AC: OH gracias gracias gracias por los generosos reviews que me dejaron durante mi ausencia :3 los amo :foreveralone:… espero que hayan tenido un san Valentín de mierda! XD este capítulo va dedicado a ese día especial, también.

Recuerden que hay una comunidad sobre esta pareja en deviantart y se llama Tainted-Strawberry. Allí pueden ver noticias, imágenes, fics y demás! Además se está haciendo un proyecto de san Valentín que termina en marzo, vayan a ver y participen ò.o

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Capítulo 16: Buen viaje…

Ichigo yacía semi-sentada en la mesa plateada del laboratorio y, literalmente, era carcomida por los nervios. Su grado de temor iba en aumento, el corazón le latía tan frenéticamente como si fuese a salir de su pecho, y un segundo antes de escuchar el estallido de la puerta (al abrirse de un solo golpe y dar contra la pared) sintió las ondas de aire acariciar la delicada piel de su mejilla.
-"Kisshu…!"- resonó su voz preocupada viéndolo a los ojos, y de manera inescrutable éste le regresó la mirada, luego, rápidamente sonrió dejando a relucir uno de sus colmillos sobre el labio inferior, una sonrisa típica de él, el regalo perfecto para olvidar todo su tormento. Ella misma se vio sonreír, oblicuando las cejas en una expresión entre tímida e incómoda acompañada de unas cuantas gotas de sudor que demostraban cuán imposible era para ella mantener la calma en ese instante. Cuando de repente…

-"¡ICHIGO-SAAAAN!"-
-"ICHIGO ONII-CHAAAN!"-
-"¡Ichigo…!"-

Los gritos unánime y casi derribando la puerta por la desesperación de poder llegar hasta allí todas juntas. Ichigo, casi más asustada que sorprendida intentó incorporarse –"chicas…"- fue lo único que llegó a murmurar con su voz anonadada cuando quiso bajar de aquella mesa metálica y lanzarse a abrazarlas pero, simplemente no tuvo el tiempo de hacer todo eso. Tan pronto como las había mencionado Mint y Pudding saltaron a darle un fuerte y estrujante abrazo, sin dudas uno de los abrazos más potentes y fulminantes que ella había sentido, a excepción del de su propio padre. Lettuce prefirió la sumisión y quedarse muy cerca de ella, a un lado, casi copiando el comportamiento de Zakuro.

Mientras Kisshu había retrocedido unos cuantos pasos para evitar entrar en aquel círculo de emoción. Keiichiro y Ryou fueron los últimos en aparecer en escena, Kisshu levantó la vista en su llegada al laboratorio, observándolos de manera seria y protectora.

Su jefe terminó por relajarse justo antes de llegar allí, era obvio que no debían preocuparse, podía escucharse desde fuera como Ichigo reía, mientras amablemente todas se disculpaban, se alegraban de que ella estuviera sana y salva, no dejaban de agradecer al cielo que estuviera aún allí… ninguna podía contener del todo sus lágrimas, por la actual felicidad que aquella reunión provocaba, y toda la preocupación pasada...

Simplemente no sabían por dónde empezar ¿En serio habían pasado tantos días? En ese momento la emoción las envolvía y todo lo demás parecía una pesadilla muy lejana y olvidada. Por supuesto que, por parte de Kisshu nada había sido olvidado, no iba a perdonar a Ryou por el descuido, ni mucho menos al pusilánime de Masaya después de semejante ataque. Probablemente, Kisshu no quería demostrar aquello, por temor a una dificultad, pero para Pai y Ryou era notable un cambio en él, Kisshu parecía demasiado serio para un momento en el que debía desbordar de felicidad, y aunque se lo veía interesado su carácter actual era engañoso, contemplándolo con mucha atención parecía asustado o lastimado, sin dudas algo lo molestaba pero entre el mar de emociones era difícil distinguir un sentimiento de otro ¿Cierto?. Ryou decidió que él no era especialmente su foco de atención, desvió la vista hacia ella, Ichigo… -"Ichigo… ¿Cómo te sientes? ¿Te encuentras bien?"- no supo qué otra cosa preguntar… a pesar de que el resto ya le había hecho esa misma pregunta un millón de veces y ya conocía muy bien la respuesta. En su lugar Ichigo le dedicó una de las sonrisas más gloriosas que alguna vez él haya presenciado, sus ojos chocolate brillaban cálidamente, ignoró por completo todas las preguntas y la conversación que se daba a su alrededor, enfocando su mirada únicamente en Shirogame, endulzó sus mejillas –"Estoy-"- su respuesta fue interrumpida.

-"¡Tienen la máquina! ¡Tienen la máquina! Na-No-Da!"- exclamó Pudding a la vez que aplaudía con alegría y ansiedad.
Carraspeó Pai, aún sujetando el transductor –"¿Continuamos?"- preguntó seriamente, evitando ser contagiado por la emoción del reencuentro.
Kisshu sonrió tiernamente a Ichigo, mientras todo ese tiempo estuvo en silencio y casi inexistente en la sala, ahora esa señal lo trajo a la vida de un golpe, dio un paso adelante, airoso y con parada orgullosa, a pesar de estar cansado. Frunció los labios en una mueca designificada como tomando el suficiente aire para largar una fuerte exclamación –"¡BIEN! ¡Ya era hora!"- sonrió ampliamente con los ojos cerrados arqueados, como quien está frente al día más feliz de su vida –"Quiero verlos!"- moría de los nervios, se esforzaba por no temblar, de pura emoción, o salir disparado como un cohete. Opuesto a eso, Ichigo no pudo evitar sonrojarse. Probablemente este era uno de los momentos más embarazosos de su vida, incluso para ella era desconocido el motivo, pero no se sentía cómoda.
-"¿Estás bien, Ichigo?"- preguntó extrañado Kisshu al verla retorcer en la camilla con exasperación.
-"Onii-chan tiene vergüenza Na-No-Da!"- aseguró la más pequeña al verla tan callada y poco animada. Mientras que Pai parecía enfermo de tantos histeriqueos –"¿Entonces terminamos…?"- se animó a preguntar.
-"¡NO!"- gritaron al unísono Ryou y Kisshu. Mientras la enrojecida Ichigo se disputaba entre dejarse y hacerlo o encontrar la manera de escapar de aquella escena. Respondiendo a la pregunta de Kisshu –"Estoy bien, es sólo que…"- no podía terminar su frase… porque no sabía que era exactamente lo que le inducía no querer hacerlo ¿Miedo? ¿Vergüenza? Tal vez simplemente sentía que debía estar a solas con Kisshu en ese momento tan especial, pero no lo sabía, estaban pasando demasiadas cosas ese día y, aunque esta era la más importante, las otras insistían en aparecer en su cabeza… ¿qué había pasado en estos últimos 3 días? ¿Qué estaba pasando en su hogar, con sus padres? ¿Masaya había vuelto a atacar?. Sacudió su cabeza para librarse de todo eso cuando una insistente voz la llamaba –"¡Ichigo!"-
-"Kisshu…"- la miraba con demasiada intriga, casi rozando su nariz contra la de ella. Ichigo le sonrió tímidamente "¡Deja de actuar como idiota!" se dijo a sí misma completamente ruborizada–"¡Estoy bien!"- sonrió optimista y rió torpemente –"Lo siento…"- todos parecieron convencerse de que sólo eran nervios con esa respuesta, pero Kisshu por varios segundos más no pudo quitarle la vista de encima… algo le confundía, le decía que no estaba bien en realidad, pero cuando la pantalla en sepia volvió a encenderse Kisshu y todos allí fijaron su atención en la máquina. Kisshu, de vez en vez, seguía con el rabillo del ojo los movimientos del transductor sobre el vientre de Ichigo, sabía que aquella cosa no iba a hacerle ningún daño a ella o a los pequeños pero aun así él estaba muy atento a su entorno. El resto del tiempo no apartaba los ojos de la pantalla.

-"¡AHÍ ESTÁ! ¡LO VÍ-NA-NO-DA!"- gritó emocionada la más pequeña. Kisshu tragó fuerte. Ichigo concentró su vista en lo que veía, intentando comprender la diminuta forma y el pequeño núcleo que palpitaba en el centro de la misma, su impresión fue, al principio completamente insonora… se sintió temblar, deseó poder citar alguna palabra tierna y maternal como solía ver en las películas románticas con un perfecto final feliz…pero había perdido el habla producto de la impresión. Sentía encalidecer su cuerpo, los brazos y piernas con una ligera sensación de hormigueo y algo extraño en su estómago, similar a la sensación de mariposas revoloteando en su interior, pero no pudo expresar con palabras lo que sentía, y mientras ella permanecía en silencio observando con fascinación la imagen, escuchó a sus compañeras lanzar una interjección casi al unísono –"Ohhh… es…"- Lettuce debió acomodar sus empañados anteojos antes de continuar, con voz entrequebrada –"Es… tan pequeño"- la peliverde sonrió, alegre, maravillada, al igual que todos allí, Mint con lágrimas aflorando, sus ojos estaban enrojecidos y sonreía amable, comprensiva… ¿cómo pudieron estar en contra de una vida tan indefensa y pequeña? –"Awww…"- lanzó Pudding y todos observaban asombrados la diminuta nueva vida que tenía Ichigo en su interior, tan hermosa y frágil, tan diferente, aún así su corazón latía fuerte con todas las ganas de vivir, qué otras pruebas eran necesarias cuando esas frágiles y diminutas vidas habían sido expuestas a tanto dolor? Odió no poder expresarse con palabras, solamente podía dejar a su corazón latir cada vez más desbocado mientras sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas…

Para Kisshu era difícil explicarlo, tanto como comprenderlo, pero era una sensación extraordinaria la que sentía, similar a la de Ichigo sólo que el cosquilleo en su estómago sentía que era provocado por algún ave enorme en lugar de mariposas, su corazón latía tan acelerado como nunca antes, sentía que le dolía y que en cualquier momento sus piernas perderían estabilidad por la rapidez de su sangre. Miraba con estupor, sus orbes doradas encendidas como nunca, no perdían de vista el punto fijo en la pantalla, ni siquiera pestañeaba y su respiración era de lo más lenta y profunda, sus orejas apenas caían en estado de enternecimiento, demasiado asombrado por aquella imagen. La pequeña criatura apenas estaba pasando su etapa embrionaria… aún así, su pequeño cuerpo debía estar más desarrollado y completo que el de un ser humano en el tiempo transcurrido, no así su tamaño, como sospechaban que ocurriría Pai y Kisshu, su tamaño era el de un embrión normal de sólo unas pocas semanas y por eso hasta entonces no había necesitado espacio, la barriga de Ichigo, apenas se notaba algo diferente, más sólida tal vez, pero no abultada.

Eran identificables su corazón, un pequeño punto que palpitaba con sorprendente velocidad; el tejido óseo, especialmente la columna; piernas y brazos se veían sin mucha claridad, algunos otros órganos en el abdomen y por supuesto, su cabeza, en ella los puntos negros que se transformarían en ojos más adelante, una pequeña silueta que dibujaba sutilmente la nariz y la boca... Todo tan frágil y tan trasparente como sólo podía serlo un embrión de menos de 5 cm...

Pai movió un poco el artefacto, todos siguieron sin mover un músculo y en silencio. En un enfoque distinto, podía verse a ambos, el segundo un poco más escondido pero aún así visibles la parte de la columna, lo que parecía formar una cadera y en terminación de pequeñas patitas que apenas parecieron dar un sobresalto por la vibración del artefacto mientras enfocaba la imagen…

Sin que nadie lo hubiese notado, Ichigo yacía petrificada producto de la impresión. Podía escuchar los latidos de su propio corazón en sus oídos, estaba acalorada, quería gritar, aunque eso no tuviese ningún sentido… Pero no podía hacer nada más que observar fijamente la pantalla, dos finos caminos de lágrimas surcando a cada lado de su rostro, fluyendo desde el borde de sus ojos hasta deslizar por el mentón. Ni siquiera respiraba… para evitar emitir algún sonido de llanto. Kisshu volteó y la vió. Por un segundo intentó comprender qué le sucedía a su amada gatita y al siguiente se acercó preocupado –"Ichigo…?"- la llamó suavemente. Ella cerró sus ojos con fuerza y humedeció sus labios, cuánta vergüenza y tristeza la inundaron... No quería que la vieran así, no en ese momento tan hermoso… en especial no quería que Él la viera llorar con tanto sufrir como si no estuviera contenta con todo esto. La voz de Kisshu alertó al resto que comenzaba a desviar su atención de la pantalla y de los pequeños hacia ella, no supo qué hacer… comenzaría a llorar como tonta una vez más… Pero él se adelantó a los hechos, ofreciéndole tiernamente refugio contra su abrigo, abrazándola, sin que ella lo pidiera sabía que era lo correcto…

-"¿Ichigo…? ¡Ichigo! ¿Qué pasa?"- Mint estaba desconcertada. Intentó consolarla acariciando su espalda, mientras ella aún mantenía su rostro oculto contra Kisshu, que la sujetaba por los hombros sin levantar la vista. Pero el toque de su amiga sólo pareció empeorar la situación.
-"Creo que Ichigo debe estar sola…"- sugirió sabiamente Lettuce con voz deprimida. Pero de inmediato Ryou en un estado irreconocible de indignación dejó en claro su juramento –"¡Ichigo debe irse a su casa ahora y olvidarse de todo esto! Es obvio que ella no está preparada para-"- Cuando Ichigo notó los hombros de Kisshu empequeñeceren señal de tristeza se sintió más que obligada a callarlo –"¡TE EQUIVOCAS, RYOU!"- se opuso la Mew –"Te equivocas… y cállate… por favor…"- repitió sacudiendo la cabeza y se separándose un poco del cyniclon para secarse el rostro con el puño –"No es lo que piensas… Yo…"- su cuerpo tembló ligeramente antes de voltear y dar la cara a sus compañeros arrodillándose en la mesa donde se encontraba, volvió a secar sus lágrimas
–"¡Yo los amo!"- exclamó fuertemente y sin ninguna duda.
Ryou abrió enormes los ojos de la sorpresa.
Ichigo continuó –"En verdad los amo, Los amo demasiado, no tienes idea de cuan feliz soy, Ryou, sabiendo que ellos están bien. Daría mi vida por mis bebés ahora…"-debió bajar la mirada, ocultando por completo sus ojos antes de continuar, algunas lágrimas volvieron a descender mientras sus labios estaban temblorosos por la realidad de sus palabras –"Pero sé que no podré quedármelos…"- dijo con voz tomada, apenas audible, antes de que sus lágrimas volvieran a caer en silencio.
En ese instante Kisshu estuvo seguro de sentir su corazón detenerse y morir… levantó la vista inmensamente afligido ¿Cómo no iba a estarlo después de tanto? y malentender por completo la situación…?
-"Ichigo…"- todos dieron un paso atrás, menos Shirogame. Observaban con aflicción la escena entre su líder y su jefe, todo aquello, tan real y tan espantoso que ella debía pasar.
-"¿Cómo puedo verlos y no llorar, Ryou? No puedo encariñarme con ellos…"- eso fue suficiente para callar todo lo que Ryou tenía que decir.
Todos, y en especial Lettuce se sintieron conmovidos por la fuerza que tenía aún para enfrentarlo y dar su propia felicidad a cambio de que ellos tuvieran la oportunidad de subsistir. Era tan doloroso. Creían que hasta el momento la mayor dificultad era no poder aceptar lo que había ocurrido, ninguno se había puesto a pensar qué sería si fuese lo contrario a eso y el problema estuviera en querer y no poder tenerlos.

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Las agujas del reloj de pared eran lo único que emitía algún sonido. Por varios minutos permanecieron quietos y en silencio, nadie podía creerlo, estaban tan equivocados…
-"Aún así… Felicidades Onii-chan…"- se atrevió a decir con voz muy baja la pequeña Pudding cortando de una vez el infernal silencio, sus ojos brillaban a punto de llorar cuando lo decía, temiendo que fuese incorrecto...
Ichigo levantó rápidamente la vista, con una nueva mirada, algo de incredulidad en la misma, sus ojos y labios aún temblaban por la fuerza que debió usar para que todas esas palabras salieran de su boca. Pero volvió a curvar las cejas y le sonrió como pudo a su joven amiga. –"Gracias…"- Todo este tiempo había estado de espaldas a Kisshu. Entonces él dio la vuelta a la mesa para quedar justo frente a ella. No fueron necesarias las palabras… ella le sonrió con ternura y bajó con su ayuda, mantuvieron la cercanía en un abrazo, Ichigo hundiendo su rostro contra el cuello de Kisshu, y él con los ojos cerrados detrás del cabello rojizo.

-"Kisshu…"- lo nombró Pai. El peliverde al escucharlo levantó un poco las orejas en señal de atención, volteó hacia él con algo de sorpresa.
-"¿Cuál ha sido la respuesta de Los Mayores?"- todos ponían gran atención en la conversación de ambos cyniclons, aún cuando no les quedaba muy en claro de qué hablaban.
-"Afirmativa."- respondió rápidamente Kisshu –"Incluso parecían bastantes emocionado por…"-
-"¿Y cuál fue la respuesta de nuestro padre?"- Volvió a cuestionar Pai, un balazo certero para Kisshu quien se vio flaquear. Emitió un pequeño resoplido estilo gruñido antes de responderle, Pai bien sabía lo que significaba que él hubiese evitado todo este tiempo de hablar sobre el tema –"Kisshu… ¿Nuestro padre lo sabe?"- volvió a preguntar el mayor en actitud delatadora.
-"¡Por supuesto que lo sabe!"- manifestó rápidamente el peliverde, dejando en claro cuán irritante era ese tema ahora –"¡Sabes los chismosos y entrometidos que son esos Viejos! (Otra forma de llamar a Los Mayores) Todo el planeta debe saberlo!"- respondió con ironía típica de Kisshu.
El más joven de los tres se adentró en la conversación con una sonrisa algo ronca –"Papá se pondrá furioso…"- aseguró con cara de diablillo.
-"Sí…heh!"- respondió Kisshu exhalando sin darle demasiada importancia a la cultura de su planeta.
-"De qué… hablan?"- Zakuro fue la primera en preguntar lo que todos deseaban saber, en especial Ichigo.
-"En nuestro planeta hay costumbres y reglas que seguir. En especial si aún estamos bajo el cuidado de nuestros padres…"- Explicó Taruto -"Ellos deciden por nosotros, sobre nuestro futuro y demás"-
Finalmente Kisshu se dio el lujo de aclararlo –"Ellos nos gobiernan!"-
Más de uno recordó la cultura de algunas partes de Asia y Arabia en ese momento. Ryou saltó indignado –"¿Y piensas llevar a Ichigo a un lugar así?"-
Kisshu se puso a la defensiva –"Oh lo olvidé! Es mejor que se quede aquí y ser enviada a batalla"- respondió con voz afinada y burlona.
-"Nuestro planeta no es agresivo. Nadie intentará hacerle daño a Ichigo Momomiya ni a las crías"- aclaró Pai –"Pero, es posible que hayan algunos altercatos con nuestro padre…"-
-"¡¿Están diciendo que sus padres deciden por ustedes con quién deben casarse y tener hijos?"- preguntó con mayor desconcierto Mint, cubriéndose la boca horrorizada.
-"En realidad sí."- Respondió con voz suave Kisshu guiñándole un ojo –"Pero no fue nuestro caso ya que fuimos enviados a esta misión suicida, donde se suponía que podíamos perder la vida y ellos no iban a molestarse en hacer planes si ese era el caso"-
Mint pasó de ruborizarse de furia a ver a Kisshu con ojos más asertivos ¿Sus padres los enviaron aquí sabiendo que podían morir? –"¡Hn! Tienes suerte de que así no haya sido!"- le respondió sobrante. Kisshu no le dio mucha importancia al comentario.
-"Pero desde que volvimos a nuestro planeta la primera vez, Él debe tener algo entre manos, Kisshu!"- sospechó Taruto.
-"Taru-Taru deja de preocuparte-Na-No-Da! Pudding te protegerá!"- Taruto se ruborizó hasta la médula –"¡YO NO QUIERO QUE ME PROTEJAS!"- chilló en reproche.
-"Es posible…"- dijo Pai dando un paso adelante –"Ya que estábamos extinguiéndonos hasta que recibimos el Mew Aqua, aún hoy la población es baja"-
-"¿Qué es lo peor que podría pasar?"- preguntó en actitud seria Keiichiro.
-"Ichigo tiene el resguardo de Los Mayores nadie puede hacerle nada, ni siquiera nuestro padre"- aseguró Pai manteniendo los ojos cerrados, luego volvió a abrirlos y dirigir su mirada a Kisshu –"Kisshu por otro lado, dejó de ser el favorito desde que se opuso a Deep Blue y defendió a Ichigo, su enemigo. Desde entonces nuestro padre no le habla y podría meterse en problemas"-

Ichigo bajó la mirada en son de tristeza ¿Kisshu sabía que al hacer eso ganaría el rechazo de su familia? Sufrió silenciosamente por él y rosó con la yema de los dedos el costado de la mano de Kisshu que se encontraba a centímetros de ella. Por la caricia Kisshu volteó a verla entrecerrando los ojos hermosamente y estrechó su mano con fuerza –"Descuida Koneko-chan"- le susurró contra su oreja. La dulzura que comenzaba a darse en ese instante, fue cortada por un nuevo comentario –" 'Hay que irnos ahora' "- fue lo que escuchó Kisshu pronunciar a Pai, de repente las miradas de todos lucían entre espantados e incrédulos, los ojos de Kisshu y los de Ichigo se abrieron inmensos al mismo tiempo y se alejaron el uno del otro como si un aura ardiente los obligara a separarse, el primero con una sorpresa que rozaba el temor, y ella completamente aturdida ¿Tan pronto? ¡Apenas había despertado y visto a sus seres queridos!
-"¡¿Qué…?"- pidió una respuesta más clara. Pai volvió a ser preciso con sus palabras –"Deberíamos habernos ido justo cuando Kisshu recibió la respuesta de nuestro planeta"- hizo una pequeña pausa –"Tenemos un viaje largo por delante, es obvio que este planeta no es seguro hasta que podamos reducir a Deep Blue. Si pretendes llegar a tiempo… debemos partir ahora"- Mientras decía aquello se dirigió a la puerta hasta salir del laboratorio, él no tenía por qué dar más explicaciones que esas, la voz atronadora y tan seria se había marchado, y había dejado atrás un ambiente espeso y helado que provocaba escalofríos ¿Debía marcharse? ¿Dejar su planeta? Ichigo se echó hacia atrás, apoyando su espalda contra la mesa. Todo era tan repentino, aún habían tantas cosas por terminar, aún debía ver a sus padres, despedirse de ellos! Se puso firme nuevamente, intentando ser fuerte y afrontarlo, -"¿Puedo ver a mis padres?"- su mirada tierna, como la de una niña pequeña asustada que se esforzaba por no llorar.
Sus camaradas lucían angustiados, desviaron su mirada de Ichigo hasta Kisshu, quién no apartó su vista en ningún momento de los ojos chocolates que lo observaban desconfiados y afligidos, las orbes doradas se sincerizaron y la observaron entrecerrados, realmente no imaginó que fuese tan duro y difícil decírselo… –"Ichigo, es demasiado peligroso… no puedo llevarte"- nadie objetó. Ichigo bajó la mirada una vez más. Y antes de que ella llorara -"¿Podemos estar a solas con ella?"- preguntó con voz pacífica Keiichiro al cyniclon, Kisshu lo observó un par de segundos como intentando descifrar qué tenían pensado hacer –"Por favor…"- volvió a pedirle y Kisshu hizo un movimiento rápido de acierto.

Pero antes, se encaminó hacia ella -"Tengo que ir a preparar unas cosas, Koneko-chan…"- Le dijo a su adorada, agachándose un poco sobre sus rodillas para besar el centro de su frente, Ichigo no respondió –"Regresaré enseguida"- dijo por último casi sin voz, ¡lo estaban echando de su lado! Y ella ni siquiera se negaba a eso… pero, después de todo se trataba de sus camaradas y ese era un terreno que ni él podía cruzar… rápidamente desapareció de aquella sala y luego de que trascurrieran un par de segundos en completo silencio Ryou rompe el hielo

–"¿Vas a irte con él Ichigo?... ¿Sin oponer resistencia?"-la facilidad que Ichigo le demostraba a Kisshu lo volvía loco, no podía comprender desde cuando ella se había convertido en eso. Obedecía a Kisshu más que a él, lo cual era definitivamente terrible.
Lettuce intentó avisarle, de que debería ser cuidadoso con lo que le dijera –"Shirogame-san…"- pero éste ni la escuchó.
-"Ya no podremos protegerte, Ichigo… ¿Estás realmente segura de lo que quieres hacer?"-
Ichigo oprimió sus puños y respiró profundo 'respirar, y no sentir' dicen… en este caso ella sentía y mucho. Entendía por qué Ryou hacía todo eso, intentaba lo mejor para ella, desde su punto de vista, que temía por lo que pudiera sucederle estando tan lejos y con un antiguo enemigo. Pero todo lo que él le decía ponía en dudas su confianza hacia Kisshu… y sin embargo, no encontraba otra salida que seguirlo. Además, ella ahora lo quería, ¡incluso estaba segura de que lo amaba!, le partía el corazón que nadie más hiciera el esfuerzo de empatizar con él. Sentía que su cabeza iba a estallar en cualquier instante…
-"Shirogame-san…"- volvió a insistir la voz de Lettuce.
-"Ichigo. ¡Estás confiando demasiado ciegamente en tu enemigo! ¡Mira lo que has ganado por seguirlo!"- Gritó Shirogame,Ichigo levantó la mirada de repente, completamente perturbada –"Todos tus planes, todo lo has perdido por su culpa y aún así…!"-
-"¡YA BASTA!"- hasta el momento todos habían ignorado por completo la presencia del más pequeño de los cyniclons, la voz chillona de Taruto se hizo oír en eco, corrió hasta ponerse entre Ichigo y Shirogame, como Kisshu lo habría hecho. –"No deberías hablar de Kisshu de esa forma! ¡Tú no lo conoces! ¡Deja de echarle toda la culpa de lo que está pasando! ¿Acaso no se dan cuenta que él se está esforzando en solucionarlo!"- chilló enojado y de manera tan certera y apasionada como era posible creer. Ichigo se estabilizó un poco y lo miró con confusión, hace tiempo necesitaba que alguien defendiera a Kisshu y mirase el otro lado de la historia como estaba haciéndolo Taruto.
-"Kisshu se comporta como un idiota a veces… ¡Pero no es malo! Él ha sufrido demasiado… perdió a su familia y casi fue exiliado de nuestro planeta por desobedecer a Deep Blue ¡Todo por salvar a Ichigo! ¡Todo este tiempo él estuvo cuidando de ella! Él nunca quiso ser su enemigo, si hubiese deseado hacerles daño a alguno de ustedes… lo hubiese hecho hace tiempo!"- el pequeño hablaba con tanta seguridad que nadie pudo decir lo contrario. Los ojos de Ichigo siempre se mantuvieron húmedos y más ahora, pero una pequeña sonrisa se dibujaba en sus labios, más segura de la decisión que había tomado.
"Gracias" pensó. Sus dedos se entrecruzaron sobre su vientre –"Shirogame-san"- el nombrado dirigió la vista hacia ella –"Estaré bien, te lo prometo… voy a regresar"-

[Continúa en los Flashbacks]

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En la nave… 8 hs de su partida

-"Ichigo… ¡Ichigo! ¡Reacciona koneko-chan!"- se escuchaba tan lejano. Hasta que el dueño de la voz truena los dedos justo frente a ella para acaparar su atención. La joven pestañea, había mantenido hace varios minutos la vista perdida y depresiva. –"¡Kisshu!"- le responde –"¡Ya! ¿Qué quieres?"- casi con tono de enfado.
Kisshu echó a reír –"Estás completamente ausente"- comentó risueño.
-"¿Qué…?"-
-"A eso me refiero"- por último y como si el ánimo de Ichigo no fuese más volátil ese día, Kisshu volvió a encimarse, todo para lamer lascivamente su mejilla. Como si ella realmente se tratara de una fresa jugosa. Ichigo, que se encontraba cómodamente sentada, dio un salto hacia atrás despegando de la silla –"¡KISSHU!"- ¿Qué diablos fue eso? En un segundo estaba cómoda en su puesto observando por la escotilla y al siguiente ¡él lamió su cara! Ichigo se ruborizó y con su mano cubrió la zona lamida como si se tratara de una quemadura ardiendo.
Ahora Kisshu se acurrucó en donde antes se encontraba Ichigo, riendo. Debajo de sus ojos se marcaba una línea de cansancio extremo, bostezó, comenzaba a rendirse… -"Te pregunté si sentías algún tipo de antojo, Gatita. Ni siquiera me respondiste…"-
Así que todo comenzó por ahí. Definitivamente Kisshu sabía muy bien hacer una cosa: Traer de regreso a Ichigo de lo que en su cabeza estuviese haciendo. Ichigo se sorprendió un poco por la pregunta '¿Antojos? No lo había pensado…' –"Creo que… no?"- respondió dudosa, si en algún momento había tenido un deseo pasajero por comida o bebida en particular lo había saciado sin darse cuenta –"Por ahora no me interesa ninguna comida en especial"- aseguró con el dedo índice debajo de su labio inferior y torciendo un poco la cabeza como intentando recordar algún platillo en particular que le gustara mucho. Ninguno le atrajo, ni siquiera sentía apetito últimamente.
-"¡Pero Koneko-chan! Los antojos no siempre se representan en comida"- Le explicó con un haz de inocencia desde su lugar, con la cabeza echada hacia atrás en el respaldo de la silla y mirando al revés a la joven.
-"Tampoco se me antoja ningún tipo de bebida, Kisshu"- volvió a decir.
Kisshu siseó la lengua y sonrió. Repitió la misma frase anterior, pero modificándola un poco para que Ichigo comprendiera de qué hablaba –"Los antojos no siempre se presentan en alimentos"- Ichigo levantó inquisitivamente una ceja y Kisshu hizo un esfuerzo enorme para por fin levantarse de la silla, sujetó la barbilla de Ichigo y entrecerrando los ojos sopló un beso directo a sus labios –"Los antojos también pueden ser sexuales, Gatita"- le susurró sensualmente y dulcemente, cuando notó que todo el rostro de ella comenzaba a colorearse la dejó en paz, volvería a dirigirse a los controles de la nave. Después de una corta cena debía seguir con su trabajo. Antes de salir de la sala-comedor recordó algo (a estas alturas luego de no haber descansado en días es fácil olvidar cosas).
-"Ichigo… te enseñaré cómo llegar a tu dormitorio desde aquí"- su voz entrecortada de sueño. La nombrada pestañeó un par de veces antes de salir del leve shock que le hizo agarrar, sacudió su cabeza y caminó hasta él –"Sí"- le respondió aún entumecida de pena.

***FLASH BACK***
-"Entonces… supongo que nos volveremos a ver"- los ojos azules parecían tan dolidos por su partida, aún desconfiaba por completo de los cyniclons, no deseaba que ella se fuera sola con ellos ¿Pero cómo iba a detenerla? Conociéndola, sabía que no había forma. Él mismo sabía que no había otra manera de ayudarla… La Tierra era casi tan o más peligrosa que la idea de dejarla ir con ellos.
Ella sólo pudo mover la cabeza, en señal de acierto, estaba segura de que iba a volver pero demasiado triste para despedirse correctamente. Sólo quería que todo esto terminara de una vez y hacer lo que creía correcto. La despedida con sus camaradas fue aún más dura de lo que imaginó. Eran como sus propias hermanas y sabía que pasarían meses hasta volver a verlas –"Te extrañaré"- le repitió Mint una y otra vez, llorando de manera inconsolable, jamás la había visto llorar de esa forma. Sabía que ninguno de sus aliados creía que ella pudiera volver, o al menos, dudaban de esa idea, temían que esto aún fuera una trampa. Pero Ichigo confió en su poder y por sobre todo, confiaba en Kisshu más que nunca. Después de haber escuchado a Taruto (que siempre le resultó el más inocente pero sincero de los tres hermanos) sabía que Kisshu daría todo por ella.
***FIN DEL FLASH BACK***

Dejó de recordar cuando sintió que la mano de Kisshu se posó sobre su nuca, como guiándola para que no siguiera de largo en el camino ya era hora de doblar a la derecha. No recordaba cuándo, mientras iban caminando juntos, ella se adelantó 2 ó 3 pasos de él, ¡como si conociera el camino! O tal vez Kisshu hoy caminaba demasiado lento. Se rió para sí por el descuido –"¿Falta mucho?"-
-"No. ¿Cansada de tanto caminar Koneko-chan?"- averiguó con voz sedosa y una pequeña pero provocadora sonrisa dibujada en el rostro.
Rió intimidada y siguiéndole la corriente –"¡Por supuesto que no! ¿Y tú?"- sabía por medio de lo que dijo Taruto cuán dedicado había sido mientras ella estuvo en la cápsula, cruelmente le hacía esa pregunta como si no conociera cuál era la respuesta. Kisshu oblicuó las cejas antes de lanzar un enorme bostezo y que se le cayeran las lágrimas del sueño, aminoró el paso para que Ichigo se detuviera –"Es aquí"- dijo casi sin voz.

Era una habitación muy distinta a la que ella conocía. Al igual que la otra, la cama era redonda solo que ubicada casi contra la esquina de la pared, obviamente que su forma no lo permitía encajar así que a uno de los lados se abría una gran escotilla, casi tan alta como una persona, una ventana circular que daba directo al espacio. En este momento sólo dejaba entrar la negrura más profunda que puedas imaginar cuando alguien habla de La Nada o El Vacío del Universo. No se contemplaban estrellas ni planetas, ni el más mínimo color era visible sólo una oscuridad intensa que amenazaba con devorarla. Las luces del cuarto se encendieron cuando Kisshu chasqueó los dedos.

Los labios de Ichigo temblaron –"¿Dormiré aquí?"- era además bastante frío y con esa extraña decoración con esa enorme y horrible ventana sin luz, sentía erizar los vellos de su nuca...
-"Exacto, gatita. Yo regresaré por ti mañana"- respondió amable. Cuando éste dio indicios irse Ichigo lo cogió fuerte del brazo –"¡E-E-Espera, Kisshu!"-
-"¿Uhm?"-

Ichigo era valiente para muchas cosas, pero esta no era una de ellas y confesárselo tampoco lo era –"¿A dónde vas ahora?"- le preguntó agitada.
Kisshu intentó sonreírle –"Terminaré de enseñarle unos comandos a Taruto para que tome mi puesto el resto de la noche… Luego un baño y dormiré…"-
Ichigo no supo como pedirle que se quedara. Soltó su brazo apenas obtuvo la respuesta. Sus ojos se humedecieron y se ruborizó apenada, debió bajar la cabeza y mirar hacia otra dirección para no sentirse más tonta de lo que ya se sentía haciendo esas estúpidas preguntas –"Ok… que descanses bien…"- le deseó apenas con un dejo de voz y se apartó de la puerta hasta llegar a su cama redonda y fría. Kisshu sólo se quedó unos segundos hasta que la vio llegar al borde del mueble, cerró los ojos y giró por donde habían llegado –"Buenas noches, Ichigo…"-

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Más tarde esa madrugada…

Aún despierta. No dejaba de dar vueltas, a un lado y otro de la cama. Aquel lecho era completamente diferente y más duro que su cómoda, suave y cálida cama de acolchados rosas y sábanas aquamarine… Además, el lugar era completamente oscuro pero podía notar claramente una diferencia entre la oscuridad ambiente y la que emanaba aquella escotilla, y aquello se veía como un agujero negro del que iba a escapar alguna fiera cuando ella menos lo esperara. Suspiró incómoda y se llevó la manta hasta su cabeza transformándose en una pequeña bola.

Y como si fuese poco tenía esa horrible sensación de garganta anudada y melancolía, estaba pensando todo el tiempo en su equipo, sus amigas, su familia… ni siquiera se había despedido de sus padres quienes debían estar buscándola desesperadamente. Intentaba no recordar aquello, pero imaginarlo, aunque fuese fugazmente le hacía sentir pésima y enferma. Shirogame había evitado todo el tiempo hablar de eso, lo único que supo antes de despegar es que iban a estar al tanto de ellos todo el tiempo que fuese necesario. Alivió el miedo de Ichigo por un momento pensar en que sus padres estarían en buenas manos, probablemente ellos nunca comprenderían por qué ella se había ido de esa forma. Jamás sospecharían el verdadero motivo. Se abrazó a sí misma, apenas había salido hace algunas horas y ya extrañaba tanto a sus padres que se sentía morir de momentos, cuando no se sentía mal por otros motivos. Miró su celular, sin señal por supuesto, calculó que faltaban pocas horas para que amaneciera y se molestó por no haber podido dormir ni siquiera un par de minutos. Se quitó la manta que la cubría hasta la cabeza y se sentó en la cama de un movimiento rápido –"¡¿por qué a mí?"- se quejó lloriqueando y su rostro se tornó ligeramente azul cuando miró la escotilla negra "En qué pensaba Kisshu cuando me dejo aquí?" tragó fuertemente. Era frustrante. Casi llegó a pensar que la habían dejado allí para fastidiarla… miró sobre el suelo, lejos en un rincón una montaña de bolsas de shopping. Pestañeó e intentó verlas más amenamente

***FLASH BACK***

-"¿Dónde está Kisshu ahora?"- Ichigo comenzaba a preocuparse. Caminaba de aquí a allá sin saber qué más hacer. Sus compañeros ya no estaban allí. Y en su lugar se encontraba Taruto y Pai, esperando la aparición del estúpido (así lo llamaron) Kisshu que se estaba retrasando bastante. –"Habrá ido a buscar venganza?"- fue la pregunta más descuidada que pudo haber hecho Taruto…
-"¡¿Qué? ¡No! Kisshu…"- gritó desesperada, si en verdad él había ido por Aoyama podía estar luchando con él en estos momentos, y podría estar herido. Ichigo sólo tenía un último recuerdo de Masaya, y era terrorífico, su fuerza y odio habían llegado a lugares inimaginables, si él la había atacado con tanta hazaña ni siquiera quería imaginar en qué querría hacer con Kisshu… estuvo a punto de intentar ir en su búsqueda cuando de repente él aparece.
-"¿¡En dónde mierda estabas?"- chilló furioso el pequeño –"¡Qué no ves que estábamos preocupados por ti!"- echaba humos del enfado.
Kisshu descendió con una veintena de bolsas de cartón y otras forradas en papel de regalo con una satisfecha sonrisa. –"¡¿Qué es todo eso?"- siguió curioseando Taruto.
-"No es para ti"- comentó sombrío y guiñó un ojo a Ichigo de manera seductora –"Ichigo no puede usar la misma ropa todos los días, así que…"-
Ella continuaba paralizada desde que lo vio aparecer, '¿Era sólo por eso?' pensó, un par de lágrimas formándose a los costados de sus ojos, se lanzó a él abrazándolo mientras todavía sujetaba las bolsas. Se aferró con toda su fuerza al torso pálido y fornido –"¿Ichigo…? ¿Estás bien?"-
-"¡Kisshu, no vuelvas a irte de esa forma! ¡No te atrevas a dejarme así nuevamente!"- sollozó toda la preocupación y estrés que en ese tiempo había acumulado. Kisshu irguió en alto sus orejas sin comprender
-"Idiota…"- Lo llamó enfadada, en un estado inconsolable… -" Creí que habías ido a buscarlo… que podías estar luchando con él!"- Los ojos de Kisshu se ablandaron suavizando su expresión. Rápidamente soltó todo lo que traía para rodearla con sus brazos, se sintió tan culpable por preocuparla así –"Lo siento koneko-chan. Pero no me iré… no haría algo tan descabellado. Yo tengo que cuidar de ti"- dejó reposar su mentón sobre el cabello rojizo mientras ella aún se mantenía unida a él como si temiera en soltarlo, como en aquel sueño en la cápsula, en el que sólo deseaba hacer eso. –"No me iré… Lo siento"- susurró tiernamente

***FIN DEL FLASH BACK***

Se sentía tan apenada ahora que recordaba eso. No podía creer que lo había hecho. Pero, en verdad ella temió que él se enfrentara solo a Deep Blue... Él era todo lo que ella tenía en ese momento. Bajó los pies de la cama y caminó hasta las bolsas buscando algo. Tal vez si se ponía otra cosa más cómoda pudiera descansar…

Fue hasta el baño, una rápida ducha antes de volver a vestirse para dormir, una camisa larga a la que definitivamente Kisshu no atinó en el talle… sin sostén y sólo con pantaleta en la parte de abajo. Ahora se sentía más fresca. Caminó de nuevo arrastrando los pies hasta su nueva e incómoda cama e hizo a un lado las sábanas.

Y para su sorpresa… la compuerta se abre.
-"¡KYAAH!"- Al sentir el sonido mecánico su cabeza dio contra el cristal de la escotilla. –"Ouch…"- se sobó el golpe oprimiendo los ojos para que le sea menos doloroso. Levantó un poco la vista con algún grado de miedo –"¿Kisshu…?"- preguntó con sorpresa –"¿Qué haces aquí?"- justo cuando se había puesto cómoda y casi no traía ropa, él aparece… casi parecía que lo hacía a propósito. Ichigo imaginó que a estas horas él ya debía estar en su séptimo sueño y ni siquiera se puso a pensar en ese detalle, lo que ahora traía dejaba ciertas molestas trasparencias. No pudo más que extremizar su rubor. Kisshu llegó al borde de la cama en el camino se deshizo de su camiseta bombacha y el chaleco, sus pantalones eran lo único que quedaba además de los mitones y tobilleras rojas. –"¿Qué pasa koneko-chan? No es la primera vez que dormiremos juntos"- le sonrió un toque perverso. Ichigo tragó fuerte pero permitió que él llegara hasta ella, pasando sus brazos por detrás de su cintura. Tal vez por el hecho de estar en un lugar diferente se sentía un poco 'en peligro…' pero intentó tranquilizarse.

Siguió con la vista los labios de Kisshu, que sonreían pasibles, pero cuando su cuerpo helado se apoyó contra el de ella, abdomen con abdomen e hizo una leve presión para empujarla hacia atrás y por fin tumbarla en la cama. Ichigo levantó los brazos sujetándolo con una mano cerrada sobre su pecho y la otra sobre su hombro. Manteniendo cierta distancia e impidiendo que él hiciera eso. Kisshu amplió más su sonrisa y sus ojos se cerraron. Si ella supiera cuán exhausto se encontraba no temería… se conformó con apoyar su mentón sobre el hombro de ella.

Sí, él lo sabía. Había finalmente logrado que ella le creyera y confiara un poco en él, incluso que lo quisiera… hasta había logrado que ella le dijera esas dos palabras que con tanto anhelo deseaba escuchar… Pero, aún así, ella le temía. Sabía que era lo más natural después de lo que hizo, no la culpaba. Pero le causaba cierto punzante dolor el hecho de saber que nunca la tendría completamente por eso. Siempre, en el fondo, ella terminaría por desconfiar de él.
Ichigo todo el tiempo sujetándolo y avergonzada por aquel atormentador detalle (su vestimenta) comenzó a titubear algo que decir –"C-creí que… vendrías en la mañana…"-
-"Heh!"- rió el joven –"Pero aquí no sale el sol, Gatita, ya es 'mañana'…"- respondió dulcemente.
Los ojos de Ichigo se entrecerraron y comenzó a relajarse –"Es verdad, ya es… otro día…"- 'Debí imaginarlo, Kisshu siempre parece hablar con acertijos cuando se trata de marcharse…' pensó con una sonrisa apenas visible. Finalmente su puño cerrado comenzó a aflojarse. Su tensión se iba esfumando poco a poco. Hasta finalmente reposar la mano abierta sobre la piel suave del pecho de Kisshu. Comenzó a moverla de lado a lado, acariciándolo gentilmente. Casi podía escucharlo ronronear. Para él, todo lo que antes era el más imposible de sus sueños ahora estaba ocurriendo en serio, era real. Ichigo estaba en la nave, rumbo a su planeta, y mejor aún… no dudaba en demostrar alguna muestra de afecto. Se sentía completamente en paz y feliz, además de estar desmayándose de sueño, pero recibiendo tantos cariños por parte de ella lo que menos deseaba ahora era dormir. Soñar ahora era una pesadilla cuando sentía que debía compartir todo el tiempo posible con ella, mientras pudieran estar juntos. Se incorporó un poco, pegando su aliento cálido contra los labios rosados y tiernos de su amada. Echando una vista más detallada se ruborizó en la parte alta de las mejillas y rió con perversión –"¡Debo admitir que luces mejor que otras noches, Koneko-chan!"-
Ichigó entró en calor al escucharlo y rápidamente se sujetó el escote para cubrirse –"Y-yo… no creí que fueras a venir tan pronto"- se culpó apenada.
Kisshu entreabrió los labios. Mil cosas le pasaron por la cabeza al verla ligera de ropa y tan avergonzada, con la mirada brillante y estando tan… a su alcance. Si su piel estaba fría hace un momento por la baja temperatura del ambiente, ahora sentía que hervía. Finalmente hizo algo más que ver y sin aviso, la tumbó en la cama, sus cabellos rojos esparcidos, ondulando entre las sábanas, su olor floral se mezclaba con el característico de su piel fragante y deliciosa de mujer, aquello acompañado a todo lo demás lo enloquecía. Deseaba besarla hasta que le faltara el aire, poder tocar tiernamente todo su cuerpo y compartir el calor corporal mientras le hacía el amor como nunca. Pero, de repente la expresión de Kisshu se tornó apesadumbrada y oscura 'Pero si yo hiciera eso… ella lloraría. Ichigo lloraría otra vez' su rostro se envolvió en dolor.

Ichigo yacía en el lugar donde él la había dejado caer, lo miraba con curiosidad sin comprender qué le pasaba por la cabeza. Sus expresiones habían dado un giro tan rotundo y ahora él la veía con tanta aflicción que Ichigo sintió miedo –"¿Kisshu?"- lo llamó, pero no obtuvo respuestas.

Recordaba aquella horrible noche donde perdió la cabeza. Con ella. Con la única persona con la que nunca deseó ser así de salvaje. Aún intentaba imaginar cuánto dolor ella tuvo que soportar entonces… Era su primera vez, debía ser maravillosa y no lo fue. Ni siquiera él podía recordar sensación de placer. En ese momento estaba completamente ajeno a sus sensaciones. Sólo recordaba a Ichigo llorando y sólo podía imaginar cuán horrible había sido para ella que su virginidad fuera hurtada de forma tan bestial y que aquel milagro fuera inducido de forma tan cruel...

Un cálido beso lo trajo de regreso a la realidad. Sus ojos se sobresaltaron por la sorpresa.

-"Kisshu… lo siento…"- la voz de Ichigo en tono triste y el susurro contra sus labios, debía haber estado llamándolo hace varios minutos a constar por su grado de preocupación. Las orbes doradas eran inmensas de perplejidad ¿Por qué se estaba disculpando?. Ella lo había besado y ahora se aferraba a su cuello, rodeándolo con ambos brazos, esforzándose por no llorar. Estaba en una posición distinta, un poco más sentada, debajo de él, quién estaba apoyado sobre sus rodillas y manos para no dejar su peso sobre el de ella. Su escote se había soltado, o ella había liberado los escasos botones que tenía la camisa mientras él estaba divagando en su mente. De cualquier forma, él no había notado cuando pasó todo eso.
-"¿Qué sucede?"- preguntó con su mirada chocolate sollozante en directa a los dorados, antes de que él pudiera responderle ella había vuelto a recostarse. –"En verdad lo siento… yo, antes, no quise golpearte…Kisshu"- repitió -"lo siento…"- sus labios temblaban, completamente aterrada y avergonzada –"Estaba tan aterrada por el dolor que-"-. Los ojos dorados quedaron fulminados. Ella se estaba entregando, y le pedía perdón… definitivamente había enloquecido, tardó algo más en reaccionar.

Kisshu rió divertido a lo que Ichigo cerró los ojos con toda su fuerza y un terror indescriptible mientras se aferraba de las sábanas temiendo por lo que ahora ocurriría, Kisshu era sumamente fuerte, y podía usar esa fuerza de manera agresiva.

Sin perder más tiempo el joven se apoyó sobre los antebrazos, desde esa altura resopló su aliento contra el centro del pecho de Ichigo mientras ella tenía la cabeza a un lado, con los ojos cerrados para evitar ver lo que él le hiciera.

La piel ultra suave, como de seda, y apenas cálida. Vio como su piel se erizaba al sentir su aliento y como su cuerpo estremeció cuando la comenzó a tocar. Sólo había resbalado una mano sobre la curvatura desnuda de su cintura cuando al quedarse un momento quieto, ella comenzó a abrir débilmente los ojos

-"¡Gotcha!"-

Le sonrió juguetón, robándole un pequeño e insignificante beso. Ichigo siguió sin captar lo que sucedía. Kisshu cerró los ojos y al volver a abrirlos su mirada era más suave y dulce con una gentil sonrisa.
-"K-kish…?"- Ichigo estaba completamente shockeada.
Dejó escapar una pequeña risita –"¿Qué estás haciendo, Koneko-chan?"-
Ichigo tardó un poco en responder, su rostro se había puesto completamente rojo, después de todo, ella se imaginó que Kisshu sabía qué tenía que hacer. Volvió a sentir un insoportable calor y sudor producto de la vergüenza –"Creí que…"- comenzó a decir –"Yo no quería que… te enfadaras por…"- no podía ni sabía cómo terminar ninguna de esas frases.
Kisshu oprimió los dientes de su sonrisa, hasta transformarla en una expresión de desconcierto extremo –"¿Enfadarme? ¿Por qué me enfadaría…?"-
-"Porque…"-
sus ojos temblaron. Su voz apenas era audible –"Cada vez que intentaste tocarme te rechacé…"- después de una corta pausa continuó –"No sólo eso… también te di unos golpes por acercarte tanto a mi…"- al ver a Kisshu nuevamente, éste le sonreía apenas desde la comisura de los labios, una mejilla apenas encendida y ojos vivaces. Escuchándola con toda su atención. El rubor de Ichigo bajó un poco en intensidad y sus cejas se oblicuaron en una expresión tímida y apenada –"Perdón…"- con cierta torpeza se disculpó disimulando un poco su grado de vergüenza (el cual era bastante alto, realmente creía que nunca olvidaría la tontería que acababa de hacer).

Kisshu volvió a incorporarse con sus manos –"Ichigo… quiero que seas mía"- su mirada salvaje y excitante sólo le pertenecía a ella, Kisshu realmente la observaba con deseo. La embelesadora figura femenina cautivaba cada uno de sus sentidos, arrimó su rostro al cuello de ella, rozando sus labios y sus colmillos por la piel sensible de aquella zona. Algunos jadeos sensuales escaparon de los labios suaves e intensamente rosados.
-"Deseo estar ahora mismo dentro de ti"- le susurró contra la oreja, casi en tono de secreto. Ichigo estaba preparándose para lo que creía obvio de ocurrir, las palabras sedosas le hacían entrar en calor, el roce entre sus senos y el pecho de Kisshu, aunque hubiese una tela en medio le provocaban cosquillas que la obligaban a retorcerse de placer, tenía algo de temor pero éste estaba comenzando a perder la batalla y el goce terminaría por ocupar su lugar –"K-kisshu…"- se sorprendió de cuán desesperada se oía su voz…
Él sonrió y colocó sus labios a centímetros de los de ella. Haciéndole cosquillas en los labios con sus palabras –"Pero todavía no estás lista"- Afirmó -"No quiero que te sientas obligada a hacer lo que hiciste ahora. No quiero ver tu cara de terror otra vez…"- otrora jamás hubiese dicho algo como eso. Hace tiempo el rostro de terror de Ichigo era lo que más lo satisfacía en sus batallas. Deseaba hacerla suya, mientras tenía esa cara de inocencia y horror, despojarla de todo. Pero ahora… cada vez que ella lo ve así, le era insoportable, sufría, de manera incontrolable.

Los ojos chocolate eran enormes de la sorpresa, su rubor había desaparecido casi por completo. Simplemente no podía creer lo que Kisshu decía. Sintió un gran alivio en el fondo de su corazón, pero también una fuerte sensación de excitación. Ahora no sabía qué hacer. Le hubiese sido imposible estar allí si él no daba una última aclaración –"Pero…"-intentó hablar la joven.
-"Luces hermosa"- dijo en tono sincero sentándose a su lado como un perrito. –"Espero que estés lista muy pronto…"- volvió a apoyarse de lado sobre su hombro, sin caer por completo en el colchón.
-"Kisshu…"- quería decirle aún tantas cosas. Pero cada vez que lo intentaba él hacía algo que detenía sus palabras.
Finalmente se arrimó tanto como quería, junto a ella, casi tan cerca que parecía estar algo por debajo, con el rostro oculto entre la clavícula y el abultado pecho de la minina, ella reposó su mano izquierda sobre la cabellera verdosa -"Deja de temerme, Ichigo, por favor…"- antes de terminar la frase ya comenzaba a desvanecerse. Ichigo le sonrió, doblando un poco las cejas en señal de pena. Acariciaba su cabello.
–"Prometo que no volveré a temer"- le susurró contra sus largas orejas.
Permaneció unos minutos viéndolo desmayado, descansando contra ella, con la respiración golpeándole la parte alta del pecho –"Gracias por cuidar de mi"- volvió a susurrarle antes de apoyar su propia cabeza en la almohada. Sólo las sábanas cubriéndolos, pero con tanta estrechez entre sus cuerpos era imposible que éstos se enfriaran...

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En algún momento de la interminable noche. La pose anterior dejó de resultarle tan cómoda luego de pasadas las horas. Y giró, aún dormida, cubriéndose por completo con las sábanas.

Debía de ser el mediodía en La Tierra. Cuando sus ojos finalmente comenzaron a temblar esforzándose en abrirse, bostezó, estirando piernas y brazos, aún en posición de costado mirando hacia la ventana. Dándole la espalda a Kisshu y olvidando por completo su presencia en primera instancia. De pronto, sintió que estaba atada. Al ver hacia abajo divisó los brazos, largos y fornidos, con una flexibilidad única, uno pasando por debajo de su cintura hasta aferrarse por completo a su abdomen, el segundo, ausente de pudor, pasaba por sobre su cadera y llegaba hasta uno de sus senos. Ahora entendía por qué esa sensación de calidez contra su pezón, que con tanta atención se había marcado notoriamente sobre la suelta camisa. Al intentar zafarse del abrazo, Kisshu pareció ponerse en alerta y estrujarla, atrayéndola en el proceso contra su cuerpo "KYAAAAAHH!" lloriqueó apenada para sí sin siquiera emitir un sonido. Ahora, la mano derecha de Kisshu apretando su seno izquierdo con fuerza, mientras que la otra se plantaba firmemente contra su ombligo. Pero había más…
Ichigo sentía contra sus glúteos una…Gran… concentración de calor y dureza. Tragó fuertemente. Se sentía tan bien el calor contra su espalda y las piernas enredadas a las de él. Pero aquella parte de abajo la perturbaba demasiado, incrédula, intentó recordar si había olvidado algún envase de desodorante o algo sobre la cama y que aquel objeto hubiese quedado atrapado en medio de ambos. Una idea completamente estúpida. Ichigo sudaba de la vergüenza.

Sintió la mano sobre su seno moverse, con movimientos compresores… Ichigo lanzó un leve gritito cuando éstos se volvieron más potentes, su espalda se tensó, mientras sentía que era exprimida con demasiada fuerza y por el otro extremo, la erección, aún sobre las prendas era tan perceptible…
-"Ah!"- jadeó. Ya no pudo controlarse.
-"Ahhh"- suspiró satisfecho –"Es tan suave…"- afirmó con tono meloso mientras apoyaba la mejilla contra la de Ichigo, ésta casi estuvo segura de escucharlo ronronear. Él introdujo finalmente su mano debajo de la camisa. Al tacto era hermoso, suave, delicioso, tan blando… se entretuvo un poco más jugueteando con su pezón.
-"AAH!"- Ichigo necesitó curvarse, aquel toque era demasiado duro para ella y aún así nunca dejó de resultarle excitante, dobló su cuerpo quedando en una completa posición cucharita con Kisshu. Sintió encenderse cuando la dureza debajo del pantalón de él rosó la parte inferior (por detrás) en su pantaleta.

-"Diablos…"- maldijo Kisshu soltando el seno de la joven. Ichigo dirigió la mirada hacia él con cierta perplejidad. Escuchó a Kisshu sisear, molesto. Aún así en ningún momento tuvo intensiones de soltar su otra mano, que continuaba aferrada al vientre de Ichigo.
Ichigo no sabía qué demonios estaba haciendo ella ahí. Volvió a ruborizarse.

Kisshu se sentía tan apretado. Es completamente natural en cualquier hombre amanecer erecto. Pero ese día sentía que su pantalón se había encogido mientras dormía. Su miembro erecto rozaba contra la prenda en su parte más sensible, y eso le resultaba además de incómodo bastante doloroso.

-"¿Te encuentras bien?"- averiguó más que apenada la joven pelirroja sin siquiera voltearse a ver, sin poder siquiera mover un músculo.
Kisshu volvió a acomodarse como estaba antes, apoyando su mentón contra el cuello de Ichigo –"En realidad, no…"- respondió en tono de lamento cerrando los ojos con falsa aflicción.
-"No sé qué me ocurre…!"- exclamó dramáticamente (y en broma). Antes de que ella pudiera decir algo más, Kisshu la sujetó por su mano derecha y la flexionó hacía atrás. La joven lanzó un pequeño grito de sorpresa por la acción, sin comprender a dónde iba la cosa. Kisshu sonrió como loco mientras al principió la obligó a deslizar sus dedos sobre el pantalón. Para luego, descaradamente introducírsela por debajo de la prenda. Ichigo quiso huir. Pero su cuerpo ahora no le respondía. Su mano temblaba, a pesar de que había rozado el miembro mantenía como podía el puño cerrado. Demasiado avergonzada para hacer lo que imaginó que Kisshu quería.
Pero él ni siquiera abrió la boca. Sólo cerró los ojos y suspiró profundamente. Aunque el corazón de ella latía a toda la velocidad que podía. Su respiración tardó menos en estabilizarse.
Intentó quitar su mano de allí. Pero Kisshu le sujetaba fuertemente la muñeca, manteniéndola en su lugar -"Kisshu!"- exclamó totalmente apenada -"qué haces…?"-
-"No te interesa averiguar cómo se siente?"- preguntó divertido y en tono erótico. Ichigo oprimió los ojos.
-"Sólo hazlo"- la alentó él –"Tócalo..."- Sonrió con los labios ligeramente hacia afuera, provocador e invitante.

Lenta y dudosamente abrió su puño. Y con mucha delicadeza extendió sus dedos rozando el endurecido miembro. Palpó su forma, su tamaño… era más extenso de lo que podía alcanzar toda su mano. Tragó fuertemente y abrió los ojos. La piel, su piel parecía de plástico en esa parte. La forma de los bordes en donde comenzaba el glande, aquello parecía un hongo, pero a diferencia de los hongos el volado era extremadamente duro, caliente, no parecía piel. Y aún así era el órgano más sensible e importante para los hombres… Luego de tantear toda su forma y espesor. Kisshu liberó su brazo. Ichigo quitó rápidamente la mano del miembro y volvió a trasladarla a la parte delantera de su cuerpo. Kisshu lanzó una risita, satisfecho.
Ichigo se mantuvo en shock por su primera experiencia en acariciar… un miembro masculino.
-"No fue tan malo, verdad koneko-chan?"- mimó su rostro, aún completamente enrojecido. Ichigo mantenía firmemente sus pechos cubiertos con las sábanas. Impidiéndole a Kisshu verla completamente. Aunque él ya la había visto desnuda varias veces.
-"Qué pena…"- murmuró sintiendo su mano violada, algunas lágrimas formándose de la vergüenza lo que le daban una apariencia muy graciosa acompañada de tanto rubor. Kisshu oprimió los dientes al escucharla, algo de sudor también bajó por su cabeza. Pasó de mimar el rostro de su amada a ladear la mano que mantenía en su vientre. Y la otra comenzando a acariciar la parte baja de sus muslos. Ichigo se estremeció. Abrió sus labios intentando gritar. Gritarle a él. Pero sólo dejó escapar un suave e inconveniente gemido del que hasta sintió encogimiento.
-"¿Aún no?"- preguntó con mirada triste y desalentada. Suspiró pesadamente pero continuó con las caricias. Ichigo daba pequeños saltos cuando éste rozaba zonas demasiado erógenas y, como si quisiera torturarla con eso, insistía en avivar aquellos puntos.

Finalmente su mano rozó por sobre la pantaleta sus labios, su clítoris. Kisshu sintió que su cuerpo acababa de encenderse en llamas. Rió demasiado divertido. Había obligado a Ichigo a darse vuelta con eso. Su cuerpo estaba ligeramente hacia arriba y él encontró la oportunidad perfecta para montarse en una posición mucho más cómoda y dominante. Ahora los movimientos de Ichigo estaban más restringidos.
-"¿Te duele, koneko-chan?"- curioseó un poco. Hacerle daño no era precisamente lo que buscaba.
Ichigo movió la cabeza en señal de negación.
Los ojos dorados se arquearon un poco en una sonrisa extraña 'Falta poco…' pensó deleitándose. Volvió a insistir por aquella zona baja. Cuando de repente ambas manos de Ichigo detuvieron la suya. Jadeando con fuerza –"E-espera Kisshu…ahh"- los ojos dorados centellearon de lujuria misma –"¿Demasiado sensible?"- preguntó de manera burlona, deteniéndose.
Ichigo se sentía frustrada. Todo eso. Parecía que él jugaba con ella. Volvió a colocarse de costado, hacia el pecho de Kisshu, recuperándose de la descontrolable excitación.
Él jugueteó con las líneas en su espalda, tan pequeña y femenina, los omoplatos marcados. Luego descendió al mismo tiempo que se apoderó de la oreja de ella. Mordiéndola con suavidad sin provocar daño. Y por el otro extremo volvió a insinuar. Deslizando la mano por sobre la pierna de ella. Comenzó a resbalar un par de dedos desde el glúteo hasta alcanzar la prenda íntima, haciéndola a un lado, e introduciéndolos por el costado del puente de algodón de la pantaleta. La acción logró que Ichigo diera un sobresalto, apretándose más contra el cuerpo fornido. Un gemido agudo escapó de sus labios. Y se vio obligada a levantar por comodidad propia, la pierna por donde Kisshu se había deslizado. El calor se tornaba insoportable, se sentía tan húmeda y deseaba más que nunca que las caricias continuaran e incluso subieran de tono para acabar con ese insoportable calor. Levantó su pierna aún más hasta apoyarla sobre la cadera de Kisshu, aún ambos cuerpos de costado, y entrelazados ahora. Encarándose el uno al otro. Kisshu sonrió tentador –"Bien hecho, gatita"- ahora sólo el tiempo y las mismas ansias lo separaban de su sexo. A decir verdad, no era el tiempo si no las ganas lo que le impedían continuar. Contradictoriamente a lo que se pensaría. Estar a punto de explotar y querer hacer mil y un cosas y no decidirse por ninguna debía ser el peor de los males. La voluntad fuerte de Kisshu comenzaba a debilitarse. El jadear de Ichigo con los ojos cerrados, justo frente a él, le permitió fijarse en otra cosa. Recorrió toda su boca, cada centímetro de ella, en un beso tan intenso que lograría asfixiarla si se extendía. Ella lanzó un fuerte jadeo. Y mientras, aprovechó para alinear más su cadera.
-"Ahhh"- ella estremeció, sintió electricidad recorrer todo el largo de su cuerpo.
Kisshu lanzó un pequeño gruñido. Estaba tan a punto que le era insoportable no poder entrar de una buena vez. Pero aquel momento era demasiado caliente y perfecto como para reducirlo a algo tan banal. Sus sexos se rozaban a través de la ropa. Incitantes. Podía aún así sentir el calor emanar de su entrada. Deseó más, si no la tenía ahora mismo iba a culminar y no era la forma en que él quería terminar estando fuera de ella, con pantalones que le impedían moverse con más libertad y le resultaban exageradamente incómodos. Con un par de dedos apartó la tela, justo desde el puente de la pantaleta, dejándola a un lado hasta llegar a donde finalmente quería. Se detuvo a admirar su rostro, su embelesadora belleza. Y lentamente, con sus dedos, fue abriéndola. –"AHHH"- gritó y se retorció un poco. Pero al ser más fuerte que ella pudo controlarla sin problemas.
-"Los… bebés…"- jadeó sin voz sujetándole los brazos –"Kisshu…!"-.
Kisshu se detuvo –"¿Qué ocurre?"-
-"¿No les hará daño?"-
preguntó asustada.
El joven pareció enternecer más con su duda. Emitió una pequeña risita –"Crees que sería capaz de hacerles daño?"- volvió a concentrarse en lo que su mano hacía. Acarició con dos de sus dedos su entrada. Casi enloquece de placer…
Ichigo volvió a emitir un gemido ahogado.
-"Ahhh… estás lista!"- confirmó adorable lanzando un gran suspiro de alivio. Ichigo lanzaba pequeños gemidos con cada desliz de los dedos.
Ella se encontraba tan extremadamente húmeda y caliente. Kisshu fue quien estremeció al sentirla. –"De hecho… es muy bueno para ti y para ellos hacer esto…"- susurró, haciéndole cariños en su rostro mientras sus dedos seguían serpenteando su sensible entrada. Aunque no lo parecía, bajo de tanta desesperación Ichigo lo escuchaba atentamente. Entre gemidos y jadeos fuertes. La voz tranquila de Kisshu le evitaba tensionarse aún más.
-"Los orgasmos alivian cualquier tipo de dolor…"- sonrió cuando introdujo la primer falange del dedo índice finalmente en su calidez. Su cuerpo vibró –"Eliminará tu estrés y el miedo…"- susurró con voz sensual y mirada lujuriosa.
Ichigo ya no podía más. Su cuerpo se había vuelto tan sensible, incluso con el más leve rose sentía que iba a desmayarse de placer. Tanto calor. Estaba tan receptiva… sólo quería que él le quitara esa pesada sensación. Un último y desesperado gemir antes de que él chocara su cadera contra la de ella y la penetrara y...

Un ruido ensordecedor detiene todos sus actos. Una alarma extremadamente aguda y potente, casi parecía que era un llamado para ir inmediatamente a combate. Ichigo se cubre las orejas –"KYAAAH! ¡Qué es eso?"- chilla de dolor.
-"Pai… estúpido…"- gruñe con un genio tremendo Kisshu. Quitando sus manos de encima de ella. Vuelve a arrodillarse, observando a su minina con expresión depredadora –"Regresaré muy pronto, minina"- guiñó su ojo. Enfadadísimo por haber sido molestado en un momento tan inoportuno. Lamió provocadoramente los dedos aun húmedos con los que había tocado su intimidad, antes de irse. Rematando a Ichigo quien volvió a suspirar y enterrar su cabeza contra la almohada. Él desapareció.

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-"¡Oh! Ahí estás ¡Tardaste mucho!"- reprochó Taruto.
Kisshu apareció como un ogro. Taruto no lo había notado hasta que estuvo a unos pocos metros y definitivamente su aura de maldad fue suficiente para callarlo, tragó fuertemente y tiritó cuando vio el aura maligna de Kisshu acercarse a él. Kisshu estaba que echaba humos. No sólo estaba caliente y enojado, aún le faltaba descanso y lo habían interrumpido tan grotescamente que iba a asesinar al primero que le dijera algo. Sólo quería terminar con lo que sea que estuviese pasando y volver, no iba a quedarse insatisfecho esta vez.
-"¿Qué pasó?"- exigió rápido una respuesta sentándose en el asiento de piloto. Incómodo, enojado, todavía veía a Ichigo en su cabeza. Y era una imagen que probablemente conservaría por el resto de su vida. Sus mejillas se colorearon mientras escuchaba una voz gruesa de fondo.
-"(…) Kisshu, ¿Estás escuchando?"- indagó desconcertado Pai. A Kisshu sólo le faltaba perder sangre por la nariz como en los mangas
–"¡KISSHU!"- volvió a llamarlo de manera atronadora e igualmente enojado por ser ignorado.
Una enorme lista de trabajo y reparación le cae frente al panel de controles. Empalidece al verlo –"Tienes que estar bromeando…"- intentó creer '¡Esto… me llevará días!'.
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Pobre Kisshu…