Quiero disculparme por lo abandonado que tengo esta cuenta, tengo razones y razones, algunas no tan buenas, pero creo que las de mi salud sí cuentan, en fin, me siento un poco mejor y me divierte y me apasiona escribir a pesar de no ser específicamente bueno en esto, espero lo disfruten y no se pierdan mucho.
ANHELANTE LOCURA.
La cara de ese inglés se contrae, aquel afrodisíaco hace que las sensaciones se alteren, pero su gesto sigue amargo mientras gruñe y goza, toco más profundo, es tibio y húmedo, incluso pegajoso, dentro de Inglaterra es así, una risa extraña vuelve a escapar de mi rostro cada vez que el dolor llega a sus pupilas, entrecierra los ojos y muerde sus labios, también gira la cabeza para que no lo vea, junta las piernas que tiritan al sentir que alguien las está tomando como suyas, inserto otro dedo que pasa pesadamente a través de su ano, no se si reír o tratar de tranquilizarlo, sus piernas de remueven furiosas.
-Sé que te gusta…-le aseguro con una sonrisa -Sé que eres igual que yo…-entrecierro los ojos, me relamo los labios.
El deseo es aquel sentimiento que se adquiere al "saciar" un gusto, siempre me pregunté cual era mi deseo, no eran juguetes ni comida, tampoco dinero ni poder, mucho menos mujeres y alcohol como quizás sea en el caso del ser que se remueve con brutalidad debajo de mi cuerpo. No es neto reflejo corporal, lo que siento por Inglaterra es más fuerte.
-Lo amo, lo amo…-murmuro como si conversara con alguien, la risa enferma que sale deliberadamente de mi boca le provocaba terror a Inglaterra, quiere escapar, estoy seguro que quiere hacerlo.
Inserto un tercer dedo, la cara se contrae nuevamente, estoy seguro que quiso gritar, pero esa mordaza… aquella que yo mismo le puse me priva de semejante delirio, presiono los dedos con más fuerza dentro de él, me pregunto si será capaz de producir un grito fuerte a pesar de su amarre, me obsesiono en ello, no quiero hacerle daño y aún así lo hago, meto mis dedos hasta que ya no puedo presionar más adentro, escucho leves sollozos que hacen que me endurezca.
Pero es amor, sólo amor, me ubico entre sus caderas y acaricio con fuerza la cabeza de su pene, lágrimas gruesas caen de sus ojos, nunca lo había visto tan indefenso, quiero abrazarlo, que sea sólo mío. Yo lo protegeré, nadie más, sólo necesita que yo esté aquí para él, su niño estúpido… su crío, su violador, su secuestrador, a pesar del titulo, me excita estar haciendo esto en contra de su voluntad.
-Quizás… esta era la madures que necesitabas ver en mí ¿no?-le susurró dulcemente en el oído mientras metía mis dedos adentro y afuera, su cara se contrae en diferentes sensaciones, siento que lo hago mío a pesar de que no me he metido dentro de él.
Lo único que quería en este mundo era a él, quizás no estaba en posición siendo un país, pero lo deseaba y estaba tan celoso de todo el resto, porque Inglaterra sólo me odia a mí, sólo me considera un niño a mí, quiero borrar esa imagen asquerosa que tiene en su mente, quiero que sepa quien soy, que soy suyo aún, pero él tiene que ser mío, lo penetraré, eyacularé dentro de él y dejaré innumerables marcas, todas serán una hermosa prueba.
-Una prueba de que me he vuelto…totalmente loco por ti…-Inglaterra expira un suspiro y siento sus músculos relajarse cuando saco mis dedos de su cavidad, siento su pecho elevarse abruptamente aún, el sudor recorriendo su pecho, sus tetillas, no hay ser que se vea más deseable para mí.
Abro sus piernas, me trata de detener, sigue removiéndose, pero lo acallo con bruscas acciones mientras marco mordidas por todo su cuerpo, saco mi miembro de su prisión, Arthur ya está demasiado lubricado para mí, mis ojos deliran, mi respiración se sofoca como una animal buscando a su presa y cuando por fin me hundo dentro de su angosto ser todo lo que escucho después es el sonido de mi propia locura arremeter salvajemente ese cuerpo que por tanto tiempo desee.
-Mnn ahh…ammm…amm-no puede gritar, pero cada vez que la meto más profundo siento que grita mi nombre, fuerte y claro, quiere que le de más duro y llora, llora mucho, pero sólo de placer, mis caderas actúan con más fuerza, sé que lo estoy complaciendo.
Cierra los ojos, no quiere ver, pero lo empujo tan bruscamente que hago que abra los ojos por el dolor, su cuerpo es lascivo, su miembro esta aún erecto, siento que está cercano a eyacular, le encanta lo que le hago y a mí me encanta hacerlo.
-Mine…mine-susurro con demencia, y mientras toco su próstata y remuevo su cuerpo siento que él me susurra levemente al oído "tuyo, tuyo", sé que eso quiere decir, porque me ama.
Porque la verdad, Inglaterra está casi tan demente como yo.
Y la historia continua, no se acaba, quizás yo no sea el protagonista después de todo, quizás todo lo causa mi mente, quizás yo esté loco, quizás Inglaterra nunca existió, mientras le vuelvo a hacer el amor miles de preguntas envuelven mi descarriada mente, pero me doy cuenta que son estúpidas, ese glorioso infierno donde me sumerjo junto a él tiene que ser verdad.
El inglés estaba tendido en la cama, sus ojos estaban sin brillo admirando la habitación, parecía haber perdido mucho y a le vez nada en aquel extraño día, en aquella delirante tortura y sensación, aún podía sentir esa lujuriosa mirada devorar todo su cuerpo, aún tenía marcas rojizas de sus mordidas, de sus acalorados besos, aún se sentía húmedo por el semen que corría a través de su trasero.
Con las fuerzas que le quedaban buscó con paso torpe alguna salida de aquella habitación, más le era imposible, al menos pasó una hora recostado en la cama manchada por aquel pecado hasta cerrar los ojos, seguiría luchando, eso es lo que haría, pero por ahora quizás era mejor…ceder un poco y se daba cuenta irremediablemente que el sueño cerraba sus ojos.
Y a la mañana siguiente… me despertó el mismo sonido típico que tenía de alarma, una canción británica de los cuarenta cantada por un cuarteto de locos sujetos. Respiro entrecortadamente, como si me faltara el aliento, buscaba a mi agresor por toda la habitación mientras su voz ronca por el deseo retumbaba mis oídos. Pero me doy cuenta de que no está, incluso peor. Estoy en mi habitación.
-¿Qué… está sucediendo?-murmuró mientras me llevo las manos a la cabeza, me temblaban, aún recordaba que hace unas cuantas horas ese demente americano me había poseído y aún así allí no había nada, sólo yo y mi hilarante risa expuesta en incredulidad. -¿Qué está pasando?-repito nuevamente.
Me sujeto más la cabeza envuelta en borrosos recuerdos que siento nítidos, reales, torturan mi mente, tengo que conseguir poner en orden las cosas, el orden es lo más importante, después el desenlace de los hechos, este no es el desenlace, yo no debería estar aquí, Alfred es el antagonista y personaje principal, yo sólo soy…
Y siento un ruido tocar la puerta de mi cuarto, tiemblo en miedo, pero voy hasta la puerta suavemente y la abro.
TO BE CONTINUED…
Me pregunto si alguien comprenderá que está pasando, si no es así, pronto lo descubrirán. Este no es la única escena sexual que verán también quiero destacar, quizás en el próximo capítulo haya algo realmente fuerte y perverso, nada comparado con lo actual.
Por cierto, me he enamorado de otro doujinshi que me encontré por allí, uno donde Alfred es un militar altamente mafioso loco por su cadete que es Arthur, me fascina.
¿Reviews, criticas, tomatitos?
