubor. Levantando el artefacto alto en su mano –"¿Has visto uno de estos antes?"- preguntó a la joven. Obviamente, ella asintió.
-"¿Entonces sabes dónde debe ir, cierto?"- si no fuese porque en sus manos tenía guantes hubiese soltado hace tiempo aquella cosa.
-"Claro"- dijo ella animadamente. Y Pai volvió a colorearse. Ambos pasaron varios minutos en silencio sólo clavando la mirada el uno en el otro. Kisshu estaba figurando en el medio, sin comprender nada de lo que él o ella pensaban, y que por cierto eran pensamientos muy distintos.
Pai era un genio para muchas cosas, pero, las máquinas humanas de equipo médico avanzado en campo de reproducción y maternidad no eran su fuerte. Menos cuando la máquina fue creada por humanos.
Ahora estaba desconcertado y avergonzado, no era un médico después de todo, sólo una especie de super hacker con muchos conocimientos. De repente Ichigo se echó a reír, sorprendida y asustada, cuando creyó averiguar qué era lo que pensaba Pai del pobre transductor. Rápidamente ella se inclinó y lo tomó de sus manos.

Luego de unos segundos Kisshu lanzó un jadeo ruidoso de sorpresa -"¡No puedo creer que estabas pensando!"- chilló Kisshu con la voz aguda y algo tomada por sorpresa, y también se ruborizó –"¡Pai! Eres un pervertido"- lo apuntó acusadoramente con el dedo –"¡Creí que sabías lo que hacías!"- seguía exclamando de manera dramática.
Intentando ignorar los imprevistos comentarios y acusaciones de su hermano, Pai siguió su curso, observando a Ichigo quién iba enseñándole a utilizar la extensión de la máquina –"Creo que es necesario un gel para que funcione"- dijo ella y Pai recordó un pequeño pomo azul que venía a un lado de la máquina –"¿Es este?"-
-"Sí…"- sonrió tímidamente.
Colocó el gel en su abdomen, rápidamente un escalofrío recorrió su espalda. Sacudió la cabeza olvidando la sensación de frío y presionó con fuerza la mano de Kisshu. –"Debes moverlo en círculos pequeños y encontrarlo…"- le suplicó.
Los tres observaban a la pantalla con detenimiento, sumidos en un nerviosismo y ansiedad silenciosos, los tonos sepia del monitor parecían hacer más complicado el poder definir correctamente una forma o las sombras. Pasaron varios minutos, escaneando, la respiración de Ichigo se volvía cada vez más dura, reteniendo todas sus ganas de llorar mientras las pocas esperanzas iban llegando a su fin.

-"Ichigo…"- ella no dejaba de apretar su mano, la observó con ojos enternecidos dejando de ver por un segundo la pantalla, sólo para rozar la mejilla de ella con la suya. Algunas lágrimas estaban a flor de piel en el rostro de la pelirroja.
-"Encontré algo"- Aquello sonó casi como un sueño hecho realidad. Ambos dieron un movimiento veloz hacia la pantalla, finalmente Pai había dicho las palabras que ellos tanto habían deseado oír. Ichigo observaba con detenimiento, sus ojos enrojecidos por las lágrimas y ahora muy vivaces y tiernos, esperando oír a continuación que él dijera 'todo está bien' o algo similar, tal vez. Fue ahora Kisshu quien presionó con fuerza la mano de Ichigo, sus ojos inmensos y brillantes, los labios algo entreabiertos de la sorpresa y casi temblando de la ansiedad, después de todo ¡Al fin vería a su hijo! Ambos sintieron sus ojos humedecerse de pura emoción. Y en la pantalla no era muy claro lo que se veía.
Pai se mantenía en una fría aura de silencio, lo que no podía ser más desesperante y finalmente –"No hay un bebé aquí, Kisshu…"- respondió casi inaudiblemente.
Ambos quedaron paralizados al escuchar aquella respuesta. Aunque él lo había dicho en un tono tan bajo que ambos dudaban en haberlo escuchado, la conmoción los había dejado helados como si de repente el espacio a su alrededor se transformara en un vacío dantesco e interminable.

Pai volteó rápidamente, sonriendo, increíblemente él sonreía, algo no andaba bien… –"No esperan a un bebé, sino a dos…"-
Ahora toda la tensión y la cara de horror de ambos vuelve a disiparse. Una ceja inquisitiva se levantó en su rostro haciendo una mueca de confusión –"¿Qué…?"- el cyniclon pestañeó varias veces dudando sobre lo que sus oídos habían escuchado nuevamente.
-"El eco que se escuchaba a través del parlante…"- Ichigo recordó en estado de perplejidad. Casi al instante Pai asintió –"No era un eco, ni un error del artefacto después de todo, en ese momento los latidos estaban tan sincronizados que era imposible separarlos. Aquí no contamos con las máquinas necesarias para este tipo de cosas"-
Los ojos de Ichigo se abrieron desmesurados y brillantes –"¿Entonces… están.."-
-"Aparentemente…"- respondió Pai –"Su apariencia y crecimiento es igual al de los fetos en nuestra especie"- y aunque quisiera mantenerse profesional él mismo no podía esconder una alegre sonrisa que se dibujaba en su rostro cada vez que veía la emoción de ambos. Kisshu estaba petrificado en el lugar donde había quedado, con la mandíbula inferior caída de la sorpresa y los ojos enormes, sin poder reaccionar.
Ichigo rió con alegría, a los lados de sus ojos se formaban algunas lágrimas de pura emoción y felicidad.
En el instante que escuchó su risa suave perdió estabilidad y casi cae al suelo en shock, entonces de un salto vuelve a estar como antes, con una sonrisa inmensa de oreja a oreja –"¡Tienes que estar bromeando!"- exclamó con demasiada alegría Pai respondió velozmente -"No"- Y luego se echó a reír y dar volteretas de felicidad.
-"Comportate, Kisshu"- dijo secamente el mayor pero Kisshu saltó hasta él, tomándolo por los brazos y comenzaron a girar en una ronda cuan niños. Kisshu casi lloraba de la alegría, Pai sonreía mientras el menor lo trataba cuan muñeco de trapo. Ichigo tenía una inmensa sonrisa en su rostro y algo de rubor en sus mejillas. Un inmenso alivio afloraba en su interior al saber que por momento estaba todo bien, y hasta mejor de lo esperado.
-"Ichigo…!"- finalmente recordó que ella estaba aún allí y colocándose a un lado la abrazó gentilmente, apoyando su mentón contra la cabeza de la joven y ella hundiendo su rostro contra la curvatura de su cuello y ronroneando plácidamente mientras él ejercía pequeñas caricias en su espalda y cabeza –"Gracias…"- susurró con ternura contra su oreja, ella abrió los ojos algo confundida por el repentino agradecimiento, rió un poco antes de preguntar –"¿Por qué?"-
-"Por hacerme tan feliz, Kitty Cat!"- jugueteó contra su cabello, soplando y sonriéndole
-"Afuera aún están sus amigos, deberías ir por ellos"- comentó Pai con un carraspeo para cortar el romanticismo del momento.
Kisshu se separó de Ichigo lentamente, sin apartar su mirada de los ojos cafes -"Visitas, gatita"- respondió guiñando un ojo y desapareciendo del lugar.

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Donde todos, incluso Pudding, mantenían silencio y esperaban por noticias una serie de ondas se formaron en el centro del salón, incluso antes de dar señal de que iban a aparecer Taruto se había puesto de pie de un salto –"¡Kisshu!"- todos levantaron la vista cuando una sombra apareció y a la velocidad de un rayo empezó a girar frenéticamente alrededor de todos allí.

-"¿Qué…pasó…"- comenzó Ryou demasiado perplejo y finalmente el cyniclon aminoró su velocidad dejándose ver con una inmensa sonrisa feliz –"¡Ichigo está bien!"- exclamó elevando los brazos en alto
-"Y que hay de…"- preguntó Zakuro
Kisshu se detuvo en seco como quien hace una terrible pregunta, su rostro se ensombreció y miró con gravedad a la Mew Lobo detenidamente
-"Oh no…"- murmuró Lettuce cubriéndose la boca con horror temiendo lo peor
Pero para sorpresa de todos Kisshu volvió a sonreír, apretando con fuerza sus dientes –"¿Quieren conocerlos?"-
Todos quedaron en blanco –"¡¿Qué…?"-. –"¿Mellizos?"- indagó el rubio pestañeando varias y repetidas veces. El resto abrió enormes sus bocas en son de sorpresa.

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El entusiasmo, las ganas de ver a sus amigas, sumado al Qué Dirán y las infinitas posibles reacciones de su jefe habían convertido a Ichigo en un manojo de nervios. Pai estaba allí para su suerte y su tranquilidad frente a semejante situación le era contagiosa. Respiró profundamente, su rostro ya se tornaba azul por no hacerlo, exhaló, y de repente de un portazo las puertas se abrieron.

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Author Comment: Disculpeeen ;-; la tardanza! Feliz año! Feliz Navidad (¿?) y reyes XD tuvo muchísimos y variados problemas que me impedían postear -.- este capítulo es corto porque ya tengo el otro a medio escribir (este que acaban de leer debió estar terminado para Julio más o menos). Los que me siguen en DeviantArt saben todos los quilombos que tuve D': pero nunca dejé de leer sus reviews y sus fanfics! Y Psycho debes seguir con LoveSick! XD