Gomen por la tardanza! _ es que ahora trabajo y estudio, es complicado snif snif, pero prometo que el proximo capitulo sera mas largo y actualizare todos los fines de semana n.n espero me disculpen, este capitulo es cortito lo se, pero pero los demás serán mejores. Nos vemos!
- ¿Estoy en mi habitación? – preguntó débilmente Ciel a la nada, abriendo los ojos y dándose cuenta que todo estaba envuelto en oscuridad, salvo unas brillantes ventanas que veía a lo lejos. Era muy extraño, parecía que sólo existiese la cama y aquellas ventanas abiertas cuyas cortinas se mecían tristemente con el débil soplar del viento. El joven Phantomhive pensó que era de mañana por el resplandor que observaba, sin embargo por más que se esforzase en ver otros objetos de la habitación, esta se hallaba en penumbras. Ciel intentó levantarse de la cama, pero su cuerpo estaba demasiado pesado como para poder lograr movimiento alguno, el chico empezó a irritarse por ello y pensó en llamar a gritos a su mayordomo para que lo ayudase, sin embargo en esos momentos, una sombra salió de las penumbras y se acercó a el, sentándose a su lado y empezando a besar su cuello de una manera que le provocó ligeros escalofríos. El jovencito quería decir algo, pero sus palabras fueron ahogadas fácilmente por aquel apasionado y profundo beso que recibió en los siguientes segundos, pronto fue tumbado sobre la cama, sintiendo un peso sobre el y unas manos que empezaron a recorrer cada parte de su cuerpo, Ciel se ruborizó totalmente al darse cuenta que estaba desnudo, pero de sus labios no salía palabra alguna, después del beso no logro decir nada ya que por alguna razón conocía muy bien aquellas manos y el aroma del desconocido que lo estaba tomando a su antojo. Ciel se aferró contra las sabanas, cerró fuertemente los ojos cuando empezó a sentir la excitación dominándolo, no pudo evitar soltar unos pequeños gemidos de placer, el desconocido besó sus labios nuevamente, invadiendo totalmente su boca y rozando su lengua contra la suya, ahí fue cuando Ciel abrió los ojos y pudo ver la imagen borrosa de Sebastián sobre el, su corazón se aceleró a tal punto que su respiración empezó a agitarse, Ciel buscó desesperadamente sus labios una vez más, no quería dejarlo ir… Sebastián le pertenecía, siempre había sido así. El joven Phantomhive estiró sus brazos y lo atrajo hacia si, diciéndole un "te amo" suavemente al oído, pero en eso… cuando volvió a caer sobre la cama, se sorprendió totalmente al darse cuenta que Sebastián había desaparecido, ahora las luces se prendieron de golpe y quien estaba sobre el era Alois Trancy. Ciel quiso empujarlo, liberarse de el, pero al sentir sus labios besándolo a la fuerza y el roce de su miembro contra el suyo, sus ojos se llenaron de lágrimas, apretó las manos fuertemente mientras Alois le abría las piernas bruscamente y lo empezaba a penetrar, haciendo que un dolor insoportable de apoderara de su cuerpo, podía ver su mirada y aquella sonrisa burlona mientras lo hacía…
- ¡Recuerda lo que te hizo!, ¡el tiene la culpa de todo! – dijo Alois mientras se aferraba a su cuerpo, lamiendo su cuello y arañando su piel con sus uñas, haciendo que Ciel empezara a gritar por el dolor que le producía. - ¡Tu me amas a mi!, ¡debes amarme solamente a mi! – decía mientras seguía poseyéndolo, haciendo que las lágrimas de Ciel nublaran su visión por completo. Su cabeza empezó a punzarle y aquella sensación de terror se apoderó por completo de su ser, sólo podía escuchar las palabras de Alois, era como si fueran grabándose en su memoria de una manera dolorosa, marcándolas hasta en su propia piel. La imagen de Sebastián iba borrándose lentamente de su mente, sus dulces palabras y agradables gestos, todo se iba desvaneciendo como si jamás hubiese existido. En pocos minutos Ciel quedó tumbado sobre la cama con el rubio sobre el, que le acariciaba suavemente los cabellos, rozando con sus dedos aquellos labios entreabiertos, tan solo una lágrima se resbaló por su mejilla, una que fue detenida por Alois.
- Ámame… te lo ordeno… Ciel…
- Te amo…
- ¿No puedes vivir sin mi? ¿Verdad?
- No… me es imposible – respondía mecánicamente.
- ¿Te vas a quedar por toda la eternidad conmigo? ¿Dejarás a tu mayordomo?
- Lo haré…
- No te escuché….
- Lo haré… lo dejaré todo por ti, ¡LO HARÉ!
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Ciel se despertó en esos momentos y lo primero que vio fue la mirada preocupada de Sebastián, por algunos segundos no dijo nada pero en eso, se levantó bruscamente de la cama poniéndose de pie tan rápido que por poco cae al suelo, aún estaba muy débil para caminar, pero Ciel insistía en salir de la habitación, su corazón palpitaba rápidamente, la desesperación lo dominaba, tenía que salir de la mansión e ir a buscar a cierto rubio, ya que sentía que si no lo veía moriría de la tristeza. Sebastián intentó calmarlo, pero solo recibió de parte de Ciel un empujón, no quería que lo tocara, no podía permitir que lo hiciera sin saber por qué, pero sentía repulsión hacia el, es más, no quería ni verlo. - ¡Quiero ver a Alois Trancy! ¡Llévame con el ahora mismo! – gritó enfadado, mientras se reponía y lograba permanecer de pie por si mismo, Sebastián no sabía que responder, aprovechando que su señor estaba inconsciente había salido a buscar información de parte de otros demonios, pero ninguno le había dado una solución para el gran problema que tenía Ciel, otros simplemente lo ignoraron o se burlaron de el, ya que amarrar a otro demonio amorosamente era demasiado complicado de hacer y al parecer, mucho más de romper. Sebastián no podía permitir que Ciel saliera de la mansión, estaba llegando a su límite y lo quisiera o no, se llevaría a rastras a su señor y se mudarían lo más lejos posible de aquel lugar, en esos momentos cargó a ciel al hombro a pesar de sus gritos y patadas, el jovencito empezó a gritar y a golpear a Sebastián, pero el permanecía firme en su decisión. Sin embargo sucedió algo que hizo que el mayordomo se detuviera y bajara a Ciel hasta el piso, lentamente hasta que pudo ver aquella triste expresión y sus ojos llenos de lágrimas, Ciel se veía más indefenso que nunca, sollozaba como un niño pequeño y frotaba nerviosamente sus manos contra sus ojos, era la primera vez que lo veía de aquella manera, Sebastián no pudo seguir ante ello y se agachó hasta llegar a su altura para acariciar su cabeza.
- Lo siento – empezó a decir Sebastián al ver aquellas lágrimas – Sólo deseo lo mejor para usted… no lo puede ver, pero le han hecho un daño demasiado grave… debe luchar contra ello, se que es difícil, pero debe ser fuerte.
- ¿Qué me sucede Sebastián? – dijo Ciel entre sollozos – siento que mi corazón va a explotar… me siento muy confundido…
- Todo saldrá bien… solo debe permanecer aquí ¿entendido? No se aleje de mi lado, yo lo protegeré – dijo Sebastián aferrándolo en sus brazos, podía sentir como temblaba levemente, estaba dispuesto a hacer todo por el, haría lo que fuese por recuperar al Ciel de antes, no iba a permitir que una araña despreciable se saliera con la suya.
- Está bien… haré lo que dices…
- ¿Me promete que permanecerá en la mansión? ¿Qué hará todo por controlarse y no ver a ese chico?
- Lo prometo…
- Ya verá que pronto se recuperará my lord…
- Sebastián... – dijo Ciel estirando sus brazos y abrazándolo del cuello, aprovechando que su mayordomo seguía inclinado hacia el – Quiero algo dulce… un pastel de chocolate… ¿lo harás para mi?
- Claro que si, lo prepararé inmediatamente.
Ciel lo soltó y volvió a sentarse sobre la cama, dándole a entender que no tenía de que preocuparse, no se movería de la habitación ya que deseaba descansar al menos un par de horas, aún se sentía débil y ligeramente mareado, así que se recostó y cerró los ojos mientras se acomodaba como un gato entre las almohadas y mantas. Sebastián salió de la habitación, confiado en que Ciel empezaba a darse cuenta de su comportamiento, con eso las cosas podrían ser más fáciles, mientras el no se acercara a Alois todo marcharía bien, sin embargo… no se imaginaba siquiera que la mente de Ciel estaba totalmente alterada, siendo manipulado desde lejos, ya que el joven Trancy no solo se había apoderado de su cuerpo, si no también de todo su ser y aquellas sombras iban nublando sus pensamientos cada vez más. Y apenas Ciel escuchó los pasos de su mayordomo bajando por las escaleras y entrando a la cocina, abrió los ojos, unos ojos que habían perdido totalmente el hermoso color azul de siempre, para volverse tan negros como el ébano, en esos momentos una sonrisa burlona se asomó por sus labios, al parecer aquel teatrito del pobre niño asustado había funcionado a la perfección. Ciel se cambió de ropa rápidamente como pudo y abrió una de las ventanas de la habitación, realmente amaba esas habilidades que poseía, podía escaparse de la mansión y Sebastián ni siquiera lo sentiría, había estado leyendo muchos libros acerca de los demonios, información que su mayordomo desconocía que poseía su joven amo, el chico saltó ágilmente por la ventana y al llegar al suelo se puso de pie, observó los caminos para saber por donde debía ir y se alejó de la mansión, perdiéndose entre los árboles del bosque.
Ciel pudo encontrar la mansión Trancy sin problemas, ya que la energía que emanaba del lugar era demasiado fuerte y atrayente. Pero antes de decidirse a tocar la puerta, se quedó parado apoyado contra un árbol, como si se preguntara que estaba haciendo ahí, pero no tuvo tiempo de analizar esa pregunta al ser abrazado suavemente por la espalda. Aquella sensación embriagadora lo envolvió haciendo que olvidase todo, lo único que le importaba era estar junto a el para siempre y que esas delicadas manos lo tocasen, en eso el joven Phantomhive volteó sin poder contenerse más y buscó desesperadamente los labios del rubio, que se apoderaron rápidamente de los suyos. Alois sabía que vendría a buscarlo y lo había estado esperando fuera de la mansión, ya que tenía sus propios planes, en esos momentos el beso se hizo tan intenso que ambos cayeron sobre el césped, siendo observados desde lejos por cierto mayordomo con lentes, que al no soportar ver aquella escena entró a la mansión, Claude empezaba a sentir un molesto dolor en el pecho cada vez que los veía juntos, pero no podía explicar el por qué de aquellas reacciones tan incómodas o mejor dicho, no deseaba ni siquiera preguntarse el motivo de esas sensaciones, muy pero muy en el fondo sabía la respuesta, pero eso no formaba parte de su naturaleza e iba en contra de sus ideales.
Mientras tanto, regresando a la mansión Phantomhive, Sebastián acababa de entrar a la habitación y darse cuenta que Ciel no se encontraba ahí, no había deseado confiar al principio pero esas lágrimas conmovieron a su corazón enamorado. Se sentía decepcionado pero tampoco lo sorprendía demasiado, sabía muy bien en donde se encontraba su joven amo, también conocía los riegos que podía correr si es que era muy brusco con el, como por ejemplo que Ciel se fuera a vivir con Alois y lo abandonara. Sebastián no podía seguir quedándose como espectador, en esos momentos dejó cuidadosamente el delicioso pastel de chocolate que había preparado y salió tranquilamente de la habitación, aunque sus ojos brillaban por el odio contenido hacia ciertos demonios. Cuando salió al exterior, casi desapareció en el aire, la velocidad que tomó era demasiado rápida para poder seguirlo a simple vista, mientras recorría esos solitarios caminos el se dio cuenta que no sabía que decir cuando estuviese frente a Ciel, después de aquella escenita en la habitación sabría que no podía engañarlo más con esa actitud fingida de niño indefenso, Sebastián tendría mucho cuidado para no volver a ser engañado de esa manera, pero tenía que pensar en algo inteligente, hacer todo lo posible por que Ciel siguiera viviendo junto a el, al menos de esa manera podría controlarlo un poco, observar su comportamiento y no pensaba descuidarlo ni un solo segundo una vez que regresaran.
Pero… cuando estuvo cerca de la mansión Trancy… Sebastián de detuvo de golpe al sentir un repentino dolor en el pecho, era como si su corazón fuese estrujado con brusquedad, exprimido hasta más no poder. El mayordomo cayó a tierra de rodillas, llevándose una mano al pecho e intentando controlar aquel dolor, todo eso se debía al contrato con Ciel, ese vínculo que los unía hacia que sintiese aquello, podía sentir claramente como Ciel iba olvidándolo, alejándose cada vez más… yendo en contra de las reglas del contrato. Sebastián logró ponerse de pie con mucho esfuerzo, no iba a darse por vencido hasta encontrar a Ciel, pero su expresión cambió totalmente al ver aquella inesperada escena de su joven amo junto a Alois Trancy en el suelo, ambos semi desnudos y en una posición demasiado comprometedora.
El mundo se le vino abajo a Sebastián, el dolor que sintió en el pecho fue insoportable… tanto que empezó a sentirse demasiado débil y agotado, la marca en su mano le ardía horriblemente, señal de que algo muy malo iba a suceder, pero no pudo pensar más en ello… en esos momentos cayó sobre el suelo inconsciente, aquello al parecer no solo afectaba a Ciel… si no también a Sebastián…
Continuará…
